Como expliqué en la primera parte, he decidido partir este capítulo, así que aquí teneis el último trozo, éste no lo he modificado, pese a que puede que algún día lo haga.

Un saludo a todos.

Dederian


Capítulo Intermedio I:

Día frenético

Segunda parte

By Dederian


-Bien Alpha, necesito que localicen al equipo Charlie y les comuniquen un cambio en su posición a defender: ahora deben apostarse en un pequeño puente entre edificios de su calle, Alpha. Deben estar en su nueva posición en 30 minutos. Muévanse rápido. Finalizo la transmisión.

Las instrucciones eran claras, el problema fue localizar a los Charlie. Según la DIP tenían que estar en una calle paralela vigilando desde un balcón, pero no había balcón… ni equipo C.

La balconada debía de haber sido derribada durante los combates anteriores así que no tenían donde esperar y tampoco donde parapetarse. Si les habían atacado podían estar en cualquier parte.

Dado que buscar rastros de batalla reciente no sería muy productivo y ponerse a gritar sería un suicidio decidimos usar el clásico sistema de comenzar a buscar en todos los lugares posibles. El tiempo apremiaba así que nos separamos para ir más rápido.

Tras registrar varios edificios finalmente dimos con ellos, resultó ser que sí habían sido atacados y que, pese a que habían ahuyentado al enemigo, uno de ellos había sido herido aunque no de gravedad. Le habían aplicado los cuidados necesarios y estaban esperando a que se recuperara cuando los encontramos.

Habían pasado 25 minutos desde el mensaje de la instructora así que rápidamente salieron del local en dirección a su nueva posición. Mientras tanto nosotros volvimos a la nuestra.

Durante una hora estuvimos colaborando con el equipo Delta, la escuadra que encontramos al principio de la misión junto a un terminal, pasando información entre la base y ellos.

Cuando finalmente acabaron su tarea fueron enviados a la otra punta de la ciudad como apoyo a los solados de Dollet, mientras tanto nosotros volvimos a nuestra posición inicial: justo detrás del equipo de Almasy y Leonhart en la plaza de la ciudad. Pero cuando llegamos ellos ya no estaban, habían desaparecido.

Tal vez los soldados galbadienses les habían hecho avanzar por alguna de las calles que daban a la plazoleta y ahora no sabían volver, o uno de ellos estaba herido, o cualquier otra de las posibilidades distintas. La cuestión era que, para variar, el batallón que buscábamos no estaba donde debía.

Rápidamente tomamos posiciones en la plaza e informamos al centro de mando la desaparición del escuadrón Delta. La instructora Trepe nos ordenó permanecer protegiendo la posición hasta nuevo aviso y cortaron la comunicación.

- ¡Bien¡ Se acabó dar vueltas por toda la ciudad¡Ahora viene la acción¡Vamos soldaditos, estamos aquí! - Selphie pareció muy contenta con la nueva situación.

- Si, Selphie, pero recuerda que nuestra principal asignación sigue siendo la comunicación. Le dije para calmarla. -Aunque no iría mal un poco de ejercicio, se me están entumeciendo los músculos.

Teóricamente las asignaciones de trabajo y los equipos se hacían aleatóriamente así que no nos podíamos quejar. Pero desde luego hubiera preferido estar en el grupo Beta y demostrarles mi destreza a los luchadores más reputados del jardín.

- Bueno Nida¿Y tu que piensas de esto?- Le preguntó Selphie.

-Bueno, yo…

- Equipo Alpha, aquí la base ¿me recibís? - Quistis le interrumpió con nuevas noticias y un nuevo mensaje para transmitir.

Nida respondió rápidamente dejando a un lado la respuesta:

- Sí, base. Te recibimos. Di.

- Aquí ya hemos acabado, nos retiramos. Debéis avisar al resto de escuadrones de la retirada absoluta a las 1900, en la playa. Daos prisa. Nadie debe hacer tarde.

- Recibido, base. Corto la conexión.

-¡AAHHHH¡Maldita sea¡Ahora que íbamos a luchar¡AAHHHH! – Selphie era muy efusiva siempre, pero enfadada todavía lo era más, así que intenté tranquilizarla.

- Tranquila, ya sabes que somos el equipo de comunicaciones. El combate era un regalo, así que no hay que sulfurarse. Además, todavía no nos hemos ido¿quién sabe, eh?

- ¡Es verdad! – Gritó saltando- ¡HIPPIEEEEE! – Desde luego era una chica muy temperamental, tan rápido echaba chispas como brincaba de alegría.

-Bien, chicos, son la 1700 y tenemos que avisar a los tres grupos y localizar al equipo B. El tiempo apremia y no podemos ir juntos o no nos dará tiempo. Nos separaremos. ¿Selphie crees que podrás encontrarlos?

-¡Por supuesto!- Dijo alzando el puño.

- Bien, pues tú te encargas. Debes informar al jefe de equipo y el trazará un plan para volver, estarás bajo sus ordenes hasta que nos reencontremos. Nida, tú te encargas del equipo C, deberían estar donde les dejamos. Y Yo me encargaré del equipo D. Intentar evitar las confrontaciones directas antes de haber informado a los grupos. Acordaos de recordarles que la orden es absoluta e indiscutible. Bien, desde aquí a la playa hay 30 minutos a paso ligero así que nos encontraremos aquí a las 1815. ¿Entendido?

- Entendido. – Dijeron a coro.

-Bien chicos. Ir con cuidado y que no os pillen por sorpresa. – Me hicieron el saludo SeeD e inmediatamente se dieron la vuelta y corrieron cada uno por una de las calles que daban a la plaza. Esperé a verlos desaparecer por sus respectivas calles antes de salir yo en busca del equipo Delta.

Me giré hacia mi calle y bajé por ella rápidamente. De fondo se podían oír los disparos de una batalla lejana pero por aquellas calles no se veía ni un alma, ni un solo ser vivo. Parecía como si aquella zona estuviese en otro mundo, uno donde no se estuviese desarrollando ninguna guerra.

Quedaban unas pocas calles más cuando de repente oí disparos en una de las callejuelas cercanas.

Me acerqué cautelosamente bajando instintivamente mi mano hasta la pistola. Allí había tres soldados galbadienses dándome la espalda, estaban mirando al fondo de la calle, que no tenía salida, donde había, por desgracia, el equipo D. Uno de ellos estaba en el suelo, herido, apoyándose en la chica del grupo.

El tercer componente estaba enfrente de ellos, en posición defensiva con su arma en las manos. Dos de los soldados llevaban las clásicas espadas que solían llevar todos los soldados rasos galbadienses, el tercero portaba en sus manos otras de las armas más usadas por su ejército: la metralleta.

Debía actuar rápido y sin vacilar. Desenfundé una de mis pistolas y preparé un hechizo Piro.

Entré con un salto en la callejuela y lancé el hechizo contra la espalda del soldado armado con la metralleta, que cayó abatido por la fuerza del impacto.

Rápidamente comencé a disparar sobre los soldados mientras se giraban sorprendidos. Eso permitió al luchador del equipo Delta atacar y derribar a uno de los soldados mientras el otro se desplomaba bajo mis disparos.

Solventada la solución la chica aplicó un hechizo de curación sobre su compañero herido para que pudiera levantarse.

Una vez todos reunidos les informé de que se había dado la orden de retirada absoluta a las 1900 y les acompañé hasta una calle cercana que daba directamente a la playa donde embarcaríamos. Se despidieron dándome las gracias y echaron a correr calle abajo.

Miré mi reloj: las 1745. Todavía quedaba una hora y cuarto hasta la hora límite. Volví rápidamente a la plaza donde, cuando llegué, Nida ya estaba esperándome. Había encontrado sin dificultad al equipo C donde lo habíamos dejado y les comunicó sin problemas la orden.

Estuvimos esperando un buen rato a Selphie. Pasaba la hora en que habíamos quedado en encontrarnos. Tal vez no habían encontrado al equipo Bravo, o se había metido en problemas, o quizás se había perdido, o algo peor. En ello pensaba cada vez más preocupada justo cuando Nida interrumpió mis divagaciones:

- ¿Qué es eso de ahí?- Dijo señalando la fachada de uno de los edificios.

Primeramente no vi nada extraño, pero cuando me fijé un poco mejor me di cuenta de que si que había algo raro. A unos cinco metros del suelo flotaban dos pequeñas luces rojas, algo separadas la una de la otra.

De repente debajo de las luces comenzó a aparecer un agujero negro alargado que poco a poco se hacía más grande. Al poco paro de aumentar de tamaño y lentamente un brillo comenzó a intensificarse dentro, acompañado con un leve pitido que también aumentaba. Y todo encajó.

-¡CÚBRETE!- Grité dando un salto mientras una tremenda bola de energía impactaba en el lugar donde estaba un momento antes, generando una tremenda explosión y lanzando cascotes en todas direcciones.

Conseguí ponerme a cubierto de la lluvia de escombros pero desde allí no podía ver a Nida ni al enemigo. Sosteniendo ambas pistolas asomé rápidamente la cabeza intentando localizar a alguno de los dos, pero sólo encontré un gran agujero humeante donde estábamos de pie unos segundos antes.

No había ningún cuerpo así que supuse que Nida había conseguido ponerse a salvo del, al parecer, enemigo invisible.

Mientras revisaba casi automáticamente las armas comencé a repasar las diferentes opciones para enfrentarme a la situación.

De nuevo una explosión azotó la plaza, me giré hacia el lugar donde se había producido y allí de pie entre el humo estaba Nida, con la lanza delante del cuerpo y un pequeño escudo físico flotando a su alrededor. Una buena idea aunque muy arriesgada.

Había utilizado un hechizo coraza para protegerse del impacto y poder localizar al enemigo. Reaccionó rápidamente lanzando un hechizo piro del lugar donde había provenido el disparo, pero la bola de fuego impactó contra la pared. Ya no estaba allí.

Nida volvió a ponerse a cubierto con frustración intentando localizar a aquel ser que nos acosaba. La idea no era mala, pero no podía llevarla a cabo uno sólo. Aquel era el plan.

-¡Nida¡Voy a salir¡Prepara un hechizo! – La idea seguía siendo alocada pero esta vez tenía más posibilidades de funcionar.

Usando la misma estrategia que Nida me apliqué un hechizo coraza y, pistola en mano, salí corriendo por la plaza.

Corrí dando vueltas por la plaza buscando alguna señal del enemigo, y no tardó en darse.

Un destello, una explosión y de nuevo una lluvia de cascotes. Pero esta vez no acabó así, inmediatamente una bola de fuego cruzó toda la plaza para ir a dar justo a nuestro agresor.

Sonó el metal chocando contra el suelo y comenzó a rebelarse nuestro enemigo.

Poco a poco el camuflaje comenzó a desvanecerse y a parecieron unas fuertes garras primero, luego una larga cola enroscada y poco a poco un gran cuerpo curvado, hasta que finalmente una gran cabeza reptiliana de ojos saltones apareció.

El robot tenía la forma de un gran camaleón con tonos negros y grises. No parecía que hubiera más unidades allí, así que ahora que le habíamos desenmascarado por fin la batalla se inclinaba a nuestro favor.

Cada uno de sus grandes ojos seguía y observaba a uno de nosotros. La independencia con la que se movían el uno del otro le daba un aspecto perturbador.

Yo ya me había repuesto del golpe y, guardando la posición, tenía una de mis pistolas en la mano izquierda apuntado al suelo y la derecha, cruzada delante del cuerpo, puesta en el mango de una de las espadas que llevaba a la espalda, dispuesto a desenfundar.

Nida también estaba preparado, con la lanza cruzada delante del cuerpo y en posición defensiva.

La tensión se podía palpar en el ambiente, no sabíamos con que podía salirnos aquel robot, el único ataque que había usando hasta el momento era demasiado lento para la situación, así que se vería obligado a utilizar algún otro¿pero cuál?

En un momento detrás de la cabeza del bicho aparecieron dos potentes metralletas apuntando hacía cada uno de nosotros y en un segundo comenzaron a disparar.

Pero el aquel segundo nos dio tiempo de sobras para reaccionar. Rápidamente yo comencé a correr paralelo al camaleón disparándole por debajo del brazo derecho mientras desenvainaba mi espada.

Mientras tanto Nida saltó a su derecha esquivando las balas y lanzando un potente hechizo electro sobre el lomo del metálico animal que dio una pequeña sacudida.

Las metralletas seguían nuestros movimientos lanzando amenazadoras ráfagas de proyectiles a nuestro paso.

Nida se colocó de otro rápido salto delante del su cara evitando así los disparos y lanzándole una serie de envestidas con su lanza que el animal esquivaba con asombrosa velocidad.

Mientras Nida se esforzaba por golpear la cara de aquella grotesca imitación, yo me batía en duelo con la espalda del animal. Me veía obligado a esquivar, con saltos y piruetas varias, la cola de aquel ser mientras me acosaban los disparos de la molesta metralleta.

Aprovechando los movimientos de la cola conseguí quedar fuera de la vista de aquel ser los segundos que me hacían falta para cargar con un potente hechizo piro una de las balas de mi pistola.

Con un salto lateral conseguí tener a tiro la metralleta que se movía como loca buscándome. Cuando consiguió localizarme ya era demasiado tarde. Un disparo impacto directamente en el arma automática, destruyéndola y dándome un respiro en aquella frenética batalla.

Pero el respiro que me tomé no fue una gran idea, la cola del lagarto gigante impactó directamente en mi costado.

Volé varios metros hasta chocar contra la fuente que había en la plaza. El robot debió darme por muerto porque se centro completamente en Nida, que cada vez tenía más problemas con él, teniendo ahora que esquivar los ataques de la potente cola de su rival.

Estaba aturdido y magullado pero todavía no había caído. Aproveché el respiro para tomarme una de las pociones revitalizantes que llevaba en el cinto para aliviar mis doloridas costillas.

Me levanté e inmediatamente uno de los ojos del autómata se clavó en mí. Mi presencia debió de sobresaltarle porque bajo la guardia lo suficiente como para que Nida crease una herida chisporroteante en su caparazón metálico.

El robot comenzaba a perder el control porque volvió el ojo hacia Nida perdiéndome de vista.

Craso error. Inmediatamente incrusté tres balas en su rojizo ojo saltón que explosionó, creando así más desconcierto en sus circuitos.

Pero la explosión también hizo dudar a Nida y el robot lanzó su cuerpo sobre él, dando un potente golpe que lo lanzó diez metros atrás dejándole malherido y desarmado.

El bicho iba a la carrera por la plaza después de noquear a Nida e intentó encararme dando un potente giro derrapando sobre sus fuertes patas, pero no salió como esperaba.

Una espada voló directa hacia su cabeza clavándose justo en su frente.

Mientras tanto yo corría detrás de ésta con otra espada en la mano y, situándome debajo de su maltrecha cabeza y clavé con toda la fuerza que me inferían los G.F la espada en la parte inferior de su mandíbula, para tirar después y desgarrarla, saliendo yo así de debajo del ya deformado robot.

Aprovechando el impulso me subí a la cabeza de éste y, arrancando la segunda espada de su rostro, salté a su lomo. Y entonces cayó.

Salté de su espalda al suelo y corrí en auxilio de Nida que estaba intentando incorporarse. Le ayudé a sentarse y se tomó una poción todavía más potente que la que me había tomado yo, recuperándose con celeridad del brutal ataque del caído agresor.

Miramos ambos sentados en el suelo al despojo que quedaba de él y comenzamos a reír a carcajada limpia, habíamos conseguido acabar con él y habíamos salido, más o menos, indemnes.

Cuando conseguimos calmar nuestros impulsos, Nida recogió su lanza y nos dirigimos hacía la calle que llevaba a la playa, nos quedaban diez minutos, tendríamos que correr mucho.

De repente un sonido de chirriante metal nos estremeció y nos obligó a girarnos sorprendidos hacía el amasijo de metal que intentaba desesperadamente levantarse. El robot intentaba cumplir su cometido incluso en aquel estado y luchaba contra su desvencijado cuerpo para levantarse.

La desesperación de un ser vivo que se debatía entre la vida y la muerte se veía reflejada en el cuerpo desgarrado de aquella imitación de camaleón.

Cuando parecía que las piernas comenzaban a aguantar su maltrecho cuerpo, dos potentes rayos cayeron sobre su lomo haciéndole precipitarse contra el suelo, y, en un suspiro, sus circuitos se desconectaron para siempre.

Con todo el alboroto no había recordado que Selphie debía haber aparecido con el equipo B en la plaza. Fuera como fuera no había tiempo para esperarles más así que Nida y yo nos decidimos a emprender a la carrera la vuelta a las naves. De repente, como una exhalación, paso alguien corriendo en la misma dirección.

A ninguno de los dos nos costó reconocerlo, chaqueta larga y gris y rubio, sólo podía ser una persona: Seifer Almasy. Pero iba solo. Detrás de él no había ni rastro ni de su equipo ni de Selphie. Comenzamos a correr a su espalda pero nos sacaba demasiada ventaja como para hacerle parar.

A la carrera tardamos cinco minutos en llegar al cruce donde se accedía a la playa pero allí varios soldados galbadienses habían tomado la posición e intercambiaban disparos con los SeeD de la playa.

Creímos que Seifer pararía pero, con su habitual arrojo, ni siquiera rebajó la marcha. Pasó entre los atónitos soldados y golpeó a otro en la cabeza mientras saltaba la valla que daba a la playa. Seifer nos llevaba cincuenta metros de ventaja y no podíamos dar tiempo de reacción a los soldados para que tomaran posiciones y retrasarnos más.

La única opción era imitar a Seifer. Confirmé la idea con Nida con un leve movimiento de cabeza y supuse que él también sabía que era la única opción factible por la expresión decidida de su cara.

Desenfundé las pistolas a la carrera y comencé a disparar sobre los soldados, que todavía estaban alucinando con el ataque que acababan de recibir. Suerte tuvimos pues pasamos también sin problemas sobre la posición enemiga cayendo a la playa para seguir corriendo bajo el apoyo del fuego amigo.

Nida y yo subimos a nuestra nave, Selphie no había aparecido pero el piloto no quiso esperar, sus órdenes eran claras. Nuestro barco zarpó dejándonos a Nida y a mí enganchados a la radio, esperando oír noticias que, por suerte, no tardaron en llegar.


Fin del Capítulo Intermedio 1-2
A los que habeis leido:

Saludos a todos y gracias.

Dederian.


Próximo capítulo:

Capítulo IV: Alma de Guerrera
Abre las puertas de tu mente…¡LLAMAS DEL INFIERNO!