De nuevo estoy aquí con un nuevo capítulo de Dederian. Se que los primeros capítulos son pesados de leer y tienen poca acción, pero a partir de aquí se comienza a animar la cosa. Espero que os guste.
Un saludo.
Dederian
Capítulo Intermedio II:
Presentes de un amante
By Dederian
Había oído hablar antes de un G.F desconocido en los bosques de Timber, pero mi entrenamiento y estudios no me permitieron ir a comprobarlo, además los rumores sobre aquel ser se contradecían enormemente: algunos decían que era un águila gigante, otros que era un león, la verdad es que podía ser fácilmente que los que había dicho verlo lo confundieran con algún monstruo, una cocatriz o tal vez una Quimera ya que son muy extrañas de ver.
Pese a todo tenía pensado pasarme algún día que tuviese libre, si era un Guardian valía la pena ir, y si no como mínimo visitaría Timber ya que hacía tiempo que no salía de la isla.
Aunque era algo que tenía planeado con el examen a SeeD ya ni siquiera lo recordaba, pero justo aquella mañana, mientras Selphie y yo paseábamos esperando al resto, encontramos a un viejo comerciante que venía a visitar al armero, le traía materiales del continente.
Hablamos con él un rato y nos explicó que él mismo había ido a buscar a aquel misterioso G.F que rondaba por los bosques, se había enfrentado con él pero sin éxito, no pudo ni tan siquiera golpearlo y de la vergüenza no se lo había explicado a nadie.
Según nos explicó el Guardian era todo lo que decían los rumores: un águila y un león formando un único ser. La cabeza era la del pájaro igual que las alas y las patas traseras, el resto del cuerpo era el del mítico animal con cabellera.
Selphie no pareció demasiado interesada en el tema pero a mí la idea de tener a aquel G.F me parecía fantástica y decidí ir lo antes posible a enfrentarme con él, podía ser de gran utilidad tener a un G.F no básico en mi haber.
Pero este parecer cambió con la llegada de Amanda con su revolucionaria idea. Pese a que me quejé mucho me gustaba la idea de pasar mucho más tiempo con ella, casi no nos habíamos visto desde el día que nos reencontramos en Deling. Así que decidí hacerle un regalo para celebrar que había conseguido el contrato con el jardín: le regalaría el G.F.
Con mi nuevo sueldo de SeeD pude comprar sin problemas uno de los billetes hacía Timber y para mi sorpresa descubrí que los SeeD teníamos ciertos privilegios: una vagón todo para mí.
Abrí el compartimiento, era muy lujoso y amplio: una litera, un gran sofá comodísimo, revistas de calidad, como Timber Maniacs o Karateka, e incluso unas cuantas bebidas y algo para picar.
Me acomodé en el asiento y estuve revisando todo el equipo que llevaba: como siempre llevaba mis dos Gaeguns y mis espadas, algunas pociones, un antídoto y los materiales que me sobraron cuando me hice construir mis pistolas.
Quería regalarle algo a Amanda en caso de que no pudiera localizar al Guardian o no pudiera ganarlo. Primero se lo había pedido al armero de Balam pero hasta el día siguiente no podría hacerme otra porque ya tenía otros pedidos y me recomendó que mirase en Timber ya que allí sabía de buena tinta que no tenían demasiado trabajo y podrían ayudarme.
Durante todo el viaje estuve descansado estirado en el sofá, aunque me había levantado hacía poco quería estar totalmente repuesto para la batalla.
Cuando llegué a Timber casi no había gente en las calles, hacía años que había sido invadida por la fuerza por Galbadia y la tenían fuertemente dominada.
Soldados patrullaban la ciudad y vigilaban de cerca a los escasos ciudadanos que paseaban, desde la invasión se formaron decenas de grupos de resistencia, aunque tenía entendido que la mayoría lo eran más de boquilla que otra cosa, aún así los soldados debían ir siempre alerta.
Al bajar del tren un chico que había en las escaleras me hizo un comentario algo extraño, algo así como "los bosques de Timber han cambiado mucho últimamente", pensé que era algún chalado y lo ignoré.
Busqué por la ciudad la armería y conseguí después de mucho insistir que me la tuvieran para las 7 de la tarde así que tenía tiempo para aventurarme en los bosques. Preparé mis G.F's y salí de la ciudad.
No tuve que caminar demasiado para llegar a los bosques periféricos a la ciudad aunque me topé con bastantes monstruos que liquidé y de los que aproveché para extraer algunas magias útiles.
Caminé por el bosque durante un par de horas, cuando comenzaba a pensar que estaba dando vueltas en círculos fui a parar a una gran explanada cruzada por un riachuelo. Cansado de caminar decidí parar allí para comerme uno de los bocatas que traía y reponer fuerzas.
Mientras devoraba el emparedado me di cuenta de que pese a que había estado deambulando sin rumbo por el bosque durante horas no me había topado con un solo monstruo, lo cual era arto extraño por aquellos parajes.
Comenzaba a reflexionar en el tema cuando de repente una gran sombra pasó por encima de mi cabeza a gran velocidad. Me levanté flechado y eché mano a una de mis espadas mientras vigilaba todos los lados. En terreno descubierto era un blanco fácil y al no toparme con monstruos había bajado la guardia.
Comencé a retirarme poco a poco hacía los árboles vigilando la llanura que tenía delante pensando en la mejor estrategia a seguir cuando de nuevo sentí que algo pasaba velozmente detrás de mí, me aparté de un salto y me giré rápidamente pero ya no había nada. De repente un potente graznido resonó por todo el bosque y una gran ave se posó en el centro de la explanada levantando polvo y hojas. Cuando el aire se despejó pude ver bien a aquel ser.
El mercader no había mentido, lo que ha primera vista me había parecido un gran pájaro en realidad no lo era completamente.
Debía hacer dos metros y medio de alto tirando por lo bajo. Tenía la cabeza de una gran águila y unas alas grandiosas.
Las plumas que cubrían toda la parte superior del cuerpo eran blancas y limpias y dos grandes zarpas propias de una gran ave rapaz salían de sus amarillentas patas delanteras.
Sus ojos eran marrones y me miraba con un posado arrogante y desafiante. Toda la parte inferior era la de un gran felino: cubierto de un pelaje marrón claro sus cuartos traseros eran fuertes y acababan en unas largas uñas muy afiladas, también tenía una larga cola que movía de lado a lado mientras me observaba.
Mientras lo observaba una voz resonó en mi cabeza:
-Mi nombre es Gryphus. ¿Quién eres tú?- Aquello confirmaba que era un G.F, los simples monstruos no eran capaces de comunicarse por telepatía.
-Soy Dederian. –Contesté en voz alta. – He venido ha obtener tu poder.
-¡JA! Déjame que lo dude, simple mortal. ¡Jamás lucharé al lado de un ser inferior a mí!
- ¡Entonces te derrotaré para convencerte¡Luchemos!
Gryphus resopló y rápidamente adoptó una posición agresiva erizando el lomo y agitando su larga cola.
Igualmente yo enfundé la pistola y me hice con la segunda espada mientras adoptaba una posición lateral con las espadas formando una cruz que apuntaba al Guardian.
En un rápido movimiento el monstruo se abalanzó sobre mí lanzando un fuerte graznido.
Gryphus tenía una velocidad sorprendente y pese a los quince metros que nos separaban apenas tuve una fracción de segundo para poder esquivar su envestida sin sufrir daños.
Cuando intenté contraatacar lanzándole un corte descendente se apartó con un gran salto y puso cinco metros entre ambos. Conseguir golpearle iba a ser difícil, casi tanto como esquivar los suyos.
Para evitar otra veloz envestida emprendí la iniciativa en el siguiente ataque, me lancé a la carga alzando las espadas por encima de mi hombro izquierdo intentando golpear su cabeza, pero solo toque aire.
En un potente salto hacia atrás el grifo se elevó alzando grandes cantidades de polvo que me cegaron momentáneamente.
Mientras me fregaba los ojos Gryphus me propinó un fuerte golpe con sus patas traseras mientras se alzaba hacia el cielo.
Me levanté aturdido y medio ciego intentado ver a mi agresor entrecerrando los ojos. Cuando por fin pude ver con claridad localicé al animal volando en círculos sobre mi cabeza, cuando me preparaba para desenfundar una de las pistolas él hizo un movimiento brusco y se lanzó en picado contra mi a gran velocidad.
Me aparté de un salto pero no pude evadir el ataque del todo y un gran corte sangrante apareció en mi pecho.
De nuevo se elevó para estar lejos de mis espadas pero no le dejaría repetir de nuevo. Rápidamente clavé ambas espadas en el suelo y desenfundé las dos pistolas.
Mientras tanto Gryphus ya trataba de nuevo de lanzarse contra mí, pero cuando comenzó a descender se dio cuenta de que había cambiado de armas y frenó en seco dejando al descubierto todo su vientre lo cual aproveché para descargar mis pistolas sobre él.
Herido, Gryphus comenzó a descender rápidamente en caída libre mientras yo no paraba de disparar contra su cuerpo.
Entonces impactó fuertemente contra el suelo levantando una gran cantidad de polvo que le rodeó. Disparé un par de decenas de balas más y enfundé para comprobar cual era su estado. Ya se había alzado pero tenía rasguños por todo el cuerpo y las plumas bastante revueltas, jadeaba ligeramente pero seguía en pose amenazante.
-Admito que eres fuerte humano.- Dijo- ¡Pero esto aun no ha acabado!
Se alzó sobre sus patas traseras y comenzó a batir fuertemente las alas. A cada golpe generaban una corriente más fuerte y al poco tuve que comenzar a esforzarme para evitar ser arrastrado.
De repente el aire comenzó a girar cada vez con más fuerza a mi alrededor hasta que me alzó y comencé a girar con él.
La fuerza se incrementó increíblemente mientras Gryphus dejaba de batir las alas y se lanzó contra el pequeño tornado que había generado, lo atravesó varias veces golpeándome fuertemente.
Tras varios golpes el viento perdió fuerza y en un último golpe salí despedido varios metros allá.
Tendido en el suelo y malherido intenté levantarme, pero me faltaban fuerzas. Gryphus aterrizó a algunos metros de mí, se le veía bastante cansado y agitado pero parecía que había triunfado finalmente.
-Has luchado dignamente Dederian, pero sigues sin ser rival para mí.
-Jejeje. –Reí con cierto cansancio, mientras arrastraba la mano hasta mi cinto. - ¿Realmente crees que me has vencido? –Le solté tosiendo. - ¡Todavía no ha acabado!
- ¿Qué¡Si no puedes ni tenerte en pie! – Me contestó sorprendido- ¿Cómo piensas seguir luchando?
-Bueno. ¿Y quién ha dicho que no podía levantarme? – Dije levantándome lentamente. Poco a poco notaba como mi cuerpo se restablecía y recuperaba las fuerzas. Mientras tosía aproveché para llevarme a la boca una poción de cola de fénix y ya estaba surtiendo efecto. Me acerqué a las espadas clavadas en el suelo y arrancado una le apunté amenazadoramente y grité:
-¡Acabemos de una vez esto!
Ambos comenzamos a correr el una hacía el otro pero él estaba mucho más cansado y había perdido reflejos y velocidad. Esquivé su pico y le golpeé fuertemente con la empuñadura en la cabeza encadenando el ataque con una fuerte estocada en su espalda.
Él respondió golpeándome con su cuerpo para apartarme pero estaba demasiado cansado y al poco de seguir luchando cayó irremediablemente al suelo inconsciente.
Pese a que la cola de fénix me había recuperado bastante el combate había resultado agotador y me tumbé a su lado a recuperar fuerzas y poco a poco caí en un relajado sopor.
Unas horas después desperté de mi letargo recuperador, Gryphus ya había recuperado la conciencia y estaba tranquilamente estirado arreglándose las plumas. Cuando se dio cuenta de que por fin me despertaba se giró hacía mí y cerrando los ojos comenzó a concentrarse. Unos haces de luz salieron de su cuerpo directos hacia mí, extendí la mano y comenzaron a concentrarse allí.
Poco a poco una gema plateada tomó forma en la palma de mi mano hasta que cobró total consistencia. De repente una ráfaga de viento envolvió al grifo y éste desapareció en ella. Aquella misma ráfaga me envolvió y después desapareció entre los árboles.
Con nuevas fuerzas y la gema de aquel extraño G.F me dirigí de nuevo a Timber, ya eran cerca de las seis de la tarde y comenzaba a ser hora de recoger mi pedido. Tras una hora de caminata por fin salí del bosque, la ciudad no quedaba a más de diez minutos a pie y por suerte conseguí evitar los combates con monstruos.
En la entrada de la ciudad un par de soldados galbadienses estaban acosando a un viejo a la entrada de un bar, me pareció que le pedían unas cartas o algo así, pero al no estar en misión oficial preferí pasar inadvertido puesto que habíamos tenido un conflicto reciente con ellos y no quería comprometer al jardín.
Comenzaba a hacerse tarde así que rápidamente me dirigí a la armaría a recoger mi pedido, cuando llegué había un soldado que babeaba una gunblade bastante cara e intentaba convencer al tendero de que le hiciera una rebaja, pero no tenía éxito. Mi entrega estaba ya totalmente lista y parecía que el trabajo era impecable. La revisé detenidamente para ver si realmente era tan buena pistola como las dos que ya tenía, y realmente lo era, la única diferencia era el color de los adornos: en las antiguas los adornos eran de un color azul oscuro y en esta los adornos eran rojos y un tanto diferentes. Juntamente con la pistola compré el resto del equipo que haría falta y me dirigí a la estación para comprar un billete de vuelta.
De nuevo el viaje me lo pasé durmiendo para recuperar fuerzas del todo y dejar descansar mi cuerpo una hora más. Cuando llegué a Balam recogí todos los trastos y cogí el coche del jardín que había dejado aparcado por la mañana a la entrada de la ciudad. Volví lo más rápido que pude para llegar a las aulas antes de que Amanda acabara la clase inicial de magia a las nueve.
Cuando salí del ascensor justo tocaban las nueve horas exactas y tenían que estar apunto de salir. Me dirigí a la entrada del aula donde tenían que estar Quistis i ella a esperar que salieran. Un par de minutos después salió la ex-instructora seguida de una Amanda un tanto ofendida.
- ¡Anda! El fugado. Bienvenido seas. – Saludó cínicamente.
- Hola Amanda. ¿Qué tal ha ido el día?
-Ahhh, pues ha ido muy bien. – Me contestó con un tonillo de comedia sarcástica.- Hoy hemos hecho muchas cosas en clase. Lástima que te lo has perdido, nos hubiéramos divertido mucho.
- Siento no haber podido estar aquí. ¿Qué te parece si te invito a cenar algo rico y te lo explico todo? Además… bueno, tengo algo para ti.
- Umm, bueno. Pero quiero que sea un lugar bien caro y lujoso. – Ya tenía planeado que me saldría con esas y por la mañana había reservado mesa en uno de los mejores restaurantes de Balam - ¿Y qué es eso que tienes para mí¿Eh?
- Jejeje. Ya verás cuando te lo dé. – Dije intrigantemente, y me giré hacia el ascensor.
Durante todo el viaje a Balam Amanda me estuvo explicando el día que había pasado. Intentaba poner toda la atención posible mientras me fijaba en la oscura carretera, el sol ya se había ido y pese a los faros del coche no era difícil que algún estúpido monstruo cruzase la vía. Cuando por fin llegamos la dirigí al restaurante donde el maitre nos condujo a la mesa, la había pedido expresamente porque sabía que había una bonita vista del mar desde la ventana que había al lado y eso le gustaría.
- ¿Así que ha ido bien el día, eh? – Ya me lo había explicado pero pensé que era el momento oportuno para iniciar una conversación inevitable.
- Pues sí, la verdad. Pero hoy ya hemos hablado demasiado de mi día. Antes me dijiste que me explicarías el tuyo aquí.
- Está bien, está bien. Lo confesaré todo.- Dijo con una sonrisa. – Hacía tiempo que había planeado la salida de hoy, pero antes quiero darte algo. –Entonces saqué de la bolsa un paquete pequeñito que puse sobre la mesa. – Este es mi regalo para felicitarte por tu nuevo trabajo.
-¡AHH¡Gracias! –Exclamó emocionada.- A ver qué es.
Dentro había una cajita que contenía la gema de Gryphus. Cuando Amanda la vio no reconoció que era.
-Ya que vas a trabajar con SeeDs vas a necesitar uno de estos. Se llama Gryphus. – Le expliqué. Es un Guardian Force.
-¿Qué¡Oh¿De verdad? – Se le iluminó la cara- ¡Mi propio G.F¡Que guay¿Podré probarlo? – Me preguntó emocionada.
- Claro, mañana, cuando sigas con el entrenamiento.
-¡Bien! Jejeje, que guay.
-Bueno, todavía tengo algo más para ti. ¿Sabes? Esto es algo que realmente vas a necesitar para seguir con tu entrenamiento. Es mi regalo de iniciación.- Dije poniendo un paquete más grande sobre la mesa.
-¡UOO¡Más?
Cuando abrió el paquete se le quedo cara de no saber que era aquello. En el paquete había una doble cartuchera.
- Es una cartuchera, pero no te servirá de nada si no tienes esto otro. – Por tercera vez puse un paquete sobre la mesa. Dentro había mis pistolas. Creí que serían el arma ideal para ella, no eran excesivamente pesadas y con armas de fuego no tendría que acercarse a los enemigos, además yo ya tenía las espadas y llevando solo una ya me apañaba. – Las he llevado durante bastante tiempo y les tengo mucho cariño, pero creo que tú les darás buen uso. Me gustaría que las usases como arma principal.
- Vaya, no se que decir. ¿De verdad quieres regalármelas? Me sabe mal.
- No, de verdad. Quédatelas. Yo ya me he hecho hacer otra igual. Quiero que las tengas tú.
- Esta bien.- Dijo.- Muchísimas gracias. Te prometo que las cuidare muchísimo. ¡Pero vaya cantidad de regalos¿Eso has estado haciendo hoy? Quiero que me lo expliques todo¿eh?
- Claro, te lo explicaré ahora, pero ¿Qué te parece si pedimos ya¡Me muero de hambre!
Durante toda la comida estuve explicándole el largo día que había tenido. Mientras le contaba veía como en sus preciosos ojos miel aparecía un brillo de interés y curiosidad. Realmente me tenían encandilado. Desde el día en que nos reencontramos no había podido quitarme de la cabeza aquellos vivaces ojos. Con su pelo castaño perfectamente cuidado y liso brillando al sol y sus carnosos y suaves labios hablándome de sus viajes por medio mundo me había entretenido durante horas en un café de Deling. Ya tenía el cuerpo de una mujer bien formada pero seguía conservando la curiosidad de un niño y el tremendo arrojo que la había caracterizado desde pequeña.
Fin del Capítulo Intermedio II
larosadeplata: Hola de nuevo. Me alegro mucho de que te guste mi fic, la verdad es que es lo primero que escribo y tus reviews me animan a seguir haciendolo. Ya me leí el último capítulo del tuyo, desde luego le das a Squall un toque muy humano y menos frio de lo que se ve a simple vista en el juego. Genial. Ya nos leemos. Dew.
A los demás que leyeron esto:
Saludos a todos y gracias.
Dederian
Próximo capítulo:
Capítulo IV¡Seifer¡No escaparás!
¡Qué pretendes¡Esto solo empeorará las cosas!...Un pitido llenó la estación, el tren se iba.
