Bueno, ya hacía tiempo que no publicaba un nuevo capítulo, la verdad es que no tengo mucho tiempo para escribir últimamente y no es de muy buena calidad, pero bueno se intenta hacer lo mejor posible. Y a ver si alguien se anima a dejar un review o algo que parece que solo me lean dos personas. Y como siempre acabar el pequeño comentario diciendo que espero que os guste.
Un saludo.
Dederian
Capítulo Intermedio III:
Al límite
By Dederian
Corría a toda velocidad arrastrando tras de mi a Amanda mientras intentaba despistar a los soldados.
Era normal que muchos aspirantes a SeeD, impactados tras matar por primera vez a una persona, decidiesen dejar sus estudios y abandonar el jardín. Desgraciadamente Amanda no solo había quedado impresionada sino que había quedado en estado de shock; y teniendo en cuenta que nos perseguían soldados no era buen momento para estarlo.
Tras girar en un recodo nos dimos de morros contra una pared. Me había equivocado de camino y habíamos ido a parar a un pasillo sin salida. Por culpa de mi error íbamos a morir.
Intenté hacer volver en si a Amanda, sacudiéndola y gritándole, pero tenía la mirada perdida y no reaccionaba.
Los soldados se acercaban cada vez más y más y se me acababa el tiempo. La situación era totalmente desesperada: Quistis desaparecida tras Seifer, Amanda cata tónica y una decena de soldados estaban a punto de atraparnos.
Desenfundé las espadas y me preparé para recibir a los galbadienses.
Al poco diez soldados aparecieron por la esquina.
-¡Vaya, vaya! – Dijo uno avanzando un par de pasos. - ¿Qué tenemos aquí?
- Jajaja. – Siguió otro. – Anda chico. Rendíos. ¡No tenéis ninguna posibilidad contra nosotros!
-¡Anda el gallito bravo! – Espetó un tercero. - ¡Mirad¡Vaya pollita tienes ahí¡Ya le daremos buena cuenta cuando acabemos contigo! Jajaja
Aquello fue lo último.
- ¡NO DEJARÉ QUE LE TOQUEIS UN PELO! – Grité lanzándome a la desesperada hacía ellos.
Me sorprendí a mi mismo cruzando los metros que había entre ellos y yo en un instante atravesándole el pecho al soldado que había dicho aquello último.
Pese a que me había sorprendido la velocidad que había tenido el ataque rápidamente, reaccioné girando sobre mi mismo hacía la izquierda. Usando el filo de la espada izquierda corté el brazo a otro de aquellos soldados y acabé el giro de trescientos grados clavando la espada derecha en el pecho del tercer soldado que se había dirigido a mí.
Después de este ataque todos los soldados restantes comenzaron a dispararme y a atacarme con sus espadas, pero no me detuve, seguí golpeándolos y cortando con las espadas hasta que todos cayeron.
Las paredes habían quedado llenas de sangre igual que el suelo, que estaba lleno de soldados muertos o apunto de hacerlo desangrados. A algunos les faltaban miembros, llenos de cortes y heridas.
Ni siquiera podía recordar como se había desarrollado el combate, ni como había conseguido sobreponerme a diez soldados bien entrenados. Pese a que había ganado estaba exhausto y herido por todas partes, sentía como comenzaba a perder la lucidez por la perdida de sangre y el gran dolor que sentía.
De repente tres soldados aparecieron en un pasillo cercano y viendo la escena corrieron hacía mí. Íbamos a morir. Caí al suelo donde estaba, agotado y desesperado.
- ¡Que coj…. – Empezó a decir el primer soldados pero un disparo lo interrumpió y cayó fulminado al suelo.
Los otros dos soldados intentaron reaccionar también pero dos disparos más también los abatieron.
Giré la cabeza para ver de donde provenían los disparos y para mi sorpresa encontré a un hombre con un rifle en la mano.
- ¿Qui…quién eres tú? – Pregunté. Comenzaba a ver borroso y ni tan siquiera podía distinguirle la cara.
- Eso no importa. – Contestó. – Y guarda las fuerzas, las necesitarás.
Entonces me desmayé.
…
Cuando abrí los ojos estaba en una habitación oscura y pequeña. Entrecerré los ojos para ver mejor entre la penumbra y a mi lado distinguí a Amanda. Por suerte estaba perfectamente y logré despertarla fácilmente.
- ¿Qué ha pasado? – Preguntó. - ¿Dónde estamos?
- Parece que estamos en algún tipo de despacho. Creo que no llevamos mucho así. – La ropa todavía olía a sangre fresca. – Deberíamos salir de aquí rápido y volver al jardín.
- Vale. - Contestó. -¿Pero que te ha pasado? Tienes el cuerpo lleno de vendas.
Así era. Seguramente aquel misterioso hombre del rifle me había vendado y curado las heridas. Tal vez él siguiera por allí, entonces podría agradecerle que nos salvara. Pero no era el momento de divagar, si seguíamos en el edificio podía entrar algún soldado en cualquier momento.
- Ya te explicaré después. Ahora debemos movernos y salir de aquí.
Amanda me ayudó a levantarme y fuimos hacía la puerta. Tomé una poción para recuperar fuerzas y salimos.
Seguíamos en la emisora. Amanda reconoció el lugar y nos dirigimos hacía la salida. Por suerte no nos encontramos a ningún soldado de Galbadia por el camino aunque fuimos con mucho sigilo y cuidado.
Cuando salimos el vehículo con el que habíamos venido seguía allí. Nos acercamos y dentro había una nota.
"Dederian y Amanda espero que estéis bien. Ya nos veremos algún día por la calle principal. Tres abrazos de Trepe"
El mensaje no dejaba lugar a dudas. Quistis estaba en el número tres de la calle principal. Según Amanda aquello no quedaba nada lejos así que fuimos andando.
Había soldados por toda la ciudad, por suerte llegamos a la puerta antes de que se fijaran en nosotros. Picamos a la puerta y al poco una mujer de unos cuarenta años y algo rechoncha vestida de ama de casa nos abrió la puerta.
- ¡Vaya, Amanda! Bienvenida. Hacía tiempo que no nos veíamos. – Parecía ser que ya se conocía, Amanda conocía a todo el mundo siempre.
- Hola, Julia. ¿Te importa que pasemos? – Contestó ella.
- No, mujer. Pasad, pasad. Os están esperando. – Dijo la mujer mirándome. - ¿Está bien el chico?
- Sí, sí, tranquila. ¿Vamos Dede? – Me dijo cogiéndome.
Solté sólo un gruñido a modo de queja por el diminutivo. Estaba demasiado cansado como para discutirme con ella y me dejé arrastrar hasta una silla.
La habitación era una cocina-comedor con unas escaleras que subían al piso superior. En la misma sala había una chica cocinando y yendo de aquí para allí.
La mujer llamada Julia subió las escaleras y desapareció en el piso superior. En un momento bajó de nuevo acompañada de Quistis.
- ¡Menos mal que estáis bien¿Qué os pasó? – Dijo mientras se acercaba a sentarse con nosotros, realmente parecía preocupada.
- Bueno, es algo largo de explicar. – Comencé. – Ya te explicaré, lo primero es lo primero. ¿Dónde está Seifer?
- Al final huyó. Primero secuestró al presidente de Galbadia, Vinzer Deling y éste se enteró de que veníamos de un jardín. Entonces apareció una bruja aliada de Galbadia y se llevó a Seifer mientras Deling huía. – Aquello era muy malo, aquel estúpido había puesto en peligro a todos los jardines. – El equipo de Squall apareció durante el secuestro y ahora están arriba, trazando un plan de escape, mientras medio ejercito de Galbadia nos busca por la ciudad.
- La situación es peliaguda. – Comentó Amanda.
- Ahora los galbadienses están bloqueando todas las salidas de la ciudad, poniendo guardias en las salidas y cortando las líneas de tren. Es imposible volver al jardín de Balam así que nos dirigiremos al de Galbadia. Hemos conseguido cinco billetes para el último tren que sale de la ciudad pero en total somos siete. – Yo ya sabía en que pensaba Quistis aunque ella no fuera a decirlo, Amanda y yo nos quedaríamos aquí y volveríamos con el anfibio al jardín en cuanto se calmasen las cosas.
- Yo estoy agotado y herido y no os sería útil. Así que Amanda y yo nos quedaremos. Además, de momento no podríamos volver ni en el anfibio, seguro que vigilarán las costas y si nos ven yendo a Balam atacarán de inmediato el jardín. Aquí podremos acabar su entrenamiento tranquilamente.
- Gracias por entenderlo, Dederian. – Quistis se sentía culpable por dejarnos allí pero sabía cual era su obligación. – Subiré a buscar al resto del grupo antes de que perdamos el tren.
Quistis se levantó y subió las escaleras para bajar acompañada de Squall Leonhart, Zell Dincht, Selphie Tilmitt y otra chica que yo no conocía.
La chica era morena y de tez pálida. Vestía con una falda azul y una camiseta negra ajustada. También llevaba unos pantalones de la misma tela que la camiseta y que también eran negros y en el brazo llevaba alguna prenda azul, posiblemente una chaqueta o algo así.
Selphie me reconoció y vino a saludarnos tan efusivamente como siempre. Nos presentó a todos. Resultó que la chica morena se llamaba Rinoa y era quién había contratado a Squall y compañía como SeeDs con la misión de liberar a Timber de Galbadia. Como siempre Amanda y ella ya se conocían de cuando Amanda estuvo viviendo allí un tiempo. Desde luego no había nadie a quién no conociese, era toda una relaciones públicas.
Cuando el grupo se hubo ido Julia nos invitó a cenar, dijo que no aceptaría un no como respuesta y nos envió a Amanda y a mí a otra habitación para que me cambiase los vendajes, además me dio ropa de su marido para poder lavar la mía y coser los cortes y agujeros que tenía.
Durante la cena la mujer nos presentó a sus otros dos hijos, mucho más pequeños que su hija que debía de tener nuestra edad.
Al avanzar la cena la hija nos ofreció su habitación para pasar la noche, a su madre le pareció una idea estupenda y prácticamente nos obligó a quedarnos a dormir. Desde luego a aquella mujer no se le podía decir que no a nada.
Al acabar la cena los hijos, Amanda y yo nos dedicamos a recoger la mesa y lavar los platos mientras su madre nos arreglaba la habitación.
Cuando acabamos nosotros nos retiramos, el día había sido largo. Ya en la habitación Amanda se sentó en la cama con la mirada perdida, perdida en sus pensamientos. Durante toda la noche había estado bastante decaída y a veces se quedaba como ida, todavía estaba muy afectada.
- Es normal que te sientas mal. – Le dije mientras me acercaba y le acariciaba la cara. – Sé que es duro, pero tienes que sobreponerte. Él nos hubiera matado sin pensárselo de haber tenido la oportunidad, era un soldado entrenado para matar, Amanda. No tenías elección, no has hecho nada malo. – Entonces se echó a llorar.
Su llanto se me clavó en el alma. Todo había sido culpa mía. Si no hubiera dejado que viniera no habría pasado nada, no estaba preparada para esto.
Lloró larga y amargamente en mis brazos hasta que lo sacó todo y se quedo dormida. La estiré en la cama y la metí entre las sábanas. Estaba tan guapa durmiendo, tenía una carita angelical y llena de paz. La arropé y le di un beso de buenas noches en la frente.
Me estiré en el colchón que la señora Julia me había preparado en el suelo y di rienda suelta a mis pensamientos hasta que me quedé dormido también.
…
Era de noche y corría por el bosque.
Había perdido de vista a Amy y a papá mientras corríamos y estaba muy asustado.
Todo estaba muy oscuro y solo oía gritos y aullidos. Las ramas me daban en la cara y me hacían daño.
De golpe un gran destello me deslumbró.
Un grito.
Amy estaba en peligro.
-¡CUIDADO!
Me desperté de golpe. Estaba sudando y jadeaba, además me dolía la cicatriz de la espalda.
De repente la puerta se abrió de golpe y entraron Amanda y Julia con cara de asustadas.
- ¡Qué pasa¡Qué pasa? – Dijo el ama de casa.
- ¿Estas bien, Dede? – Me preguntó Amanda.
- Sí… Perdonad… tan sólo ha sido una pesadilla. – La verdad era que no era una simple pesadilla. Aquel mal sueño me había estado atormentando durante años aunque desde que había aparecido Amanda no lo había vuelto a tener y me había pillado con la guardia baja.
- Pues vaya susto nos has pegado. - Me recriminó la señora. Tenía un plato mojado en la mano y lo sacudía de arriba abajo a modo de amenaza maternal. – Yo me vuelvo a la cocina que tengo trabajo.
- ¡Eso, eso, señorito! – Añadió Amanda riendo e imitando el gesto de la mujer usando el dedo. Llevaba un delantal puesto y la hija de Julia le había prestado algo de ropa: una faldita tejana y una camisa azul claro. La verdad es que estaba muy sexy.
Se fueron ambas y me dejaron allí solo. Me levanté de mi improvisada cama y me desperecé. Encima de la cama me habían dejado una toalla y mi ropa totalmente limpia y planchada. En tan sólo una noche y una mañana me la había zurcido, lavado y arreglado. Desde luego debía ser una madre muy buena.
Me di una buena ducha y cuando salí cuál fue mi sorpresa que me encontré a Amanda sirviéndome un delicioso desayuno hecho por ella misma. Estaba muy contenta y canturreaba yendo y viniendo por la casa mientras ayudaba a la bondadosa Julia.
Cuando acabé el almuerzo yo también me ofrecí a ayudar el lo que pudiese. Después de una hora de trabajillos en la casa Amanda y yo nos despedimos, parecía que el presidente ya se había ido llevándose a muchos soldados rebajando las restricciones.
Pese a todo esto los contactos que tenía Julia, básicamente informadores, nos recomendaron que no volviésemos al jardín porque había colocado vigilantes a lo largo de la costa.
Ya tenía previsto esto y me había hecho una pequeña idea de que haríamos la cerca de una semana que pasaríamos atrapados en este continente.
Compré comida, algo de ropa y elementos básicos para poder pasar la semana y envié a Amanda al coche a que lo guardará. Mientras tanto aproveché para pasarme por la armería a comprar unas cuantas cosas más que necesitaríamos y volví con Amanda.
Arrancamos y nos dirigimos hacía las puertas de la ciudad.
- Oye. – Me preguntó Amanda. - ¿Dónde puñetas vamos?
- ¿Te acuerdas de la casita donde pasábamos los veranos de pequeños?
- Sí, claro. Cómo olvidarlo.
- Bien, pues vamos a pasar allí una temporadita…
Fin del capítulo Intermedio III
Amanda Beicker: Ei, hola! Ja tocava 1 review, no? XD Bueno, com ja parlem molt, només et posu aki un mini-resposta a mena d'agraiment públic xl teu 2n review després de 6 cap. ¬¬. jeje es coña. Bueno, ja parlem. Gracies.
A los demás que leyeron esto:
Saludos a todos y muchas gracias.
Dederian
Próximo capítulo:
Capítulo V: El amo es Norg
¡Director¡Nosotros le protegeremos! ... ¿De verdad creéis que servirá de algo vuestro estúpido sacrificio?
