Feliz año nuevo a todos, espero que todos hayáis acabado bien el 2005 y hayáis comenzado aún mejor este año 2006. Bueno, pues aquí os traigo un nuevo capítulo que continúa exactamente donde acabó el anterior, con Dederian corriendo hacia Amanda y Nida tras haber invocado a Ifrit para derribar a los Arqueosaurios.

Por cierto, he creado un par de foros sobre Final Fantasy llamados "Final Fantasy", en la sección de foros generales; y el otro "Final Fantasy VIII" en la sección de Final Fantasy VIII claro. Podéis acceder a ellos fácilmente desde mi perfil con un simple click.

Como siempre:
Un saludo.

Dederian


Capítulo VII:

Tres son multitud


Sus grandes cuerpos estaban tendidos en el suelo, inmóviles. Aliviada busqué con la mirada a Nida y lo encontré en el lado contrario del pasillo observando la escena.

- ¡Eh! – Gritó alguien.

Me giré hacía esa voz tan familiar. Dederian corría hacia nosotros con expresión jovial, pero…

Su expresión cambió de golpe. Frenó en seco y dio dos pasos atrás. Sus labios se movieron pero de su boca no brotó ninguna palabra.

Horrorizada comprendí que estaba pasando. Me giré y vi con frustración como mis sospechas se veían cumplidas.

Los dos gigantescos dinosaurios se levantaban.

Impotentes vimos como, apenas afectados, se incorporaban sobre sus cuartos traseros. Comprendimos que huyendo no íbamos a solucionar nada y nos propusimos plantarles cara.

Antes de darme cuenta Dederian ya había salido disparado hacía ellos y, espadas en mano, se lanzó sobre uno de ellos, evitó un mordisco y le golpeó con una de las espadas.

Nida le siguió y usando su lanza intentó alcanzar la cara del otro monstruo. Pero éste lo evitó y le lanzó un mordisco que Nida pudo evadir con un rápido movimiento lateral.

Intenté apuntar pero siempre había o Nida o Dederian en la trayectoria de disparo, se movían a toda velocidad entre los monstruos, intentando no ser golpeados de lleno por ninguno de sus poderosos ataques.

Me sentí frustrada y comenzaba a cabrearme no poder ni siquiera disparar. No podía acercarme a luchar cuerpo a cuerpo y no podía atacar de lejos, me sentía un estorbo.

La situación me sobrepasaba un poco y me sentí apabullada pero entonces recordé algo que me había dicho Dederian durante el entrenamiento: -"Por muy grande que sea le enemigo siempre tiene un punto débil. Si sabes encontrarlo habrás ganado el combate por muy fuerte que sea él."

Así que intenté concentrarme en analizar a aquellos monstruosos dinosaurios hasta que se me ocurrió la gran idea: contra más grande…

No estaba segura si funcionaría o no, pero Nida y Dederian cada vez tenían más problemas para defenderse… y ya era hora de echarles una mano.

Nida estaba más cerca así que empecé por ayudarle a él. Lancé un hechizo de hielo que impactó directamente debajo del dinosaurio. Éste estaba tan atareado en intentar morder a Nida que ni se dio cuenta de que el suelo que pisaba se estaba comenzando a congelar.

Al intentar dar un paso adelante resbaló y cayó estrepitosamente al suelo golpeándose la cabeza contra uno de los bancos de piedra que cubrían el paseo. Estuvo apunto de chafar al pobre Nida pero consiguió apartarse a tiempo. Desgraciadamente perdió la lanza en el revuelo, salió disparada y fue a caer entre medio de un combate entre dos grats y un SeeD. Nida miró la lanza y soltó un soplido mientras se levantaba corriendo para ir a buscarla.

Pensé que se las podría apañar solo y me giré para ayudar a Dederian de la misma manera. Desgraciadamente él estaba entre el monstruo y yo, y el primero ocupaba prácticamente todo el carril.

Sin pensármelo mucho comencé a correr hacía el dinosaurio y, cuando al verme venir me lanzó un bocado, rodé entre sus patas. Me levanté rápidamente y le lancé de nuevo otro hechizo esperando que funcionara de nuevo.

Y cayó ruidosamente al suelo.

¡No podía creerme que acabara de tumbar a dos inmensos arqueosaurios con tanta facilidad, y tan rápido!

Miré a Dederian y parecía que él tampoco se lo acababa de creer. Sonreía con una mezcla de sorpresa e incredulidad y me levantó el pulgar como diciendo: "Bien hecho".

Parecía que habíamos ganado, pero ya dicen que las cosas sólo van bien para poder ir luego peor.

Ni siquiera lo vimos venir.

Dederian salió despedido por los aires, golpeado por una gigantesca forma que acababa de aparecer de la nada.

Atónita seguí con la mirada a Dederian. Voló paralelo al suelo y fue directo a golpearse la cabeza contra la barandilla de cemento del pasillo. Solté un grito viendo desesperada, como se precipitaba al vacío, inconsciente.

Intenté pasar por encima del cuerpo del arqueosaurio caído sin ni siquiera pararme a ver al nuevo agresor, la desesperación comenzaba a invadirme cuando asomé la cabeza y busqué, si éxito, algún indicio de él en la oscura superficie del agua.

Sentí que me faltaba el aire mientras una fuerte presión comenzó a invadirme el pecho. Las lágrimas comenzaron a acumularse en mis ojos y a caer mejillas abajo.

La tristeza comenzó a invadirme, profunda, dolorosa, hasta que me di cuenta de que Dederian no se había muerto solo. Donde había dolor hubo rabia, donde había tristeza hubo rabia, donde había amor hubo rabia… donde hubo razón sólo hubo ira.

Desenfundé las pistolas y me giré…

Lo siguiente que me viene a la memoria es estar sentada en el suelo, apoyada contra la baranda de cemento escondida tras unos setos destrozados, con ambas pistolas en las manos. Tenía la vista perdida en un punto indefinido y no paraban de pasarme recuerdos de nosotros dos juntos.

Me sentía desolada y sola, muy sola. Pese a que había vivido sola muchos años después irme de Melcino, Dederian siempre había estado a mi lado. Al otro lado del teléfono: con una palabra de ánimo cuando estaba triste; escuchándome hablar horas y horas explicándole cada detalle de mi vida, siempre con total atención. Y ahora que comenzaba a descubrir cuanto le quería me lo habían arrebatado.

La sensación de haber perdido a la única persona a la que me sentía unida desde la muerte de nuestros padres, era como si me hubieran arrancado el corazón y lo hubieran lanzado bien lejos para que jamás pudiera volver a encontrarlo. Me sentía vacía, en un sinsentido.

Todo me daba vueltas y sentía que la cabeza me estaba apunto de explotar; y estaba tan cansada que todo se volvió oscuro…

-¡Amy, Amy!- Alguien me sacudía y me gritaba en la oreja demasiado fuerte- ¡Despierta, Amy!

El incesante agobio de aquella voz me obligó a abrir los ojos. Una fuerte luz me deslumbró y mientras se me aclaraba la vista comencé a vislumbrar una pequeña cara.

Era un niño de pelo castaño y una gran sonrisa, de mofletes sonrosados y carita de ángel. Y sus ojos eran azules, de ese azul que se ve cuando alzas la vista al cielo en un día claro y soleado.

- ¡Vamos, levanta dormilona! – Dijo el niño. - ¡Ha llegado una señora muy extraña¡Vamos a ver!

Me desperecé y me levanté de la cama. Estaba en una habitación pequeña, la cama, una pequeña cajonera de madera y un baúl de color verde con florecitas. Tenía la sensación de conocer todo aquello, de haber estado allí antes pero antes de poder pensar más a fondo el chico de ojos azules me cogió del brazo y llevó corriendo fuera de la habitación.

Bajamos por las escaleras de madera rápidamente y me di cuenta de que sabía cuales de ellas crujirían al pisarlas. Llegamos al piso inferior, la cocina-comedor y la cruzamos esquivando la mesa que se encontraba en el centro de la sala.

El niño abrió la puerta que daba a la calle. Entonces una luz muy fuerte me cegó…

-¡Amy¡Amy!...

-¡Amanda¡Amanda!... ¡Despierta!

Alguien me estaba zarandeando violentamente. Pataleé y grité mientras intentaba escapar de sus brazos y torpemente intenté apartarme unos metros arrastrándome por el suelo pero una pared me cerró el camino a mi espalda.

Intenté abrir los ojos pero me dolían mucho y sólo llegaba a ver sombras a mí alrededor. Entrecerré los ojos y miré al que me había estado zarandeando. Casi no podía ver su cara pero parecía que me miraba, agachado delante de mí, sin saber exactamente que hacer.

- ¿Estás bien? – preguntó.

Su voz no me sonaba y no sabía quien podía ser. Estaba desorientada y aturdida, todo me daba vueltas y no sabía donde estaba. Las sombras comenzaron a disiparse y comencé a ver con más claridad.

Delante tenía a un chico de pelo moreno y sedoso. Había sudado y el flequillo se le quedaba enganchado a la frente por el sudor. Tenía sus ojos miel clavados en mi y en su mirada había preocupación.

Entonces le reconocí. Nida, el amigo de Dederian. Junto a su nombre volvieron a mi cabeza miles de imágenes y pensamientos de golpe que me provocaron una terrible punzada de dolor en la cabeza.

- ¿Estás bien? – preguntó de nuevo, Nida.

-¿Qué?-dije- ...Ah, sí, sí.

Mi respuesta no pareció convencerle mucho pero en ese momento me daba igual. La cabeza cada vez me dolía más y cada parte de mi cuerpo parecía pesar diez veces más de lo normal.

-¡Mierda¡Por un segundo me había olvidado! – Exclamó- ¡Tenemos que irnos de aquí¡Van a bombardear el jardín!

Sin darme opción a responder me cogió del brazo y me levantó del suelo tirando de mí. Me llevaba del brazo por el jardín, esquivando cuerpos, escombros y decenas de personas corriendo descontroladamente de aquí a allí, pero no sabía a donde íbamos.

Mientras corríamos se oía el crepitar de varios pequeños fuegos que había aquí y allí y que nadie se molestaba en apagar. Pero por encima de ello se oían gritos, gritos humanos. La gente había enloquecido y corrían empujándose los unos a los otros y pasando por encima de sus compañeros. En el suelo, tendidos, todavía se podían ver personas heridas pero nadie se paraba a atenderlas. Aquello era el caos… y estaba provocando que mí cabeza estuviera apunto de estallar de dolor.

Todavía estaba un poco desorientada y no fui capaz de reconocer en el pasillo en el que entramos. Corrimos a lo largo de él hasta llegar a una gran puerta azul de doble hoja.

Aquello estaba lleno de gente. Un par de decenas de chicos y chicas gimientes y heridos estaban apelotonados por toda la sala mientras un par de chicas, que parecían las únicas en buen estado, los vendaba e intentaba curar. Justo al lado de la puerta había una mesa pero había sido despejada para que pudieran colocarse un par de chicos más que parecían gravemente heridos.

Nida dio una mirada a la habitación hasta que pareció encontrar a alguien. Me dejó ir el brazo y avanzó un par de pasos acercándose a la única persona de blanco que había.

- Doctora… La he encontrado. – dijo él. – Creo que está herida y parece un poco… no se… ida.

- Está bien, Headrow.-Le contestó ella- Yo me encargo. Intenta dar una mano por aquí ¿Quieres?

Nida asintió y se fue. La doctora se giró hacia mí y se acercó. Era una mujer que solamente de verla ya imponía cierto respeto. Tenía los ojos marrones y el pelo negro recogido en un moño. Debía de tener cerca de cincuenta años por las canas y las arrugas que se le habían formado a la altura de los ojos.

- Yo soy la doctora Kadowaki. – Me dijo mientras se metía la mano en el bolsillo y cogí algo. - ¿Me puedes decir cual es tu nombre? – Sin darme tiempo a contestar, me abrió un ojo con una mano y me puso un aparatito con una luz en él.

- Eh…- intenté responderle pero tener una lucecita en el ojo no es la manera más cómoda de responder- Me llamo Amanda Beicker.

-Bien – Dijo repitiendo la operación con el otro ojo. Apagó la luz y guardó el instrumento. – Aunque te has hecho un buen corte en la sien no parece haberte causado ningún daño cerebral. Ahora te desinfectaré la herida y te pondré una gasa¿de acuerdo?

Ni siquiera me había dado cuenta de que tenía aquel corte y, desde luego, no tenía la menor idea de cómo me lo había hecho.

Intenté recordar que había estado haciendo hasta entonces pero de nuevo me invadió un tremendo dolor de cabeza. Esta vez, sin embargo, no se atenuó con el tiempo si no que fue aumentando hasta que no pude soportar el dolor…y me desmayé.


Fin del capítulo VII
La-rosa-de-plata: Me alegro de que te guste, la verdad es que quiero despejar algunas esas zonas negras que quedan en la historia usando la trama de mi historia, intentando darles sentido. Todavía no he podido leerme tu nuevo capítulo, pero espero poder sacar un poco de tiempo para hacerlo en breve. Gracias por postear y felices fiestas.

A los que leyeron esto:

Un saludo y gracias.

Dederian


Próximo capítulo:

Intermetzzo IV: El ángel de la guarda. Primera parte by Nida Headrow

- ¡Alumnos del jardín de Balam!>> -comenzó- ¡Os han estado engañando todo el tiempo!>>