Después de un tiempo de desconexión total vuelvo con un nuevo capítulo. Seguramente a partir de ahora la frecuencia de subida de capítulo nuevos va a descender un poco por la falta de tiempo, pero bueno se hará lo que se pueda.

Como simpre espero que os guste y disfruteis.

Un saludo a todos.

Dederian


Intermedio IV:

El ángel de la guarda

Primera parte

By Nida Headrow


Mi primera semana como SeeD había sido demasiado tranquila. Desde la graduación tan solo me había dedicado a terminar de leer unos libros de historia y de mitología que había tomado prestados de la biblioteca del jardín y a entrenarme a ratos.

Sin embargo a todos mis compañeros de promoción les habían asignado algún menester. Squall había sido enviado como jefe de equipo a una misión junto con Tilmitt y Dincht, y a Dederian le habían enviado a perseguir a Seifer junto con aquella extraña chica y la instructora Trepe.

Pero en uno de esos apáticos días, a primera hora, alguien llamó a mi puerta. Ya me había levantado y dado una buena ducha y estaba pensando en pasarme por la biblioteca a devolver los libros.

Salí y no encontré a nadie en primera estancia. Asomé la cabeza y vi asombrado a un par de chicos picando todas las puertas con diligencia y rapidez.

La gente, extrañada, comenzó a salir de sus habitaciones y a murmurar. La mayoría estaban en pijama y, los más jovencitos, realmente parecía que no se habían despertado aún pese a estar fuera de sus camas.

Una vez hubieron picado a todas las habitaciones del pasillo uno de ellos exclamó:

-¡Por orden del Amo quedan todos citados en 30 minutos en el salón de actos!

La reacción general a la proclama fue de sorpresa. Sobretodo porque nadie estaba seguro de quién era el Amo. Había rumores pero no eran más que eso, rumores.

Un gran jaleo se alzó en medio de pasillo. Y, para apremiarnos, el chico volvió a gritar:

-¡La asistencia es obligatoria¡Todo aquel que no llegue a tiempo será severamente castigado!

Una vez dicho en su cara se dibujó una expresión de satisfacción. Había conseguido que el grupo se dispersara y todo el mundo entrara rápidamente en su habitación para cambiarse.

Al darse cuenta de que yo todavía seguía allí ambos me lanzaron una mirada fulminante.

-¿Se puede saber que estas mirando? – Dijo uno en tono arrogante.

Aquel comentario me pilló completamente desprevenido y no pude hacer otra cosa que bajar la cabeza y callar mientras me retiraba a mi habitación.

Me entretuve un rato mirando la foto que tenía en la mesilla de noche. Ya tenía muchos años.

En ella salíamos mis padres y yo el verano de mi octavo cumpleaños. Por aquella época ya estaban tramitando los papeles para que ingresara en el jardín pero no me habían dicho nada, según ellos, "para darme una sorpresa"aunque en realidad era porque no teníamos suficiente dinero y ellos ofrecían becas de estudio y residencia.

Pensando en ellos se me pasó el tiempo y, cuando me di cuenta, ya habían pasado veinte minutos desde el aviso de aquellos matones.

Fui corriendo hasta el salón de actos, atravesando toda la zona de dormitorios y el patio que había al final de ésta y llegué al él. Jadeante me senté en uno de los asientos del final mientras recuperaba el aliento, deseando haber tenido enlazados a mis G.F en aquel momento.

La verdad era que nunca solía llevar enlazados a mis guardianes si no era estrictamente necesario. Yo era partidario del uso racional de ellos, si siempre estabas potenciado con el uso de su poder seguro que el cuerpo se acababa acostumbrando a ello y, al perderlos ser todavía más débil de lo que se hubiera sido sin ellos directamente. Además, había aquellos rumores sobre la perdida de memoria…

Desde mi butaca en la última fila apenas se distinguían los objetos que había en el escenario; había cientos y miles de alumnos en el jardín y cabían todos ellos en aquella sala.

La tapicería de todos los asientos era de cuero rojo y los reposa-brazos eran de algún tipo de madera robusta. El escenario era de un tamaño acorde con el resto del edificio, en él había visto pasar orquestas enteras durante algunos conciertos benéficos organizados por el jardín. Según tenía entendido aquella era una de las zonas más remodeladas del jardín ya que la habían tenido que ampliar varias veces a lo largo de la historia del centro por el gran número de alumnos que fue albergando con el tiempo.

Resonaba en el auditorio un murmullo de cientos y cientos alumnos inquietos, seguramente, comentado el extraño suceso.

De repente apareció en el escenario uno de los prefectos que se acercó al micro con paso calmado y autoritario, como siempre. Nunca me habían caído bien, la verdad, siempre mandando con ese aire de superioridad que tenían y la arrogancia y las malas maneras que lucían diciendo cualquier cosa. Pero no había más remedio que hacerles caso, eran la autoridad del jardín.

Ahora todas las miradas estaban puestas sobre él y los murmullos habían acabado.

- ¡Alumnos del jardín de Balam! -comenzó- ¡Os han estado engañando todo el tiempo! - Lo dijo extendiendo los brazos abarcando todo el auditorio y haciendo una pausa al final de la frase, para darle más fuerza a la frase. - ¡Sí¡El director Kramer y su camarilla llevan años engañándoos¡Poniéndoos de su parte contra el verdadero amo del jardín¡El amo Norg¡Él fue quien construyó este jardín para vosotros¡Hasta ahora Cid Kramer ha sobrepasado los límites abusando de su autoridad para su beneficio¡Ha enviado a un grupo de SeeDs a cumplir una misión que ha puesto en peligro a todo el jardín¡Y eso traidores no han dudado ni un momento en traicionarnos!

El prefecto ya había captado toda mi atención con su discurso, pero vi entonces como aparecían dos figuras en una de las esquinas del escenario, entre las sombras. Desde tan lejos casi no los podían reconocer pero si veía que eran un hombre y una mujer, y estaba seguro de que no los había visto nunca por el jardín.

- … y por eso digo: alcémonos contra aquellos que nos quieren traicionar y juegan con nuestras vidas¡Es hora, al fin, de arrebatarle a Cid Kramer el trono que no le pertenece y devolvérselo a nuestro querido Amo Norg¡VAMOS!

Muchos de los que había allí sentados se alzaron siguiendo al prefecto por los pasillos del auditorio hacía la puerta coreando cosas como "¡Abajo Kramer!" o "¡Viva Norg!".

Estaba seguro de que ninguno de ellos había visto nunca a Norg y, desde luego, no me había creído ni una sola de las palabras de aquel hombre.

Igual que yo, algo menos de la mitad de los alumnos, seguramente los menos manipulables, seguían sentados en su butacas. Mientras, una turba de alumnos bien armada y entrenada para matar, se dirigía, seguramente, hacía el despacho del director Kramer dispuesta a lincharlo.

No sabía exactamente que hacer pero la gente comenzaba a levantarse y a arremolinarse en el gran pasillo central del salón de actos. La gente se iba amontonando pero nadie estaba seguro de lo que había que hacer…bueno la verdad es que seguramente todos sabíamos exactamente que hacer pero nadie se atrevía a decirlo en voz alta.

El director siempre había sido como un padre para mí, desde que entré en el jardín siempre se había preocupado por mí y, aunque no lo pareciera, siempre había estado atento a mis progresos y, cuando superaba con éxito alguna prueba dificultosa, me llegaba una nota de felicitación suya o me cruzaba con él en algún momento y me felicitaba de viva voz.

No soportaba ver como nadie parecía dispuesto a alzar la voz y decir todo lo que había que decir y, haciendo acopio de todo mi valor, atravesé el aro de gente y me planté en el centro dispuesto a hablar claro:

- ¡Se puede saber a qué estamos esperando? – La fuerza de mi voz me sorprendió hasta a mí pero no me detuve – El director siempre ha velado por nosotros y estoy seguro de que todo lo que ha dicho ese prefecto no eran más que patrañas. Ahora una horda de descerebrados está apunto de… vete tú a saber que hacerle y nosotros estamos aquí compadeciéndole cabizbajos. ¿Pero no estamos igualmente entrenados en el combate como esa horda¡Pues vamos a defenderle!

Por suerte mi patético intento de discurso sufrió efecto sobre mis compañeros y se avivaron los ánimos y dispuestos a dar la vida por el director corrimos tras los seguidores del Amo.

Mientras nos dirigíamos rápidamente hacia el círculo central de la planta baja mi estómago se revolvía entre el miedo y la emoción. El pulso se me aceleraba y mi cuerpo comenzaba a segregar adrenalina en grandes cantidades.

Yo era de los que iban en cabeza, aunque más por la inercia de la masa arrastrándome que por iniciativa propia, la verdad. Al llegar a la salida de los dormitorios nos separamos en dos grupos gracias a la rápida mente de alguno de los SeeD que iban en cabeza junto a mí y que, con certeza, estaba curtido en la estrategia improvisada en el campo de batalla.

Cuando llegamos a la entrada principal ya había allí todos los seguidores de Norg y, en la salida del ascensor estaban Dederian, la chica que iba con él y Xu en posición de pelea, cubriendo al director.

Al verlo atrapado y consternado me aparecieron la fuerza y el valor que normalmente no tenía para adelantarme y dedicarle, por una vez, yo las palabras de consuelo a él:

- ¡Director¡Nosotros le protegeremos!

Esperaba que el prefecto que parecía tener el mando me señalara y enviará contra mí a todos mis compañeros pero, en vez de eso, hizo sonar un silbato.

Aquello me dejó un poco frío y perplejo, y no era el único, el resto de los que estaban allí hacían cara de lo mismo.

De repente, detrás de nosotros, se oyó un gran golpe proveniente de la zona de entrenamiento y un profundo rugido. Me estremecí cuando mi mente comprendió que aquello provenía de un arqueosaurio y que el sonido que se había oído antes no era, precisamente, el de una puerta resistiendo un golpe de varias toneladas.


Fin del capítulo Intermedio IV-1
La-rosa-d-plata: La respuesta ha estas preguntas que haces se irán contestando poco a poco, paciencia, jejeje. Nos vemos, gracias por escribir.

A los demas que leyeron esto:

Un saludo y gracias.

Dederian


Próximo capítulo:

Capítulo VIII: Sin rumbo

- "La verdad es que no, para que voy a engañarte"... Y entonces la realidad me golpeó con un mazo en la cara.