Hola de nuevo a todos los lectores. Hacía ya tiempo que no ponía un nuevo capítulo, lo siento, últimamente estoy muy atareado. Así que os traigo la continuación del primer capítulo de Nida.

Como siempre espero que disfruteis:

Un saludo a todos.

Dederian


Capítulo Intermedio IV-2:

El ángel de la guarda

By Nida Headrow


El último golpe había sido todavía peor que el primero, tras él un inmenso ejército de monstruos había invadido el jardín y los partidarios de ambos lideres, el director y el amo, nos habíamos dispersado intentando defendernos.

Cada vez que matabas a un monstruo salían tras él tres más para sustituirle. Además los prefectos parecían dominarlos con sus silbatos y estaban intentando reorganizar a sus partidarios.

Por suerte los monstruos que rodeaban habitualmente el jardín no eran demasiado poderosos y con unos pocos ataques caían rápidamente, pero desgraciadamente, mientras intentaba acabar con un par de Boms que no paraban de acosarme flotando a mí alrededor, un poderoso Arqueosaurio me atacó.

Sabía que no estaba en condiciones de vencerle pero no tenía otra opción. Mientras esquivaba los mordiscos y coletazos e intentaba herirle, en vano, sentía cada vez más impotencia por ni tan siquiera poder cansarle.

Parecía mi día de suerte cuando apareció Dederian lanzándole una de sus clásicas ofensivas a distancia mientras se acercaba a alta velocidad. Junto a él iba una chica de pelo castaño vestida con vaqueros de combate azules y una camiseta con algunos dibujos estampados que también iba armada con unas pistolas.

Claro que he dicho que era mi día de suerte, pero seguramente de la mala porque al poco de llegar ambos apareció un segundo dinosaurio gigante. Gracias a la chica pudimos huir pero los dos monstruos comenzaron a perseguirnos por los pasillos del jardín.

Usándonos como cebo Dederian trató de acabar con ellos con Ifrit y aunque no lo consiguió, si que los debilitó lo suficiente para poder luchar con ellos.

Dederian fue el primero en atacar y yo le seguí enfrentándome al Arqueosaurio que quedaba solo.

Le lancé una rápida estocada a la cara pero sin muchos problemas la esquivó dejándome con un palmo de narices. Para ser tan grande se movía demasiado rápido, pensé.

Desgraciadamente pensar en medio de un combate es lo peor que se puede hacer y estuve apunto de pagar caro mi error si no hubiera saltado a un lado esquivando por poco un mordisco.

Y así siguió un rato el combate, intercambiando estocadas con mordiscos. Cada vez notaba más el desgaste y, pese a haber conseguido abrir un par de brechas en la cara del dinosaurio, éste no parecía si no más que revitalizado por mis ataques.

De repente una bola de hielo pasó a escasos centímetros de mí y fue a impactar a los pies del gigantesco reptil. Éste trastabilleó y estuvo apunto de aplastarme si no hubiera rodado sobre mí hombro, cosa que hizo que soltara mi lanza y fuera a parar a los pies de un par de grats que luchaban contra un joven.

Parecía que el golpe había dejado fuera de combate al Arqueosaurio así que salí disparado tras mi lanza.

El luchador era Víctor, no hacía mucho que había llegado de Trabia a hacer el examen pero no había aprobado. Me uní a él en el combate y, pese a que no estaba acostumbrado a luchar con las manos, no tuve más remedio que hacerlo.

Los grats no eran más que grandes plantas carnosas con aires de grandeza. Abundaban en la zona de entrenamiento, eran el entretenimiento de muchos alumnos en noches de insomnio, ayudaban a entrenar y además se podía extraer un par de magias de estado: Morfeo y Mutis, la primera especialmente eficiente contra enemigos muy físicos como el Arqueosaurio, por ejemplo. La segundo todo lo contrario, lo más útil era usarla contra enemigos especializados en lanzar magia, los dejaba totalmente indefensos.

Mientras Víctor luchaba con cuchillos contra uno de los grats, yo lancé un hechizo Piro al otro dejándolo literalmente frito. Recogí mi lanza y atravesé con ella al otro, que estaba poniendo en apuros al chico con sus latigazos.

Parecía agotado así que le ofrecí una de mis pociones y le recomendé que evitara luchar y fuera hasta la enfermería.

-¿Porqué me ayudas?- Me dijo sorprendido- Ni siquiera me has preguntado de qué parte estoy.

- No te lo he preguntado por que no me importa, somos compañeros ¿no? Tú hubieras hecho lo mismo por mí.

Se dibujó una expresión de tristeza en su cara mientras asentía lentamente. Se despidió cabizbajo y salió corriendo hacia la enfermería.

Me giré buscando a Dederian y a la chica y vi atónito como un gran Arqueosaurio golpeaba a Dederian con la cabeza enviándolo contra la barandilla de cemento puro.

La chica soltó un alarido y corrió tras él pero no pudo atraparlo a tiempo para evitar que cayese a la piscina inferior.

Comencé a correr hacia la barandilla y vi como la chica se giraba bruscamente y comenzaba a disparar con las dos pistolas al monstruo agresor. Gritaba mientras lo hacía en un rictus de dolor, ira y… bueno, casi es indescriptible, estaba totalmente fuera de si. Jamás había visto a nadie disparar así, cada vez que apretaba el gatillo se formaba una bola de energía en la salida del cañón, salía disparada hacia el objetivo y explotaba. El ritmo de disparo era totalmente frenético y las explosiones eran cada vez más potentes.

Cuando salté por encima de la barandilla hubo una brutal explosión y varios trozos de lo que antes era el suelo del pasillo se precipitaron conmigo al agua.

Subí a tomar aire y volví a sumergirme rápidamente, no podía perder ni un segundo.

Gracias a que la piscina estaba bien iluminada desde dentro pude localizar a Dederian hundiéndose, inconsciente, hasta el fondo. Nadé tras él y lo agarré por el cinturón. Tiré hacia arriba y en un momento estuve de nuevo en la superficie.

Seguramente había tragado mucho agua, tenía que sacarlo de allí y reanimarle si no quería que se ahogara.

La base de la estructura superior estaba montada alrededor de una gran columna que terminaba bajo el agua y, a nivel superficial tenía, por suerte, un pequeño piso circular alrededor de la columna.

Saqué a Dederian del agua y le apliqué los primeros auxilios básicos hasta que expulsó toda el agua de los pulmones y comenzó a respirar levemente.

Tenía una herida muy fea en la cabeza y sangraba bastante. Me quité la camiseta y la usé para vendarle la herida, sabía que no serviría de mucho, pero era mejor que nada hasta llegar a la enfermería, debía darme prisa.

Lo cargué como pude y comencé a subir unas largas escalerillas verticales que ascendían hasta el primer piso.

El ascenso era lento y penoso, sujetaba a Dederian sobre mí hombro con mi brazo y me agarraba a la escalera con la mano de ese mismo brazo, mientras que con la mano libre iba subiendo como podía, además estaba mojado y resbalaba, si no iba con cuidado caeríamos de nuevo.

Me llevó veinte minutos subir las tres cuartas partes de aquel martirio pero cuando ya veía cerca la victoria uno de los escalones cedió bajo mi peso. Quedé colgando de un brazo mientras que con el otro sujetaba a Dederian por el cinturón que colgaba peligrosamente sobre el vació.

- ¡Socorro!

Los zapatos me resbalaban y no conseguía apoyarme de nuevo en los escalones resbalando continuamente. Estaba abatido, molido y mojado.

- ¡Socorro!

Los brazos me dolían a horrores y para más inri las manos me comenzaban a sudar y comenzaba a resbalarme.

- Bueno, amigo. Tú por lo menos no sentirás nada. – Le dije a Dederian.

- ¿Hola¿Hay arguién hay?

Esa voz.

- ¡Coñé¡Nida¿Qué hace' hay corgao'? E'pera que t'ayudo.

Trueno bajó rápidamente el tramo de la escala que nos separaba y me cogió a Dederian ayudándome después a subir.

Cuando llegamos arriba dejó a Dederian en el suelo.

- ¿Qué la pasao'?

- Demasiado largo. – Le corté. –Ayúdame a llevarlo a la enfermería, anda.

El musculado amigo de Seifer asintió, se echó a Dederian al hombro y comenzó a correr.

Me levanté como puede y le seguí. Por el camino me tomé una poción que me recuperó un poco y cuando llegamos a la enfermería ya me encontraba bastante mejor.

El impetuoso moreno entró en la enfermería bruscamente.

-¡Hey¡Dejá' sitio pa'l chico!

Entré tras él y vi como lo tendía en una de las camas y la doctora Kadowaki le seguía rápidamente examinándole.

- Rápido, Trueno, ayúdame a llevar la camilla a la sala de aquí al lado, estará más tranquilo y le podré atender mejor.

Obedeció a la doctora y salió igualmente rápido cerrando la puerta tras de si.

-Ha dicho que no la moleste nadie hasta que salga.

Asentí, agradecido por la ayuda. Trueno no era lo que se decía un chico con muchas luces, la verdad, pero en el fondo era un buen tipo dispuesto a hacer lo que sea por ayudar.

-¡La madre de …¡Me había olvidao' por completo¡Nida¡Tienes que ayudarme¡Tenemo' que avisar a to' el mundo¡Van a bombardear el jardín¡Merd…¡Viento me va a matá'!

-¡Qué?

- He dicho que Viento me va a matá.

- No, no. ¿Van a bombardear el jardín?

- ¡Sí¡Tenemo' que avisar a to' el que podamo'!

No me había percatado de que la doctora volvía a estar fuera hasta que tomó el control de la situación y comenzó a dar órdenes a todo el mundo.

- ¡Vamos ¡Que todo el que pueda caminar salga de aquí y vaya a avisar a todo el que pueda de esto¡Hay que parar esta estúpida guerra!

Un asentimiento de la sala entera, que por cierto estaba hasta los topes de gente y ni siquiera me había dado cuenta hasta entonces, fue seguido por una serie de carreras de todo el que parecía en estado de poder moverse.

La doctora Kadowaki se acercó a mí mientras se quitaba unos guantes de plástico.

- No tiene muy buena pinta, pero se recuperará, tranquilo. – Era un alivio, no era demasiado tarde. – Pero no para de llamar a una chica, Amanda Beicker creo que dice. ¿Sabes quién es? No me suena que sea del jardín.

- Tiene que ser la chica que había con él. ¡La chica! – Ya ni me acordaba que se estaba peleando con un gigantesco Arqueosaurio y salí corriendo en su búsqueda.

Sabía que de alguna manera era alguien importante par Dederian y hacía demasiado tiempo que éramos amigos como para despreocuparme de una amiga suya.

Me costó encontrarla entre la histeria general que se había creado apoyada contra un asiento del pasillo central. Cuando la vi con los ojos cerrados y manchada de sangre temí lo peor, pero por suerte parecía solamente dormida, vi el movimiento rápido de ojos que demostraba que soñaba.

Conseguí despertarla pero parecía muy cansada y aturdida y cuando llegamos a la enfermería se desmayó.


Fin del Intermedio IV-2
Bueno, he intentado recrear el acento de Trueno de memoria, la verdad. Espero no haberme pasado demasiado, así que dejarme vuestras críticas y opiniones para poder mejorar, ok?

A todos los que leyeron esto:

un saludo y gracias.

Dederian


Próximo capítulo:

Capítulo IX: Tiro al blanco

- ¡Eh¡Tengo una idea!... Nunca te das por vencida ¿verdad?