Espero que este nuevo capítulo no se os haga muy pesado.
Un saludo a todos.
Dederian
Capítulo X:
Noticias
Cuando me reuní con Dederian y Nida en el bar-restaurante del jardín, no me costó demasiado convencerles de que el director solamente se interesaba por el avance de mi artículo sobre los SeeD. El director me había pedido que no se lo enseñase a nadie, de hecho me había recomendado que lo leyese en una sala sin gente para evitar problemas.
Durante la cena no hubo incidentes, excepto un par de chicos que me miraron con el ceño un poco fruncido, intentando reconocerme. Eso hizo que me acordara del breve incidente vandálico con aquel chico, Irvine, y de que había quedado con él al día siguiente.
Con mi reciente y jugosa adquisición de lo único que tenía ganas era de meterme en el rincón más oscuro de la sala más perdida del jardín y comenzar a leer como una desesperada, pero el chico me había caído bien y pensé que escaquearme sería demasiado grosero. Además parecía que él tampoco era del jardín y siempre es bueno tener a mano una opinión de fuera por si acaso.
Terminamos la cena tarde y fuimos hasta el ala de dormitorios, allí nos despedimos de Nida que cogió un camino diferente para llegar hasta su habitación.
Dederian y yo nos dirigimos a su habitación, ahora que él no dormía en la enfermería pensé que yo ya no podría dormir en su cuarto y que había hablado con el director para pedirle una habitación para mí. Por eso me sorprendí cuando me explicó que el director había permitido que nos quedásemos en la misma habitación, pero eso sí, había impuesto la expresa condición de que no durmiéramos juntos para preservar las normas del jardín.
Dederian colocó en le suelo uno de los dos colchones de su cama y sacó sabanas para el improvisado lecho. Mientras tanto yo hacía de nuevo su cama pensando como decirle lo del entrenamiento con Irvine.
- Oye. ¿Sabes? Hoy mientras te esperaba he conocido alguien muy simpático y hemos dicho de quedar mañana para entrenar.
Dederian se giró hacia mí y me miró escudriñando en mi mirada.
- Bien. – Dijo finalmente. - ¿A qué hora?
- Sobre las diez. ¿Vas a venir?
- Claro. –Contestó sonriendo alegremente. – Te recuerdo que todavía soy tu instructor y no eres más que una principiante, tendré que supervisar el entrenamiento. Además, así podré practicar un poco. – Dicho esto se levantó. – Hala, terminado. Tú dormirás en esa y yo en está.
- ¡No¡Es tu cama! Duerme tú en ella.
- No es discutible, Amanda. Yo me despierto siempre más temprano y si durmiese en la cama, al levantarme, lo más probable es que te acabase dando un golpe y te despertases tú también. Así que te la quedas tú y punto.
- Umph. Vaaale. – Dije dándome por rendida, desde luego a cabezota no le ganaba nadie cuando se entestaba así.
Abrió el armario y sacó algo de ropa ligera que supuse que usaba para dormir- ¿Te cambias mientras yo voy al baño?
Aproveché su ausencia para esconder entre mis cosas el libro que me había entregado el director Kramer, ya tendría tiempo al día siguiente para volver a cogerlo y leerlo. También me puse algo más cómodo para dormir.
Cuando desperté eran cerca de las siete de la mañana, otra de las secuelas del entrenamiento con Dederian; pero él ya no estaba en su cama.
Demasiado soñolienta para preocuparme, decidí darme primero una buena ducha. Cogí un par de toallas y me metí en el baño.
Tras achicharrarme un par de veces al intentar calibrar la temperatura del agua, salí como nueva, con una toalla rodeando mi cuerpo y otra mi pelo. Y entonces me di cuenta de que había pegado en la puerta un post-it:
"Si piensas entrenar hoy
acuérdate de revisar tus armas"
Dederian S.
- ¡Será sabiondo, el tío! – Solté en voz alta. – Pues que sepas que ya había pensado hacerlo. – Y le saqué ridículamente la lengua al papelito riéndome.
Salí del baño y me arreglé y vestí. Cogí unos vaqueros que tenían un par de bolsillos con cierre de cremallera y una camiseta negra ajustada. Me ajusté las pistoleras y la bandolera y me puse la chaqueta.
Entonces me di cuenta de algo que pesaba en uno de los bolsillos, metí la mano y lo saqué. Era una gema plateada brillante, Gryphus, el G.F que me había regalado Dederian. Apenas había podido usarlo un par de veces durante el entrenamiento con Dederian y decidí enlazarlo para el encuentro con Irvine más tarde.
Me concentré y en un momento noté como una nueva energía corría por mi cuerpo, reactivando todas mis células, dándome nuevas fuerzas. Revisé mis pistolas tal como me había enseñado Dederian y me dispuse a salir de la habitación para desayunar, pero me encontré otra dichosa notita pegada en la puerta:
"Estaré en la zona de entrenamiento,
nos vemos a las 9:30 en la cafetería"
Dederian S.
Aquello comenzaba a ser un tanto molesto. Si volvía a ver otra notita pegada por algún lado la arrancaría y se la haría tragar a su propietario.
El arrebato de ira incontrolada me hizo recordar que me moría de hambre, así que me dirigí al bar-restaurante. Cerré con llave la habitación y me fui dispuesta a engullir unas cuantas tostadas untadas en deliciosa mermelada.
Por suerte no tuve que hacer demasiada cola y pude encontrar un sitio en la terraza. Me acomodé tranquilamente y me dispuse a relajarme un rato pululando por Internet con mi DIP (dispositivo informático portátil) personal. Antes de que comenzara a trabajar con el jardín lo hacía muy a menudo pero desde que había llegado ni siquiera había tenido tiempo de encender el DIP.
Contesté unos cuantos e-mails que me habían enviado compañeros de trabajo y amigos para saber como estaba y visité un par de páginas de cine para ver las nuevas novedades.
El gran cine sólo se encontraba en Trabia desde hacía muchos años, el continente de Galbadia había sido en otro tiempo el gran competidor del cine trabiano pero, desde el inicio de régimen dictatorial del presidente Deling y con la llegada de la censura, básicamente se había reducido al cine de autor con temas intrascendentes. De vez en cuando la isla de Balam, Fisherman's Horitzon, o la República de Dollet sacaban algún éxito taquillero, pero, por lo general, el mejor cine era de Trabia.
Allí había establecido la sede mi periódico, El nuevo Timber Maniacs, tras tener que dejar la ciudad de Timber. Tras la decadencia del Timber Maniacs hacía algunos años, a algunos periodistas nostálgicos se les ocurrió la idea de crear un diario de noticias de la ciudad de Timber con el nombre de la que, una vez, había sido la revista más prestigiosa a nivel mundial y que llevaba el nombre de la ciudad.
Poco a poco el periódico había cogido prestigio y comenzaba a editarse fuera de la ciudad, por todo el continente de Galbadia, con noticias internacionales. Pero el aumento de grupos revolucionarios en la ciudad y la aparente simpatía del periódico hacía estos grupos cada vez más violentos hizo que, en una dura oleada de represión sobre la ciudad, el dictador Vinzer Deling decidiese cerrarlo y encarcelar a sus directores.
Los pocos que pudieron escapar del continente fueron acogidos con los brazos abiertos en las ciudades de Trabia, donde estaban al corriente del cierre del periódico. Rápidamente los dirigentes que quedaban en libertad se reunieron en la ciudad de Canciar y, tras pedir unos cuantos favores a algunos contactos, consiguieron reabrir el Nuevo Timber Maniacs. Contrataron a los antiguos periodistas del periódico que quisieron colaborar y además de algunos de Trabia y poco a poco comenzó a abrirse camino de nuevo entre los mejores periódicos mundiales.
No tardó mucho en disminuir el número de activistas revolucionarios en Timber reduciéndose así las medidas represivas del presidente de Galbadia, Deling. En un intento de reconciliarse con la gente de la ciudad, el gobernante llegó a un acuerdo con el periódico: crearía en Timber una escuela de periodismo que dirigiría el propio periódico, rehabilitando así las múltiples instalaciones que antaño había convertido a la ciudad en el centro de la información del mundo.
En un principio todo parecía desarrollarse con normalidad pero rápidamente el dinero destinado al mantenimiento que debía propiciar Galbadia comenzó a reducirse y a llegar con retraso, reduciendo notoriamente la capacidad y calidad de la escuela. Además, como era normal, la mayoría de estudiantes eran jóvenes que detestaban la dictadura galbadiense y que rápidamente se afiliaban en organizaciones revolucionarias.
Así, poco a poco, la escuela de periodismo se fue asociando más y más a los independentistas hasta hacía unos pocos años, durante mis estudios, cuando cerró las pocas instalaciones destartaladas que quedaban y había comenzado una persecución de todos los miembros, tanto estudiantes como profesores. La mayoría pudimos escapar y el mismo periódico nos ayudó a salir del continente, hacía Trabia, donde acabamos los estudios.
Nos contrataron a la mayoría y a algunos nos reenviaron al país en calidad de corresponsales de prensa, Deling no podía hacernos nada si no quería declarar la guerra abiertamente a Trabia. Tuve suerte ya que mi primer artículo fue un éxito: había sido enviada a Timber para hacer un pequeño reportaje sobre las diversas organizaciones revolucionarias de la ciudad. Conocía de sobras el tema, a quien entrevistar y que explicar. Y así comencé a hacerme un hueco en el periódico.
Después de varios artículos en los que acusaba, con pruebas, de corrupción a algunos políticos de la ciudad, la dirección del diario decidió encargarme un trabajo excepcional: la primera entrevista a Vinzer Deling de un periódico no condicionado por su régimen.
Me desplacé hasta la capital, donde él vivía, y me quedé asombrada. Nunca había estado en aquella ciudad y, pese a que se veían soldados por todas partes, los monumentos, parques, cafés, y la ciudad en general me dejó hechizada. En aquel momento me alegré de haber llegado una semana antes de la entrevista, tan sólo tenía que terminarla y tendría todo el resto del tiempo para visitar la ciudad. Y entonces me encontré a Dederian y juntos pasamos una semana de ensueño, de galería en galería, tomando el mejor café en preciosas terrazas, pero eso ya está explicado.
Cuando llegó el día de la entrevista Dederian acababa de marcharse y yo apenas había tenido tiempo para preparar las preguntas. Y me pasé. Sentía tanta rabia por aquel tirano que había sometido a tanta gente, a todo aquello… que comencé a improvisar las preguntas, subiendo cada vez más el tono, hasta que casi me echaron a la fuerza; y suerte tuve de no acabar en prisión. También fue un golpe de suerte que la entrevista acabase siendo un éxito absoluto y me convirtiese en la periodista revelación del momento; pero eso sí, tenía vetada la entrada a Deling.
La verdad es que el éxito debía agradecérselo al miedo. Al miedo que sentía toda Trabia hacia el presidente Deling y su ejército de soldados nacidos de una de las tres mejores academias de entrenamiento militar del mundo: el jardín de Galbadia. En Trabia se temía que Vinzer Deling, en un arrebato de locura, decidiera lanzar una ofensiva sobre el continente vecino. No se sabía cual era exactamente la potencia ofensiva de Galbadia, pero la gente estaba aterrorizada por si era tan grande que el ejercito trabiano no tuviese nada que hacer.
Pero ahora toda había cambiado, Deling estaba muerto, o eso tenía entendido, y una bruja le había suplantado. Según me explicaban mis compañeros, la bruja había hecho toda una declaración de intenciones en su nombramiento, cuando asesinó al presidente, diciendo que estaba apunto de comenzar un "nuevo orden mundial".
La histeria se había desbocado en el continente helado, el brutal ataque sobre el jardín de Trabia había conmocionado al país y el miedo a una invasión parecía crecer cada día más. Además, que el intento de destruir también el jardín de Balam hubiera fallado, quedaba tapado por el hecho que los únicos que podían plantar cara a la bruja estuvieran flotando a la deriva en el océano.
La situación parecía realmente mala pero, ya que estaba aislada físicamente del resto del mundo, decidí también estarlo mentalmente. Ya eran casi las nueve y media y Dederian debía de estar apunto de llegar.
Fin del capítulo X
La-rosa-d-plata: Me alegro que te haya gustado el capítulo anterior, a ver que te parece éste. Y no te enzarzes en más proyectos que a los seguidores de tu fic de FF8 nos tienes abandonados XD, nah, es broma, que te vaya muy bien tu nueva obra. Nos leemos, chao, y gracias por el RR.
a los otros que leyeron esto:
Un saludo y gracias.
Dederian
Próximo capítulo:
Intermedio V: Chispas
Entonces me dirigí hacia la salida del ala de dormitorios y, al salir, me encontré de cara con mi ex-instructor, Langdon Gaetano.
