Visto que los últimos intentos de recibir Reviews han sido infructuosos voy a dejar de pedirlos, como alguien dijo una vez"Las cosas que no puedo salucionar me dan igual". Voy a seguir subiendo nuevos capítulos simplemente porque me gusta hacerlo, por la gente que me lee, y por la que me comenta, aunque no sea aquí. Así que ya sabes, si os gusta bien y si no también.
Un saludo.
Dederian
Capítulo Intermedio V:
Chispas
By Dederian
No había dormido bien. Las pesadillas comenzaban a no dejarme dormir nada y las cosas no estaban demasiado bien en el jardín. Además mi primera misión había sido un fracaso, Seifer había escapado y para rematar la faena, por lo que me había explicado el director, se había unido a la bruja.
Me levanté temprano para desfogarme un poco pateando el culo a unos cuantos Grats en la zona de entrenamiento. Me di una ducha rápida intentando no despertar a Amanda y le dejé un par de notas para que supiera donde estaba y para que no se olvidase de revisar sus pistolas, lo peor que puede pasar es que queden inutilizadas si el mantenimiento es deficiente.
Recogí las espadas y mi pistola, las revisé rápidamente con el mínimo ruido posible y salí de la habitación.
Entonces me dirigí hacia la salida del ala de dormitorios y, al salir, me encontré de cara con mi ex-instructor, Langdon Gaetano.
Era uno de los instructores más viejos del jardín, treinta y cinco años, cuando la mayoría no pasaban de los veinticinco. Era castaño, con los ojos verdes y siempre con sus gafas de montura fina. Medía casi metro noventa y sufría una leve cojera en la pierna derecha. Todos sus alumnos sabíamos porqué, él mismo se había encargado de dejárnoslo muy claro: saltándose las órdenes. Nunca nos concretó exactamente de que manera, pero nos explicó que había dejado que sus sentimientos personales interfirieran en el transcurso de una misión y aquel tipo de acciones siempre eran un peligro.
Prácticamente me había enseñado casi todo lo que sabía, sobretodo con la espada. Nunca dudé que, si no hubiera sufrido la herida que le provocaba cojera, se habría ganado fama mundial como espadachín, durante cinco años ni siquiera había podido tocarlo una sola vez durante los entrenamientos.
- ¡Mira quién está aquí! – Exclamó alegremente al verme. - ¿Qué¿Una escapadita a la despensa?
Gaetano era de las pocas personas que conocía que siempre conseguía animar a cualquiera con su sonrisa afable y sus comentarios. Pensé que Amanda y él se llevarían bien.
- Ya sabes que no. – Le dije sonriendo. – Voy a despejarme un rato a la zona de entrenamiento.
Cuando dije aquello alzó una ceja y me miró de arriba a abajo.
- ¿Tú no acabas de salir de la enfermería? – Comentó inquisidoramente, pero luego sonrió. – Eso no le haría gracia a la doctora Kadowaki¿eh? Anda, te acompaño, por si acaso. – Y me guiñó un ojo.
Entonces nos dirigimos hacía la zona de entrenamiento. Por el caminó me explicó que no había podido venir a la graduación como SeeDs por motivos personales, aunque no quiso decirme cuales.
La zona de entrenamiento era un complejo gigantesco que ocupaba una buena parte del primer piso del jardín. El ambiente estaba basado en una profunda y espesa jungla, incluso tenía un pequeño río artificial.
Básicamente era una zona de combate real con monstruos. Estaba habitada, principalmente, por grats, algunos arqueosaurios, los nocturnos petros y, se rumoreaba que, en lo más profundo, se escondían algunos monstruos realmente raros (restos de las primeras pruebas durante la creación de aquella zona).
Pese a haberle visto luchar cientos de veces en mis cinco años en el jardín, nunca dejó de extrañarme su forma de hacerlo. Normalmente para caminar no necesitaba ningún apoyo especial, pero, para compensar su cojera en los combates, usaba su espada envainada como bastón y atacaba desenfundándola rápidamente y volviéndola a enfundar de nuevo. Era casi imposible de creer que pudiese moverse a aquella velocidad cuando luchaba.
Entramos en la zona de entrenamiento tranquilamente pero alerta. No nos costó mucho encontrar a unos cuantos grats apostados tras unas rocas.
Los grats eran unos monstruos planta-carnívora gigantes que solían atacar con sus afiladas ramas que usaban como látigos. También eran capaces de lanzar ataques mágicos, como morfeo, que les permitía atrapar a sus presas con mayor facilidad.
No eran nada difíciles de eliminar y solían ir bien para extraerles magias mutis o morfeo, magias de estado que algunos consideraban poco útiles por ser bastante inefectivas con monstruos poderosos. Pero enlazadas al arma solían dar resultados magníficos en los combates contra monstruos salvajes, dándote ventaja.
Nos mantuvimos alejados de las zonas donde solía haber arqueosaurios, no tenía ni tiempo ni ganas, por una temporada ya había visto suficientes. Así que estuvimos una hora y media acabando con todos los grats que salía a nuestro paso.
Langdon era una de las pocas personas que conocía que era capaz de luchar junto a cualquiera y sacar lo mejor de él. Nunca tomaba la iniciativa pero al final acababa guiando tus pasos hacia la mejor estrategia usando tus habilidades. Además, siempre dejaba que los alumnos diésemos el golpe de gracia aunque el combate durase tres veces más. Era un orgullo tenerle como instructor.
Desgraciadamente gozar de su compañía fuera de las clases era casi imposible. Era una de las personas más cercanas al director Kramer y siempre estaba en alguna reunión, o solucionando algún problema.
Ya salíamos de la zona de entrenamiento cuando decidí abordarle esperando que me diese la respuesta que nunca había querido darme:
- Langdon… - Sabía que era un tema delicado y nunca se me había dado bien la delicadeza a la hora de hablar, así que decidí no dar rodeos. -¿Qué pasó en realidad?
Al oírme sonrió y pareció perderse en sus pensamientos un momento.
- Algún día te lo explicaré, tranquilo. Será la última lección que te daré, pero de momento tendrás que esperar. Ahora tengo que buscar al director, hace algunos días que parece desaparecer a ratos. Ya nos veremos.
Ya me imaginaba que no me explicaría su vida, pero ahora que ya era un SeeD creía que había más probabilidades; me equivocaba. Nos despedimos y me dirigí rápidamente hacia la cafetería, donde había quedado con Amanda para ir a entrenar con su nueva amistad.
Cuando llegué ella estaba tranquilamente sentada en una de las mesas tecleando en su DIP. Debía estar escribiendo a su periódico, ya no recordaba que había venido al jardín para hacer un artículo.
Al acercarme más alzó la mirada con un gesto sorprendido y sonrió. Tenía una sonrisa especial, una que nunca encontré en nadie más. Por muy triste o enfadado que estuvieras, una sola de aquellas sonrisas hacía que olvidases todo lo demás. Siempre la había tenido, desde pequeña, cuando yo lloraba, ella venía y me cogía de la mano y, sonriéndome, me animaba y me decía que tenía que ponerme contento. Como eché de menos aquella sonrisa cuando llegué al jardín.
Todo el mundo sabía que las salas de instrucción del jardín de Balam era de lo mejor que se había creado en entrenamiento de combate y formación. Pese a que Galbadia y Trabia tenían sus respectivos jardines ninguno tenía unas instalaciones tan completas y eficaces: dianas inteligentes, realidad virtual, dificultad completamente configurable y adaptable, etc. Era normal que los SeeD fuéramos los mejores soldados de élite del mundo, recibíamos una formación de élite.
Amanda me estuvo explicando las últimas nuevas que le habían llegado desde su redacción hasta que llegó el chico, y, nada más verlo, supe que iba a caerme muy mal. Tenía un aire arrogante y una sonrisa de superioridad y de exceso de confianza que no me gustaron nada.
Cuando nos vio se acercó a la mesa y se sentó con las piernas abiertas en una silla que había colocado al revés:
-Hola, guapa. – El saludo iba dirigido únicamente a Amanda sin ni siquiera mirarme.
- Hola, Irvine. – contestó ella. – Éste es Dederian, es el chico con el que te dije que estaba saliendo.
Me miró durante unos segundo, como evaluándome y de nuevo se volvió hacia Amanda sin decirme nada.
- Vale. ¿Nos vamos?
Realmente iba a caerme muy mal.
Fin del Capítulo Intermedio V
A ver que os parece la nueva intervención de Irvine.
larosadplata: Muchas gracias por el apoyo, otra vez. Ya he encontrado algunas páginas más donde publicar y de momento estoy encantado, la verdad. A ver cuando publicas ;-). Nos vemos. Un saludo y un abrazo.
Al resto que leyeron esto:
Un saludo y gracias.
Dederian
Próximo capítulo:
Capítulo XI: Duelos
La tapa era de piel y estaba arrugada y desgastada,
como si el libro hubiera acompañado a alguien durante mucho tiempo.
