Capítulo XI:

Duelos


El entrenamiento fue bochornoso. Desde el primero momento Dederian e Irvine se llevaron mal e intentaron ridiculizarse el uno al otro, discutiendo como si tuvieran cinco años. "Vaya espadas más grandes, se nota que debes de tener un buen complejo con el tamaño¿eh?" "Pues no. Pero viendo como vistes me extraña que sepas que quiere decir 'complejo'." Y así desde que salimos del comedor hasta que llegamos a la sala de entrenamiento en el segundo piso.

Pero allí la cosa no mejoró, no. Lo que iba a ser un entrenamiento básico y tranquilo de buena mañana, se convirtió en una competición de tiro al blanco entre ellos dos. Una verdadera batalla campal con cientos de balas en el aire, dianas acribilladas y el sonido atronador de los disparos.

Por suerte, en medio de la pugna apareció un adulto que les hizo parar. Era un hombre maduro y atractivo, con unos ojos verdes que irradiaban fuerza pese a lo que parecía una ligera cojera que no disimulaba.

Consiguió poner paz por un momento entre ellos dos, todavía no lo conocía pero parecía que Dederian tenía un gran respeto por él y, pese a que le dio un buen rapapolvo diciéndole que "como SeeD debería empezar a comportarse como tal", no le replicó una sola vez.

En cambio cuando se dirigió a Irvine, éste se hizo el ofendido y rápidamente atravesó la habitación soltando un frío "Vaya coñazo, me largo".

Aquel hombre era Langdon Gaetano. Había sido el instructor de Dederian desde que llegó al jardín y casi era tangible la admiración que profesaba por él.

Resultó que había venido avisado por unos alumnos que pasaban cerca de la habitación y que, alertados por los gritos y los disparos de ambos, había decidido avisarle por si acaso; y diciendo que en una sala de entrenamiento los gritos y los disparos son de lo más corriente, queda patente el tamaño de la reyerta entre Irvine y Dederian.

Langdon era un hombre muy agradable que destilaba humildad y simpatía, aunque no en exceso, lo justo para convertirse en una de las mejores compañías que se podían querer.

Al ver que Dederian comenzaba a ponerse a la defensiva después de la reprimenda, decidió quedarse a entrenar con nosotros para, según él, practicar "sus oxidadas habilidades de disparo."

Tras apretar unos cuantos botones en la consola de mando, la sala de dividió en tres partes que, deduje, se diferenciarían en la dificultad de la práctica. En la de la derecha habían aparecido lo que parecían unos soldados humanos bastante reales entre unos árboles; en la del centro surgieron unos Osos de Trabia que parecía no darse cuanta ni de nuestra presencia; y por último en la parte izquierda apareció un escenario con diversos obstáculos y dianas móviles: ese era el mío.

Después de acertar a unas cuantas dianas, en mi zona apareció una de muy extraña: parecía hecha de agua y flotaba a unos palmos del suelo. Tras dispararle un par de veces infructuosamente, Langdon se dio cuenta de mi apuro y se acercó.

- Pensaba que ya sabrías todos los secretos de esas pistolas. – Dijo señalándolas. - ¿Unas de las características más útiles y no se la enseñas, Dederian?

Éste se estaba cebando con uno de los soldados de su zona y sólo se encogió de hombros.

- Bueno, visto que tu "instructor" está muy ocupado ahora mismo, seré yo quien te lo explique. El concepto es simple, usar magia con tus armas.

Mientras Dederian seguía con su particular cruzada contra los malvados hologramas de soldados, Langdon me explicó los fundamentos básicos del enlace de la pseudo-magia a las armas. Era algo así como una combinación de la administración de G.F's y la pseudo-magia juntos. Normalmente se necesitaba un G.F afín con esta habilidad para poder hacerlo pero las pistolas que se había hecho construir Dederian y que después me regaló permitían hacerlo sin uno de esos Guardines.

Después de unos cuantos intentos, conseguí acertar a la diana acuosa con el uso de balas cargadas con la magia electro. El efecto era espectacular visualmente, las balas parecían soltar chispas mientras volaban hacia el blanco y, al dar en él, se podían ver centellas azuladas alrededor del impacto; debía de ser muy doloroso, pensé.

Gaetano se acercó de nuevo al panel e hizo desaparecer su zona para aumentar la mía. Entonces cambió completamente el paisaje y desaparecieron las dianas, en su lugar simplemente quedó una oscuridad casi impenetrable que acababa a un escaso metro de mí.

- Bien, Amanda. – Dijo él. – Ahora voy a pasarte magias elementales básicas, quiero que las estudies detenidamente y que cuando estés lista me avises. ¿De acuerdo?

Asentí con la cabeza y él cerró los ojos y extendió la mano hacía mí. Fue una sensación algo extraña, no todos los días alguien mete algo directamente en tu cabeza.

Cuando terminó yo ya había comenzado a concentrarme para saber que magias nuevas tenía ahora. Aéreo, elemental de aire, aqua, elemental de agua, y seísmo, elemental de tierra, se unieron a los piro, hielo y electro que ya tenía.

- Vale. – Dije al saber cuales eran. - ¿Y ahora qué?

Gaetano se acercó de nuevo al panel y tecleó algo de nuevo.

- Ahora mira al frente. Ahí van a comenzar a surgir una serie de monstruos, quiero que les dispares con la magia elemental que primero te venga a la cabeza al verlos. No pienses, sólo dispara.

Boms, cocatoris, medusas, acorazados, gueilas y un sin fin de monstruos pasaron ante mí, casi sin darme tiempo a razonar cual podía ser su debilidad.

Así estuvimos un buen rato, Gaetano no paraba de enviarme más y más monstruos: primero solos, luego en dúos, tríos; de los mismos elementos, de elementos distintos, y un largo etcétera de posibilidades más que me hicieron esforzarme hasta la extenuación.

Tras una sesión de dos horas de entrenamiento ya dominaba completamente el enlace de magia elemental y, de postres, aprendí también a enlazar magia de estado pese a que estaba ya bastante cansada.

Aunque Dederian había estado bastante seco al principio tras enzarzarse con Irvine, poco a poco comenzó a hacer comentarios cada vez más regulares sobre mi entrenamiento, dándome consejos y sugiriendo ideas a su ex-instructor, hasta el punto de dejar de entrenarse él para ayudarme a situarme en el campo de batalla virtual y aconsejarme a la hora de disparar.

Cuando salimos de la sala yo estaba agotadísima y Dederian estaba de mejor humor. Gaetano se despidió de nosotros alegando que debía volver al trabajo, y, mientras se alejaba, creí oírle exclamar alegremente que jamás había visto algo igual, aunque en aquel momento no sabía a que se refería.

Nos quedamos viendo como se alejaba a paso ligero. Dederian me pasó el brazo por la espalda, nos miramos, sonreímos y nos dimos un beso. Langdon Gaetano podía alegrarle el día a cualquiera.

Cuando estábamos a punto de coger el ascensor, de él salió Xu, una de las instructoras del jardín y mano derecha del director Kramer.

- Dederian, tienes que acompañarme. – Dijo ella.- Estamos haciendo recuento de provisiones y necesitamos que todos colaboren.

Él la miró y asintió con la cabeza.

- Si queréis, yo puedo ayudar. – Intervine, ofreciéndome.

- No. – Me contestó él. – Tú estás muy cansada. Tranquila, uno más, uno menos no es demasiado importante. Ve a la habitación y estírate un rato, yo volveré para cenar, esto llevará tiempo.

La verdad es que tenía razón, estaba cansadísima y no tenía ganas de ponerme a contar barras de pan; así que no le discutí y nos separamos al llegar al piso inferior. Iba a darme una buena ducha otra vez y me estiraría un rato a relajarme.

Del baño salí como nueva y, mientras buscaba algo de ropa limpia, encontré el libro que el director Cid me había dado el día anterior. Estaba muy intrigada sobre todo lo que rodeaba la historia pasada del jardín y no pude resistirme a la tentación de estirarme a darle una ojeada.

La tapa era de piel y estaba arrugada y desgastada, como si el libro hubiera acompañado a alguien durante mucho tiempo.

No tenía título ni un índice decente, pero tampoco era necesario. Comencé a pasar hojas llenas de esquemas, dibujos y planos del jardín inicial; datos que, en aquel momento, me servían de bien poco y me interesaban menos aún.

Los márgenes estaban llenos de anotaciones y comentarios con una letra pequeña y redondeada. En cada página había una docena de observaciones, flechas, redondeles y subrayados que delataban el entusiasmo del propietario cuando se hicieron.

Fui pasando páginas hasta que encontré unas páginas escritas a mano al final.

Ha sido una suerte encontrar a Norg. Está tan entusiasmado con el proyecto como nosotros y tiene el dinero suficiente para comenzar el proyecto.

Pese a eso no estoy seguro de si es buena idea usar esas naves. Las conozco demasiado bien, me traen demasiados recuerdos. Demasiados huérfanos, demasiado dolor. Aunque tal vez tenga razón él, ahora que ya no tienen dueño, lo mejor que se pude hacer con ellas es darle el mejor uso posible.

Norg dice que conoce a la gente adecuada para cambiarles el aspecto y que queden irreconocibles. Sigo sin estar muy seguro de esto, pero parece que a Edea no le parece mala idea, dice que así se redimirán todas las atrocidades que se han hecho aquí en nombre de las brujas. Formando guerreros que luchen contra ellas cree que, además, se aprovechará todo el odio que ha surgido contra ellas gracias a Adel.

¿Edea¿Edea y el director crearon los jardines¿Y entonces porqué los había atacado ahora¿Y porqué había creado ella una organización que luchase contra las brujas si ella misma era una? Mientras leía no paraban de surgir dudas y más dudas que no encontraban respuesta y que se añadía a las que ya tenía antes. Nada había tenido sentido hasta la fecha y a partir de allí las cosas se volvía cada vez más complejas.

Ya ha comenzado la remodelación de los "jardines", como los llama Edea. El primero de todos estará en Balam y se coordinará con el segundo y el tercero, a los cuales Norg les está buscando localización, y que estarán subordinados a éste. Edea se ha empeñado en que lo dirija yo mientras ella sigue en el orfanato, dice que a ella se le dan bien los niños, no los soldados; además, Norg la apoya en la idea y cree que tengo las cualidades necesarias para el cargo. Supongo que tienen razón y al haber sido soldado mi formación me ayudará en algo.

Así que el director había sido soldado, pero ¿si Norg había apoyado la idea de que Cid Kramer fuera el director porqué se había levantado ahora contra él?

En las siguientes páginas el director explicaba como avanzaban las obras y como iban planeando los tres juntos como se desarrollaría todo. Tras varias hojas, acabó la construcción del jardín de Balam.

Todavía no me le puedo creer, después de tantos meses por fin ha acabado. Edea ha traído a todos los niños del orfanato para la inauguración, nos han llegado cientos de inscripciones para los tres jardines, los gobiernos de Trabia y Galbadia vuelven a estar unidos gracias a nosotros y Balam está floreciendo bajo los centenares de visitas que estamos recibiendo de todas partes.

¿Qué orfanato?

Toda va bien, pero cada vez que miro los jardines, siento todavía un aura perversa que los sobrevuela, quejándose. Las prisiones que una vez sobrevolaron el mundo bajo la tiranía de Adel, se han convertido en el símbolo de la paz y la amistad tras su caída.

- Prisiones voladoras…- No pude evitar susurrarlo casi con temor. Había oído historias, había leído relatos, pero pensé que no eran más que el reflejo del terror que sentía la gente bajo el puño de acero de Adel.

Pero ninguna de las descripciones que había leído encajaba con la del jardín de Balam. El cambio de imagen no había sido más que cambio del color y todas las estructuras exteriores cuando establecieron el jardín en un emplazamiento fijo, no podía diferenciarse tanto.

Las descripciones y datos eran bastante difíciles de encontrar y no podía arriesgarme a que se propagara ningún tipo de rumor, después de investigar sobre el origen del jardín, buscar información sobre la bruja Adel podía resultar sospechoso sabiendo cuando se fundó.

Por suerte conocía a la persona adecuada para ayudarme, un viejo profesor que me ayudó a entrar en el Nuevo Timber Maniacs, Adam Lockedgate.

Dejé el libro sobre la mesita de noche, saqué de la mochila el DIP y lo encendí. Abrí el programa de correo electrónico y le escribí un mensaje pidiéndole que me mandase urgentemente toda la información que tuviera sobre el tema; el profesor Adam era un gran especialista en la temática que concernía a la brujas y recordaba que la bruja Adel era de sus favoritas.

Decía que el trabajo de campo era algo que jamás había soñado hacer antes de la aparición de Adel y, pese a sus casi sesenta años, se había recorrido medio mundo recopilando información sobre las acciones de la bruja en cuestión.

Aunque por su edad se podía pensar que no, se manejaba muy bien con los aparatos electrónicos y revisaba diariamente su correo, desgraciadamente sólo lo hacía por la mañana, tendría que esperarme hasta el día siguiente.

Estaba impaciente por descubrir más cosas y comencé a preparar la investigación. Iba a tener que comparar las descripciones con algo, así que busqué entre las notas que había recopilado sobre los jardines antes de llegar al de Balam, y saqué unas fotos aéreas de los tres jardines, Balam, Galbadia y Trabia.

Pero todavía había demasiadas dudas sobre el tablero, iba a tener que preguntarle unas cuantas cosas a Cid Kramer antes de nada. De repente un rugido paró mis pensamientos. Bueno, primero tendría que comer algo; había estado tan sumida en la lectura que no me había dado cuenta de la hora que era.

Por suerte, cuando llegué al comedor, todavía quedaban algunos platos. Había tenido la suerte de que la mayoría de SeeD's estuviesen haciendo inventario, si no hubiera tenido que comerme alguna porquería precocinada de las que comía cuando estaba inmersa en algún artículo. Había que admitir que la cocina del jardín era excelente.

Al acabar la comida me dirigí hacia el ascensor para subir al tercer piso. Había cogido la libreta de notas y un par de bolígrafos para apuntar todo lo que me dijese el director; había tantas preguntas por hacer.

Nada más salir me quedé de piedra. Las puertas del despacho del director estaban abiertas de par en par y, justo en medio, había aparecido algo parecido a un elevador; lo cual no tenía ningún sentido.

Al verme aparecer, se me acercó una chica de pelo negro y liso, la misma que había visto unas cuantas horas antes con Dederian. Se llamaba Takako Xu y era la mano derecha del señor Kramer. Ya la había visto durante la rebelión de Norg defendiendo al director.

- Perdona ¿Buscas algo? – Dijo tajantemente.

- Sí. – Le contesté. – Estoy buscando al director para…

- El director está muy ocupado. – Me cortó. - ¿Tienes cita?

- No, pero…

De nuevo me interrumpió.

- Pues entonces me temo que no vas a poder verle hoy, además los próximos días estará muy atareado y no podrá recibirte, lo siento. – Lucía una pequeña sonrisa irónica, no lo sentía en absoluto.

- Oye, guapa. – Le dije cansada de su arrogancia. – No se quién te crees que eres que eres, pero no te voy a consentir que te rías de mí. Ahora mismo vas a avisar al director y vas a decirle que Amanda Beicker quiere hablar con él, y si ahora no puede pues que me diga una hora.

Ya estaba harta de tratar con secretarias con aires de grandeza y con ganas de amargarle a una la existencia. Por un momento se quedó parada sin saber que decir, pero sólo fue un momento.

- Escúchame tú. – Me respondió alzando la voz. – Que el director haya decidido dejarte estar pululando y husmeando por todo el jardín, no quiere decir que puedas hacer lo que te de la gana. No me fío un pelo de los periodistas, no se puede confiar en vosotros. Ya no entiendo como el director Kramer te permite estar aquí, pero que vengas a faltarme al respeto ya es lo último. No pienso concertarte una visita con el director así que cierra la boca y lárgate de aquí antes de que tenga que echarte yo misma.

- ¿Qué¿Me estas amenazando?

-Sí, te estoy amenazando. Enana.

- ¡Huy, enana yo¿Te has mirado al espejo? Seguro que no, si no, no saldrías de tu habitación.

Saltaban chispas por todas partes y se podría haber dando forma con un cuchillo al ambiente. Estábamos a punto de saltar a la yugular de la otra cuando salió el director Kramer de una habitación cercana.

- ¿Se puede saber qué pasa aquí? – Preguntó con mirada interrogante.

- Nada, señor. –Respondió Xu. – Esta descarada estaba intentando entrevistarse con usted sin cita previa. La estaba despachando.

- Vaya. – Dijo sorprendido. – Me debe de estar comenzando a fallar el oído, pensaba haber escuchado palabras mayores. Pero bueno, ahora mismo tengo la agenda un poco apretada. ¿Le va bien mañana a esta misma hora, señorita Beicker?

- Si no es molestia. – Le contesté agradecida.

- Pero ahora mismo tengo un agujero inmenso en el estómago. ¿Le importaría acompañarme a la cafetería? – El director me miraba a mí.

- Señor. – Saltó Xu. – Yo misma puedo traerle lo que quiera, no hace falta que se moleste.

- Tranquila, Xu. No va a pasarme nada. – Le dijo sonriente. – Además, me gustaría estirar un poco las piernas, tanto tiempo sentado no va bien para mi espalda.

Ella asintió con la cabeza y, tras hacerle el saludo SeeD típico, se retiró a una habitación cercana.

Mientras tanto el director y yo entramos en el ascensor y comenzamos a bajar.

- Perdónela, Amanda. Desde que pasó todo aquel revuelo hace unos días está muy alterada. Sólo intenta protegerme. – Por un momento el director pareció que se sumergía en sus pensamientos.

TINN

El ruido del ascensor le hizo volver en si.

-Todo ha pasado muy rápido. – Dijo al bajar las escaleras. – Durante diecisiete años el jardín ha sido toda mi vida. Ha ocupado todo mi tiempo y energía. Diecisiete años luchando por esto, por unos ideales. Y creía que lo estaba haciendo algo bien pero lo del otro día me ha abierto los ojos.

- ¿Qué quiere decir, señor?

- Creo que en estos momentos de lucha hace falta sangre fresca al mando. Los jóvenes necesitan un modelo más vital, alguien como ellos, que les pueda seguir el ritmo; no este viejo carcamal.

- No diga eso. Estoy segura que usted es la persona indicada. Ya tiene experiencia, eso es lo necesario. Una persona que sepa guiarlos con criterio.

- Eso ya lo tienen, se lo aseguro, lo han aprendido aquí. No, no nos engañemos más, es hora de que me haga a un lado. ¿Qué mejor momento que éste? Es el momento en el que debe aparecer un líder y ganarse a todos con sus actos.

Justo en ese momento llegamos ha la cafetería.

- Pero bueno, no haga caso a los desvaríos de un pobre viejo cansado. –El director recuperó su cálida sonrisa de nuevo. - ¿Todavía no hay nada decidido, verdad? – Dijo inclinándose hacia mí y colocándose bien las gafas con el dedo.

- No es usted tan mayor.

- Cierto. Muy cierto. Aún puedo enseñarles un par de cosas a esos jovenzuelos. ¿Eh? Bueno, estará usted muy ocupada, señorita Beicker. La espero mañana y le prometo que le contestaré todas las preguntas que me planteé.

Nos separamos allí y se fue hacia la cafetería con un paso tranquilo y las manos a la espalda, contemplando el ir y venir de los alumnos que pasaban por allí.

Todo lo que me había dicho el director me hizo sentirme triste por él. Parecía abatido y muy, muy cansado. Era normal después de diecisiete años y, además, ahora el peor enemigo del jardín era Edea, que por lo que había leído, era su esposa todavía. No había conseguido nada de información nueva y no valía la pena seguir pensando en ello hasta el día siguiente, así que volví a la habitación, me preparé, y subí a practicar el disparo un par de horas.


Fin del capítulo XI


Larosadplata: primero gracias, como siempre, por comentar. :D. En lo referente a las salas de entrenamiento ya había hecho referencia a algunas de ellas en los primeros capítulos, mientras Amanda se entrena con Quistis, pero bueno, representa que esta sala es otra diferente, esclusiva para el entrenamiento de tiro, que diría que no había salido todavía. Este instructor de hecho ha nacido hace poco XD, es un personaje que se me ocurrió hace poco, básicamente para ampliar el abanico de secundarios (muy escueto de momento), para aumentar la profundidad de la trama y la historia de Dederian, añadiendo detalles que enriquecen la historia, no? Para añadirlo tuve que retocar un poco el primer capítulo intermedio de Dederian donde se decía que aparecía su instructor, pero no se especificaba su nombre, así que lo retoqué un lo de los RR, sí que estoy más tranquilo, jejeje. Me he dado cuenta que ya tengo gente que me comenta las cosas y que, la verdad, no me hacen falta más, si se añaden bien, si no, pues también. No merece la pena amargarse por semejantes tonterias. Esperaré con ansia otro capítulo tuyo ;) Nos vemos, un abrazo.

Al resto que leyeron esto:

Un saludo y gracias.

Dederian


Próximo capítulo:

Capítulo XII: Emboscada y Asalto

- ¿Qué acaba de pasar?… cuatro…tres…dos…uno...