Los personajes no me pertenecen son de Masami Kurumada
Meses habían pasado desde que decidió regresar a su pueblo.
Simplemente no podía estar más en aquella casa, el ambiente se había puesto más gélido, que los glaciares imponentes a su alrededor, desde que los encontró. Podía haberlos matado a los dos pero no quiso rebajarse y manchar sus manos con su traicionera sangre. Solo dio media vuelta y nunca más regreso. Era un hombre con orgullo después de todo. Pero dolió, todavía dolía, no pasaba un día sin preguntarse qué fue lo que su conejo encontró en el corcel que él no pudo darle.
06/06/2011 21:30
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