Capítulo Intermedio VII:
Sin tregua
By Dederian
-Eso no es una opción.
Había sonado más seguro de lo que en realidad estaba de poder volver. Iba a ser una batalla dura y cruenta y no las tenía todas conmigo, pero no podía hacer otra cosa. El director tenía una llave maestra así que tampoco se quedaría encerrada si no podía regresar.
De repente el jardín de estremeció y estuve a punto de irme al suelo. Ya había comenzado.
De nuevo sonó el timbre de los altavoces pero esta vez fue Nida quien habló:
- Squall¿puedes oírme? El enemigo está atacando las aulas. Los alumnos más pequeños están allí. Tenemos que actuar enseguida.
Comencé a correr mientras revisaba mis enlaces mentalmente, era hora de patear el culo a unos cuantos cabritos.
Shiva, Quetzal, mis dos espadas, la pistola que me quedaba y magias ofensivas para parar un tren, todo un arsenal para dar caña a los soldados de Galbadia.
Era el alumno número 83.781, impar, así que según las ordenes de Squall me tocaba el patio. Corrí hacia allí mientras oía los disparos de las ametralladoras de los galbadienses que hicieron que me vinieran imágenes a la mente de la persecución en Timber, ahora correrían ellos. Desenfundé mis espadas mientras mi cuerpo segregaba a mi torrente sanguíneo litros de adrenalina que me hicieron correr más.
Al llegar vi como un soldado galbadiense de vestimenta azul montado en una moto se dirigía a toda velocidad hacía un par de chicos a los que les temblaban tanto las piernas que no podían ni sujetar sus armas.
Cogí impulso y salté sobre él tirándole del vehículo. Ambos rodamos por el suelo y nos levantamos de un salto a un par de metros el uno del otro. Desenvainó su espada y me lanzó un golpe horizontal que bloqueé y respondí con un culatazo de mi espada en su cara. Trastabilleó hacía atrás y aproveché para atravesarle la coraza. Durante unos segundos me quedé parado, dejando que su sangre se derramase sobre mi espada.
De repente alguien me puso la mano en el hombro y me giré lo más rápido que pude para atravesarle. Por suerte para Nida los G.F potenciaban los reflejos y la coordinación mano-ojo.
- ¿Qué haces aquí¡Representa que tú manejas el jardín! – Le dije enfundando la espada.
- No pienso quedarme de brazos cruzados mientras vosotros os divertís. – Mientras lo decía Nida extendió su lanza a un lado y derribó a un soldado galbadiense de su moto. - Tengo a un aprendiz a los mandos, además, estamos parados. ¡Estamos asaltando el jardín de Galbadia!
De pronto el soldado se abalanzo enfurismado sobre él pero le esquivó sin problemas y lo noqueó con un golpe en la nuca.
Nida miró al soldado inconsciente en el suelo y después me miró a mí:
- La élite de Galbadia¿eh? – Sonrió y señaló el pórtico.- ¡Al abordaje!
No me lo pensé dos veces y le seguí hacía allí violando las ordenes del comandante, pero él seguro que me entendería, Seifer tenía que pagar.
Corrimos hacía el pórtico y un soldado de élite rojo con un sequito de soldados rasos se interpusieron en nuestro camino.
El soldado morado nos disparó con el arma que llevaba adosada al traje. Cada uno rodó a un lado para esquivar las balas. Mientras rodaba conseguí enfundar una pistola y nada más levantarme desenfundé la pistola y acerté al fogoso aro de ataque del comandante galbadiense destruyéndolo.
Los soldados azules llevaban espadas y cada uno atacó a uno de nosotros mientras su jefe se quedaba tras ellos.
El que iba a por mí saltó para darme una estocada descendiente pero me hice a un lado para esquivarle y le propiné un codazo a un lado de la cabeza. El impacto le hizo girarse y darme la espalda con lo que le propiné un corte en la espalda haciéndole soltar un grito y caer de rodillas al suelo.
Pero de pronto un alo de luz le rodeó y, bajó su ropa rasgada, la herida se curó, efecto de la magia Cura que le acababa de aplicar su comandante.
Apunté al molesto soldado con la pistola pero Nida se me adelantó atravesándole con su lanza, ya había acabado con su soldado.
Me giré hacía el soldado raso que me había atacado y, por medio segundo que no me atravesó con su espada. En respuesta a su ataque le lancé un hechizo piro a quemarropa que le hizo salir despedido varios metros atrás con graves heridas.
Seguíamos avanzando hacia el pórtico cuando vimos a Xu frente al ascensor defendiéndose con sus cuchillos de cuatro soldados armados con sables. Sin pensarlo dos veces disparé a la espalda al más cercano mientras Nida le lanzaba un hechizo electro a otro cayendo ambos fulminados.
Xu acabó con los otros dos sin problemas arrojándole a uno de los que quedaban un cuchillo a la cara y clavándole, al otro, uno en el estómago.
Bajó las escaleras para reunirse con nosotros y decidió salir del jardín con nosotros para ayudar a nuestros compañeros.
Fuera se desarrollaba una verdadera batalla campal: hechizos, disparos, gritos, el ruido de los motores, humo y cientos de personas matándose.
Buscaba con la mirada algún rastro de Seifer cuando, de golpe, salí disparado hacia atrás al recibir una ráfaga de balas en el pecho. Aproveché el impulso para rodar sobre mi espalda y desenfundé mi pistola respondiendo al fuego enemigo, por suerte los Guardines aumentaban la resistencia del cuerpo.
Los disparos provenían de un par de soldados atrincherados tras un par de motocicletas tiradas en el suelo y, tras ellos, un gigantesco robot azulado con una especie de alas metálicas a la espalda.
Sin pensarlo dos veces dispare al depósito de gasolina de una de las motos haciéndoles salir volando por los aires con una violenta explosión.
Al girarme Nida y Xu ya no estaban así que decidí avanzar pro mi cuenta hacia el jardín de Galbadia, que estaba a apenas veinte metros de distancia del nuestro.
Un par de soldados azules armados con espadas me salieron al paso y comenzaron a atacarme.
Me defendí con mis espadas y bloqueé los dos ataques con golpes opuestos, pero me respondieron con espadazos verticales que tuve que esquivar saltando a un lado.
Sin darles tiempo de volver a atacar, le lancé un golpe ascendente mientras me levantaba al primero y le dejé KO. Él otro reaccionó lanzándome un nuevo ataque pero lo paré con un golpe seco de una espada y con la otra le corté el brazo, golpeándole en la cara justo después y dejándolo inconsciente.
Sin darme tiempo a respirar una moto se me abalanzó por la espalda haciéndome dar un salto acrobático hacía atrás para esquivarla. Aproveché para golpear al piloto y hacerle caer del vehículo.
Le clavé una espada antes de que se levantara y lancé un hechizo hielo a un soldado que corría hacia mí, golpeándole en el pecho y haciéndole desplomarse hacía atrás.
Defendiéndome e intentando abatir al máximo número de soldados galbadienses, seguí luchando con todas mis fuerzas y sin darme cuenta me encontré en el centro del jardín de Galbadia, encabezando la ofensiva con Nida y Xu y una docena de SeeDs más que ni siquiera sabía de donde habían salido.
Nida y Xu me habían visto entrar persiguiendo a un par de comandantes galbadienses y m había seguido. Por suerte dentro las balas sólo podían venir de delante y de atrás por lo que teníamos ventaja, unas cuantas magias coraza nos protegieron de los inefectivos disparos de los soldados.
Avanzamos sin muchos problemas por los pasillos del jardín enemigo hasta que fuimos a desembocar al mismísimo centro de éste: una gigantesca sala circular donde desembocaban los pasillos principales y donde encontré a Seifer de nuevo, junto a varias docenas de soldados que nos rodearon.
Seifer nos miró uno por uno mientras los soldados nos apuntaban con sus armas, al verme me dedicó una de sus sonrisas burlonas.
- Vaya, vaya. ¿Nunca te cansas de hacer el ridículo, payaso? – Llevaba su gabardina gris decorada con la cruz roja y su sable-pistola que se colocó sobre el hombro. Miró a Nida y a Xu y volvió a hablar. – Pero si te has traído un sequito ¿vais a ingresar en un circo? Bueno, la verdad es que no viviréis para ir a ninguna parte.
- Esto no acaba aquí, Seifer.
- Sí, sí acaba aquí, payaso. – Se giró hacía un pasillo y dio un golpe al aire con el sable. - ¡Acabad con ellos!
Al momento siguiente se abalanzaron sobre nosotros todos los soldados. Comencé a repartir espadazos pero no paraban de aparecer más y más. Recibía golpes por todos lados, disparos y espadazos pero apenas notaba nada con la adrenalina y el estrés.
Las explosiones de los hechizos y los gritos se multiplicaban a cada segundo y no parecía que fueran a acabar nunca.
Lancé un hechizo electro+ que me dio unos segundos para mirar a mi alrededor, Nida y Xu estaban bien y parecía que por un pasillo aparecían refuerzos.
Corrí hacia el piloto y la instructora apartando a golpes a los soldados y lancé un piro+ para darles un respiro y señalarles la ayuda.
En unos segundos las fuerzas se nivelaron más dándonos tiempo para recuperarnos con pociones y magias cura a unos metros del combate, cubiertos por un pequeño grupo de SeeD e magia ofensiva.
Algo recuperado volví la vista a la batalla, de hecho unos metros por encima: Seifer cruzaba un pasillo superior a toda velocidad y se metía en una sala de allí.
Xu y Nida también lo vieron y asintieron con la cabeza.
Corrí hacia el pasillo por el que había escapado Seifer atravesando con mis espadas a todos los soldados que se me interponían, no podía perder tiempo, si la sala en la que había entrado tenía más de una salida se me escaparía.
Al llegar al pasillo encontré unas escaleras a la derecha y comencé a subirlas. En el piso superior acabé con un par de soldados de élite vestidos con trajes verdes que custodiaban una puerta. Seifer debía de haber pasado por allí.
La atravesé y, desde la perspectiva aérea, vi como comenzábamos a ganarles terreno a los soldados galbadienses. Era espectacular ver la batalla desde allí pero no tenía tiempo para aquello, salí corriendo hacía la puerta que había atravesado Seifer.
Antes de entrar me tomé una poción recuperadora y me ajusté el cinturón y las vainas de las espadas. Di un paso adelante y la puerta se abrió automáticamente.
Casi se me para el corazón al ver lo que había dentro pero gracias a mi entrenamiento reaccioné con toda la velocidad que pude y bloqueé la espada de Seifer, haciéndole retroceder unos pasos.
-¡Qué coño haces aquí, Amanda?
Fin del Capítulo Intermedio VII
Como siempre, espero vuestros comentarios.
Espero que os haya gustado, un saludo a todos.
Dederian
Próximo capítulo:
Capítulo XIV: La bruja
Me agaché para que no me viera, si me encontraba sin haber conseguido nada útil me haría volver al jardín.
