"Hola a todos. Hoy, día 7 de agosto de 2006, quiero publicar este capítulo para poder dedicarlo a una persona a la cual he admirado mucho desde que la vi por primera vez. Una persona valiente y comprometida que hizo mucho por preservar la naturaleza y educar a los jóvenes de hoy en día. Esa persona falleció el pasado lunes cuatro de este mismo mes mientras trabajaba en uno de sus documentales en los arrecifes de coral de Australia. Tal vez algunos le conozcais de su programa de televisión "El cazacocodrilos", su nombre era Steve Irwin.
Con
escenas de máximo riesgo, grandes gestos, mucha ilusión y vitalidad,
Irwin aparecía en sus programas y nos enseñaba el mundo animal y sus
maravillas. Siempre entre espécies exóticas y peligrosas, "el
cazacocodrilos" falleció haciendo una de las cosas que más le gustaba:
enseñar al mundo el respeto hacia la naturaleza. Espero que tus actos
hayan valido para algo.
Steve, te echaremos de menos."
(Este capítulo ha sido reeditado el día 12-10-06)
Capítulo XV:
Decisión
Todo lo que pasó después fue muy confuso. La bruja Edea me golpeó de nuevo con sus poderes y quedé medio KO. No tenía fuerzas para moverme y la conciencia me iba y venía.
No se cuanto tardaron en aparecer Nida y Xu, pero jamás me sentí más contenta de verles. Mientras él ayudaba a Dederian, la instructora me dio a tomar algunas pociones, con las que pude por lo menos levantarme apoyada en ella.
Nos llevaron al jardín de Balam por una ruta asegurada por SeeDs y nos dejaron en la enfermería donde finalmente perdí la conciencia.
-¡Amy, Amy¡Despierta, Amy! –De nuevo el chico de pelo castaño me sacudía para que me levantara. Otra vez la extraña señora.
Desperté varias horas más tarde en una camilla. La doctora me hizo una revisión rápida mientras Dederian me observaba apoyado en la pared. Tras terminar la revisión, la médica Kadowaki dijo que estaría en observación un par de horas y que podría irme entonces.
- El objetivo de dejarte en la habitación no era ver si podías escaparte. – Dederian se había incorporado y se había colocado al pie de la cama. – Era que no pasase esto.-La doctora me miró y nos dejó solos corriendo la cortina. – Pensaba que había logrado convencerte para que dejases los combates a los que sabemos luchar. ¿Sabes que somos especialistas?
- Soy una bruja. – No sabía de que otra manera decírselo.
- ¿Qué? No digas tonterías. ¡Doctora¿Seguro que está bien?
- No digo tonterías, cuando me encontré con la bruja Edea ella me lo dijo…y…y después hice magia. – Dederian levantó una ceja. – Tenía las gemas en el bolsillo, lo comprobé. – La bajó y le cambió la cara.
- Pero eso no tiene sentido. Bueno, nunca has sido una bruja. No sé, tu madre… y, bueno, nunca has hecho esas cosas, ni nada. No… no puede ser. – Parecía muy confuso y nervioso y se pasó la mano por la cara y la boca, lo hacía siempre que no sabía que hacer, pero se quedó callado y se sentó en la cama junto a mí.
Se hizo un incómodo silencio.
- ¿Qué ha pasado con Galbadia y la bruja? – Le pregunté.
- Ah, bueno, todo ha acabado y el jardín galbadiense se ha retirado. La bruja Edea parece que estaba poseída por otra bruja, o algo así, y Squall y compañía han conseguido que vuelva a ser la misma que antes. Es bastante confuso, creo que es la mujer del director Kramer, o era, no se. Creo que ahora está reunida con el director, Xu y Langdon.
- ¿Y el comandante?
- Está aquí al lado, pero está muy afectado, a la chica esa con la que estaba le ha pasado algo y está inconsciente.
- Vale. Me voy, tengo que hablar con ella.
Dederian me miró extrañado.
- Pero si está inconsciente, no te va a responder.
- No, hombre, con la bruja, Edea Kramer. – Comencé a levantarme, por suerte no me habían cambiado la ropa. - ¿Estarán en el despacho del director, no?
- Sí, pero ya has oído a la doctora. Tienes que quedarte aquí dos horas.
- Mira, Dederian, voy a levantarme, iré a la puerta y subiré al despacho del director a hablar con ella. Puedes hacer dos cosas o me acompañas, te aseguras de que no me pasa nada por el camino y me apoyas o te quedas aquí solito sentado ahí. Pero hagas lo que hagas yo me voy de aquí – Y esta palabra la remarqué especialmente. – ahora.
Clavó sus ojos en los míos, pero le mantuve la mirada. Finalmente cedió.
- Está bien, deja que hable con la doctora Kadowaki.
Dederian descorrió la cortinilla y salió a hacerlo mientras yo recogía mis cosas del casillero. Cuando terminé ya había vuelto.
- Te acompañaré a hablar con la bruja, pero tienes que prometerme que después volveremos a que la doctora te haga una última revisión. – Me miró, suplicante, con sus ojazos azules. – Por favor, Amanda.
- Claro. Tampoco nos llevará mucho, tranquilo.
No tenía ni idea de cómo había pasado ni cuando, ni siquiera porqué, si había uno. Tal vez sólo fuera un error, o un truco para confundirme y poder ganar. No tenía ni idea, y esperaba que la mujer del director pudiera aclararme algo.
Golpeé la puerta un par de veces y entré sin esperar respuesta. Sorprendidos Cid Kramer, Gaetano, Xu y Edea se giraron hacia mi cuando entré.
La bruja se llevó la mano a la boca y soltó un breve "oh".
- Perdonen la interrupción, pero me gustaría hablar con la señora Kramer un momento.
Enseguida Xu me lanzó una mirada furibunda y se puso a la defensiva.
- No creo que sea pertinente, hay asuntos más importantes que las pesquisas de una periodista entrometida.
- Vamos, Takako. – Le dijo el director. – Creo que la señorita Beicker debe de tener un motivo más que suficiente para estar aquí y deberíamos dejar que se explique.
- Gracias, señor Kramer, pero antes de nada me gustaría saber si la señora Edea Kramer recuerda todo lo ocurrido, si no, mi visita no tendrá sentido.
Fue ella misma quien contestó.
- Sí, lo recuerdo.
- ¿Te acuerdas de mí?
- Sí.
- ¿Recuerdas lo que me dijiste?
- Sí.
- ¿Es cierto?
Calló un momento y me miró con sus intensos ojos ambarinos.
- Lo es.
Dederian me puso la mano en el hombro y yo me agarré a ella con fuerza.
- Un momento, un momento. – Ahora era Gaetano quien intervenía. - ¿Se puede saber qué te dijo?
Ninguno supo que decir. Ya no era ningún secreto cual era el verdadero objetivo de los SeeDs, y con una poderosa bruja capaz de poseer a cualquiera de su condición, incluso yo podría convertirme en una nueva amenaza.
Como había dicho a Dederian, volvimos a la enfermería con la doctora Kadowaki. Cuando hacía unos minutos que había comenzado, Edea entró y se acercó a mí.
- Por favor, Susan ¿podrías dejarnos a solas un momento? – No me extrañó que conociera el nombre de pila de la doctora, trabajaba allí desde la fundación del jardín. – Te prometo que te la devolveré enseguida.
La eludida suspiró y finalmente accedió, dejándonos a Dederian, la bruja y a mí en el cubículo.
Se sentó junto a mí en la camilla. Seguía vistiendo el vestido largo de tonos oscuros y un casco con extrañas ornamentaciones que había confundido, en la penumbra en la que habíamos coincidido, por su pelo recogido en un moño. Ahora su cara parecía más expresiva.
- Siento mucho las circunstancias en las que te has tenido que enterar de esto.- Realmente parecía sentirlo.- Se que es un mal trago.
Pero aunque fuese una bruja todavía no sabía porqué.
- ¿Cómo puede haber pasado¿Cómo puede ser? – Seguramente se me notaba en la cara la angustia que estaba pasando porque al mirarme pareció entristecerse.
- No lo se. Yo no entiendo de esto. Solamente puedo contarte lo que me pasó a mí, no se que es lo habitual. – Asentí para que lo hiciera. – Hace años, cuando todavía regentaba junto a mi marido el orfanato, una bruja, agonizando, apareció ante mí. Me explicó que cuando una bruja muere sus poderes pasan a otra mujer cercana. En el orfanato había muchas niñas y no quería que ninguna se viese afectada por aquello, la mayoría de ellas habían perdido a sus padres en la guerra de la bruja. Para evitarlo, tuve que aceptar sus poderes y convertirme en una hechicera.
No pude más que decir un débil "vaya" ante la historia.
- A diferencia de ti, por suerte o por desgracia, aún no lo se, yo supe desde el primer momento en lo que me había convertido y las habilidades que había recibido. ¿No recuerdas haber vivido ninguna escena parecida, verdad? – Dederian me miró.
¡Amy, Amy!
- Yo…bueno… no creo. No…no estoy segura…
¡Amy, Despierta!
Aquella dulce voz me resonaba en la cabeza. Crucé la mirada con Dederian.
- Puede ser que…
Edea se levantó y se puso frente a mí.
- Pareces confusa. Tal vez debería reposar un poco. Ya sabes, charlar con la almohada. Te irá bien. Ha sido un día duro.
- Sí, puede ser.- Era la mejor idea.
Edea se fue y yo terminé de pasar la revisión con éxito. Después Dederian intentó que pasara por el comedor a tomar algo, pero la verdad es que estaba a punto del colapso mental y preferí estirarme en la habitación. El conducto de ventilación abierto y medio achicharrado hizo que me removiese. Por suerte no tardé en dormirme entre mis pensamientos.
De nuevo el niño de ojos azules me despertó y otra vez bajé las escaleras con el peldaño que crujía. De nuevo abrí la puerta y una fuerte luz me cegó. Pero esta vez, una silueta femenina se dibujó en ella.
De repente, me desperté con un pensamiento en mente. El reloj marcaba las seis y siete, todavía era temprano. Dederian se removía inquieto en sus sábanas. Le toqué el brazo y abrió los ojos de golpe.
- Tengo que volver.
Él me miró a los ojos.
-No irás sola.
Unas horas más tarde nos reunimos con el director Kramer y Xu y Gaetano como representantes de Squall, que seguía en la enfermería.
- Vamos a abandonar el jardín. – Ninguno se sorprendió. – Aquí estoy a la vista y puedo ser objetivo de la bruja, convirtiéndome en un peligro. Iremos a un lugar apartado y me esconderé.
- ¿A dónde iréis? – Fue el director quien preguntó, sin un atisbo de su sonrisa habitual.
- Volveremos a Melcino, en el continente de Galbadia.
Se hizo un breve silencio mientras todos nos mirábamos.
- Yo os acompañaré. – Todas las vistas se clavaron en el autor de aquellas palabras. Langdon Gaetano. – Aquí ya no soy imprescindible y podéis encontraros cualquier peligro por el camino, mi experiencia os irá bien. Además, la señora Kramer dice que nuestro enemigo es una bruja del futuro con lo que no es un peligro directo, y sería adecuado que Amanda tenga más de un escolta.
- ¿Estás seguro, Langdon? – El director se dirigía a él por encima de las gafas, con las manos cruzadas sobre la mesa.
- Lo estoy. Dederian siempre ha sido un alumno aventajado por su experiencia y habilidades, pero todavía le he de enseñar una última lección. Y Amada Beicker, pese a que no era su responsabilidad, ha luchado con valor por y con nosotros, se merece que le demos apoyo.
Cid Kramer asintió.
- Es cierto. – Dijo.- Entonces, si no tenéis ningún inconveniente, Gaetano os acompañará.
- Será un placer, muchas gracias Langdon.
Él asintió y el director continuó hablando.
- Podéis llevaros todo lo que necesitéis para el viaje. Podéis elegir el vehículo que queráis del parking y uno de nuestro helicópteros os llevará hasta las costas de Galbadia.
- Es usted muy amable, señor Kramer. Le estoy muy agradecida; a todos de hecho. Esta misma tarde nos iremos.
Tras la reunión, buscamos a nuestros amigos del jardín y comimos todos juntos como despedida, desgraciadamente, Rinoa estaba inconsciente en la enfermería y Squall permanecía a su lado.
Todo fue muy triste, pero prometimos volvernos a ver y juntarnos para hacer una nueva comida todos de nuevo. Incluso Dederian e Irvine hicieron las paces y se dieron la mano. El director nos dedicó unas bonitas palabras de agradecimiento y apoyo al final de la comida, que terminaron entre los aplausos y la llorera de las chicas.
Al llegar la hora de partir todos vinieron a despedirnos al pequeño helipuerto del jardín. Habíamos guardado nuestras cosas en un furgón de operaciones especiales SeeD para cuatro personas que habíamos escogido para hacer el viaje. Tenía literas, una pequeña cocina y cuarto de baño, además de una buena cantidad de armas. Iría colgando del helicóptero todo el trayecto dentro de una gran caja.
No tardamos en despegar, mientras todos se despedían de nosotros con la mano desde el suelo no pude evitar sentir un pequeño vacío en mi interior y la sensación de que tal vez no llegaría a volver a verles nunca más.
El viaje desde el jardín fue bastante tranquilo y no duró más de unas horas. Dederian se pasó todo el viaje en silencio, mirando al horizonte y el océano. Podía sentir su inquietud, no había vuelto a Melcino desde los trece años y sabía que no él no tenía demasiadas ganas de volver, pero también sabía que no iba a dejarme sola en aquel momento. En el fondo ambos sabíamos donde nos llevaría nuestra búsqueda y que abriríamos viejas heridas de todos, pero era la única manera de encontrarle sentido a algo.
Al llegar a las costas de Winhill el piloto nos bajó y soltó el vehículo, teniendo en cuenta nuestro enfrentamiento directo con Galbadia, seguramente entrar en su espacio aéreo con un helicóptero del jardín era pedir a gritos que nos derribasen.
Nos subimos al vehículo y comprobamos que todo estuviese en orden mientras acomodábamos nuestras bolsas y pertenencias cerca de las literas plegadas en la parte de atrás.
Cuando terminamos nos sentamos los tres detrás.
- Tendremos que hacer turnos para conducir. – Dijo Gaetano.
- Sí. – Contesto Dederian. – Contra antes lleguemos mejor. – Asentí. Yo era la que estaba más ansiosa por llegar.
Tras dieciséis horas que aproveché para descansar y poner en orden mis ideas, me llegó el turno de conducir. Pasaron los minutos en silencio, avanzando en la oscuridad campo a través.
- Dederian. – dijo Langdon tras unos minutos en silencio. -Ha llegado la hora de que te enseñe lo único que te queda por aprender de mí. - Aunque tenía la atención plenamente puesta en la carretera, no pude evitar oírles. – Escucha atentamente mí historia…
Fin del capítulo XV
Ahora sólo quiero pedir disculpas a mis lectores. La prisa por terminar y publicar este capítulo ha hecho que la calidad del mismo se viera más reducida de lo habitual y la posterior reedición (un mero parche, de momento) para intentar disminuir mi evidente falta de inspiración y de calidad como escritor. Espero que este nuevo final se mejor que el anterior y hayas quedado, por lo menos, ligeramente satisfechos. Os recuerdo que hay un foro abierto de Almas de SeeD donde encontrareis información sobre el fic y donde poder charlar o comunicaros conmigo.
Ya se acerca el final, lenta, pero inexorablemente.
Un saludo a todos.
Dederian
Próximo capítulo:
Itermetzzo VIII-I: Gotas del pasado by Langdon Gaetano
Yo nací en la antigua ciudad de Galbadia, hace treinta y cinco años...
