Hola a todos. Hace tiempo que no actualizo pero espero no haber perdido a ningún lector. Lo siento, he estado muy ocupado y no he tenido tiempo para escribir, pero espero tener algo de tiempo a partir de ahora.

Un saludo a todos.

Dederian


Capítulo Intermedio VIII:

Gotas del pasado

Primera parte

By Langdon Gaetano


Yo nací en la antigua ciudad de Galbadia, hace treinta y cinco años. No vivíamos buenos tiempos, la bruja Adel reinaba en Esthar y había conseguido extender su influencia a todo el continente de Trabia, rompiendo las relaciones que mantenía nuestro país con él.

Los dirigentes de los países del, ahora, continente de Galbadia temían que las asociaciones comerciales entre ellos pudieran parecer ante la bruja una alianza de todo el continente para hacerle frente y que se decidiera a invadirles. Las interacciones entre Galbadia, Dollet y Timber desaparecieron.

A causa de todo esto muchos comercios e industrias se hundieron, arruinando a mucha gente y a mucha más dejándola sin trabajo, sin dinero para alimentar a sus familias.

Entre esas familias estaba la mía. Mi padre y mi madre trabajaron mucho y muy duro para mantenerme. Desde que tengo memoria intenté ayudarles buscando algún tipo de trabajo que mi pequeño y débil cuerpo pudiera hacer, pero siempre se negaron. "Debes estudiar para tener un futuro mejor que éste" decían. Cada mañana se levantaban con la incertidumbre de no saberse si habían perdido el empleo, se iban a trabajar temiendo el quiebre de la empresa y volvían a casa rezando para que la comida no hubiera subido de precio.

Cuando cumplí los nueve años Vinzer Deling dio un golpe de estado, asesinó al presidente y al rey y se proclamó como máximo dirigente del nuevo Sagrado Imperio de Galbadia, la salvación de los galbadienses y la solución a todos nuestros problemas.

Obviamente no le fue tan fácil hacerlo, durante una semana el preparado ejército de Galbadia luchó contra los ciudadanos seguidores de la monarquía y los soldados que desertaron que también la apoyaban.

El rey fue el primero en morir. Con su cabeza anunció Deling sus intenciones. El príncipe había conseguido escapar y lideró a los monárquicos durante cuatro días. La mañana del quinto día Deling apareció de nuevo en público con su cabeza. Ya no había más descendientes del rey y las esperanzas y fuerzas de los que apoyaban a la monarquía se hundieron del todo.

Durante los siguientes tres días el ejército de Galbadia asesinó brutalmente a la poca resistencia que quedaba, a todos aquellos que se habían declarado públicamente monárquicos e incluso a cualquiera que fuese acusado de serlo. Los soldados tenían órdenes de acabar con todos los adultos y dejar vivir a los menores.

La noche del séptimo día mis padres y yo estábamos cenando en la cocina. Todavía recuerdo el olor de aquel estofado que había preparado mi madre. Había conseguido algo de ternera y se la había añadido como algo especial con lo que el olor era especialmente bueno.

De repente oímos un fuerte golpe y la puerta de entrada salió despedida mientras los soldados entraban con las metralletas en alto.

Todos nos levantamos de golpe y mi padre intentó interponerse para que no nos hicieran nada; pero fue inútil. Uno de los soldados lo acribilló sin mediar palabra.

Los ojos se me llenaron de lágrimas mientras el cuerpo de mi padre caía al suelo sin vida y mi madre gritaba entre sollozos.

Me lancé sobre el soldado que le había disparado y le golpeé con todas mis fuerzas, pero se limitó a golpearme en la cabeza con la culata de su arma. Caí al suelo medio inconsciente. Lo último que oí fue una segunda ráfaga y el sonido de mi madre al caer al suelo.

Las siguientes semanas las pasé en un orfanato lleno de chicos y chicas que había pasado por lo mismo que yo.

Un día no muy especial, una familia me adoptó, los Heinza. El señor Heinza regentaba una tienda de comestibles ayudado por su mujer. Se aprovisionaba gracias a su hermano, que trabajaba una buena parcela de tierra en las afueras de la ciudad y con el que repartía los beneficios que sacaba. Gracias al negocio tenía bastante dinero y durante los años que pasé con ellos no me faltó de nada.

Me trataban con todo el cariño y amor del mundo, pero jamás pude sentirme como hijo suyo, aún así con el tiempo les quise y respeté como si lo fueran. Me dieron los mejores estudios y fui a una de las mejores escuelas de la renombrada ciudad de Deling.

En ella conocí a una chica extraordinaria, Lucia de Lara. De pelo y ojos castaños, llena de vitalidad y alegría, muy inteligente y que odiaba tanto como yo el régimen dictatorial que había impuesto Vinzer Deling.

No tardó mucho en unirnos una fuerte amistad que, a los dieciséis años, se transformó en amor. Para entonces ya formábamos parte de uno de los pocos grupos restantes que boicoteaban clandestinamente al ejército.

Vinzer Deling no tuvo nunca piedad de sus opositores, cada semana había redadas y los que caían en sus manos se les encerraba… o algo peor.

Al llegar al poder Deling estableció sus propias leyes, cambió el nombre a la capital, estableció allí al ejército y les dio carta blanca. Los ciudadanos se quedaron sin derechos, sólo existían sus normas. Aunque había algunos soldados que actuaban de buena fe, la mayoría aprovechó la situación para cometer todo tipo de atrocidades, robos, violaciones, palizas y todo lo que se les ocurría.

Un año después del golpe de estado Vinzer Deling hizo un trato de no agresión con la bruja Adel, consiguiendo vía libre para lanzarse a la conquista del continente.

Nada más anunciarse el trato, las tropas de Galbadia se lanzaron sobre los territorios vecinos de los pueblos de Wilburn, primero, y la república de Monterosa después. En ninguno de los dos países la resistencia duró más de seis meses, seguramente debido a los mismos motivos que en Galbadia.

Tras un año Deling había duplicado los territorios que dominaba y parecía que Dollet y Timber temían demasiado al apoyo que tenía Deling de la bruja Adel para declarar una guerra abierta a Galbadia. Decidieron pactar con él.

Los tratados de Lallapatooza supusieron la confirmación oficial del poder que había adquirido Deling. Las fronteras de Galbadia llegaban hasta el mismísimo río Yaulny, teniendo frontera tanto con los territorios de Dollet como con los de Timber. Además, los tratados comerciales favorecedores y la ingente cantidad de "donaciones" de los estos países como prueba de "buena voluntad", hicieron que las arcas del estado se llenaron prodigiosamente.

Deling aprovechó la situación de paz para aumentar la presión sobre los grupos opositores y para reformar la capital y las principales ciudades.

Durante tres años consiguió estabilizar la situación económica del país gracias a las facilidades comerciales de los países vecinos y a las grandes inversiones que hizo en las compañías, esto obviamente a cambio de sustituir en ellas a los dirigentes por gente de su confianza. Tras la reforma, la ciudad de Deling quedó, más o menos, como está ahora.

Al inicio del cuarto año, Vinzer Deling anunció que Timber había estado conspirando contra el Sagrado Imperio de Galbadia creando un gran ejército y contraviniendo los acuerdos de Lallapatooza.

Curiosamente, el ejército de Galbadia ya hacía meses que se había instalado en bases cercanas a las fronteras de Timber y no tardó en lanzarse sobre el país vecino. Dollet no hizo nada, temiendo posibles represalias de la bruja Adel.

Durante siete meses Timber resistió ante las tropas galbadienses, después Deling anunció desde las instalaciones de la misma ciudad que el presidente había "decidido anexar los territorios de la república timbarita al creciente y prospero Imperio de Galbadia". Afortunadamente, el orgulloso pueblo de Timber jamás se sometió al poder del tirano y, aún hoy, existen unos pocos revolucionarios.

Pese a todo, Galbadia ya ocupaba las tres cuartas partes del continente y, a parte de los dominios de la bruja Adel, ninguno de los países que todavía no estaban bajo el yugo de alguno de ellos podía plantarle cara. Seguramente esto no gustó a Adel y los tratos entre ambos continentes desaparecieron.

Parecía que la expansión de Galbadia había concluido, debido, lo más probable, al miedo que debía sentir Vinzer Deling de una guerra abierta contra una de las brujas más poderosas que han pisado el planeta.

Pero, de repente, algo más de dos años después, entre los infiltrados que teníamos entre las altas esferas del poder de Galbadia, comenzaron a llegar rumores sobre la derrota de la bruja en Esthar, su base de operaciones. Poco después, como ya sabréis, la lágrima de la luna cayó sobre toda la zona de Esthar y todos los informes que se hicieron señalaban a la desaparición de toda la civilización estharita.

Respecto a esto quiero deciros algo muy importante. Con todo lo que está ocurriendo seguramente no durará mucho el secreto, pero el director Kramer, Xu y yo hemos creído conveniente que lo sepáis debido a tu recién descubierta condición, Amanda. Me refiero a que Esthar no desapareció entonces.

Esthar ya era un pueblo muy avanzado hace veinte años. Tras la caída de la bruja Adel, provocaron, gracias a una extraña máquina, la caída de la lágrima lunar en su territorio y justo entonces encendieron unos increíbles dispositivos de camuflaje sobre todo su territorio, quedando aislados.

Durante muchos años, solamente nosotros tres hemos sabido la verdad, y todo fue por iniciativa de ellos, si no, seguramente, jamás lo hubiéramos descubierto. Pero ahora es posible que ellos sean el único recurso que nos queda delante de esa terrible bruja del futuro que nos amenaza. Si algún día tenéis problemas relacionados con la magia id allí y buscad al profesor Odine. Pero bueno, ya hablaremos de ello más tarde.

Con la caída de la bruja Adel, Vinzer Deling y su imperio se habían convertido en el poder más grande del mundo, pero sabía que no tenía oportunidad de enfrentarse a todos los pueblos a los que había sometido y a los que habían quedado liberados de la bruja y salir victorioso.

De nuevo hizo gala de su palabrería y sus artimañas e hizo un comunicado oficial en el que declaraba que "tras la desaparición de la terrible amenaza de la bruja Adel, los pueblos del mundo debía permanecer más unidos que nunca para poder recuperarse lo más rápidamente posible de los daños que habían sufrido todos." Funcionó, y un año después apareció, oportunamente, Cid Kramer con una propuesta que ayudó a mejorar las relaciones entre el continente de Galbadia y el de Trabia, la creación de los jardines.

Y allí vi mi oportunidad de convertirme en alguien lo suficientemente fuerte para liderar a los opositores del régimen de Vinzer Deling. Lucia y todos los del grupo me apoyaron y acabaron de convencerme para que me lanzase.

Estuve indeciso durante algunos días, no quería dejar a los Heinza solos y aún menos a Lucia; pero finalmente me decidí a hacerlo después de una redada especialmente cruenta en la que uno de los hermanos de Lucia fue asesinado cruelmente por un soldado raso.

Los Heinza aceptaron pagar mi ingreso en el jardín, apenados por mi marcha, pero felices de saber que me convertiría en uno de los jóvenes que representaban la nueva paz mundial.

Un mes después de tomar la decisión, viajé al jardín de Balam donde me instalé a la espera de la inauguración oficial.

Fue un acto espectacular. Había miles de personas provenientes de todo el mundo: galbadienses, trabianos, shumis, incluso había gente de los lejanos pueblos de Centra. Los principales gobernantes del mundo presenciaron el acto, satisfechos. Éramos más de dos mil aspirantes a SeeD de casi todas las edades, desde niños de doce años hasta unos pocos que superaban la cuarentena, claro que unos años después se instauró como norma para ingresar una edad máxima.

A los mayores de dieciséis años se nos hicieron varias pruebas de aptitud para determinar el nivel de nuestras habilidades y poder crear rápidamente las primeras escuadras SeeD. Tras las pruebas me asignaron a uno de los grupos superiores, me dijeron que tras un par de años allí tendría el nivel suficiente para convertirme en SeeD, todo lo que había aprendido en la resistencia me sirvió durante las pruebas.

Las primeras semanas fueron mucho más duras de lo que esperaba. Entre las clases, los entrenamientos y el gimnasio estábamos casi quince horas sin parar. Pese a todo cada día aprendía una cosa nueva y las llamadas casi diarias de Lucía hacían que cada mañana me levantase con nuevas fuerzas.

Comencé a preocuparme después de dos meses en el jardín. Nuestro grupo antivinzeriano siempre había sido muy activo e incluso muchos me criticaron por serlo demasiado a veces; pero desde mi marcha habían comenzado a crecer la cantidad y agresividad de los ataques al régimen dictatorial de Deling.


Fin del Capítulo Intermedio VIII-1


A los que leyeron esto:

Un saludo y gracias. (Os recuerdo que contestaré vuestros RR's en el foro que tengo abierto)

Dederian


Próximo capítulo:

Itermetzzo VIII-II: Gotas del pasado by Langdon Gaetano

... cuando me quise dar cuenta tenía el brazo extendido hacia él y le apuntaba... apreté el gatillo y el disparo resonó por toda la sala.