Hola a todos. Ya os traigo la segunda parte de la historia de Langdon. Espero que disfruteis, o que por lo menos no os aburrais.

Un saludo.

Dederian


Capítulo Intermedio VIII:

Gotas del pasado

Segunda parte

By Langdon Gaetano


Tras unos pocos meses en el jardín, Lucía me comunicó que, gracias a un infiltrado, había surgido la oportunidad de secuestrar a Vinzer Deling.

Me negué en redondo a que lo intentaran, sabíamos de sobras que la seguridad en torno a Deling era siempre extrema y que no solían dejar ni un solo detalle descuidado. Desgraciadamente no me hicieron caso alguno.

Le dije que no estaban preparados, que no debía arriesgarse tanto o que, por lo menos, encomendaran el trabajo a otros más preparados. Pero estaba embargada por la emoción y la adrenalina y dijo que eran capaces de hacerlo, que no me preocupara.

La noche anterior al intento de secuestro me llamó. Le supliqué que no fuera pero no quiso escucharme. "Tranquilo, mi amor.", me dijo, "Mañana veras cumplido nuestro sueño y volveremos a ser libres."

Aquella noche no pude dormir. Ni la siguiente, ni la siguiente, ni la siguiente, ni muchas otras que las siguieron, pero me estoy avanzando demasiado. Al día siguiente no hubo ningún anuncio de Galbadia, ni noticia alguna en referencia; Lucía no me llamó y tampoco lo hice yo no se bien porqué.

Durante el día siguiente tampoco recibí noticias suyas, pero entonces sí llamé y lo que oí entonces me heló el corazón: todos los que partieron en la misión cayeron en una trampa y habían muerto.

Sin poder llegar a asimilar la noticia, partí del jardín en permiso hacia la ciudad de Deling. No fue si no al llegar y ver el ataúd cuando comprendí que ya no la vería más, que no podría disfrutar de nuevo de su sonrisa y que ya no oiría más su voz.

Allí mismo, entre lágrimas y dolor, arrodillado junto a ella, me juré que no descansaría hasta que su sueño se viera cumplido y pudiera descansar en paz.

De aquella promesa y de su recuerdo saqué las fuerzas los siguientes dos años para luchar como no lo había hecho hasta entonces, para llegar a convertirme en SeeD. Pensé que una vez conseguido, sería más fácil vencer, pero estaba equivocado.

Pasé el examen final con la máxima puntuación posible y, rápidamente, me hice un nombre entre los SeeD y se me asignaban las misiones más difíciles. Debido a esto comencé a ver al director Kramer cada vez con más frecuencia y acudía a su despacho simplemente para hablar con él y pedirle consejo.

Un día llegó al jardín un portavoz de uno de los grupos de la resistencia en Deling. Querían contratar a un pequeño grupo de SeeDs para rescatar, de una de las peores prisiones de Galbadia, a su recientemente capturado jefe.

La relación entre el director y yo ya se había estrechado mucho entonces y él ya conocía gran parte de los detalles de mi pasado, entre ellos, mi deseo de venganza contra Galbadia. En un primer momento se negó en rotundo a dejarme ir a mí, pero le convencí de que nadie mejor que yo conocía las prisiones de Galbadia, sus estrategias y el comportamiento de sus soldados. Además, yo era uno de los SeeD de mayor rango del jardín y no podíamos arriesgarnos a que, pese a que el contrato era totalmente confidencial, Vinzer supiera que algunos SeeD ayudaban a la resistencia.

Finalmente el director Kramer cedió y partí, junto a un par de SeeDs más, hacía la ciudad de Deling.

Tras un par de meses investigando y planeando la mejor manera de entrar en la prisión, rescatar al jefe y salir de nuevo; se presentó la ocasión.

Deling iba a visitar la prisión y a dar un discurso por televisión. Y aunque las medidas de seguridad iba a reforzarse muchísimo a su alrededor, en el bloque de celdas donde estaba nuestro objetivo, se iba a reducir la vigilancia ligeramente.

Aprovechando un par de trajes de soldado y unos pases bien conseguidos llegamos a las celdas sin ningún problema. La ruta de salida, en cambio, era más arriesgada. Con un disfraz y un pase de prensa, el jefe, junto a nosotros, iba a salir casi por delante de Vinzer Deling.

La idea era que él se disimulara entre los periodistas y, una vez acabado el discurso, saliera tranquilamente junto a los demás. Pero, por desgracia, algo no salió bien y me apena decir que fue culpa mía.

Cuando entramos en la sala Deling ya había comenzado el discurso. Cada uno se colocó en la posición que le tocaba intentando llamar lo más mínimo la atención. Una vez me coloqué en mi posición, me paré a escuchar el discurso de Deling y me quedé helado: estaba criticando y mofándose con una dureza inusitada, incluso en él, a la resistencia.

Cada palabra que salía de su boca era como un dardo que se clavaba en mi corazón y hacía que la sangre me hirviese más y más, y cuando me quise dar cuenta tenía el brazo extendido hacia él y le apuntaba con la metralleta que llevaba por el disfraz.

En lo que después intenté convencerme que había sido un movimiento involuntario, apreté el gatillo y el disparo resonó por toda la sala.

Deling cayó de espaldas tras el impacto y, por un segundo, todo pareció pararse y un pesado silencio se hizo en la sala. Cuando terminó el segundo, cundió el pánico.

Entre gritos todos los periodistas corrieron en desbandada hacia la salida mientras la mayoría de soldados intentaban evitar que lo hicieran.

Mientras tanto unos cuantos soldados me había saltado encima y me había derribado y luchaba por zafarme de ellos.

De repente, por encima del atronador ruido que había en la sala, comenzó a oírse una risa bronca y malvada que cada vez se hacía más alta y fuerte, absorbiendo el resto de sonidos hasta que sólo quedó ella.

Todas las cabezas estaban vueltas hacia el estrado cuando, ante la mirada atónita de la sala, una mano se posó sobre el pedestal y Vinzer Deling se levantó.

Cuando se vio su rostro, un sobresalto mudo llenó la sala: justo en el centro de su frente tenía un oscuro agujero del que resbalaba un hilo de espesa sangre.

Y mientras todos observaban la macabra sonrisa de Deling, un tentáculo surgió del orificio y se pudo oír como alguien ahogaba un grito justo antes de que el pánico cundiera de nuevo, aquella vez incluso la mayoría de soldados huyeron.

Tranquilamente Deling se metió la mano en el bolsillo y sacó algo parecido a un pequeño mando a distancia y apretó un botón y una perforante alarma saltó en todo el edificio.

Conocía bien el sistema de seguridad de la prisión, cuando era activado, todas las salidas y la mayoría de puertas se cerraban completamente y solamente con un pase de muy alto nivel se podían abrir.

Deling miró a los pocos que quedábamos allí, unos pocos soldados y yo, que permanecíamos quietos, atónitos, observándole. De repente levantó las manos y sus dedos se alargaron, como finos tentáculos, y salieron disparados atravesando el corazón a todos los soldados que quedaban allí.

También me lo hubiese atravesado a mí si no hubiese reaccionado a tiempo. Sin embargo, no pude evitar que me atravesara la pierna, prácticamente destrozándomela, y, apunto de caer inconsciente por el dolor, vi como el extraño Deling salía de la estancia en pos de los que habían huido, incluidos mis compañeros.

Por suerte, ellos ya habían pensado que era una temeridad huir en tropel y se habían escondido a trazar un nuevo plan de salida. Poco después volvieron a la sala a buscarme y, al no poder despertarme, tuvieron que cargar conmigo hasta conseguir escapar. Aun hoy me pregunto como lo consiguieron cargando a un soldado moribundo entre las filas enemigas.

Y aquí, Dederian, es donde quiero que veas la última lección que quiero darte. Yo rompí las reglas, me dejé llevar por mis sentimientos, por la pasión y el corazón durante una misión, y por culpa de ello puse en peligro el cumplimiento del objetivo, a mis compañeros y amigos, perdí la movilidad en parte de la pierna, e hice que se perdieran vidas humanas inútilmente, entre ellos, decenas de periodistas inocentes que fueron asesinados brutalmente y de los cuales se borró todo rastro de la prisión.

Tener sentimientos no es malo, por supuesto, pero un SeeD en medio de una misión no puede permitirse el lujo de exteriorizarlos o puede pagarlo muy caro, tan caro como su vida o la de sus compañeros.

Sé bien que esta lección ya te la han explicado muchas veces, pero también sé que te pareces más a mi de lo que querría, y a mí también me lo habían explicado muchísimas veces.

Tras la grave herida en la pierna perdí parte de la movilidad en ella, como ya sabes, y tuve que retirarme de las escuadras SeeD. El director Kramer me organizó un homenaje al que asistió todo el jardín y me nombraron SeeD honorífico, pero pese al apoyo de mis amigos, caí en una grave depresión; había perdido todo por lo que había luchado.

Por suerte el director nunca dejó de apoyarme y me visitó todos los días, intentó acompañarme todas las veces que pudo a ver a la doctora Kadowaki y prácticamente me obligaba a ir a cenar con él para que comiera algo.

Poco a poco fui recuperándome y comencé a pasear por el jardín, observaba a los alumnos y las clases que se desarrollaban en los exteriores con melancolía. El director se fijó en ello, y cuando pensó que estaba preparado, me ofreció un puesto de profesor. En un primer momento me negué rotundamente, pero la idea quedó flotando en mi mente provocándome una extraña excitación.

Tras la oferta decidí comenzar un tratamiento de rehabilitación de mi pierna junto a la doctora Kadowaki, y rápidamente comencé a manejarme más rápidamente sin muletas. Unos meses después ya había podido recuperar toda la movilidad en la pierna que podía. Entonces comencé a practicar el combate. El proceso fue difícil, lento y frustrante pero poco a poco conseguí ir ganando confianza, hasta que pude manejarme con la facilidad con la que lo hago ahora.

Cuando más animado estaba, el director Kramer volvió a ofrecerme el puesto de profesor, y aquella vez no puede rechazarlo.

Tuve la suerte de contar con el apoyo de una de las mejores personas que jamás he conocido, pero mi error lo pagué caro y si no hubiera sido por Cid Kramer me hubiera hundido hasta el fondo irremediablemente.

Este es mi último consejo como tu instructor.

Que tus sentimientos no nublen tu juicio.


Fin del Capítulo Intermedio VIII-2
A los que leyeron esto:

Gracias al Comandante Leonhart (aunque tardes en leer esto) y a Larosadplata por vuestros comentarios ;)

Os recuerdo que hay un foro abierto sobre Almas de SeeD donde colgré las respuestas a los RR y donde encontrareis algo de material y curiosidades sobre este fic.

Tambien hay una zona para comentar otros fics de FF que os hayan gustado y querais compartir con los demás.

Nos vemos allí ;)

Un saludo a todos y gracias.

Dederian


Próximo capítulo:

Capítulo XVI:

- ¡Oiga señora! – Le interrumpió Langdon tajantemente. – Que estemos aquí ya no tiene solución, así que ¿Por qué no se calma y nos explica de qué está hablando?

- Está bien. – Dijo arrogantemente. – Pero esto puede llevarnos un rato, así que ¿por qué no traéis un té?

-...Bien, lo primero de todo son las presentaciones. Mi nombre es Anatema y soy la última bruja que queda viva del exilio de Xian.