Capitulo 2:
Agitada por pesadillas del pasado, Selene se despierta desorientada y con dolor por todo el cuerpo. Se había quedado dormida sobre la silla, con la suerte de que el teléfono hubiese caído sobre la mesa y no sobre el suelo; en cuyo caso lo más seguro que se hubiese hecho añicos.
Con cuidado de no hacer ruido se desentumece el cuerpo con algunos ejercicios rápidos de estiramiento, viendo como su hija dormía como seguramente no lo hubiese hecho en años. Al verla, como si fuese un ángel, se da cuenta de que es lo más hermoso de este mundo y que si puede la protegería de todo el mal de este mundo. Aunque sabía que en este mundo en el que vivían no podía hacerlo indefinidamente y que la mejor forma de protegerla sería enseñarle a defenderse adecuadamente.
Si, tendría que enseñarla a defenderse sino quería que ocurriese lo del secuestro, ya que aunque David es de fiar no podía hacerle cargar siempre con la responsabilidad de ser la niñera cuando ella tuviese que ir a luchar. Lo mejor para protegerla es tenerla a su lado, y para que eso ocurriese la convertiría en una guerrera de la muerte, luchando a su lado y poder protegerla en todo momento. Por lo menos hasta que Michael llegase y pudiesen irse a un lugar solitario ellos tres.
Está en esas cuando ve por el rabillo del ojo, que en el móvil ha recibido una llamada de David, que le dice que tardará un poco más de lo esperado al recibir la llegada de varias comunidades, y que no volvería hasta que no supiese lo que estaba ocurriendo exactamente.
Selene preocupada mira el móvil, sin saber como actuar ante aquello. Sabe que los vampiros aún le culpan de los acontecimientos del pasado que llevaron a la muerte de Viktor y la disgregación de la familia en varias comunidades, situación que al final les ha llevado al momento en el que se encuentran. Como se lo recordó Thomas cuando estuvo allí. De esa reunión de los mayores de las distintas comunidades, pueden salir dos cosas: que la repudien otra vez pidiendo la cabeza de Selene y Eve esta vez; y la otra sería que la ignorasen para poder sobrevivir como hasta ahora y si se viesen apurados delatarlas a los licántropos o a los humanos. Pero de lo que si estaba segura, es que David aprovecharía la oportunidad dada para convencer a más vampiros para la causa como demostró antes del ataque de los licántropos.
-Mama, que vamos hacer- pregunta Eve que se había levantado sin que Selene se diese cuenta.
Selene al darse cuenta de que su hija le ha llamado mama, el corazón le ha dado un vuelco en el corazón. Una sensación que sólo había tenido con Michael.
-Lo primero que tenemos que hacer es informarnos de lo que exactamente está ocurriendo con Antigen, porque todo lo que sale en las noticias e Internet no son mas que falacias. Tenemos que ir a ver al Detective Sebastian, es el humano que te ayudo en el parking.
Eve asiente, acordándose del humano que le había ayudado a liberarse de las ataduras de sus captores y había luchado valientemente contra el doctor Lane.
-¿Y cómo vamos a contactar con él? Por que no salio muy bien parado de su enfrentamiento contra el doctor Lane- pregunta Eve al acordarse de que no tenían ningún numero de contacto con éste, y estremeciéndose un poco al recordar todos los tratamientos, biopsias y experimentos que le hacía pasar.
-Lo más seguro es que esté en la oficina central de policía rellenando papeleo, tras el incidente en Antigen. Por como me dejo ver, no es de esos hombres que se cogen la baja al mínimo rasguño.
Selene antes de salir corriendo tras Michael hacia el interior del edificio había visto al detective Sebastian, y por lo que pudo averiguar al observarle solo presentaba algunas contusiones que no consideraban peligro, un tobillo torcido y una posible fisura en la mano que sujetaba el arma.
-Entonces yo me quedo aquí a esperarte- dice Eva asumiendo el papel que hasta ese momento se le había asignado, el de obedecer y callarse.
-En un principio esa iba a ser la idea pero la he desechado al momento, al considerar que tú sola aquí serías más vulnerable que si vinieses conmigo y no puedo esperar a que venga David- responde Selene rápidamente ya que esa idea la había estado rondando por la cabeza desde que había visto que no había noticias nuevas- Ya que no quiero sorpresas y si estas a mi lado, las podré manejar mejor si aparecen.
Eve asiente con la cabeza muy seria, aunque en su interior estaba dando saltos de alegría ya que podría salir a la calle y ver mundo a plena luz del día. Ya que el interior de Antigen y las calles oscuras de la ciudad estando asustada no eran lo mismo.
Selene asiente, viendo como su hija acepta la orden con madurez.
-Comamos antes de salir- dice Selene cogiendo para cada una de ellas una bolsa de sangre- Que no sabremos cuando lo volveremos hacer.
Antes de su salida, David les había dejado un par de prendas que había por el cubículo para que pasasen algo desapercibidas ya que una niña con una bata de hospital y una mujer vestida de cuero negro no era muy normal. Selene al final sólo se viste con una blusa negra encima de su conjunto y Eve con unos vaqueros que le vienen grandes y una sudadera.
Tras desechar las bolsas de sangre vacías a la papelera y dejar un mensaje a David en el refugio, en el que le dicen que han salido un momento y que les envíe un mensaje para el próximo punto de reunión. Selene roba un coche, que lo pone en marcha tras unos cuantos intentos. Eve en el asiento del copiloto ve todo con los ojos abiertos, sorprendida y maravillada, ante lo que estaba viendo: luz natural, a la gente pasear sin preocupaciones vestidos de múltiples formas, escaparates de vivos colores, coches, motos, ruido,…
Tras casi una hora recorriendo las calles y esquivar algunos controles impuestos por los humanos para pillar a inmortales, teniendo en algún momento que ir en dirección contraria, llegan a la jefatura de policía.
Dejan el coche aparcado varias cuadras de distancia, por si ya hubiesen denunciado el robo y lo encontrasen, no relacionen el coche con el propósito del ladrón de ir hasta ellos.
Con naturalidad y descaro como dos personas que quieren llamar la atención y no pasar desapercibidas, consiguen que nadie se fije en ellas y pueden acercarse hasta el aparcamiento. Donde la última vez, Selene había contactado con el detective Sebastian. Pero esta vez no podía quedarse a esperarle hasta que saliese debido a que había mucho más movimiento que la última vez y tenía a su lado a Eve. Por lo que se decide a dejarle una nota en el parabrisas, con la esperanza de que la viese a tiempo.
Mientras esperan, hacen tiempo viendo lugares donde se pueden reunir como: una iglesia en reparación, la entrada de un metro abandonado,…Todos esos sitios difíciles para tenderles una emboscada sin que la viesen venir y con varias vías de escape.
…
El detective Sebastián iba a intentar descansar un poco tras toda una noche y casi todo el día haciendo papeleo por orden de sus superiores. Al estar todos los efectivos disponibles en la calle y como él se encontraba herido le habían encomendado esa tediosa tarea. Estaba contento de que algo de todo ese asunto con Antigen hubiese salido bien, aunque hubiese preferido no haber salido lastimado pero todo no se podía pedir. Y lo más seguro que más pronto que tarde, Selene se iba a poner en contacto con él para estar informada. Él estaría encantado en ayudarle y acabar definitivamente con toda esta locura del genocidio, pero tendría que tener cuidado a partir de ahora ya que sus superiores antes de irse le habían comentando que se anduviese con ojo al aparecer por el departamento de homicidios unos Agentes de Asuntos Internos.
Ahora sentado en el asiento del coche, mirando al frente, ve cogido con el parabrisas una nota. Pone: Selene, 06 1 688-3728.
Sebastián suspira cansado, es una nota de la vampiresa que había escapado de Antigen y que luego ayudo a rescatar a su hija. Lo más seguro es que ahora quisiese de nuevo su ayuda y en esos momentos no era buena idea que se viesen por todo lo que está ocurriendo. Pero no podía decirle que no, ya que una vez que se metía en algo no salía de éste hasta que se resolviese y eso no iba a ocurrir hasta que esas dos estuviesen fuera de la ciudad.
Mira a ambos lados del parking, asomándose por ambas ventanillas, para comprobar que se encuentra sólo. Va a arrancar el coche, cuando se da cuenta de que en su condición no puedo conducir el coche.
-¡Mierda!-exclama furioso consigo mismo, ya que se tendría que haber dado cuenta de ese detalle antes pero hasta ese momento no se había vuelto a subir a su coche desde que había ido a los garajes subterráneos de Antigen.
Ayudado por una muleta sale a la calle, donde pide un taxi. En el cual, llama a Selene al ser el lugar más seguro para poder realizar la llamada mientras se encontraba en marcha.
-Soy el detective Sebastián- respondo a la pregunta de Selene- ¿Qué quieres que haga por ti esta vez?
Tras escuchar que necesitaba verme para saber exactamente que estaba ocurriendo y me había dado a elegir varios sitios donde realizar la cita. Al final, me decanto por vernos en la Iglesia de Nuestra Señora, por ser el lugar menos extraño para ver a un Detective de la policía con estas pintas y la que mejor conocía de todas las cercanas.
Cuelgo el teléfono y tras llamar a mi compañero para darle una excusa barata para poderme ausentarme un tiempo sin levantar sospechas, hablo con el taxista.
-Llevadme a la Iglesia de Nuestra Señora o de Matías -le doy la dirección de la Iglesia que me había dicho Selene.
Tras recorrer varias calles y pasar un control de policía - ejército donde buscaban a licántropos. Llego sin problemas a la Iglesia, pago el taxi y entro en el recinto eclesiástico, esperando a que Selene apareciese.
…
Un par de horas más tarde del asalto de Selene a las instalaciones de Antigen, suena el teléfono de una lujosa habitación de un importante edificio estatal del gobierno. Cogiéndolo el máximo responsable de esas instalaciones.
-¿¡Sí!
-Señor, hemos perdido la tapadera de los laboratorios Antigen. En cualquier momento los humanos se darán cuenta de nuestros planes y nos exterminarán- responde una voz con pánico.
-¿Qué ha ocurrido?- pregunta fríamente la voz.
-El sujeto número uno despertó de la criogenización arrasando el lugar para rescatar al sujeto número dos, y en el proceso el sujeto número cero también se encuentra en paradero desconocido. Y nuestro sujeto de experimentación para la vacuna han fallecido- termina de relatar la voz asustadiza, resumiendo todo lo que había ocurrido en esas dos noches
El mandamás destroza un cenicero cercano entre sus manos para intentar tranquilizarse. Todos los planes que había organizado meticulosamente, desde la desaparición de Lucian y el comienzo de la purga iniciada por los humanos, empezaban a dar resultados cuando unos estúpidos científicos por su afán de conocimiento lo habían jodido todo. Pero no se iba a dejar vencer tan fácilmente.
-Bien, yo me encargo de que los humanos no metan las narices en nuestros archivos y tú y los tuyos os encargáis de destruir esas pruebas y a los fugados- da la orden el burócrata sin titubear- No falléis, aniquilar a todo aquel que se ponga por medio y dar vuestras vidas si eso porque están en juego…
Cuelga el teléfono sin esperar una contestación.
…
No habían tenido que esperar mucho para que el detective Sebastián llamase por el móvil. Se encontraban en el interior de la Iglesia de Nuestra Señora, una construcción neogótica provista de dos enormes portones de arco, un par de bóvedas donde descansan figuritas de santos acompañados de bellas pinturas y vidrieras de colores vivos y una enorme torre con imponentes relieves, todo esto con un tejado de vivos colores. En la que Selene y Eve se encontraban descansando tras recorrerse casi la mitad de la ciudad o eso le parecía a Eve, por ser el lugar más cómodo y seguro para no llamar la atención.
-¿Quién es?- pregunta Selene con suspicacia y preparada para colgar rápidamente si es alguna trampa para localizar la llamada.
Recibe la respuesta del otro lado, se trata del detective Sebastián.
-Necesito que nos veamos para que nos cuentes que esta ocurriendo con las fuerzas de seguridad del estado y con Antigen. ¿Nos podemos ver en alguno de estos sitios ahora mismo? Pueden ser… - le pregunta, dándole el nombre de varios sitios.
En todo momento, Eve esta mirando a Selene para ver como actúa, como se mueve. No queriéndose perder ningún instante que pasa con su madre, por si en algún momento sus vidas se separan.
-Adios-se despide Selene y mirando a su hija- El detective Sebastian vendrá a esta Iglesia, por lo que no tenemos que movernos. Si quieres preguntarme algo mientras esperamos…
Eve mira a Selene sorprendida, al no esperar que su madre le diese libertad para que pregunte lo que sea.
-¿Cómo os conocisteis?- pregunta finalmente Eve, tras unos segundos de silencio donde ninguna de las dos se había mirado a la cara.
Selene que estaba mirando como comenzaba a llover desde una de las ventanas de la torre, para ver si el detective aparecía, mira a su hija un momento y vuelve a mirar al frente. Se encuentra sentada en la tarima de la ventana.
-Es complicado- suspira cerrando los ojos un momento para hacer volver esos primeros recuerdos de Michael- Yo soy o era una Guerrera de la Muerte, un asesino que se encargaba de matar a los licántropos principalmente pero también a todos aquellos que pusiesen en peligro a la comunidad, y estaba en una de esas misiones para dar caza a un par de licántropos cuando me encontré a tu padre, Michael. Esa misión fue un fracaso, pero descubrí que esos licántropos iban a por Michael.
Perseguí y secuestré a Michael para que los licántropos no lo hicieran, pero falle al dejarle que le mordiesen y luego que se lo llevasen a su base. Y en todo ese proceso, comencé a conocerle y enamorarme de él sin darme cuenta. Eligiéndolo finalmente antes que al padre que creí y me traicionó, durante el enfrentamiento entre los Guerreros de la Muerte y los licántropos. Y en el proceso se convirtió en un híbrido, como tú.- termina de relatar Selene mirando a Eve y rozándole la mejilla con un par de dedos.
Eve, sin saber que decir, asiente con la cabeza. Aliviada de ver que su madre no es lo que en un principio pensaba de ella. Tenía sentimientos, pero escondidos.
-Fue un flechazo- susurra Eve sorprendida.
-Se puede decir así- responde Selene que la había oído y sonriendo de medio lado.
Se produce un par de minutos donde ninguna de ellas habla y están atentas a lo que ocurre por la calle, la gente corriendo de un lado para otro con sus paraguas. E iba a ser roto por Eve con otra de sus preguntas, cuando oyen que una de las puertas de la Iglesia se ha abierto.
Con un movimiento rápido Selene coge sus dos berettas cargadas con balas de nitrato de plata y con un gesto de cabeza ordena a su hija que permanezca detrás suya medio escondida por si fuese una trampa que no la localizasen rápidamente.
Abajo se encuentra al detective Sebastián, sentado en un banco de madera, esperando a que Selene y su hija apareciesen. Viendo a ésta primera entre unas columnas, por lo que se levanta con algo de dificultad por su esguince, yendo hacia donde Selene se encontraba.
-No es bueno recibirme siempre con un arma en mi cabeza- comenta socarronamente Sebastián y viendo que ésta aún está en guardia por si es una trampa, añade- He venido sólo y nadie me ha seguido, pero para que estés más segura podemos ir un pequeño despacho que tiene el cura por aquí.
Selene asiente con la cabeza y silva hacia las escaleras que llevan a la torre, saliendo segundos más tarde por estas Eve. Sebastián no le cabe duda que eso era una señal de que no había peligro.
Guiados por el detective Sebastián y tras forzar la cerradura del despacho, se encuentran los tres en un despacho compuesto por una mesa, tres sillas y varias estanterías recargadas de libros.
-¿Qué quieres saber?- pregunta el detective Sebastián rompiendo todo formalismo al saber la impaciencia de Selene.
-Todo- responde Selene de pie y al lado de la puerta, por si alguien se acercaba al despacho y entrase poder noquearlo.
El detective Sebastián suspira y tras sentarse en una silla, responde a las exigencias de la vampiresa.
-Lo primero de todo, es que las autoridades de la ciudad al ver que el doctor Lane se sacrificó por intentar salvar el proyecto "de la supuesta" vacuna le van a conceder le van a conceder la medalla de la ciudad a propuesta póstuma- comenta el detective Sebastián, soltando la noticia más novedosa y más fuerte para Eve, que había tenido que tratar con ese científico.
Eve al oírlo salta de su silla gruñendo y transformándose en su forma híbrida, haciendo que el detective Sebastián lanzase asustado la muleta hacia atrás por la impresión de verla cambiar y recogiéndola unos segundos más tarde al ver que ésta no le atacaba. Mientras Selene coloca su mano en el hombro de su hija, para sentarla otra vez y calmarla. Consiguiéndolo y pidiendo al detective que continué hablando.
-En Antigen no ha ocurrido nada que se podría esperar tras la masacre que armaste. En un principio acordonaron la zona y cuando nuestros hombres iban a entrar para registrar y requisar el material, alguien de las altas esferas ordenó a las fuerzas del orden que se quedasen en la función de guardaespaldas, obedeciendo a los agentes de Antigen. Es decir, que los licántropos tienen contactos con las altas esferas de la política para contener a los medios policíacos y periodísticos con tanta soltura y ocultarlo con eficacia cuando pensábamos que les iba a estallar en la cara su tapadera. Era lo que yo decía también- añade esto último para recordar a Selene que él no iba tampoco mal encaminado con sus pesquisas- Y ahora mismo deben estar en las instalaciones, recogiendo o destruyendo las pruebas que les pueden incriminar, y por lo que he oído por la radio están en el tercer piso.
Selene asiente con la cabeza, estando de acuerdo con él ya que ella también lo había pensado, cuando vio que los medios de comunicación no daban ninguna noticia escandalosa sobre Antigen.
-A parte de Antigen, ha ocurrido algo más. Como un ataque de un licántropo o vampiro entre los que estaban aprovechándose del caos para robar- pregunta Selene, sabiendo como actuaría Michael si necesitaba alimentarse y no encontrase otro medio para ello.
El detective Sebastián le mira sorprendido de cómo podía saber eso y Eve, que hasta ahora estaba distraída pensando en sus asuntos, se centra para oír lo que ahora se estaba diciendo al intuir que se trataba de su padre.
-Pues sí, hace dos horas han encontrado los cadáveres de varios ladrones, no muy deseables, que se encontraban desangrados y con destrozos característicos de un licántropo. Y murieron hace diez horas según el forense, dos horas más tarde de que rescatases a tu hija- responde el detective Sebastián intentando recordar esa curiosa noticia que había comentado su compañero.
-Es él, Michael- susurra Selene acercándose al detective Sebastián, que sorprendido de su aproximación casi se cae de la silla. Selene saca un mapa, que había recogido de un centro de turismo- ¿Me puedes indicar donde ocurrió eso?
-Claro.
El detective Sebastián va a marcar en el mapa donde se produjo el incidente, cuando suena por la radio de la policía: "¡Están atacando los laboratorios Antigen! ¡Necesitamos refuerzos! No sabemos cuantos son…". Selene antes de que hiciesen cualquier otro movimiento guarda el mapa otra vez de donde lo había sacado, hace levantarse a Eve que sorprendida se deja arrastrar sin protestar y salen ambas por la puerta sin despedirse.
-Adiós…-dice el detective Sebastián extrañado por la conducta de la vampiresa.
En la mente de Selene sólo hay un pensamiento, mientras va corriendo y saltando entre los edificios con Eve de la mano, y es: "es Michael."
…
Michael se encontraba en la guarida de los ladrones que había matado hacía unas cuantas horas. No era gran cosa, se trataba de un almacén destartalado con cientos de cajas de cartón y madera vacías, basura por el suelo con ratas por todos lados y una pequeña habitación acristalada con un par de colchones roñosos, una mesa y un par de sillas.
La pequeña siesta y la comida le habían sentado bien, se había aclarado la mente con la posibilidad de pensar coherentemente y se sentía con fuerzas para cualquier contratiempo. En ese tiempo había recapacitado y recopilado toda la información que se acordaba sobre si mismo: su nombre es Michael Corvin descendiente de Alexander Corvinus, el último de su linaje; es un híbrido, mitad licántropo y mitad vampiro; se había envuelto en medio de la guerra entre vampiros y licántropos saliendo vivo en esas situaciones por su nueva condición de híbrido, tanto su lucha contra Viktor como contra Marcus y William; y por último su captura por los humanos. Se acordaba de todo, mejor dicho de casi todo, sólo tenía las lagunas mentales cuando tenía que ver directamente con esa vampiresa. Y para zanjar esa molestia, y acordarse de todo, había decidido ir al lugar donde había despertado y allí buscar información ya que ellos al tenerlo retenido sabrían todo sobre él.
El atardecer, la hora perfecta para un incursión en tierra enemiga, por eso hasta ahora permanecía allí, en ese asqueroso almacén de mala muerte. Cuando ve que se oculta el sol, se pone en marcha siendo lo mas discreto posible y no dejarse ver por nadie.
Llega a los alrededores de los laboratorios justo a tiempo de que se produzca el cambio de guardia. Aprovechando que uno de los guardias se separa del resto de sus compañeros para encenderse un cigarrillo aprovecha para cogerlo desde las alturas por el cuello, enganchado en unas escaleras de incendio, y le rompe el cuello limpiamente sin que éste pueda gritar.
Sube a la azotea de un edificio colindante, donde le retira la ropa y se la pone él, dejando el cadáver escondido para que tarden en encontrarle. Le viene muy justa.
-¿Dónde has estado?- le pregunta un compañero de policía.
-Fumando- responde Michael sinceramente y con la voz un poco grave.
Algunos compañeros niegan resignados con la cabeza, al ver que no cambiaba de hábitos.
-Al final el tabaco te va a matar.
Michael sonríe debajo del casco antidisturbios ante la ironía de las palabras, ya que por culpa del tabaco ese policía que estaba sustituyendo había muerto pero no por el motivo que sus compañeros pensaban.
-Venga, que tenemos que hacer el turno de vigilancia por los alrededores de las instalaciones y para terminar por el interior de los laboratorios- dice uno de los policías, que parece ser que es el que más rango tiene.
En una de las vueltas de vigilancia por los alrededores del laboratorio Antigen, Michael aprovecha la oportunidad de coger varias cargas explosivas de un furgón policial sin que nadie le viese, gracias a su supervelocidad. Y colocándolos posteriormente por distintos sitios, mientras realiza esas rondas de vigilancia.
Cuando se encuentra en la puerta principal de los laboratorios, Michael acciona uno de los detonadores que lleva encima haciendo explosionar varias de las cargas colocadas y causando el caos entre la policía - ejercito al considerarse atacados por sorpresa. En ese instante de caos inicial, Michael lo aprovecha para entrar en las instalaciones sin ser visto y poder registrar todo con calma. Pero sólo ve destrucción, caos y material destruido adrede para que no encontrasen nada si alguien busca algo. Excepto en la última planta, donde ve a unos cuantos miembros del ejército custodiando unas puertas.
-Seguro que allí hay algo importante- susurra Michael, pensando lo que haría para liberarse de esos hombres.
Sin esperar si esa acción iba a causar más desastre acciona el segundo interruptor que lleva, haciendo detonar el resto de las cargar explosivas que había colocado y saliendo de su escondite como si hubiese estado corriendo desde la calle para ir hasta allí.
¡Alto, quién va!- grita uno de ellos.
-Chicos, tenéis que ir abajo para defender el perímetro. Nos están atacando y no sé cuanto tiempo aguantaremos los de abajo sin refuerzos- dice Michael fingiendo que resuella y quedando delante de los vigilantes que custodian las puertas.
En un principio los miembros del ejército aceptan la orden y se ponen en marcha, pero rápidamente se detienen al darse cuenta de un fallo.
-Pero esa orden nos la hubiesen…-pero no termina la frase al quedar noqueado por Michael con un golpe en la nuca como al resto de sus compañeros.
-Dado un superior por la radio…- termina la frase Michael por él- Sí, así suele ser…
Michael tras comprobar que todos estarán inconscientes durante un buen rato, y tras retirarse el casco y el chaleco antibalas, entra por las puertas viendo como los trabajadores de Antigen están destruyendo toda prueba: ordenadores, archivos clasificados en carpetas, probetas, el tanque de criogenización donde le habían retenido todos esos años,…
-¡Es el híbrido!- exclama uno de ellos al ver que había entrado Michael.
-¡Hay que matarlo!- exclama otro, arrancándose el traje completo de catástrofes biológicas y que sólo lo usaban de tapadera para ocultar todo y transformándose en un licántropo.
Rápidamente el resto de sus compañeros hacen el resto y Michael se encuentra rodeado por media docena de licántropos predispuestos a acabar con él.
-Yo sólo venía para recoger información sobre mi y mi pasado, no venía a matar a nadie-comenta Michael dispuesto a perdonar- Iros ahora que aún tenéis tiempo.
Como toda respuesta, obtiene un par de gruñidos y a un licántropo que se le había echado encima y que había conseguido esquivar por poco. Por lo que se transforma en su forma híbrida, he iniciando la lucha: al primero licántropo lo sujeta por la espalda y sin contemplaciones le atraviesa el pecho matándolo; al segundo lo estampa contra el techo y mientras va cayendo al suelo le corta el cuello con sus garras dejando que solo un par de fibras de carne unan la cabeza con el cuerpo; al tercero le mete el tubo de hidrógeno liquido por el interior de su cuerpo congelándolo y luego lo hace añicos; al cuarto tras retorcerle el cuello en una lucha grecorromano entre ambos le arranca la mandíbula; al quinto lo atraviesa contra una mesa de metal; y al sexto le destroza la cara como hiciese anteriormente con William. Y durante toda la pelea a Michael le causan unos cuantos cortes, la dislocación de algún hueso repetidas veces o que lo estampasen contra alguna pared por algún zarpazo recibido, pero que rápidamente se curaban solos.
Con una bata que hay colgada por la sala se limpia la sangre que le ha quedado por la cara y los brazos para intentar borrar las huellas de la lucha. Tras lo cual, inicia la búsqueda de posible información que le puede servir, que por lo que ve no es mucho: un portátil personal, un par de carpetas y unos USB de seguridad. Cuando detecta la entrada de dos licántropos en la sala.
Michael con gran rapidez deja el material recogido en una mesa y se transforma otra vez en su forma de híbrido para luchar.
-Mi señor- dicen ambos licántropos, que resultan ser dos mujeres con uniforme de policía y que se encuentran arrodilladas ante él.
Michael sin bajar la guardia aún, se le queda mirando.
-¿Señor?
-Si, señor. Nosotras dos pertenecemos a un clan que obedece a la tradición del linaje de sangre. Antes respetábamos las ordenes de Lucian por ser el primer licántropo, pero como él está muerto y tú eres descendiente de los Corvinus, además de ser en parte licántropo. Todos nosotros hemos decidido seguirle en las decisiones que tomes- termina de responder una de ellas.
Michael sorprendido ante el grado de sinceridad y servidumbrismo, que muestran las dos mujeres, decide darles una oportunidad y vuelve a la normalidad.
-¿Cómo sabíais donde encontrarme?
-Ha sido fácil, mi señor. Sólo hemos tenido que hacer guardia delante de los laboratorios Antigen cuando nos enteramos que te escapaste de estos- responde una de ellas.
Michael asiente con la cabeza conforme con la respuesta, muy loable.
-¿Vuestros nombres? Porque no os pienso llamar siervos ni nada por el estilo y por favor levantaros- vuelve hacer una pregunta Michael, cogiendo el material capturado con despreocupación.
Ambas mujeres sonríen y se levantan aliviadas de ver que Michael ha aceptado su propuesta.
-Ella se llama Hanna y yo Ann, señor- responde la mujer pelirroja, ojos marrones y piel blanca y la otra mujer, Hanna, es morena de ojos verdes y piel morena.
-Bonitos nombres, el mío es Michael y por favor, no me llaméis Señor. Que no me gustan las formalidades- comenta Michael inclinando la cabeza como saludo, ya que los dos besos es muy informal para esa situación.
Tanto Hanna como Ann le hacen el saludo militar, consiguiendo que Michael sonría resignado al ver que la formalidad no había desaparecido del todo. Tras lo cual se ponen a ambos lados de éste, vigilando todo lo que ocurre a su alrededor como a su persona.
-Señ…Michael hay que salir lo más pronto de aquí, no estamos en un lugar seguro- comenta Hanna nerviosa corrigiéndose justo a tiempo con el nombre, viendo que Michael se lo toma con tranquilidad la revisión de información obtenida.
Michael decepcionado asiente con la cabeza, al ver que no puede desechar nada de lo obtenido y tener que llevarse todo. Sale de la sala, recoge el casco antidisturbios y el chaleco antibalas ante la mirada atenta de ambas licántropos, poniéndoselo otra vez. La única diferencia de que cuando entro al edificio es que ahora las ropas presentaban desgarros y manchas de sangre, que sólo eran visibles si te acercabas a menos de cinco metros.
-Michael, es mejor que nosotras llevemos el material sustraído. No llamaremos la atención que dos inspectoras de policía lo lleven, que no uno de antidisturbios- comenta Ann antes de salir al exterior del edificio.
-Está bien, pero protegerlas con vuestras vidas que allí tengo información que me servirá para el futuro- cede Michael al final, al ver que se habían detenido y llevaban razón.
Tanto Hanna y Ann se hacen con el portátil, las carpetas y los USB, y vuelven a ponerse en marcha, con Michael siguiéndolas detrás.
En todo el trayecto hacia el coche, que utilizan las dos mujeres, se encuentran con varias patrullas de policía-ejercito. Dejándoles pasar después de que alguna de ellas enseñase la placa y diciendo la frase: "Dejadnos pasar, tenemos que llevar este material a los superiores que lo esperan lo más pronto posible". Y Michael sorprendido con la facilidad con la que les dejaban pasar, sobretodo con su pobre aspecto, llega al coche sin darse cuenta. Pero eso podría ser debido a la poca visibilidad que había en el lugar, a parte de que llovía a cantaros.
Arrancan el coche y se alejan de Antigen, con Michael en la parte de atrás sujetando el material sustraído.
…..
Selene y Eve llegan a la azotea de un edificio cercano de los laboratorios Antigen, justo a tiempo para ver como explotan la segunda carga de explosivos provocando otra oleada de caos entre los humanos, que se intentan reorganizar entre la lluvia.
Selene mira todo eso con nostalgia, al recordar como le había enseñado esa clase de cosas a Michael para entrar en acción entre el caos que habías organizado antes desde la distancia cuando te encontrabas en condiciones de una gran inferioridad numérica.
Suena el teléfono, cogiéndolo.
-¿Si?
-Soy David, ¿dónde andáis? Que he traído a unos cuantos aliados que se nos quieren unir.
-Estamos en el edificio de enfrente de los laboratorios Antigen, en la azotea- responde Selene, colgando sin darle a David a replicar.
Se quedan allí observando lo que ocurre, Selene sobretodo. Preparada para entrar en acción si veía a Michael.
Pasan unos quince minutos cuando Eve jadea al tener una visión: ve como Michael es atacado por seis licántropos y como éste los va matando sin inmutarse. Selene al verla, se agacha a su lado, sujetándola de los hombros y mirándola a la cara para que se calme.
-¿Qué has visto?
-He visto a Michael siendo atacado por unos licántropos y como los iba matando, allí dentro- responde Eve aún conmocionada y señalando hacia Antigen.
Selene al oírlo desenfunda las armas y está lista para saltar de la azotea para ir al encuentro de Michael y ayudarle si tuviese más problemas, pero se detiene en el último instante al darse cuenta que si lo hace deja atrás a Eve. Y eso no lo puede hacer, ahora es madre y tiene que cuidar de su hija. Hija que hasta ahora sólo había vivido un infierno y quería que los momentos que pasasen juntas fuesen recordados positivamente. Por lo que se guarda las armas y se queda mirando resignada, atrayendo a su hija en un abrazo con una mano para reconfortarla y decirle con ese gesto que no la va a dejar sola.
Están en ese abrazo íntimo, que Eve saborea contenta aunque sabe que su madre lo hacía más por obligación que por devoción en esos instantes y que la situación no era muy buena para alegrarse, cuando sabía que su padre se encontraba en peligro allí abajo. Cuando Selene lo rompe repentinamente y dándose la vuelta para encontrarse con la llegada de David con varios vampiros.
-Habéis tardado- comenta Selene muy seria y añade sin dejar que nadie diga nada- ¿Has traído unos prismáticos?
David mira a uno de los vampiros que le acompaña y éste lanza a Selene unos prismáticos. Que los coge con elegancia y se da la vuelta para seguir vigilando la entrada de los laboratorios Antigen.
-Selene, he conseguido convencer a unos cincuenta vampiros para que nos apoyen de momento- comenta David al ver que Selene no dice nada y añade- Me han acompañado algunos de ellos como representantes del resto y los mejores de entre todos nosotros para que los evalúes.
-Está bien- responde Selene lacónicamente.
Eve observa a los vampiros, viendo que se encuentran algo distanciados de ellos susurrando y algunos de ellos mirando con disgusto a ella. Lo cual no le gusta, pero ya se había acostumbrado al verlo constantemente en los laboratorios, como en la comunidad de Thomas.
-Licántropos saliendo de los laboratorios- comenta Selene para si misma que para el resto y añade- David, les voy a mandar a algunos de tus chicos la misión de seguir a esos licántropos. Si lo hacen bien, entrenare a todos vosotros.
David elige a unos cuantos, que nada más ser designados se van para cumplir su misión.
Nota de autor: Espero que os haya gustado el capitulo, ya me diréis que os parece.
En el siguiente capítulo, veremos como Michael es recibido por el clan licántropo, sabrá cosas de su pasado que no sabía, la lucha entre licántropos y humanos, y como Selene empieza su entrenamiento para hacer Guerreros de la Muerte.
