Capitulo 5:

Selene se encontraba frustrada, toda la espera y cacería realizada por las alcantarillas no habían servido para nada. Tan sólo había visto como algunos licántropos desesperados huían o atacaban a las fuerzas militares humanas sin mucho éxito y ella tan solo había acorralado a un par de licántropos famélicos que no razonaban ni aunque los torturase.

"-¿Sabéis algo de un híbrido llamado Michael? Ha escapado de las instalaciones Antigen hace un par de días- pregunta Selene a los licántropos heridos, metiéndole la mano en las heridas de bala de plata.

Como una respuesta recibe un rugido por parte de uno de ellos y el intento de lanzarse a su garganta, respondiendo Selene con un certero disparo en la cabeza. Matándolo en el acto.

-Bien, voy a volver a repetir la pregunta y espero que esta vez quiero una respuesta y no uno de vuestros estúpidos gruñidos. ¿Sabéis algo del híbrido Michael, el último descendiente de Corvinus?- pregunta otra vez Selene, disparando en la rodilla al licántropo que queda con vida y haciéndole ver que iba en serio.

Pero como su otro compañero, éste tampoco hace caso a la petición de Selene y debido a su hambruna se lanza a por ella arrojando de su mente cualquier pensamiento de supervivencia. Selene repite la acción otra vez, un disparo en la cabeza y el licántropo cae muerto.

Selene suspira derrotada, viendo que los humanos se acercan a la zona donde ella se encuentra. A parte de que comienza a ocultarse el sol y tiene que regresar al bunker."

Ahora Selene se encuentra en la sala de entrenamiento, tras a ver tomado una bolsa de sangre, viendo como todos entran en ésta. Quedándose sorprendida al ver a Eve con el pelo cortado, a la altura de los hombros, como ella lo lleva y teniendo un mayor parecido con ella.

Eve tras la partida de su madre, enfurecida con ella, decide hacer algo para que ésta no la considerase más una niña pequeña a quien tiene que defender todo el rato, sino alguien con quien puede contar y respetar. Ya que si quería pasar más tiempo con ella y progresar en su relación hija-madre, tiene que desechar la idea de una madre ideal de tipo Disney y acogerse a la realidad, que su madre es una guerrera de la muerte con dificultad de demostrar los sentimientos. Y para no parecer más una niña, tiene que comenzar con cambiar su imagen. Coge uno de los cuchillos que hay y sin ningún remordimiento empieza a cortarse el cabello, cayendo al suelo esquilones de pelo hasta dejárselo a la altura de los hombros. Y en todo el proceso nadie se da cuenta, viendo el resultado un sorprendido David que la piya dejando el cuchillo en su sitio y que sólo la mira reprobativamente.

Selene mira a David buscando una respuesta a ese cambio de imagen y como toda respuesta recibe un encogimiento de hombros, como diciéndole que es un acto propio de la adolescencia y que no le de más importancia. Pero Selene sigue mirando aún así a David, porque no lo entiende del todo que por una pequeña discusión haga algo así.

-Déjalo pasar, Selene- dice David al ver que ésta no iba a dejar de mirarlo mal hasta que obtuviese una respuesta- Son cosas que hacen los adolescentes y tu hija ya es uno de ellos, tendrás que aceptarlo…

Selene no muy convencida frunce los labios tragándose todo lo que querría decirle a su hija al respecto, para que la cosa no fuese a más. Seguiría el consejo de David, ya que parecía que recordaba mejor la etapa adolescente que ella. Aún así cada vez que mira a Eve, tiene que pestañear varias veces extrañada de ver su nueva imagen.

-Bien, antes de comenzar con algunas llaves ofensivas y el manejo de las armas blancas, repasaremos las llaves defensivas que vimos la noche anterior- comenta Selene cuando todos están en sus posiciones- Poneros como ayer y vamos a ver si las recordáis…

Se ponen en parejas, como la noche anterior, rotando entre todos para que nadie se quedase marginado. Y empiezan a realizar los ejercicios del día anterior, donde una despiadada Eve despacha sin contemplaciones al resto de sus compañeros, causando el dolor en todos aquellos que caen ante sus llaves. Así pasan un par de horas, con Selene que mira a todos con cierto orgullo, sobre todo en Eve que ya no parecía esa pequeña niña que rescato en el contenedor de las alcantarillas.

-David, ven que vamos a enseñarles un par de llaves ofensivas- dice Selene al ver que ya habían terminado todos de practicar lo de ayer y añade al ver que éste avanzaba un poco inseguro al frente- Tranquilo, no te haré demasiado daño.

Mirar-termina de diciendo a todos ellos.

Selene se empieza a mover alrededor de David a gran velocidad, sin que éste muchas veces la pueda localizar, para que luego verse en el suelo tras una serie de golpes en la flexura de las rodillas y un par de golpes bien dados en los riñones. David se vuelve a levantar con algo de dificultad, para ver a Selene delante suya con su mirada fría e inexpresiva.

David hace un gesto con la cabeza para indicar que ya está listo para la siguiente demostración, que no es otra que Selene se cuelga directamente con sus piernas a su cuello tirándolo al suelo y no le rompe el cuello porque en el último momento Selene le soltó.

Así siguieron con unas cuatro maniobras más, con un David cada vez más adolorido y la mirada sorprendida de todos los presentes que en cada momento parecía que se fuesen a tirarse al suelo para venerarla. Viendo todo esto Eve con una sonrisa burlona.

-Bien, ahora es vuestro turno de practicar- dice Selene tras terminar la demostración.

Se vuelven a poner como las otras veces, donde se ve con claridad que no tienen mucha práctica para la hora de atacar. Donde Selene tiene que corregir constantemente a todos ellos, haciéndoles ver con cierta impaciencia donde cometen los fallos, llevándose de vez en cuando a uno de ellos al mundo de la inconsciencia al no medir sus fuerzas por la frustración que le hacían sacar. Consiguiendo que algunos de ellos empezasen a coger miedo a Selene e intentando hacerlo como ella lo pedía para que ésta no fuese hasta ellos.

Eva en todo momento, había visto como lo hacía su madre y lo iba practicando con sus compañeros. Al principio comete algunos fallos, que su madre le corrige como al resto y donde se veía que su madre estaba molesta con ella por su corte de pelo recibiendo algún golpe extra. Aunque pronto, no necesita la atención de su madre al realizar las técnicas perfectamente, inclusive dejaba a alguno inconsciente durante unos segundos. Y algunos, los más cercanos de David, ya no le miraban mal sino con camaradería y le dirigían algunas palabras que hasta ese momento sólo le hablaban Selene y David.

Estuvieron así durante casi toda la noche, hasta que el último de ellos controlaba decentemente por lo menos cuatro de las seis llaves ofensivas.

-Con el poco tiempo que nos queda de oscuridad, os enseñare como manejar un cuchillo y causar el mayor daño posible- dice Selene sacando de su funda el cuchillo que lleva en el cinturón y lo lanza contra uno de los maniquís, dando en la frente- Traer ese muñeco…

Dos vampiros traen el maniquí que había sufrido el ataque de Selene, dejándolo en el centro de la sala.

Selene lo arranca sin contemplaciones y lo sujeta con fuerza.

-Estar atentos, porque no lo voy a volver a repetir- ordena Selene sin mirarlos.

Comienza a realizar los ejercicios con el cuchillo; clavándolo en la yugular; cortando el cuello; apuñalándolo en la cabeza desde debajo de la mandíbula, desde la nuca y desde la sien; una apuñalada en los riñones; y uno justo en el corazón. Y en cada uno de esos movimientos sujeta el cuchillo de diferentes maneras para imprimirle fuerza, precisión y letalidad.

-Ahora vosotros, coged el resto de los muñecos e ir practicando- dice Selene guardando su cuchillo en su sitio e indicándoles con un gesto que pueden coger los cuchillos del almacén de armas.

Cada uno de los vampiros coge un cuchillo y entre todos cogen todos los maniquís que hay, un total de diez, por lo que tienen que hacer turnos entre los cuarenta que son para practicar.

Casi todos cogen rápido los movimientos que van directos a los distintos puntos de la cabeza y del cuello, y tienen cierta dificultad a la hora de atinar a los órganos vitales del tórax y del abdomen debido a que tenían que hacer un movimiento de abajo a arriba que casi todos erraban al realizarlo.

Eva es una de las que primero pillo los movimientos que hacían más daño en cuello y cabeza, al a ver observado a su madre como cogía el cuchillo y el movimiento que hacía y tan sólo tiene que repetirlo. Esta practicando los últimos movimientos, que eran donde más fallaba, cuando empieza a sentirse caliente, somnolienta y cada vez con menos fuerza hasta que al final en un pestañeo de ojos cae al suelo inconsciente.

Selene que se había apartado del grupo que practicaba y está observando todo desde lejos, cansada de tanto error que veía y tenía que corregir, irritándola con ganas de asesinar alguno para que estuviesen más atentos. Cuando ve como su hija, Eve, empieza a moverse de forma extraña y finalmente derrumbarse al suelo. Selene al ver su caída, reacciona saltando encima de ésta y cogiéndola antes de que toque el suelo, provocando que todos detuviesen las prácticas para ver que ocurre.

Allí mismo Selene le comprueba el pulso y la respiración, notándolos un poco acelerados e irregulares, notando en el proceso de que tiene la temperatura muy elevada. Preocupada mira alrededor, coge con suavidad a Eve y se la lleva de allí seguida de muy de cerca de David y del resto de vampiros.

-Proseguir el entrenamiento hasta el amanecer- les ordena Selene al ver que la siguen-No podemos perder un momento con los licántropos allí fuera haciéndose cada vez más fuertes. David, encárgate de seguir…

David asiente con la cabeza y con un gesto de cabeza pide al resto que sigan con las prácticas hasta la salida del sol. Mientras Selene lleva a Eve a una habitación secreta, que la utilizaban antiguamente los mayores, dejándola en la gran cama.

Preocupada sin saber que hacer llama al detective Sebastián para saber que se hacía en los casos en que los niños tienen fiebre, no le coge el teléfono. Angustiada se sienta en el borde de la cama, pensando en que haría Michael en estos casos, lo más seguro que se iría a por medicinas y a bajarle la fiebre, como siempre que hacía que ella estaba herida aunque no fuese necesario. Sonriendo unos segundos recordando esos momentos íntimos entre Michael y ella, gracias a las heridas que se hacía.

Lo único que se le ocurre es bajarle la elevada fiebre, ya que al no saber que le ocurre no sabe como actuar, así que lo único que puede hacer hasta que se le ocurra algo mejor es meter a su hija en una bañera en agua helada. La coge en brazos, le despoja de casi toda su ropa y la mete en una gran bañera abriendo el grifo de agua fría. El agua le cubre hasta el cuello, aunque pronto el agua pasa de helada a templada y de templada a caliente. Selene preocupada al ver eso, deja correr el agua fría y que el agua se desborde de la bañera, para así mantener la temperatura.

Vuelve a llamar al detective Sebastián, pero no lo coge. Entonces se acuerda de que en la comunidad de Thomas hay una doctora vampiresa, y decide probar suerte a ver si ésta los quería ayudar de nuevo…

…..

El detective Sebastián se encuentra en su mesa trabajando en el papeleo de todos los accidentes y disturbios que se están produciendo estos días, como: el asalto de varios almacenes, a tiendas de ropas, a varios transportes sanitarios con material sanguíneo en ellas que les prenden fuego, apaleamientos a gente que se sospechaba de que eran licántropos o vampiros,…. Cuando oye a su jefe llamarlo.

-¡Sebastián!- grita el comisario- Te buscan los de Asuntos Internos, quieren hablar contigo.

Sebastián se levanta de su silla cojeando hasta donde está su jefe, para saber que querían los de Asuntos Internos, pero éste le hace un gesto para que se calle.

-Ten cuidado, parece que van a por ti- le dice el comisario en un susurro y luego añade en voz alta- Os dejo mi despacho, que voy a salir un rato.

El comisario se aleja de allí, dejando a los dos de Asuntos Internos dentro del despacho y al detective Sebastián en la puerta.

Al entrar se da cuenta, que los de Asuntos Internos son dos mujeres, que le miran intensamente y muy serias desde sus asientos.

-Por favor, pase detective Sebastián y toma asiento- pide una de ellas.

Sebastián asiente con la cabeza y se sienta en una de las sillas que hay libre.

-Gracias por acudir a nuestro encuentro, detective Sebastián- dice la otra mujer- Nosotros somos de Asuntos Internos, mi compañera se llama Hanna Linchermd y el mío es Ann Bachardk. Pero nos podemos tutear si tú quieres…

El detective Sebastián asiente con la cabeza.

-Encantado.

Cada una de las dos mujeres se sientan a cada lado de éste, para tenerle controlado e intimidarlo para hacerle hablar. Pero no les iba a ser fácil, toda su carrera policial se ha enfrentado a licántropos y vampiros cabreados, así que ellas no le iban a suponer ningún problema.

-Bien, detective Sebastián- comienza Ann el interrogatorio- Usted se encarga de los asesinatos y sucesos referentes con las dos razas de inmortales, ¿no es así?

-Sí, que yo sepa.

-Y hace unos días ocurrieron un par de acontecimientos en unas cuadras de los laboratorios Antigen como en estos propios, ¿no?- continúa Ann, que le sigue un asentimiento de Sebastián con la cabeza- Y por qué solo informaste del ataque de la criatura que destrozó a una persona y no del hecho ocurrido en Antigen.

-Pues porque según los propios trabajadores de los laboratorios dijeron que ya estaba solucionado y que no nos teníamos que preocupar- responde el detective Sebastián mirando a Ann solamente.

-¡Ya!, por eso dejaste pasar de hacer el informe pertinente porque ellos te lo dijeron- dice Hanna con cierto tono de burla- Hemos hablado con tu compañero y él nos ha dicho un par de cosas bien interesantes…

-No sé que cosas pueden ser…-responde el detective Sebastián muy serio y tranquilo.

-Verás según tu compañero de esas instalaciones de Antigen salió una mujer de una ventana y sólo puede significar que se trataba de una inmortal- contesta Ann que se había levantado y sacado la foto donde se ve a Selene saltando por la ventana-No sé que tienes que ver con ella, pero espero por tú bien que nos ayudes.

Sebastián mira a una y a otra con tranquilidad.

-No la conozco y no sé donde puede estar-responde el detective Sebastián- Pero si preguntáis a los encargados de esas instalaciones puede que os ayuden-deja pasar un par de segundos para seguir hablando- A sí, es verdad, que están muertos, que despiste el mío…

-No te hagas el listillo, detective Sebastián- dicen Hanna acercándosele amenazadoramente- Puede que no sepas donde está, pero si que sabes quien es…

-Como también sabemos que en el mismo día que ocurrió el ataque a las instalaciones de Antigen, un almacén de armas contra licántropos es asaltado. Y da la casualidad de que usted estaba por los alrededores de los laboratorios- enumera Ann señalando cada punto e intentando que el detective hable- Muchas coincidencias veo yo…¿No lo cree?

-Intuición diría yo más bien, como vosotras la tenéis conmigo- responde el detective Sebastián sin dejarse intimidar.

Siguen haciéndole otra serie de preguntas, pero todas ellas conducen a lo mismo; es decir, a respuestas simples donde no sacan ni un solo dato relevante.

Ann y Hanna se miran entre ellas, sabiendo que no pueden sacar nada en claro del detective Sebastián, aunque sabían por sus latidos del corazón de que no decía toda la verdad y que sabía más de lo que decía.

-Puedes irte, pero quédate en la ciudad por si tenemos que localizarte- responde Ann tras unos minutos de silencio, donde ambas miraban a Sebastián y éste miraba al vació.

-Gracias, si me buscáis estaré en mi maltrecha silla- responde el detective Sebastián levantándose y saliendo del despachado.

Ann y Hanna se quedan en el despacho del comisario viendo como se aleja el detective Sebastián de allí, que se encuentra ojeando también su móvil. Estas hacen una llamada.

-¿Karla? Somos nosotras, hemos averiguado un par de cosas bien interesantes que nos pueden ayudar…-empieza a decir Ann por el móvil cuando le cogen del otro lado de la línea.

…..

Michael ve como Karla y Bern con unos cuantos más salen del refugio directos a las calles para buscar todo lo que les había pedido, pero sin arriesgar sus vidas, y esperaban que regresaran antes de que saliese de nuevo el sol.

Aburrido de estar allí sin hacer nada y con su única misión mirar a los demás, decide echar una mano.

Michael se encuentra ayudando a varios de sus nuevos subordinados a adecentar el lugar: desplazando las rocas desprendidas del suelo, rellenando el suelo repleto de agujeros con arena y agua, apuntalando paredes y partes de techo que parecen que se van a caer encima en cualquier momento, crear lugares de descanso decentes para que todos puedan descansar, limpiar toda la basura acumulada por los siglos y echarla de allí,…

Se pasan así casi todo el día, con Raze Junior a su lado, y con cada licántropo que se cruzan éste se arrodillaba a sus pies mostrándole el respeto por ser el nuevo líder. Incomodando a Michael, pero que Raze Junior le había indicado que era necesario para que todos lo viesen como un líder fuerte y no hubiese fisuras en el futuro, aceptándolo a regañadientes por el bien de todos.

Se encuentran llevando las últimas rocas para apuntalar una zona medio derruida, cuando nota en una de sus piernas como algo se le ha agarrado. Mira hacia abajo y ve a una niña pequeña que no llegaría a tener tres años.

-¿Eres tú nuestro nuevo papa?-pregunta la pequeña con un dedo en la boca.

Michael mira desconcertado a Raze Junior ante la pregunta, pero se le adelanta otra persona a responderle.

-Para los pequeños lo de líder y padre es lo mismo- responde una de las Nanas que se había acercado hasta ellos para vigilar a la niña, y que se encontraba al lado de Michael.

Éste al ver que la anciana estaba a su lado, pega un pequeño brinco hacía atrás al no haberla percibido hasta ahora. Provocando una extraña sonrisa en la cara de la anciana, al percatarse de que lo había sorprendido.

Michael se recupera rápido del pequeño susto, se agacha al lado de la niña pequeña y la coge en brazos sonriéndole afablemente.

-Sí, soy vuestro nuevo papa y espero serlo siempre- responde Michael a la pregunta de la niña, haciendo que ésta se le ilumine el rostro.

La niña al final se remueve inquieta en el suelo y Michael comprendiendo que quiere estar de nuevo en el suelo, la deja allí. Ésta al verse libre va corriendo con sus compañeros para contarles la noticia, que al recibirla gritan de alegría.

-¡Niños!- pide la Nana que se había acercado hasta ellos- Un poco de orden.

Los niños se calman y se desperdigan asustados ante la mirada de su Nana entre todos los que están por los alrededores.

-Señor, lo mejor que puedes hacer ahora es descansar un rato- dice Raze Junior rompiendo ese momento creado por la niña pequeña- Tienes que estar fresco para cuando vuelvan los demás.

Michael mira a su alrededor, viendo que el lugar es otro distinto al que habían llegado. Ya no parecía una cueva habitada por animales carroñeros que dejaban los restos por todos lados, sino un lugar construido por el hombre y habitable.

-Sí, tienes razón Raze. Lo mejor que podemos hacer todos es descansar un rato- responde Michael secándose el sudor de la frente y luego dirigiéndose a todos- Vayamos a descansar.

Todos los que están ayudando a acondicionar el lugar, asienten ante la orden y se van a recostar en los lugares acondicionados para descansar.

Michael va a ir con ellos a descansar, cuando una de las Nanas le sale al paso impidiendo que de un paso más.

-No puede ir con el resto de sus hombres, Michael- dice la Nana con su voz grave y sibilante- Usted tiene que ir al piso de arriba, donde le aguardan los aposentos correspondientes a su posición.

-De acuerdo- responde Michael extrañado ante ese tipo de atención, siguiendo a las tres Nanas.

Llegan a unas escaleras de piedra, que les llevaran al piso de arriba, una plataforma con una serie de cavernas en la pared.

-Sólo usted puede subir- ordena una Nana impidiendo con esas palabras que los guardaespaldas de Michael le siguiesen, y éste al oírlo se detiene sin saber si seguir subiendo o no- Puedes subir con tranquilidad, no hay nada de que preocuparse y si eso pueden quedarse vigilando las escaleras.

Michael asiente con la cabeza, mira a los otros para ver que dicen y estos sólo le indican con la cabeza que siga que ellos se quedan allí, y sube por las escaleras hasta la plataforma.

Arriba sin disimular su alivio se retira la gorra y el pañuelo que hasta ese momento le tapaba el rostro. No le era nada grato llevarlo, no quería esconderse ni ocultarse de los demás pero de momento lo tendría que hacer por lo menos hasta que los licántropos de Antigen no estuviesen muertos.

Allí ve con asombro que las cuevas de arriba son en realidad unas enormes estancias acondicionadas con los mayores lujos que un hotel de cinco estrellas puede ofrecer, pero sólo una de estas tiene la cama dispuesta para que uno descanse.

Deja en la mesilla de noche el gorro y el pañuelo, las botas a los pies de la cama y sin quitarse nada más se acuesta en la cama. Dejando escapar un suspiro de alivio, esa cama es la gloria al quitarle todo el cansancio que lleva encima.

Se está quedando dormido cuando nota, que algo se posa en la cama. Con los ojos cerrados aspira el aire de su alrededor notando un olor a perfume embriagador, como unas manos le empiezan a acariciar la espalda, los brazos, las piernas, el culo,…todo de forma muy sensual. Abre los ojos y se da la vuelta para encontrarse con unas tres jovencitas vestidas con ropas provocativas que no dejaban nada a la imaginación. Las cuales al ver que se había dado la vuelta, se lanzan contra él como lobas hambrientas besando su rostro, cuello, pecho, piernas, ingles,…

Michael suspira de placer disfrutando del momento, cierra los ojos para concentrarse más en esas sensaciones cuando un recuerdo de una hermosa mujer que le hace palpitar el corazón como ninguna lo había hecho se le cruza por la mente, cortándole toda sensación placentera.

Para no alargar más ese momento incómodo para él, Michael se levanta de la cama de un salto quedándose a una distancia prudente de las tres jovencitas. Que lo miran asombradas por el cambio de actitud tan repentino, y dispuestas de nuevo para seguir con lo que estaban haciendo.

-Perdonar, pero estoy muy cansado y no me apetecen ahora mismo esta clase de diversión- intenta Michael cortar esta situación con buenas maneras- Si me disculpáis, me gustaría dormir.

Las tres jóvenes insisten con sus juegos, pero Michael se las quita de encima de la forma más caballerosa e indicándoles la salida. Al final, tras unos cuantos minutos de jugar al gato y al ratón, Michael consigue que estas salgan de sus aposentos.

Michael sabe que esto es obra de las Nanas, ya que como estas dijeron era un buen semental y lo más seguro que lo usarían para tal fin, pero no lo iban a manejar como a una marioneta. Cierra las cortinas de la cueva-habitación, acostándose otra vez en la cama para cerrar los ojos y dormir hasta la vuelta de los grupos de Karla y Bern.

Abre los ojos al oír el jaleo que se forma en la planta de abajo con la llegada de todos los miembros que habían salido, se pone el gorro y el pañuelo y se calza las botas y baja a la planta de abajo.

-¿Habéis dejado en algún momento subir a alguien a la planta de arriba?- pregunta Michael a los que guardaban las escaleras.

-No, mi señor- responden estos extrañados con la pregunta.

-No ha subido nadie, yo he estado con ellos vigilando vuestro reposo-reafirma Raze Junior a la contestación de sus compañeros.

-Está bien, muchas gracias- comenta Michael quitándole importancia, aunque tenía la sospecha de que habría una segunda entrada al piso de arriba escondida y que sólo las Nanas sabían donde está- Vamos con el resto.

Se encuentran con los grupos recién llegados, les ayudan a cargar con los objetos recogidos: un buen destacamento de sangre para todos los presentes; armas tanto de fuego como armas blancas; pintura de colores; algún muñeco recogido de alguna tienda de ropa; y ropa para todos ellos.

-Me alegro de veros todos enteros- dice Michael tras oír los informes dados por Bern y Karla.

Se ordena repartir la ropa a todos los presentes, para que por lo menos tengan un aspecto decente y no llamen tanto la atención si tienen que salir a la calle. Las bolsas de sangre se guardan en un lugar fresco y seco para mantenerlas en buen estado y racionarlas para que les dure lo máximo. Con la pintura pintan dianas en una pared para que vayan practicando su puntería, ya que Michael vio que no tenían mucha práctica a la hora de apuntar y disparar fallando casi todo las balas. Y los muñecos, los usaran tanto de dianas para las armas automáticas como de prácticas para los cuchillos y otras armas blancas.

-Ahora vamos a comer un poco que tenemos que estar fuertes para aguantar las acometidas de nuestros enemigos y luego comenzaremos nuestro entrenamiento- dice Michael una vez ordenado todo el material- Será duro, será agotador, será extenuante y pediréis que esta pesadilla acabe, pero no lo hará hasta que nuestros enemigos estén derrotados.

Nuestros enemigos se hacen más poderosos a cada momento que pasa, por eso tenemos que ser así, ser rápidos en nuestra preparación y preparar todo para que acabe rápido. No queremos que se reorganicen y ataquen con todas sus fuerzas, como en el pasado, queremos que estén confiados y seguros para que luego caigan en su error y podamos destriparlos, aniquilarlos y poder vivir luego sin el miedo de que nos cacen uno a uno…-termina de decir Michael su discurso para animar a todos los presentes.

Nada más que termina de hablar, se oye por todo el lugar los rugidos de todos los licántropos eufóricos secundando las palabras de Michael. Poniéndose a trabajar para tener pronto su objetivo.

Por turnos cogen cada uno una bolsa de sangre, se alimentan y luego cada uno de ellos va a una zona determinada: la lucha cuerpo a cuerpo; el campo de tiro; y el manejo de las armas blancas. Y la asignación de una ropa que tienen que cuidar para no romperla mientras están allí.

Michael se apropia de una gabardina de cuero negro, una camisa ajustada, unos pantalones negros también y se queda con las botas que antes llevaba.

Cada cierto tiempo Michael se pasea por cada una de las áreas, corrigiendo los errores que cometían. Por ejemplo: el sujetar mal un subfusil a la hora de disparar haciendo que las balas diesen en cualquier lado menos en el blanco; movimientos que puedes hacer para esquivar las balas o al rival que tienes enfrente que carga con algún arma que tú al estar en forma licántropo no puedes defenderte como lo hace el rival; la forma correcta de manejar un cuchillo o espada y usarlo contra un sujeto, en este caso un muñeco, tanto si está parado como en movimiento.

Michael no recordaba como sabía toda esa instrucción militar que está impartiendo entre los suyos, ya que en toda su vida como humano no había ido nunca al ejército y en sus recuerdos como híbrido pues de lo que recordaba con claridad eran recuerdos borrosos de alguien entrenándole con dureza pero también con un infinito amor que era correspondido. Si forzaba la memoria podía ver que era una mujer vestida de negro.

Se pasan un día entero y una noche con el entrenamiento sin parar para dormir ni descansar, sólo para tomar algo para recuperar energías.

-¡Es hora de hacer frente a los Laboratorios Antigen!- grita Michael tras ver que todos ya sabían los suficiente para sobrevivir con garantías a una guerra y no dejando mucho tiempo a que sus enemigos hiciesen más sueros para crear super-licántropos.

Ante esas palabras, se producen rugidos de expectación y ansias de sangre enemiga.

…..

-¿Sí?-pregunta el detective Sebastián cogiendo el móvil a la décima llamada que recibía, añade al ver el nerviosismo de la vampiresa por la voz-¿Qué ocurre Selene?

-Necesito que vayas a buscar grandes cantidades de hielo y que lo dejes en Bajza utca, al borde de los raíles- responde Selene desde el otro lado del móvil- Alguien te estará esperando allí…

-Así lo haré, pero porq…-empieza a decir el detective Sebastián pero se interrumpe al ver que Selene ha colgado el móvil, dejándole con la palabra en la boca.

El detective Sebastián suspira y con cansancio se levanta de su puesto de trabajo y va a realizar el pedido de Selene. Sabe que si Selene pide algo, lo quiere ya, es de esas mujeres impacientes que se irritan sino consiguen lo que quieren.

Compra más de diez kilos de hielo, metidos en una gran bolsa antitérmica para que no se descongele.

En todo momento vigila que nadie le esté siguiendo, aliviado de que todos estuviesen ocupados para que los de Asuntos Internos le pusiesen vigilancia. Llega hasta la entrada del metro y en el borde del anden con los raíles, deja la gran bolsa que llevaba con cierta dificultad.

Está allí unos cuantos minutos cuando ve a David, ese vampiro que ayudo a Selene en los últimos momentos de la incursión a los laboratorios Antigen, que coge la bolsa de hielo con rapidez y desparece como ha venido. Sin dejar al detective Sebastián hablar.

-¿Para qué querrán el hielo?- se pregunta Sebastián sabiendo que esa pregunta no iba a obtener respuesta.

Con resignación vuelve al trabajo, sabiendo que sólo está allí para ayudar sin recibir las gracias.

….

Selene nada más que nota que el resto de los vampiros terminaron el entrenamiento, llama a David para hablar con éste.

-David, no sé que le pasa a Eve- dice Selene con preocupación, mientras acaricia la frente de su hija con delicadeza- Necesito que vayas a buscar a la doctora de tu comunidad, que a lo mejor ella sabe que le pasa a Eve y pueda hacer que se recupere.

-Eso haré, no te preocupes Selene- responde David muy serio al ver como Selene se está preocupando por su hija, dejando de lado su lado frío- La traeré lo antes posible.

Selene asiente sin volver a mirar a David y mirando solamente a su hija, tocándole la ardiente frente y abriendo el grifo de agua fría otra vez al ver que el agua gana temperatura.

David sale de allí a toda velocidad, sin importarle mucho que el sol estuviese a punto de salir. Llega hasta el escondite de la comunidad de su padre, Thomas, y dando una explicación resumida a la doctora se la lleva de allí para que ayude a Eve. La cual no opone resistencia a que David se la lleve, aunque faltasen minutos para que el sol saliese.

David no se preocupa mucho de que lo puedan seguir, de que algún vampiro leal a Thomas tras ver donde se refugiaban los rebeldes lo informase e iniciasen algún ataque o diesen un chivatazo a los humanos. Ya que está más preocupado por la salud de Eve que por la seguridad de todos.

Llegando al refugio subterráneo justo cuando el sol empieza a hacer su efecto sobre la doctora, la cual se cura a los pocos segundos al estar de nuevo en la seguridad de la oscuridad del lugar.

Allí David conduce a la doctora al baño, donde Selene intenta mantener a Eve a una temperatura no muy elevada.

-¿Me permites?- dice la doctora acercándose a la joven.

Selene se aparta con la cara derrotada al no saber cómo actuar ante esa situación, la primera vez en que se siente impotente y no saber que hacer. No era la primera vez que no sabía como actuar ante un hecho, como ya ocurría muchas veces cuando estaba con Michael, pero no con ese nuevo sentimiento que la invadía ahora, la impotencia/desesperación.

La doctora revisa a Eve, mirándole las pupilas de los ojos, la respiración, el pulso,…

-Necesito un par de bolsas de sangre, un equipo de transfusión y bastante hielo para que la fiebre no le suba- comenta la doctora tras revisar a la joven.

Selene asiente e intenta llamar otra vez al detective Sebastián para que fuese a por el hielo que necesitaban. Espera que se lo cogiese está vez.

-¿Estás disponible detective Sebastián?-dice Selene con alivio al ver que éste ha contestado.

-¿Sí?-pregunta el detective Sebastián cogiendo el móvil a la décima llamada que recibía, añade al ver el nerviosismo de la vampiresa por la voz-¿Qué ocurre Selene?

Selene se queda unos segundos en silencio, pensando donde sería el mejor sitio, donde recoger el hielo. Que esté cerca de allí y que no llamé la atención de los humanos.

-Necesito que vayas a buscar grandes cantidades de hielo y que lo dejes en Bajza utca, al borde de los raíles- responde Selene desde el otro lado del móvil- Alguien te estará esperando allí…

Selene cuelga el teléfono.

-David, ve a Bajza utca. Allí te esperará el detective Sebastián, ese humano que nos ayudo a salir de los laboratorios Antigen- ordena Selene a David.

David asiente otra vez y va a hacer el pedido de Selene, al estar igual de preocupado que ésta por Eve. La había cogido cariño, considerándola una hermana pequeña a la cual tiene que cuidar y no le iba a fallar.

-¿Qué le ocurre?-pregunta Selene, una vez que ambas están solas.

Se produce un pequeño silencio, donde la doctora mira a Selene muy tranquila y responde.

-No le pasa nada, sólo…

Nota de Autor: espero que el capitulo os haya gustado, espero recibir vuestros reviews para saber que os ha parecido, xd. Y siento la demora, pero he estado algo espeso…El siguiente capitulo será más animado o eso espero.