Será lo que yo quiera…

Los días pasaban y Blanca Nieves no podía hablar con su cazador, William no se le despegaba, llevaba dos semanas que se pasaba todo el rato con el, le daba flores pero ella solo las aceptaba para no ser grosera con el detalle, le daba joyas que a ella no le importaban, cada ves que intentaba acercarse a su cazador William aparecía.

Ya era tarde y caminaba cansada a su habitación, cuando llego no pudo evitar sonreír, su habitación estaba llena de velas, pero su sonrisa cambio a una expresión de repulsión, ¿será obra de William?, hizo un gesto de solo pensarlo, camino hacia su cama, y noto una rosa hermosa y una pequeña nota sobre de ella, la tomo con mucho miedo.

No soy nada a lado tuyo

Pero intento llenar tu corazón.

Eric…

Su cara se ilumino y volteo llena de energía, su sonrisa se hizo tan grande como pudo y corrió hacia la puerta, pues ahí estaba Eric parado con las manos cruzadas y una sonrisa.

-te extrañe- dijo ella estampándose en su pecho.

-nunca me aleje de ti- el beso su cabellera.

-no vi que me rescataras- Blanca nieves lo miro a los ojos y torció la boca.

-estabas en peligro?- la miro sorprendido.

-William me tenia secuestrada- dijo riendo.

-exagerada… si de eso hablamos a mi me tenia de esclavo-

-porqué?-

-me puso a limpiar todos sus malditos caballos- sonrió cansado y tocando su hombro con dolor.

-creo los dos estamos cansados de el- Blanca Nieves lo tomo por las manos y lo llevo a la cama, le quito su calzado y su camisa, lo puso boca abajo.

-que haces?- Eric volteo a verla desconcertado y noto que ella estaba saliendo de la habitación.

-ahora regreso, no te muevas- Blanca Nieves salió de la habitación apresurada y dejo a su cazador lleno de dudas.

El cazador trataba de moverse pero su espalda lo mataba, soltó un gran suspiro y hundió su cara en una almohada, soltó una risita ya que quedo imprecando del olor de su amada, se levanto y quedo sentado sobre la enorme cama, revolvió su cabello y se dispuso a irse, cuando intentaba ponerse su camisa escucho un grito.

-¿pero que haces?- Blanca nieves tenia un frasco en la mano y lo miraba con enojo.

-no quiero que piensen cosas- no supo dar mejor pretexto.

-te callas…- Blanca nieves cerro la puerta con seguro y camino hacia él, dejo el frasco junto a la cama y volvió a quitarle la camisa al cazador, al igual que volvió a tumbarlo sobre la cama boca abajo, ella se quito su calzado y se subió a la cama, tomo el frasco y se coloco sobre el.

-que planeas?-

-quitarte tu dolor- coloco un poco de la sustancia en su espalda y él se quejo.

-en una mescla de plantas, te relajara-

-esta caliente- dijo con los dientes apretados.

-es para que haga mejor efecto- Blanca nieves comenzó a masajear su fornida espalda y noto como se empezaba a relajar, no pudo evitar morderse su labio inferior, él era tan hermoso, y era todo de ella, se agacho y dejo un beso en su cuello.

-gracias- exhalo descansado.

Blanca Nieves seguía masajeando con delicadeza sus hombros su espalda, y debes en cuando dejaba pequeños besos sobre ella, noto que el cazador ya no decía nada y agacho su cabeza para ver que era lo que pasaba, lo vio plácidamente dormido con una sonrisa, ella se levanto y se coloco a un lado.

-descansa- le susurro y beso su mejilla.

Blanca Nieves se acomodó para dormir, sintió como Eric se movía, y como unos bazos la aprisionaban con cariño, el cazado hundió su cara en el cabello de la joven.

-te amo- dijo Eric con un leve suspiro.

Blanca nieves se sentía la mujer más feliz sobre la tierra.