¡Hola a todos! Ojala que cuando leas esto estén bien / Después de una semana, he aquí el segundo capítulo de esta nueva historia que he decidido escribir. ¿Qué puedo decir? ¡Estoy muy sorprendida! / jamás pensé que recibiría tanta aceptación. MUCHAS MUCHAS GRACIAS, de verdad se los agradezco de todo corazón. No obstante, debo decirles algo...

Siempre he sido pésima con las tramas de fanfics, me encantaría poder escribir tramas más variadas y ser capaz de agregar a otros personajes. Sin embargo, de por sí me cuesta mucho hacerle los diálogos a Grimm e Ichi, por eso la mayoría de mis historias siempre son de narración y lemon que considero son lo mejor que hago. Por lo mismo, esta historia no tendrá una gran trama desarrollada y todo lo que siga se centrará sólo en los sentimientos de Grimmjow e Ichigo, pero...

A partir de este capítulo comienzan los lemons. En este capítulo habrá un lemon entre Grimm e Ichi, pero el próximo capítulo hasta el final serán lemons (justificados). Me preocupa el próximo, el próximo es el lemon sadomasoquista que no pude evitar escribir, contiene muchos juguetes sexuales, plática sucia y el infaltable amor entre Grimm e Ichi, espero que así como éste logran disfrutarlo cuando lo publique. Aunque esta vez me tardaré mucho más en actualizar. Eso sí / si les gusta el lemon mmmm creo que necesitaran sangre n/n en caso de sufrir de una hemorragia nasal. Puse todo mi empeño y dedicación en todo este lemon, y el desarrollo de la historia. Por ello, deseo que lo disfruten / y por favor no olviden comentar para saber que les parece.

Agradezco a las tres personitas que comentaron: Chiika, Elizabeth y AlexOkami. ¡Muchas gracias y sus respuestas están al final del capítulo!

Sin más que decir, he aquí el segundo capítulo de esta historia. ¡Ah! Y no olviden ver las fotos del perfil ;)

Promesa de Amor

Grimmjow x Ichigo

Escrito por Loreto W

Capítulo 2:

Primera Vez

Seis meses habían pasado desde que aquel hermoso joven de nombre Ichigo Kurosaki, había conocido a un hipnotizante vampiro de cabellos azulados en una oscura y fría noche. Desde aquel entonces, ambos seres habían comenzando una apasionada, fogosa, tierna e intensa relación amorosa.

La primera vez que Ichigo había visto al peliazul, había dado por hecho que aquel imposiblemente atractivo hombre era un vampiro y cuando despertó a la mañana siguiente de aquella noche en que había tenido un intenso colapso emocional, pensó que jamás volvería a ver a aquel intrigante y misterioso ser que en una simple noche le había hecho sentir una infinidad de sentimientos y emociones. No obstante, aquella noche cuando cerró la tienda de antigüedades y se dispuso a retomar el camino largo y seguro para llegar a casa, vio como el hombre de cabellos azules eléctricos y penetrantes ojos azules le esperaba a la salida y como si nada le decía en un tono casual:

- ¡Yo, Fresita! ¿Me extrañaste? ¿Quieres que hoy también te acompañe a casa? – Al verle Ichigo no pudo más que sonrojarse, sobre todo cuando el confiado hombre se acercó a su rostro, le tomó del mentón, depositó un beso rápido en sus labios y le dijo:

- Hoy también luces precioso con ese atuendo ¿nos vamos? – En aquel momento Ichigo tuvo la certeza de que todo lo que había creído soñar a la mañana siguiente de esa noche en que se habían conocido, era cierto, por ello esbozando una sonrisa y con la confianza que creía que hace mucho tiempo había perdido dadas las circunstancias de su vida, sintió como el viejo Ichigo, arrogante, poderoso, confiado volvía a nacer aquella noche y sin poder evitarlo con esa confianza que una vez más volvía a recuperar y que le ayudaría a retomar las riendas de su hasta entonces arruinada vida le respondía:

- ¿Por qué tardaste tanto, baka? Si no te apresuras llegaremos tarde para la cena… - Le decía Ichigo al Arrancar, dirigiéndole una hermosa sonrisa, llena de sinceridad y alegría…

Grimmjow estaba estupefacto ¿acaso Ichigo le estaba aceptando al punto de invitarlo a cenar con sus hermanas? El Arrancar sin dudarlo más, dejo su estado atónito y alcanzó a su fresita que había comenzado a caminar a paso firme adelantándose. Grimmjow no podía más que esbozar una socarrona sonrisa al ver como a medida que Ichigo caminaba, aquel vestido corto le permitía ver las imposiblemente largas y bien torneadas piernas del pelinaranja cubiertas con esas pecaminosas medias de red que le hacían ver tan jodidamente erótico, deseable y sensual junto con esos zapatos con tacones que remarcaban sus piernas perfectamente.

Para el Sexta, no cabían dudas de que su fresita era la tentación hecha joven. Ichigo era como siempre lo decía, lo más hermoso que había visto en su puta eterna vida, y estaría jodido si no hacía suyo a esa deliciosa y tentadora fresita que a medida que caminaba le tentaba más y más, pero que por ahora debía contenerse, puesto que aún faltaba mucho para que pudiera ser el afortunado que pudiera desvirgar a esa apetecible fresita y llenarla hasta el fondo con su lechita…

- ¿Y bien vas a venir o no? – Le mencionó Ichigo al Espada dedicándole una sonrisa coqueta y sacándole de la ensoñación en la que había caído y sin más el Sexta le acompañó, pasando una mano por su cintura, atrayéndolo contra su cuerpo y caminando lado a lado, sin dejarle ir o sin permitirse que se alejara de él, en ningún instante. Ichigo era suyo y se lo dejaría claro a cualquier bastardo que se atreviera a mirar lo que por naturaleza le pertenecía al poderoso Arrancar…

Desde aquella noche Ichigo había aceptado oficialmente al vampiro en su vida, el hombre ocultando perfectamente su verdadera identidad, le había contando un poco de su historial de vida. Grimmjow le había dicho que desde hace mucho tiempo vivía solo en su enorme, lujoso y elegante castillo gracias a que, con el transcurrir de los años, había amasado una enorme fortuna que le había permitido mantenerse hasta aquel entonces.

En ocasiones, su vampirezco amante solía salir a pasear por las noches, por la misma razón en más de una oportunidad había tenido que intervenir para salvar a alguna victima de las pandillas que abundaban en Hueco Mundo y que en esa particular noche en que se habían conocido había llegado justo a tiempo para salvarle.

Ichigo no era ningún estúpido, y sabía perfectamente que las "salidas" nocturnas de su amante no eran más que un pretexto para alimentarse con la sangre de violadores, matones o criminales. Algo que particularmente no le repugnaba ni molestaba, pues el mismo se sentía sumamente agradecido de que Grimmjow hubiera puesto en su lugar a aquellos hombres que podrían haberle causado una imborrable herida de por vida, y así como en aquella noche después del día en que se conocieron, habían continuado noche tras noche encontrándose…

Cada noche a la misma hora, Ichigo salía de su trabajo y Grimmjow puntualmente le estaba esperando, cada noche compartían un poco más de su vida. Ichigo le contaba a Grimmjow acerca de los clientes que habían ido a la tienda, las cosas que pedían, los imprevistos del trabajo, como estaban Karin y Yuzu que con el tiempo habían llegado a adorarle, Karin principalmente porque Grimmjow compartía la misma pasión por el futbol que su hermana y Yuzu porque Grimmjow amaba degustar todos los platos que su hermana con placer preparaba. Incluso el viejo había aceptado encantado a su novio e Ichigo aún podía recordar las exactas palabras que su padre le había dicho al conocer a su amante:

- "MASAKI QUERIDA, MUCHAS GRACIAS POR PERMITIR QUE NUESTRO HERMOSO HIJO CONOCIERA A ESTE SENSUAL HOMBRE QUE DE AHORA EN ADELANTE CUIDARÁ DE NUESTRO PEQUEÑO ICHIGO. – Había expresado el cara de cabra, quien gracias a los considerables aportes económicos de Grimmjow y muy al pesar y la fuerte oposición de Ichigo, habían permitido que su padre tuviera un mejor tratamiento y ahora pudiera recuperarse casi por completo después de dos meses de intensa lucha por parte de Ichigo trabajando arduamente para mantener a sus hermanas y pagar las cuentas del hospital. No obstante, a pesar de que Grimmjow le había dicho que tenía suficiente dinero para pagar por todo lo que Ichigo necesitara, el orgullo de su fresita no le permitía aceptar aquello, por esa razón había seguido trabajado en la tienda…

- "OH MASAKI QUERIDA AHORA GRACIAS AL NOVIO TAN ATRACTIVO DE NUESTRO HIJO, ICHIGO SE HA CONVERTIDO POR FIN EN TODO UN HOMBRE" – Había exclamado con entusiasmo Isshin, lo cual le había provocado a la fresita un intenso sonrojo al instante, puesto que al oír esas palabras Ichigo no pudo evitar recordar la primera vez que había tenido relaciones con su amante…

En ese medio año en que Grimmjow e Ichigo llevaban juntos habían ocurrido muchas cosas e Ichigo podía recordarlas perfectamente como si apenas hubieran sido ayer, pues durante los seis meses en que Ichigo llevaba viendo al fabuloso Arrancar no fue sino hasta los 2 meses que el pelinaranja le confesó a su sensual pantera, apodo que le había dado con amor y cariño, que estaba consciente de su verdadera naturaleza, y aquella confesión ocurrió justo el día en que le permitió a Grimmjow poseerlo por primera vez en cuerpo y alma, permitiendo que el sensual vampiro le desvirgara…

- Grimmjow – Susurró con anhelo el hermoso joven pelinaranja al rememorar a su amante mientras ordenaba algunos artículos en aquella tienda de antigüedades, donde trabajaba mientras seguía sumergido en los hermosos recuerdos de aquellos seis apasionantes meses que llevaba con su amado Sexta, transportándose así al hermoso día en que Grimmjow había tomado su virginidad por primera vez…

Flashback

En una hermosa noche muy diferente a aquella en la que el apuesto vampiro y el bello humano se habían conocido, puesto que en esta ocasión el cielo nocturno estaba despejado. Hermosas estrellas brillaban majestuosamente destellando alegres en el cielo, y la luna fascinante para el poderoso Sexta, resplandecía vertiendo todos sus encantos e iluminando a la hermosa fresita que el Sexta tanto añoraba físicamente poseer, pues sabía de ante mano que tenía tanto el corazón como el alma de Ichigo a su entera disposición, pero que pese a eso, aún no tenía el orgullo de poseer su cuerpo…

Sin embargo, sin saberlo como si las estrellas, la hermosa luna llena de aquella noche y el cosmos hubieran conspirado para cumplir el intenso deseo anhelado del Arrancar, ocurrió el milagro que durante tanto tiempo había estado esperando. Ichigo le había dicho, ahí en aquella noche hermosa que el milenario ser jamás olvidaría, aquellas palabras que sabía que por el resto de su eternidad quedarían grabadas en su mente, corazón, alma, oídos y retina…

- Grimm – Le había mencionado suavemente Ichigo mirándole directamente a los ojos con unos ojos hermosos intensos y brillantes de una emoción nueva que el Arrancar jamás había visto en esos orbes acaramelados de su hermoso amado, pero sintiendo como aquella simple mirada de la gloriosa fresita que tenía frente así, le derretía como si él mismo fuera mantequilla…

- ¿Qué sucede Ichi? – Preguntó curioso el Sexta, aquella indescifrable mirada que Ichigo le dirigía comenzaba a inquietarle, más aún el leve sonrojo color carmín que se había apoderado encantadoramente de las bronceadas mejillas de Ichigo. Su fresita lucía simplemente tentadora y arrebatadora…

Como amaba a ese joven pelinaranja, Ichigo aquella noche, se veía tan delicioso que Grimmjow quería devorarle los labios y la boca como tantas otras veces lo había hecho, pues aquel brillo labial sabor a su frutillas que su fresita utilizaba en sus labios de pronto, locamente le apetecía… Sin embargo, dejando de lado aquellos pensamientos se sorprendió grandemente al sentir como Ichigo detenía súbitamente su caminata, se paraba frente a él, se acercaba tímidamente a su oído y le susurraba unas palabras que casi le hicieron enloquecer ahí mismo…

- Quiero que… me hagas tuyo Grimm… quiero que… quiero que… me desvirgues… Grimmjow, que me tomes y me hagas tuyo… - Le había dicho casi en un inaudible susurro su fresita aquella noche y Grimmjow no podía más que sentirse en el cielo al escuchar aquellas palabras que después de dos meses pensó que jamás saldrían de la adorada boca del amado ser que le había cautivado durante un tiempo tan largo…

Aquellas palabras, aquellas palabras se habían sentido como pura gloria… Podía ser el Sexta Espada, uno de los Arrancar más poderosos, podía ser el vampiro, rey gobernante de toda Karakura, pero nada de eso le había causado tal sentimiento de orgullo y de gloria como el sólo pensamiento de saber que después de 2 meses deseando locamente a Ichigo, por fin el muchacho le pedía lo que tanto había esperado, le pedía que él, como el rey que era le reclamara y le hiciera suyo, invadiera su cuerpo y le clamara como su propiedad, Ichigo por fin estaba dispuesto a entregarse completamente al gran Sexta y Grimmjow no podía más que sentir como casi explotaba de felicidad…

- Ichi… - Susurró Grimmjow, acercando su rostro al de su propio amante pelinaranja y lamiendo su boca, chupando y besando sus labios, le susurró también al oído preguntándole:

- ¿Estás seguro, Ichi? – Le preguntó el Arrancar expectante, pero aquella noche Ichigo había tomado su decisión, ya que luego de dos meses, se había dado cuenta que quería pertenecerle a aquella criatura completamente. No sólo quería entregarle su alma y su corazón, sino también su cuerpo. Para Ichigo aquello era todo lo que podía entregarle por el momento, pues estaba consciente que su amante tarde o temprano clamaría por su mortalidad, algo que Ichigo aún no estaba dispuesto a abandonar, pero por ahora mientras continuaban con aquella relación de dos meses que le había llenado de alegrías, esperanzas y felicidad para el futuro, estaba seguro de que quería ser poseído, clamado y tomado por Grimmjow, y aquella hermosa noche de luna llena le parecía simplemente perfecta, además del considerable hecho de que Karin y Yuzu habían ido de visita a la casa de su tía y su viejo estaba estable en el hospital de manera que no tendría que preocuparse por llegar a casa, pues podría irse libremente con su amante… sólo serían Grimmjow e Ichigo, en una hermosa noche de luna llena y de amor intenso y pasional…

- Si Grimmjow… quiero que me hagas tuyo, que me tomes… quiero pertenecerte por completo – Repitió Ichigo esta vez alejándose de su amante para juntar sus sienes y depositar un casto beso en su frente, una señal de respeto y de amor puro y sincero…

Al oír aquellas palabras, Grimmjow no pudo más que esbozar una enorme sonrisa que permitió ver su perfecta dentadura y los colmillos que Ichigo tanto admiraba de su nocturno amante, pues eran largos y finos, y ya no podía esperar para que Grimmjow bebiera de su sangre y se alimentara de él, porque aunque la fresita fuera virgen y pura, podía soñar y fantasear y aquella fantasía sexual desde hace mucho tiempo había estado plagando sus sueños llevándole a considerar aquella decisión de dejar que el Sexta le poseyera locamente, sensualmente y apasionadamente hasta hacerle desfallecer de placer… Por lo mismo aquella noche, Grimmjow le había llevado a su ostentoso castillo llamado "Las Noches", pues en aquella elegante, refinada e increíble fortaleza, ningún rayo de luz solar ni el más ínfimo era capaz de penetrar, lo que le permitía al sensual vampiro andar a su antojo en aquel eterno y gigante ambiente nocturno…

Grimmjow condujo a su fresita al salón principal de su castillo y una vez que llegaron ahí le dijo que le esperara un momento, disfrutara de la vista y le tuviera paciencia para preparar todo aquello que haría de aquella noche, la noche más sensual y romántica de Ichigo…

Ichigo no podía ocultar su asombro, el castillo en el que vivía Grimmjow era sumamente fabuloso, todo en él era perfecto: la decoración, los muebles finos, las alfombras, tapices, todo aquello era simplemente indescriptible. Por lo mismo, se limitó a admirar el hermoso lugar en el que vivía su solitario vampiro, y cuando de pronto sintió aquellos siempre cálidos y protectores brazos que amaban aprisionarle contra su cuerpo, supo que el momento en que perdería su virginidad había llegado…

Grimmjow llevó a su hermosa fresita hasta su alcoba… y cuando Ichigo llegó a ella no pudo más que exhalar un sensual susurro mencionando el nombre del ser que había preparado todo aquello que veía frente a sus ojos…

- Grimmjow – Susurró Ichigo dulcemente, sin poder controlar el incesante latido de su corazón, aquel sonrojo que siempre le traicionaba y que traviesamente tomaba el control de sus mejillas, pues la visión que le recibió al observar con detenimiento la habitación de su sensual pantera, le dejo sin aliento…

En aquella habitación, había una enorme cama con dosel de dos plazas. Las cortinas de la cama colgaban elegantemente adornando con encanto esa cama cubierta por satinadas y delicadas sabanas blancas. Sobre ellas había numerosos pétalos de rosas esparcidos que permitían sentir la deliciosa fragancia dulce que se desprendía de ellos. Aquella habitación, que debería haber estado en penumbras, estaba iluminada por diversas velas de diferentes grosores y colores, todas ellas en diversos muebles que adornaban aquella habitación.

Entre todas aquellas cosas que a Ichigo le llamaban la atención, había algo en particular que capturó su interés, pues en uno de los muebles había una bandeja de plata cubierta con lo que parecía ser un fino mantel blanco y los contenidos bajo ella permanecían como un misterio para el joven pelinaranja, pues sólo el dueño de aquella habitación sabía que había ocultado bajo aquella bandeja… Y antes de Ichigo pudiera seguir contemplando el romántico y sensual ambiente con el que su amado Espada había decorado aquella habitación, sintió como Grimmjow le tomó en un movimiento rápido y cargándolo estilo nupcial en sus brazos, le depositaba en aquella mullida y cómoda cama…

- Eres tan jodidamente hermoso Ichi… - Le mencionó con amor Grimmjow a la hermosa criatura humana que tenía el placer de tener en su cama. Ichigo lucía hermoso sobre su cama con su cuerpo cubierto con ese precioso vestido negro que remarcaba su sensual silueta y que tanto le gusta ver en el cuerpo de su fresita, además de contemplar la belleza de sus sedosos cabellos anaranjados que le llegaban al hombro y que ahora se encontraban esparcidos sobre sus almohadas…

La vista de aquella criatura le dejo sin aliento, Ichigo era la perfección misma, Ichigo era tan hermoso que habría hecho llorar a la misma Afrodita de vergüenza, pues el pelinaranja era lejos mucho más hermoso que la mismísima diosa del amor, la sexualidad y la belleza. Ichigo era lo más jodidamente perfecto y encantador que había visto en su puta vida.

- Tómame Grimm… hazme tuyo por favor – Le expresó Ichigo con sensualidad y deseo, con el deseo que por fin podría saciar completamente, ya que su timidez, su inexperiencia y su pureza siempre le habían impedido llegar más lejos cuando las manos del Arrancar comenzaban a deslizarse por su trasero. Ahora, por primera vez en aquellos dos meses de inocentes tomadas de mano, caricias superficiales y fogosos e intensos besos apasionados, dejaría que Grimmjow le tomara completamente, poseyera su cuerpo y le besara, lamiera, chupara y tocara en lugares mágicos, en zonas erógenas y puntos claves para conocer lo que era el verdadero placer y deseo, que ni el mismo, sabía que poseía en su cuerpo…

Al escuchar las palabras de Ichigo, Grimmjow no pudo más que acatar las órdenes de su adorada fresita que por fin tenía en aquel lugar que durante mucho tiempo, a partir de ahora se convertiría en su sagrado templo y nido de amor que compartiría con Ichigo.

En todos sus años de vida, jamás había permitido que ninguna de sus conquistas, perras, putas o amantes masculinos o femeninos entraran a su habitación. A todos ellos los había considerado inmerecedores de semejante privilegio, pues su habitación era para él como un templo de adoración, pero ahora aquel templo había sido abierto sólo para poder adorar a su fresita como lo merecía.

Pantera, su habitación, seguiría siendo su templo, pero ahora había encontrado un verdadero santuario, y ese santuario era el cuerpo de Ichigo que reverenciaría y adoraría con toda la pasión, con todo el deseo, con toda la impetuosa y arrebatadora intensidad de los sentimientos que sólo por aquel chiquillo de cabellos anaranjados sentía, más aún ahora que le desvirgaría, ahora que invadiría su cuerpo, se introduciría en él, penetraría aquel estrecho anillo de músculos que probablemente sería el virgen orificio de su amado, y que sólo el conquistaría, dominaría, poseería, abriría pasó a pasó, segundo a segundo para reclamarlo como suyo. Aquel santuario con aquel tesoro muy oculto que descubriría con sus dedos y que reclamaría con su caliente y blanca semilla en el interior de Ichigo…

- Ichigo – Susurró sensualmente el Arrancar, comenzando a besar, chupar y dominar esos dulces labios cubiertos del brillo labial sabor a fresas que su fresita siempre usaba y cuyo sabor le enloquecía…

- "Delicioso" – Pensó Grimmjow y continuó saboreando esos deliciosos labios mientras que con sus manos, siempre hábiles, comenzaba a intentar desanudar los complicados lazos que amarraban ese precioso vestido negro de gothic lolita que su fresita usaba para trabajar y que siempre había imaginado quitándoselo en fantasías que hoy por fin se harían realidad…

- Grimmjow – Respondía Ichigo al oír como su amado vampiro llamaba su nombre en deseo, y sentía como la boca de Grimmjow le probaba y le devoraba con esa familiaridad y costumbre que había desarrollado durante los dos meses que llevaban saliendo…

- Mierda Ichi, quiero hacerte mío, quiero meterte mi pene y poder sentirte en mi interior apretándome contra tus paredes para llenarte y clamarte por siempre como mío – Le decía ya pecaminosamente Grimmjow, incapaz de controlar ese jodido y puto deseo que le hacía perder el control con su fresita…

¿Cómo mierda se suponía que iba a follar a Ichigo sin hacerle daño si no podía evitar querer follarle de golpe al seco sin prepararlo? Se recriminaba mentalmente Grimmjow… No obstante, al recordar que su fresita era virgen se juro a sí mismo que debía ser sumamente cuidadoso y extremadamente suave con cada avance que hiciera con el hermoso pelinaranja que muy pronto se retorcería de placer bajo su propio cuerpo, y que ahora inspiraba y exhalaba repetidamente intentando controlar su respiración agitada y tratando de permitirle a sus pulmones el respirar un poco de aire que en momentos como aquellos parecía abandonarle…

- Tómame entonces Grimm hazme tuyo… pero… se gentil conmigo Grimm… - Le decía Ichigo posando sus propias manos en los hombros de Grimmjow para mirarle directamente a los ojos y decirle aquellas palabras que se grabarían por siempre en los oídos de Grimmjow durante toda la vida…

- Hazme tuyo Grimm, no dudes porque… te amo… - Le dijo simplemente el pelinaranja y retirando sus manos de los hombros del Sexta, las llevó al cuello de su vampiro para atraerlo jalándolo y así, por primera vez en esos dos meses que llevaban juntos, tomar el mismo la iniciativa e iniciar un apasionado beso lleno de dulzura, ternura y deseo, deseo que el mismo Sexta pudo sentir perfectamente en todo su cuerpo y en su corazón, órgano que desde que había conocido a Ichigo, había cobrado como nunca antes vida…

- Eso haré Ichi, pero no quiero lastimarte… - Le expresó con preocupación la pantera…

- Nunca podrías lastimarme Grimmjow, nunca… - Le dijo con seguridad Ichigo moviendo sus piernas, aún cubiertas por esas delicadas medias para poder aprisionar con ellas la cintura de Grimmjow y enfatizar su deseo y la necesidad de que el Espada le poseyera…

- Tómame Grimm, por favor hazme tuyo – Reiteró Ichigo en un tono de voz que parecía ser una desesperada suplica, necesitaba que Grimmjow le poseyera, necesitaba que Grimmjow le proclamara como suyo, necesitaba que Grimmjow penetrara su cuerpo, le quitara la virginidad y le convirtiera en todo un hombre, un verdadero hombre, para poder considerarse a sí mismo "Ichigo Kurosaki" un "hombre", el hombre que se había enamorado del ser más magnifico que habitaba en Karakura… Grimmjow Jaegerjaquez…

- Eso haré fresita, pero se paciente – Le dijo con dulzura Grimmjow, mientras luchaba para no desgarrarse sus propias ropas, sacar su enorme y prominente erección ya cubierta con venas azules y rojas producto de la intensa excitación e hinchazón a la que su propia erección se sentía sometida y enterrarse en ese mismo segundo en el interior de Ichigo, pero no, tenía que ser paciente, tenía que ser gentil, tenía que ser suave, muy suave, todo para poder penetrar debidamente a su fresita cuando le preparara completamente…

- Hazlo entonces Grimm, puedes tomarme como gustes… - Le dijo Ichigo para darle ánimos y confianza a su Arrancar, no era que Grimmjow lo necesitara pues sabía perfectamente que su amante era arrogante y rebozaba de confianza por naturaleza, solamente quería asegurarle que jamás podría herirle, pues le amaba profundamente y con toda su alma…

- Tsk, no necesitas que me lo digas Ichi, porque planeo hacerte mío, fresita – Sentenció Grimmjow a su fascinante fresita, el jodido calor por el deseo que le embargaba era sofocante, pero lo soportaría con tal de hacer suyo a su fresita como era debido…

Sin perder más tiempo, el sensual e increíblemente orgásmico Arrancar logró por fin desatar los nudos del vestido corset de Ichigo, permitiéndole así exponer aquellos pezones que el se encargaría de despertar con toda la paciencia y delicadeza que rara vez le habían caracterizado dado su temperamental e impaciente carácter, pero que Ichigo merecía… Por lo mismo, con sus manos le dio un fuerte pellizco a cada uno haciendo que su fresita soltara un delicioso gemido de placer…

- Ahhh Grimm mmm ahh

Al oír aquel delicioso gemido de la exquisita boca de su fresita, Grimmjow no pudo más que sonreír sádicamente y querer torturar a Ichigo dándole mucho más que un simple pellizco, por lo mismo, acercó su boca y comenzó a lamer esos pequeños capullos con su lengua, trazándolos en círculos, moviéndolos de arriba a bajo, de izquierda a derecha y para todos lados con el único fin de despertarlos…

Ichigo dejaba escapar de su boca pequeños suspiros y jadeos que consistían en reiterados "mmmhh" y "ahhh" que Grimmjow disfrutaba de sobremanera mientras continuaba torturando esos pequeños capullos que comenzaban a tornearse de un exquisito tono rosáceo, y que cuando Grimmjow comenzó a chupar en una succión con la misma hambre que un bebé sin alimentar chuparía su biberón, despertaron completamente, pues Grimmjow los chupaba con una succión que habría superado a cualquier aspiradora de último modelo.

- ¿Te gusta mi lengua caliente chupándote Ichigo? ¿Chupando tus pezones, devorándoles con el hambre que siento cada vez que pienso en follarte? – Clamaba el Sexta, cuando dejaba de atacar por unos instantes aquellos bellos capullos de su amante.

- Ahhh Grimm sí sí mmmh me encanta lo que haces con tu lengua ahhhmm – Gimió Ichigo delirando por esas palabras, empujándole con sus piernas cubiertas de sensuales medias para animarle a continuar y aferrándose firmemente a la espalda de su amado, sintiendo la deliciosa tortura que Grimmjow le daba a sus pezones, sorprendiéndose al sentir cómo Grimmjow estiraba una de sus manos que hasta ese entonces había estado aprisionando su espalda, y tomaba algo de aquella bandeja cuyos contenidos para él, aún continuaban siendo desconocidos.

- Aahhhhhhhhh – Gimió Ichigo, al sentir el frío de unos congelantes cubos de hielo que ahora sabía que su amante había tomado de aquella bandeja para pasarlos por su cuerpo permitiéndole sentir la frialdad de ellos. Aquella sensación de frialdad en su cuerpo prácticamente ardiendo por el deseo que Grimmjow le causaba, le encantaba. Era una combinación deliciosa, tortuosa y placentera.

En la intensidad del calor sofocante que le había hecho prisionero, sentir a Grimmjow enfriarle de aquel modo tan placentero era sencillamente un alivio exquisito, más cuando el Arrancar condujo los cubos a sus pezones y los mojo, humedeciéndolos y congelándolos para luego volver a atacarlos con su boca y lengua. Ichigo no paraba de gemir ante los actos tan osados del Espada, pero sus gemidos se vieron acallados cuando vio, al abrir sus ojos que hasta ese momento habían permanecido cerrados para concentrarse en la intensidad de las caricias que le propinaba su amante, cómo Grimmjow chupaba uno de esos hielos se refrescaba lo introducía en su boca y luego le besaba depositando el frío hielo en su propia boca para derretirlo, compartirlo y beber del agua derretida que el hielo les había proporcionado para ese indiscutible húmedo beso.

Ichigo estaba anonado, su amante era tan experimentado y el tan inexperto que deseaba en ese momento poder satisfacer del mismo modo a su amante, pero sabía bien que por ser aquella su primera vez, debía simplemente dejarse hacer por su amado y así fue como continuo disfrutando de toda la atención que Grimmjow le proporcionaba…

- Grimm… ahhhmm – Le animaba Ichigo con sus gemidos y Grimmjow simplemente continuó con su labor luego de aquella húmeda diversión, por lo tanto después de asegurarse de que los pezones de Ichigo estuvieran totalmente erectos y dándoles de vez en cuando uno que otro apretón para mantenerlos de aquel modo, levantó un poco el cuerpo del pelinaranja en un rápido movimiento, le quitó el vestido que llevaba puesto y contempló a su fresita vestido con una hermosa *tanga negra de encajes casi transparentes que tenía tanto la izquierda como la derecha un delicada lazo negro formando una encantadoras rosas, no obstante, nada le fascinaba más que ver a su fresa esas jodidas medias que tanto le amaba ver cubrir las gloriosas piernas largas de Ichigo.

El Arrancar, dejando aquella admiración de lado siguió su rumbo y con su propia lengua comenzó a trazar un excitante y húmedo camino dejando rastros de saliva. Descendió hacia la zona de sur de su amante y pasó por su vientre para luego proseguir por su ombligo al cual le dio especial atención lamiéndolo y llenándolo de saliva para continuar hasta encontrase con aquella belleza que era la erección erguida de su amante, aún cubierta de aquella transparente y sensual tela negra de encaje. Decidido a liberar aquella visible erección de su apetitosa fresita, intentó deslizar la tanga, pero al darse cuenta que sería un fastidio quitársela, pues le encantaba ver a Ichigo usando aquellos preciosos zapatos de tacón que no deseaba por ningún motivo que se los quitara, simplemente hizo lo más factible en aquel momento, desgarró ese puto pedazo de tela que le separaba de la húmeda virilidad de Ichigo y lanzó lejos de la cama, pero no sin antes oler de él en lo profundo de sus fosas nasales la sensual y enloquecedora esencia varonil del pene de su amante…

Ichigo por su parte sentía los movimientos atrevidos de su Sexta, sentía como su lengua le recorría, como el Espada recorría con su lengua su vientre, su estomago, su ombligo y comenzaba a bajar para dirigirse a su miembro el cual se encontraba cubierto por aquel humilde pedazo de tela, que Grimmjow desgarro y olió profundamente sin ningún reparo, cuando Ichigo vio a su vampiro hacer aquello no pudo más que enrojecer furiosamente ante semejante acto fetichista. Sin embargo, no tuvo tiempo de pensar más cuando de pronto un ágil movimiento que le robó el aliento, sintió como su miembro era engullido en su totalidad por aquella boca divina de su amante haciéndole lanzar un gran gemido.

- Ahhhhhhhhhh Grimmjow, mmn no, no es mmm ah ah mucho para mí, Grimm – Jadeó con fuerza Ichigo, llevando sus manos al pelo del Arrancar y particularmente a su cabeza, intentando separarlo, para que las ya succiones rápidas que su amante había comenzado a darle fueran mucho más lentas, pues amenazaban terriblemente con hacer que se corriera en cualquier momento debido a su virgen cuerpo que recibía aquellas caricias y atenciones especiales con intenso ímpetu.

Grimmjow quien se sentía en la gloria al probar aquella divina esencia de su pelinaranja que siempre se preguntó si sabía a fresas como las demás partes del cuerpo de su amante, se sentía extasiado. El sabor de Ichigo era mucho más delicioso que todo lo que había probado en su puta vida, no tenía dudas de que Ichigo era una deliciosa fresa en todo sentido de la palabra, por ello con esa glotonería y sed insaciable que caracterizaban a cada vampiro, chupó, lamió, y disfrutó del viscoso pre-semen de Ichigo, pero cuando la fresita sujetó su cabeza y en un tono de placer agónico le pidió detenerse, el Espada no pudo más que asentir renuente y disponerse ya a preparar a su fresita casi a regañadientes, pero no sin antes decirle en un sensual tono:

- Abre tus piernas al máximo para mí, fresita – Le dijo Grimmjow al pelinaranja, dejando el miembro erecto y goteando de Ichigo, no sólo por el líquido seminal que Grimmjow había tenido el placer de disfrutar, pues la esencia de su fresita era un delicioso manjar, sino también por la saliva que había dejado en él.

Ichigo, quien hasta entonces había intentado controlar la intensidad de las sensaciones que la boca de Grimmjow le había proporcionado a su miembro, que había comenzado a gotear con pequeñas gotas de semen que ni el mismo podía parar o controlar, sintió como su corazón se aceleraba más todavía en aquella noche y como el sudor que se había acumulado en su cuerpo comenzaba a descender por éste dada la súbita alza en su temperatura corporal al oír la petición de su amante, y siguiendo las órdenes del que sería su amo, dueño y señor, no pudo más que cumplir de tal manera que se abrió lo más que pudo de piernas.

Sus piernas cubiertas por medias estaban abiertas al máximo, y a los ojos de su vampirezco amante, lucía simplemente violable, estirado sobre la cama, sonrojado hasta las orejas, bañado en el propio sudor de su cuerpo, con sus pezones rojos y erectos al máximo, con su virilidad erguida, hinchada, goteando gotitas que de vez en cuando manchaban su vientre y con sus piernas imposiblemente abiertas, constituían la visión mas jodidamente sagrada y excitante para el pervertido Arrancar que no podía evitar desear introducirse en él cuanto antes…

- ¿Está bien así Grimm? – Mencionó tímidamente Ichigo y extremadamente avergonzado a su Espada, esperando por la aprobación de éste sin alejar su lujuriosa mirada y sus ojos marrones brillantes por el deseo, Grimmjow le acogió con una sonrisa y le dijo:

- Estás perfecto Ichi, mierda te ves tan delicioso que quiero follarte duro – Respondió Grimmjow con deseo y lujuria por los sentimientos y la intensa atracción que sentía hacia ese pelinaranja, y en un rápido movimiento veloz, tomó firmemente las piernas de Ichigo, y aplicando fuerza lo movió de tal manera que lo hundió un poco en la cama, permitiendo que Ichigo elevara más su trasero, dejando así de ese modo el trasero de Ichigo completamente expuesto en el que podía ver el diminuto orificio que el se encargaría de agrandar y preparar…

Grimmjow entonces dirigió sus manos al trasero expuesto y perfectamente visible de Ichigo, tomo sus nalgas con firmeza y buscando ese delicioso agujerito virgen de su amante, separó los dos extremos y le abrió como pudo, dada la imposible estrechez de Ichigo y entonces sin titubear un solo segundo, dirigió su boca hacia esa zona y simplemente introdujo su lengua, penetrándolo lo suficiente para abrirlo con ella, pero sin llegar completamente hasta el fondo. Ichigo soltó un gemido de placer y dolor al sentir la fuerte intrusión de esa lengua húmeda de Grimmjow introducirse en su ano, más aún cuando Grimmjow comenzó a depositar saliva en él sin ningún reparo.

Ichigo podía sentir como la increíble estrechez de su ano, el cual jamás había tocado antes, excepto sólo cuando iba al baño por razones obvias, era abierto por aquella lengua de Grimmjow, de tal manera que sentía como su amante se abría camino abriendo sus cerradas paredes. Ante tal acción, no pudo más que aferrarse como pudo a las sabanas blancas que había en aquella cama mientras el sudor de su cuerpo y los movimientos y contracciones que su cuerpo daba, le hacían sentir la asombrosa suavidad de los pétalos de rosa que hacían que embriagantes y deliciosos aromas inundaran sus fosas nasales.

No obstante, aquella distracción no era suficiente para ignorar la sensación de ser dilatado por aquella legua babosa y llena de saliva de su flamante vampiro que segundo a segundo cada vez le abría más, y al ser consciente de hasta donde planeaba llegar su Arrancar no pudo más que sentirse horriblemente consciente de donde se encontraba la lengua de su amante y protestar ante aquello…

- ¡Nnmm no! ¡Grimm! ¡No! – Le dijo Ichigo a Grimmjow mientras se aferraba a las sabanas controlando la incomodidad que sentía por la intrusión de la lengua de Grimmjow, y al escuchar aquellas palabras Grimmjow se detuvo al instante, retirando su lengua y saliendo del agujero de Ichigo para poder hablarle.

- ¿Por qué no fresita, sucede algo? – Mencionó interrogante el Arrancar…

- Está sucio Grimm… - Le dijo avergonzado Ichigo con las mejillas imposiblemente coloradas por el rojo rubor que las cubría. Grimmjow sonrío ante la inocencia de Ichigo, pues no había ninguna otra forma en que pudiera follar a su fresita, por supuesto que había sido lo suficientemente cuidadoso y preparar lubricante para la ocasión. No obstante, si quería preparar bien a su fresita, su lengua, siempre húmeda, delgada, lubricada y más que dispuesta a saborear cada rincón del cuerpo de su amando, le había parecido la mejor opción para aquella labor, intentando calmar la vergüenza que se había apoderado de la que olvidaba era su virgen y pura fresita le dijo simplemente:

- Shhh… Me gusta todo lo que viene de ti Ichi – Fueron las simples palabras que le respondió el Arrancar a su fresita y ante esto Ichigo no pudo evitar sentir un fuerte golpeteó en su corazón. Dios, Grimmjow, Grimmjow era tan jodidamente erótico que si no se detenía con sus palabras sucias, obscenas y pecaminosas se iba a correr ahí mismo… Grimmjow sería su fin, el hombre era sexo hecho hombre, sexo andante, sexo en dos piernas, era simplemente el pecado personificado…

- Además parece que tu ano lo está disfrutando… - Agregó el Sexta interrumpiendo los pensamientos de Ichigo y metiéndole el dedo índice y medio para enfatizar su punto.

- ¿Estás seguro que no quieres mis dedos fallándote Ichi? ¿O prefieres sentir mi lengua caliente probándote, saboreándote hasta el fondo, penetrándote y preparándote para desvirgarte? – Le dijo el Sexta, con un tono de deseo que no pudo más que hacer que Ichigo expresara gemidos que afirmaban aquellas palabras del Sexta.

- Ahhh mmmh ahh Grimm me gusta sentir tus dedos y tu lengua… - Respondió el pelinaranja sintiendo como aquellos intrusos y traviesos dedos daban vueltas en su interior abriendo más las dificultosas y cerradas paredes de su ano y dilatándole un poco más rozando sutilmente y débilmente su próstata causándole deliciosas sensaciones de placer.

Aquellos dedos que Grimmjow daba vueltas, metía y sacaba de su interior comenzaban a volverle loco, por ello aferrándose más firmemente a las sabanas como pudo y controlando su respiración, incapaz de hablar no pudo más que asentir con su cabeza para expresarle a su sensual amante que a pesar de su vergüenza había disfrutado de aquella caliente y obscena lengua.

Grimmjow quien no pudo más que sonreír con malicia al ver como su fresita se aferraba a las sabanas con firmeza como si su vida dependiera de ello y asentía con su cabeza, retiró bruscamente sus dedos del interior de su fresa y considerando que aún necesitaba abrir más hasta al fondo a Ichigo si quería penetrarlo, necesitaba algo que pudiera facilitar la intrusión de sus largos y gruesos dedos, por ello dirigió sus manos a la bandeja que en ningún instante había olvidado, tomó de ella un frasco de color rosado, lo abrió y comenzó a depositar la suave y resbalosa sustancia que no era otra cosa más que lubricante sabor a fresas a base de agua, por lo tanto untando sus dedos índice y medio con ella llevó malévolamente sus dedos ahora lubricados a la entrada de Ichigo y los insertó, a diferencia de antes, hasta el fondo y la parte más profunda del ano de su amante.

Ichigo quien hasta entonces yacía en la cama, calmando su ritmo cardiaco, su erección palpitante y preparándose para lo que vendría, al observar como su amante untaba sus dedos de una rosada sustancia, sintió de pronto como este introducía sus dedos en su ano, pero esta vez hasta la parte más profunda, haciéndole dar un sobresalto y sintiendo como inevitablemente su ano contraído por la estrechez que le caracterizaba luchaba para expulsar aquellos dedos invasores, pero que sin embargo, Grimmjow se empeñaba en meter más y más adentro de la profundidad en la que ya se encontraban.

- Ahh Grimm – Gemía Ichi… mientras Grimmjow disfrutaba de la sola sensación de la entrada de Ichigo aprisionando sus dedos y deleitándose con la jodidamente sensual y caliente vista de Ichigo retorciéndose en la cama mientras el ano de su amante engullía sus propios dedos.

- Mierda Ichi, eres tan putamente estrecho que tu ano está engullendo mis dedos que apenas pueden penetrarte, pero cuando te folle tu ano se acostumbrara a recibirme siempre, fresita. – Le decía secamente Grimmjow, pero sin perder ese pequeño y sutil toque de dulzura que compensaba la brusquedad con la que siempre decía sus palabras.

Ichigo al oír aquellas palabras nuevamente sintió su corazón dar un intenso golpeteó cada vez que Grimmjow mencionaba cosas como esas, sentía como se derretía por completo, Dios, esa sensación que le carcomía que era exactamente, ¿qué era exactamente aquello que sentía cuando Grimmjow utilizaba semejante vocabulario? ¿Era deseo, lujuria, placer carnal? ¿Perversión, morbosidad? Ichigo no lo sabía verdaderamente, pero estaba seguro de que le encantaba como su cuerpo se llenaba de una sensación de lujuria irrefrenable y sentía cada vez más excitación por oír que otras sucias obscenidades le diría el Sexta.

- ¿Te gustan mi dedos penetrándote Ichigo? – Sintió que Grimmjow le decía sacándole completamente de sus pensamientos y haciendo que casi se deshiciera por el placer que sentía.

- Sí… Grimm me encantan… Mhhhh dame más dedos, por favor Grimm, lléname con tus dedos y mételos más al fondo – Le suplicaba Ichigo, y Grimmjow simplemente asentía cumpliendo cada uno de los deseos de su amado de hermosos y brillantes cabellos anaranjados.

- Mierda Ichigo, me encanta como tu ano recibe los dedos que te meto, ¿debería utilizar mi puño para estrecharte al máximo? ¿Te gustaría sentirlo Ichi? ¿Sentir como tus paredes se abren al máximo para recibirme y te rompo el culo? – Le preguntaba morbosamente el Arrancar a su amado que para ese entonces no era más que una maquina de gemidos. Ichigo sentía como aquel placer, el pecado de aquellas palabras sucias y obscenas, la violencia que expresaban las palabras de su Sexta, el tono de voz dominante y brutal con las que se las decía comenzaban a enloquecerle. La sensualidad, la manera en que Grimmjow se las decía tan casualmente cargándolas de malicia le hacían desfallecer ante las ideas, las imágenes visuales, las fantasías, las sensaciones que imaginaba que Grimmjow podía causarle con cada una de esas promesas pecaminosas y extremas que el Arrancar le sugería…

- Grimmjow, por favor… fóllame con… con lo que sea Grimm… - Suplicaba el gimiente pelinaranja, pero Grimmjow con una sonrisa que evidenciaba lo mucho que disfrutaba aquella platica sucia, no hacía más que continuar introduciendo sus dedos índice y medio en aquella aún estrecha y virgen abertura de su fresita que deseaba poder desvirgar cuando antes. En hábiles movimientos y con sus dos dedos como simulando una tijera que cortaba, separaba y dilataba como podía el ano imposiblemente cerrado de Ichigo, logrando que Ichigo siguiera gimiendo y suspirando gemidos combinados con dolor, placer y deseo.

Cuando Grimmjow sintió cómo el agujero de Ichigo estaba lo suficientemente abierto, a medida que depositaba más lubricante, decidió que ya había sido suficiente y era momento de penetrar a su fresita, por lo mismo desvistiéndose de sus ropas con gran agilidad, arrojando todas las prendas que llevaba puestas, y especialmente sus pantalones para dejar al descubierto su gigantesca y temible poderosa virilidad, oyó como su amante que intentaba recuperarse de sus gemidos le decía con voz jadeante…

- ¡Oh… Grimm… ah ah es gigante! – Exclamó Ichigo entre jadeos y con asombro al ver *el imponente y carnoso miembro de Grimmjow, que era extremadamente inmenso. Al posar su mirada en él, Ichigo sintió como desfallecía en aquel mismo momento al imaginar aquel enorme falo introducirse en su estrecho interior, pero también sin poder controlar como de pronto se le hacía agua la boca ante el placer que esa prominente erección erguida podría ofrecerle. Estaba seguro que Grimmjow sería lo suficientemente cuidadoso, pero el falo de éste era demasiado grande para que un virgen sin experiencia ni preparación como él pudiera soportarlo enterrado en su ano, jamás había insertado un solo dedo en su propia entrada, ¿cómo podría entrar semejante miembro en su ano sin partirle en dos? Se preguntaba una y otra vez comenzando a entrar en pánico, pero también deseando que Grimmjow le envistiera, le clamara como suyo y le enloqueciera, pero no fue hasta que escucho el dulce susurro de Grimmjow que se calmó:

- Shhh, no tengas miedo fresita, te prometo que seré gentil y suave. – Le dijo el Sexta, más que consciente de su enorme y orgullosa virilidad, pero sin poder evitar desear estar pronto en el cuerpo de Ichigo y mostrarle con ella misma el placer que le podía causar, por lo mismo tomando el lubricante de frutillas untó una generosa porción en él, masturbando su propia erección y cubriéndola por completo de arriba abajo, y con mucho cuidado, la dirigió a la entrada de Ichigo, que separó cuidadosamente con una de sus manos.

Ichigo quien hasta ese entonces había optado por aferrarse al poste de la cama ya que las sabanas no le habían dado una superficie confiable a la que aferrarse, no pudo evitar sentirse inseguro ante el hecho de que sería penetrado por semejante falo. No obstante, si bien las palabras de Grimmjow le habían tranquilizado de cierta manera, aún sentía miedo ante aquella que sería su primera vez entregándose en cuerpo a alguien, pero todos aquellos pensamientos quedaron descartados cuando sintió como en una serie de movimientos Grimmjow ejecutaba diferentes acciones que comenzaba a torturarle placenteramente.

Grimmjow por su parte, al observar la inseguridad de su fresita. Decidió que era momento de hacerle gozar de placer, un placer que sólo él, Grimmjow Jaegerjaquez sería el único en ofrecerle, por lo mismo rápidamente rozó la entrada ahora abierta y visible del ano de Ichigo listo para recibirle, introdujo la punta de su carnoso e hinchado pene en ella e intentó abrirse pasó. A pesar de que Grimmjow quería introducirse de golpe, tenía que ser suave y cuidadoso por el bienestar de su fresita, por lo mismo, estiró sus manos y comenzó a bombear el despierto miembro de Ichigo húmedo y cubierto con su propio pre-semen para distraerlo y evitar que Ichigo sintiera el dolor de su considerable erección adentrándose en su cuerpo y partiéndole en dos.

Ichigo por su parte sentía como la erección de Grimmjow ahora en su interior comenzaba abrirle como si fuera a partirlo en dos. Al sentir como ese enorme falo, venoso y carnoso de Grimmjow comenzaba adentrarse expandiendo su propio ano más de lo que ya estaba, se aferraba como podía al poste de la cama e intentaba ahogar sus gemidos en vanos. Su cuerpo sudaba descomunalmente y las sensaciones de placer, de deseo, y de intenso calor que le embargaban recorrían como corrientes eléctricas su cuerpo extasiado por las sensaciones que tener ese enorme falo metido en su ano le causaban. No obstante, cuando Grimmjow comenzó a bombear su erección húmeda por el propio liquido seminal que el mismo derramaba sin censar, sintió como comenzaba a perder el control.

Cuando Grimmjow llegó al punto del anillo de músculos de Ichigo, supo que penetrar aquella parte sería doloroso para su amante pelinaranja por lo tanto para evitar que su amante sufriera, empujó a Ichigo y en un rápido movimiento le dio un fuete apretón a su miembro, se introdujo de golpe hasta el fondo del ano de su amante, atravesando con éxito aquella pared de músculos con la que se había topado e hizo que Ichigo soltara un fuerte grito en el momento en que traspasó la barrera que le impedía penetrar a su fresita por completo.

- – Gritó fuertemente Ichigo, al sentir como todo su ser convulsionaba en una fuerte contracción de dolor que hizo que de sus ojos cayeran unas pequeñas lágrimas. Había sentido como en súbito movimiento inesperado Grimmjow le empujaba contra la cama, apretaba fuertemente su miembro causándole una gran punzada de placer. y la reemplazaba por una horrible sensación causada por el movimiento en que su fogoso amante había roto su ano en dos.

El dolor que había sentido era tan intenso que ante la agonía que le había embargo no pudo más que derramar libremente unas lágrimas, más aún, al sentir como de su propio ano abierto imposiblemente al máximo por su pecaminoso Arrancar, comenzaba a escurrir un líquido carmesí que manchaba las inmaculadas sabanas blancas.

Grimmjow por su parte podía sentir la sangre del ano de Ichigo mojando su miembro, no obstante, aquella era la ultima de sus preocupaciones, pues luchaba terriblemente contra su propio auto control por salirse del muchacho y comenzar a lamer y beber aquel deliciosamente ensangrentado ano. Al sentir el aroma intoxicante de aquel líquido al cual no podía resistirse, sangre, sangre carmesí, tibia y pura y nada más ni nada menos de su fresita. Hasta ese momento Grimmjow había sido perfectamente capaz de controlar sus salvajes impulsos de querer abusar del pelinaranja y de beber su sangre, pero en aquella situación sentía que no podría controlarse, toda aquella sangre del pelinaranja que estaba brotando de su cuerpo, se estaba desperdiciando en esas putas sabanas blancas, cuando podría haberla bebido y disfrutado con la dulce esencia a fresas de su Ichigo…

Tratando de evitar aquellos pensamientos salvajes e insanos, que le pedían a gritar dejar a Ichigo y empezar a beber la sangre emanando de su ano, simplemente comenzó a envestirlo muy lenta y suavemente rozando la próstata de su amante para poder distraerse y evitar los pensamientos bestiales que le invadían con ganas de querer follar a Ichigo hasta romperle completamente y hacerle emanar ese liquido carmesí que podía volverle tan loco como su delicioso pelinaranja, que se retorcía de placer bajo su propio cuerpo, por lo mismo se dejo simplemente embriagar por el dulce aroma de la sangre fresca de su aún virginal fresa, quien soltaba ligeros gemidos al sentir a Grimmjow introducirse más en su ano repleto por el enorme pene de su amante, y que ahora comenzaba a envestirle con una tortuosa suavidad inconcebible.

Grimmjow envestía a Ichigo suave y gentilmente en un ritmo lento, pero exquisito, sus movimientos eran tan lentos, pero a la vez tan profundos y calculados, que la contracción del ano de Ichigo sobre su miembro enviaba deliciosas corrientes y torbellinos eléctricos por todo su cuerpo, al mismo tiempo en que Ichigo disfrutaba plenamente de aquellas profundas y largas envestidas suaves que rozaban una y otra vez su próstata cuando le tocaban y le enviaban corrientes de espasmos placenteros que le hacían casi ver el cielo.

- Ahh Grimm Grimm mmmm ahaha – Gemía Ichigo sintiendo el enorme falo de Grimmjow llenándole con su pene, adentrándose hasta lo más profundo de su ser y envistiéndole suavemente rozando su próstata exquisitamente. Ichigo disfrutaba de aquella exquisita sensación que se apoderaba de su cuerpo, aquella sensación que le hacía sucumbir por completo a la tentación. Esa sensación placentera que le volvía loco, que aceleraba su respiración, los latidos de su corazón y que le hacían sudar copiosamente y gemir y gemir en total descontrol. Aquella embestidas de Grimmjow eran tan deliciosas y placenteras que le estaban llevando a su fin como se lo expresaba vocalmente a su amante peliazul.

- Ahh Grimm ahhh más más Grimm ah te deseo tanto Grimm Grimm… – Le decía Ichigo a su Arrancar, quien continuaba luchando con su autocontrol para envestir a Ichigo bestialmente con total abandono y completo descontrol, pues sabía que debía ser cuidadoso, por lo mismo le envestía suave, dulce y gentilmente, asegurándose que en cada movimiento, el placer de Ichigo primara por sobre sus propias e imperiosas necesidades sexuales. No obstante, aquello no le impedía expresarle a su fresita los pensamientos pecaminosos que pasaban por su mente en aquel instante.

- Ahhh Ichi eres tan estrecho, tan delicioso Ichi, me encanta como tu ano contrae mi pene Ichi, haces que me sienta tan jodidamente caliente así que quiero follarte hasta que tu cuerpo no olvide a quien le pertenece – Gemía Grimmjow descontrolado por las intensas sensaciones que le recorrían, y más aún por poseer a aquella hermosa fresita.

- Grimm ahm Grimmm jow me encanta sentir tu enorme pene follándome… hazme… ahgmm gritar Grimm… - Gemía Ichigo sintiendo el pene de Grimmjow en lo profundo de su interior rozar su postrata y haciéndole desfallecer por el placentero y sexual descontrol.

- ¿Te gustaría que te llenara con mi semen Ichi? ¿Qué te llenara tan al fondo para que lo guardaras en tu interior por siempre? – Le decía con lujuria el Sexta, sintiendo como esas benditas paredes anales de Ichigo le apretaban y contraían en una dulce tortura que le enloquecía.

- Sí Grimm… aw lléname Grimm por favor hasta el fondo… - Suplicaba Ichigo extasiado por esa sensación que tan intensamente le llenaba el ano por completo y hacía que su corazón, su cuerpo, alma y todo su ser se derritieran por el deseo carnal del sexo.

- Aww Ichi, mierda, tu ano me ama tanto que quiere que folle siempre, Ichi ahgg mierda ¿te gusta como te follo? – Le decía el Sexta, perdido también en su propio mar de deseo.

- Ahh Grimm, Grimm sí te amo Grimm… por favor Grimm… lléname con tu semen caliente – Le decía Ichigo, ya perdido totalmente en el mar profundo de placer que se había posesionado de su cuerpo, amando, adorando, deseando, disfrutando, alucinando con cada una de esas embestidas y sensaciones que le embargaban al tener el descomunal falo carnoso y palpitante de Grimmjow destrozándole prácticamente todo el ano, por más suaves que fueran las embestidas del Arrancar que le tomaba con especial cuidado.

- ¿Quieres mi semen Ichi? ¿Quieres que te llene el ano hasta al fondo con mi semilla? ¿Quieres que lo alimente con mi semen? – Repetía Grimmjow entre jadeos y gemidos, mientras sentía como Ichigo apretaba con sus piernas su cintura, aprisionándolo y los tacones de sus zapatos arañaban sensualmente su propia espalda del mismo modo en que las uñas de Ichigo enterradas por completas en su espalda le herían placenteramente.

- Sí Grim… dámelo, lléname Grimm… lléname hasta el fondo con tu esencia, hazme tuyo, aliméntalo Grimm, mmmm – Repetía una y otra y otra y otra vez Ichigo, sintiendo como su clímax comenzaba a acercarse con cada segundo de deliciosa tortura en que Grimmjow le embestía, y sintiendo que perdía la razón y daba rienda suelta a todas aquellas emociones, deseos, fantasías y palabras pecaminosas que había reservado para aquel momento.

- Ahh Ichi, si… quiero llenarte y cubrirte con mi semen… mojarte y llenarte con mi esencia, para que cada jodida parte de tu piel se impregne con el poderoso Sexta… - Le decía Grimmjow e Ichigo en la euforia del momento le decía una y otra vez…

- Hazme tuyo Grimm, poséeme, poséeme Grimm, fóllame con tu enorme pene sólo como tu puedes… y también Grimm Bebe…be… - Trataba de decir Ichigo, pero sus palabras se entrecortaban con sus gemidos, jadeos y la respiración entre cortada que sacaba.

- Awww Ichigo, sí eres mío, mío para siempre Ichi ahhhmm – Gemía el sexta, sintiendo esas piernas, esas jodidas piernas y las medias rozarle la espalda y las uñas y tacones arañarle sensualmente cada vez más la espalda. Mierda Ichigo y sus movimientos inconscientes, Ichigo y sus palabras pecaminosas, Ichigo y su cuerpo de ángel hecho para sucumbir al pecado y ser corrompido una y otra vez en mil formas obscenas y pecaminosas le estaba volviendo loco, pero cuando Ichigo entre gemidos pronunció unas palabras que no se esperaba, sintió como lo poco que tenía de cordura hasta ese momento se iba a la mierda…

- Bebe de mi sangre Grimmjow… aliméntate de mi, mi sensual vampiro – Le dijo de pronto Ichigo en lo que pareció ser la frase más larga sin ningún gemido de placer que pudo pronunciar Ichigo, aquella frase, aquella frase, fue el acabose para Grimmjow ¿acaso Ichigo sabía que era un puto vampiro? ¿Había descubierto su fresita la jodida verdadera procedencia de su particular naturaleza? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿En qué momento? Se preguntaba una y otra vez el Sexta, mientras seguía metiendo y sacando su pene a un ritmo demasiado rápido, pero suave que era precisamente lo que en aquel momento le estaba matando, tanta suavidad sería su fin, pues si hubiera follado a Ichigo bestialmente como podría hacerlo, se habría corrido mucho antes y habría hecho disfrutar a su fresita con el orgasmo de su vida. Sin embargo, cuando Ichigo volvió a repetir aquellas palabras que le estaban llevando a la cúspide, supo que con su adorada fresita, podría cumplir su deseo más anhelado y pertenecerle por toda la eternidad.

- Bébeme Grimm, chupame, bébeme, aliméntate de mi sangre y hazme tuyo Grimmjow clámame como tu presa, como tu sirviente, como tu propiedad – Le dijo Ichigo, y para sorpresa del peliazul, su fresita movió su cuello de tal manera que expuso completamente su yugular, ladeando su cabeza y esperando que Grimmjow cumpliera con sus deseos.

- Por favor Grimm… hazlo… muérdeme y devórame, como el vampiro que eres… Bébeme ahhhmmmmm ahhhhhmmmm succióname para convertirme en el alimento del vampiro que amo…

- "Mierda" "Mierda" "Mierda" – Pensaba una y otra vez Grimmjow sintiendo como esas palabras invitantes, pecaminosas, extremas y de una implicancia tan jodidamente grande que Ichigo le había dicho una y otra vez con total abandono y una lujuria extrema e incontrolable, hacían que se corriera y llenara a su fresita por completo.

En sus miles de putos años de vida, jamás algo había provocado semejante reacción en su cuerpo, nunca antes había perdido el control de semejante modo, pero Dios, Ichigo era, Ichigo era tan putamente tentador que quería follarlo, devorarlo, amarrarlo, morderlo en todos lados, morder sus pezones, su ombligo, su cuello, su ano, su pene y beber la sangre que Ichigo pudiera ofrecerle sin importar de donde proviniera.

Ichigo era, Ichigo era su perdición más grande, y por lo mismo incapaz de poder aguantar más sacó sus colmillos largos y finos, y se dirigió al cuello de Ichigo y sin perder un solo segundo más, le mordió, le mordió de tal modo que perforó su yugular clavando sus colmillos fuertemente en esa vena gorda que Ichigo exponía para su total deleite.

Ichigo quien no podía evitar los gemidos y el éxtasis que sentía ante aquellas envestidas que le daba Grimmjow, además de los movimientos hábiles que el Arrancar depositaba en su cuerpo, sentía como se volvía loco de placer y comenzaba a suplicarle a Grimmjow que bebiera de él, y antes de poder asimilar la fuerza de sus propias palabras sintió como su amante, el vampiro Grimmjow Jaegerjaquez, le enterraba sus colmillos en el cuello, perforando su vena yugular y comenzaba a beber su sangre, al mismo tiempo en que sentía como su ano era imposiblemente dilatado y comenzaba a sentir un caliente liquido llenarle completamente, lo que pudo identificar como el orgasmo de Grimmjow llenándole con su leche hasta lo más adentro…

Aquella sensación era tan enloquecedora que sentía como se quemaba internamente, como sus paredes se abrían de manera imposible y acumulaban en su interior todo ese abundante semen con el que Grimmjow le llenaba internamente, al mismo tiempo en que Grimmjow perforaba su cuello de una manera tan sensual, tan pecaminosa, tan lujuriosa, tan insana, tan llena de increíbles sensaciones que no podía describir por los sentimientos que le maniataban locamente, que al sentir un fuerte apretón por parte de Grimmjow en su miembro, Ichigo perdió todo su control y en un súbito espasmo, se corrió en una intensa explosión que hizo que su semen salpicara mojando el vientre de su amante, y le hiciera convulsionarse una y otra vez, haciéndole casi perder el control, al sentir el acumulado semen de Grimmjow en su ano, el cual amenazaba con hacer a su ano reventar, y más aún cuando su amante le mordió el cuello y comenzó succionar su sangre.

Su orgasmo había sido tan deliciosamente intenso que durante unos segundos en el nirvana vio todo blanco, transportándose a un clímax inimaginable y perdiendo la consciencia y noción del tiempo durante unos cuantos segundos para abrir sus ojos y darse cuenta de que Grimmjow seguía bebiendo de su cuello, y la sabana estaba empapada no sólo con sus propios fluidos corporales sino también con los de su propio amante…

- Ahhh Grimm Grimm ahhhhhhhhhhh ahhhhhhhhh Grimmjow – Jadeaba una y otra vez Ichigo como si fuera a morir agónicamente después de ese intenso orgasmo que le había hecho perder la compostura y le había llenado de locura. No obstante, su amante no le respondió puesto que Grimmjow estaba en su propio mundo bebiendo y deleitándose con el néctar más delicioso de su puta vida.

La sangre de Ichigo era… era "mierda" "mierda" "mierda" – Pensaba Grimmjow. Pues la sangre de su fresita era el liquido más delicioso que había probado en sus miles de miles de años de vida, ¿cuántos años había vivido? ¡No tenía ni puta idea! ¿Cuántas veces había bebido sangre humana? ¡Cómo si le importara una mierda! ¿Cuántas veces había soñando con semejante sabor? ¡Tsk, cómo si pudiera recordarlo. ¿Cuántas veces había creído encontrar la sangre más deliciosa? ¡Ni puta vez!

Sin embargo, ahora su intensa búsqueda había dado por fin frutos, luego de millones de años de búsqueda por fin, por fin había encontrado el sabor del néctar más delicioso, la sangre de Ichigo, dulce, caliente, tibia con una mezcla de sabor metálico a hierro y a fresas sabor único de su fresita, era lo más exquisito de su vida, más delicioso incluso que la boca, los besos, el cuerpo y el pene de Ichigo, su sangre era un verdadero néctar, néctar de aquella fresa que esa noche haría suya una y otra y otra vez de tal modo que para cuando la noche hubiera acabado Ichigo recordaría por siempre, que él GRIMMJOW FUCKING JAEGERJAQUEZ ERA EL ÚNICO PUTO AMO Y SEÑOR DE ESE CUERPO que ahora, y desde siempre por toda la eternidad le pertenecería sólo a él, sólo a SU REY.

Pensaba Grimmjow mientras seguía desvariando con aquel delicioso sabor, pero cuando noto como Ichigo comenzaba a perder fuerza se detuvo, con mucho cuidado para no desangrar a aquel que planeaba hacer suyo por toda la eternidad… Cuando sus colmillos abandonaron la vena de Ichigo y su pene dejo el ano de éste, Ichigo gimió fuertemente sintiendo como el semen de Grimmjow que tan deliciosamente le había completado comenzaba a escurrir junto con la sangre de su entrada por sus muslos y piernas empapándolo todo. No obstante, abrió fuertemente los ojos cuando sintió como Grimmjow una vez más le penetraba con su lengua violándole, pero esta vez llenándole de saliva, ante tal movimiento estiró sus brazos y sujetó como pudo los cabellos azules de su amado jalándolos por esas sensaciones placenteras que una vez más comenzaban a calentarle, pero antes de que la lengua de Grimmjow pudiera seguir hurgueteado en su interior, se percató de cómo el escozor que le había molestado tanto y el fuerte dolor que sentía de pronto cesaban y la sangre que había brotado de su ano cesaba del mismo modo en que la herida en su cuello estaba cerrada.

Cuando Grimmjow notó como al retirar su pene, que hasta entonces había permanecido en el ano de Ichigo incluso después de que tanto él como su fresita alcanzaran el orgasmo, la entrada de Ichigo mezclada con su propia esencia comenzaba a sangrar fluidamente y la esencia de la sangre dulce y adictiva de Ichigo una vez más invadiera sus sentidos dirigió su lengua a la entrada de este y la lamió para probar esa sangre que tan exquisita se había vuelto para él, pero al mismo tiempo concentrándose para que su saliva y las propiedades de esta pudieran actuar en el cuerpo de su amante, quien había comenzado a jalarle los cabellos, lo que hizo que el poderoso Sexta le dijera:

- Mi sangre puede curar heridas Ichi, así que puedo morderte y beberte por donde yo quiera – Le dijo Grimmjow pecaminosamente e Ichigo no pudo más que sucumbir ante aquellos pecaminosos encantos de su vampiro.

- Grimm… - Le dijo Ichigo derritiéndose como uno de los cubos de hielo que había usado en sus pezones ante esas palabras tan provocativas e incitantes.

- Mierda Ichi esa fue la mejor cogida de mi jodida vida eterna - Le mencionó Grimmjow e Ichigo no pudo más que asentir con la cabeza y con las mejillas coloradas y Grimmjow no pudo más que deleitarse con la maravillosa visión que su fresa le ofrecía.

Ichigo lucía tan violable, tan expuesto y vulnerable cubierto de semen, gotas de sangre y fluidos que manchaban su cuerpo expuesto y esas putas medias que toda la noche le habían desquiciado como lunático, que no podía más que sentir como quería volver a follar a su fresa sin descanso. Ichigo era jodidamente hermoso.

Su hermoso amante, con su largo y hermoso pelo naranja aplastado por el sudor y pegado contra aquella almohada junto con los pétalos de rosas que también se pegaban a su sudoroso y exquisito cuerpo adornándolo, constituían la visión mas jodidamente caliente que sus predadores ojos azules habían visto durante la eternidad que llevaba de vida y por lo mismo quería follarlo una y otra y otra vez en un circulo vicioso sin fin y eso era exactamente lo que Grimmjow fucking Jaegerjaquez iba a hacer…

- Ichi, quiero follarte, quiero follarte en cuatro, boca arriba, boca abajo, amarrado, suspendido, quiero follarte de todas las formas posibles hasta partirte el ano y curártelo con mi saliva para volver a follarte – Le mencionaba el Sexta a su pelinaranja, e Ichigo no podía más que gemir por la sola idea de las proposiciones indecorosas de su amante.

- Grimm… hazlo, hazlo cuantas veces quieras, porque te amo y te pertenezco mi sensual vampiro, mi pantera, mi cuerpo, mi ano, mi semen, mi cuello, mi ser es tuyo para usar Grimm, Grimm, ¡Grimmjow! – Le respondió Ichigo, y Grimmjow le había besado, le había devorado y le había vuelto a follar una y otra vez, mordiéndolo, haciéndolo sangrar, bebiendo de su sangre y curándolo con su saliva una y otra y otra y otra vez, y llenándolo de semen como se lo había prometido.

Aquella noche, Grimmjow había bañado a su fresita en su deliciosa leche e Ichigo la había aceptado gustoso y encantado esparciéndola por todo su cuerpo porque venía de su vampiro. Grimmjow le había cogido brutalmente tantas veces aquella noche, de tal manera que a la mañana siguiente Ichigo se había quedado en su castillo para reponerse e intentar recuperar una vez más la habilidad de caminar, pues sus piernas estaban tan exhaustas que no podía ir a ningún lado sin que Grimmjow le cargara estilo nupcial. Pero aquella noche de total entrega por parte del pelinaranja en la que le había confesado a su amado que desde hace mucho tiempo sabía su secreto, Grimmjow le había adorado y reverenciado, lamiendo, besando y adorando cada centímetro de su cuerpo para convertirlo en el hombre que ahora era…

Ichigo aún podía recordar perfectamente aquella primera vez que había ocurrido cuando apenas llevaba dos meses saliendo con su amado, había sido una primera vez dulce y memorable, pero a la vez infinitamente larga, recordaba la suavidad y gentileza con la que Grimmjow le había penetrado aquella vez, la suavidad con la que el hombre mayor había tomado su virginidad, proclamándolo como suyo y convirtiéndolo en un verdadero hombre, pero también recordaba la brutalidad, pasión, intensidad y severidad con la que Grimmjow había entrado y salido de su cuerpo deliciosamente como jamás pensó que podría ser posible y le había llenado de su propio semen blanco, caliente y viscoso el cual el había aceptado y del cual secretamente se había vuelto un adicto goloso…

Eso pensaba el hermoso pelinaranja cuando de pronto se vio obligado a salir del rumbo de sus pensamientos y aquellos pasionales recuerdos de lo que había sido la noche en la que perdió su virginidad gracias a su sensual vampiro que le había tomado con amor, pasión y salvajismo, pues una mujer había llegado a la tienda con el objetivo de comprar un jarrón chino de porcelana antigua y mientras Ichigo le atendía con las mejillas completamente coloradas por los recuerdos que se habían apoderado de su mente, el tiempo seguía transcurriendo lentamente y aún faltaban unas cuantas horas para que una vez más en esa noche, pudiera reunirse con su amado y sentir el dulce calor inusual de su amante envolverle y abrazarle con un amor y pasión tan intensos y que le causaban tanta alegría, que pensó que jamás podría vivir para sentir aquellas sensaciones producto del amor que sentía, porque sí, si algo tenía claro era que él Ichigo Kurosaki de 17 años, con cabello naranja, color de ojos marrones y cuya ocupación era trabajar en una tienda de antigüedades, era que estaba total, absoluta, completa y perdidamente del vampiro Grimmjow Jaegerjaquez, Sexta Espada del grupo de los Arrancar, y uno de los vampiros más poderosos de todo el mundo, y ahora él le pertenecía, pero…

¿Podría amarle lo suficiente para renunciar a su propia mortalidad y compartir su vida con aquel vampiro por toda la eternidad? Se preguntaba una y otra vez el hermoso joven sintiendo como ante el sólo pensamiento su corazón se desgarraba por la intensa opresión que sentía… Ichigo aún no estaba seguro de aquella decisión que determinaría el destino de su vida, pero si algo sabía era que para cuando saliera de su trabajo habría tomado la decisión que cambiaría por completo su hasta entonces mortal vida…

Continuara…

Notas de la autora:

¿Les gustó? ¿Espero que sí!, si es así dejenmelo saber por favor y si disfrutan lemons, prepárense desde ya porque el próximo capítulo, que me tardaré un poco en actualizar, será mucho más intenso y tendrá sadomasoquismo extremo, pero con mucho amor. No obstante, será mucho más explícito que este y más sexy. ¡Gracias desde ya por todos y cada uno de sus comentarios y por el simple hecho de leer! ¡No olviden comentar aunque sea para animarme a que lo siga!

Chiika: ¡Chiika! ¡Muchas gracias por tu comentario! No creo que sea talentosa o genialosa! Pero agradezco de todo corazón el ánimo, aquí está este capítulo que tiene mucho lemon y me alegra oír que te gusta el sado, porque el próximo capítulo vendrá con todo. ¡Muchas gracias de todo corazón y ojala lo disfrutes!

Elizabeth: ¡Aquí está la continuación! Desearía poder incluir a los otros Espada, pero soy mala con los demás U_U no soy muy buena captándolos aún así, espero que te guste. Y no, GRIMMJOW NO BRILLARÁ, pero puede curar heridas con su saliva jejeje y por lo mismo puede follarse a Ichi y beber su sangre hiriéndolo y curándolo todas las veces que quiera ;)

AlexOkami: ¡Muchas gracias por tus comentarios! He decidido continuarla y aquí está el segundo capítulo, y este sí es pervertido. Ojala lo disfrutes y muchas gracias por comentar.