¡FELIZ DÍA DEL GRIMMICHI! ¡Para este hermoso día he aquí el tercer capítulo de Promesa de Amor! Les advierto que tiene MUCHO LEMON, SADOMASOQUISMO, LENGUAJE FUERTE, así que no digan que no se los advertí. Si les gusta todo eso les advierto que ¡CORREN RIESGO DE SUFRIR UN DERRAME NASAL!
Por otra parte les cuento que para esta historia me inspiré en muchas imágenes que al verlas le dan más énfasis a la historia. Desafortunadamente en este momento son las 3am y debo ir a acostarme, no tengo tiempo para subir las imágenes, por lo mismo he decidido ponerlas en una carpeta para descargar de modo que puedan verlas. ¡Las pueden descargar de mi perfil! ¡Ojala disfruten el capítulo!
Promesa de Amor
Escrito por Loreto W
Capítulo 3
Heridas
El tiempo transcurría lentamente en aquella encantadora noche estrellada de luna llena, y en una particular tienda de antigüedades, única en la ciudad de Karakura, el atractivo joven pelinaranja de nombre Ichigo Kurosaki, continuaba esperando impacientemente que su turno acabara y por fin pudiera reunirse con el majestuoso hombre que era su amante el poderoso vampiro Grimmjow Jaegerjaquez…
- Grimmjow – Suspiro intensamente aquella hermosa belleza de increíbles y cautivadores ojos marrones como ningún otro ser poseía en aquel mundo, sin poder evitar saborear en sus palabras dichas con un amor sin limite alguno, como siempre lo hacía, el nombre de aquel glorioso ser mitológico que le había robado más que un simple suspiro, más que un simple gemido, más que un simple jadeo en aquellas noches de intenso placer desenfrenado, donde ambos compartían hasta el amanecer no sólo su amor sin barreras ni obstáculos, sino también aquellas caricias fogosas y consumidoras que les hacían enloquecer de placer y desenfreno…
Para Ichigo el simple hecho de ser capaz de evocar el nombre de su amado vampiro y dejarlo salir de sus deliciosos labios cubiertos con aquel brillo labial sabor a fresas, que su Sexta tanto adoraba probar en cada posible oportunidad, se sentía como si el Arrancar estuviera ahí acompañándole, protegiéndole y abrazándole amorosa y sobre protectoramente velando por su integridad, como tantas otras veces su temperamental y particular amante lo había hecho, sosteniéndole firmemente de la cintura en un gesto territorial y posesivo de aquella criatura de la noche…
Del ser que cuando podía, le aprisionaba de aquella forma y deslizaba sin ningún reparo sus callosas y gruesas manos por su trasero y por su ropa interior siempre provocativa y siempre accesible para que el Sexta le tocara en aquellas partes que jamás él mismo había tocado, pero que siempre permitía que su amante tocara con la habilidad única que caracterizaba a las ambidiestras manos de su privilegiado vampiro en cada sentido de la palabra…
Para el joven pelinaranja, su amante era sin duda alguna lo más increíblemente maravilloso que había ocurrido en su vida desde que aquella serie de desgracias le habían hecho perder la esperanza. No obstante, cuando Grimmjow apareció para salvarle y le cautivó con su increíble gentileza y palabras cargadas de ternura, y se perdió en aquellas gemas incomparables que representaban los ojos de su amante, supo que jamás podría dejarle.
Más aún cuando de sus propios labios, le suplicó al Sexta que le hiciera suyo y tomara su virginidad que siempre había estado reservando para alguien digno de aquel tesoro, que jamás pensó le entregaría a aquel pecaminosamente único y sorprendentemente sensual vampiro.
El vampiro que le había abierto las puertas de su propio corazón y de su alma, y que desde que habían formalizado su relación y superado aquella barrera de las caricias tímidas y puras, le había conducido a un mundo de pecado, a un terreno peligroso de deseo desenfrenado, que había disfrutado en todo su cuerpo, el mismo cuerpo que Grimmjow había reverenciado con placer y había adorado como un templo sagrado y que con solo pensarlo, en aquel momento, esperando que su turno acabara pronto, para reunirse eternamente con la magnificencia que era su amado, le hacía temblar de deseo y placer…
- Grimm… - Susurró una vez el hermoso pelinaranja, que como cada día, lucía simplemente arrebatador y deslumbrante con su atuendo que, en su primera vez, Grimmjow había tenido el privilegio de quitar de su cuerpo, dejándole desnudo y completamente expuesto para el deleite de los hambrientos ojos del vampiro que relejaban ese deseo carnal que el Arrancar había satisfecho, incluso bebiendo el propio elixir que él le había ofrecido al exponer su cuello y suplicarle que bebiera única y exclusivamente de él…
Ichigo amaba a Grimmjow con toda su existencia, y no se arrepentía de ninguno de los momentos compartidos con el Arrancar. Su primera vez, en la cual se convirtió en todo un hombre, quedaría por siempre grabada en su memoria, pues aquella ocasión había representado no sólo la entrega y la unión absoluta, en donde ambos habían fusionado sus almas y sus cuerpos, volviéndolos uno solo. Aquella vez había representado la entrada a un mundo insólito de erotismo extremo y goce absoluto…
Desde aquella vez, en que le había entregado su virginidad al Sexta Espada, sin titubeo ni miedo alguno, con toda la decisión que había reunido incapaz de aguantar los propios deseos sexuales que yacían en lo más profundo de su corazón, Grimmjow le había enseñando un sin fin de cosas que jamás pensó que existirían en materia sexual e iban desde cómo complacer a su amante con su propia boca y hacer una felación, hasta prepararse a sí mismo para recibir a su amante y otras cosas que en los meses siguientes había probado con su vampirezco Arrancar.
No obstante, un día cuando Grimmjow le permitió a Ichigo recorrer con libertad su castillo, la fresa había llegado a un misterioso cuarto, y en él, el pelinaranja había descubierto algo a lo que en aquel momentos sus ojos no podían dar crédito, pues lo que había observado en aquel cuarto, había erizado su cuerpo y le había dejado extasiado, completamente anonadado.
Aquel descubrimiento, Ichigo podía recordarlo como si apenas hubiera sido ayer, Grimmjow dormía en pleno día como el vampiro que era y mientras lo hacía, le había dado autorización para merodear por su castillo con total antojo. Por lo mismo en su inocente y curiosa exploración había llegado a un subterráneo que le había dejado completamente sorprendido, pues en aquel subterráneo oculto en la profundidad del castillo de Grimmjow, había una mazmorra que guardaba secretamente diversos aparatos de bondage, disciplina, dominación, sumisión, sadismo y masoquismo...
Cuando Ichigo observó con atención todos y cada uno de aquellos objetos, perfectamente colgados en las extensas paredes de aquel lugar, supo que pasaría masturbándose todo el día y aquella noche haría que Grimmjow le tomara de cualquier forma que se le antojara. Sin embargo, cada uno de aquellos objetos que había descubierto en la mazmorra secreta de su sensual pantera le había acosado incontables noches por el simple pensamiento de desear sentirlos en cada parte de su cuerpo.
Nunca le había dicho a Grimmjow de su descubrimiento, pues ignoraba completamente si el Arrancar estaba consciente de aquellos objetos que incitaban al pecado y que estaban ocultos en las sombras de su propia fortaleza. El pelinaranja sólo recordaba como su Sexta le había dicho que su castillo era tan grande que había cosas que ni el mismo conocía…
Por eso había mantenido en secreto su descubrimiento sin darle mayor importancia y también principalmente debido al hecho de que desconocía prácticamente el uso de la mayoría de los objetos que ahí había. Eran demasiado extraños, y tal era la rareza de muchos, que algunos incluso tenían etiquetas en las que se podían leer nombres que jamás había oído en su vida "sybian" "strap-on" "butt plug" y otros, pero si de algo estaba seguro era que cada uno de aquellos aparatos podía proporcionar placer y dolor a quienes lo usaran, una combinación que Ichigo sentía estaba dispuesto a probar alguna vez…
Ichigo pensaba hasta ese entonces que jamás sería capaz de tener el valor suficiente de encarar a su vampirezco amante, pero aquella idea se desvaneció por completo cuando cumplió 5 meses en su relación con el Arrancar y ocurrió aquel fatídico accidente que cambió su vida por completo a tal punto de llevarle a suplicarle a su amante que usara aquellos aparatos en su cuerpo, que le usará, que abusará de él y que le hiciera sentir en su cuerpo como nunca antes un intenso dolor y placer…
El pelinaranja recordaba perfectamente aquel día como si fuera ayer… Aquel día que jamás podría borrar de su mente y aquel día en que su lado más oscuro, morboso, pervertido y pecaminoso, salió a relucir con su Arrancar que simplemente le había usado y torturado como el mismo se lo había pedido aquella noche… Incapaz de poder detener una vez más como tantas otras veces el rumbo de sus pensamientos que sin desearlo seguían un peligroso curso, comenzó a recordar aquel accidente que cambiaría por siempre su vida sexual con el poderoso Sexta Espada, que como ningún otro hombre jamás, le había amado aceptándole, a pesar de su irremediable daño…
Flashback
Ichigo había decidido una vez más tomar el mismo camino peligroso que inicialmente había tomado la primera vez que había conocido a su nocturno amante, pues sabía que Grimmjow le estaría esperando como siempre al finalizar su turno, y aunque se había sorprendido al no verle en su usual lugar esperándole, como había ocurrido otras veces pensó que su amante le alcanzaría en el camino como habituaba a hacerlo. Un error que hasta ese entonces había sido el peor error que había cometido en su vida y que lamentaría quizás por siempre hasta el fin de sus días…
El pelinaranja caminaba lentamente con paso calmado y sereno, ya había pasado mucho tiempo desde aquel incidente en que se había encontrado con esos despreciables hombres que habían osado intentar atacarle, hasta que su amante había llegado para darse a conocer y salvarle.
Desde aquel entonces nada había cambiado, las calles seguían siendo las mismas de siempre, seguían siendo el mismo basural que era Hueco Mundo, lleno de peste, de plagas, de basura, del peor tipo de calaña de gente, pero eso no le importaba puesto que mientras recorría ese camino con paso seguro gracias a la confianza que había ganado desde que había conocido a su Arrancar, sus pensamientos estaban llenos de hermosos momentos, gratos recuerdos, sensuales caricias y deliciosos momentos que había vivido con su inmortal amante, tan distraído estaba que no fue capaz de percatarse como de pronto, era empujado fuertemente contra el suelo, caía de rodillas y de frente duramente, hiriendo sus manos con el frío concreto del pavimento, y sintiendo como sus manos y rodillas rozaban contra el frió suelo al que como un costal de papas había caído, a tal punto de herirle y hacerle sangrar fluidamente…
- Ahhhhhhhh – Gritó Ichigo de dolor, cuando sintió el duro impacto contra el suelo, y sintió la sangre tibia emanar de sus rodillas rasgadas por la dura superficie, y sus manos heridas por el brusco deslizamiento, y antes de que pudiera continuar una mano le tapo la boca ahogando sus gritos y gemidos, sus manos eran amarradas y le ponían una venda en los ojos.
Ante aquellas sensaciones Ichigo comenzó a entrar en pánico, todo había sucedido demasiado rápido, todo lo que había pasado aquella noche en aquel momento, aún se encontraba difuso en su mente a pesar de poder recordar bien la noche, habían recuerdos que se mezclaban con otros, pero en aquel momento había sentido como de pronto manos de hombres comenzaban a tocar su cuerpo.
¿Cómo había ocurrido aquello? ¿Cómo había permitido que aquello pasara? ¿Por qué había sido tan estúpido y no había esperado a Grimmjow? Hasta el día de hoy Ichigo se lamentaba la estupidez que había tenido, no podía creer que hubiera permitido que aquello pasara… Pero había ocurrido y era parte del pasado, un pasado que no podría borrar y que si pudiera jamás lo haría, puesto que todo lo ocurrido en aquella noche le habían llevado a experimentar un nivel diferente de placer con su amado vampiro…
Aquella noche, le habían ultrajado, había sentido 6 manos tocar su cuerpo, y había escuchado palabras denigrantes y humillantes dirigirse hacia su persona, no quería rememorar una vez más aquello que había pasado, porque sería recordar la tortura a la que había sido sometido... lo único que recordaba era como le habían quitado la ropa, habían tenido la decencia de quitarle su vestido de trabajo, dejándole solo de la misma forma en que Grimmjow tanto amaba tomarle, con sus medias de red ahora rotas por la caída y con sus tacones…
Al recordar aquel fatídico suceso en su vida, Ichigo intentó contener inútilmente las lágrimas que ya habían comenzado a deslizarse con total libertad por sus mejillas, pues el simple hecho de recordar todo aquello, le causaba ganas de vomitar y le hacía estremecer horriblemente, en una tortura que creía haber olvidado…
Aquella noche había sido obligado a chupar los miembros de aquellos horribles hombres que jamás podrían saber a su amado, le habían humillado, golpeado y denigrado, habían tocado su cuerpo, le habían mordido y dejado marcas y chupones por todo el cuerpo, le habían cortado con navajas y quemado con cigarros.
Había soportado toda aquella tortura con ferocidad y valentía, le habían cubierto de semen y de orina le habían arrancado unos cuantos cabellos de su pelo, le habían usado y desechado una y otra vez como querían.
Aquella noche su hasta entonces ángel guardián no había aparecido, pero cuando comenzó a pensar en la causa de aquella ausencia recordó que Grimmjow le había dicho claramente que aquella noche tendría una reunión con los Arrancars, entonces ¿cómo había sido tan estúpido y lo había olvidado? El sólo hecho de recordarlo hizo que Ichigo se llevará las manos a sus cabellos y los jalara en un gesto de frustración profunda, mientras intentaba apaciguar vanamente la intensa agonía que se había apoderado de su corazón al abrir viejas heridas…
Aquella noche de esa violación en grupo, había llorado como nunca pensó que volvería a llorar de semejante forma, su llanto había sido mucho más desgarrador que el que había tenido cuando murió su madre o cuando había tenido aquel colapso emocional al conocer a Grimmjow…
Había sido usado, violado y ultrajado una y otra y otra vez por aquellos hombres desconocidos que habían osado tocarle, chuparle y lamerle en rincones que sólo Grimmjow había explorado, y ahora su cuerpo había sido mancillado y violentado por unos malditos desconocidos que jamás tendrían su merecido.
Aquella vez su cuerpo había sido ensuciado y marcado con marcas que no eran las de su amado. Por la misma razón había ignorado a Grimmjow durante toda una semana desapareciendo completamente de la vista de su siempre amado y eterno vampiro…
Para poder evitarlo, le había pedido a Urahara que le permitiera cambiar de turno con unas de las empleadas que trabajaba en el día. Afortunadamente Urahara había accedido gracias a que aquella semana su compañera de trabajo necesitaba atender unos asuntos urgentes durante el día, por lo mismo día a día, una y otra vez durante esa semana había repasado mentalmente como poder decirle a Grimmjow todo lo que había ocurrido sin que éste le culpara por su estupidez o le recriminara por no escucharle.
Ichigo conocía perfectamente la furia de Grimmjow, jamás había visto a su bipolar amante tratarle con furia o desquitar su ira con él, pero había sido testigo de la intensa furia e instinto sádico y asesino que su amante tenía con sus subordinados cuando estos atacaban humanos inocentes y se alimentaban de ellos…
Pero ahora, ¿cómo podría decirle a su amante que su cuerpo sagrado y reservado solo para él y que tantas veces había cuidado celosamente y le había entregado, había sido profanado y marcado de por vida por unos desconocidos reiteradas veces? ¿Cómo podría decirle a su espectacular amante que había olvidado sus palabras torpemente?
¿Cómo podría decirle a Grimmjow que se había convertido en la asquerosa perra de… que le habían obligado a… que había sido llenado por… que había tenido que lamer… que se habían…. que había sido denigrantemente rebajado a… a… a… Ichigo no pudo continuar, pues para ese momento había estallado en un desgarrador llanto, su vida nunca había sido más miserable que hasta ese momento en el que sentía que le había fallado completamente a Grimmjow… por lo mismo durante una semana había ignorado a su amante… quien cansado de buscarle le había confrontado en su misma habitación una noche…
Ichigo subía rumbo a su habitación la noche del día sábado de aquella semana… y antes de que pudiera encender la luz fue cuando lo sintió… Aquel aroma varonil y sensual, adictivo y excitante que sólo podía pertenecerle únicamente a su macho alfa…
- ¿Dónde mierda te habías metido Ichigo? – Le había dicho el Sexta con enojo, empujándolo duramente contra la pared y aprisionándole contra ésta sin siquiera saludarle, de tal modo que Ichigo tenía su rostro estampado contra la pared incapaz de poder moverse.
- ¿Creíste que podías escapar de mí para siempre Ichigo? – Le decía el Sexta furioso con palabras cargadas de rencor y veneno…
Una semana, una puta semana había intentado localizar a Ichigo por todos los medios posibles, le había esperado como era de costumbre a la noche siguiente del día de esa puta reunión con el grupo de Arrancars al que pertenecía, pero Ichigo, el maldito Ichigo no había aparecido, pensando que al día siguiente lo encontraría, grande había sido su decepción al ver que Ichigo tampoco había aparecido y así durante una semana había estado completamente perdido sin comprender a donde mierda había ido Ichigo, si el mocoso le había abandonado, había huido de él o simplemente como aquellos jodidos y putos humanos que le habían engañando no tenía idea, lo único que tenía claro era que Ichigo también le había abandonado.
Decir que Grimmjow estaba furioso sería quedarse corto, aquella noche como la bestia sanguinaria de la noche que era, había salido a cazar humanos, uno tras otro, había desgarrado, destripado y mutilado a cada uno de ellos disfrutando de sus gritos de agonía de sus gritos de temor y pánico, del excitante sonido de sus huesos rotos uno tras otro, odiaba a la humanidad, la odiaba, pero aquel odio había sido olvidado en el momento en que Ichigo había aparecido en su vida.
Ahora que el chiquillo no estaba Grimmjow había sucumbido a sus instintos más sádicos, sanguinarios y oscuros. Había retomado una de sus actividades favoritas de antaño: la cacería de humanos…. Y ahora que veía a ese pedazo de mierda que había sido su amante, sabía que Ichigo sería su próxima victima y le haría pedazos, lo follaría sin compasión, lo destrozaría y le mostraría que con él no se jugaba, que todos aquellos que habían osado jugar con sus sentimientos, habían conocido el infierno que el verdugo Grimmjow Jaegerjaquez les había mostrado con total sadismo, por lo mismo tenía a su fresita traicionera presionada contra la pared de aquella habitación en penumbras, y cuando Ichigo no le respondió sintió como una irrefrenable furia crecía a cada segundo en su interior a tal grado que si Ichigo no le respondía no sería capaz de controlarse y le torturaría con toda la ira contenida que había acumulado durante esa puta semana, la peor de todos sus años de vida…
- Grimmjow yo… yo… - Intentaba decirlo Ichigo al enfurecido Sexta que en ningún momento dejaba de apretarle con severidad las muñecas lastimándole e hiriéndole brutalmente dada su inhumana fuerza.
- ¿Tú que Ichigo? – Le dijo enojado el Sexta, y en un arrebato para enfatizar su punto le tomo y le golpeó duramente contra la pared haciendo que Ichigo soltara un fuerte gemido de dolor.
- ¡Aaaaaahh! Grimmjow – Gritó Ichigo quedándose casi sin aliento al sentir como Grimmjow le jalaba de los cabellos para acercarlo a su propio cuerpo y estamparlo duramente contra la pared, haciendo que su rostro rozara con la fría superficie en la que Grimmjow le había presionado.
- ¿Encontraste a otro? ¿Te cansaste de mí? ¿Mi pene no fue suficiente para satisfacerte y por eso te largaste? ¡MALDITA SEA RESPONDEME CUANDO TE HABLO! – Le gritó furioso Grimmjow y con su mano derecha el Arrancar apretó fuertemente el cuello de Ichigo intentando estrangularle. Se sentía tan jodidamente furioso que sentía que podía ser capaz de matar al maldito mocoso que le había abandonado durante esa puta semana en la que creyó que jamás volvería a ver al pelinaranja.
Su cuerpo estaba consumido por la sangre hirviendo de rabia que corría furiosa por sus venas y sus ojos estaban completamente cegados por aquella ira que le provocaba desear torturar sádicamente al muchacho del que se había enamorado, al muchacho por el cual le daría todo, pero el maldito humano que le había abandonado como todos los hijos de putas que habían huido de él dejándole con falsas promesas de amor.
Ichigo al oír aquellas palabras sentía como su corazón herido y quebrantado por la violación a la cual había sido sometido parecía desgarrarse y romperse en otros mil pedazos cuando oyó aquellas palabras salir de la boca del mismo hombre que tantas veces le había profesado amor con devoción. Quería llorar, quería poder desaparecer aquel mismo instante, el dolor físico que Grimmjow le causaba no era nada en comparación a su entonces agonizante alma.
¿Cómo podía expresarle a Grimmjow todo lo que había vivido? ¿Cómo podría confesarle que se había convertido en la perra de unos desconocidos que le habían usado y humillado hasta hartarse? Ichigo no merecía a un ser como Grimmjow, no merecía a alguien como aquel vampiro que podía renunciar a todo por él, menos cuando su cuerpo había sido brutalmente asaltado y no tenía ya nada que ofrecerle al Espada.
- Grimmjow yo… yo…. ¡no te merezco! –Respondió Ichigo desesperado, queriendo poder expresar todas aquellas emociones tormentosas que se habían arremolinado en su corazón y que le eran imposibles de explicar, y sin saber que hacía exactamente ni como lo había logrado, con la fuerza que en sus antiguos tiempos como pandillero le habían caracterizado, se soltó del Sexta, le lanzó a la cama, provocando que Grimmjow cayera sobre esta, y arrodillado muy cerca de él ocultando su rostro en la cama e intentado ahogar sus gemidos, Ichigo comenzó a llorar y a desahogarse apesadumbradamente, gimiendo y llorando palabras incoherentes, pero confesando a su vampiro la tristeza que le había embargado y la tortura que había vivido hace una semana, desnudándose ahí mismo para la sorpresa del Arrancar y confesándole como había obtenido cada una de esas heridas que marcaban la piel su propia piel que una vez fue perfecta y que ahora estaba llena de chupones, cicatrices, quemaduras, laceraciones, cortes y hematomas.
Cuando Grimmjow sintió el fuerte empujón que Ichigo le había dado y vio como su fresita se arrojaba de rodillas al suelo y comenzaba a llorar desolado sobre la cama, todos los intentos y deseos asesinos que había tenido hasta ese momento se fueron completamente a la mierda, más aún cuando vio a Ichigo llorar desconsolado, y sintió como si miles y miles de dagas filosas y largas le atravesaran incesantemente el corazón causándole un dolor tan intenso que el mismo se llevó la mano al pecho al intentar calmar esa agonía que se apoderaba de él al ver al ser que amaba, que amaba con toda su puta existencia inmortal y que el mismo con su estupidez, con su violencia, con su inhumanidad había herido…
Grimmjow quería golpearse en ese puto momento contra la pared o arrogarse a las llamas del infierno y quemarse en ellas, pues ver a su fresita en tal catatónico estado le desgarraba como no tenía idea y cuando Ichigo se desnudo frente a sus propios ojos, mostrándole un cuerpo lleno de heridas, quemaduras y cortadas, Grimmjow una vez más había estallo en furia, furia al escuchar como su fresa le relataba como aquellos humanos habían herido el cuerpo inmaculado de su amante y le habían marcado, habían ensuciado su propiedad y NADIE, NADIE EN EL PUTO MUNDO TOCABA LA PROPIEDAD DE GRIMMJOW JAEGERJAQUEZ, por eso se encargaría personalmente de matar y torturar a aquellos hijos de puta, pero por ahora su principal preocupación era la fresita llorosa que tenía frente así…
Ichigo no paraba de llorar y balbucear palabras desconsoladas contándole a Grimmjow lo que había sucedido y pidiéndole que le perdonara, aún sentía el agonizante dolor en su alma de lo que le habían hecho, la forma en que le habían humillado, ese dolor, el dolor de la humillación y la denigración le habían dolido más que cualquier otra cosa que había sentido en su vida, y mientras le pedía perdón y le suplicaba a su Arrancar que no le abandonara y le siguiera amando a pesar de la suciedad y la impureza que ahora llevaba en su cuerpo, fue cuando Grimmjow le abrazo y le dijo:
- Ichi… perdóname Ichi, nunca podría dejar de amarte fresita, eres lo que más amo en mi puta vida Ichi… y yo curare cada una de tus heridas, te haré mío tantas veces que aquellos recuerdos de esos bastardos se borraran por completo de tu mente – Le había dicho el Arrancar, comenzando a depositarlo en la cama, y besando con su lengua y su saliva curativa cada una de las heridas, marcas y cicatrices de Ichigo, dejando su piel como solía ser antes de que fuera contaminada por numerosas imperfecciones.
Ichigo había sentido aquella lengua del Arrancar besar cada una de sus heridas y había contemplado como segundo a segundo iban desapareciendo… Cuando Grimmjow le dijo que se encargaría de borrar cada una de sus heridas había sentido un gran alivió, pero cuando Grimmjow le dijo que el le tomaría tantas veces que aquellos recuerdos que plagaban su mente se borrarían no pudo más que sentir su corazón contraerse, Ichigo sabía que Grimmjow podía borrar aquellos recuerdos, pero ese dolor que laceraba su alma y la desgarraba jamás podría borrarse a menos que sintiera otro dolor que pudiera reemplazarle, en semejante estado catatónico, y cargando con todo aquello que le había herido emocionalmente además de su estado mentalmente inestable, pero aún sabiendo que era lo que estaba a punto de pedirle a su Arrancar fue cuando le dijo…
- Hazme tuyo Grimm… hiéreme con tus propias manos, hiéreme con tu pene, hiéreme como sea para que el dolor que ellos me causaron se borre por siempre de mi cuerpo y mi alma – Le dijo Ichigo con seguridad a su amante seguro de cada una de sus palabras.
El daño que aquellos hombres le habían hecho había sido muy profundo, físicamente Grimmjow había curado ese daño con su saliva borrando cada una de las marcas que le habían dejado como recordatorio, pero aquel dolor, aquel dolor humillante necesitaba que fuera borrado a cualquier precio, por eso si había un tipo de dolor que el podría soportar con gusto y amor, era cualquiera que Grimmjow le ocasionara, por eso en el fondo lo que Ichigo quería en semejante estado en que su mente se sentía inestable, era que Grimmjow le hiriera en un sentido en que pudiera borrar el dolor que esos hombres le habían causado.
¿Por qué razón tenía que cargar con el dolor que aquellos hombres le habían causado en su alma? – Pensaba Ichigo, deseando que pudiera olvidar todas aquellas cosas… y rogando porque Grimmjow aceptara.
- Nunca podría herirte Ichi – Fue lo que Grimmjow le respondió secamente sin poder comprender que pasaba por la mente de su tembloroso amante que le pedía que le hiriera ¿Acaso Ichigo se había vuelto loco y quería que le matara? El sólo pensamiento le hizo sentir nauseas ¿hasta que puntos esos hijos de puta habían dañado a su fresita? No obstante cuando Ichigo le respondió, comenzó a entender un poco más la caótica mentalidad de su amante en aquel instante.
- Quiero que me uses Grimm… que me uses amándome, queriéndome, valorándome, como sólo tú puedes hacerlo, quiero que me lleves a ese cuarto y uses esos objetos de placer y tortura – Le suplicó Ichigo deseando borrar a toda costa aquellos recuerdos que torturaban su mente y laceraban violentamente su alma, pero también delirando de deseo, sintiendo como su cuerpo se encendía ante la propia petición que le había hecho a su amante dada la fuerte implicación sexual que tenía. Pero necesitaba que Grimmjow le diera lo que necesitaba, necesitaba que el Arrancar le usara, le usara como aquellos hombres, pero porque Ichigo era quien se lo pedía y porque Grimmjow era el hombre que amaba.
Al oír aquellas palabras Grimmjow tragó duro, ¿acaso Ichigo se había vuelto masoquista? Grimmjow no podía dar crédito a las palabras que su pelinaranja le decía. ¿Cómo mierda Ichigo se había enterado de la existencia de aquel cuarto? ¿Y cómo conocía aquellos objetos? Se preguntaba el Espada, no obstante, desde que había desvirgado a su hermosa y bella fresita él mismo se había encargado de enseñarle a Ichigo los placeres del sexo, y el sin fin de formas en que ambos podían disfrutar de su sexualidad, pero que Ichigo le propusiera entrar en una sesión de sexo sadomasoquista, era más de lo que podía asimilar considerando el retorcido giro de los eventos que habían ocurrido aquella noche…
- ¿Qué mierda estás diciendo Ichi? – Le preguntó atónito el Sexta, aún sin poder aceptar lo que Ichigo le proponía, lo que Ichigo deseaba, lo que Ichigo quería. ¿Sabía realmente Ichigo en que se estaba metiendo? ¿Sabía acaso las infinidades de torturas sexuales que pasaban por la mente del Sexta en aquel momento en que Ichigo había pronunciado semejante palabras?
Para aquel entonces Ichigo había perdido completamente la cordura, pues las emociones humanas se caracterizaban por ser cambiantes y frágiles, por la misma razón era imposible culpar al hermoso pelinaranja por aquellos confusos deseos que expresaba su corazón y que en el fondo enmascaraban un intenso oscuro de deseo de ser poseído por su Sexta en semejante forma y dejar que su lado masoquista, el que había adquirido durante muchos años como el mártir que era, saliera a flote, y ahora en ese estado vulnerable en el que se encontraba necesitaba sentir dolor, dolor que pudiera causarle placer y olvidar la humillación severa que había recibido su alma y si su flamante vampiro, Grimmjow, era quien se convertiría aquella noche en su amo, sabía que podría vivir con el placentero dolor que sólo su Sexta podría causarle.
- Grimmjow, por favor, conviértele en mi amo, Grimm, dame placer y dolor, llévame a ese cuarto – Le suplicaba Ichigo a su amante de cabellos azules en sus brazos acurrucándose contra su pecho más y más, sintiendo la calidez de los brazos que tanto amaba de Grimmjow, por la seguridad, protección y confort que siempre le habían dado.
En aquel momento al escuchar aquella suplica de Ichigo, Grimmjow supo que su hermosa fresita se había convertido en un jodido Shinigami, pues Grimmjow tenía más que claro en que Ichigo sería el fin de su vida, y la causa de su muerte, ya que su fresita le mataría de locura y placer por el deseo carnal que deseaba a toda costa experimentar con su ahora Dios de la Muerte, su propia muerte, dulce y jodidamente placentera y Grimmjow fucking Jaegerjaquez no podía imaginarla de otra manera. Cargando a su fresita como tantas veces antes lo había hecho en sus brazos. Tomó el delicado cuerpo desnudo de Ichigo, lo cubrió con la colcha de la cama, y se lo llevó rumbo al destino que Ichigo tanto le había suplicado…
Ichigo al sentir como su poderoso Sexta le cargaba, no pudo más que sonreír complacido y calmar sus sollozos, ya que sabía que una vez más que como siempre estaba seguro en los brazos de su Sexta, aferrándose firmemente a ese pecho marcado por esa cicatriz que Grimmjow le había confesado era un recordatorio para no perder su determinación de soportar aquella vida inmortal que poseía. Se acurrucó en su pecho sintiendo el aroma varonil de su Sexta llenar cada uno de sus sentidos, pero fue interrumpido de sus pensamientos cuando Grimmjow le dijo mirándole firmemente con aquellos ojos azules como dos zafiros que eran capaces de robarle el aliento:
- Ichigo… ¿Estás seguro de lo que me pides? – Le preguntó una vez más preocupado el Sexta… Necesitaba escuchar una vez más a Ichigo, necesitaba escuchar que Ichigo estaba seguro de lo que estaba pidiendo, que sabía realmente en que mierda se estaba metiendo que una vez que dijera su puta oración o lo que sea que el jodido Shinigami planeara no habría vuelta atrás para ninguno de los dos…
Pero cuando Ichigo tomo una de sus manos y la apretó firmemente para enfatizar las palabras que le dijo, supo que en aquel momento su preocupación por Ichigo se había ido a la mierda, pues el Shinigami sabía perfectamente en que se estaba metiendo y eso pudo confirmarlo cuando su pervertida fresita le dijo con una voz tan cargada de deseo y tan putamente erótica a tal punto que hubiera tenido un orgasmo ahí mismo y hubiera llenado de leche sus pantalones de no ser porque ese no era el caso… pero las palabras de la boca sensual y pecaminosa de Ichigo habían sido prácticamente casi su fin…
- Quiero que me amarres Grimm... que me inmovilices, que me hagas tuyo, que me uses a tu antojo, que me tomes hasta que pierda la consciencia del placer que me causes Grimm - Mencionó ansiosamente el Shinigami, lleno de deseo en su voz y en su rostro, la lujuria y el deseo carnal que le devoraban internamente y el deseo por cumplir sus oscuras fantasías sexuales se hacían cada vez más tentadores y presentes con cada pensamiento de ser poseído por su sensual pantera que con su simple sensualidad le conducía al pecado.
Grimmjow estaba estupefacto al escuchar las palabras de su fresita, ¿desde cuando Ichigo se había vuelto un jodido masoquista? No es que se quejara, al contrario eso hacia más jodidamente sexy las cogidas que iban a tener y más aún, cuando Grimmjow era un sádico seme que disfrutaría cada segundo de torturar placenteramente a su masoquista fresita, un uke por excelencia, pero esas palabras, esas palabras tan orgasmicamente pecaminosas, le había hecho cuestionarse ¿realmente era ese Ichigo?...
¿Era ese el mismo joven virginal inocente que le había detenido cuando se había metido el pene de su fresita en la boca para saborearlo? ¿Era aquel muchacho el mismo joven que le había impedido seguir preparándolo con su lengua al decir que era un "lugar" sucio? ¡La comparación de su virginal fresita con el Ichi de ahora no tenía puto límite! ¡La comparación del antes y después era tan grande y abismal como la distancia entre el cielo y la tierra! Y Grimmjow no podía más que sonreír sádicamente como el pecaminoso ser de la oscuridad que era, al darse cuenta que el mismo de cierto modo había conducido a su fresita a la oscuridad, oscuridad que Ichigo más y más parecía disfrutar…
- Quiero que me uses Grimm, que me cortes, que me hieras, que me destroces, que me hagas tuyo, por favor Grimm, prométeme que lo harás… por favor Grimm, ¿me llenaras con tu semen y me convertirás en tu esclavo? – Preguntó Ichigo a su amado Arrancar, con lo que para cualquier que no fuera Grimmjow hubiera parecido una fingida inocencia, pero Grimmjow conocía demasiado bien a su amante, para saber que aquella pregunta era sincera y si eso era lo que Ichigo quería, él como el complaciente vampiro enamorado de su fresita que era le daría todo lo que éste pidiera…
- Te llenare con mi semen Ichi, con mi semen, con vino, con sangre, con lo que tú quieras fresita… Cuando lleguemos al castillo serás mi puta, mi perra, serás mi esclavo Ichi, serás mío para siempre y te convertirás en mi propiedad eternamente para satisfacerme, pero por ahora… cierra tus ojos y descansa Ichi… - Le dijo el Sexta… y fue cuando Grimmjow observó como su fresita esbozaba una hermosa sonrisa y cerraba sus ojos completamente, dejándose rendir por el sueño, puesto que cuando los abriera, sabría que Grimmjow cumpliría cada una de sus demandas y haría realidad no sólo el único deseo capaz de borrar las heridas severas que había recibido su alma, sino que también podría cumplir su más excitantes y retorcidas fantasías sexuales…
Grimmjow entonces con aquella hermosa carga en sus brazos se dirigió a la mazmorra y preparó todos y cada uno de los implementos que utilizaría cuando su bella fresita durmiente despertara en algunos minutos…
La bella fresita que desde que Grimmjow había llegado a aquella mazmorra y había preparado todo, había despertado luego de media hora de sueño, en el que se podría considerar había tomado una siesta reparadora, no obstante, cuando abrió sus ojos y se dio cuenta de que todo lo que veía oscuridad supo que había algo inusual, y fue en ese momento en el que recordó como el mismo le había suplicado a Grimmjow que le usara a su antojo, que le transformara en un esclavo para satisfacer todas y cada una de las necesidades sexuales de su Arrancar, y fue entonces cuando se dio cuenta de la posición en la que se encontraba…
Sólo ahí en aquel momento en que se había despabilado completamente y de pronto unas antorchas de fuego se encendían en perfecta sincronía, observó su alrededor y cuando sus ojos enfocaron todos y cada uno de los objetos y la visión sagrada y divina de su jamás más pecaminoso y lujurioso amante, supo que esa noche su vida cambiaría y dejaría ser un simple humano para convertirse en la perra oficial y el juguete sexual personal de Grimmjow fucking Jaegerjaquez, pues aquello que sus ojos veían le había hecho excitarse de golpe al punto de alzar su pene orgullosamente…
Ahí frente a sus ojos en toda su gloria como nunca antes había visto a su dominante Sexta, dominante en todo el sentido de la palabra vio a Grimmjow como nunca antes le había visto, vistiendo unos shorts de látex negros que se amoldaban como una segunda piel a cuerpo y acentuaban no solamente el visible y gigantesco bulto que era el falo carnoso de su amante, sino también su exquisitamente ceñido trasero. Además de eso, aquellos shorts tenían unos suspensores en forma de cruz que atravesaba por su pecho tensionando en puntos estratégicos los pezones de su Sexta, pero lo que más le había llamado la atención eran las botas de combate negras que vestía.
Cuando Ichigo le vio usándolas sintió como parecía estar a punto de sufrir un derrame nasal. Si a Grimmjow le excitaba verle usar prendas femeninas, especialmente medias con ligas, Ichigo amaba ver a Grimmjow usar aquellas malditas botas militares que le daban a su amante un aire mucho más dominante. Sin embargo, cuando sus ojos continuaron recorriendo a su pantera salvaje, fue en ese momento cuando sus ojos se percataron de algo que hizo que su corazón se detuviera por un instante. Grimmjow en sus manos tenía un látigo de 6 colas que lamía con propia lengua pasándola por cada cola, saboreándolas en un movimiento tan sensual y experto que Ichigo deseó en aquel mismo momento que esa lengua húmeda se deslizara por su propio cuerpo….
Aquella visión de su dominante Espada, en todo el sentido de la palabra le había hecho arder como nunca antes… Pues jamás había a su Espada lucir tan erótico y tan dominante como con ese traje…
- ¿Me extrañaste Ichi? – Mencionó el Sexta dedicando una sonrisa entre coqueta y sádica a su hermosa fresita que había despertado de su letargo y que no dejaba de mirarle con ojos que parecían devorarle. No obstante, si bien sabía que lucía absolutamente deslumbrante con su inigualable atractivo, su fresita no se quedaba atrás en aquella posición y situación de la que aún no se percataba por eso para ayudarle al Shinigami mencionó:
- Aunque parece que... no sólo tú me extrañaste Ichi... esta parte de aquí también - Le mencionó pecaminosamente el felino al joven pelinaranja tocando descaradamente su miembro erguido y agregando…
- Lástima que no te muevas mover para evitar que te toque Ichi… - Le dijo el Sexta y sólo en aquel momento por primera vez desde que había despertado su mente se despejo por completo y se dio cuenta de la posición en la que se encontraba. Ichigo se encontraba completamente extendido en una larga mesa, sus manos estaban atadas firmemente a sus muñecas, pero al mismo tiempo estaban perfectamente atadas por sobre su cabeza con largas cuerdas y sus piernas, Dios, sus piernas estaban abiertas al máximo con una con una….
- "Oh Dios" – Pensó Ichigo en el momento en que se dio cuenta que aquello que mantenía sus piernas abiertas y separadas al máximo más de lo que él mismo pudiera haberlas abierto no era otra cosa más que una barra separadora de piernas, que las mantenía firmemente inmovilizadas y abiertas para permitirlo un total acceso a su Sexta para que pudiera follarle, tomarle, poseerle, hacerle suyo, llenarle de semen sin problemas…
Ichigo no podía creer la situación en la que se encontraba más aún cuando se percató de que su cuerpo se sentía sumamente tenso, y cuando se miró a sí mismo, vio como su propio cuerpo estaba cubierto con un perfecto arnés de cuerdas seguramente amarrado por su sensual Sexta al mejor estilo bondage, y el cual recorría su cuello y su torso en intricadas vueltas y nudos que iban amarrados a su espalda y que atravesaban por su pecho.
Todas aquellas cuerdas adornando y tensionando su torso le enviaban corrientes placenteras al sentir como con el mínimo movimiento las cuerdas le apretaban. Ichigo estaba totalmente inmóvil, expuesto, vulnerable, a la completa y total merced del Sexta, incapaz de escapar, incapaz de moverse, incapaz de huir de aquel lugar, Grimmjow podía hacerle lo que le quisiera, podía cortarle, podía torturarle, podía violarle, matarle, lamerle, chuparle, introducirle todos los objetos que quisiera en su ano una y otra y otra y otra vez en un siglo interminable hasta quedarse seco de la cantidad de orgasmos que podría tener y él, él no sería capaz de detenerle debido a que estaba completamente inmóvil, y aquel látigo, látigo que Grimmjow sostenía y lamía una y otra vez jugando con su lengua, oh las cosas que Grimmjow podría hacerle con él pensaba Ichigo y fue en ese momento cuando sintió como el demonio que probablemente Grimmjow como ser de la oscuridad y de la noche conocía muy bien, sintió como este, se apoderaba de él, y con toda la libertad y pecaminosidad que pudo le mencionó a su Sexta al verla jugando de aquella manera…
- Quiero que... uses ese látigo en mi Grimm... que marques mi cuerpo, que lo hagas tuyo... quiero sentirte en todo mi cuerpo... quiero recordar cada una de tus caricias - Desvariaba Ichigo, sintiendo como el deseo carcomía su alma, como anhelaba poder sentir el cuero de aquel látigo lacerar su cuerpo, aquellos golpes de Grimm. Quería olvidar el dolor de su alma, la tristeza de su corazón las penas de su espíritu, quería que Grimmjow le llevara a un nivel diferente y transformara esa torturante sensación del dolor, aniquilante y desgarradora en algo placentero.
Quería olvidar el dolor y dejar de sentirlo como una agonizante tortura, que desde el día en que su madre había fallecido y el viejo se había enfermado dejándolo a cargo de sus hermanas menores totalmente desprotegido, se había convertido en una tortura constante. El hermoso pelinaranja deseaba que Grimmjow pudiera transformar el dolor en algo placentero, especialmente desde que había comenzando a sentir el dolor que esos hijos de putas, que habían osado mancillar su cuerpo y le habían ultrajando violentamente, un dolor causado por esos hijos de puta y que llevaba cargando desde hace mucho tiempo…
Por lo mismo, sabía que ese placer, ese dolor placentero que añoraba sentir, sólo Grimmjow podía causárselo, pues Grimmjow tenía el poder y la fuerza para hacerlo, sabia que sólo su poderoso, sensual y pecaminoso vampiro en cada centímetro de perfección del hombre que era, podía hacerle conocer y sentir en cada centímetro de su cuerpo. El Sexta podría demostrarle aquella delgada línea que dividía el dolor de un placer incomparable que le haría desfallecer más de una vez aquella noche y correrse hasta quedarse seco sin una sola gota de semen, viscoso y agridulce elixir que su sensual vampiro amaba beber de él así como su sangre. Por eso no podía evitar exclamar aquellos retorcidos deseos de su alma…
- Por favor Grimmjow úsalo en mi, hazme tu juguete y úsame a tu antojo – Le decía Ichigo, y Grimmjow oh Dios, Grimmjow quería morir de placer y calentura en aquel mismo instante en que su jodidamente sensual y retorcida fresita desvariaba de semejante forma, forma que disfrutaba a cada segundo al oír las más oscuras fantasías de su ahora morbosa fresa.
Ichigo era un puto masoquista, ahora Grimmjow lo sabía, pero Ichigo también sabía que su sádica y sensual pantera satisfaría lo más oscuros deseos de él, su puta, su perra y su fresa pervertida… Después de todo, Grimmjow no era un vampiro por nada durante todos sus años de vida eterna... había aprendido diferentes practicas sexuales que había aplicado para complacer a sus incontables amantes, pero en esta ocasión aquel que le pedía aquello, era el único ser que había amado y amaba desde que recordaba, Ichigo…
- Tsk… como ordenes fresita – Fue todo lo que le dijo Grimmjow y antes de que Ichigo pudiera reaccionar sintió como aquel látigo zumbaba y comenzaba a golpearle en el pecho y en las costillas haciendo que soltara gritos de dolor…
- – Gritaba Ichigo al sentir aquel látigo tocar su carne, sus pezones y sus costillas sintiendo un fuerte dolor enrojeciendo su carne, pero un dolor no tan agónico o extremo como pensaba que sería… Grimmjow sonreía sádicamente al escuchar como su fresita soltaba gritos de dolor, lo sabía su fresita era un puto masoquista, por esa razón le golpeaba con su látigo de una manera perfecta, con la fuerza necesaria para que Ichigo sintiera el dolor del cuero tocar su carne, enrojeciera y sensibilizara sus áreas, pero no lo suficientemente fuerte y peligrosamente para dañar a su fresita, herirle la piel o marcarle de por vida, no por nada había sido un macho alpha dominante durante tantos años y mientras veía complacido como Ichigo se retorcía disfrutando de aquellos latigazos, sensuales y dolorosos, que dejaban esa placentera sensación de dolor hormigueando en su cuerpo, su erección orgullosa y erguida comenzaba a gotear.
- Eres un puto masoquista Ichi, ¿te gusta como se siente mi látigo en tu carne? – Le dijo Grimmjow acercándose al cuerpo expuesto de su fresita y acariciando ahora suavemente, casi imperceptiblemente en ligeras y gratas cosquillas la piel sensible y abusada de su pelinaranja con sensaciones tan suaves y placenteras que Ichigo no podía evitar gemir por la sensación de las cosquillas que ese látigo ahora deslizándose sensualmente por sus zonas erógenas le causaba… Y Grimmjow continuó deslizándolo, primero por esos pezones rojos de Ichigo que le volvían loco y que quería poder perforar y jalar…
- Mierda Ichigo… tus pezones están tan duros como una jodida roca, ¿quieres que los tuerza, que los pellizque, que los perfore fresita? ¿Te gustaría que te perforara los pezones y pusiera en ellos argollas para jalártelos? – Le decía Grimmjow a Ichigo imaginando lo hermosas que se verían unas argollas de plata perforando los pezones de Ichigo, y si venían acompañadas por unas cadenas podría jalarlas y causarle placer y dolor a su fresita cuando éste quisiera…
- Ahhhh Grimm… - Gimió por milésima vez Ichigo, cuando sintió como Grimmjow con el largo látigo había enrollado su miembro y comenzaba a jalarlo para darle énfasis a sus palabras.
- Sí Grimm… tuércelos, abúsalos… pellízcalos… jálalos – Le suplico Ichigo dejándose llevar por la dulce y torturante adictiva y exquisita combinación que sólo podía ser causada por la combinación brutal del placer y dolor, y acto seguido, dejando a un lado, el miembro de Ichigo enrollado con el látigo. Grimmjow abrió un cajón de un mueble que se encontraba a su derecha y que dada la posición en la que Ichigo se encontraba, éste no podía ver, y de ahí saco unas perfectas pinzas para pezones plateadas que estaba más que dispuesto a colocar en los pezones que tanto amaba abusar de su exquisitamente delicioso y expuesto pelinaranja.
Cuando Ichigo vio lo que Grimmjow tenía en sus manos, no pudo evitar dejar salir un suspiro de asombro. Dios, ¿acaso Grimmjow iba a?...
Ichigo no pudo seguir la fase pues sintió como Grimmjow presionaba aquellas pinzas junto en sus pezones y comenzaba a jalar de ellas haciendo que Ichigo soltaras gemidos y más gemidos de placer.
- ¿Te gusta como te torturo fresita? – Le preguntaba sádicamente el Sexta a su amante, disfrutando el placer de Ichigo apoderándose de su rostro y de los gemidos de deseo que éste dejaba salir luchando inútilmente por controlarlos.
- Sí ah Grimm…. Me encanta como ahhh jalas mis pezones con fuerza – Gemía Ichigo sintiendo como su torturador amante jalaba con fuerza sus pezones estirándolos y haciéndole sentir oleadas de placer por todo sus cuerpo, pues sus pezones eran junto con los lóbulos de sus orejas, el cuello y su propio pene, las zonas más erógenas de su cuerpo y zonas que su vampirezco amante conocía perfectamente bien.
- Mierda Ichi… me encantan tus gemidos y gritos de placer, sigue gimiendo así para mi Ichi, dime que te encantan las cosas que te hago, fresita – Pedía Grimmjow también sintiendo el deseo infernal como el mismo infierno, quemar su cuerpo, pues el deseo que le recorría al ver a Ichigo gemir como desquiciado por el dolor que el mismo le infligía hacían que su deseo se elevara de manera desmedida.
- Ahhhh Grimm, Grimm me encanta como me torturas Grimm… más Grimm, por favor, déjame sentir más – Le suplicaba Ichigo a su amante peliazul, clamando por aquellas sensaciones que le hacían suplicar de placer y dolor, por la deliciosa tortura que hacía que pene goteara libremente blanco liquido que de vez en cuando Grimmjow con sus dedos recogía para lamerlos, saborearlos y deleitarse exquisitamente con el sabor único a fresas de su amado…
Grimmjow quien hasta ese entonces disfrutaba de la hermosa melodía que representaban cada una de las suplicas y gemidos de su preciosa fresa, no pudo más que seguir disfrutando de su interminable tortura con su amado pelinaranja, por la misma razón aprovechando la distracción de su fresita y dejando descansar a sus abusados pezones una vez más saco de aquel misterioso cajón un nuevo aparto, sólo que esta vez no era más que una venda para cubrir los hermosos ojos de Ichigo e impedirle saber cuales serían los próximos movimientos de aquella maravillosa sensación de pura tortura de sexo carnal.
Ichigo quien era incapaz de moverse y por lo mismo dada su posición estática no podía ver cuales serían los próximos planes de la total perdición y tentación que era su Arrancar, sintió como el hombre de cabellos azules eléctricos, vendaba sus ojos privándole así del sentido de la vista. Ahora en todo lo que podía confiar eran en sus oídos inmediatamente alertas para compensar la privación de su otro sentido.
- ¿Qué debería hacerte ahora Ichi? ¿Debería obligarte a chuparme el pene? ¿Te gustaría probar mi leche caliente fresita pervertida? – Preguntaba tan característicamente de manera pervertida Grimmjow, disfrutando como se oían sus propias palabras y amando cada momento en que las había pronunciado para deleitarse de la hermosa odisea y poema que era el rostro de Ichigo siempre expresivo y cambiante y por supuesto cubierto de ese puto sonrojo que amaba colorear las mejillas de su amante, haciéndole lucir sumamente virginal y puro, algo que Grimmjow amaba pues sabía que Ichigo podía negarse al sexo y verse como una inocente virgen, pero que pedía y gemía para que le follara como si el mismo fuera una puta… Aquella combinación de su virginal fresita que amaba actuar como una putita le volvían loco, loco de deseo por dominarle, de deseo por poseerle, de deseo por someterlo, por humillarle, por clamarle, por demostrarle quien era el jodido dominante en aquella relación que tenían, aquellos eran sus pensamientos y sentimientos más oscuros en cuanto se trataba de su pelinaranja.
Grimmjow amaba a la fresa, eso cualquier podía saberlo con tan sólo escuchar y saber como había terminado enamorándose del pelinaranja, pero Grimmjow deseaba a Ichigo con la misma pasión desmedida, y deseo desbordante con el que lo amaba… por lo mismo quería comerlo, morderlo, devorarlo, consumirlo, absorberlo, extinguirlo, derretirlo, transformarlo en una puta deseosa por su pene, para que Ichigo siempre recordara el sabor del cuerpo del hombre, del ser, del vampiro al que le pertenecía, al que le había entregado su alma, su corazón y su cuerpo, y el que un día muy cercano sería el único dueño de la mortalidad de ese Shinigami… ese jodido Shinigami masoquista que yacía recostado en aquella mesa, con una erección hinchada, roja, palpitante, imposiblemente erguida, goteando, derritiéndose como una puta vela, y gimiendo como una vil puta y perra, y ese último pensamiento fue reafirmado cuando oyó la perversión arrebatadora de su fresa…
- Úsame Grimm, úsame como tu juguete personal hasta que no quede nada de mí, Grimmjow, por favor, tómame en la forma que quieras Grimmjow – Suplicaba desesperado Ichigo como si su vida dependiera del trato que el Sexta le diera su cuerpo.
- ¿Cómo quieres que te use Ichi? ¿Qué quieres que te haga? ¿Quieres que te folle con mi pene? ¿Qué te llene de mi semen? ¿Te siga torturando hasta que tengas el orgasmo más fuerte de tu puta vida Ichi? - Preguntó el Sexta con sadismo y anhelo, Grimmjow sentía tanto deseo carnal por su exquisita y adictiva fresa a la que se había vuelto un puto adicto goloso, que deseaba poder tener la fogosa piel ardiendo en llamas de su fresa bajo su propio cuerpo, quería posar su cadenciosa boca para saborear cada parte expuesta de su Shinigami y así poder perderse en ese pecaminoso cuerpo que quería conducir al éxtasis para que ambos pudieran sumirse en la adrenalina del orgasmo... Pero antes de eso quería escuchar la respuesta de su fresa ante las sucias preguntas que le había hecho.
- ¡Respóndeme cuando te hablo jodido Shinigami! – Le dijo Grimmjow jalando el pene de Ichigo cubierto de semen con el látigo que estaba enrollado en la virilidad de su amante, y jalando fuertemente la cadena que unía sus pezones con las pinzas, al sentir aquella fuerte tensión apretar su miembro, ese sensible tortuoso jalon en sus pezones rojos, erectos y apretados por las pinzas, además de las cuerdas de su arnés tensionándose y estimulando su piel roja por los latigazos que había recibido, Ichigo respondió rápidamente…
- ¡Fóllame Grimmjow por favor! – Le suplicó Ichigo sintiendo ya como su cuerpo era consumido por el deseo, su cuerpo sudando como si hubiera corrido una maratón sin descanso, su sudor empapaba su espalda, sus muslos, sus caderas, su pelo, todo, y ese placer abrumador que sentía recorría su cuerpo con brutal ansiedad como un dulce veneno que se expandía por todo su ser y penetraba su cuerpo…
Grimmjow decidió darle a su fresita un poco de lo que pedía. No obstante, por mucho que quisiera enterrarle su falo hasta lo más profundo al seco, tenía que controlarse, quería darle a su fresita la noche de su vida, la cual el mismo Shinigami le había pedido, hasta ese momento le había dado bastante dolor y mucho placer… pero quería seguirle torturando hasta que Ichigo llorara de la agonía por lo mismo en un rápido movimiento volteó a Ichigo de tal manera que ahora Ichigo se encontraba en 4, aún amarrado a la cama, puesto que había amarrado las cuerdas de una forma en que Ichigo no pudiera mover sus brazos, pero en caso de desearlo como se le había antojado en ese momento, pudiera voltearlo para penetrarlo en cuatro como a una perra, así que ahora Ichigo tenía su trasero completamente expuesto y levantado para deleite del Sexta.
Ichigo quien no era capaz de distinguir que era lo que su Sexta tenía planeado debido a la ceguera temporal que esa venda que cubría sus ojos le causaba, sintió como Grimmjow súbitamente le volteaba obligándolo a ponerse en cuatro. Aquella posición siempre le había causado particular vergüenza porque se sentía totalmente expuesto y podía sentir en sus glúteos, muslos y nalgas la frialdad de la noche nocturna enfriándolo y al mismo tiempo refrescando su cuerpo ardiendo en abrasadoras llamas de placer. No obstante antes de que Ichigo pudiera seguir asimilando aquel cambio brusco y repentino de su particular amante nocturno, sintió como algo pegajoso y frío mojaba y humedecía el agujero de su ano, y cuando distinguió que aquella sustancia era lubricante, abrió sus ojos grandemente y lanzó un grito desgarrador.
- WAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA Grimmjow – Gritó fuertemente Ichigo sintiendo como las lagrimas se acumulaban en sus ojos y quedaban atrapadas en la venda que los cubría, aquella sensación le había dolido hasta al alma, Grimmjow le había penetrado sin aviso abriéndole salvaje y descomunalmente el ano partiéndoselo literalmente, aquella sensación de estar lleno eran demasiado para él….
- ¿Era esto lo que querías Ichigo? ¿Era esto lo que tanto anhelabas sentir algo fallándote por tu ano, abriéndote al máximo? – Le decía Grimmjow observando las innumerables expresiones que ponía Ichigo quien aún luchaba por acostumbrarse a aquella sensación que le llenaba por completo y cuando sintió como el látigo que hace muchos minutos atrás Grimmjow había sacado de su pene, golpearle la espalda respondió inmediatamente…
- ¡SI GRIMM ESO ERA LO QUE QUERÍA! – Gritó Ichigo, sintiendo el fuerte latigazo marcar su espalda y sintiendo como Grimmjow le llenaba más, pero cuando escucho como su Sexta se reía supo que algo andaba fuera de lo "normal".
- JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA ¿Querías que te penetrara Ichi? ¿Querías probar mi pene follando tu culo? Jajaja ¿quieres saber que es lo que te está partiendo el ano, fresita? – Menciono el Sexta socarronamente, disfrutando de la boca abierta en forma de "o" de su fresita ante el asombro de aquellas palabras que le había dicho el Sexta. Hasta ese momento Ichigo pensaba que Grimmjow había sido quien le penetraba usando su propio pene, pero si el delicioso y carnoso falo de su amante no era lo que le penetraba entonces ¿Qué era lo que tenía clavándose en su ano de semejante forma tortuosa y agónica?
El solo pensamiento le envió escalofríos a Ichigo imaginándose un sin fin de descabelladas opciones que podrían haber pasado por la mente de Grimmjow para torturarle, ¿Qué era lo que había utilizado su Arrancar que le hacia sentir como si todo su interior se desgarrara por dentro? ¿Una botella? ¿Una lata de refresco? Ichigo abrió enormemente los ojos al imaginar una serie de peores opciones que podían estar penetrándole ¿no era nada vivo cierto?
- "Dios, Grimmjow no" – Pensó Ichigo con temor, pensando en un psicótico amante más aún al sentir aquello que tenía en su cuerpo insertándose profundamente como si se tratara de una gruesa y larga serpiente, pero todas sus dudas sin fundamento murieron cuando Grimmjow le quito la venda de los ojos. Cuando Ichigo sintió al Sexta Espada, remover la venda que creía que sería algo infructuoso debido a la posición mirando a la pared en la que se encontraba, se sorprendió grandemente al ver como frente a él había un enorme espejo que le permitía ver en su totalidad, la situación en la que actualmente se encontraba…
En aquel reflejo Ichigo podía verse perfectamente así mismo, amarrado completamente, en posición de perrito, sus piernas separadas al máximo debido a la barra separadora que le impedía moverlas aunque fuera un milímetro, y su ano totalmente tapado y cubierto por lo que parecía ser una… una…
- Mierda Grimmjow… - Fue lo único que pudo pronunciar Ichigo sintiendo como la sangre comenzaba a subirle a la cabeza y amenazaba con matarle desangrado por una hemorragia nasal, al verse a sí mismo con el ano completamente penetrado por… ¿era una jodida?
- Mierda Grimm…. No puede ser que… Oh Dios… - Gimió Ichigo cuando sintió como Grimmjow le envestía una vez y acercándose a su oído le preguntaba…
- ¿Te gusta como se siente mi funda para pene Ichi? ¿Cómo se sienten sus relieves y puntas follando y penetrando tus paredes rompiéndote? – Ichigo al ver la sonrisa sádica de su Arrancar y al escuchar sus palabras cargadas de tanto pecado, sintió como se iba a correr en aquel mismo instante, pero Grimmjow al ver su reacción rápidamente saco del cajón una argolla azul circular de silicona y se la puso en su pene para mantener su flujo sanguíneo, prolongar su erección e impedirle que pudiera eyacular libremente para encontrar alivio ante la tortura extrema a la que Grimmjow le estaba sometiendo con locura…
- Ahhhhh Grimmjowwwwww – Gimió Ichigo sin poder controlar las lagrimas que comenzaron a descender por sus mejillas al sentir tanta tensión y placer, Dios, Grimmjow iba a matarle, iba matarle con todo aquello que le estaba haciendo y le seguiría haciendo, aquel dolor que sentía, aquel dolor que invadía diversas zonas su cuerpo, como el que desgarraba su ano, torturaba sus pezones imposiblemente estirados con aquellas pesadas pinzas que tenía su pecho y el dolor de su espalda aún roja por los latigazos que le habían abusado le hacían desvarían y ahora Grimmjow le torturaba prologando su erección al máximo e impidiéndole el dulce placer y alivio de la eyaculación, mientras con una funda que agradaba el ya enorme y grueso falo de su amante, además de estar llena de protuberancias con formas y relieves, comenzaba envestirle destrozando su ano, sin importarle que sangrara, que lo destruyera internamente porque Grimmjow podía curarle infinitamente hasta hartarse y llenarle por siempre…
Grimmjow no podía más que sonreír con satisfacción ante la dulce tortura que sabía que le estaba causando a su amante, verlo en semejante estado, tan abierto, tan dispuesto, tan sucio, tan morboso, tan obsceno y tan dedicado le volvían jodidamente loco, quería que Ichigo fuera tan inmortal como él para pasar la vida entera a cada segundo, a cada minuto, a cada hora, a cada día, a cada semana, mes y año cogiéndolo incesantemente, torturándole, jugando con el, usándolo, devorándolo, destruyendo, abusándole y sobre todo amándolo y volviendo loco de éxtasis y deseo como ahora que le envestía con aquella funda que tan perfectamente se adaptaba a su propio pene y aumentaba al doble su tamaño abriendo imposiblemente a Ichigo que tenía el ano tan angosto y dilatado ahora que podría haber introducido perfectamente su puño, pero aquella mierda no le interesaba, lo único que le interesaba era hacer gozar Ichigo con su propio pene, aunque este estuviera cubierto con aquella funda que además tenia un aparato vibrador con el que de seguro haría convulsionar a Ichigo no sin antes humillarlo y denigrarlo obligándole a decirle sus mas perversos deseos…
- ¿Te gusta como se siente esto Ichi? ¿Te gusta el dolor que te causo? ¿La tortura a la que te someto? ¿La idea de estar en cuatro como una sucia perra mientras te hago gozar y te rompo el ano? – Le decía Grimmjow a Ichigo maliciosamente, sádicamente, tortuosamente y cargado de todo el pecado infernal que tenía en su interior fascinado por las expresiones de agonía y placer que su fresa ponía, y vez en cuando estirando sus manos para secar las lagrimas de su fresa y saborear el dulce sabor salado de ellas.
- Mierda Grimmjow… eres un maldito sádico – Le respondía Ichigo derramando lagrimas, aquella tortura le estaba matando, sus lagrimas descendían libremente por sus mejillas y sentía como Grimmjow las secaba, no eran lagrimas de tristeza dolor ni pena, al contrario aquellas lagrimas eran lagrimas del puro gozo intenso que sentía como un puto masoquista, el masoquista que era, el masoquista en el que su sádico vampiro le había convertido y el masoquista que disfrutaba cada segundo de aquella tortura que solo su Sexta le infringía y que le había hecho olvidar a esos bastardos que habían osado tocarlo, pero Grimmjow, Grimmjow le lamía y besaba y chupaba en cada parte de su cuerpo, que sabía que olvidaría todo lo que le habían hecho y cada amarga memoria de las manos y partes del cuerpo de otros hombres que le habían tocado y que no eran su amante. Se olvidaría de todo aquello pues solo le quedaría el recuerdo de Grimmjow bañándolo en ese dulce néctar del que siempre quería alimentarse como lo era el semen de Grimmjow…
- Ahh Grimm Grimm… Ahh eres un sádico, un sádico maldito al que amo – Le decía Ichigo y como el glotón sexual que era, empujaba su trasero hacia atrás para hacer más profunda la penetración, aquella sensación que cubría su ano, le estaba matando, las cuerdas que aprisionaban su cuerpo se tensaban al máximo en todo su cuerpo cubierto por ese arnés hecho de cuerdas, mientras que las amarradas de sus muñecas también le laceraban y le hacían causar un dolor adicional a todo el que ya había acumulado en su cuerpo, pero sabía que todo dolor y heridas que Grimmjow inflingiera en su cuerpo se curarían.
El Arrancar podía cortarle, destrozarle, hacerle de todo, pero cuando la desenfrenada y eterna noche de placer terminara, su cuerpo seguiría intacto y sólo la dulce tortura de su amante permanecería por siempre en su cuerpo que era, desde hace 5 meses, propiedad exclusiva de Grimmjow Jaegerjaquez, y mientras continuaba disfrutando agónicamente de aquellas embestidas de Grimmjow con aquella funda que le hacía llorar de placer y tortura sensual escuchaba como su Sexta continuaba incitándolo a la locura con sus palabras imposiblemente más pecaminosas.
- Tsk… Y tú eres un maldito masoquista Ichi que disfrutas de la tortura a la que te someto – Le repetía el Sexta con aquella sonrisa socarrona que jamás abandonaba ni un solo segundo su rostro, mientras continuaba penetrando sin cesar a Ichigo, oyendo sus gemidos, disfrutando del sonido de la respiración entre cortada de su fresa, saboreando de vez en cuando las dulces lagrimas saladas que el pelinaranja derramaba por el placer que le causaba y adorando cada puto segundo de la sensación del ano de su Shinigami contrayendo su pene con aquella jodida funda que le apretaba imposiblemente y también le enviaba corrientes eléctricas de placer que no hacían más que animarlo a follar a su fresa más bestialmente.
- Mierda Ichi, te sientes tan bien, eres tan estrecho ah ah – Jadeaba incisamente Grimmjow, el sonido de sus testículos golpeando duramente las nalgas de Ichigo resonaba en aquella mazmorra, los gemidos de Ichigo llenando la habitación se mezclaban con sus propios gemidos. Ichigo se sentía tan deliciosamente apretado y estrechado que quería envestirlo con la bestialidad que siempre le había caracterizado, follaba a Ichigo de la misma forma en que hacía la guerra, con furia, con salvajismo, sin compasión a alguna y mientras arremetía con saña, le decía:
- Voy a hacerte sangrar Ichi, voy partirte el ano, voy a follarte duro tantas veces que te haré sangrar y beberé toda tu sangre.
- ¡Destrózame Grimmjow! ¡Más fuerte! ¡Más adentro! ¡Más violento! - Ichigo ya no sabía que hacer para poder seguir soportando aquella agonía que sentía en todo su cuerpo, sus muñecas laceradas y casi sangrantes le causaban dolor y como podía intentarse sostenerse mientras su cuerpo era abusado, sacudido, penetrado, profanado y violentado deliciosamente por el hombre que arremetía contra su ano con fuerza, podía sentir a Grimmjow partiéndole el ano con aquella inmensa funda llena de protuberancias y formas haciendo que comenzara a sangrar, pero también podía sentir perfectamente los enormes testículos del hinchados del Sexta chocar con su trasero una y otra vez y causar fuerte sonidos por las embestidas que sentía, si Grimmjow no le permitía correrse pronto estaba seguro que desfallecería de placer, porque lentamente comenzaba a sentir como el sudor que empapaba su cuerpo aumentaba y como todo su cuerpo temblaba de la agonía además del color rojo de sus testículos, pene y la sangre acumulada en estos que rogaba por fluir y que se encontraba atrapada en aquel anillo para pene que prolongaba su excitación y le impedía eyacular en alivio.
- Mierda Ichigo… eres tan delicioso… me encanta follarte así Ichi… ¿te gusta como se siente Ichigo? ¿Estás disfrutándolo tanto como yo estoy disfrutando profanar tu cuerpo mi fresita? – Le decía ya Grimmjow desquiciado por el placer y sin parar un solo segundo, lamiendo la sudorosa espalda de Ichigo que jamás dejaba de ser apetitosa como todo el cuerpo de su amante. Grimmjow besaba, lamía y de vez en cuando mordía con sus colmillos filosos partes de la espalda de Ichigo y claro el propio cuello de este para alimentarse y deleitarse con el dulce néctar que se había vuelto la sangre de Ichigo que tanto amaba como el sabor del semen de su fresa.
- Grimm…. Por favor por favor Grimm… necesito… ahhhhhhh Grimm…. Necesito correrme – Le suplicaba ya Ichigo incapaz de poder aguantar más toda aquella tortura y dejando que las lagrimas aumentaran el caudal que hasta ese entonces tenían. Ya no podía soportarlo, la sangre acumulada, el sudor, su visión nublándose por el placer y por las copiosas lagrimas que se acumulaban en sus ojos por el puro gozo que sentía le desquiciaban.
- Dime que quieres correrte como la perra que eres Ichi, ¡dime que eres una perra! ¡Dime que soy tu dueño y soy el único que puede poseerte! – Le decía Grimmjow a Ichigo expresando con lujuria sus carnales deseos al mismo tiempo en que sostenía con firmeza el cuerpo de su amante y escuchaba las desesperadas suplicas y la respiración jadeante de su gimiente fresita. El fuerte olor a sexo en aquella oscura mazmorra, el intenso olor a pre-semen de la erección confinada por ese anillo que le había puesto a Ichigo en su pene y el dulce y terriblemente adictivo e intoxicante olor de la sangre que derramaba del ano de Ichigo incluso con aquella funda con la que le profanaba duramente, le hacían continuar follando a Ichigo como una maquina cegada por el deseo puro.
- ¡Grimm ah ah jow por favor déjame correrme Grimm! – Continuaba suplicando Ichigo resintiendo con todas las fuerzas y estamina que poseía aquella dulce tortura infinita. Las palabras descaradas de Grimmjow, sus embestidas, su fuerte agarre en su cintura y la forma en que casi le clavaba las uñas, la forma en que le lamía y llenaba de saliva la espalda, la manera en la que saboreaba, chupaba, succionaba y mordía su cuello en el que podía sentir sangre resbalando y el propio olor de su sangre carmesí inundando sus sentidos así como el varonil olor al sudor de Grimmjow, el abrazador calor corporal que emanaba de su enloquecedor vampiro, y esas palabras desvergonzadas que le decía le tenían maniatado.
- ¡Dime lo que eres Ichigo! ¡Dime lo que quiero oír y dejaré que te corras! Si no lo haces no lo haré Ichi, dime que eres mi perra – Le dijo Grimmjow maliciosamente jadeando y gimiendo, pero con el suficiente autocontrol que había obtenido a lo largo de toda su eternidad vivida para formar frases coherentes, y para enfatizar el punto de sus inmorales palabras mordió con sus colmillos el apetecible y carnoso lóbulo de la oreja derecha de Ichigo que así como todo el cuerpo de su pelinaranja se exponía para su entero deleite.
Cuando Ichigo sintió los filosos y delgados colmillos de Grimmjow perforar el lóbulo de su oreja, no puedo más que soltar un fuerte grito de dolor y sorpresa, pero cuando su mente nublada por el placer fue capaz de procesar las palabras de su peliazul sintió como por un segundo su corazón se detenía abruptamente al mismo tiempo en que el Grimmjow detenía por completo sus envestidas privándole más aún de aquel gozo y permitiéndole respirar y procesar aquellas palabras que le caían de golpe como una fuerte bofetada…
¿Acaso Grimmjow quería que?... Cuando Ichigo procesó en su mente aquellas palabras que resonaban con el eco de la excitante voz de su amado, no pudo evitar como se sentía desfallecer en aquel mismo lugar y se hubiera caído de no ser por las fuerte sogas que oprimían sus muñecas. "Dime que quieres correrte como la perra que eres Ichi" "Dime que eres mi perra, Ichi" Las palabras de Grimmjow resonaban como un peligroso eco en su mente.
¿Hasta que punto planeaba Grimmjow humillarle? ¿Hasta que descarado punto quería Grimmjow que se rebajara? El simple pensamiento de confesarle a Grimmjow aquello que su Arrancar esperaba de él o el simple hecho de dejar aquellas palabras salir en su boca, hacían que su corazón ahora palpitando intensamente se aceleraba aún más.
Se encontraba ahí con su erección restringida por aquel anillo que le impedía poder disfrutar del gozo que tanto anhelaba sentir, sus mejillas imposiblemente rojas, su ano sangrando, Grimmjow inserto en lo más profundo de su propio cuerpo, sus pezones aún abusados con aquellas pinzas que mantenían aquellos capullos rozados duros como rocas, el arnés de cuerdas seguía estimulando su cuerpo, las diferentes zonas de su torso, sus propios muslos. Sus piernas aún se encontraban imposiblemente abiertas por la barra separadora, su espalda abusada, roja con marcas del látigo que había saboreado su carne con la misma hambruna con la que Grimmjow le había cubierto de saliva, chupones, mordidas y marcas todo el cuerpo, su cabello aplastado y empapado por el sudor, su cintura con las marcas de las uñas de Grimmjow cuando le había sostenido para embestirlo, además de su rostro empapado por las lagrimas.
Ichigo se sentía completamente humillado y avergonzado por el estado actual en el que se encontraba. No obstante, a pesar de todo, lo único que le importaba en ese puto momento era poder alcanzar el alivio que tan desesperadamente necesitaba y aunque quisiera negarlo, aunque quisiera ocultarlo, Grimmjow, el vampiro que aquella noche había borrado las marcas de esos malditos, tenía razón, su vampirezco sensual amante tenía razón, era un puto masoquista y estaba disfrutando cada segundo de aquella imposiblemente deliciosa tortura que le había convertido en una perra.
- Hazlo Ichi… sabes que lo sientes, di que eres mi perra – Le susurró de pronto Grimmjow, y antes de que Ichigo pudiera cumplir las demandas de su nocturno amante, Grimmjow tomo su mentón jaló su rostro y le dio un apasionado beso que una vez más aquella noche le robo el aliento, y cuando sintió como Grimmjow se separaba de él y estiraba sus manos para sacar del mismo cajón de donde había sacado las pinzas y los hielos, un grueso collar de cuero negro con puntas para amarrárselo al cuello, y en el que se podía apreciar perfectamente una placa plateada con forma de hueso e incrustaciones que en la cara frontal tenía su nombre "Ichigo" y en la trasera "Propiedad de Grimmjow". Ichigo sintió como en aquel momento en el que ya no podía morir de la intensa vergüenza y deseo que le dominaba, el poco pudor que aún le quedaba se iba a la mierda y dejando su vergüenza, su nerviosismo, y todo aquello que le impedía decir aquellas palabras de lado, simplemente, mirando fijamente a Grimmjow con toda la intensidad que sus ojos marrones se lo permitían por las lágrimas, dejó salir de su boca aquellas palabras que fueron el acabose para Grimmjow:
- Pone ese collar en mi cuello y jala la correa mientras follas Grimmjow, soy tu perra Grimm fóllame como tu perra por favor. – Le dijo Ichigo sin pestañar en ningún momento fijando su mirada marrón velada en deseo con los intensos ojos azul zafiro de Grimmjow que penetraban hasta lo más profundo de su ser.
Cuando Grimmjow escuchó aquellas palabras salir de los labios hinchados por los besos que esa noche tantas veces le había dado a su fresa, pero igualmente tentadores, supo que en lo que quedaba de la noche se transformaría en una total bestia. El poco autocontrol que hasta ese entonces había mantenido con todo orgullo se fue a la mierda y dejando que el demonio que era posesionara su cuerpo, dio rienda suelta a sus más oscuras y perversas fantasías sin contenerse de las obscenidades que le diría a su fresa que prácticamente le suplicaba a gritos que le follara como una perra, por eso cumpliendo las demandas de su amado le dijo.
- Mierda Ichi, eres una puta perra, ¿no es así fresita? – Preguntó maliciosamente el Arrancar, con aquella sonrisa socarrona y sádica, anticipándose perfectamente a la respuesta que esperaba de su amante desesperado y desinhibido por buscar su propio
alivio.
- ¡Si Grimm y soy tu perra! ¡Fóllame por favor, Grimm! – Suplicó Ichigo desesperado.
- Mierda Ichi, ¡eres una perra! ¡Estas tan jodidamente caliente que hasta dejarías que un perro te follara si mi pene no estuviera aquí para satisfacerte ¿no es así Ichi? – Le expresó Grimmjow mordiéndole el hombro derecho con sus caninos para que Ichigo reaccionara a sus palabras y adorando como el sádico vampiro en el que se había convertido, observaba complacido la odisea que eran las expresiones del rostro de Ichigo en su debate moral contra sus propios pensamientos y deseos.
- ¡Si Grimm lo haría! ¡Dejaría que un perro me follara si tu pene no estuviera! – Gritó Ichigo desesperado, dejando que las lagrimas nuevamente continuaran cayendo por sus mejillas, la vergüenza, la morbosidad, el pecado de la situación le tenían vuelto loco. Más aún al procesar sus propias palabras retorcidas que había dejado salir con el único fin de poder encontrar su alivio en un orgasmo que acabara con aquella intoxicante tortura.
¿Cuántas veces se había humillado aquella noche? ¿Cuántas veces había dejado salir de su boca las palabras más descaradas que jamás había pensando sería capaz de decir en su vida? ¿Cuántas veces le había suplicado a Grimmjow que le denigrara deliciosamente de aquella forma? ¿Cuántas veces más y cuantas cosas más tendría que decir cegado por ese placer enloquecedor que Grimmjow le hacía sentir y le volverían totalmente loco antes del amanecer? No podía recordarlo, no podía contar las veces, lo único que deseaba, su único deseo, el anhelo más grande por el cual rogaba cada célula y poro de su cuerpo, piel y alma era que Grimmjow por favor le dejara correrse y por fin acabara con aquel agónico suplicio que sabía perfectamente en su interior que si Grimmjow no terminaba pronto le harían volverse un adicto.
- ¡Eres mi perra Ichi! ¡Ladra como una mientras te follo por el culo! – Le pedía Grimmjow mientras no sólo jalaba las pinzas de los pezones de Ichigo, sino que también jalaba aquella correa del cuello de Ichigo para obligarle a levantar su cabeza y seguir saboreando su cuello y aquella vena yugular que le ofrecía el néctar más exquisito de todo el cuerpo de Ichigo.
- ¡Guau, guau, guau! – Ladraba Ichigo como Grimmjow se lo pedía, sintiendo como las lágrimas que seguían deslizándose por sus mejillas eran de placer infinito y vergüenza, jamás en su vida y en todo lo que había vivido desde que había conocido al Sexta se imagino que se encontraría en semejante posición, rebajado al punto de ser una perra de su amo, dueño y señor, pero si de algo estaba seguro es que jamás se había sentido tan liberado en toda su existencia.
- Mierda Ichi, te amo tanto, amo cada parte de ti, cada parte de tu cuerpo, de tu ser, te amo Ichi y voy a herirte con mi pene hasta hacerte sagrar, voy a llenarte con mi semen y cuando haya terminado voy a obligarte a limpiar mi pene con tu lengua hasta que no quede una sola gota. – Declaraba Grimmjow y fue en ese momento cuando Ichigo ya no pudo soportar más, el abuso que recibía en su próstata era demasiado para él, incapaz de soportar aquel abuso reiterado, y sintiendo como todo su cuerpo desfallecía y convulsionaba, le suplicó a su amante desesperadamente por alivio con todo lo que aún quedaba de su voz ronca por los gritos de suplica que había expresado aquella noche.
- Grimm, por favor, por favor Grimmjow, no puedo más Grimm – Suplicaba una vez más Ichigo desesperado, ya no podía más si Grimmjow no le dejaba venirse ahora moriría, pues su pene rojo y casi morado ya no podía soportar un solo segundo más de aquel castigo, pero Grimmjow seguía perdido en el mar delicioso de placer en el que se había sumergido.
No obstante, al oír las palabras de su fresita suplicarle, rogarle, implorarle como el puto amo, dueño y señor que él era de Ichigo, se conmovió y decidió hacerle caso a la suplica de su amado, pero no sin antes torturarle unos cuantos minutos más, por ello llevando sus manos al control de la funda para pene para activar su vibrador, que sería una agradable adición a la tortura en el ano de Ichigo, lo encendió al mismo tiempo que jaló el botón del anillo que cubría el rededor de la torturada erección de Ichigo y con una fuerte y estruendorosa carcajada sádica y socarrona digna de Grimmjow Jaegerjaquez, se deleitó escuchando el fuerte grito agónico de placer de su fresa ahora literalmente muriendo de placer.
- ¡! – Gritó con toda su voz Ichigo sintiendo las fuertes vibraciones en su ano y en su pene enloquecerle y sintiendo un horrible, pero placentero dolor imposible de describir en palabras, incapaz de poder hacer nada más que retorcerse placenteramente y desquiciadamente por la intensidad de todas esas sensaciones abrumadoras que le maniataban, comenzó a moverse frenéticamente intentando librarse de aquello, movía sus manos lacerándolas y haciéndolas sangrar a tal punto que Grimmjow las lamía y las curaba bebiendo de ese delicioso liquido carmesí que resbaladaza por las muñecas y brazos de su fresa.
Grimmjow era un maldito sádico y lo sabia perfectamente, amaba sentir a Ichigo convulsionando bajo su cuerpo, amaba el sabor de aquellas lagrimas saladas que salían de los ojos de su fresa a causa de la agonía que le causaba, pero lo que más le excitaba era escuchar los gemidos, las suplicas, los ruegos y el llanto de placer desconsolado de su amante que había sido reducido a un cuerpo convulsionante de placer, por eso permitiéndole por fin la culminación y el gozo que su fresita tanto suplicaba desesperadamente diciéndole repetidamente:
- GRIMM GRIMM AWWWWW POR FAVOR GRIMMJOWWWWW GRIMMJOWWWWWWWW GRIMMJOWWWW AW AW AW
Y con esos gritos de suplicio por parte de Ichigo fue que Grimmjow en un ágil movimiento, retiró el anillo del pene de su fresita e hizo que Ichigo, con un descomunal gutural sonido incomprensible, se corriera en una fuerte explosión que provocó que su descomunalmente erguido e hinchado pene venoso salpicara semen en una fuerte explosión que llenó de la blanca y viscosa sustancia el espejo que estaba en frente del pelinaranja.
Ichigo gemía y se retorcía histéricamente, sentía como perdía la consciencia por la tensión sexual que tenía acumulada en su cuerpo, por ello con la boca ronca y seca de tanto gritarle y rogarle a Grimmjow, le suplicó una vez más que tuviera clemencia y que le permitiera obtener el alivio que su cuerpo tanto necesitaba y fue así como de pronto, como si de un milagro se tratara, sintió como Grimmjow sostenía su torturado pene y de pronto retiraba en un ágil movimiento aquel anillo que le había causado tanta agonía, y sin poder evitarlo, sin imaginarlo sintió como su cuerpo convulsionaba en un fuerte espasmo que sacudió todo su cuerpo…
Cuando la visión de Ichigo se nubló completamente y de pronto perdió la consciencia y el sentido de todo lo que pasaba a su alrededor, sintiendo y escuchando en sus propios oídos el golpeteo descarrillado de su propio corazón y su respiración agitada a más no poder, fue cuando su pene explotó en un intenso orgasmo tan poderoso como un volcán haciendo erupción, que su orgasmo manchó y llenó de semen el espejo frente a él, su orgasmo había sido tan increíblemente intenso que le había dejado sin aliento, jadeando desesperadamente por aire, intentando recuperar el aliento para no ahogarse.
Las piernas de Ichigo temblaban como gelatina y estaban acalambradas. Aquel orgasmo había sido tan intenso que jamás había sentido algo tan delicioso y semejante que le hubiera dejado tan satisfecho como se sentía ahora. Podía morir en ese mismo instante y sabría que jamás se sentiría tan contento y con tanto gozo en su alma, corazón y cuerpo. No obstante, mientras aún intentaba reponerse de las replicas de su orgasmo y su cuerpo convulsionaba fuertemente, podía sentir aún a su vampirezco amante envistiéndole e intentando alcanzar su propio clímax.
Al sentir como Ichigo se corría en ese explosivo orgasmo Grimmjow no pudo más que sentir como el mismo estaba a punto de alcanzar su punto culmine, pues las paredes de Ichigo y las vibraciones de la funda que aún llevaba puesta le habían causado un placer tan intenso que sólo quería derramarse en el interior de su amante, por ello con la misma agilidad y rapidez con la que había retirado el anillo del pene de Ichigo, saco su pene del ano de éste y sin perder un solo segundo, se quitó la funda que llevaba puesta, la arrojó al suelo y en un parpadeo, volvió a introducir su monstruoso falo cubierto de venas e imposiblemente hinchado en el ano abierto de su amante, causándole a Ichigo, quien aún se reponía como podía de su orgasmo, un fuerte gemido, y con una ultima embestida brutal sosteniendo firmemente la cintura roja por la presión y fuerza con la que Grimmjow se había sostenido a ella, se corrió llenando con su semen caliente y espeso el ano de Ichigo hasta lo más profundo.
- Mierda Ichi, voy a llenarte de mi semen caliente hasta el fondo ahhghhhhhhh ahhh voy a llenarte tanto, que nunca te sentirás tan lleno en tu puta vida que con mi semen – Gimió Grimmjow fuertemente con un gemido tan poderoso y desgarrador que hubiera podido espantar a cualquier alma de aquel castillo del que era dueño. Con una fuerza descomunal y en una explosión intensa, llenó a Ichigo con lo que parecía ser para el pelinaranja litros y litros de semen aunque tan sólo probablemente unos cuantos milímetros aproximadamente, pero cantidad que bastaba para que Ichigo sintiera su agujero contraerse y llenarse de aquel esperma que como Ichigo pensaba de haber sido una chica con tal cantidad le hubiera dejado inmediatamente embarazado.
Ichigo podía sentir como su ano se dilataba al máximo y su vampirezco amante se desplomaba cayendo sobre su cuerpo, Ichigo soportó como pudo aquel peso en su cuerpo incapaz de poder caer y desplomarse debido a las amarradas que sujetaban sus muñecas y la barra separadora que le impedía mover sus piernas. Podía sentir la acelerada respiración de Grimmjow sobre su cuerpo y el corazón del Sexta latir aceleradamente, un órgano que pensó que su sensual amante no poseía, pero que en semejante situación podía sentir perfectamente vibrante.
Grimmjow por su parte, no podía creer aquello que había sentido, aquel orgasmo había sido el más intenso de su puta vida, jamás en sus años de inmortalidad, había tenido semejante orgasmo o había derramado semejante cantidad de semen, se sentía satisfecho y vigoroso, como si todos los años que tenía encima no significaran nada, el órgano que tenia por corazón latía tan rápido como un puto tren bala, que jamás en su jodida vida se sintió tan humano que con aquella cogida y tan bestial orgasmo.
Su cuerpo temblaba y a su cuerpo llegaban convulsiones, la sensación era tan adictivamente electrificarte que apenas si podía respirar, amaba a Ichigo, amaba a su fresa con toda su alma, y jamás pensó que pudiera poseerlo de aquella forma en que había clamado, dominado y conquistado como el puto rey que era, el valioso tesoro que era el cuerpo de su pelinaranja.
- Ah ah mierda… Ichi… esa fue la mejor cogida de mi puta vida fresita – Le dijo Grimmjow a su pelinaranja amante intentando como podía formar palabras semejantes, y con toda la fuerza que poseía dada su condición de ser sobre natural, se levantó con piernas temblorosas, sacó su pene del interior de su amante con una velocidad tan rápida como la de un rayo, desató los nudos de las sogas que mantenían amarradas las manos de Ichigo, permitiendo que el muchacho pelinaranja cayera fuertemente hacia delante desplomándose en la mesa y con la misma agilidad, le quitó la barra separadora y con su fuerza la lanzó lo suficientemente lejos para que no le estorbara.
Ichigo sintió como en fugaz segundo en el que simplemente había parpadeado, Grimmjow salía de su cuerpo, desataba sus muñecas y le quitaba la barra separadora de sus piernas, al sentir que ahora estas se encontraban libres cayo boca abajo sobre la mesa. Su cuerpo estaba demasiado cansado y exhausto y toda la actividad sexual de la noche le habían dejado sin energías, a pesar de que aun podía moverse levemente. No obstante, cuando sintió como Grimmjow volvía a introducirse de alguna forma que no podía descifrar en su cuerpo, soltó un fuerte "ahhhhm" y quedó inmóvil sobre la mesa mientras sentía como Grimmjow también caía de la misma manera sobre su espalda y cuerpo, aún inserto en su ano, que a causa de la rapidez sobrenatural de su amante, no había dejado escurrir una sola gota de semen con el que el mismo ser le había llenado…
Durante largos y extensos minutos ambos quedaron en aquella posiciónIchigo boca abajo sobre aquella mesa, y Grimmjow sobre su cuerpo sin separarse aún de él, unido al ano de su pelinaranja, recargando el peso de su cuerpo pero con suavidad y delicadeza, para no causarle más daño a su fresita. Sus corazones latían desenfrenados y sus respiraciones eran agitadas, ambos luchaban para recuperar sus energías después de aquella sesión de sexo en la que ambos jóvenes habían dado rienda suelta a sus pasiones carnales más reprimidas.
Largos minutos habían pasado desde que ambos jóvenes habían caído rendidos después de alcanzar sus respectivos clímax. El hermoso joven pelinaranja aún podía sentir sobre su espalda la calidez de su vampiro, así como también su respiración agitada respirando cerca de su oído derecho. Su cuerpo estaba cansado y sus piernas le temblaban, pero no podía negar que a pesar del cansancio que sentía, su cuerpo vigoroso aún a causa su edad y el ejercicio físico que solía realizar hacían que aún tuviera suficientes energías para poder mover su cuerpo y permitir que aquella extenuante actividad sexual no le dejara caer rendido ante el sueño.
Ichigo tenía las mejillas exquisitamente sonrojadas, su cabello naranjo sedoso estaba completamente empapado y aplastado por el sudor que le había mojado, sus finas pestañas largas aún tenían residuos de lagrimas por el dolor y placer que había experimentado. Su cuerpo ya casi no tenía heridas, debido a que su amante había lamido las heridas de su espalda y sus muñecas con cuidado, las únicas marcas visibles que podían apreciarse eran dos marcas pequeñas cercanas en su cuello que evidenciaban que había sido mordido y probado por su vampirezco amante, Grimmjow había decidido dejar aquellas marcas para marcar su propio territorio.
Ichigo llevó una mano a su cuello donde podía ver aquellas marcas gracias al reflejo del espejo en frente de sus ojos, y cuando observó su propio reflejo en el estado en el que se encontraba, no pudo más que desear ocultar su propio rostro en la mesa sobre la cual se encontraba, para no tener que enfrentarse a la visión de él usando aquel collar para perros que Grimmjow le había colocado y en el que perfectamente podía apreciarse en la placa "Ichigo, propiedad de Grimmjow". Ichigo se sintió completamente avergonzado, quería poder ocultarse como una avestruz ocultaba su rostro sobre la tierra, más aún cuando en su mente resonaron con su propia voz todas aquellas palabras sucias que le había dicho a Grimmjow para que le poseyera clamando que era su perra.
La vergüenza le consumía y no podía evitar sentir el fuerte e intenso calor apoderarse de sus mejillas, expandiéndose. Ichigo sentía que su rostro hervía en llamas por la vergüenza, pero a pesar de eso se sentía feliz y contento, la sensación de Grimmjow, el salvajismo con el que su Arrancar le había poseído, el trato que le había dado, todo había sido lo que necesitaba para borrar aquellos amargos recuerdos de aquellos que abusaron de su cuerpo, pero su amante se había encargado de borrar con sus caricias y besos esas heridas y ahora podría mirar hacia un prometedor futuro con aquella criatura especial que era Grimmjow y que se había convertido en el total dueño de su corazón y cuerpo…
Con aquellos pensamientos en la mente y disfrutando de poder estar aún unido al cuerpo de quien más amaba abotonado con Grimmjow, Ichigo continuó boca abajo, disfrutando del delicioso sentimiento de paz y satisfacción que aún permanecía en su cuerpo.
Grimmjow por su parte, aún intentaba recuperar la respiración que había perdido al alcanzar su descomunal clímax, su cuerpo se encontraba en perfectas condiciones debido a la fuerza inhumana que poseía, pero aún así, continuaba respirando fuertemente cerca del oído de su belleza pelinaranja, disfrutando del maravilloso aroma a fresas emanar del cuerpo de Ichigo combinado con el olor de su sangre, sudor y consumada pasión.
- "Ichi" – Pensaba Grimmjow ocultando su rostro en los anaranjados cabellos del ser que le había robado el puto corazón que creía que había perdido hace tantos años. Amaba al pelinaranja y jamás se cansaría de repetirlo en su mente o decírselo a éste. El sólo pensamiento de poseerlo, ser su dueño, tenerlo para sí, para su propiedad exclusiva, le hacían sentir tan jodidamente vivo, que si no fuera porque esa mierda no le venía, podría llorar de la puta felicidad que corría por todo su cuerpo, sus venas, y le hacía sentir tan increíblemente vivo como jamás se había sentido en todos los milenios que había vivido.
Para Grimmjow el poder tener a su presa así se sentía como vivir en el maldito paraíso, y el quería ser un prisionero del paraíso y permanecer ahí por siempre si eso significaba que podía sentir todas aquellas sensaciones que le hacían gozar de ser un puto ser inmortal, pero si tan sólo Ichigo pudiera compartir aquella felicidad con él…
El pelinaranja le había entregado su cuerpo, le había ofrecido su virginidad, le había regalado su corazón y sin titubear le había dado a beber su sangre, Grimmjow poseía casi todo de Ichigo. No obstante, lo único que aún no poseía de su pelinaranja era su vida… su propiedad mortalidad, aquella que Ichigo probablemente jamás le entregaría…
Aunque quisiera evitarlo, quisiera negarlo, quisiera ocultarlo, o ignorarlo, Grimmjow sabía perfectamente que aquella felicidad, aquella euforia, aquella sensación de histeria que sentía por las emociones que jamás pensó que podría sentir en su puta existencia no serían más que algo pasajero mientras su pelinaranja viviera, cuando la inevitable realidad del paso de los años se hiciera presente, y su precioso amante envejeciera y la muerte clamara por él, si es que Ichigo no moría en algún desafortunado accidente o el hilo de la vida del cual su Shinigami dependía no se acaba antes, le perdería…
Grimmjow perdería a Ichigo y una vez más como tantas otras en su condenada existencia de ser inmortal, volvería a la encarceladora y tortuosa soledad que eran partes de vivir como un ser inmortal, vería a su amante perecer frente a sus ojos ante alguna enfermedad, o situación inevitable, y ni toda su fortaleza, ni todo su amor, ni toda su entrega, ni toda la devoción que sentía en el jodido órgano que era su corazón, ni todos sus deseos, bastarían para sacar a Ichigo de la eterna oscuridad en la que se sumiría una vez que la muerte clamara por él…
Así era la vida de los mortales, los humanos eran patéticos, diminutos, miserables y tan frágiles como el cristal, podían llorar por una simple herida y corte, podían sufrir por las cosas más absurdas y patéticas, sus emociones cambiaban con la misma velocidad con la que viajaba la luz, pero aún así… a pesar de aquello Grimmjow no había podido evitar el irremediable hecho de enamorarse de Ichigo Kurosaki, aquel feroz e impactante joven que le había embrujado como con un mágico hechizo de amor imposible de romper…
Disfrutando aún de aquellas dulces y adictivas emociones y sensaciones que su cuerpo, su alma y su órgano principal sentían, se dejó llevar y simplemente comenzó una vez más a besar a Ichigo, besaba y sostenía y acariciaba entre sus dedos aquellas hermosas hebras anaranjadas que el pelinaranja tenía por cabello, al mismo tiempo en que tomaba largos mechones del cabello de su amante y los besaba para posteriormente besar la nuca de su amado y sus propios cabellos, descendiendo en su recorrido y deslizándose para besar aquel siempre apetecible cuello, lamerlo con lamidas suaves y tentadoras, pero controlarse para no quitarle más sangre a su amante de la que ya había perdido aquella pasional y excitante noche.
- Grimm – Susurró Ichigo al observar en el reflejo del espejo como su amante peliazul, tomaba sus cabellos, jugueteaba con ellos y comenzaba a besarlos y acariciarlos con total amor y devoción, los besos de Grimmjow en su cuello y sus inusuales lamidas delicadas le causan traviesas cosquillas.
- Te amo tanto Ichi… eres tan jodidamente hermoso – Le dijo con amor Grimmjow, sus feroces e intensos ojos azules brillaban por la simple intensidad de los sentimientos que tan perfectamente se reflejaban en los espejos de su alma…
- Yo también te amo Grimmjow – Le respondió Ichigo intentando levantarse, pero sin conseguirlo al tener aún el peso de su escultural amante sobre su propio cuerpo.
Cuando Grimmjow sintió como su pelinaranja forcejeaba para levantarse o cambiar su posición supo que había llegado el lamentable momento de separarse del interior tan cálido y grato del pelinaranja aún cuando su pene yacía flácido luego de haberse separado anteriormente de él para liberarle de sus amarras, y posteriormente reinsertarse como pudo en la profundidad del ano de su sabrosa y amada fresa. Por ello, usando sus manos para apoyarse, levantó su cuerpo y sacó su pene del interior de Ichigo…
El pelinaranja sintió como su vampiro por segunda vez aquella noche salía de su interior, sólo que a diferencia de lo ocurrido antes, sabía que su amante no volvería a insertarse y unirse a su cuerpo por esa noche, y a pesar de que Grimmjow en aquella sesión pasional le había llenado de su semen, este no comenzó a escurrir de su ano inmediatamente, Grimmjow había rellenado a la fresita demasiado profundamente para que el simple hecho de sacar su pene del interior de su pelinaranja provocara que el semen comenzará a resbalar de su agujero, por ello aprovechando aquel suceso y sonriendo con malicia y una vez más con deseo ante la excitante y sádica idea que había atravesado por su mente en aquel momento, y viendo una nueva oportunidad de continuar con aquella placentera tortura para su fresa, dándole unas fuertes palmadas en las nalgas a su fresita y jalándole la correa del cuello para que Ichigo moviera hacia atrás su cuello y pudiera susurrarle al oído, le ordenó con voz autoritaria, firme y seca:
- Separa tus nalgas para ver mi esperma salir de tu ano, Ichi – Le ordenó Grimmjow secamente, y para Ichigo aquellas palabras en aquella oración subida intensamente de tono, hicieron que una vez más su cuerpo comenzará a inflamarse en candentes y abrasadoras llamas de deseo, y por lo mismo con ciega obediencia hizo lo que Grimmjow le ordenó, llevó sus propias manos ahora libres y posándolas en sus nalgas derecha e izquierda respectivamente, las separó lo más que pudo dejando al descubierto su abusado ano increíblemente abierto a tal punto que se podía ver perfectamente suinterior rojo y lleno de semen.
- Ahora déjalo salir todo empuja para que salga todo Ichi – Le dijo Grimmjow y en un movimiento que no requirió mucho esfuerzo la fresa pujó haciendo que el semen de su interior comenzara a resbalar de su ano y a esparcirse completamente.
- Sí, así se hace Ichi, así quiero verte siempre fresita completamente abierto y preparado para recibirme y para que te lo meta y goces como una perra en celo. – Expresó Grimmjow incapaz de poder contenerse ante aquella hermosa visión de su sensual pelinaranja separando sus nalgas y exponiendo su propio ano que el mismo había profanado brutalmente como un animal salvaje tantas veces aquella noche, el ver a Ichigo así tan sucio y tan inmoral le hacía volver a excitarse una vez más, y cuando vio como Ichigo sin que se lo pidiera comenzaba a insertar uno de sus propios dedos en su interior, sintió como una vez más bestialmente perdía el control, ya que ahora el único que se sentía como un perro o un maldito animal era él… Grimmjow no podía refrenar sus instintos salvajes que se apoderaban de él con una intensidad tan grande que nada podía detenerle de querer seguir torturando a su fresa aquella noche que deseaba que por siempre fuera interminable.
Cuando Ichigo escuchó aquellas inmundas y pecaminosas palabras salir de la boca de su amante que jamás tenía ningún reparo en pronunciarlas, sintió un escalofrío recorrer su cuerpo por completo, Grimmjow sería su fin y lo sabía, sabía perfectamente que aunque su mente se opusiera a aquellas palabras y su propios valores y moral le recriminaran el simple hecho de disfrutar de aquellas palabras sucias e inmorales, su cuerpo actuaba por cuenta propia y reaccionaba instintivamente ante aquellas palabras.
Para Ichigo, parecía como si aquella desenfrenada noche de placer carnal, sus oídos se hubieran vueltos adictos a las palabras sucias y su cuerpo a los toques más sucios, morbosos y obscenos que su amante pudiera darle, por ello incapaz de detener sus propios instintos y dejándose vencer por aquella dulce derrota de sucumbir una vez más al deseo, comenzó a meterse como pudo los dedos ahí sabiendo perfectamente que su vampiro le observaba con predadores ojos y que quería devorarlo una vez más entero, y aunque se dejara guiar por el deseo, y su pene una vez más comenzara a despertar después de aquel descanso, no pudo negar que la vergüenza una vez más hacía que su corazón latiera con desenfreno. No importaba cuantas veces actuara como la puta más sucia al ser devorado por el deseo, siempre se sentiría como un virgen.
Grimmjow por su parte no podía evitar devorar con mirada el cuerpo y la visión que Ichigo exponía frente a sus benditos ojos, su cuerpo tan hermosamente bronceado y aquel arnés de cuerdas aún adornando exquisitamente su cuerpo, su espalda roja por el trato que le había dado aquella noche con el látigo, no tenía herida alguna, pero no podía evitar amar la visión que se exponía frente a él, más aún cuando Ichigo comenzó a meter y sacar sus dedos de su propio ano.
El Sexta podía sentir como su pene involuntariamente comenzaba a reaccionar por si mismo enviándole contracciones y despertaba una vez más como insistiéndole que le volviera a penetrar y clavar bestialmente pues su grueso pene erecto y palpitante le animaban a hacerlo. No obstante, la noche era joven y aún tenía mucho tiempo y energía para torturar a su fresa placenteramente de mil maneras, por ello con su tortura verbal favorita, comenzó a decirle su frases sucias favoritas, esperando ansiosa ver las reacciones y expresiones que Ichigo mostraría en su rostro…
- ¿Quieres que te folle con mis dedos Ichi? ¿Quieres que te haga correrte con ellos? – Le mencionó Grimmjow y sin esperar más insertó sus propios dedos índice y medio en el interior de Ichigo, haciendo que un poco de semen comenzara a resbalar del ano dilatando y abierto de su fresa, aquella sensación de sentir los largos, gruesos y callosos dedos de su vampiro en su interior hizo que el cuerpo de Ichigo se arqueara y clamara por más de tal modo que comenzó a empalar esos propios dedos en su resbaladizo interior.
- Mierda Ichi, eres tan sucio – Fue lo único que expresó Grimmjow viendo como Ichigo comenzaba a afirmarse firmemente de la superficie de la mesa en la que aún se encontraba, como si su vida dependiera de ello, mientras tenía sus ojos cerrados y se dejaba llevar por aquellas sensaciones que sus dedos, que ya habían alcanzado con una facilidad envidiable su próstata, comenzaban a causarle.
El pene de Ichigo lucía hermoso, erguido, rojo, hinchado, venoso, grande y brillante con el delicioso semen que comenzaba a escurrir en gotas de a poco, toda esa visión le enloquecía, Ichigo era tan sucio, tan delicioso, tan hermoso, tan exquisito, tan caliente, pero tan jodidamente virgen, esa mezcla de la obscenidad e inocencia e ingenuidad de su fresa le volvían loco.
- Grimm… Grimm haz que me corra Grimmjow no me importa como, por favor Grimmjow – Le decía Ichigo entre gemidos, recuperando la respiración, parecía como si la sesión de sexo que habían tenido antes hubiera sido absolutamente inexistente, porque una vez más habían caído en la tentación carnal donde ambos se entregaban al deseo con total abandono, Ichigo gemía y continuaba empalándose en aquellos dedos, su boca seca por la extenuante actividad física de aquella noche, los dedos de Grimmjow rozando su próstata le tenían vuelto loco.
- ¿Te gustan estos dedos no, Ichigo? Te gusta que te follen ¿verdad Ichi?, te corres con esto ¿no es así? Eres un maldito masoquista Ichigo, pero te amo fresa – Le repetía Grimmjow orgasmicamente e Ichigo no podía más que asentir con sus palabras.
- Mierda Grimmjow, sabes que ahmm ahmmm así es mmm ¿es todo lo que tienes Grimm? – Se atrevió a decirle de pronto en aquel estado Ichigo, quien apenas era consciente de las palabras que salían de su boca debido a su actual estado de excitación ardiente. Al oír aquellas palabras Grimmjow se sorprendió un poco, aquella pregunta de su fresa que sonaba como un desafió le habían sorprendido. ¿Acaso sus dedos no eran suficientemente para que Ichigo se corriera? Grimmjow sonrío ante el pensamiento de cómo el mismo había cambiado a su fresa, no importaba que tan inocente o virginal pudiera parecer Ichi, en el fondo sabía que darle tanto sexo, había hecho que Ichigo se convirtiera en una sucia perra que no podría estar satisfecha con tan poco y francamente, la verdad era que él tampoco.
Retirando sus dedos del interior húmedo y lleno de su propio semen de Ichigo, jaló una vez más la correa y forzando a Ichigo a mover su cabeza hacia atrás, condujo sus propios dedos a la boca de su pelinaranja y le ordenó a Ichigo que los chupara.
- Abre tu boca y chúpalos Ichi, prueba mi propio sabor de tu ano, fresa – Ichigo asintió con la cabeza, y abriendo su boca al máximo comenzó a chupar aquellos dedos. Su boca se encontraba alrededor de ellos chupando tan solo la punta, pero cuando sintió como Grimmjow los introducía hasta el fondo de su boca casi ahogándole y haciéndoles llegar a su garganta, no pudo más que chuparlos todo.
Grimmjow por su parte sintiéndose como un sádico, no podía evitar amar cada segundo de ver como Ichigo forcejeaba para no ahogarse con los propios dedos que él bruscamente había introducido en la boca de su amante, sintiendo como la fresa se los chupaba hasta quitarle el propio sabor de su propia semen. Cuando el Arrancar sintió que ya había sido suficiente y no quedaba un solo residuo de su propio semen en ellos privó a Ichigo de seguir succionándolos y quitándoselos en un súbito movimiento simplemente le dijo:
- Es suficiente Ichigo, ya es tiempo de que vuelva a follarte Ichi… siéntate en mi pene – Fue la orden que le dio Grimmjow a Ichigo simplemente. Ichigo abrió los ojos enormemente al procesar en su mente aquella información que había salido de la pecadora boca de Grimmjow.
- ¿Qué? – Fue lo que Ichigo demandó a Grimmjow aún incrédulo sin comprender del todo el cómo lo haría. No obstante, Grimmjow tenía clara la situación, quería follar a Ichigo ahora, quería que su fresa se sentara sobre su propio pene dándole la espalda para que así pudiera abrazarle y penetrarle en aquella posición que jamás antes habían probado, pero que aquella noche era perfecta para probar y follar sin cesar…
- Ya me escuchaste Ichigo… sólo siéntate en mi pene – Repitió Grimmjow, y el mismo se estiro en aquella enorme mesa hacía atrás recostándose en la superficie, para que Ichigo pudiera cumplir su propia orden.
El pelinaranja al ver a su amante completamente estirado sobre aquella enorme mesa rectangular y con su descomunal pene completamente erecto, la roja cabeza de su erección venosa exponiéndose ahí para el total deleite de sus ojos, sintió como su boca se llenaba de saliva y se le hacía inevitablemente agua, el sólo hecho de imaginarse una vez más empalándose en ese goteante y rígido falo que le pertenecía sólo a su más grande amor hacían que su propio pene palpitara de la pura emoción, dándole la espalda al espejo y gateando hacia su amante para acercársele observó como Grimmjow en un gesto imposiblemente más sexys se relamía los labios de la pura anticipación de follar a su fresa en aquella nueva posición en la que había pensando y la que sabía perfectamente haría gozar a hasta quedarse sin voz a ambos.
Cuando Ichigo llegó a su amante luego de gatear a lo largo de aquella mesa como una perrita en celo ansiosa por tener en su interior un enorme falo follándola y dejándole ver a Grimmjow su collar mientras movía su trasero, se dio la vuelta quedando frente a frente de la goteante gigantesca erección palpitante de su dueño. El pelinaranja sin titubear un solo segundo, se dio la vuelta para exponer su trasero mostrándole así a Grimmjow su ano abierto y aún repleto del semen que aún no salía completamente de su agujero y mirando el espejo que tenía frente así aunque a una distancia considerable, observó como su amante con sus piernas completamente estiradas se sentaba sobre la mesa apoyando sus manos en la superficie de ésta para darse el impulso necesario.
El Arrancar al observar el trasero de Ichigo exponerse frente a su propio pene erecto, se incorporo de la mesa utilizando la fuerza de su brazo izquierdo para colocarse en una posición sentada, y estirar así su mano derecha para alcanzar la cadera del mismo lado de su fresa quien ahora se encontraba en cuclillas a uno cuantos centímetros de su pene.
- Siéntate en él Ichi – Le dijo simplemente Grimmjow en aquella sensual orden e Ichigo le obedeció inmediatamente, separó sus nalgas como lo había hecho unos cuantos minutos antes, exponiendo de aquella forma un vez más su interior lleno de semen para el deleite y el agrado de su vampirezco amante que disfrutaba de aquella pecaminosa vista del interior de su fresa.
El pelinaranja, confiando en el firme agarre que le daba la mano derecha del Sexta en su cintura para no perder el balance considerando la posición en cuclillas en la que se encontraba, comenzó a descender su trasero lentamente, centímetro a centímetro hasta sentir como la cabeza del pene del vampiro rozaba con sus nalgas. Observando el espejo frente a sus ojos y de vez en cuando girando su cabeza hacia atrás para observar ese enorme pedazo de carne, en un rápido y preciso movimiento apunto su ano abierto y redondo directo a la cabeza de ese grueso falo y sentándose en un brusco movimiento se sentó en él haciendo que un gemido de placer escapara de sus labios.
- Ahhhhhhhhhhhh – Gimió Ichigo, sintiendo como su resbaladizo y húmedo interior recibían el enorme falo de Grimmjow sin ninguna dificultad llegando a lo más profundo de su interior en aquella posición en la que se encontraba ahora: Ichigo se encontraba completamente sentado a en el pene de Grimmjow dándole la espalda a éste totalmente abierto de piernas al máximo de lo que podía usando las propias piernas de Grimmjow como su asiento.
El peliazul con su mano derecha sostenía la pierna derecha de Ichigo y la subía sobre su propia pierna derecha. La pierna izquierda de Ichigo se encontraba abierta lo más que podía descansando sobre la propia pierna izquierda de Grimmjow. La mano derecha de Ichigo estaba encima de la pierna derecha de Grimmjow, mientras que su mano izquierda se afirmaba en la nuca de su amante peliazul con toda la fuera que podía para no perder el equilibrio.
En aquella hermosa visión se podía observar perfectamente el escultural e imposiblemente más sensual torso de Ichigo, cubierto con aquellos hermosos abdominales que adornaban tan deliciosamente su cuerpo bronceado, mientras que el pene de Grimmjow se clavaba completamente ensartado en lo más profundo del ano de Ichigo, y el pene de éste podía verse en toda su gloria goteando con el blanco pre-semen que lo cubría.
Para Ichigo el sentir a Grimmjow empalándose en él sentado sobre su pene de aquella forma era una sensación exquisita, y cuando el Arrancar comenzó a mover sus caderas hacia arriba y hacia abajo, Ichigo no pudo más que sentir como el placer al sentir la erección de Grimmjow rozar en aquella posición su próstata le hacía perder la cordura.
- Ahhh Grimmjow ahhhhhhh fóllame más duro Grimm, más fuerte, Grimm, embísteme más fuerte – Gemía el pelinaranja con los ojos completamente cerrados dejándose llevar por el placer de aquellas brutales embestidas que Grimmjow le daba una y otra vez sin ningún descanso. Su cuello totalmente expuesto para el deleite del Sexta quien también tenía sus propios ojos cerrados disfrutando de la sensación del ano de Ichigo contrayendo su pene con cada embestida que le daba.
- Mierda Ichi me encanta como te sientes, voy a violarte el ano Ichi. – Sentenciaba Grimmjow amando cada segundo de los sonidos que salían de su fresa mientras le embestía moviendo reiteradamente sus caderas.
- Ahhmmm Grimm Grimmjow ahhmm haz que me corra Grimm… - Le pedía Ichigo a Grimmjow escuchando como los testículos de su arrancar chocaban fuertemente contra sus nalgas en las poderosas arremetidas que su amante le daba y con que le hacía gozar al masacrar su próstata.
- Mierda Ichi, eres tan estrecho, tan delicioso, tan exquisito que haces que me vuelva loco – Seguía gimiendo Grimmjow dándole duro a su fresa para cumplir la petición de ésta.
- Sí, Grimm, así fóllame más duro, Grimm, con más violencia, hazme sangrar Grimm, destrózame párteme en dos, hiéreme Grimm, haz que duela para que recuerde tus embestidas por siempre. – Le suplicaba Ichigo pecaminosamente, con una voz cargada de lujuria, sentía como aquellas bestiales embestidas que Grimmjow le daba comenzaban afectarle, podía sentir como su orgasmo estaba próximo, su respiración era entrecortada, inhalaba y exhalaba como podía para conseguir que un poco de aire llegara a sus pulmones y así pudiera seguir respirando, su corazón latía como correría un caballo desbocado, el sudor empapaba una vez más aquella noche todo su cuerpo, podía sentir como su vista comenzaba a nublarse, como el calor de su cuerpo se volvía sofocante.
- Mierda Ichi, eres tan jodidamente sucio, hablas como una puta y me encanta escucharte diciendo cosas sucias como una, Ichi. – Gemía Grimmjow al oír a su descarado amante hablarte y suplicarle rogándole por que le hiciera cosas sucias como follarle como una bestia y destrozarle.
- ¿Eres mi puta Ichi? ¿Te gusta como te destrozo el ano como si mi pene fuera un taladro? – Le decía Grimmjow con todo el total y completo descaro, que sabía que Ichigo secretamente amaba, y como todo el puto rey de la conversación sucia que era y que en aquella noche, si ese hubiera sido un jodido concurso habría ganado un puto premio por las frases más sucias que Ichigo jamás había escuchado, continuó sádicamente torturando a su fresa provocándole.
- Tócate como una Ichigo, bombea tu pene y gime mi nombre mientras lo haces, se una puta para mí Ichi, sé que te encanta serlo. – Le expresó Grimmjow a Ichigo perversamente sin dejar un solo segundo de arremeter contra su ano brutalmente.
- "No de nuevo, mierda Grimmjow" – Pensaba Ichigo intentando procesar aquellas palabras de Grimmjow que le matarían por enésima vez aquella noche de desenfreno sexual en el que Grimmjow había desarrollado un apetito sexual insaciable, para Ichigo aquel hombre le desquiciaba completamente con cada una de sus embestidas y movimientos. El vampiro sabía tan bien como sincronizar y mover su pene para complacerle y hacerle gritar de placer tan perfectamente que el mismo dios del amor y el deseo carnal se sentiría avergonzado al lado de su pecaminoso sensual amante que le volvía jodidamente loco.
El pene de Ichigo goteaba liquido seminal como una cascada sin cesar, su pene estaba tan rojo, venoso, brillante y palpitante que prácticamente gritaba para que Grimmjow hiciera cualquier cosa para aliviar la intensa presión que sentía él, por eso el pelinaranja dejando su fuerte agarre de la nuca de su amante peliazul, condujo su mano hacia su propia erección y comenzó a masturbarse con fuerza y con la misma rapidez del ritmo de las feroces embestidas de su amante.
- Soy tu puta Grimmjow, seré lo que sea que quieras, sólo haz que me corra, por favor Grimmjow, lo necesito – Suplicó Ichigo luchando por controlar las lágrimas que por milésima vez aquella noche amenazaban por resbalar de sus ojos y caer, y cuando sintió como Grimmjow estiraba su mano derecha, que había estado sujetando su pierna para acercarla a su erección palpitante y posarla en ella para masturbarla, al mismo tiempo que el propio pelinaranja masturbaba su propia erección sintió como en inminentes segundos se correría, el sentir a Grimmjow follándolo de aquella forma tan maestra y sentir la propia callosa mano de su vampiro apretando, frotando y masturbando su propia erección le tenían al borde del clímax. Incapaz de poder evitarlo, y refrenar las oleadas de placer que se expandían por todo su cuerpo quemándole intensamente como si hubiera caído en las ardientes llamas del mismísimo infierno, intentó advertirle como pudo a su amante…
- Grimm….jow voy a a ahhhhhhhhhhh… - Y acto seguido con aquel gutural gemido, se corrió en una violenta explosión que salpico en una hermosa caída en un ángulo de U invertida liberando todo aquel placer que había acumulado.
El orgasmo que había tenido había sido tan poderoso e intenso que se sentía desfallecer, todos sus sentidos se habían sobrecargado, y cuando de pronto su vista se nubló y todo se veía blanco y numerosos puntos negros comenzaron a llenarle, sintió como sin poder aguantarlo más se corrió en una intensa explosión que hizo que un hilillo de semen a borbotones cayera mojando aquella mesa.
Ichigo respiraba agitadamente, sentía sus mejillas totalmente ardientes y roja, su boca estaba completamente seca y se sentía deshidratado por la cantidad de liquido que había perdido sudando y eyaculando, podía sentir los espasmos de su cuerpo haciéndole temblar incontrolablemente, se sostenía como podía de Grimmjow, mientras sentía como éste aún continuaba taladrando su ano.
Grimmjow escuchó como su delicioso amante intentaba advertirle de su intenso orgasmo, no obstante, antes de que su pelinaranja pudiera terminar la frase escuchó el bestial gemido de éste y pudo observar complacido, como Ichigo eyaculaba en una fuerte explosión pero un inusual ángulo que hacía que su semen goteara y mojara la mesa llenándola de esa deliciosa esencia que amaba de su pelinaranja y lamento el no poder haberla saboreado con su propia lengua, o beberla…
Sin embargo, cuando sintió como el ano de Ichigo se cerraba en su pene, aprisionándolo y confinándolo tortuosamente, sintió que ya no podía aguantar y conforme pasaban los segundo su propio cuerpo amenazaba con traicionarle y correrse, pero antes de que su cuerpo reaccionara de aquella forma y su propia pasión saliera liberada con su propio semen, usando su auto control único, detuvo sus embestidas, salió del ano de Ichigo, y levantándose de la mesa, jaló la correa del cuello de Ichigo atada a su collar para girar la cabeza de su amante. Al sentir aquel fuerte jalon en su cuello Ichigo soltó un grito de dolor.
- Ahhhhhhhhhh ¿Grimm…jow? – Preguntó Ichigo luego de haber sentido el dolor de aquel brusco movimiento de su amante quien súbitamente había cesado sus envestidas y se había levantado de aquella mesa.
Cuando Grimmjow vio como Ichigo se encontraba frente a él, gracias al hecho de haberle obligado a girar su cabeza, le ordenó simplemente con voz dominante:
- Abre tu boca Ichigo, quiero que me chupes hasta correrme, chupa mi pene y mis testículos – Le dijo Grimmjow secamente, urgido por la necesidad de poder correrse cuanto antes, sus testículos estaban hinchados a más no poder, y las propias venas de su pene sobresalían notoriamente por la sangre y la presión acumulada en ellas, necesitaba alivió AHORA, y si Ichigo no lo hacía rápido y le chupaba, el mismo le follaría la boca.
Cuando Ichigo escuchó aquella autoritaria orden y vio la erección de Grimmjow cubierta por prominentes venas gordas de colores y vio los testículos deliciosos de Grimmjow hinchados a mas no poder probablemente por todo el liquido acumulado en ellos, no perdió tiempo y abriendo su boca al máximo, comenzó a chupar el pene de Grimmjow golosamente, saboreando aquella exquisita esencia varonil de su amante, que desde hace mucho tiempo no probaba, y deseando que su vampirezco amante eyaculara sobre su boca para poder saciar el hambre que el simple hecho de tener el carnoso falo en su boca le provocaba, quiso beber del semen de Grimmjow y por lo mismo decidió no desperdiciar una sola gota.
Abriendo su boca lo más que pudo y sintiendo como Grimmjow le follaba la boca, metiéndosela hasta lo más profundo de ella y llegando casi a su propia garganta, relajó como pudo sus músculos enviándole las ordenes a su cerebro, y recibió ese sabroso falo chupándolo como todo un experto mientras sentía los vellos púbicos azules naturales de Grimmjow chocar contra su nariz. Las sensaciones que todo aquello le provocaba le embargaban pues los bellos púbicos de su atractivo amante vampiro olían como el paraíso y la esencia varonil de su carnoso falo sabía a ambrosía.
Grimmjow podía sentir como su orgasmo estaba cada vez más cercano, podía sentir como la húmeda y calida cavidad bucal de Ichigo le envolvía completamente, la lengua de Ichigo subiendo y bajando en aquella enloquecedora succión le tenían a punto de alcanzar su clímax.
- Mierda Ichigo, tu boca me esta volviendo loco ah aha ha más fuerte Ichigo – Jadeaba Grimmjow mientras el pelinaranja se concentraba en succionar el miembro de su excitado Espada, que aún no había podido encontrar su alivio.
Ichigo mantenía en su boca la erección prominente de su amado, dedicándole toda la devoción que se merecía mientras oía la excitante música que representaban los gemidos de Grimmjow en sus oídos quien simplemente le follaba la boca envistiéndole y jalaba con fuerzas sus anaranjados cabellos, empujando su erección hacia adentro y hacia fuera de su boca para profundizar aquella succión, mientras sentía el sabor del pre-semen de Grimmjow en su boca, y aquel distintivo sabor que amaba beber, siempre que fuera de su vampirezco Espada.
- Mierda ah ah si así Ichi, chúpalo así Ichi, saboréalo después de haberte follado por el culo Ichi mierda eres un maldito chupa penes ¿no Ichi? Te gusta probarlo, ahhh – Gemía Grimmjow dejándose llevar por la lujuria que sentía y sintiendo como Ichigo ponía más y más empeño en hacerle alcanzar su clímax, y cuando sintió como Ichigo comenzaba a acariciar y apretar ligeramente sus testículos con sus manos, el sentir a Ichigo acariciando sus testículos de aquella forma con sus dedos fueron suficientes para que sin poder aguantarlo más y sosteniéndose firmemente de los cabellos abusados de Ichigo que jalaba con fuerza, se corrió con un feroz gemido gutural.
- Ahhhhhhhhh mierda Ichigoooooo ahhhh – Se corrió Grimmjow jadeando como un perro y abriendo como pudo sus ojos velados por el orgasmo que había tenido, con el único propósito de observar a su pelinaranja amante beber todo su blanco esperma.
Cuando Ichigo sintió como Grimmjow de pronto gemía con un gutural gemido y jalaba sus cabellos con la fuerza brutal que le caracterizaban como vampiro, supo que había llegado el momento de saciar la sed que sentía por el semen de Grimmjow y beber cada gota de ese manjar exquisito que era el esperma de su vampiro, si Ichigo fuera un cocinero sabía que en su dieta personal incluiría una dosis de ese suculento ingrediente en cada una de sus comidas, tal era su glotonería por el esperma de su vampiro que sin desperdiciar ni una sola gota trago toda la leche recién fresca y salida de la fuente que su mortal Arrancar le ofrecía.
- Sí oh mierda Ichi, bebe cada gota de mi esperma Ichi trágatelo hasta que te ahogues – Gemía Grimmjow, aún victima de sus propios espasmos a causa de su intenso orgasmo, que Ichigo tragó como el puto goloso que era disfrutando de cada gota que pasaba por su garganta mientras se lo trabajaba como una perra hambrienta.
Y cuando Grimmjow se vació completo en la boca de Ichigo cayó desplomándose sobre éste, el pelinaranja lo recibió con los brazos abiertos y le dio un beso, haciendo que Grimmjow probara en su boca su propia esencia mezclada ahora con la saliva de su fresa, compartiendo así un húmedo beso.
- Mierda Ichi ese fue el orgasmo más intenso que he tenido en mi puta vida, fresita – Le dijo Grimmjow a Ichigo, cuando se separó de aquel beso que tan apasionadamente le había dado su fresa, y juntando su frente con la de Ichigo y acariciando dulcemente los suaves y sedosos cabellos de éste le expresó simplemente.
- Te amo, Ichi eres lo que siempre quise – Le dijo el Arrancar mirándole intensamente, sus ojos azules zafiro con mezcla de aqua-marina perdiéndose profundamente en las expresivas orbes marrones de ese ser tan precioso que le había hecho experimentar tantas emociones aquella noche. Ichigo era y siempre sería el ser más hermoso que había encontrado en su puta vida y jamás se cansaría de decírselo.
- Yo también te amo, Grimm, siempre – Le respondió dulcemente Ichigo, mirándole con la misma intensidad y amor que su vampiro le profesaba. - Ambos se quedaron mirando durante un largo rato a los ojos, diciéndose con la mirada más de lo podían decir con palabras…
Ichigo no podía más que sumergirse en la profundidad de las hermosas orbes cerúleas que eran las ventanas del alma de su mítico amante, mientras que Grimmjow estaba abstraído completamente perdido en los hermosos iris de su fresa. Ichigo amaba a Grimmjow, amaba aquel hombre que si bien le hacía decir las palabras y frases más obscenas y sucias que jamás pensó que alguna vez saldrían de sus labios, era el hombre que había sido capaz no sólo de sanar las heridas de su cuerpo sino que también había sido capaz de sanar las propias heridas de su alma…
Desde que Ichigo le había conocido, el vampiro había dado vuelta su mundo en un radical giro de 360°. No obstante, jamás se había sentido tan feliz, satisfecho, amado y repleto como cuando se encontraba como ahora en los brazos de aquel musculoso hombre que era su vampiro, la perfección misma y un semental Dios griego.
Grimmjow no podía evitar sentir como su corazón se contraía al observar en los ojos de Ichigo la devoción, el amor y la entrega con la que éste le observaba, los ojos de Ichigo reflejaban perfectamente todo lo que el pelinaranja sentía y sin poder evitarlo, estrechó a su hermoso amante entre sus brazos aspirando su dulce aroma a fresas combinado con su esencia a sudor y el propio olor de su consumada excitación.
- Grimmjow yo… - Le dijo de pronto Ichigo con las mejillas sonrojadas, rompiendo aquel silencio.
- ¿Qué pasa, Ichi? – Preguntó Grimmjow interesado al observar como de pronto las mejillas de su fresita se coloreaban de un hermoso rosa.
- Gracias Grimm por hacerme olvidar a aque… - Antes de que Ichigo pudiera terminar la frases y agradecerle a Grimmjow por haberle hecho olvidar las heridas que aquellos hombres desconocidos le habían hecho en su alma y cuerpo, el Arrancar cayó a su fresa colocando sus dedos índice y medio sobre la boca de éste.
- No tienes que agradecerme nada Ichigo, te amo y haría lo que fuera por ti, fresita – Respondió el Sexta tomando el mentón de Ichigo para obligarse a verle para que el pelinaranja supiera que cada una de sus palabras era sincera y en un movimiento rápido, unió una vez más sus labios con los dulces labios de su fresa en un beso tierno y pasional que le robo el aliento a su amante.
Ichigo al oír las tiernas palabras de su amante, sintió como su corazón explotaría de la felicidad al sentirse amado por aquel hombre que le había dado todo, aun cuando el mismo no pudiera entregarle todo lo que poseía a su vampiro, pues sabía perfectamente que su mortalidad era aún un asunto pendiente entre ambos, pero por ahora, por ese momento, en aquel instante, quería poder dejarse llevar por la grata calidez que Grimmjow le ofrecía, por ello cerrando sus ojos se dejo llevar sintiendo los fuertes latidos del corazón de su Espada, sintiendo como latía, fuerte y palpitando indicando que aquel inusual ser estaba ahí con él.
Grimmjow sintió como su fresita de pronto se relajaba entre sus brazos, y cuando le observó con más detenimiento, notó como ésta se había quedado profundamente dormida. Cargándolo como solía acostumbrar, el Arrancar tomó a Ichigo entre sus brazos y lo cargó estilo nupcial para llevarlo a su habitación y dejarle descansar, su fresita merecía un buen descanso y sabía que cuando Ichigo abriera sus ojos sería incapaz de caminar, pues le había follado tan duro que se sorprendería si Ichigo no necesitara una silla de ruedas.
El Arrancar, manteniendo aquella típica sonrisa en su rostro que tan bien le caracterizaba, se dirigió a su habitación llevando consigo a aquella preciosa carga, depositó a Ichigo en la cama y luego se metió en ésta para acostarse al lado de su bella fresita durmiente, le abrazó posesivamente por la cintura y cerrando sus ojos, permitió que el sueño le invadiera para así descansar de toda aquella actividad física que había tenido con su fresa.
En una hermosa cama de dos plazas, cubierta con satinadas sabanas color blancas, un magnifico vampiro y su hermosa presa yacían durmientes y descansando de aquella pasional actividad física que habían tenido toda la noche.
Grimmjow dormía con su típica sonrisa en su rostro, mientras abrazaba por la espalda a Ichigo en un abrazo territorial y posesivo, la fresita dormía placidamente con un hermoso rostro de ángel y en su cuello aún se encontraba aquella placa grabada con su nombre y el nombre de su propio dueño.
Ambos seres descansaban de su pasional noche de amor, en el que el vampiro había disipado los temores que habían invadido a su amante. No obstante, a pesar de aquel reparador y confortable sueño en el que se encontraban, aún quedaba entre ambos seres un importante tema que deberían tratar, pues en el fondo el vampiro sabía perfectamente que si bien había poseído a su amante reiteradamente, y podía considerarse el dueño de la totalidad que era Ichigo, aún no poseía su mortalidad y por mucho que le pasara aquel era un tema que debía discutir con su amante, pero por ahora ambos dormían placidamente, dejándose llevar por el cálido confort de su presencia y disfrutando de sus dulces sueños mutuos de amor.
Continuará…
Notas de la Autora:
¡Ojala que les haya gustado! ¡No saben cuánto me costó editarlo y dejarlo así! Espero de todo corazón que no hayan muerto desangradas, pero sobre todo espero que lo hayan disfrutado. ¡Muchas gracias por todos sus comentarios y apoyo! ¡Y por favor no duden en dejarme sus comentarios! ¡Y desde ya les aviso que me tardaré muchísimo en actualizarlo! ¡Pero cada segundo de espera valdrá la pena, se los aseguro!
AlexOkami:¡Ojala que con este capítulo no mueras de un derrame nasal! ¡Y que te guste!
Elizabeth:¡Ojala que no te deje sin palabras y puedas dejarme un comentario!
