Capítulo 3: El mundo es ancho y ajeno, pero lamentablemente no tan ancho.
Al cabo de un largo mes de clases, que prácticamente pereció arrastrarse, mis conocimientos en el área de la informática no habían mejorado mucho, bueno, la verdad es que si, pero trataba de convencerme a mi misma que Roy era un completo inútil como maestro y que yo no era la completa inútil como alumna, cosa el tenia la delicadeza de recordarme cada ves que el era posible.
La mayoría de las veces nuestras clases se convertían en verdaderas batallas verbales y en el constante desafió de quien odiaba mas a quien. Era lo que yo hasta ese momento había denominado la guerra de los sexos.
Pero siguiendo con la historia, un lunes en la tarde que tenia libre me dirigía a la universidad donde estudiaba mi mejor amigo, Jean Havoc. Ambos nos conocíamos desde nuestros años de escuela pero desgraciadamente a la hora de elegir nuestros estudios superiores habíamos terminado en universidades distintas, por ese motivo las veces que lográbamos juntarnos eran pocas y tratábamos de aprovechar el tiempo al máximo.
Aquella mañana, Jean me había llamado por teléfono y me había suplicado que fuera a buscarlo a la universidad a la hora del término de su última clase, después de eso podríamos salir y platicar un poco. La verdad es que la idea en un comienzo no me hizo mucha ilusión pero a base de reclamos, recordarme lo mala amiga que soy y hasta amenazarme terminé por aceptar su invitación, por ese motivo caminaba en un lugar que me era completamente extraño y donde me sentía como un pequeño insecto que buscaba a otro pequeño insecto, realmente un caos.
Mire la hora en mi reloj y comprobé que aun faltaba por lo menos una hora para que Jean saliera de clases, eso era bueno en el aspecto que me daría el tiempo necesario para intentar encontrar la sala de clases, una tarea que se me estaba poniendo bastante difícil, al doblar en una de las esquinas mi sorpresa fue enorme y sentí que se me detenía el corazón de la impresión.
¡¿Por que a mi?!
Roy Mustang estaba sentado en una de las bancas con un grupo de chicos y para mi molestia también con algunas chicas que parecían mas que animadas hablando con el, cosa que a Roy no parecía molestarle.
Mi primer impulso fue el de acercarme a saludarlo pero luego de pensarlo durante unos segundos decidí que lo mas sensato seria volver mis pasos a tras y corre lo mas rápido posible hasta donde no pudiera encontrarme, lo lamentable fue que en cuanto lo pensé y me dije que esa era la mejor opción el se voltio y se encontró directamente conmigo que lo miraba espantada y roja de vergüenza.
Creo que tardo un poco en reconocerme paro luego se giro nuevamente hacia uno de su amigos y se acero para decirle algo en el oído, el chico se puso de pie para mirarme y me dedico una sonrisa, a su ves, Roy también me sonrió y me indico con un gesto de la mano que me acercara adonde se encontraba el grupo.
Yo me dirigí resignada, ¿Qué mas podía hacer?, la única solución era saludarlo, quizás aceptar que se riera un rato de mi y luego correr a buscar a Jean para que me diera el consuelo y el apoyo moral necesario antes de regresar a casa. Una ves que estuve lo suficientemente cerca de el, Roy estiro la mano y me acaricio la mejilla dejándome sorprendida y si se puede pensar mas avergonzada.
-¿Qué haces aquí, Riza?, pensé que estarías en casa estudiando como una buena chica- me dijo un tono que era extrañamente cariñoso.
-Es que he venido a juntarme con un amigo- le respondí cortante, no quería que sus amigos, que ya nos observaban raro, pensaran que entre el y yo había alguna relación.- ¿Que haces tu aquí?
-Bueno- re respondió sonriendo- Estudio aquí.
Era verdad, como podía ser tan tonta, Roy me había comentado una ves que el aun seguía estudiando pero jamás se me paso pro la cabeza la idea de que me lo encontraría en una universidad a la que asisten cientos de estudiantes.
Eso comprobaba mi teoría de que el mundo es ancho, demasiado, pero desgraciadamente no tanto como a veces uno lo desearía.
-¿Tu abuelo sabes que has venido hasta acá?- me pregunto en un tono extremadamente posesivo y protector. Sin darme cuente asentí, pero luego comprendí que me estaba controlando sin tener ningún derecho sobre mi ¿Quién demonios se creía que era?
-Claro que o sabe, pero no creo que ese sea tu problema.
Roy solo se limito a sonreír y a encogerse de hombros, seguramente estaría pensado que tenia razón al creer que era una mocosa malcriada
-Hola, Riza – me saludo el chico al que Roy le había hablado en secreto- me alegra conocerte al fin, Roy se la pasa hablando de ti.
Por la mirada asesina que le dedico Roy pude comprender que al pobre chico tendría que aclarar un par de cosas con su amigo, pero el pareció pasarlo por alto y me tendió la mano para estrechar la mía.
-Soy Maes Hughes, amigo de Roy- me dijo sonriéndome y poniéndose de pie para ofrecerme su asiento- Tenia curiosidad por saber quien era su afortunada alumna, habla a cada momento de ti pero no me había dicho que fueras tan linda.
Definitivamente Roy perecía molesto, me tomo de un brazo y me sentó a su lado y le dedico a Maes una mirada de completó odio, pero luego me presento al resto del grupo sin prestar a atención a las bromas absurdas ni a mi vergüenza, quería matarlo por estarme haciendo eso pero mas rabia tenia conmigo por no haber sido capas de huir a tiempo de el.
-¿A que hora sale tu amigo de clases, pequeña?- me peguntó al cabo de unos minutos cuando la mayoría de su amigos se habían marchad ya solo quedaban el y Maes.
-Como en media hora, creo que será mejor que vaya a buscar la sala de clases, no me gustaría que Jean pensara que le he dado un plantón.
-Si gustas, puedo acompañarte a buscarla- Se ofrecido gentilmente Maes mientras se ponía de pie invitándome a hacer lo mismo,-para mi seria un placer peder ser de ayuda.
-Creo que eres muy amable Maes, pero es mejor que yo acompañe a Riza a buscar la sala, uno nunca sabe lo que pueda ocurrir en el camino.
Roy sin darme tiempo para tomar una decisión, me sujeto del brazo y me obligó a ponerme de pie para seguirlo, Maes lo miro divertido y soltó una carcajada que no hizo mas que alterar mis ya por si torturados nervios, ¿que había hecho yo para merecer a dos dementes el mismo día?
-Bueno, si me lo pones así- Maes se inclino y me beso en la mejilla para despedirse- Ha sido un placer conocerte, Riza, espero que nos volvamos a encontrar, y no le hagas caso, es un idiota pero en el fono tiene un gran corazón.
El chico se despidió con un gesto de la mano y al fin quedamos solos Roy y yo. No sabia que hacer ni que decirle, por primera ves no estaba en mi terreno ni teníamos una computadora enfrente, solo éramos un par de jóvenes que se miraban algo cohibidos y que no sabían absolutamente nada de sus vidas a pesar de que ya llevan viéndose casi a diario por un mes.
-Aun es algo temprano para que vayas a buscar a tu amigo, Jean- me dijo Roy con tono serio como si le costara pronunciar las palabras- Quizás, si gustas… podríamos tomar un café mientras esperas, luego te acompañare hasta la sala de clases.
-No tienes por que molestarte, Roy. De verdad que no me molesta, si tienes qué irte a casa…
-Deja de compútate como la chica autosuficiente, vamos por un café y así aprovechas de contarme como estivo tu día.
No podía creer lo que mis oídos acababan de oír, Roy quería saber como había estado mi día. Una ilusión tonta se apodero de mí, pero casi al instante me di cuanta de que eso era un error. El era mi maestro de computación, un maestro al que detestaba por ser terriblemente manipulador y porque el me detestaba a mi, siempre se burlaba y delante de mi abuelo se comportaba como un santo. Seguramente estaría haciendo todo aquello para que luego me quejara con mi abuelo de que ni siquiera había tenido la amabilidad de saludarme.
Unas ves en la cafetería pedimos los cafés y nos sentamos en uno de los rincones mas alejados, no nos dirigíamos ni palabras ni miradas, pero éramos tan consientes de la presencia el otro que el aire se sitia denso, como un manto que nos separaba, que dividía nuestros mundos tal y como yo lo había pensado un millón de veces.
-¿Realmente crees que soy insufrible?- la pregunta me pillo desprevenida así que no hice mas que mirarlo sorprendida y negar torpemente.
-No que lo seas con todo el mundo, pero conmigo eres algo… especial- aclare lo mejor que pude, pero sin embargo el me miro serio
-Tu tampoco eres la chica mas dulce y agradable que he conocido, si embargó no hablo mal de ti con mis amigos.
En un comienzo no entendí lo que quería decirme, y luego de ese momento tampoco hasta que Roy al verme tan confundida decidió aclararme un poco las cosas.
-Si no me equivoco tu mejor amiga se llama Gracia ¿o no?
-Si, ¿por que lo preguntas?- unas ideas que parecían imposibles comenzaban a tomar forma en mi cabeza, Dios se las había tomado conmigo.
-Bueno, Maes esta saliendo hace poco con una chica y ella nos comento el otro día que su mejor amiga no soportaba a su maestro de computación por que era un maldito vanidoso, infantil e insufrible. Como veras, la descripción que le hiciste de mi me impacto un poco.
Dios debería haberme permitido desaparecer de la faz de la tierra en ese momento.
Roy me observaba serio pero no parecía molesto como yo temía, más bien parecía algo triste. La verdad es que yo había comentado eso con Gracia en un momento de mis tantas discusiones con Roy, en un día en que me había dicho que era la peor alumna que había tenido y que no se explicaba como en la escuela me iba bien, pero ahora que el enfado se había disipado y en que ya no estaba tan segura de que esa eran la palabras que debería haber usado realmente. Pero… ¡¿Cómo podía tener tan mala suerte y que justamente el chico con el que estaba saliendo Gracia fuera Maes y para peor que Roy hubiera oído toda la conversación?! La respuesta era simple, el hado estaba contra mi.
-Lamento lo que le dije a Gracia, supongo que ese día estaba molesta y me desquité contigo- para mi sorpresa Roy me tomo una mano y la apreso levemente.
-No soy rencoroso, así que no te preocupes, esto no afectara nuestras clases- miro la hora antes de terminarse el café de un sorbo- Tu amigo ya debe estar por salir, será mejor que nos demos prisa antes de que piense que no has venido.
Caminamos un rato por los pasillos que ya iban quedando a oscuras hasta que nos detuvimos frente a una de las puertas que seguramente seria la que yo buscaba.
-Gracias por todo, has sido muy amable- le dijo aun algo apenada por lo ocurrido unos minutos antes.
-No hay de que, mañana volveré a ser el tirano- me dijo con una sonrisa justo antes de que se abriera la puerta y comenzaran a salir los alumnos.
-Riza, me alegra que vinieras- Jean se acerco hasta mi y me estrecho en sus brazos mientras me besaba en ambas mejillas- ya pensaba que me darías un plantón.
-Sabes que no lo haría- lo regañe en forma cariñosa, nuevamente note como Roy parecía estar en un lugar donde se sentía incomodo como le ocurría cada ves que yo y mi abuelo compartíamos una conversación mas intima entre nosotros.
-Bueno, yo me voy- Roy me dedico una sonrisa y una leve inclinación de cabeza a Jean antes de darse al vuelta para marcharse.
-Gracias por todo, Roy. Creo que ya no pienso lo mismo que esta tarde- le dije algo turbada mientras notaba como Jean nos miraba a uno y a otro sin entender nada.
-Me parece bien, no me gustaría que me espantaras a posible clientes- respondió siguiendo su camino y dejándome con cierto aire de molestia.
Hay estaba nuevamente aquel Roy Mustang desagradable y vanidoso, si embargo por primera ves estaba comprendiendo que debajo de aquella forma de ser tan desagradable para mi a veces, se escondía un chico sensible.
-¿Aquel es tu maestro de computación?- me pregunto Jean sacándome de mi ensoñación
-Si, el es.
-Parece un buen chico, con razón estas tan entesada en el.
-No lo estoy- respondí molesta pero algo en mi interior me decía que eso no era completamente cierto, la verdad es que si quería saber mas acerca de Roy Mustang, descubrir realmente quien era el.
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Ya esta, fin del tercer chap y espero que les hay gustado, recuerden que el próximo miércoles será la actualización.
Como siempre agradezco a todos los que leen y especialmente a los que me dejan su opinión así que:
Hanae: Gracias por el apoyo, me alegra que la historia te haya gustado y espero que este chap tamben lo haga, nos leemos luego, ciao.
Riza: Me alegro que te haya gustado el chap y ya veras que luego ocurrirán algunas cosas que sacaran de quicio a Roy, gracias por el poyo y nos leemos luego, ciao.
AnneNoir: De verdad un millón de gracias, me alegra que te haya gustado esta historia que es bastante diferente alo que estaba acostumbradas, me subes el animo, gracias y os leemos luego, ciao.
