*** Tirada 64 ***

En la tele, Xixi anuncia / una boda de postín:

hoy se casa la princesa / con Koto: un día feliz.

"Os liberaré," promete... / "no, no diría algo así;

pero hoy toca el sacrificio / de los seis que tengo aquí:

Mary Ann, Karl, Julien, el tío, / Ted, Sage... ¡llega vuestro fin!

Pero haré un regalo a Julien: / hablar antes de morir."

Julien se pega tres días / de discurso porque sí:

en él pide ayuda a Clover... / pero no puede acudir.

El primero va a ser Julien: / irá a la Silla del Fin,

de terciopelo Burdeos, / su trasero frota allí;

los gecos están en marcha: / sierra, mazo y bisturí

se acercan al condenado, / que sabe que va a morir.

Clover sabe que Sage puede / su alma separar de sí,

meditando lo consigue, / escapa, empieza a subir...

pero sin cuerpo no puede / nada material asir.

A Sage llama, no contesta: / tiene miedo y no está allí,

sino en un plano del alma / que el Gurú le va a decir.

Ve el Universo completo, / supercúmulos sin fin,

y la mariposa y tótem / Brendan la va a transferir

a la tierra de las setas, / y Sage no quiere salir:

"demasiado poder tengo / y mundos puedo destruir."

"Sin llegar a esos extremos / lo podemos conseguir,

y el arma definitiva / controlaré yo por ti."

Juntos rompen el cadalso, / de ese Sage tan varonil

la princesa se enamora / y se lo quiere pedir,

y la boda se cancela: / siempre le dicen que sí.

Koto su ejército manda / con sed sanguinaria y vil:

la reacción del rey Julien / y Ted es hacerse pis.

"Yo tengo un plan B," Karl dice, / "mirad al cielo... hacia allí:

una estación del espacio / con algún que otro misil."

A Julien le encanta el trasto, / el botón quiere oprimir...

pero no toca el correcto / y la nave hace freír.

Despedidas muy sentidas, / de verdad parece el fin...

pero nadie se esperaba / que llegaran porque sí

ejércitos de otros mundos: / las campanas de Maurice,

Mort con su flamante armada, / los monos del zepelín...

Pancho logró convencerlos, / no sé cómo... pero en fin.

¡Es la Guerra de las Bestias! / ¡Qué ganas de repartir!

Cada uno con lo que puede, / como el mundo de Astérix:

las ratas, los aye-ayes, / lémures y algún delfín.

Mientras, Sage libera a Clover / y suben, ahora sí,

en sus respectivos cuerpos, / dando tortas más de mil.

Se cumple la profecía: / el Gran Tintineo, al fin,

aparece... es gigantesco, / pero la sal es así:

Ted, sin querer, se la tira / y mata al pobre bichín.

Al menos, vuelven a verse / el rey Julien y Maurice;

Maurice dice: "ni la muerte / me apartaría de ti."

Se han olvidado de Koto, / que lanza como un misil

una lanza hacia el rey Julien, / quien deja de sonreír

al ver que le da seguro / y sabe que va a morir.

.