Una disculpa muy grande. Lo sé. No tengo perdón de Dios.

Fiesta de té con la Araña

2do. Día por la Mañana

Debió haberlo sabido. Porque Gon no era tan idiota cómo parecía y no confiaba en él tanto como pregonaba.

Mucho menos cuando está en el nido de un montón de asesinos que ya atentaron dos veces contra su vida…

Y él, él era un tonto por creerle.

Refunfuño echado sobre la cama por milésima vez esa noche, enterrando su malestar en el olor falso a lavanda que apenas logra cubrir el olor a viejo del mueble. Gon con ojos cerrados fingió no oirlo. Refunfuño una vez más al girar sobre su costado y acomodarse sobre las almohadas. Estaba acostumbrado a no dormir o en todo caso, dormir con un ojo abierto esperando la sorpresa o la traición, siempre en guardia. Así le habían entrenado y aunque a sus 5 años había sido un infierno, a esta edad era una bendición.

Porque sabía -de antemano- que esa noche no dormiría y probablemente no lo haría hasta que Gon desapareciera de su vida. Incluso puede que no lo haga hasta mucho tiempo después.

Pero por otra parte…

Gon tampoco había dormido. Sus ojos cerrados no significaban nada. Sentado en el suelo con la espalda apoyada en la pared y piernas cruzadas -tal como lo había dejado la noche anterior- no había bajado la guardia ni un segundo durante horas. Lo cual volvía todo demasiado incómodo.

No le molestaba no dormir y claro que no le molestaba vigilar, pero jamás había estado tanto tiempo callado con otra persona mientras ambos fingían dormir. Y peor aún, que esa otra persona esperará al parecer un ataque de él.

Otro giro y volvió a quejarse. Ya debía haber amanecido y ninguno había descansado. A estas alturas no tenía caso seguir con el teatro, era claro que por más que Gon renegará de confiar en él no lo haría del todo y eso le causaba desazón.

¡Idiota!

"Esto es estupido"

No soporto más. Al menos si iban a estar despiertos, podrían hacer algo además de perder el tiempo.

"No tenías que desvelarte por mi Killua"

"¡Pero si yo no lo hago por ti idiota! -se levantó tan rápido que casi se mareó, apuntándole groseramente con el dedo índice a esos ojos dorados que le miraron impasibles- ¡Te estoy vigilando cómo se supone que haga! Soy un asesino entrenado. Esto no es nada, puedo pasar días sin dormir. ¡Es solo que tu presencia es muy, muy molesta!"

Y ahí está, claro. La respuesta insensible que siempre volaría cuando alguien lograba ver entre líneas la preocupación que intenta ocultar. Bien ¡lo admitía! Quería que Gon descansará un poco ¿qué hay de malo en ello?

"Oh… lo siento. No quería molestarte"

Enterró fuertemente su rostro en la almohada y grito amortiguando su cólera, su desconcierto y su vergüenza. ¿Cómo podía existir alguien así en el mundo y como había llegado a parar ahí con él?

Que caprichoso es el destino…

Y como si no fuera suficiente que el chico de ojos dorados le desconcertara tanto, por alguna razón estar con Gon le saca su lado más estupido -lo cuál lo desconcierta aún más- y eso no le gusta. No le gusta, ¿verdad?

¡Ash!

Y habría seguido en medio de su pataleta infantil pero el suave gruñido de su estómago le distrajo, tan bajo como para que solo él lo oyera pero tan molesto como para recordarle que… tiene hambre.

Y si él tiene hambre…

Gon también debe tenerla…

Recuperada la compostura miró al chico que le observaba desde el suelo. Con suaves ojeras, con ojos cansados, esquivos. Se molestó consigo mismo. Que Gon mostrará reticencia hacia su mirada era un claro retroceso en su… interacción.

"No te disculpes. Yo soy el idiota -lo dijo en el tono más lastimero que encontró, queriendo de alguna manera corregir su error- ¿Quieres desayunar?"

Gon negó tranquilamente, dirigiéndole esos ojos dorados cuál caramelo con un brillo terco en su mirada. Tan intenso y retador. Arrugó la cara ante la negativa. Ya habían discutido largo y tendido sobre eso la noche anterior -incluyendo el tema de que Gon podía usar su cama- y no habían logrado llegar a nada. Ambos eran demasiado… tercos. Bueno, Gon más que él en realidad, pues no se había rendido hasta hacerle comer aunque fuese lo poco que había quedado de su último emparedado. Escogiendo las palabras correctas y quizás tomándolo con la guardia baja, seguro ese chico terminaría haciendo su voluntad sobre él.

Peligroso…

"No comeré nada hasta que tu comas algo primero. Ayer solo comiste medio sándwich -aseveró Gon conociendo al parecer su hilo de pensamientos- porque te lo rogué. Así que de ahora en adelante, solo comeré si tú también lo haces"

Y le sonrió. Ese descarado. ¿Acaso se creía con el poder de decidir? Más aún. ¿Acaso él se creía con el poder de exigirle…?

Oh, pobre y dulce Gon. Tan tonto, tan inocente…

"No sé porque piensas que puedes exigir algo así. Tu tienes las de perder aquí"

Pero Gon, lejos de inmutarse, se mantuvo con la sonrisa serena en su rostro. Este maldito planeaba algo…

"Vamos Killua, come conmigo… es más divertido que comer solo"

¿Divertido dices…?

Desvió su mirada a los pocos víveres que quedaban de lo que había conseguido Kalluto, lo suficiente para dos comidas más. Solo dos comidas… si Kalluto no conseguía nada más hoy, eso sería lo único que comerían ambos.

¿Qué tiene de divertido que comas solo una comida al día Gon?

Se cruzó de brazos, ignorando la mirada socarrona y el tarareo retador, sopesando la información que tenía y no sobre su situación.

Gon es un rehén de la brigada a su cargo, que poseía -o no- información valiosa para la araña. En teoría no podían matarle hasta sacarle la información que querían. Torturarlo no servía de nada. En unos días chrollo tendría la última palabra sobre su destino y si era el veredicto que todos esperaban, entonces…

Gon tendrá que luchar por su vida…

El no quería que Gon muriera, el chico estúpido le caía bien aunque no entendiera del todo el porque. Y si Gon quería todas las posibilidades de sobrevivir debía estar bien alimentado y descansado.

Dos cosas con las que Gon parece estar en desacuerdo…

Gon -obtuso cómo lo ha sido desde que lo vio por primera vez- pareció notar su indecisión. No es que él esté dudando sobre hacerle caso o no, él solo está pensando en las posibilidades…

"Te propongo algo… -le miró, encontrándose con una expresión de inocencia obviamente fingida- comamos juntos y yo te contare todo lo que tú quieras saber -saboreo el escepticismo, Gon sonrió antes de continuar- todo lo que tú quieras saber…"

Desde la cama levantó una ceja. Eso era estúpido ¿no? ¿De verdad Gon no piensa en la desventaja que eso significaba para él? No solo le estaría obsequiando su preciado alimento, sino también información, la cual -dicho sea de paso- era mucho más valiosa.

Pero…

Gon había prometido que le diría todo lo que él quisiera…

Tentador…

Y sintió curiosidad. Cómo hace mucho no sentía, no antes de que Gon entrara a su vida y después de que Alluka saliera de ella.

Sonrió emocionado.

"Muy bien estúpido, te daré la oportunidad de entretenerme"

Y Gon alzó el rostro sonriente tal como haría un cachorro al oír una orden de su dueño. Se estiró tomando los frascos y el pan mientras Gon saltaba al colchón maltrecho y observaba sus movimientos con emoción, tal como la noche anterior. Está vez preparo todo, apilando un emparedado tras otro y dejándolos frente a ellos sobre una bolsa de plástico a modo de plato improvisado. Sonrió ante su platillo, dejando los enseres a un lado y disponiéndose a tomar uno cuando…

Espera…

La cara le pico al sentir la atenta mirada, la sonrisa que se desborda. Espera. Espera. Espera. Un párpado le tembló ante lo evidente. Acaso… acaso… ¿Gon le había manipulado groseramente para hacer lo que él quería…? Para hacerlo comer…

Suspiró. Solo sus hermanos lo habían controlado de esa manera tan natural. Con un mimo o una petición. O un engaño según sea el caso. Recordó con cariño como a Alluka le gustaba llorar para hacerlo bajar la guardia mientras Kalluto robaba sus dulces. Claro que él sabía de sus sucias tretas, pero había algo mágico en fingir el engaño. Hacerles pensar que se habían salido con la suya. Y está vez haría lo mismo, dejaría que Gon pensará que había ganado, que su engaño o su trato eran lo suficientemente jugosos para tomarlos. Sonrió tontamente, porque Gon no le robaba los dulces, sino que se los compartía. Y eso le hacía sentir… bien.

Observó la sonrisa tonta que le dirigían desde el otro lado del "elegante plato" de comida, no había caso. Tomó el sándwich con un poco más de fuerza de la normal y mordió una esquina bajo la atenta mirada, ligeramente fastidiado por como el chico guapo hacía con él lo que quería.

"Entonces… comienza a hablar"

Gon tomó otro de los emparedados suavemente y dió una mordida pequeña antes de aclarar su garganta graciosamente.

"Ayer me preguntaste por mi infancia, ¿qué te gustaría saber?"

Le miró con paciencia. Con curiosidad. ¿Cómo habría sido la infancia de Gon? ¿Qué quería saber él en realidad?

"Lo que sea -respondió- cuéntame cuando tú vida se comenzó a poner interesante"

"¡Oh! Entonces eso tendría que ser cuando tenía doce y me marché de isla ballena para obtener mi licencia de cazad-"

"Woo, wow, wow, espera -interrumpió de repente- ¿eres un cazador?"

La información le había tomado por sorpresa, haciéndole cosquillear un pensamiento curioso -pero imposible- que decidió ignorar.

¿Por qué nadie me dijo?

Gon asintió emocionado antes de dar un bocado a su comida. Eso… eso era impresionante. ¿Gon un cazador? ¿Pero iniciar un viaje a los doce? No era muy pequeño para… oh. ¿Sería posible? ¿Qué edad tenía Gon después de todo? Más o menos la suya ¿no?

"Gon, ¿qué edad tienes?"

Susurro cohibido la pregunta, dándose cuenta que de hecho no se había molestado en preguntar eso con anterioridad. Bueno, en realidad sí lo había hecho en un mal momento cuando Gon creía que intentaba robarle información. Aunque eso bien podría estarlo haciendo en este momento. ¿Qué había cambiado?

"¡Veinte! ¡Los mismos que Killua!"

Los mismos años. Gon tenía su edad. Entonces no era descabellado pensar que…

"¿De casualidad llegaste a conocer a un tipo llamado Gittarackur en tu examen?"

Si así había sido entonces…

Gon pareció pensarlo un momento antes de dar un respingo y asentir.

"¡Oh, si! ¿El tipo de los alfileres? Tenía una onda muy rara. Hacía que la piel se me pusiera de gallina… -no contento con sus palabras, Gon demostró su punto temblando exageradamente haciéndolo sonreír- ¿lo conoces?"

La sonrisa murió.

Ojalá no lo hiciera…

"Es mi hermano mayor -respondió restándole importancia, con recuerdos amargos amenazando con invadirle- y un idiota"

Gon pareció no entender sus palabras hasta que…

"¿Qué? … ¡Queeee! ¡Pero si era bien raro! ¿Cómo se supone que sea tu hermano? -arrugó el ceño ¿acaso Gon no estaba contestando solo su pregunta? ¿No eran los Zoldyck por si solos muy raros? Gon al menos pareció entender su molestia, adelantándose a responder- Bueno… es que Kalluto y tú son demasiado atractivos y él era… bueno… mmm…"

"Déjalo así Gon"

Pensar en que su hermano mayor pudiera o no ser atractivo le revuelve el estómago. Había preguntado solo por curiosidad…

"Sabes. Ese año pensé en huir de casa -pensó en voz alta, la vista fija en la comida entre ellos- tenía pensado presentarme al examen de cazador… Pero al final no lo hice"

No. No lo hizo. ¿Cómo podría después de la amenaza de su madre?

¿Después de su promesa a Kalluto?

Deslizó sus dedos por la pared de roca dejando que las uñas repiquetearan ante el rasguño en una fría amenaza para la mujer frente a él.

"No puedes detenerme. No puedes encerrarme"

Pero kikyo no sé asusto, ni siquiera se inmutó.

"A ti no cariño -respondió su madre con voz aguda, ligeramente melosa con sabor a falsedad -pero a tus hermanos sí. ¿Es eso lo que quieres para ellos?"

Kalluto, impávido como siempre y apostado del lado derecho de Kikyo ni siquiera parpadeo.

Afilo su mirada, con la ira quemando lentamente sus entrañas. Esa arpía…

"No lo harías"

"¿No? -preguntó ella llevando una mano hasta la cabellera de su pequeño hermano, acariciando con suavidad los cabellos ébano- Kalluto siempre ha sido bien portado, si promete ser bueno y obedecer…"

Kikyo no terminó la frase pero sonrió de manera descarada, prometiendo miseria.

"...pero Alluka siempre ha sido una molestia. Lo mejor que podríamos hacer es encerrarla y tirar la llave…"

Estiró su brazo, casi acariciando el rostro de su madre con el filo de sus garras. Unos centímetros más y podría haberle atravesado la mejilla que siempre maquillaba con tanta coquetería. Le habría gustado lastimarla hasta hacerle gritar, pero entre ellos Kalluto se interponía. Mirando el suelo, encogido en sí mismo. La imagen le hizo tronar los dientes.

"Tu eliges Killua"

Sentenció fríamente la mujer que se hacía llamar a sí misma su madre, dándose media vuelta y dejándole solo con su hermano en medio del frío pasillo. Suspiró. Era imposible saber quién de los hermanos Zoldyck la llevaba peor ahí pero algo era seguro, si se marchaba su familia lo tomaría contra Kalluto y Alluka -especialmente contra esta última- y eso no podía permitirlo.

"No te preocupes Kalluto -consoló acariciando suavemente la tersa mejilla de su hermanito- yo los cuidare. Lo prometo…"

Y se quedó. Tal como prometió. Tal como su familia quería. Tal como sus hermanos lo necesitaban.

"Oh -dudó Gon- ¿Qué te detuvo?"

Su tono había sonado casi deprimido, pero le ignoró siguiendo con su monólogo. Si se detenía a pensarlo mucho, quizás llegaría a conclusiones absurdas como que Gon quería conocerlo en otras circunstancias o algo así.

"Bueno… no quería dejar a mis hermanitos solos. No sabía cuánto tiempo tomaría ni que haría después. Mi familia ya trataba mal a mi hermana Alluka y yo… no tuve el corazón para abandonarla"

Callo. Quizás había cometido un error al mencionar a su dulce hermana. Si Gon era tan perspicaz cómo parecía seguro notaría la mención de Alluka. Pero contrario a lo que pensó, Gon no dijo nada. Y él lo agradeció.

"Ya veo. Killua es un buen hermano -trago pesado ante la afirmación. No. Él no era un buen hermano. No después de lo que había hecho- pero es una pena que no pudieses ir. Seguro habrías aprobado a la primera igual que yo"

"Si, estoy seguro de que… ¿que? ¿Aprobar?"

Gon sonrió con picardía, asintiendo.

"Aprobé el examen de cazador a los doce años… pero es una pena. Si Killua hubiese tomado el examen… estoy seguro que nos habriamos vuelto muy buenos amigos"

Amigos…

No respondió pero no puede hacerse más el tonto al respecto. Las mejillas rojas lo evidencian. A él también le hubiese gustado tomar el examen y hacer su primer amigo, pero unos ojos azules le miraron con tanto cariño en medio de sus recuerdos que simplemente no pudo arrepentirse de la decisión tomada, por muy triste que esto le hiciera después.

"¿Y qué hiciste después de conseguir tu flamante licencia de cazador? -desvió el tema, tomando otro de los emparedados, más por pena que por hambre- seguro iniciaste grandes aventuras…"

"Uhmmm, bueno… fui al coliseo del cielo buscando a Hisoka para-"

"¡Wowowo espera! ¡Hisoka! ¡Porque andabas buscando a ese raro!"

El solo oír su nombre le revolvía el estómago. ¿Qué hacía entonces un mocoso buscándolo? Aunque bueno, Gon ya había demostrado ser un idiota busca problemas.

"Oh… -susurro Gon cohibido- ¿lo conoces?"

¿Qué si lo conoce? ¡Claro que lo conoce! ¡Si es el amigo de Illumi! Ese par de idiotas… difícil saber cuál de los dos era peor.

"Es… amigo de mi hermano. Y un traidor a la araña -no pasa desapercibido para él como los ojos de Gon se desvían sutilmente de los suyos al mencionar la palabra traidor pero finge no verlo, eventualmente llegarían a ello- pero dime ¿qué buscabas con ese hijo de puta?"

Gon mordisqueo su comida, fingiendo pensar antes de responder.

"Bueno… digamos que me ayudó a aprobar el examen y eso no me hizo mucha gracia, ambos acordamos saldar cuentas después en una batalla…"

Engulló lo último de su emparedado antes de asentir tranquilamente con esa respuesta a medias, levantándose sobre sus rodillas en la cama ante la atenta mirada dorada, para despues levantar su brazo y dejarlo caer con fuerza -la suficiente para que duela solo un poco- sobre la cabeza hueca del idiota frente a él. El chillido agudo no se hizo esperar.

"¡Killuaaaa! ¡Porque me pegas!"

"Oh. Lo siento, sentí la necesidad de hacerlo -contestó tranquilamente… para después perder la compostura por completo- ¡en qué carajos estabas pensando! ¡eres un idiota! ¡cómo puedes ponerte al tu por tu con ese payaso pervertido!"

"Pero estábamos en una batalla televisada con referí…"

"¿Crees que a Hisoka le importa una mierda eso? -retó- ¿acaso no supiste lo que hizo en un combate de esa misma torre? ¡Murieron muchos espectadores, Gon!"

Callo desorientado, la escena pareciendo tan natural, cómo si hubiese pasado miles de veces antes. Como si no fueran horas sino años los que conociera al muchacho frente a él. El dorado le rehuyó avergonzado.

"Me enteré… -susurro sin mirarle- lo ví en televisión antes de que cortaran la transmisión. Fue una masacre"

"¿Entonces por qué? -presionó casi fuera de sí, exudando preocupación- ¿por qué tú orgullo era tan importante como para enfrentarte a ese maniático?"

Tienes que calmarte. No eres nadie para reñirle de esta manera…

"Oh, eh… -y Gon, por primera vez, pareció titubear antes de responder- él me cedió su etiqueta para que yo pudiera pasar de fase en el examen. Quería regresarla pero dijo que no la aceptaría si no lograba darle un puñetazo como el que me dió él -Gon pareció tan avergonzado que por un momento casi le pareció ver cómo se rascaba la cabeza- no quería reconocerme como un cazador si no podía ni siquiera hacer algo como eso…"

Lo observo, intentando calmar de a poco su preocupación por él. De verdad que Gon era una persona bastante interesante. Necia, orgullosa e idiota. Pero interesante al fin y al cabo.

"Eres un idio-"

Oh. Oh. Espera un momento.

Solo un momento…

"¿Crees que se presente?"

Despegó la mirada de la pantalla, dejándola bailar por los rasgos de su hermana menor. Sonrió al ver cómo ella intenta ocultar la preocupación y no lo logra, su alma es tan bonita que duele mirar con los ojos desnudos.

"No lo sé. Lo anunciaron mucho"

Alluka miró una vez más la pantalla antes de inflar sus mejillas en un puchero encantador.

"¿Por qué ves algo así? -le regaño- la última vez lo lastimaron mucho y ese sujeto… el que viste como payaso lo matará igual que al anterior"

Desvió la vista, mordisqueando sus labios, incómodo ante el cuestionamiento y la mirada reprobatoria. Cómo explicarle a su hermana que no era sadismo lo que mueve su curiosidad sino algo más profundo y desconocido.

"Vamos Alluka, los referís no dejarán que lo lastimen… mucho"

O eso esperaba. El último encuentro de "esa persona" lo había visto por morbosa curiosidad e ironía, no era raro ver qué un novato buscará enfrentarse a un jefe de piso del Coliseo buscando gloria. Sin embargo la gran mayoría eran aplastados.

Por eso ver a un mocoso de su edad en un enfrentamiento en el que obviamente no ganaría le había sacado unas cuantas risas mientras su hermana -abrazada a su costado- se cubría los ojos asustada. O así había sido hasta que el chico de ropa vistosa pareció entender su situación y pasar de ataques sin sentido a movimientos más naturales y certeros. Si. Había perdido contra el sujeto de los trompos, había sido lastimado. Pero verlo danzar por el campo le había dejado una sensación en la boca del estómago de querer saber más. Ver más.

Y un mes después aquí estaban, frente a la pantalla esperando el inicio de una pelea que bien podría ser una muerte anunciada.

"Todo estará… -se interrumpió cuando todo se fue a negro y el presentador anunciaba a los contrincantes del día entre fuertes aclamaciones y pirotecnia- bien"

¡Y vaya que todo había estado bien!

Había visto con la emoción en vilo y ojos brillosos el cambio de golpes y palabras. Estaba en lo correcto al suponer que el chico de cabellos negros y ojos dorados a penas conocía lo básico del nen, pero aún así…

Aún así el primer puñetazo que le había asestado al pervertido ese había sido, por decir lo menos…

"Glorioso…"

Susurro, encontrándose a sí mismo deseando el bienestar del chico, que no lo mataran, porque ese chico parecía una promesa. La promesa de que todo era posible…

Ganar una contienda perdida…

Huir de una cárcel de oro…

Salvar a sus hermanos…

"Oh, que lastima que no ganara -susurro Alluka apagando el televisor, cruzándose de brazos con cierta molestia- por un momento creí que estaban parejos"

Asintió distraído con la vista fija en el negro de la pantalla. Era imposible que ganara, sin embargo había sido una contienda increíble. ¿Un chiquillo de doce años podía de verdad estar a la altura de las grandes ligas? ¿Podía él hacer algo similar? Estar a la altura de alguien como Hisoka… o Illumi…

Parpadeo atolondrado cuando una mano se paseó frente a su rostro, sacándolo de sus pensamientos. Alluka parecía muy entretenida de verlo.

"¿Te gustó?"

La pregunta le desconcertó. ¿Cómo no podría gustarle? Ese encuentro lo había emocionado como no lo había estado en años, haciendo que las manos le hormiguearan de una manera chistosa. Quería pelear, pelear sin desgarrar ni matar, solo por el poder de hacerlo y ganar.

"Yo… creo que sí"

Alluka sonrió cómo si supiera algo que él no, creandole un vacío en el estómago. Cuando su hermana sonreía de esa manera, eso solo podía significar problemas para él.

"Entonces espero que algún día ambos puedan conocerse…"

Parpadeo hacia los ojos azules que le miraban sin ver con un brillo intrigante, pensando que Alluka quizás no se refería en realidad a la batalla, pero cuando quiso preguntar eran unos ojos dorados los que le devolvían la mirada con curiosidad.

"Tienes que estar bromeando…"

Gon tarareo haciéndose el desentendido.

"No lo hago…"

Observó una vez más al chico sentado en la cama frente a él mientras da otra mordida al sándwich, mirando con detenimiento sus cabellos ébano y reflejos color del bosque, su rostro de tez canela y el dorado brillante de sus ojos. No. No estaba loco. Ahí frente a él se encontraba aquel chiquillo que había asestado a Hisoka un puñetazo tan fuerte que le había tumbado. Y aunque en su momento no había entendido aquel raro intercambio en el campo de batalla, ahora sabía parte de la historia que el encuentro ocultaba.

"Tu golpeaste a Hisoka en el rostro -susurro- te escondiste detrás de un pedazo de concreto y lograste llegar a él sin que te viera…"

"¡Oh! ¡Viste la pelea!"

Asintió a la emoción del otro.

"Fue… -maravillosa, increíble, emocionante- …entretenida"

Oculto su vista del otro ligeramente cohibido, avergonzado. ¿Cómo no lo había reconocido? Es verdad que no se había molestado en aprenderse el nombre de aquel chiquillo atrevido, pero…

¡Es que prácticamente sigue igual!... Bueno…

"¡Wahh gracias Killua! La verdad es que en ese momento estaba muy nervioso pero después pensé… -le dejo divagar emocionado sobre la pelea sin prestarle demasiada atención a sus palabras, paseando lo más sutil que puede su mirada sobre él. Observando con detenimiento su rostro, las cicatrices que no había notado, las pecas que apenas se asoman sobre sus pómulos. La gran sonrisa de tonto. Analizó los reflejos en su cabello, los bíceps que se marcan aún debajo de la roída chaqueta. Trago saliva al bajar la mirada, allá donde la tela de su camisa se ceñía al pecho… -y, entonces… ¿estás bien Killua?"

"¿Eh? -pregunto descolocado, completamente atrapado. Levantó la vista, apartándola de la estúpida camiseta ceñida y del maldito cuerpo de infarto, esperando, no, rogando, que Gon no hubiese notado la dirección de su mirada- ¿Qué?"

Gon parpadeo una vez más, pareciendo querer contener sin mucho éxito las ganas de reír.

Oh no. No me digas que…

"Pregunte si estabas bien… -repitió Gon inclinándose al frente como puede, acercando su rostro al suyo lo suficiente para ponerlo nervioso- de repente te pusiste muy rojo… ¿Tienes fiebre?"

se dio cuenta.

"Eh, uhm… si -balbuceo alejándose- ¡No! Solo…"

Se cubrió el rostro, ocultándose ligeramente de esa sonrisa inocentemente socarrona, despeinadose durante el proceso.

"Si te estoy aburriendo puedes decirme… -cedió Gon retirándose hasta su sitio pero sin desaparecer la burla en su voz- podemos hacer otra cosa si quieres…"

Eso definitivamente no sonó sugerente… ¿Verdad?

"No! Yo... solo me distraje… -contestó apartando su mano pero sin observarle del todo, buscando una excusa creíble que le permitiera salirse por la tangente- me estaba preguntando porqué intentaste atrapar a la brigada… digo, siendo un cazador ¿para que ocuparías tanto dinero?…"

Observo -no sin culpa- el éxito de su comentario. El semblante de Gon mutando radicalmente, había dado en el clavo.

"Después de lo de Hisoka decidí seguir mi misión personal de encontrar a mi padre… -levantó la ceja ante la amargura en su voz, la emoción anterior se había ido- eso me llevó a Yorkshin siete años atrás en busca de un videojuego muy particular y bastante difícil de encontrar…"

"¿Te refieres a Greed Island?"

Gon comió un poco más antes de responder.

"Ese mismo, ¿lo conoces?"

Sonrió ante el recuerdo, ¿cómo olvidar una de las rabietas legendarias de Milluki?

"Uno de mis hermanos mayores fue a la subasta en ese año intentando conseguirlo -su sonrisa se amplió con sorna- hubieras visto el berrinche que hizo cuando llegó a casa sin él…"

Gon sonrió ligeramente, con una sonrisa que no llegaba a sus ojos pero mostraba compañerismo.

"¿Tu también fuiste a Yorkshin en ese año?"

Su mirada tembló.

Si.

Él había estado en Yorkshin hace siete años…

El caos no le gustaba. Igual que las manchas y las cadenas. Igual que su hermano y su estúpida obsesión con controlarlos a todos.

"Killua, quiero que te quedes a mi lado en todo momento. Si pasa algo quiero que huyas sin importar si debes dejarme atrás. ¿Entendido?"

Despegó sus ojos del cristal y las luces que bañan la ciudad. La muerte e incertidumbre flotan en el aire.

"Está bien"

No entiende porque padre ha aceptado este trabajo cuando él más que nadie les había ordenado alejarse de la brigada, pero aún así se situó a su mano izquierda, cómo debía ser para el siguiente líder. Está sería la primera vez que era presentado como un Zoldyck a un cliente, así que de lado del imponente hombre y de su abuelo entró a la gran habitación donde les esperaban.

Mentiría si dijese que no estaba nervioso.

"¿Qué hace ese mocoso aquí? -chilló un gusano impertinente en traje de seda negra a penas la puerta se cerró a sus espaldas- Esto es importante. No es lugar para niños, o es que acaso nos quieren ver la cara de idiotas"

Afilo la mirada hacia el sujeto que osaba cuestionar a su padre y burlarse de él. Trono sus dedos. Un movimiento suave y acabaría con esa cucaracha…

"Este es mi heredero y está aquí porque yo se lo ordene -corto Silva con voz dura, deteniendolo con una mano firme sobre su hombro- si tienes un problema con ello nos retiramos"

Levantó la vista hasta su padre, olvidando por un momento la sed de sangre. Silva -imperturbable- no le mira, pero la mano sobre su hombro lo dice todo.

Ojalá él pudiera sentirse tan orgulloso de ser un asesino como su padre lo estaba de ello. Ojalá pudiese enorgullecer a su padre algún día…

"Disculpelo por favor -se oyó una voz en medio de la sala, sacándolo de sus pensamientos- si se me permite opinar no creo que sea eso a lo que el caballero se refiere. Todos estamos un poco alterados y podemos subestimar la situación, si su hijo le acompaña debe ser una persona muy fuerte y capaz"

Las mejillas se le calentaron ante el halago pero no dijo nada. Por la puerta había ingresado un chico que no lucía mucho mayor que él, con ojos cafés y una cabellera tan brillante como el sol, que le sonrió de una forma que algunos podrían catalogar como amigable.

Pero él sólo veía una mueca tensa. Las ojeras. El cansancio. Apestaba a sangre.

Ladeó la cabeza hacia su padre, esperando que aprobará o no el comentario del recién llegado, después de todo era obvio el intento por no dejarles marchar, pero Silva pareció complacido y eso bastó para él.

Ignoro el resto de la reunión importandole poco y nada las opiniones de los ahí presentes. ¿A que están jugando con eso de nombres clave y colores? Puff ¿y lo acusaban a él de ser el niño ahí? Vaya broma.

De verdad que todos son unos idiotas…

"Trabajar en equipo solo causará confusión -entorno los ojos hacia el chico rubio, sopesando las palabras. Ese chico le agrada. Lucía como alguien razonable, astuto y de acciones- me moveré por mi cuenta"

Si, definitivamente le agradaba…

La reunión no duró mucho más después de eso, aquellos asesinos de pacotilla comenzaron a salir uno tras otro prometiendo glorias contra la brigada -que imbéciles-, pero antes de poder moverse una voz llamó su atención.

"Ey, ten cuidado ¿si? -susurro hacia él el chico dorado cuando estaba por seguir a su familia. Le miró con curiosidad, ligeramente descolocado. Está era la primera vez que alguien que no fuera Alluka le decía algo así, ni siquiera illumi o su madre lo habían dicho una sola vez. ¿Por qué entonces un extraño le diría tales palabras cuando sabe que es un asesino? El chico pareció notar su incredulidad y levantó sus manos en señal de paz- ¡oh! No quiero faltarte al respeto ni nada"

Su padre salió sin decir nada y su abuelo le observó un segundo antes de sonreír, abandonando también la habitación. Volteo a ver al chico una vez más, sin poder aguantar la duda que le atenaza las entrañas.

"¿Por qué te preocupa? No me conoces"

El chico -cuyo nombre no recuerda haber oído- sonrió apenado hacia él desconcertandolo aún más. Qué bicho más raro.

"Tengo un amigo que seguro tiene tu edad. Siempre se anda metiendo en problemas -no hay falsedad en su voz, el cariño impregnado en sus palabras es palpable- supongo que… me recuerdas mucho a él. Por eso no me gustaría que algo te pas…"

"Ese no es tu problema"

Y salió de la habitación, mordisqueando sus labios, presionandose para alejarse del chico amable con olor a muerte.

"Parece que nuestro joven heredero ha hecho un amigo… -sonrió hacia su abuelo, el único integrante de la familia que tenía un humor tan ácido como el suyo- podrías al menos haberle preguntado su nombre…"

"Vamos abuelo. Tu sabes que los asesinos no tienen amigos…"

No. Un asesino no tiene amigos…

Illumi se había encargado de grabarlo a fuego en sus huesos. Casi literalmente.

Él no quería amigos.

No los necesitaba…

¿Verdad?

"Lo estuve -respondió terminando el último de los emparedados- en realidad, casi toda mi familia lo estuvo. Mi abuelo y padre fueron contratados para lidiar con la brigada…"

Los ojos de Gon brillaron en reconocimiento, cómo si hubiese esperado toda una vida por oír esas palabras aunque él no entiende que puedan tener de especial, aún así Gon calló, engullendo lo último de su comida con una gran sonrisa.

"Eso estuvo delicioso Killua -las mejillas se le calentaron ante el halago y se le calentaron aún más después de las siguientes palabras- me alegra que decidieras comer conmigo, debías estar realmente hambriento por no comer nada ayer"

Chisto.

"Yo no tenía hambre Gon -mintió restándole importancia- puedo pasar varios días sin comer…"

Eso en realidad es una verdad a medias. Claro que podía pasar varios días sin comer, pero eso no significa que no sienta el dolor estrangulando su tripa. Al menos esta vez había sido su elección no hacerlo y no un castigo de su familia.

Quiso ignorar a Gon, pero este le miró juguetonamente poniendo sus pelos de punta.

"Creí que ya nos teníamos confianza Killua… - canturreo, buscando molestarlo- no ocupas mentirme"

Gruño comenzando a mosquearse.

"No miento, yo…"

"Vamos Killua ¡podría haber oído a tu estómago gruñir desde el otro lado del edificio, solo admítelo!"

"¡Yo no…! -se atragantó, sintiendo nuevamente el bochorno subir desde su cuello hasta la punta de su cabello. Él es un asesino. Él tenía dominio total sobre su cuerpo y sus emociones. Y definitivamente ¡él no hacía ruidos vergonzosos con su estómago! Abrió la boca dispuesto a quejarse pero la cerró al ver la sonrisa socarrona, comprendiendo lo que el muchacho quería lograr. Cabrearlo. Puff, Gon definitivamente era un idiota- ¿cómo se supone que lo sabes?"

Gon parece estar terriblemente feliz por responder a su pregunta. Y él ya comienza a saborear el arrepentimiento de haber preguntado.

"Tengo sentidos muy agudos desde pequeño. Vista, olfato, oído… - Gon se balanceo distraído, rodando su vista por el lugar, observando las esquinas enmohecidas y el polvo sobre los pocos muebles que había- también soy potenciador, si me concentro lo suficiente puedo refinar aún más los sonidos y olores…"

¿De verdad puede olerlo todo? Tiene que estar jugando conmigo…

Pero solo por si las dudas aspiro disimulado aprovechando la oportuna curiosidad de Gon por el resto de la habitación, tan jodidamente lleno de vergüenza y preguntándose si su olor sería agradable o no para el chico estúpido frente a él.

Oh, ¿sería por eso que no quiso dormir en la cama anoche? ¿le molesta mi olor? ¿por eso se quedó tan alejado de mí?

El pensamiento hizo que el corazón se le hundiera hasta el estómago.

"Si es así ¿por qué no oíste que Feitan se acercaba ayer a la habitación? Pareció tomarte por sorpresa tanto como a mí"

Veamos que puedes responder a eso, señor "sentidos refinados".

Gon dejo de divagar, mirándole tan intensamente que le robó el aliento, aceptando de alguna manera el reto no dicho en sus palabras.

"Feitan no hace ruido al caminar… -respondió con simpleza- al igual que tú. ¿Es por tu entrenamiento de asesino? ¿Es Feitan alguno de tus otros hermanos y no me lo has dicho…?"

Trago saliva. ¿Gon de verdad se había percatado de ese detalle? ¿De verdad era tan perspicaz?

"En todo caso a Feitan es más fácil percibirlo por su olor. Apesta a muerte…"

Abrió la boca y la cerró, con la duda bailando en sus labios. Cruzándose de brazos, hundiéndose en su miseria. ¿Acaso su olor sería el mismo que el de Feitan? Con todas las personas que había matado por supuesto que lo sería y claro que era desagradable. Eso explicaba más que perfecto la lejanía de Gon hacia él.

Pero aun así…

"¿Por qué no supiste que se acercaba por su olor…?"

Preguntó con la garganta seca, bastante desanimado. Pero no lo suficiente para no notar como esas mejillas canela se oscurecieron con un suave rubor, los ojos que huyen lejos de los suyos.

"Bueno… -susurro quedo- me distraje…con otro olor"

Levantó una ceja. Sabe que la habitación que tomó como suya en ese antiguo hotel abandonado no es la mejor por más que se hubiera esforzado en limpiarla con esmero, pero aun así considera que ha hecho un buen trabajo en hacerla habitable. Entonces ¿con qué carajos se había distraído Gon? ¿que podría haber en ese lugar que oliera lo suficientemente bien -o mal- para atraer a su olfato? Pero antes de poder preguntar a qué se refiere el semblante de Gon cambió de golpe. Levantándose en un parpadeo y saltando a la esquina en menos de un segundo, con músculos tensos y mirada intensa.

¿Pero que carajos…?

Toc. Toc. Toc.

Oh. Mierda…

Después de esto no desconfiaría de los sentidos super desarrollados de Gon nunca más…

Adelanto del siguiente cap, el cual prometo no tardará tanto como este.

"¿Porque cuando Feitan te lastimaba me mirabas tan insistente con tanto asco? ¿Es porque no te ayude?"

Pico insatisfecho. Porque esa es una pregunta que había rondado su cabeza desde el instante en qué los ojos miel se cruzaron con los suyos, observándolo tercamente por más tiempo del socialmente aceptable.

"Pues porque eras lo más bonito ahí -respondió Gon con simpleza- eso es obvio"

Tosió sonoramente al ahogarse con su propia saliva.

"¿¡Pero de qué coño estás hablando!?"

Gon se río tontamente ignorando su malhumor y su muy florido vocabulario. Algo en su mirada se opacó como la miel quemada antes de responder con la ligereza de alguien que habla del clima de primavera.

"Bueno, si te están torturando tan sádicamente y sabes que en cualquier momento te mataran… ¿no quisieras que lo último que vieras fuera lo más hermoso del lugar?"

Saluditos.