Ciao! ^_^ Por fin pude poner este capítulo u_u siempre que quería actualizar algo pasaba pero aquí está XD. En mi opinión está algo aburrido pero lo bueno empieza después, así que tengan un poco de paciencia. Está ubicado temporalmente antes que el prólogo, para que sepan como empezó todo y la historia se estará desarrollando a partir de este punto. Tiene menciones de mi otro fic "Sin piedad" pero no es necesario leerlo para entender la historia,...o al menos eso creo O_O. En fin, los dejo para que disfruten (si pueden XD).
Disclaimer: Katekyo Hitman Reborn no me pertenece.
.
Out of sight
Meses antes...
El viento algo frío del atardecer corría por la ciudad de Namimori, llenando cada espacio que podía y haciendo estremecer a las personas que se encontraban en las calles dirigiéndose a sus casas después de un agotador día de trabajo. En la secundaria local, un chico de cabellos plata intentaba abrigarse en vano mientras observaba desde la azotea de su escuela hacia la cancha de beisbol que quedaba justo abajo.
- Estúpido idiota del beisbol- murmuró a regañadientes con un cigarro en la boca.
Al parecer al idiota de su novio se le había olvidado que él lo estaba esperando para irse juntos a casa, cosa que sucedía mucho últimamente. Un suspiro escapó de sus labios y se limitó a seguir observando la práctica. Vio a Yamamoto correr y batear con esa energía de la que era dueño, portando esa mirada fiera que, a decir verdad, tanto le gustaba. Parecía que realmente se estaba divirtiendo...quizás demasiado.
- ¡Rayos!- se dio un golpe mental.
No puede ser posible que me esté poniendo celoso de un estúpido juego.
Después de todo era comprensible. El campeonato se acercaba y el esquipo tenía que estar en forma para enfrentar a los fuertes rivales que se presumía que participarían este año, además de que las estadísticas mostraban que ellos fácilmente podían llegar a la final, por lo que no podían permitirse ningún tonto error que los dejara fuera desde el principio. Era completamente normal que Yamamoto se concentrara en lo que era su prioridad en ese momento, aunque el pensamiento no dejaba de incomodarlo.
¿Por qué rayos tengo que sentirme tan mal por esto?
Habían empezado a salir desde hace meses y no era la primera vez que tenían que verse poco porque ambos tenían obligaciones que cumplir. Al principio había sido muy difícil para ellos congeniar, pero después de los peligros que enfrentaron en el futuro y la batalla contra Byakuran se habían vuelto más unidos y su relación se había vuelto más sólida. Aún seguía siendo un secreto pero se daban más tiempo para disfrutarla.
O al menos así es como se supone que debía ser.
Un ruido lo distrajo a sus espaldas y volvió para encontrarse con una fría mirada azul. Tragó grueso al reconocer a Hibari, no quería problemas en ese momento, no con lo extraño que se había estado comportando el prefecto últimamente. Aún podía recordar como se apareció en la azotea para golpearlo por fumar y terminó casi asfixiándolo y mirándolo de una forma bastante extraña. Era mejor mantenerse lejos de él.
- ¿Qué haces a estas horas aún en los terrenos del colegio?- preguntó el pelinegro sin cambiar su seria expresión.
- Sólo estoy esperando a alguien, me iré pronto- respondió de la misma forma el peliplata, tampoco se iba a dejar intimidar.
Hibari avanzó unos pasos hacia él y luego dirigió su vista por detrás del italiano, hacia la cancha de beisbol.
- ¿De nuevo te dejó esperando? Se ha vuelto muy frecuente ¿no?- mencionó con un tono burlón y sarcástico.
- ¡Y a ti qué te importa!- gruñó el bombardero, una cosa era que él lo pensara y otra muy diferente era que se lo echaran en cara- ¡Métete en tus propios asuntos!
-...- Hibari se quedó en silencio por un momento- Te equivocas, este también es mi asunto- regresó la mirada para encontrarse con ese par de gemas verdes- Se está empezando a olvidar de ti.
Gokudera se quedó helado por un momento, en parte sorprendido por la actitud de Hibari y en otra...porque no podía negar que le dolía escuchar eso de boca de alguien más. Realmente era cierto, de verdad estaba pasando, Yamamoto estaba olvidándose poco a poco de él.
- ¿Y esto qué se supone que tiene que ver contigo?- preguntó como una manera de distraer a su mente de los pensamientos dolorosos que empezaban a recorrerla.
- Mucho- respondió el pelinegro mientras acortaba la distancia entre ellos- Porque si él pierde su oportunidad yo estoy dispuesto a tomar la mía.
En los microsegundos que le tomó a Gokudera entender lo que el otro le estaba diciendo y abrir sus ojos a todo lo que podía, el prefecto aprovecho para acorralarlo contra la reja que bordeaba la azotea e inmovilizar sus brazos con una sola de sus manos, mientras la otra le acariciaba la mejilla. El peliplata no sabía que hacer, estaba demasiado impactado por el rumbo que estaban tomando las cosas como para pensar claramente.
- ¿Qu-qué estás tratando de decir?- tartamudeó nervioso.
- Si yo estuviera en su lugar, no sería tan estúpido como para perderte por no saber ordenar mis prioridades- su mirada estaba fija en el rostro del italiano- Yo no descuido las cosas que me interesan de esa forma tan tonta, yo las protejo y no dejo que nadie las dañe o intente quitármelas.
La distancia entre sus rostros se acortaba cada vez más y el albino ya podía sentir como sus respiraciones se juntaban. Por más que tratara de soltarse sabía que Hibari era mucho más fuerte que él y que, en esa situación y con la escuela casi completamente desocupada, estaba a su merced. Cerró los ojos con fuerza, no quería ver lo que estaba a punto de pasar y rogaba en su mente que Yamamoto se diera cuenta que era tarde y fuera a buscarlo. Pero la puerta no se abrió y nadie impidió que Hibari terminara de juntar sus labios en un beso forzado y demandante, del que intentaba zafarse de todas las formas posibles.
Cuando a ambos se les acabó el aire el pelinegro finalmente se separó, pero no dejó de observarlo fijamente.
- Recuerda bien esto herbívoro, tú me interesas- su mirada se afiló peligrosamente- Y yo siempre obtengo lo que quiero, aunque tenga que pasar sobre todos los otros herbívoros para lograrlo.
La profundidad de la mirada de Hibari era tan grande que por un momento el italiano se perdió en ella, sin embargo salió rápido del encanto cuando se dio cuenta de lo que acababa de pasar. Sacudió su cabeza con fuerza para alejar esos extraños pensamientos y miró desafiante al prefecto, con el ceño fruncido.
- ¿Quién demonios te has creído para hacer algo así?- le gritó- ¡Aléjate de mí! ¡No te me vuelvas a acercar con esas estúpidas ideas!- se zafó bruscamente haciendo retroceder al mayor, quien conservo la distancia.
Pasaron unos minutos en los que ambos no dejaban de observarse antes de que Hibari finalmente soltara una sonrisa ladina, como quien ya obtuvo lo que quería, y se diera la vuelta encaminándose a la salida.
- Con o sin él vete pronto a casa, ya está oscureciendo- mencionó monótonamente sin voltear a verlo ni detener su caminata.
- ¡Puedo cuidarme solo!- refutó inmediatamente el peliplata, aún con la ira recorriendo sus venas. El prefecto se detuvo un momento al escucharlo.
- Supongo que él piensa lo mismo- dijo antes de continuar con su camino y salir por la puerta.
Gokudera se quedó un momento pensando en lo último que había dicho el japonés. Por algún motivo desconocido le había molestado ese comentario aunque debería ser al revés.
Después de todo, eso significa que me respeta y reconoce ¿cierto?
Las dudas comenzaron a surgir nuevamente en su cabeza, realmente ya no sabía lo que quería. Se volteó molesto solo para ver que el idiota que tenía por novio seguía jugando como si nada hubiera pasado y nunca tuvo más deseos de encajarle una dinamita en la boca y hacerlo estallar. Gruñó por lo bajo y sacó otro cigarrillo. No tenía por que hacerle caso a lo que le había dicho ese bastardo cuando al final ya había revelado sus intenciones. Lo mejor sería olvidar lo que había pasado e ir a hacer entrar en razón al imbécil de Yamamoto de la hora que era.
Si, debía olvidarlo.
El problema era ¿cómo?
Un suspiro frustrado escapó de sus labios.
¿Qué se supone que debo hacer ahora?
Tan tan! XD. NO creo que haya salido muy bien y fue corto -.- pero algo es algo. Ahora que Gokudera sabe de sus sentimientos Hibari no se detendrá asi que...¡ es guerra declarada! XD
Espero que el próximo salga mejor, porque será el turno de Yama de enterarse de las intenciones de Hibari ¬¬.
Ciao!
