1 Noviembre 1981. Mansión Malfoy

-No- Dijo Lucius enojado por cuarta vez consecutiva.

-Pero Lucius por favor…piensa bien las cosas.- Le pedía su esposa

-He dicho que no Narcissa- Estaba perdiendo la paciencia y es que ¿cómo no hacerlo?

En algún punto de la noche el pedazo de mortifago que era Snepe se había ablandado y decidido que no entregaría a la mocosa, esa, que cargaba en brazos y para colmo Narcissa le apoyaba, pero no, no solo era eso. El muy imbécil se le había ocurrido la puñetera idea que nosotros nos queramos con la huérfana.

-Dime una razón para no ayudar a Snape.- Narcissa quería quedarse con esa niña, no sabía bien porque. Tal vez porque siempre quiso tener muchos hijos o por que la veía tan indefensa y necesitada de una madre. No conocía de la razón pero ella la quería y Narcissa Malfoy siempre conseguía lo que quería…

-¿Una razón? JA.- siseo sarcásticamente Lucius.- Te voy a dar más de una razón "cariño".

-Te escucho- Narcissa lucia impasible, lo que en realidad hacía en su mente era formular cada uno de los pasos para conseguir quedarse con la bebe.

-Para empezar cariño. A ninguno de los dos se les ha ocurrido pensar que alguien de la orden si sepa de la existencia de la… bebe y que pueden buscarla si no es que ya lo están haciendo.¿Cómo se supone que vamos a justificar que de repente tengas una recién nacida viviendo bajo nuestro techo?

-Diremos que es nuestra hija obviamente.

-¿NUESTRA HIJA? Pero tú te has vuelto loca yo no recogeré a esa huérfana para criarla como una Malfoy, cuando es una hija de una sangre sucia. Jamás lo toleraría, sería un ultraje a mi sangre a mi descendencia, una deshonra para mi familia y encima ¡es una mujer! Por Merlín Narcissa tu bien sabes que los Malfoy solo tienen un único hijo varón ya tenemos a Draco y el no compartirá todo lo que le pertenece, con una asquerosa mestiza.

-Lo hará, yo me encargare de ello y tú también lo harás. Le darás tu apellido, crecerá como toda un orgullosa Malfoy será parte de esta familia y la protegeremos como nuestra hija. –Narcissa seguía hablando con su calmado tono de voz, si exaltarse, extrañamente eso producía más temor que si gritara

-¿Y como se supone que vas hacer para que yo realice semejante idiotez?- Pregunto tratando de soñar como su esposa pero fallo totalmente. Se arrepintió de haber preguntado cuando, miro a los ojos a su esposa. Narcissa lo tenía y él lo sabía, su esposa tenía una carta que jugar y Lucius no tenía como enfrentarla, había perdido.

-Muy fácil cariño.-Le regreso el sarcasmo con una sonrisa.- Me lo debes…

-Narcissa esto es diferente, esto es una locura…

-¿Estás diciendo que el gran Lucius Malfoy no puede cumplir mi petición? Déjame recordarte algo querido- le dijo ella empezando a saborear su victoria.- Cuando nuestros padres nos prometieron yo tenía la oportunidad de declinar la propuesta si tu no podías ofrecerme lo que yo te pidiera. Me dijiste que podrías darme cualquier cosa, que tan solo lo pidiera y seria mío ¿no es así?- Lucius solo asintió con la cabeza.- Yo te respondí que lo tenía todo y no necesitaba ni quería nada más. Entonces tú me juraste que si yo me casaba contigo. Ese acuerdo seguiría y en el futuro cuando yo necesitase algo o tan solo lo deseara, tú me complacerías sin objeciones.- hizo una pausa- no hicimos el juramento inquebrantable, por supuesto, pero yo creí en ti. ¿Me vas a decir ahora que la palabra de un Malfoy no tiene valor alguno? – Y esa fue la estocada final si no lo había convencido anteriormente, el poner en duda su palabra le regalaba la victoria total.

-Podrías pedirme lo que fuera Cissy. Incluso el divorcio. Mi fortuna entera, todo…

-La quiero a ella…

Lucius Malfoy pensaba en el momento que le prometió todo eso a Cissy. Ellos estaban prometidos desde el nacimiento pero cuando crecieron y Narcissa se volvió una mujer hermosa supo enseguida que tendría que asegurarse que ella aceptara ser suya. Ahora ya no estaba tan seguro que hubiese sido una buena idea casarse con una mujer tan inteligente y manipuladora… ¿a quién coño quería engañar? Era lo mejor que le había pasado. Amaba la forma en que su esposa manipulaba todo para conseguir lo que ella quería, amaba su forma tan pasible se sostener una batalla con él y salir siempre ganadora, amaba que no se diera por vencida, amaba esa arrogancia y elegancia que poseía con naturalidad, amaba el hijo que le había dado, la amaba a ella. Y por eso cumpliría su petición aunque no estuviera de acuerdo.

-Bien haré lo que tu desees.- Acepto totalmente derrotado.

Narcissa se permitió sonreír. Bendita sea la bruja que puso ese acuerdo en tradición. Las reglas en la sociedad de los sangre puras era muy claras la joven prometida no podía oponerse a casarse con el hombre que sus padre habían acordado. Pero si dicha joven tenía más de un pretendiente de sangre pura interesado por su mano, esta escogería al que pudiera ofrecerle lo que ella más deseara en cuya decisión ya no intervendrían los padres. Y por supuesto que Narcissa con tan solo 17 años edad tenía a más de un pretendiente interesado en ella. Ella hubiese escogido a Lucius aunque no le ofreciese lo que ella quería porque ese hombre 2 años mayor que ella le atraía. Pero como toda Black y sobre todo como toda mujer, sabía perfectamente que tener un acuerdo así era un arma que podría utilizar en cualquier momento, así que acepto lo que su futuro esposo le proponía.

-Supongo que ya pensaste en todo y tienes la solución para hacer pasar a esta niña por…nuestra ¿no es así? –Le dijo Lucius saliendo ambos del pequeño silencio en el que se habían sumergido.

-Por supuesto si Lily Potter pudo esconder su embarazo todo este tiempo, yo también seré capaz. Diremos que fue un embarazo de alto riesgo y teníamos miedo de perderla que por eso no dijimos nada hasta que llego con bien a nosotros, que debido a mi estado, con Draco pequeño y con todos esos aurores atrás de los seguidores del señor tenebroso decidimos que no saldría a fuera de la mansión para mayor seguridad.

-¿Entonces aceptan quedarse con la niña? ¿Puedo confiar en tu palabra Lucius?- Pregunto Snape que hasta este momento se había quedado en silencio, dejando que la pareja decidirá.

-Ya has escuchado a Cissy al parecer lo tiene todo planeado. Hagan lo que tenga que hacer.- Dijo por último, aun molesto dejándolos solos.

-Gracias Cissa, la verdad es que me sorprendió mucho que hicieras uso del acuerdo. Para que la pequeña se quedara con ustedes. No tenías que hacerlo, si ustedes no querían podría haber buscado a otra familia de magos. Los Parkinson por ejemplo.

-Ni hablar Severus, en entre menos personas se ven involucradas en este secreto es mejor, no solo por el bien de la niña sino también por nosotros. Lucius tiene razón, nos estamos arriesgando mucho, por eso hay que hacer las cosas bien.

-Lo sé, pero ahora es urgente que vaya con Dumbledore, ahora debo hacerme cargo del destino de su hermano.- Dijo dándole la bebe a Narcissa

-Severus…ahora su único hermano es Draco.

Se miraron fríamente los dos. Severus sabía que Narcissa cuidaría de ella, pero también estaba consciente de lo posesiva que podría llegar a ser y estaba casi seguro que desde ahora se iba a dedicar a borrar cualquier cosa que pudiera relacionarla a la niña con los Potter. Ella ya consideraba a la bebe suya y eso era un arma de doble filo.

-Tienes razón – Decidió no contradecirla porque después de todo ese era su objetivo hacer que la niña fuera una Malfoy – Me voy, intentare averiguar si alguien más conoce de la existencia de ella o si la están buscando para saber cómo actuar nosotros, en cuanto tenga noticias vendré aquí.

La mujer solo asintió y Snape se marchó.

Noviembre 1981. Hogwarts

-Te esperaba hacer horas Severus, pero al verte puedo asegurar que ya sabes las terribles noticias.-Pronuncio Dumbledore

-Dijiste que los esconderías, que los protegerías ahora están muertos.

-No, no todos uno de los hijos de Lily ha sobrevivido –Snape se tensó al instante

-¿Uno de los hijos? Lily solo tuvo un hijo.

-No, según Remus Lupin, Lily estaba embarazada. Al revisar su cuerpo se pudo concluir que dio a luz hace poco pero no hay rastro del bebe. Pensamos que al ser tan pequeño si Voldemort lo mato tal vez su cuerpo solo desapareció.

-Puede ser… -No se atrevió a ondear mas en el tema por temor a que Dumbledore descubriera el secreto. Sabía que algún día se lo tendría que decir pero no ahora.- ¿Qué ha pasado con el niño que sobrevivió?

-Aun nada, no falta quien se quiera hacer cargo de él. Hasta el Ministro de Magia ha propuesto que el niño viva bajo su cuidado alegando que con el tendrá la mayor protección.

-Si por supuesto, y El Ministro de Magia no ve como inconveniente toda la popularidad y simpatía que tendrá de la sociedad mágica al ser el tutor del "niño que sobrevivió" ¿no es así?

-Me parece que no mi querido Severus.-Sonrió amargamente ante el comentario de Snape

-Creo que el niño debería vivir lejos del mundo mágico donde nadie lo conociera y no puedan dañarlo

-Coincido contigo, creo que debería vivir con su tía la hermana de Lily, debemos entregarlo hoy mismo, entre más tiempo pase aquí más riesgo corre.

-Iré hablar con ella. Tu encárgate de que el niño llegue hasta ahí y que nadie se entere que estoy involucrado en esto…Por favor

Dumbledore lo miro con un curioso brillo en los ojos en un principio creyó que estaría destrozado y aunque su rostro reflejaba dolor había algo diferente en él podía percibir en su mirada ilusión y ¿bondad? Se estaba preocupado por el futuro de Harry involucrándose en su protección sin que él se lo hubiese pedido. Había algo entraño en Severus algo que lo impulsaba a actuar así. Él le estaba ocultando algo pero a su tiempo averiguaría que era. Ahora lo primordial era Harry Potter.

Noviembre 1981 Privet Drive, Little Whinging

Snape se aparecía en un callejón oscuro de Prive Drive y caminaba en silencio hacia el número 4 de esta. Era la casa donde Petunia vivía con su familia. Al llegar toco el timbre, espero paciente, y de pronto la puerta se abrió dejando a ver a un hombre gordo, bajo de estatura. Cuando el hombre vio al mago arrugo la frente, vestía raro con una capa negra que le llegaba hasta los pies y a Vernon Dursley el marido de Petunia no le gustaba lo "raro".

-¿Se le ofrece algo?

-Busco a Petunia Evans…Dursley. Traigo noticias sobre su hermana.

-Un momento por favor.- Le dijo el Sr. Dursley con un poco de desconfianza- Petunia, querida te buscan.- En voz alta llamo a su esposa, sin apartar la mirada de Snape bloqueando la entrada de su casa.

-¿A mí? –Pregunto Petunia apareciendo en el recibidor llevaba un niño como de la edad de Harry en los brazos.- ¿Qué haces aquí fenómeno?- espeto la mujer de la forma más despreciable que pudo.

-Lily Murió…- Soltó de repente sin alguna consideración, así eran ellos, jamás se llevaron bien o fueron cordiales en algún momento. Snape no vio por qué tener tacto al dar una noticia como esa a Petunia de cualquier forma ella decía odiar a su hermana.

Petunia se quedó muda y blanca. Está bien que no tenía una buena relación con Lily pero después de todo era su única hermana y el único familiar vivo que le quedaba.

-Pasa- fue lo único que pudo pronunciar le dio su hijo a su marido.- Vernon déjame hablar a solas con Snape, por favor.

-¿Petunia estas segura que te quieres quedar solas con él? – Pregunto Vernon que también se había quedado por un momento sin habla al escuchar la noticia.

-Si por favor.

Vernon solo se dirigió a la habitación de su hijo y Petunia y Snape se quedaron en la sala de estar.

-¿Cómo paso?

-El señor tenebroso los encontró y los mato

-¿Los mato? Eso quiere decir que ¿el desgraciado ese y Harry también murieron?

Snape sonrió con amargura. Típico de Petunia ni dándole la peor noticia podía dejar de insultar a los que eran como él. Pensó que tal vez lo único en común que compartía con aquella horrible mujer era el odio hacia James Potter.

-No, el niño ha sobrevivido.

-¿Y dónde está?

-¿Por qué? Me vas a decir que ahora te pondrás sobre protectora y querrás cuidar a tu único sobrino ¿Eh?

-Por supuesto que no, seguramente ese niño es igual de anormal que todos ustedes. Sola quería saber qué pasa con él. Tal vez no quiera hacerme cargo del pero algún día podría ir a visitarlo. Supongo que la familia del tal Potter se quedara con él.

-No, Los padres de Potter murieron hace dos años y no tenía hermanos, de hecho el único familiar vivo de Harry eres tú.

-¿Qué quieres decir con eso?

-Que tú te harás cargo del hijo de tu única hermana

-Por supuesto que no.- Casi grito la mujer- Te he dicho que no quiero cuidar a un pequeño fenómeno, no podría hacerlo, tengo un hijo y no lo pondré en riesgo conviviendo con ese…

-Primero no lo llames fenómeno, es el hijo de Lily, TÚ hermana, ya has sido miserable con ella todos esos años, ahora puedes saldar un poco cuidando a su hijo, ella haría lo mismo por el tuyo si tú hubieras muerto.

-Me causas gracia Snape, proteges al hijo del el bastardo que te quito a Lily no me digas que después de que te desprecio y te cambio por otro fenómeno, aun la amas. Que tierno de tu parte, patético mejor dicho.

-Lily no me cambio…sabes que no tengo porque darte explicaciones sobre eso. De lo que si te puedo hablar es de lo patético. Tú eres un claro ejemplo.

Petunia lo miro enojada. El prosiguió

-Odiar a tu hermana porque era mil veces más bonita que tu- La miro con desprecio- Corrección ella era bonita. Eso es patético

-Eres un…-Snape la interrumpió

-Llamar anormal, fenómeno, bicho raro etc… a los personas mágicas. Cuando tú te mueres por ser una bruja. Eso es patético

-¡ESO NO ES CIERTO!

-Claro que lo es. Ahora querida Petunia, Tú te vas hacer cargo de Harry cuidaras de él y lo educaras, convencerás a tu esposo para que se queden con él y harás el mejor trabajo de Madre-tía que puedas ofrecer. Y ¿sabes porque lo harás?

-No hare nada. Ni intentes amenazarme

-Lo harás- Prosiguió calmadamente.- Porque si no, tu marido, al cual parece no agradarle las cosas extrañas, se enterara que la razón por la cual no tienes una buena relación con tu hermana, es porque la envidias, quisieras ser como ella una bruja, deseas entrar en nuestro mundo, pero al ser un ordinaria muggle no puedes y esa es la causa por lo que tú te pones mal cada vez que te hablan de un tema relacionado con Lily.

-No, esas son mentiras, yo la detestó por lo que es, odio lo anormal, yo…

-Petunia, petunia ¿crees que yo he venido aquí sin pruebas?, veraz el Director de Hogwarts,Albus Dumbledore ¿Lo recuerdas?-no le di tiempo que a contestar- ¡Claro que lo recuerdas! Pues el muy amablemente me ha prestado una carta que tú le has escrito hace años rogándole que te aceptara en Hogwarts, que te enseñara a ser un bruja y si no quieres que tu marido…

-Lo haré…- Contesto Petunia blanca como el papel había olvidado esa estúpida carta que escribió hace años cuando su hermana fue aceptada en Hogwarts.

-Bien, el niño llegara aquí en una horas, es de suma importancia que él no sepa que es un mago tiene que permaneces separado de su mundo por su seguridad, no tienes que preocuparte por la seguridad de tu familia, al ser los tutores de Harry les brindaremos protección, y todo permanecerá en secreto, por el dinero tampoco te tienes que preocupar yo te hare llegar un cierta cantidad cada mes para cubrir los gastos de Harry pero es primordial que él nunca sepa que yo le mando ese dinero o cualquier tipo de ayuda.

-No quiero personas extrañas cerca rondado mi casa

-No las habrá usaremos métodos que nadie notara…Y una última cosa Petunia.

-Dime rápido y lárgate ya

-Tu familia es muggle a excepción de Lily claro, pero si ella es bruja es porque alguna de sus antepasados también lo era, y aunque tú no lo eres es muy probable que tu hijo pueda serlo, si es así, en algún momento caerá en mis manos y cuando eso pase el pagara que todo lo que hagas con Harry –Petunia lo escuchaba horrorizada- Sé que es imposible pedirle amor y bondad a alguien como tú, pero quiero que lo trates con decencia, si tu cuidas de Harry como debe ser, prometo que cuando tu hijo llegue conmigo lo protegeré de cualquier peligro. Pero sí en cambio tú maltratas al niño o le haces daño. Te juro que tu hijo pagara todo, le haré la vida miserable y créeme que no habrá forma que puedas evitarlo. ¿Te queda claro?

-¿Me estas amenazando?-Contesto retadora, No quería mostrarse débil ante ese hombre.

-Por supuesto que te estoy amenazando.

-Está bien- Acepto resignada – Ahora Largo de Aquí.

Snape se fue sin más y Petunia se dispuso a hablar con su marido. Le contó que su hermana y su marido habían sido asesinados y que el único sobreviviente era su sobrino. Hace tiempo ella había tenido que contarle a Vernon la condición de su hermana menor, lo que le facilitaba las cosas ahora, le dijo que Harry no tenía ningún otro familiar y que ella debía cuidar del hijo se su hermana. Su esposo se mostró compresivo ante la situación, pero le dijo que si se quedaban con Harry jamás le hablarían de lo que él era y que ese tema no se tocaría jamás en esa casa. Para Petunia que no le había contado todos los detalles de su "charla" con Snape, aquello que su esposo le exigía le venía como anillo al dedo. Una horas después tocaban el timbre, se dirigieron a la puerta principal, cuando abrieron la puesta encontraron a un bebe dormido en un canasta y una carta sobre él. Vernon tomo la carta y Petunia a Harry.

-La carta va dirigida a ti Petunia.

-Está bien llevare a Harry arriba, tendrá que dormir con Dudley por hoy, ahorita bajo a leer la carta.

Subió y dejo a Harry junto a su hijo y bajo de nuevo a la sala. Leyó toda la carta en la cual le decían lo que ya le había contado Snape, su hermana estaba muerta. Harry no tenía a nadie más y le pedían de una forma mucho más amble, de lo que había sido Snape, que cuidara de Harry. Pero en la carta le explicaban algo más, que si Snape hubiera empezado diciéndole eso ella no hubiera tenido corazón para negarse. Dumbledore le contaba que el mago tenebroso que los había asesinado iba por Harry, alguien los había traicionado revelando su paradero cuando llego a su casa él iba con la determinación de matar solo a Harry, pero James Potter había luchado contra el para darle tiempo de escapar a su esposa, pero Lily solo pudo conjurar un hechizo amor donde ella ofrecía su vida a cambio de la de su hijo, cuando el asesino los encontró ella se interpuso entre los dos y al morir evito que cuando el mago le enviara a Harry la maldición asesina, esta le matara solo provocándole una cicatriz en la frente, Dumbledore le decía que el niño no había muerto por que en el corría la sangre de Lily que nunca podría tocarlo mientras viviera con esa protección. Petunia que era la hermana de Lily y por lo mismo compartían la misma sangre ahora contaba con dicha protección por eso mientras Harry viviera bajo el mismo techo que ella, el pequeño estaría a salvo. Ella tenía que quedarse con su sobrino tampoco era tan mala persona como para negarle aquello.

Sin más que decir los señores Dursley se fueron a dormir, mañana empezaría una nueva vida para ellos y dos niños que dormían ajenos a todo lo que pasaba.

Noviembre 1981. Mansión Malfoy

Mientras tanto otros dos bebes igual de ajenos a todo lo que pasaba a su alrededor dormían plácidamente en sus elegantes cunitas. Narcissa la ahora madre de ambos los contemplaba, su hijo Draco tenía el cabello rubio platinado, su piel blanca, era un bebe muy hermoso parecía un pequeño angelito y su otra bebe también era muy hermosa, a diferencia de Draco ella tenía el cabello oscuro como la noche. No había pensado en eso, ellos eran rubios e iba hacer un poco extraño que la niña hubiera nacido con su cabello oscuro, por lo demás no había problema era muy preciosura digna de una Malfoy.

-No te preocupes pequeña ¿sabes? En mi familia, los Black, la mayoría tiene el cabello oscuro así que nadie pensara que no eres hija mía y si no, tu madre es una bruja muy eficaz en trasformaciones…-dijo a la pequeña bebe que había despertado y le sonreía desde su cuna

-¿Te refieres a Sra. Potter o a ti?- Interrumpió Lucius que contemplaba a su esposa desde la puerta de la habitación viendo como miraba embelesada a los bebes.

-Su madre soy yo Lucius, yo la saque de ahí, la cure y ofrecí mi mayor privilegio para que pudiera quedarse a mi lado.

-Ay Narcissa, te has encariñado muy rápido con esa niña y no entiendo por qué. Ya tenemos un hijo ¿no es suficiente para ti?

-Por supuesto que lo es, pero ella necesita una madre y yo quiero ser eso para ella, eso no significa que no quiera a mi hijo y no te permito que insinúes lo contrario.

-No quise decir eso Cissy pero…-hizo una pausa no había querido ofender a su esposa- Tu sabes que cumpliré tu deseo, la criaremos como hija nuestra, pero no me puedes pedir que la ame como a una hija. por que no podre.

-¿y porque no? ¿Por qué es una mestiza? Vamos Lucius eso no importa, nadie lo sabe y si la educamos bien, si la instruimos, algún día llegara a ser una gran bruja, al igual que Draco un gran mago…Vamos cárgala, mira lo hermosa que es, nadie dudara que es hija nuestra, una Malfoy.

Lucius la cargo y la examino, su esposa tenía razón era bonita , su belleza no se comparaba con su Draco y estaba seguro que si de verdad fuera hija de ellos, seria mil veces más hermosa, pero por lo menos no iba a tener que ser el padre de un adefesio. De pronto la miro a los ojos esos si eran hermosos, violetas, un color muy poco común incluso entre los magos.

-Sus ojos son hermosos…- De pronto se vio exponiendo sus pensamientos en voz alta, su esposa lo contemplaba con una sonrisa

Lucius seguía mirando a la bebe, se sentía bien tenerla en brazos, era muy cálida y sentía que le trasmitía paz al tan solo tocarla. Era pequeña y empezaba a comprender ese instinto en su esposa de querer protegerla, de verdad que se veía muy indefensa y frágil. Algo en su frió y calculador interior empezó a cambiar al verse reflejado en esos pequeños ojos hechizantes que lo miraban con atención. Ya no le parecía despreciable aquella pequeña… pensó en todos los posibles destinos que hubiera tenido la bebe cuando se había quedado sola, un orfanato era lo único que se le hacía más lógico, por suerte habían sido ellos los que la habían encontrado y ahora nadie podría dañarla, ofenderla o tratarla mal porque él iba a cuidar de ella como lo hacía con su familia, por que aquella bebe iba hacer…no, ella ya era un Malfoy. Y nadie tocaría a su pequeña.

-¿Come le llamaremos? – Le pregunto a su esposa sin despegar la vista de la bebe

-Quiero que se llame Lucenday el nombre que había pensado si Draco hubiera sido niña.

-Pff- bufo Lucius rodando los ojos no le gustaba ese nombre- Bien, pero quiero que también se llame como tú.

-¡No! Sabes que no me gusta mi nombre Lucius

-Bueno le pondremos Cissy.

- Ese no es un nombre, es un diminutivo

-No importa a mí me gusta llamarte Cissy, quiero que nuestra hija se llame como tú.

Narcissa conmovida y a las vez complacida por la aceptación que su esposo hizo de la bebe al llamarla "nuestra hija" acepto sin objeciones el segundo nombre.

-Lucenday Cissy Malfoy ¿Te gusta tu nombre? –Le pregunto inocente Lucius a la niña- es muy lardo verdad, por el momento solo serás Lucy…mi pequeña princesa Lucy- y diciendo esto le dio un beso a la niña.

De repente como si Lucius saliera de un trance, se dio cuenta de lo que había dicho y hecho. Le entrego la bebe a Narcissa asustado de sus propias acciones, y se fue sin decir más. Pero era tarde, su esposa lo había presenciado todo y se había dado cuenta que al igual que a ella, la pequeña, le había robado el corazón a su esposo.

-Vaya Lucy, has derretido el corazón del ogro…-Le dijo haciéndole cara chistosas a la bebe-Tal vez eso lo heredaste de mama.

Se rió de su propio chiste personal, cargando a su hija, empezó a tararearle para que volviera a dormir. Mañana empezaría la nueva etapa de la familia Malfoy.