¡Volví! Aunque no estoy segura de que les interese a muchos ^_^U, pero en fin, traigo el nuevo capítulo de esta historia donde se dará lo que todos estaban esperando *_*, pero no les voy a quitar la emoción así que lean.
Disclaimer: Katekyo Hitman Reborn no me pertenece.
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Do we run…Should I hide?
Se la había pasado caminado toda la noche intentando alejarse de sus perseguidores aún con el dolor en el vientre que el esfuerzo le producía. No podía dejar que lo atraparan o sería hombre muerto y le había prometido al juudaime que regresaría a su lado. No iba a rendirse. Lo único que dejó tras suyo fue un mechón de su pelo enredado en una tira de su ropa como una muestra de que estaba vivo para cuando enviaran un equipo de búsqueda por él que, conociendo como conocía al capo, sería toda una armada.
Ya estaba amaneciendo cuando finalmente pudo ver el pueblo aparecer frente a sus ojos. Aún así no se confió, sabía que probablemente esos sujetos ya estaban allí intentando encontrarlo así que se quedó escondido en un refugio improvisado y sólo salió al mediodía, cuando casi pudo estar seguro que esos molestos encapuchados se habían movido a otro lugar para continuar con su búsqueda.
Lo primero que hizo fue buscar un lugar en el que instalarse que no le costara mucho, había llevado dinero pero sabía que no le alcanzaría por mucho tiempo así que debía ser precavido. Encontró un pequeño departamento en una zona alejada que le serviría de momento y durante los siguientes días pudo llevar las cosas con calma. Los mareos y náuseas habían terminado y como su vientre aún no era muy grande tenía bastante libertad de movimiento y pudo hacer algunos trabajos eventuales que no le tomaran mucho esfuerzo, juntando suficiente dinero para irse a otra ciudad.
Era claro que no podía estar por mucho tiempo en el mismo sitio.
Conforme las semanas iban pasando el parásito seguía creciendo dentro suyo y se vio forzado, contra todo su orgullo y dignidad, a cambiar su apariencia a una más conveniente. Apenas pudo un pie en la cuarta ciudad a la que iba, consiguió una peluca de cabello largo y negro y, haciendo uso de toda su fuerza de voluntad, empezó a vestirse de mujer. Su vientre era más grande y no quería empezar a llamar la atención, vestido como una joven pasaba desapercibido fácilmente. Por otro lado, se había vuelto un poco más torpe al no estar acostumbrado a la nueva forma de su cuerpo.
Ya tenía quince semanas y no sabía si realmente llegaría al quinto mes.
Tres semanas.
Gokudera llevaba tres semanas desaparecido. Ya estaba de cuatro meses y medio, estar escondiéndose y huyendo no era bueno para su salud ni la del bebé. Tsuna caminaba de lado a lado en su habitación nervioso y al borde de un ataque de histeria, de la misma manera en que había estado desde la partida del peliplata. Lo único que lo calmaba era la pista que Gokudera les había dejado para mostrarles que había salido bien de la explosión pero el tiempo pasaba y no podían dar con él.
Esto se ponía cada vez más estresante.
Con un suspiro frustrado cogió sus cosas y salió camino a la escuela. Cuando llegó pudo encontrarse con un gran grupo de sus compañeras murmurando escondidas a un costado del salón, se asomó curioso para ver lo que pasaba y casi dejó de respirar.
Yamamoto estaba en el centro del salón, con una chica rubia colgada del brazo.
No sabía cómo reaccionar, no podía ser lo que pensaba ¿o sí?
- Tsuna-kun- el llamado de una voz conocida lo sacó del shock.
- Ky-Kyoko-chan- la miró por un segundo antes de tomarla del brazo y llevarla a una zona más despejada- ¿Puedes decirme qué está pasando?
- Bueno…- la tristeza apareció en los ojos de la chica- Al parecer, ella es la nueva novia de Yamamoto.
- ¿Q-qué?- se quedó congelado pero empezó a sentir como la ira iba creciendo lentamente en él.
¿Cómo? ¿Cómo puede hacer esto? ¡Gokudera-kun lleva tres semanas desaparecido y ni siquiera se molestó en preguntar! ¿Y ahora sale con esto?
Estuvo a punto de ir corriendo hacia el beisbolista y, aunque no fuera su estilo, meterle la razón a golpes. Su expresión debió haber sido muy obvia porque sintió como la ojimiel lo tomaba con fuerza del brazo en un intento de retenerlo y lo obligó a mirarla a los ojos.
- ¡Espera Tsuna-kun! Estoy segura que él sólo hace esto porque está intentando olvidar a Gokudera-kun, por favor no hagas nada impulsivo.
- ¡Pero Kyoko-chan…!- no pudo terminar su oración.
- Escúchame, nadie a excepción de ti y ellos dos sabe exactamente que pasó pero puedo imaginarme que fue algo bastante grave, por favor, sólo dale un poco más de tiempo, quizás sólo sea pasajero.
- Pero…- intentó replicar pero en el fondo sabía que la chica tenía razón- Está bien, lo dejaré por ahora.
Con eso el timbre que anunciaba el comienzo de clases sonó y todos tuvieron que volver a sus asientos al tiempo que el profesor entraba al salón. Aún cuando habían empezado las clases la cabeza de Tsuna seguía en otro lado. Se suponía que hace dos semanas Gokudera tenía una revisión en la que escucharían por fin los latidos del bebé. ¿Cómo se suponía que supieran que el pequeño estaba sano si ni siquiera podían saber el estado de salud del padre?
Lo único que les quedaba era esperar a que todo estuviera bien.
Las semanas seguían pasando y su situación no mejoraba, podía sentir como esos idiotas estaban tras de él, buscando la menor oportunidad para acabar con su vida y la pequeña cosa que tenía dentro y a la que por algún motivo desconocido y aún en contra de su voluntad, se estaba empezando a acostumbrar.
- Lo único que falta es que me termine comportando como una estúpida mujer contigo- gruñó, recostado sobre su cama y mirando al techo- Ya suficientes problemas causaste con sólo existir, no estoy dispuesto a complicar más mi vida teniendo que mantenerte… ¿y por qué demonios estoy hablando contigo?
Soltó un gruñido más fuerte y giró sobre sí mismo para quedar de costado. Ahora estaba empezando a hablar como si esa cosa en realidad lo escuchara y pudiera comprenderlo, era en realidad patético pero no podía evitarlo. Estar solo tanto tiempo le hacía querer al menos hablar con alguien y el parásito dentro suyo parecía la única opción.
Lo peor era que el tamaño de su vientre había aumentado más de lo que esperaba y ya no podía hacer tantas cosas como antes. Los pies se le hinchaban si caminaba mucho y se cansaba más rápido de lo normal así que era hora de tomar una decisión: ¿Debía seguir huyendo o debería esconderse hasta que todo pasara? Aunque si por él fuera se escondería por el resto de su vida para evitar tener que enfrentarse a lo que venía después de que esa "cosa" saliera de su cuerpo.
Suspiró con pesadez. Sabía que por más que lo intentara ya no tenía la misma facilidad para confundirse con los demás, así que, aún cuando no le gustaba mucho la idea, era hora de empezar a buscar un lugar en el que quedarse y la próxima ciudad le pareció un lugar apropiado.
Si, era hora de establecerse en algún lado.
Se sentía más enojado de lo que nunca hubiera creído posible. Él siempre había sido alguien muy paciente y el vivir con Lambo era la prueba perfecta, había aprendido a controlar sus impulsos y emociones gracias a la sangrienta enseñanza de Reborn y por si eso fuera poco, el aprecio que sentía por sus amigos hacía que no pudiera mantenerse mucho tiempo enojado con ellos.
Pero esto superaba sus expectativas.
Al principio pensó que sería algo temporal pero ya habían pasado cuatro semanas, ¡cuatro! y Yamamoto seguía con esa chica. Nunca estuvo más de acuerdo con Gokudera en que el beisbolista era un idiota pero Hibari no se quedaba atrás. Había visto como el prefecto siempre parecía mirarlos de reojo, como si buscara ver al peliplata con ellos pero nunca, nunca se acercaba a preguntar por él directamente. Y Tsuna ya estaba cansado de la actitud de esos dos.
Así que, juntando todo el valor que la ira que sentía le daba, tomó a Yamamoto del brazo y lo arrastró, alejándolo de su "novia", hasta la azotea donde sabía que encontraría a Hibari, con un ceño fruncido y una mirada que le advirtió que era mejor no hablar a pesar de que ambos se mandaron miradas asesinas apenas sus ojos se cruzaron.
Esos dos iban a escuchar lo que tenía que decir.
- ¿Qué quieres herbívoro?- preguntó aburrido Hibari, esperando terminar eso rápido.
- Quiero aclarar las cosas de una buena vez- mencionó con la misma seriedad.
- No hay nada que aclarar, no quiero estar cerca de este sujeto- el veneno en las palabras de Yamamoto era evidente.
- ¿Y crees que a mí me gusta estar junto a un patético herbívoro?
- ¡Eres un bastardo arrogante!
- Y tú un inútil sin cerebro.
- ¡YA BASTA!- el pequeño capo gritó intentando detener la pelea de esos dos, no había tiempo para algo así, los había juntado por un asunto serio- ¡Hay cosas más importantes de las que tengo que hablarles!
- No me interesa, lárguense o los morderé hasta la muerte- se dio la vuelta para alejarse.
- Tengo una práctica de beisbol y Mizumi me está esperando, así que…
- ¡Gokudera-kun está esperando un hijo!- lo gritó para que de una buena vez le prestaran atención, no tenía planeado decirlo de ese modo pero ya que la reacción de ambos fue quedarse congelados en su sitio, entonces valió la pena.
- ¿Qué?- fue lo único que salió del disciplinario.
- ¡Entonces también me engañó con una chica!- el beisbolista se exasperó completamente.
- ¡No! No me están entendiendo- estaba comenzando a desesperarse por la falta de comprensión de los otros- Él está esperando un hijo, ¡ÉL! En-SU-cuerpo- señaló su propio vientre para que pudieran captar la idea y un silencio incómodo se instaló en el lugar.
- Gokudera Hayato es un hombre, lo sabes ¿verdad herbívoro?- aunque su semblante se mantenía serio la incredulidad se distinguía en su mirada.
- ¡Por supuesto que sí! Pero según Shamal los mosquitos…y la enfermedad de su madre…y...-ni él mismo podía entender lo que decía- ¡Ah! No importa, no comprendo la versión larga pero en resumen, Gokudera es capaz de procrear en su cuerpo y uno de ustedes- los señaló acusadoramente con el dedo- Terminó de "ayudar" para que un bebé se implantara dentro de él, ¡así que tiene que hacerse responsables ahora!
- ¿Q-qué?- esta vez fue el turno del beisbolista.
- ¿Cuánto tiempo tiene?- fue lo primero que salió de Hibari.
-Mm…bueno- Tsuna se sintió sorprendido por un momento por el tono tan calmado y seguro con el que el prefecto habló, pero sabía que debía responder- Si no me equivoco tiene cinco meses y medio, cuando se fue tenía doce semanas.
- ¿Se fue?- Yamamoto preguntó extrañado- ¿A dónde se fue?
- Ese es otro tema que quería hablar con ustedes- suspiró el castaño- Pero necesito que primero terminen de aceptar esto.
Por un momento nadie dijo nada. Ambos pelinegros parecían sacar cuentas en su mente y se notaba que intentaban digerir de la mejor manera la noticia que acababan de darles. El espadachín lucía como si estuviera a punto de tener un ataque de nervios.
- Podría ser mío- comentó Hibari perplejo aunque parecía ser el que mejor tomaba las cosas- Pero, ¿por qué no dijo nada?
- Él no quería que ustedes lo supieran, la situación entre todos ustedes ya era bastante complicada de por sí y él no quería empeorar las cosas, además…- dudó un poco antes de continuar- Gokudera-kun no quería tener al niño.
Las reacciones de los otros dos era algo que no esperaba pero que le agradó ver. El disciplinario frunció el ceño como si la simple idea le indignara y molestara completamente, mientras que el beisbolista, aunque parecía que no terminaba de captar la idea, mostró una expresión afectada. Al menos ahora sabía que ambos si se harían responsables por ese niño y eso lo tranquilizaba. Lo último que necesitaba era tenerlos de acuerdo con la idea de deshacerse de su propio hijo.
- No voy a dejar que haga algo como eso- mencionó Yamamoto con el ceño fruncido.
- No lo hará, no puede o su vida correría aún más riesgo- respondió el capo.
- ¿De qué estás hablando?- intervino el prefecto.
- Mmm…bueno, supongo que debo contarles todo.
Con eso el castaño empezó a relatarles todos los problemas y dificultades que el estado de Gokudera desencadenaba, el peligro que su vida corría al avanzar el embarazo y, aunque se sintió un poco renuente al principio, también les contó acerca de Riscatto y lo que pretendían. Pudo ver como diversas emociones aparecían y desaparecían en los rostros de las personas frente a él y supo, que buena o mala, lo que les había contado les haría tomar una decisión. Una vez que terminó de decirles todo lo que necesitaban saber esperó unos minutos a que uno de ellos hablara.
- Yo…no estoy seguro de lo que debo hacer- el primero en intervenir fue Yamamoto- Quiero decir…yo tengo una novia ahora y…bueno…no puedo simplemente dejarla, pero eso no significa que no vaya a hacerme cargo del niño si resulta ser mío.
Esa no era la respuesta que Tsuna esperaba pero en el fondo pudo ver claramente que el beisbolista aún no había perdonado del todo al peliplata, la tristeza, el dolor y la sola idea de que ese hijo también podría ser de Hibari era lo que lo hacía actuar así, como si el italiano no le importara. Dirigió su vista al prefecto, esperando lo que él tenía que decir pero este simplemente se dio la vuelta y se fue sin voltear a verlos. El capo frunció el ceño visiblemente molesto.
¿Es que acaso no le importa en absoluto lo que le acabo de decir?
Se dirigió a su oficina lo más rápido que pudo y después de dejar a cargo a Kusakabe por un tiempo indefinido, salió de la escuela a su departamento. Solo necesitaba alistar unos asuntos pendientes y tomar lo necesario, luego emprendería camino al último lugar del que tuvieron noticias de Gokudera. No le importaba si ese estúpido herbívoro prefería quedarse con su estúpida novia, él iría a buscar al peliplata y recorrería cada centímetro hasta dar con él, no dejaría que nada le pasase, ni a él, ni a ese niño que podría ser su hijo.
Mi hijo.
No pudo evitar que una sensación desconocida se arremolinara en su pecho al pensar en eso y una casi imperceptible sonrisa se asomara en su rostro. Nunca lo había considerado porque lo creía imposible pero la idea de tener un hijo con el italiano no le desagradaba en absoluto. Lo quería, lo quería en serio y ahora sabía que había sido un tonto al alejarse de él de esa manera por miedo a lastimarlo. Hibari Kyoya había actuado como un cobarde en el peor momento posible y ahora podía ver las consecuencias. Sin embargo, no cometería el mismo error dos veces, esta vez lucharía por lo que quería con todas sus fuerzas, quizás Gokudera no quisiera regresar con él pero no permitiría que ese niño también se alejara, no, ese pequeño era lo único que le quedaba y se iba a encargar de protegerlo de todo y todos.
Esta vez lucharía por tener a sus seres queridos junto a él.
¡Aquí está! Por fin los dos prospectos a padres saben lo que le pasa a Gokudera. Tengo que admitirlo, lo estoy llevando muy al 1859 últimamente o_o, pero no sé que hacer T_T yo tenía un plan acerca de como tenía que terminar todo esto pero últimamente estoy confundida así que: ¡lo someteré a votación! Necesito que me ayuden a decidir quien será el padre y a partir de ahí podré acomodar la trama. ¡Mándenme reviews o dejaré que mi loca mente diriga la vida de Haya-kun y su pequeño! ¬¬.
Eso es todo ^_^U
Ciao!
