1991 Privet Drive, Little Whinging

En un mañana soleada en Little Whinging, Harry Potter se encontraba en la cocina de su casa o mejor dicho casa de sus tíos, porque el ahí no era un integrante más, de la familia, más bien era una especie de sirviente, y me refiero a una especie por que no recibía ningún pago por sus servicios. Harry empezaba a preparar el desayuno de los Dursley hoy sería un día "bueno". Era el cumpleaños de su primo Dudley y como todos los años lo llevarían de paseo a festejar donde él quisiera le comprarían todo lo que le pidiera y lo mimarían al máximo. Por supuesto que Harry no estaba invitado a la celebración, pero eso no significaba que no la pasaría bien, estaría lejos de los Dursley, de sus regaños, sus insultos y sus malos tratos. Eso en el mundo de Harry equivalía a pasársela de lujo.

-Porque no intentas hacer el desayuno sin quemar la cocina…-Le dijo Petunia entrando a la cocina.

-Si tía Petunia.

-Petunia tenemos un problema la niñera ha cancelado no puede quedarse con Harry.

-¿Qué vamos hacer Vernon?

-Tendremos que llevarlo…Pero Dudley se molestara.

-¿Por qué me molestare? –Pregunto Dudley entrando a la cocina

-¡Feliz cumpleaños Tesoro! ¿Cómo amaneció mi querubín? ¿Listo para tu día especial?- Le ataco con mimos Petunia

-No me cambies el tema... ¿Por qué voy a enojarme?

-Bueno, hijo veras…la niñera ha cancelado y pues tendremos que llevar a Harry con nosotros.

Dudley y Harry se miraron por un segundo, uno examinando las expresiones del otro. Dudley ya no era el mismo niño inocente que intentaba defender a Harry de los maltratos de sus padres, muy atrás habían quedado esos días en que ambos primos hablaban por las noches y se llevaban bien a escondidas. Los Dursley habían cumplido su objetivo, habían envenenado el corazón de su hijo y ahora el también menospreciaba a Harry.

-¡NO! No quiero que él vaya. Siempre lo arruina todo

-Puedo quedarme solo en casa, no se tienen que preocupar por mí.

-JA... ¿Y que cuando volvamos no tengamos donde vivir porque has hecho algunas de tus estupideces? Ni hablar tú vas con nosotros.

-Pero papa…

-Lo siento Dud, nos lo tenemos que llevar. Pero te prometo que él no hará nada y no arruinara tu día. ¿No es así muchacho?

-Si tío Vernon – Dijo Harry decepcionado él quería pasar el día sin sus despreciables tíos.

El día paso normal, llevaron a zoológico a Dudley y este se aburrió enseguida según él los animales solo dormían y comían. Todo iba sin problemas hasta que Harry libero a un serpiente en cautiverio no sin antes hablar con ella…No sabía ni como había hecho aquello solo se había molestado porque su primo le había empujado y tirado al piso, cuando se dio cuenta el cristal que mantenía a la serpiente dentro de la jaula desapareció y esta salió sin más. No era la primera vez que a Harry le pasaban cosas como esa, cuando se enojaba o se asustaba sucedían cosas sobrenaturales que él no podía explicar, lo peor de todo es que siempre lo culpaban a el de dichas cosas, porque esto era a lo que se refería Dudley con "El siempre arruina todo". Después del pequeño accidente con la serpiente decidieron regresar a casa donde por supuesto le dieron un fuerte regaño y lo enviaron sin cenar.

Al otro día, todo transcurría normal en la rutina de Harry, estaban en periodo de vacaciones así que su tía petunia le cargaba con más deberes, pero ese día algo extraño paso.

-Ve por el correo, Harry, quiero saber si ya llego la lista de útiles de Dud – Le ordeno Petunia.

Harry fue por el correo y encontró una extraña carta dirigida a él. El sobre era extraño parecía escrito en papel viejo, no traía estampillas solo un sello como un escudo donde se podía leer "HOGWARTS". Harry intento esconder la carta para poder leerla después, pero su primo lo vio.

-¡HARRY SE HA ROBADO UNA CARTA!

-No es cierto la carta es mía

-¿Tuya? No me hagas reír quien le escribiría a un huérfano como tú- Le dijo Vernon arrancándole la carta de las manos. Petunia se acercó a leerla y ambos se tensaron cuando leyeron el remitente. Su tía tomo la carta, la partió en dos y la hecho a quemar al fuego de la estufa. Pero no sirvió de nada las cartas siguieron llegando con tal exageración que un día sin más en un arranque de frustración su tío Vernon decidió que se mudarían a donde nadie los encontrara. Y así fueron a parar a un especie de pequeña isla donde se encontraba un faro, era un lugar feo y muy frio pero Vernon estaba seguro que no los encontrarían ahí y para su pesar Harry también lo creía. Esa noche el niño que vivió se durmió pensando quien le mandaría esas cartas con tanta insistencia, se preguntaba si tendría que ver con el hombre que le mandaba dinero cada mes, ese hombre al cual había intentado encontrar alguna pista de él, desde que su primo le dijo de su existencia y así pensando empezó a vencerle el sueño cuando recordó que era su cumpleaños y musito un "Feliz cumpleaños a mi" y se quedó profundamente dormido.

1991, Mansión Malfoy.

7 niños escuchaban atentos su clase de artes oscuras. Desde hace 7 años dos fines de semana al mes Snape les instruía en dicha magia, habían aprendido que eran y lo que podría llegar a conseguir con ella. Algunos sentían fascinación por estas artes otros simplemente le respetaban y se limitaban aprender lo que sus padres les pedían. Pero les gustaran o no las artes oscuras, todos ya habían comprendido que formarían partes de sus vidas por siempre y que deberían dominarlas si querían honrar a sus familias, eran casi igual de importantes que la pureza de su sangre. Ese era su mundo, desde pequeños se les había dicho que pertenecían a las mejores familias de magos, que eran sangre pura, les habían puesto el mundo a sus pies dándoles todo lo que pedían, creciendo rodeados de lujos y riquezas, les habían inculcado que debían repudiar a los magos hijos de muggle por ser "sangre sucia" que jamás estarían a su nivel y que por ningún motivo podían tener alguna relación con esos magos.

-Hoy, seguiremos con sus clases de oclumancia…-Snape se vio interrumpido por bufidos de protesta provenientes de los niños. No les gustaba la oclumancia porque siempre terminaban cansados después de practicar.

-Silencio, les he dicho que esta técnica es primordial y deben dominarla.

-Pero es muy cansado y siempre terminamos con un dolor de cabeza terrible. – Se quejó Blaise.

-Sé que es difícil, pero con el tiempo y mucha práctica será algo natural en ustedes.

-¿Por qué es tan importante tío Snape? –Pregunto Astoria

-En el pasado el señor tenebroso disfrutaba torturando y manipulando a las personas por medio de legerenmancia y solo los que dominaban la oclumancia podían defenderse. Ustedes aprenderán ambas.

-Pero el señor tenebroso está muerto ¿Qué caso tiene?

-El señor tenebroso, tu señor, no está muerto, algún día regresara al poder y solo aquellos que sean dignos de él, gozaran de los beneficios que él nos ofrecerá. Es por eso que ustedes deben prepararse, para poder servir a su señor. – Les dijo el señor Nott interrumpiendo en la clase.

Lucy hizo una mueca casi imperceptible e involuntaria al escuchar el discurso del señor Nott, le gustaban las artes oscuras y hasta ahora las teorías se le habían dado muy bien, igual que la oclumancia que aunque terminara muy débil después de clases ya le había empezado cierto gusto por la técnica. Pero para nada le apetecía servir a un "Señor Tenebroso" que en su opinión no podía ser tan poderoso si lo derroto un niño…para ella, él era solo un asesino había matado a los Potter, pero la niña estaba casi segura que no eran los únicos a los que había asesinado.

-¿Por qué debemos servirlo? ¿Él fue el asesino de los Potter no?- le cuestiono Lucy al señor Nott.

-Así es Lucy, El señor tenebroso acabo con los Potter porque se interponían en su camino y él siempre conseguía lo que quería.

-Excepto matar al bebe Potter…

-No me digas Lucy, que sientes compasión por un traidor a la sangre y una sangre sucia…-Lucy al darse cuenta que el señor Nott estaba leyendo el hilo de sus pensamientos intento cerrar su mente como había practicado.

-No ciento compasión por ellos, solo creo que si el señor tenebroso hubiese sido tan grandioso no lo hubieran vencido tan fácilmente. – A la niña le estaba costando mucho tratar de concentrarse en vaciar su mente, no había podido esconder todos sus pensamientos pero había hecho un gran avance considerando su edad y la poca experiencia.

El señor Nott la observaba como evaluándola, era claro que estaba molesto ante la osadía de la niña al atreverse a dudar de la grandeza de su señor, pero había algo más en su mirada. Snape que al igual que los demás niños se habían quedado sin habla por las palabras de Lucy reacciono, estaba a punto de hablar cuando el señor Nott empezó aplaudir pausadamente.

-Bravo Lucy, veo que has puesto atención en tus clases de oclumancia, aun eres débil pero vas por buen camino. Si dejas de lado esas estupideces de compadecer a los más necesitados algún día serás una gran mortifaga- Aquellas palabras más que una felicitación a Lucy le sentaron como una sentencia- Theodore espero que estés a la par o más avanzado que ella, si no quieres consecuencias. – Miro a su hijo severamente y después de eso salió de la sala.

Lucy volteo hacia donde se encontraba Theo y le regalo un sonrisa que más bien parecía mueca, como compadeciéndolo. Los padres de los 7 niños creían fervientemente que sus hijos debían dominar las artes oscuras desde pequeños, pero la obsesión del señor Nott rebasaba los límites, no era un secreto que castigaba al pequeño Theo de forma física cuando este no aprendía los hechizos rápido y correctamente.

La clase transcurrió normal después de la interrupción del señor Nott y los chicos resignados practicaron oclumancia hasta que terminaron rendidos y Snape les dijo que era suficiente que podían retirarse.

-Lucy quédate un momento por favor- Le pidió Snape antes de que la niña saliera con sus amigos al patio, su hermano se detuvo y la miro un monto preocupado, estaba seguro que la regañarían- Draco espera afuera a Lucy, no te preocupes solo quiero hablar con ella.

Draco salió con los demás y la niña se acercó a su padrino sentándose enfrente de él

-¿Estas molesto por que lo que le dije al señor Nott?- Le cuestiono la niña antes de que el hablara.

-No…¿Por qué crees que me enojaría por lo que dijiste?

-Porque ofendí al señor tenebroso y ustedes son sus seguidores. Y porque tengo que aprender a respetarlo porque al igual que tú y mi papa algún día tendré que ser fiel a El.- Le contesto la niña mirando al suelo

-Lucy quiero que sepas algo, no tendrás que hacer nada que tú no quieras en el futuro, yo me encargaré de eso… porque a lo único que yo le soy fiel ahora y por siempre es cuidar de ti y de tu hermano.

-¿Y entonces porque debo aprender artes oscuras? La mayoría de los hechizos hablan de dañar a las personas, o hacer cosas malignas…Yo no quiero dañar a nadie padrino.

-Por que debes saber defenderte…y no puedes combatir algo que no conoces. Por eso es importante que las aprendas, las domines, pero sobre todo que no les temas. Solo así podrás defenderte.

- Esta bien lo hare…

-Hay algo más Lucy, creo recordar que tu madre te pidió que no hablaras más sobre los Potter ¿No es así?

-Si… lo siento, por favor no le digas.

-¿Por qué te interesan tanto?

-No me interesan-Se apresuró a decir - pero creo que es muy injusto lo que les sucedió. –Snape la miro y sonrió

-Cada vez te pareces más a tu madre –La niña solo le miro e intento sonreírle, la verdad es que siempre le decía lo mismo y ella no entendía muy bien porque, si estaba claro que ella no podía ser más distinta a Narcissa, pero su padrino la miraba con tanta nostalgia en sus ojos que ella simplemente no se atrevía a contradecirlo.

-¿Puedo irme? Estoy cansada

-Anda puedes retirarte pero no le digas nada a los demás de lo que hablamos ¿está bien?

-Si padrino.

Lucy beso la mejilla de su padrino y salió en busca de su hermano que la esperaba afuera con los demás niños todos parecían emocionados con algo.

-¡Lu! ¿Qué paso?

-Lo de siempre me regaño porque contestarle a señor Nott ¿Pero que por que están tan felices?

-¡Han llegado las cartas de Hogwarts!

5 de ellos ese año asistieran a Hogwarts estaban muy felices habían esperado este momento desde hace mucho, porque significaba que vivirían aventuras nuevas, podrían experimentar cosas que es sus casas les tenían prohibido y aprenderían los que quisieran, no lo que sus padres les obligaran. Lo único que lamentaban era que no pudieran ir los 7 juntos, nunca se habían separado siempre fueron compañeros de juegos, de castigos y de miles de travesuras, pero ahora Astoria y Lucy que los miraban un poco tristes tendrían que esperar un año más para asistir a Hogwarts.

1991 Faro

Golpes en la en la puerta alertaron a todos los que dormían plácidamente dentro del faro. Los chicos asustados corrieron a esconderse detrás de lo primero que encontraron mientras los señores Dursley caminaban hacia la puerta preguntando quien se encontraba ahí, de pronto la puerta se derrumbó en sus narices, dejando ver a un hombre enorme que resultaba terriblemente espeluznante a la luz de los rayos.

-Estúpida puerta, disculpen la arreglare en un minuto. –Dijo el desconocido.

-¿Quién es usted? ¿Qué hace aquí? ¿Qué quiere?

-Oh, sí olvide presentarme soy Rubeus Hagrid guardián de los terrenos del colegio de magia y hechicería Hogwarts – El hombre inflo el pecho cuando pronuncio aquel discurso – Y he venido por Harry Potter… bien Harry ¿dónde estás?

-Aquí…-Contesto con un susurro, no sabía si estaba más sorprendido o asustado.

-¡Pero mírate! Que grande estas… la última vez que te vi eras un pequeño bulto que cabía en la palma de mi mano, bueno como ya dije me han enviado por ti, porque al parecer tienes problemas para recibir tu carta de aceptación.

-Yo…no se… ¿Ha dicho magia? –Harry estaba tan asombrado que no sabía que decir

-Por supuesto que he dicho magia, eres un mago Harry, como tus padres y ahora estudiaras en Hogwarts para convertirte en el mejor mago de la historia.

-¡No ira a ningún lado! Cuando llego juramos que él no sabría nada de esto, no te lo llevaras.

-¿ES VERDAD? Soy un mago…mis padres lo eran ¿Por qué no dijeron nada?

-¿Y qué te íbamos a decir? Que eras un fenómeno al igual que tus padres, que los asesinaron por meterse con otro "mago" –Le dijo Petunia- No te llevaras a Harry a ningún lado , Lily murió por mezclarse con personas como tú y yo no dejare que la historia se repita –Dijo esta vez dirigiéndose a Hagrid .

-Este chico fue aceptado desde su nacimiento, es una leyenda desde que tenía un año y ahora es el momento que vuelva a su mundo con los de su clase, donde pertenece…y ustedes par de muggle no impidieran que lo lleve conmigo.

Harry se fue con aquel hombre enorme y barbón que a pesar de su aspecto atemorizante desprendía un aire bondadoso. No pensó mucho a la hora de decidir entre irse o quedarse, desde que tenía memoria siempre había deseado que alguien, un familiar lejano, un amigo de sus padres o tal vez el hombre que le mandaba dinero llegara a rescatarlo de los Dursley y ahora que tenía esa oportunidad frente de él no la desaprovecharía, aunque no sonara muy sensato marcharse con un completo extraño en plena madrugada. Algo en su interior le decía que era la decisión correcta, tal vez fuera la magia que lo llamaba, después de todo aquel hombre le había revelado que era un mago y él quería averiguar todo sobre el mundo que él le decía, porque sabía que al hacerlo de alguna forma también se acercaría a sus padres.

Ese día fue el mejor en la vida de Harry, llegaron a un callejón el cual llevaba por nombre Diagon donde había tiendas extrañas, las estructuras parecía que estaban bastante chuecas y él se preguntaba como seguían de pie, en aquel lugar venían cosas que el niño ni siquiera sabía que existían, como escobas voladoras, para donde quiera que volteara el quedaba simplemente maravillado. Compraron todo lo que la lista de útiles le pedía. Hagrid le dio su pasaje de tren después de llevarlo de nuevo a casa de sus tíos y decirle la hora y día exactos en que debía abordar el expreso de Hogwarts. Harry entro sumamente feliz a la casa y se dirigió a su habitación sin prestarle atención a nadie, quería dormir y soñar en como seria ese nuevo mundo que estaba por descubrir pero al entrar noto que en la puerta de su habitación en el suelo estaba un sobre con un chocolate, él lo recogió y leyó

"Por fin podrás salir de aquí…que tengas suerte Harry "

Dud

Dudley había dejado aquel chocolate con una pocas palabras hacia Harry y es que él no se había vuelto malo, simplemente había comprendido que entre más se esforzaba en darle a Harry un lugar en la familia sus padres más crueles se volvían con su primo. Por eso había decidido aparentar que también lo detestaba pero ahora se alegraba de que tuviera esta oportunidad.

1991, 1 Septiembre. Mansión Malfoy

Draco metía sus cosas en su baúl, en unas horas partiría a Hogwarts, su hermana lo observaba sentada en el piso aferrada a su peluche en forma de dragón con el que solía molestar a Draco.

-Te escribiré a diario, ya no estés triste por favor.-Le dijo Draco a su hermanita

-Es que nunca nos hemos separado y me voy aburrir mucho aquí sola.

-Pero vendré para navidades y pediré permiso para poder estar en tu cumpleaños seguro que papa lo arregla.

-Aun si te extrañare mucho

-Y yo a ti princesa

-Lucy, cariño levántate, sabes que no me gusta que te sientes en el suelo arruinas tu ropa y eso no es propio de una señorita- Le dijo Narcissa cuando entro en la habitación de su hijo, la niña rodo los ojos a espaldas de su madre y Draco no pudo evitar reírse- Draco hijo debemos marcharnos ya, se nos hace tarde

1991, 1 Septiembre. Estación King's Cross, anden 9 ¾

Las familias se despedían de los jóvenes magos que partían ese día hacia Hogwarts, algunos iban de regreso por un nuevo año y otros era la primera vez que asistían.

-Vamos, Tory y Lucy quiten esas caras, les escribiremos seguido –Les trataba de consolar Theo.

-Si chicas, además pudo ser peor…pudieron quedarse solas, pero se tienen la una a la otra para consolarse por su mala suerte. - Les dijo Blaise, las dos niñas fruncieron el ceño y los demás rodaron los ojos, Blaise jamás había tenido el donde de consolar a las personas.

-Ya, ya, no lloren, ustedes tienen la culpa por ser las bebes del grupo- Les dijo Pansy para molestarlas…como siempre.

-Que tonta eres –contesto Astoria

-No sé si eso fue un argumento o un insulto pero de ambas formas sonó muy estúpido – esta vez fue Lucy, Pansy se estaba preparando para contestar

-Ya chicas no peleen por favor. –Trato de tranquilizar Theo y es que ese trio siempre se la pasaba discutiendo, Pansy por alguna extraña razón siempre molestaba a las más pequeñas y con el tiempo Draco y Daphne habían aprendido que sus hermanitas eran perfectamente capaces de defenderse solas, por eso no tomaban partido de sus pequeñas peleas, por eso y porque sabían que en realidad sus discusiones no eran enserio y que las chicas se querían y protegían entre sí, como cuando Pansy las defendió de un niña mayor en una fiesta argumentado que solo ella tenía el derecho de molestarlas y que si alguien más se atrevía a hacerles algo se las verían con ella, o como cuando Pansy rompió el florero una reliquia familiar de su madre y Lucy se echó la culpa para cubrirla, a si eran ellas.

Un poco alejado del todos, Harry acaba de atravesar la pared de la estación que conducía al andén 9 ¾, una profunda tristeza le embargo al ver como todos se despedían de sus seres queridos, y él no tenía a nadie, observo un grupo de niños que hablaban entre si y se abrazaban despidiéndose de las más pequeñas supuso y también cerca se encontraba la familia que le había ayudado a atravesar, eran mucho hermanos, que genial hubiera sido tener un hermano pensó Harry, seguro que siempre andarán juntos y se ayudaran entre sí, como el grupo de chicos que se abrazaba ellos definitivamente se conocían muy bien y no iban a tener problemas para integrarse, y entonces Harry paso de la tristeza al miedo, el no conocía a nadie ni nada de ese mundo, que tal si nadie le hablaba por ser el raro como en su antigua escuela, estaba bien que no quería ser el centro de atención pero no quería quedarse sin amigos. Pero Harry se equivocaba, vaya que todos le conocían o por lo menos de nombre y por supuesto que sería el centro de atención. Pero en que lo que más se equivocaba era en que no estaba solo el sí tenía una hermana…solo que aún no era el momento de descubrirlo.

De pronto se escuchó el sonido de la locomotora a punto de partir y todos se apresuraron a subir al tren, las personas que se encontraban en el andén se despedían con las manos de sus hijo, hermanos, amigos etc. esperando que el tren saliera, para ellos marcharse a sus casas, y así Harry y los demás magos se dispusieron a buscar un compartimiento pronto empezaría la aventura para todos.