Guess who's back! Back again! XD ¡Volví! Lo sé, ya era hora -_-U pero las cosas se me complicaron y por más que intentaba terminar el capítulo no podía hacerlo T_T. Bueno, al fin está listo y realmente espero que haya valido la pena, pero eso sólo lo deciden ustedes. Nó los haré esperar más.
Disclaimer: Katekyo Hitman Reborn no me pertenece.
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Not gonna get us
Despertó temprano en la mañana con un terrible presentimiento y un horrible dolor de espalda. No pudo estar quieto por mucho tiempo, así que decidió levantarse y caminar por la casa un rato, intentando que el dolor menguara un poco o al menos distraerse de la presión que sentía en el pecho pero nada resultó. Ya habían pasado un par de horas cuando la anciana con la que vivía llegó del mercado y por fin supo a que se debía esa inquietud: unos sujetos extraños habían sido vistos rodeando los caminos de entrada y salida de la aldea, llamando la atención de algunos campesinos que solían salir muy temprano para cumplir con sus labores.
Todos tenían capuchas oscuras.
Lo habían encontrado.
El miedo que lo invadió en ese instante fue el mayor que había experimentado en toda su vida, su mente empezó a repasar diversos planes pero ninguno era factible en su estado y cada vez se ponía más nervioso. Si ya habían llegado a ese pequeño pueblo era obvio que no se irían hasta dar con él y por lo visto, sólo sería cuestión de horas. Necesitaba una manera de salir sin poner en peligro a nadie, en especial a la anciana que tan amable había sido con él, no podía dejar que la lastimaran por su culpa.
No puedo dejar que me atrapen, no ahora, ya falta poco.
La mujer debió darse cuenta de que algo andaba mal pues sin que él lo notara cerró todas las cortinas y las puertas de la casa, como si eso pudiera protegerlos al menos por el momento. Le agradeció interiormente, ninguna medida era demasiado precavida. Después de pasar cerca de una hora divagando y de ser forzado a desayunar algo por el bien del bebé, finalmente tomó una decisión. No podía quedarse sentado esperando que lo encontraran, tenía que moverse. Juntó todas sus cosas y se puso la peluca que ya había guardado, ajustó su ropa de manera que pareciera una mujer por cualquier forma en que se le viera y ocultó sus ojos con unos lentes oscuros, todo eso pese a las súplicas de su benefactora de que se quedara por lo delicado de su estado. Cuando estuvo listo y la mujer convencida de que no iba a escucharla, ella le dio algunas provisiones y con un abrazo le deseo mucha suerte.
La iba a necesitar.
Salió de la manera más sigilosa que pudo, su amplio vestido ocultando en algo su vientre, y se dirigió a una de las salidas que sabía no era muy usada y que, probablemente, aún no estuviera cubierta por los Riscatto. Tuvo suerte de tener razón, aunque después de ver lo accidentado del terreno y el gran barranco que había a un costado, entendió porque ya no lo usaban.
Iba a ser un camino muy difícil.
Estaban en las cercanías del pueblo cuando notaron que algo andaba mal. Unos extraños hombres rodeaban el camino y parecían estar muy atentos a cualquiera que se acercara demasiado. No demoraron mucho para notar las inconfundibles capuchas negras.
¡Demonios! Se nos adelantaron.
Esa era una situación que no se esperaba pero no era el jefe de la familia Cavallone por nada. Ordenó rápidamente que cambiaran de rumbo y rodearan también las salidas principales pero a una distancia prudente para no ser descubiertos. Sabía perfectamente que Smoking-bomb intentaría salir de ese lugar, no era lo suyo quedarse quieto esperando a que lo atraparan y conociendo los antecedentes del muchacho, sabía que encontraría la forma. Solo debía estar lo suficientemente cerca para ayudarlo a llegar al avión y podrían partir a un lugar seguro.
No había lugar para errores.
Esa mañana había algo definitivamente fuera de lugar en el ambiente, o al menos eso era lo que tenía en mente el capo desde que despertó. Esa sensación de inquietud que le carcomía el pecho no lo dejaba tranquilo y estaba empezando a asustarlo, sobre todo cuando no pudo contactar a Dino. Algo le decía que su plan iba a tener que apresurarse así que se escapó a la azotea durante las últimas horas de clases para hacer las llamadas necesarias para que todo estuviera listo si algo llegaba a pasar. Sin embargo, apenas colgó una de las últimas llamadas se percató de una escena que se llevaba a cabo en el patio bajo él.
Yamamoto y su novia parecían discutir sobre algo, luego la joven se dio la vuelta y se alejó de forma tranquila pero era obvio que algo no iba bien. El beisbolista se quedó parado en ese mismo sitio por unos segundos antes de darse la vuelta y correr con todo lo que podía de vuelta al edificio, sorprendiendo al capo por el cambio tan rápido de actitud aunque no se quedó con la duda por mucho.
La puerta de la azotea se abrió bruscamente tras él y al voltear pudo verlo ahí, con la respiración agitada pero una mirada completamente decidida en el rostro. Los segundos pasaron hasta que el espadachín pudo hablar.
- Necesito encontrar a Gokudera.
No dijo nada más y tampoco lo necesito. El castaño sonrió complacido antes de guardar el celular que aún tenía en la mano.
Eso era todo lo que necesitaba escuchar para saber que las cosas iban a salir bien.
Corría lo más rápido que podía, usando el follaje del bosque para esconderse igual que la primera vez que tuvo que huir de esos sujetos cuando atacaron el tren. Se detuvo un momento a recuperar aire mientras sentía que su cuerpo ya no podría resistir más bajo esas circunstancias. El peso extra lo volvía lento, no podía respirar bien y el dolor que se extendía por su pecho y su vientre le dificultaba aún más las cosas. A este ritmo iban a capturarlo pronto.
Había podido salir sin mayores inconvenientes camuflándose entre un grupo de gente y luego le había pedido a un anciano que lo llevara en su camión a la siguiente ciudad, pero ni bien había llegado a la entrada de esta los Riscatto habían aparecido de nuevo y lo habían obligado a huir por el bosque. Su energía se acababa y sabía que en su estado eso era peligroso. Tenía sus armas de caja pero no debía usarlas si no quería que su cuerpo cayera exhausto e incapaz de moverse.
Miró hacía los costados antes de seguir avanzando y por suerte encontró un camino despejado que entraba a la ciudad, la cual era mucho más grande y moderna que la anterior. Intentó confundirse sin llamar la atención de la gente y pudo estar tranquilo por unas horas que le sirvieron para descansar, aunque siempre en permanente alerta.
- Tranquilo, te prometo que todo va a estar bien- habló mientras acariciaba su vientre, que había estado más tenso de lo normal- No voy a dejar que nos atrapen, vamos a huir y nadie podrá detenernos, no permitiré que nadie te lastime y cuando todo esto termine por fin podremos reír juntos y vivir tranquilos.
No sabía si el bebé ya podía oírlo pero aún así trataba de mantener su voz firme y tranquila para no asustarlo. Las cosas se salían de control de nuevo y las ideas se le acababan, lo único que le quedaba era seguirse moviendo. Huiría por todos los caminos que pudiera encontrar pero no iba a dejar que hirieran a su hijo, lo amaba, ahora lo hacía, e iba a protegerlo de todo y todos.
¿Por qué no pueden dejarnos en paz? Pero aún si ellos no nos entienden o piensan que somos una aberración, no te van a apartar de mi lado.
Ya estaba atardeciendo y no había encontrado un lugar para quedarse, aunque pronto se dio cuenta que no iba a necesitarlo.
Aparecieron de la nada y lo rodearon, no tuvo tiempo para nada más que para lanzar una bomba de humo e intentar huir, escondiéndose detrás de una esquina en el preciso momento en el que un ataque pasaba rozando su cabeza. Eso no iba bien. La desesperación crecía dentro suyo, había terminado en un callejón sin salida, no había donde ir y sabía que no podría contra todos ellos.
- Es un hecho de la naturaleza que dos hombres no pueden juntarse para concebir un hijo en sus entrañas- escuchó la voz del que parecía dirigirlos mientras levantaba una pistola apuntándolo con ella- Tú has cometido un terrible pecado, eres culpable y llegó la hora de tu castigo- y supo que eso era todo.
Estaba perdido.
Lo siento, debí haberte cuidado mejor desde el principio.
Fue el último pensamiento que cruzó por su cabeza mientras una sonrisa triste atravesaba su rostro y una lágrima caía por su mejilla, viendo las armas de los Riscatto apuntar hacia él a la vez. Cerró los ojos esperando que terminara pronto y abrazando fuertemente su vientre.
Uno.
Dos.
Tres segundos y nada había pasado, ¿o es que el tiempo avanzaba más lento cuando uno moría?
Abrió los ojos lentamente y no pudo más que sorprenderse.
Dino estaba parado frente a él y todos los Riscatto habían terminado inconscientes en el suelo. Su mente no captaba bien lo que acababa de pasar.
- ¿Pero qué…?
- ¡Rápido! No tenemos mucho tiempo, sólo están inconscientes.
El Cavallone lo tomó de la mano y comenzó a correr arrastrándolo consigo. Gokudera aún no entendía lo que pasaba pero aún así se dejó guiar por el capo. Lo único que tenía claro era que Dino acababa de convertirse en su ángel guardián, le había salvado la vida a él y a su hijo. Corrieron a todo lo que pudieron dar, perdiéndose entre las calles desiertas y luego por caminos cada vez más alejados.
- Dino…a… ¿a dónde me llevas?- preguntó agitado, casi no podía respirar pero la adrenalina lo impulsaba a seguir corriendo.
- No preguntes, sólo corre- fue todo lo que este le respondió.
Y bueno, de todas formas no podía hacer nada más.
Otro callejón sin salida, empezaba a hartarse de eso. Llevaba tiempo buscando al herbívoro rebelde por cada rastro que podía encontrar de él y sin embargo, aún no estaba ni cerca. Un gruñido de frustración salió de sus labios mientras subía de nuevo a la moto para continuar con su búsqueda, no iba a detenerse hasta encontrarlo.
Por otro lado, había dejado a cargo de todo a Kusakabe hasta su regreso y confiaba en que, por lo menos, sabría mantener las cosas como estaban. Lo último que necesitaban era algo más de lo que preocuparse con la vida de Gokudera Hayato y su muy posible hijo en riesgo. Ya lo había pensado mucho y algo le decía que ese niño era suyo, era un sentimiento que no podía explicar pero aunque estuviera equivocado, sabía que terminaría cuidando de él como si fuera su propio cachorro.
Era suficiente con que hubiera venido de la persona que amaba.
No podía perder el tiempo con celos y pensamientos estúpidos, lo único que necesitaba era concentrarse en lo poco que había hallado y llegar a su lado lo más pronto posible para poder protegerlo y morder hasta la muerte a quien quisiera hacerle daño.
Eso era lo que debía haber hecho desde el principio.
- Tenemos suerte, la ruta está vacía.
Fue lo que escuchó de Cavallone en el momento en que llegaron a las afueras de la ciudad. Levantó la vista y pudo ver a lo que se refería. Un poco más adelante se encontraba un avión esperando por ellos, mientras se acercaban y las luces caían sobre él sintió una oleada de calma asaltarlo y por primera vez en todos esos meses, supo que podía sentirse aliviado. Frente suyo estaba la única salida que podía ver a todo el infierno que estaba pasando y viniendo de la persona que menos esperaba.
- No sé qué tan seguro sea viajar en avión en tu estado pero es lo único que podemos hacer. Una vez que estemos en el aire todo será más simple- escuchó la voz del rubio detrás suyo y sólo pudo sonreír agradecido hacia él antes de que ambos subieran a la nave. De pronto algo en lo que debía haber pensado antes surgió en su cabeza.
¿Cómo sabía de mi situación?
- Oye… ¿quién te…?
- Te lo explicaré todo más tarde, ahora sólo prepárate para despegar.
El despegue fue algo turbulento, después de todo estaban usando un camino rural como pista de aterrizaje, pero al final y tal como dijo Dino, una vez que por fin estaban volando todo parecía ir mejor. Sentía que su espíritu se elevaba de nuevo y las cosas eran más brillantes, sólo podía ver el nuevo camino que se abría para él más allá de las nubes, por sobre las montañas. Y para cerrar con broche de oro, algo que había estado esperando sucedió por fin.
Un leve movimiento, muy pequeño pero lo suficientemente notable.
La primera patadita de su bebé.
- Smocking Bomb, ¿te sientes…?- no pudo continuar, la visión delante suyo lo dejó paralizado.
Jamás había visto a alguien con una sonrisa de mayor felicidad en su rostro, casi parecía que brillaba mientras acariciaba su vientre como si fuera la cosa más delicada del planeta. El aura que lo envolvía era tan calmada que no pudo evitar relajarse y sentir que parte de esa dicha, que aún no sabía de dónde provenía, se le contagiara. Recién en ese momento fue consciente de lo que significaba que Gokudera estuviera embarazado, nunca lo había visto así, parecía tan… ¿delicado? ¿Tierno? No lo sabía con seguridad, pero no pudo evitar el pequeño sonrojo y la sonrisa boba que se le salió al verlo así. El bombardero debió notarlo porque volteó a verlo sin cambiar en nada su expresión y tomó su mano para dirigirla al mismo punto que él estaba tocando.
- ¡Se está moviendo! ¿Lo sientes? ¡Por fin puedo sentir como se mueve!- la emoción teñía sus palabras y la mirada tan enternecida que tenía le daba el toque que faltaba.
Aún así se obligó a dejar de verlo y concentrarse en lo que quería mostrarle. Sólo tuvo que esperar unos segundos antes de sentir el leve movimiento bajo su mano. ¡Vaya!, realmente había una pequeña personita allí, dentro del vientre del peliplata.
Gokudera Hayato iba a ser padre.
Y con la aceptación de eso también fue consciente de la gran carga que caería ahora sobre el pobre muchacho. El tan sólo imaginarse cómo cambiaría su vida ahora y todo lo que tendría que afrontar para mantener a su hijo a salvo hizo que tuviera que luchar para mantener su sonrisa. ¡Era sólo un niño! Y ahora tendría que encargarse de otro e ingeniárselas para sobrevivir en la mafia.
Vaya que al destino le gustaba jugar con las personas.
¡Tan tan!~
Bien, esperaré los reviews con sus opiniones antes de adelantarme a los hechos, pero para aclarar algunas cosas, cuando Dino se refiere a los antecedentes de Gokudera habla de cuando escapó de su casa, vamos, vivía en un ENORME castillo rodeado por un ENORME bosque, perteneciente a la mafia y por lo tanto, vigilado por todos los ángulos posibles y aún así, ¡logró escapar! Si pudo con eso pienso que puede escapar de cualquier lado o_oU.
Eso es todo, nos volveremos a ver cuando logre terminar el siguiente ^_^U
Ciao!
