Capítulo 13

Removiéndome entre la suaves sabanas que me rodeaban, abrí mis ojos desorientada al darme cuenta que me encontraba cómodamente recostada en su cama, envuelta en sus cobijas, respire hondamente su aroma tan masculino y el cosquilleo en mi estómago hiso que se formara una sonrisa en mi rostro.

Mire hacia mi alrededor frustrándome de no en controlarlo junto a mi o en la habitación. Camine hacia el baño y solo encontré la habitación húmeda y caliente, lo más seguro es que ya este abajo desayunando. Conociendo el apetitito de ese hombre lo más probable es que ya se devoro todo.

Al llegar a la cocina sonreí al verlo tragando como si el mundo se acabara mañana.

Te has levantado temprano.- Le dije caminado para tomar una taza y servirme café.

Humph.- Me contesto mientras seguía comiendo.

A que te gano el hambre eh.- Me burle pero él no respondió, prepare mi café y me senté con el mientras lo observaba. Tenía un ojo morado y el labio roto y los demás golpes estaban ocultos por su ropa. Sabía que le dolían pero también sabía que el maldito orgulloso jamás lo aceptaría. Su orgullo era más grande que cualquier herida. –¿A qué hora nos moviste a la cama?-Pregunte.

Te moví en la madrugada.- Contesto sin mirarme. El siguió comiendo.

¿Es que acaso no dormiste? –Pregunte enojada.

No… Estuve entrenando.- Dijo indiferente. –No podía dormir.

Vegeta.-Dije preocupada, él se giró para mirarme, ni siquiera lo pensé cuando ya estaba pasando mi mano por su cabello lentamente. El primero dio un respingo por mi toque pero lo sentí relajarse luego de unas cuantas caricias. –Es obvio que no me lo has dicho todo.- Dije con suavidad. El bajo su mirada. –Yo confió en ti, pero esto me está asustando.- Confesé, mire como sus manos se apretaban sobre la mesa y sus puños hacían que las venas se resaltaban por el esfuerzo. Coloque mi mano sobre la suyas mientras continuaba. –Necesito que me digas toda la verdad, te prometo que te entenderé y escuchare pero si no me dices lo que está pasando te juro que me volveré loca con todo lo que me estoy imaginando.

Que es lo que crees.- Contesto con su voz ronca y aun no se animaba a mirarme.

A como están las cosas que es esperas que piense.- Me regañe por la ironía de mi voz, si quería que hablara conmigo, que se a sincerara, tenía que suavizarlo, no molestarlo. –Vegeta me refiero a que… No puedo pensar bien cuando un día alguien que te conoce trata de matarme para dañarme y al otro día tu vienes golpeado a muerte!

No tienes nada de qué preocuparte Bulma.

Honestamente hombre tu sabes lo realmente mal que esta esto.- Me mordí los labios cuando esta vez sí clavo sus ojos en los míos. -¿Estas medido en algo realmente malo verdad?-Le pregunte porque muy en el fondo de mi corazón esperaba no afirmarlo. Cuando el entrelazo sus dedos con los míos y me dio un apretón fue cuando lo entendí.

Te daré a escoger Mujer.- Hablo con una voz increíblemente suave, su mirada era tan intensa que sentía como me traspasaba el alma. –Puedes salir por esa puerta, olvidarte de que un día nuestros caminos se cruzaron y te juro que aunque no nos volvamos a ver me asegurare de que estés a salvo.- Sugirió y nunca en mi vida me había sentido tan nerviosa por unas palabras. –O puedes quedarte aquí… Junto a mí y prepárate para escuchar que tan jodida está la situación.- Él se quedó en silencio observándome. –Tú eliges Bulma ¿Qué es lo que quieres?

¿Es así de malo?

Vegeta asintió sonriendo de medio lado.

Es mi vida, es quien soy y eso Mujer, siempre es malo… ¿Entonces que decides?- Pregunto ansioso.

No tuve que pensarlo mucho, sabía que quería y lo que quería era a él con todo lo que eso implicaba. Desde el primer día que había conocido a Vegeta me había dado cuenta que era un hombre peligroso. Tal vez en ese tiempo no sabía que "Tan peligroso" era pero tampoco en ese tiempo me había acercado tanto a él como lo había hecho ahora. La idea de separarme así de él solo porque la situación se estaba complicando se me hacía algo cobarde y yo podía ser una mujer con muchos defectos pero ninguno de esos era ser cobarde.

Acercándome lentamente a él, deje que nuestros labios se juntaran en un tierno beso, sentí su mirada sobre mí mientras me besaba. Me separe sonriéndole de oreja a oreja. El brillo de complicidad que ilumino su mirada fue todo lo que quería.

Eso contesta tu pregunta.- Ronronee mientras volvía a besarlo. –Honestamente Vegeta desde que me conoces ya deberías de a ver reconocido que aunque las cosas se pusieron realmente feas entre nosotros, yo nunca me eche para atrás ¿Qué te haría pensar que ahora que estamos juntos huiría?- Vegeta no me contesto en cambio correspondió mi beso con una intensidad ahora más apasionada, aferrando sus brazos alrededor de mi cintura mientras me apretaba contra su pecho. No sé cuál era mi obsesión por enredar mis dedos en su áspero cabello. Pero ahora al igual como la última vez que estuvimos tan juntos no pude controlarme en tocar otras partes de su cuerpo y el camino ya me había llevado a su musculoso cuello y pasando por su escultural espalda, estaba tan fascinada con mi recorrido hasta que lo escuche jadear con dolor. "Dios Bulma" me regañe mentalmente recordando lo muy lastimado que estaba. Me separe del beso escuchándolo gruñir molesto y no sabía si era porque lo había lastimado mientras lo acariciaba o porque había dejado de besarlo. –Aun te duele verdad, es mejor ver como siguen tus heridas.- Sugerí pero el negó con la cabeza mientras se volvía a lanzar sobre mí en otro feroz beso. Estábamos tan concentrados disfrutando de las sensaciones que no me había dado cuenta en que momento me estaba arqueando tanto hacia atrás hasta que perdiendo el equilibrio ambos caímos de las sillas hacia el piso. Mi cuerpo callo de golpe, haciendo que mi cabeza chocara contra el duro suelo y como si fuera poco Vegeta había caído arriba de mí.

Aaah.- Me queje por el dolor de mi espalda. Escuche a Vegeta gruñir mientras se rodaba para liberarme de la presión. Yo me gire levemente para verlo. –Tranquilo tigre, si piensas lanzarte así sobre mí al menos no trates de matarme en el proceso.- Me burle.

Grr cállate.- Contesto malhumorado, pero después de que mi risa retumbara por la habitación él también me siguió con una risa de las propias. Lo mire sentarse en el suelo para luego levantarse y ofrecerme sus manos para ayudar a levantarme sin pensarlo las tome y ya levantada lo seguía hasta que caminamos a la sala. Vegeta se sentó en el sillón individual negro y me jalo para que me sentara en sus piernas.

Sin pesarlo ya estaba sobre él.

Ya no me veras de la misma forma.- Murmuro, mirándome directamente. –No con el mismo brillo con el que me miras.- Decía más para él que para mí. -¿Qué sabes de Frezzer?

Que es un inversionista peligroso.- Conteste extrañada, supongo que quería retomar la conversación que teníamos antes de que comenzáramos a devorarnos de nuevo. Vegeta en cambio bajo la mirada y con uno de sus dedos acaricio mi brazo, la punta de su dedo tocaba mi piel trasmitiendo un calor agradable. Su dedo subía y bajaba con lentitud.

Define peligroso.

Se dice que sus negocios no son Mm "Honorables" ósea de acuerdo a la rectitud de la ley.- ¿Esto que tenía que ver? Sabía que Vegeta lo odiaba pero como es que estaban relacionados.

Si con rectitud te refieres a que él no maneja su negocio honorablemente como tu familia eso es cierto.- Dijo fríamente. –No es mentira nada de lo que se dice de la doble vida de ese tirano. Todo respecto a la mafia, asesinatos y sangre es lo que se dice vivir bajo su dominio.- Respondió con una tranquilidad que me erizo la piel.

Que me estas queriendo decir.- No quería admitirlo pero temía la respuesta.

Eres inteligente.- Me sonrió poniendo mi cabello detrás de la oreja, mirándome a los ojos. –No fue mi decisión es lo que quiero que entiendas. Si me hubieran dado a escoger hubiera decidido algo diferente, en cambio ahora no podría decir que puedo cambiar porque la verdad es que no conozco otra cosa. Me entregaron a Frezzer cuando no tenía edad para decidir o decir "Si" o "No" si no solo obedecer órdenes. No te contare mi vida con él, ni mucho menos lo que tuve que hacer.- El guardo silencio deteniendo sus caricias. Paso sus manos hacia mi cintura y coloco una mano en mi rostro. –Pero tienes que entender que todo lo que hice fue para sobrevivir y ahora no me arrepiento porque el sobrevivir… El seguir con vida me llevo a ti.- El me dio una sonrisa. –Aquí contigo a pesar de todos mis demonios.-Me permití sonreír aun cuando mi pecho se oprimía con angustia. –Soy todo lo que dicen Bulma. No soy bueno para ti, no soy muy diferente a aquellos hombres que trataron de asesinarte o a los que me hicieron esto.- Vegeta llevo su dedo índice apuntando a su ojo morado para enfatizar su punto. –La única diferencia de ellos y yo es que te tengo. Lo demás es igual.

¿Sigues trabajando para él? –Pregunte con miedo.

Si. –Respondió al instante haciendo que respirar cada vez fuera más insoportable.

¿Te gusta lo que haces? –No pude evitar que las palabras salieran con tanto enfado.

Me gustaba.- Admitió. –Ahora, no lose.

Aparte mi mirada al escuchar las simples palabras que me estaban destrozando. Amar a un hombre era difícil. Yo ame a Yamcha que fue un ladrón pero la diferencia de un ladrón a un asesino era muy grande. Me había quedado con mi antiguo novio demasiado tiempo. Mucho en verdad, la mayoría de mi adolescencia y hasta mi madurez como adulta. Y había soportado muchas de sus infidelidades por una razón, una sola. Porque lo amaba. Y tenía una relación con el de mucho tiempo. Lo que me hacía pensar que era lo que me retenía con Vegeta. Él no era mi pareja, ¿Lo amaba? La pregunta me asustaba porque no quería hacerlo, porque. Enamorarse de una personaba que sabes que te romperá el corazón al grado de no poder soportarlo era un suicidio, pero el dolor era más grande cuando se trataba de pensar en abandonarlo.

Trate de salirme.- Pronuncio sacándome de mis pensamientos. –Me aleje de Frezzer, trate de cambiar mi estilo de vida porque… Descubrí la diferencia de Mal y el Bien y no es que diga que yo sea bueno o que quise serlo.- Se corrigió rápidamente. –Pero solo sabía que pasara lo que pasara. No quería ser como Frezzer.- Dijo con seguridad, entonces volví a mirarlo. –Y si no ser como el, significaba llevar un camino de rectitud. El camino correcto. Entonces así seria.

Por eso entraste al ejercito.- Analice.

Trate de ser el mejor y luego de que me retire había vivido alejado de todo y de todos.- Admitió apartando la mirada. –Luego llegaste tú con tus problemas de conducta y la Ley, tu mal carácter y pésimo humor.- Lo fulmine con la mirada mientras el sonría malvadamente. –Y todo estaba bien hasta que Frezzer apareció ordenándome mi presencia bajo sus tropas de nuevo.

Pero es que acaso…- No me dejo terminar.

No puedes escapar de Frezzer Mujer, claro a menos que estés muerto.- Él se calló mordiéndose los labios. –O a menos que él esté muerto. Y matar a Frezzer es como querer ocular el sol con un dedo. Puedes sí, pero te va tomar un tiempo.

Y muchos dedos.

Vegeta sonrió.

Cuál es tu plan.- Dije, había comprendido a lo que se estaba refiriendo, el no deseaba pasar toda su vida siguiendo sus órdenes.

Necesito tiempo.- Contesto. –Tiempo para volverme más fuerte. Tiempo para pensar en una estrategia la cual no me lleve a la muerte o a la cárcel.

–¿En qué te ayudo? –Pregunto Bulma sorprendiéndome. La mire contemplando sus ojos azules que aun desprendían el mismo brillo que creía que desaparecía en el momento que empezara a sincerarme. Había apostado contra la mala suerte, creyendo que de nuevo ella ganaría. Que en cuanto la Mujer escuchara la verdad, saldría corriendo, gritando que era el peor error que le había pasado en la vida. O aborreciéndome por tocarla con estas manos sucias manchadas de sangre. Pero nuevamente estaba juzgando mal a Bulma Briefs, ella tenía el coraje y la fuerza suficiente para afrontar lo que viniera.

–No haciendo nada estúpido.- Conteste, sonriendo por dentro al verla arrugando la frente con enfado. –Asegurándote de que no estés bajo el blanco para que tu cabeza reciba un disparo, no entrometiéndote en batallas que sabes que no puedes ganar. Tú no eres fuerte… Al menos no físicamente y tampoco eres asesina y no quiero que lo seas.- Confesé sintiéndome un completo idiota al sentir como mi rostro se enrojecía.

La muy bruja sonrió.

–Tal vez no sea fuerte.- Dijo ella tocando los músculos de mi brazo. –Pero soy inteligente. Ella llevo sus dedos tocando su frente mientras sonreía. –Y también tengo un poder y contactos y por contactos me refiero a amigos que no dejarían que este asesino se saliera con la suya.

Fruncí el ceño, esta vez, no comprendiéndola.

–Goku y mis amigos son tan fuertes como tú y no hay personas más honestas que ellos.- Gruñí ante la simple mención del nombre del Imbécil de Kakaroto y su aparente adoración por él.

–Ese retrasado y yo nunca.- Aclare molesto. –Jamás me rebajaría a unir fuerzas con semejante basura.

–No es que puedas elegir Vegeta.- Ella me regaño golpeando mi hombro con su débil puño. –Necesitas ayuda y ellos son lo mejor de este mundo, te guste o no, serán un equipo.

–¡Tu no decides por mí!

–Oh claro que si.- Dijo ella calmada. Tomando mi rostro con sus manos, se acercó lo suficiente. –Desde el día en que me dejaste entrar.- Susurro cercas de mi boca. –Es cuando me diste el poder de decidir.- Justifico, besándome con fiereza, gruñí contra sus labios mientras continuaba con esta sensación que no terminaba de satisfacer.

Bulma se acomodó mejor colocando cada pierna hacia ambos lados de mi cuerpo. Dejándose caer sobre mis caderas y cuando comencé a sentir el calor bajo mi pantalón es cuando pensé que debí de haber escogido un sillón más cómodo. Pero antes de que las cosas pudieran ponerse de verdad interesantes ella corto el beso.

–Hay que revisarte esas heridas.- Dijo ella con la respiración agitada, tomándose su tiempo para pronunciar cada palabra. –No queremos que se infecten ¿Oh si?- Pregunto sonriendo, mostrando sus perfectos dientes blancos. Se desenredo de mí haciéndome enojar y tomo una de mis manos para que la siguiera. Pero así como ella había desecho los planes que tenían mi mente hace unos minutos en ese sillón, me negaba a dejar que ella ganara en todo.

–No es nada.- Hable fastidiado. –Estaré en mi estudio haciendo llamadas. Tal vez vengan Radizz y Napa y no te quiero aquí cuando tenga esta conversación con ellos.

–Que quieres decir con eso.- Bulma se cruzó de brazos, lanzándome dagas con los ojos. Me encantaba esa agresividad.

–Ve a ver a tus padres, incluso al retrasado ese al que le tienes tanta confianza. Cuando termine iré por ti.

–Pero…- Intento hablar pero la silencie.

–Bulma ¡Has lo que te ordeno! Maldita sea.

Ella me dedico la peor de sus miradas, sus mejillas se inflaron como un globo enrojeciéndose de puro coraje mientras llamaba para tomar un taxi. Y cuando finalmente dejo la casa, me prepare para esperar la llamada de Frezzer. Napa y Radizz llegaron después de dos horas. Ellos lucían más masacrados que yo y me enoje al ver lo débiles e inútiles que eran. ¿Acaso no fui yo el que recibió la ira de Frezzer? ¿No fui yo quien le daría el castigo más duro? ¿Entonces por ellos se veían como la mierda?

–Vegeta traemos ordenes de Frezzer.- Dijo Napa, llevando una de sus manos a su costado derecho haciendo presión, cada palabra había sido pronunciada con dolor.

–Seguro que si.- Respondí, dejándome caer en mi silla.

–Las órdenes no son muy claras.- Dijo Radizz, tomando asiento. Al parecer quedarse parado no lo aguantaba, incluso cogió para llegar a sentarse.

–Dijo que mantuviéramos el orden entre sus territorios hasta nuevo aviso.- Pronuncio Napa.

–Significa que él está buscando algo.- Dije más para mí que para ellos. –Pero que será.

–Se rumora que Frezzer está interesado en los Namekusei.- Dijo Radizz. –La razón aun es inexistente.

–Creo que ellos tienen un poder que Frezzer quiere.- Napa también tomo silla justo alado de Radizz.

–Debe ser algo sumamente poderoso para mantenerlo en secreto.- Deduje.

–Tan importante para descuidar sus territorios.- Dijo Napa.

–Tal vez deberíamos de aprovecharnos de eso y atacar.- Sugirió Radizz.

–ES QUE ACASO NO PIENSAS.- Grite exasperado, esos dos lograban fastidiarme con ideas tan estúpidas. –Si Frezzer deja atrás todo para conseguir algo, quiere decir que ese algo es más importante que nada. Sería mejor que nosotros lo consiguiéramos primero.

–¿Entonces vamos a seguirlo?- Pregunto Napa.

–Vamos averiguar que es "eso" tan importante.

Toda la tarde nos dedicamos a seguir todos los pasos o movimientos de Frezzer, lo seguimos a cada lugar al que fui y todo resultaba ser sospechoso. Frezzer actuaba como una persona normal, haciendo cosos normales y tranquilas hasta que nos dimos cuenta de que ni Zarbon ni Dodoria se encontraban con el como siempre lo hacían. Lo cual significaba que lo que sea que estuviera buscando Frezzer, ellos dos eran los encargados en encontrarlo. Cuando oscureció les di la orden a los dos inútiles que me acompañaban que ellos se encargarían de vigilar sus movimientos el día de mañana.

Una vez que verifique que nadie me siguiera le marque a Bulma para que mi furia estallara al saber que estaba en casa de Kakaroto. Una vez que llegue mi plan era tocar la maldita puerta, arrastrar a la maldita Mujer al auto y conducir a la casa. Pero como siempre, desde el día en que conocí a Bulma, nada salía como yo quería.

–Vegeta.- Me saludo el tonto sonriendo cuando abrió su puerta. –Pasa, Bulma está en la cocina con Milk preparando la cena.- Dijo, y lo seguí hasta que se detuvo en la sala, sentándose en su sillón e indicándome con la mano que me sentara. Cruzándome de brazos me senté observando el lugar. La última vez que había estado aquí no había inspeccionado su casa, era muy pequeña, tanto que desde el lugar en donde estaba podía ver a la mujer de Kakaroto cortando unas verduras y a Bulma de espaldas moviéndole a la cacerola.

–¿Bulma, hablo contigo?- Dije sin rodeos. La mirada de ese tonto cambio, poniendo una actitud más seria. Justo como lo recordaba en aquellas épocas cuando algo se ponía mal y teníamos que tener la cabeza fría para actuar.

–Si… Me parece algo alármate saber sobre este Frezzer y más porque jamás había escuchado de él.- Dijo y yo sonreí, eso era más que obvio, Este imbécil podía ser la persona más retrasada del planeta pero también las más buena y eso era lo que más detestaba del miserable, solo los que teníamos el corazón lleno de maldad sabían información de personas como Frezzer. –Hay que actuar Vegeta, un hombre como el no puedo andar caminado tranquilamente por nuestras calles.

–¿Acaso estas sugiriendo matarlo?- Me burle.

–Por supuesto que no.- Se apresuró a decir "Tan predecible" pensé. –Un sujeto como el merece el castigo de la ley por sus fechorías.

–De verdad que eres ingenuo.- Susurre. –Un hombre con los contactos como Frezzer, jamás pisara la prisión, ni la conocerá. Si vamos a estar juntos en esto tienes que entender que la única salida que hay para Frezzer es la muerte.

–Tendré que pensarlo Vegeta.- Dijo Kakaroto luego de un momento de silencio. –Me esperas tengo que ir al baño.- Asentí y luego el desapareció por el pasillo dejándome en completo silencio hasta que el murmullo de las dos mujeres en la cocina me llamo la atención.

Levantándome del sillón procurando no hacer ruido y levantar sospechas me recargue en la pared de la cocina para escuchar mejor.

–¡Por el amor de dios! Bulma.- Le levanto la voz la mujer de Kakaroto, su tuno era recriminatorio y chillón, dos cosas que no soportaban mis oídos. –En qué demonios estás pensando ¿Por qué estas con un sujeto como él?

–Ya, ya ¿No crees que estas exagerando?- Le dijo Bulma calmada pero yo sabía que estaba enojada. –Además Milk, Vegeta no es tan malo como todos creen… Eso solo que nadie se a tomado la molestia de conocerlo. –Estaban hablando de mí ¿Por qué estaban hablando de mí? Me asome un poco, cuidándome que no vieran, recargando mi mano aun en los muros de la pared para verlas mejor, ambas mujeres estaban sentadas enfrente de la otra y solo podía ver el perfil de ambas.

–Porque no me sorprende.- Resoplo la mujer de Kakaroto cruzando de brazos. –Se me olvido que estaba hablando contigo.- Dijo con ironía.

–Es un buen hombre.- Enfatizo Bulma.

–Es justo a donde quiero llegar.- Hablo Milk. –Recordemos a Yamcha.

–El que tiene que ver en esto.- Dijo la mujer enojada.

–Cuando lo conociste era un ladrón del desierto, un hombre peligroso que te robo y te dejo ahí, cualquier persona normal hubiera llamado a la policía y reportar el robo para que ellos se hicieran cargo pero no en cambio tu.- la molesta mujer se permitió bufar. –La gran Bulma Briefs no podía quedarse quieta no, tú lo seguiste, lo encontraste y lo encaraste y seis meses después ya nos lo habías presentado como tu novio, uno con el que pasaste la mayoría de tu vida. El si era un buen hombre.

–Y también un infiel.- Dijo Bulma.

–Cometió un error si, no lo estoy justificando Bulma. Lo que quiero que entiendas es que… El que hallas podido 'Arreglar' a Yamcha no significa que puedas con Vegeta, no son el mismo hombre, uno es más peligroso que el otro y a pesar de que no me agradas mucho, no quisiera que salieras lastimada por el.

–Vegeta no me va a ser daño. –Hablo la Mujer decida haciéndome sonreír. –Y por lo único que debes de preocuparte es que mi puño no se estrelle en tu cara cuando decidas criticarlo nuevamente.- Amenazo y cuando la vi caminar con pasos decididos a la salida, me aleje de ahí lo más rápido posible. –¡Vegeta no nos vamos!- Ordeno, tomándome de la mano y arrastrándome con ella hacia la salida. Y por primera vez en la que alguien me había dado una orden, tuve mucho gusto de seguirla.

Cuando por fin llegamos a la casa ya se me había bajado el coraje de la conversación con Milk, Vegeta no había dicho nada en todo el camino lo cual no era extraño viniendo del hombre que era el Rey de la seriedad pero lo único raro es que todo el camino sonrió sin motivo aparente. Entramos y sentí la casa realmente helada, normalmente la casa de Vegeta era fría, debido que estábamos a una altura donde la temperatura era más baja pero ahora estaba exageradamente. Vegeta también noto el cambio de temperatura y extrañado comenzó a caminar hacia la sala, lo seguí para sorprenderme al ver la gran ventana destrozada lo suficiente como para que alguien pudiera pasar, los vidrios estaban desparramados en el suelo y la cortina que cubría el gran ventanal estaba rasgada.

Alguien entro.- Dijo Vegete calmado pero con el ceño demasiado fruncido. Se le veía lo furioso y tenso que estaba pero quería parecer calmado.

¿Llamamos a la policía?- Pregunte y el negó con la cabeza.

Hay que checar habitación por habitación para asegurarnos de que no hay nadie, mañana reparare la venta.

¡Pero y si hay un asesino adentro!- Exclame horrorizada y el me mando una mirada de "Enserio" creo que la palabra asesino ya no podía ser pronunciada en esta casa.

Eres una llorona.- Se burló mientras me empujaba para inspeccionar cada rincón de la maldita casa, afortunadamente estaba completamente vacía, luego de que termináramos la inspección, Vegeta cubrió el vidrio roto con un mueble, y para mayor seguridad empujo uno de los sillones para hacer más pesos y evitar que alguien entrara.

En silencio ambos subimos a nuestras habitaciones, lleve mis manos hacia mis brazos para darme un poco de calor pero ya no sabía si tenía frio o mi piel erizada se debía al saber que alguien había entrado a la casa y podrían asesinarme mientras dormía en mi habitación. Antes de que pudiera entrar a mi cuarto Vegeta me tomo por el codo y me gire para mirarlo.

Creo que lo mejor será que duermas en mi habitación.- Ordeno indiferente. –Que no haya habido nadie ahorita no quiere decir que no vuelvan a entrar.

¿Crees eso?- Pregunte con miedo.

No lose.- Admitió. –Pero es mejor estar preparados.

Me parece bien, iré por mi piyama.- Vegeta asintió y camino a su habitación, rápidamente fui a la mía, tome mi ropa y Salí de ahí en tiempo record creyendo que alguien me observaba con un cuchillo dispuesto a matarme si permanecía un segundo más ahí adentro. Entre a la habitación no encontrándolo y escuchando el sonido del agua, rápidamente aproveche para cambiarme y luego me senté en la cama para esperarlo. –Ahora que lo pienso nunca eh dormido en la habitación que tanto me dedique a decorar.- Me dije. –Y esta será la segunda tercera vez que duerma en su cama.

Con quien hablas.- Dijo Vegeta extrañado saliendo del baño y mirando hacia todos lados como esperando encontrar a alguien. Traía puesto solo su pantalón de piyama y con una mano secaba su cabello con la toalla. Mi vista inmediatamente dio con su perfecto pecho, mirando sus cicatrices y los golpes en forma de círculos morados y verdes sobre su piel.

Con nadie.- Respondí rápido. –Entonces como dormiremos.

Como que como.- Dijo extrañado caminando hacia el otro lado de la cama. –Aquí.- Dijo simplemente sentándose en ella.

¿Los dos juntos?

Pues si ¿Algún problema?

No, no, todo bien.- Me apresure a responder.

Vegeta sonrió negando con la cabeza y por un momento me dio la espalda para inclinarse y sacar algo de el cajón en su mesita de noche, entones pude ver lo lastimado que estaba de su espalda, las cicatrices de los latigazos aún estaban muy marcados en su piel, las heridas aún estaban muy frescas y aunque no sangraban, sabía que le dolían. Me acerque lentamente poniendo una mano en su hombro haciéndolo estremecer y deje que otra de mi mano bajara hasta su pecho donde sentí otra cicatriz. Su mano se colocó sombre la mía, haciendo presión para que sintiera los latidos de su corazón o para profundizar la presión del toque en la cicatriz de su pecho. Me acerque lo suficiente para estar cercas pero no tanto como para tocar su herida espalda.

Deben de dolerte mucho.- Susurre.

No tanto como imaginas.- Dijo ronco, tomando más presión en mi mano. –Tienes miedo.- Me pregunto casi en susurro, girando su cabeza, mirándome sobre su hombro.

Nunca tengo miedo cuando estoy contigo.- Confesé.

Vegeta me miro y luego me soltó para girarse y verme frente a frente, se acercó lentamente a mí con una seriedad de que si alguien no lo conociera diría que iba a matarme pero yo sabía que no, sabía lo que significaba esa mirada en él, porque ahora veía, veía mejor que nunca entendiendo lo que esos profundos ojos negros estaban diciéndome. Deseo, necesidad o lujuria cualquiera de esas tres estaban expresadas en esa mirada. Y cuando menos lo pensé ya nos estábamos besando.

Un beso que era tan diferente a cualquiera que nos hubiéramos dado, uno que significaba algo más, y cada vez que el beso se intensificaba más me hacía, hacia atrás hasta caer a la cama, recostada en su colchón, tocando la almohada. Mis manos se aferraron a su cuello mientras las suyas se cerraban en mi cintura abrazándome mientras me exigía más. Su sabor era algo que no podía explicar pero que era más delicioso y caliente que cualquier cosa que hubiera probado en mi vida, sus caricias sobre mi cuerpo no fueron tiernas, ni gentiles si no rudas y exigentes. Se deshizo tan rápido de mi ropa como yo me deshice de su pantalón dejándonos en nada y el frio que hace tan solo un rato sentí fue remplazo por el tremendo calor que me estaba provocando. Vegeta mordía y apretaba de una manera que me enloquecía de placer. Beso mi cuello al mismo tiempo que lo succionaba con fuerza y apretaba mis pechos desesperados, mis manos se movían de su cabello hacia su brazos evitando mi tremenda necesidad por aferrarme a su espalda algo que me tenía que recordad cada vez quería pasarle las uñas por su piel. Sus caricias me estaban encendiendo como nunca alguien lo había hecho y lo obligue a dejar de besar mi piel para que volviera a devorar mis labios con pasión, exigiendo un beso que no quería que terminara nunca. Una de mis manos descendió por su pecho hacia su estómago y luego mas abajo cuidándome todo el tiempo de no presionar ninguna herida resiente.

Bulmaa- Jadeo con fuerza cuando lo toque, sonríe al ver lo excitado que lo ponía, me alegraba saber que no era la única que lo deseaba tanto, y me satisfacía comprobar lo mucho que me necesitaba. Lo acaricie suavemente torturándolo, pasando mi mano de arriba abajo mientras seguía besándolo, distrayéndolo con mi lengua y sonriendo cada vez que el cortaba el beso para gemir de placer.

Aaah- Esta vez fui yo la que gemí cuando sentí su mano entre mis muslos y lo solté y lo sentí sonreír contra mis labios. Luego sus rasposas manos tomaron mis piernas y las colocaron alrededor de su cintura con brusquedad. Abrí los ojos para mirar que él me veía sonriendo con la mirada llena de lujuria y entonces lo sentí.

Entrando con fuerza y profundamente haciéndome arquearme y gemir con dolor por el tamaño, empujo profundo y hasta el fondo y sus dientes se clavaron en mi piel mientras comenzaba a empujar. Mi boca no pareo de gritar y jadear su nombre y debes en cuando me mordía los labios para evitar seguir elogiándolo a los cuatro vientos por las intensas sensaciones que me estaba preocupando. Lo obligue a besarme mientras seguía con sus rudos movimientos escuchando los sonidos que hacia el colchón cada vez que empujaba y la cabecera de su cama golpeaba contra la pared, mi cuerpo empezó a sentirse sudoroso al momento donde se incrementaba el ritmo, los empujones y la velocidad, los jodeos de Vegeta se ahogaban en la piel de mi cuello o en mi boca. Sus manos se aferraban con fuerza contra mis piernas cuando quería apretar o profundizar más la unión pero después las soltó y yo me aferre más apretarlas contra su cuerpo. Mi espalda se arque cuando sentí que estaba por terminar, sentía las palpitaciones, el dolor de la excitación y el inmenso placer que estaba recorriendo cada rincón de mi cuerpo. Las manos de vegeta llegaron hacia las mías entrelazando nuestros dedos sobre el colchón mientras empujo con más rudeza que antes haciéndonos terminar. Grite su nombre como nunca lo había gritado en mi vida, la sensación fue tan fuerte que había hecho que mi mundo girara y me fuera imposible abrir los ojos debido al placer. Mi corazón latía tan rápido que temía que se saliera de mi pecho en cualquier momento y cada segundo me parecía más difícil controlar mi respiración. Vegeta empujo una vez más terminado dentro de mí y colapsando sobre mi cuerpo, se dejó caer con todo el peso descansando su cabeza sobre mi pecho respirando agitadamente. Su aliento caliente erizaba mi piel sensible mando sensaciones inimaginables. Y si el hablo o dijo algo antes, había pasado desapercibido por mis oídos. Me sonroje al recordar lo fuerte que había gritado y lo mucho que había gemido. Luego el rodo colocándose alado de mí, liberándome de su peso, lo mire llevar un mano hacia su nunca y la otra hacia su frente limpiando su sudor, tenía los ojos cerrados y respiraba agitadamente, al menos no era la única.

Bulma se acercó a mi recostando su cabeza en mi pecho sorprendiéndome, una de sus piernas se enrosco en las mías y se acurruco contra mí lo más que pudo, su mano se colocó en mi estómago trasmitiendo nuevamente las sensaciones que me gritaban poseerla de nuevo. Pero al sentir que no hacia ni un movimiento más y que su respiración cada vez era más tranquila fue cuando me extrañe.

–¿Qué estás haciendo?- Dije extrañado, obviamente no quería volver a hacerlo de nuevo lo cual me decepciono, lo que había pasado hace tan solo un momento quedaría grabado en mi piel para toda la vida y la maldecía por eso. Podría jurar que nunca jamás en la vida encontrara a otra mujer que me hiciera sentir lo que ella me provoco esta noche, y las sensaciones eran inimaginables. Había estado con muchas mujeres pero si comparaba todos mis encuentros con ellas con el que había tenido con Bulma no tenía punto de comparación, lo de ellas ahora resultaba insignificante comprado con lo que mi Mujer me había hecho sentir. Me hiso llegar al punto máximo de mi placer al grado de que no pude controlarme, no pude controlar mi fuerza porque quería todo de ella. Mi necesidad por ella salió al grado de que no pude controlar por evitar tocar cada parte de su cuerpo.

–Como que que hago.- Susurro Bulma medio adormilada, acomodándose mejor. –Quiero dormir, me has dejado tan exhausta que aunque dese no puedo aguantar un segundo raung.

Aunque me hiso sonreír el hecho de comprobar que la había satisfecho tanto con ella me había complacido a mi, pero aun tenia curiosidad por saber.

–Pero porque aun sigues sobre mi.- Dije, entonces sella levanto su cabeza para mirarme.

–¿Te molesta que este sorbe ti?-

–No.- Dije sincero, la verdad no me molestaba, se sentía raro, pero se sentía bien…

–Te noto incomodo.- Dijo tratando de levantarse, lleve mi mano hacia su espalda para empujarla y que nuevamente se recostara.

–Está bien.- Yo también comenzaba a quedarme dormido. –Solo que no estoy acostumbrado.

–¿Nunca habías dormido con alguien?- Pregunto sorprendida y no pude evitar reír. Me acomode mejor, jalando las cobijas para cubrirnos y deje descansar mi mano en su cadera

–Nunca me había quedado con alguien después de hacerlo.- Confesé y ella ya no dijo nada mientras volvía a recostarse y podía jurar que la muy engreída estaba sonriendo.

El olor de su perfume inundaba mi nariz embriagándome con su aroma ahora mezclado con el mío. Podía sentir su palpitar agitado y como lentamente se normalizaba y el calor que me trasmitía su suave cuerpo junto al mío. La sensaciones que me hacía sentir eran tan placenteras y al mismo tiempo me hacía sentir una tranquilidad de la que nunca me imaginé capas de sentir. Y lo peor era que me gustaba, me estaba gustando demasiado.

Desperté sintiendo su cuerpo removiéndose sobre mí, la pierna que había estado entrelazada con la mía, se estaba deslizando de una manera muy peligrosa entre mi miembro provocando que mi respiración se entrecortara ante la sensación de su piel rosando la mía. Bulma no estaba despierta, aun podía escuchar su pequeño ronquido y sus levemos movimientos me habían despertado. Maldita Bulma no siquiera podía dejarme dormir tranquilo. El solo sentir sus suaves pechos contra mi piel, su delicada figura encerrada en mis brazos hacia despertar en mí el deseo que no podía apagar con una ducha fría.

No sé qué era lo que tenía Bulma que hacía que todo lo mandara al diablo sin importarme nada. Cuando estaba ella, todo dejaba de existir y por un solo momento solo era ella y yo, nadie más.

Ansioso recorrí con mis manos su cuerpo, desesperado por volver a tocar lo que no había apreciado en nuestro primer encuentro. Mis dedos se hundían en la piel de su espalda descendiendo a su perfecta cintura y su bien torneado trasero. Saboree cada sensación al apretar y tocar y lleve una mano hacia su rostro para levantarlo hacia mí. Note como comenzaba a despertarse y antes de que abriera esos endemoniados ojos, me permití observarla. Su delicada piel blanca. Su nariz pequeña, sus labios rosas. Era tan perfecta y era solo mía.

Cuando abrió sus ojos no le permití que dijera nada, me apodere de su boca y la bese hasta que sintiera que me sacie de su sabor, de su textura de todo. Sentía que estaba siendo demasiado brusco con ella y creía que debía de ser más delicado pero no podía contenerme. Cuando estaba junto a mi quería arrancarle la ropa y ahora solo quería arrancarle todo. Mi necesidad por ella era más fuerte, mis besos eran más exigentes, más húmedos y sentía el ardor en cada beso, en cada caricia. Me senté en la cama llevándola conmigo y ella acomodo sus piernas a mí alrededor. La apreté tanto como pude y enrede mis manos en su suave cabello mientras le exigía más. Bulma llevo sus manos hacia mi rostro y presiono para que el beso fuera más intenso, su fiereza era algo que me volvía loco y mi erección era la prueba de eso. Ella soltó una risilla que se colocó en mi alma con una energía electrizante que me hacía sentir tan vivo. Sonreí también y me separe un poco para verla sonriendo de oreja a oreja, tan sonrojada y con una mirada llena de lujuria y deseo.

Se levantó lo suficiente para deslizarse lentamente sobre mí y aunque tuve el impulso de tomarla para acelerarlo, Bulma me detuvo colocando sus delicadas manos sobre mis hombres y me miro con una mirada que me daba entender que esperara. Estaba ansioso y ambos gemimos cuando se deslizo por completo, mis caderas se empujaron hacia arriba, tenía unas ganas inmensas de penetrarla con fuerza hasta que perdiera el conocimiento por el placer. Pero entonces fue cuando note como trataba de sentirse cómoda, se deslizaba lentamente de arriba abajo y su expresión cambiaba entre el dolor y el placer. Abrí mis ojos observándola mejor y empuje fuerte mirando como su expresión cambiaba nuevamente a dolor, gimiendo, mordiéndose los labios para no quejarse y cerrando los ojos tan fuerte como se arqueaba hacia atrás. Seguí empujando luchado por no cerrar los ojos para observarla y comprendiendo que no quería causarle dolor si no que disfrutara igual como lo estaba haciendo y entonces la imite. Como ella había comenzado hacerlo al principio. Lentamente, tratando que su cuerpo se amoldara al mío. Subía y bajaba con ella y mis dedos presionaban la suave piel de su espalda. Quería tenerla cerca, necesitaba sentirla tan desesperadamente.

Bulma comenzó a gemir de una manera tan placentera que la imite, podía sentir las oleadas de placer y las intensas sensaciones que me provocaba penetrarla. Ella comenzó a moverse más rápido, exigiendo cada vez más, se arqueo y gimió mordiendo sus labios, sus pechos se balancearon de manera hipnotizaste y se aferró a mi cabello fuertemente, jalando y deslizando sus dedos con rudas caricias. Más confiado empecé a empujar como mi cuerpo me había estado exigiendo desde el principio y sentí como estaba por terminar. Corriéndome en ella, ahogando su nombre entre sus labios mientras ella hacia lo mismo con el mío. El beso era tan satisfactorio, caliente y húmedo como todo nuestro cuerpo. Mis ojos se habían cerrado con tanta fuerza tratando de guardar las sensaciones para siempre en mi piel.

Caí exhausto en la cama llevándomela conmigo, aferrándola a mi pecho, sintiendo las frías sabanas en contra de mi caliente carne, trate de regular mi respiración y que las bocanadas de aire cada vez fueran menos a la ahora de respirar.

–Tu… Vas… A… Matarme.- Dijo Bulma entre cada respiro, sonreí y baje mi mirada para verla, ella levanto sus ojos y me sonrió con sus labios hinchados. –Fue... Demasiado intenso.

–No aguantas nada.- Me burle, pero la verdad es que estaba exhausto.

–Me has dejado sin energía.- Se relamió los labios y de nuevo las ganas de besarla y arrancarle la boca volvían a mí. –No creo aguantar otro a salto por la noche a menos que me compres una silla de ruedas mañana.- Se burló y aunque el comentario había tenido su chiste me hiso recordar su expresión de dolor mientras lo hacíamos.

–Te lastime.- Susurre mirándola. Ella me miro extrañada. –Gemías con dolor.

–Estuve increíble.

–Pero te dolió… Tu expresión lo demostró mientras te penetraba.

Bulma se mordió los labios y fruncí el ceño al darme cuenta de que la había lastimado.

–Es que eres algo brusco.- Dijo bajito. –No me malentiendas me ah fascinado tu rudeza pero solo tengo que acostumbrarme o podrías ser más delicado mientras me acostumbro.- Se apresuró a decir.

–No se ser delicado.- Susurre y sentí como su mano toco mi mejilla y me presiono a mirarla nuevamente.

–Aprenderás.- Susurro mientras me daba un corto beso. –O yo me acostumbrare.- Bostezo mientras se volvía acomodar sobre mi pecho, mi mano inconscientemente fue a dar hacia su espalda y mis dedos subieron y bajaron por ella.

Desperté sintiendo mi cuerpo tan adolorido, era cuando quería ponerme en forma e iba a intensas sensaciones en el gimnasio. Me estire soportando cada dolor entre mis piernas y molestándome de no verlo junto a mí pero al ver el reloj de su cuarto me di cuenta porque ya no estaba en la cama, era realmente tarde. Me levante con cuidado y camine hacia su baño para tomar una ducha rápida, al salir me envolví con su toalla y me observe en el gran espejo de su baño. Mis labios estaban más rojos de lo normal pero al menos ya no los sentía tan hinchados como anoche. Tenía marcas rojas en mi cuello, pechos, piernas y las marcas de sus dedos en mi espalda, la prueba de la intensidad y pasión de la que era capaz Vegeta en una sola noche. Recordarlo me hacía sonrojar y excitarme al mismo tiempo. Nunca me había sentido así. Ni siquiera con Yamcha, lo que Vegeta me hacía sentir era más fuerte y eso me asustaba.

Luego de vestirme baje a buscarlo hasta que lo encontré sentado en su oficina, con toda la confianza del mundo camine y me senté sobre sus piernas, él pareció gustarle mucho mi acción ya que inmediatamente sus manos se cerraron en mi cintura y me dio una mirada cómplice.

Me acerque para darle un beso rápido.

Buenos días.- Susurre cercas de su boca.

Dirás tardes.- Me corrigió mordiendo mi nariz. –Eres tan perezosa que duermes demasiado y crees que aún es temprano.- Se burló. Y lo golpe.

Te dije que estaba exhausta.

Valió la pena hacerte levantar tan tarde.- Dijo con una voz tan ronca y sexi que me estremeció.

Significa que tenemos una relación.- Me anime a preguntar.

Llámalo como quieras.- Me beso en el cuello. –Hay algo que necesito que hagas por mi.

Que es.- El dejo de besarme para poder mirarme.

Háblale a Kakaroto… Dile que venga.

¿Qué está sucediendo?

Ya sé cómo deshacernos de Frezzer.

… ….. ….. …..

Mis hermosas capítulo 13 por fin terminado

Dios sabes que les agradesco tanta paciencia y lealtad por mis historias que me tardo tanto en actualizar, gracias chicas.

Notaran el cambio de escritura para identificar cuando habla Vegeta y cuando habla Bulma la letras "Asi" es de Bulma y "Asi" es de Vegeta. Alguna de ustedes me dijo que aveces no podia identificar cuando hablaba quien y se confundia y cuando comencé a releer me di cuenta que tenían razón, espero que asi sea mas fácil la lectura y si tienes otra sugerencia no duden en decírmela : )

Las hermosas de mi lista 13

ZaDaBiA

Akiratechin

JuliBB

RinPink Susaiyajin

Valeriia. Mqz

Lula04Gonzalez

Marilu Moreno

Juniver

Tatiana. Neko

Roxe

Guest

Any chan

Megan Devonne 2

Gabi

Bkasayan

BBrieffs

Ledisdbz

Monserrathmtz

Floor Bv

Arlequin of the shadows

BeluBB

SoyVegetariana

Leelo

Shitsumo Muyuki

Cat871

Getzhe

Johanna Guzman

NaomiGomiz

Chris

MarivrgeyBulma

Gracias chicas por todo, ahora empezare el ultimo epilogo de Mi destino eras tu para poder finalizar esa historia y dedicarme por completo a esta,

Las quiero mucho, mil gracias por sus comentarios, por leer y no olvidarse de mi.

PD: Estoy ansiosa por la nueva película de DGZ ¿Ustedes no? El nuevo Look de Bulma me encanta, ya quiero leer los nuevos fanfictios que saldrán por esa película.

Cuidense mucho chicas, gracias por leer y por dejar sus comentarios ene sta historia que me animan a continuar.

Las quiere Aioro.