-Es un idiota- Roxas se encontraba en la azotea del instituto perdido en el paraje que se le ofrecía.
-¿Roxas?
-…-
-¿Cómo estás?- Sora había sido el único que le había seguido, Naminé y Kairi se habían quedado a petición del castaño, quería hablar con su hermano a solas.
-…- no tenía intención alguna de hablar, quería desahogarse solo, decir cómo se sentía pero sin que nadie lo escuchase.
-Oye, Axel no dijo eso de forma sincera- decía mientras se colocaba a un lado del rubio –Tal vez sólo se dejó llevar por la situación.
-Sora, estoy bien.
-Pero…
-Quédate tranquilo.
-Bien, te creeré- aunque era más que obvio que no era así, conocía bastante bien a su hermano y sabía que mentía –venga, vámonos a casa.
-Adelántate, quiero quedarme otro rato.
-De acuerdo, sólo no tardes ¿sí?- quería llevarse al chico y sabía que si hubiese querido no habría problema, pero pensó que era mejor dejarle solo.
-No lo haré.
Sin decir más el castaño se fue, dejando a Roxas perdido en su mundo.
Las horas pasaban y al parecer, no había en Roxas la más mínima intención de regresar, el sol comenzaba su camino para ocultarse.
-Creo que es hora de irme.
-Sí, creo que es tiempo de que te vayas- esa voz, le sonaba algo vaga y aun así sabía que era de peligro-¿por qué sigues aquí?, sería mejor que te largarás.- Roxas dirigió su mirada hacía la dirección de dónde provenía la voz.
-¿Quién eres?- pudo ver a una chica, un poco más baja que él, de cabello negro y ojos azules.
-Lárgate- decía con odio la chica.
-¿Quién eres?- pregunto de nuevo el rubio con una voz extremadamente seria, no sabía porque pero su cuerpo quería temblar, presentía algo malo.
-Soy la que te obligará a irte del país- hizo un movimiento con la mano y varios chicos entraron colocándose detrás de ella.
-¿Qué diablos quieres?- no pudo evitar dar un paso hacia atrás, estaba asustado, no lo demostraba, pero lo estaba.
-¿Sabes?, no pudiste escoger mejor lugar para esto- decía la chica mientras se acercaba al barandal – ya no hay nadie en el instituto y si alguien te escuchase le sería tardado llegar aquí, es bueno que este edificio sea de cuatro pisos. Dirigió su atención hacía el rubio con una sonrisa en sus labios, la cual desapareció en un segundo. -¡Ustedes!- decían dirigiéndose a los chicos que recién habían entrado.
-¿Qué?
-No lo maltraten mucho- con eso Roxas supo que corría peligro, que debía escapar en ese momento.
No espero más y tomo dirección hacía la puerta, pero dos brazos le sostuvieron.
-¿A dónde crees que vas?- decía el chico mientras intentaba no soltar al rubio.
-Vamos a divertirnos mucho contigo- decía otro mientras tomaba su mentón.
-Bien, los esperaré dentro, necesitaré que me digan cuando terminen.
-¿Por qué?
-Porque voy a cerrar la puerta para evitar que él- decía mientras señalaba a Roxas –se escape.
-Bueno Xion, ponte cómoda entonces, porque tardaremos un buen rato.
"Xion", no supo en que momento la conoció o si en algún momento cruzo palabra con ella, pero ahora confirmaba que realmente la conocía, sólo debía recordar de dónde.
-Sí, me imagino; después de todo trajeron sus juguetes, bueno entonces ya no tengo nada que hacer.
-Oye Xion, ¿y qué paso con el tío que nos contrató?
-Iré a cobrarle, no te preocupes chico – le decía a Roxas- le daré tus saludos a Axel - sin más, la chica entro al establecimiento cerrando la puerta.
"¿Qué demonios tiene que ver Axel en todo esto?", se preguntaba el rubio mentalmente.
-Bueno, vamos a divertirnos contigo- fue en ese momento en que Roxas supo que estaba realmente en problemas y para su desgracia acorralado.
Caminaba por las calles sosteniéndose de todo lo que podía, su abdomen le dolía, sus muñecas y tobillos le ardían, sus piernas le pesaban, sus ojos se cerraban, se encontraba completamente sucio; sus ropas estaban rotas y su pantalón se encontraba manchado de sangre seca y de aquella que aún corría por sus piernas. Sintió un gran alivio al divisar su casa, eso significaba que no le faltaba mucho. -Unos pasos más, sólo eso- se decía a sí mismo en un intento de darse ánimos- un poco más- se encontraba en la entrada de su hogar, sólo debía caminar hasta la puerta y podría descansar. -Esto sabe asqueroso- en todo lo que llevaba de camino intento no lamer sus labios, debido a que estos tenían un sabor completamente horrible, una combinación de sangre, proveniente de su mismo labio partido y de semen.
Cuando por fin estuvo frente a la puerta, comenzó a buscar sus llaves para de una buena vez entrar a su hogar. -Idiota… se quedaron en la azotea de la escuela- se reía, no sabía porque, en ese momento sólo quería gritar, llorar, cualquier cosa menos reírse y era lo que estaba haciendo. -Soy un idiota- la expresión en su rostro era lastimera. – Un verdadero idiota – sentía sus ojos arder, pero no lloraría, puso su brazo en sus ojos intentando impedir que salieran las lágrimas. -¡UN PEDAZO DE MIERDA!- gritó lo más que pudo, se mantuvo quieto delante de la puerta tratando de calmarse, sentía como las lágrimas se amontonaban en sus ojos. Después de un momento logró tranquilizarse, el sol ya se había ocultado por completo, vaya que había tardado en llegar, justo cuando estaba a punto de tocar el timbre la puerta se abrió.
-Iré a buscarlo Sora, tú quédate aquí- Cloud se encontraba molesto, Roxas aún no llegaba y comenzaba a oscurecer.
-De acuerdo, ten cuidado- el castaño le decía saliendo de la sala.
El mayor no dijo nada y abrió la puerta, en el momento que lo hizo se quedó sorprendido, frente a él se encontraba Roxas en un pésimo estado. -Roxas- dijo en apenas un susurro.
-¿Roxas?- Sora corrió hacia la puerta al escuchar el nombre de su hermano.
-Cloud- nunca creyó que estaría tan feliz de ver a su hermano, no espero a que el mayor le dijese algo, simplemente se lanzó a abrazarlo justo como hacía cuando era pequeño y algo le asustaba.
Cloud reacciono al sentir el abrazo, la preocupación en ese momento se apodero de él y aumento aún más al sentir los espasmos de llanto del rubio junto con las lágrimas que mojaban su chaqueta.
-¿Roxas… qué te pasó?
-Cloud… estoy… estoy…- no podía hablar claramente, los sollozos se lo impedían.
-¡¿Roxas estas qué?!- el mayor comenzaba a alterarse debido a las palabras entrecortadas del rubio. -¡Vamos Roxas, dime!- fue hasta ese momento en que intento ver a su hermano a los ojos que divisó la sangre en el pantalón del rubio. -¡Maldición, Sora!
-¿Si?- el chico se encontraba en shock al ver a su hermano así, pero el grito de Cloud lo sacó de su estado.
-¡Llama a una ambulancia, Roxas está sangrando!- al ver que su hermano no se movía volvió a gritar. -¡HAZLO YA!
-¡SI!- Sora corrió a la sala a llamar al servicio médico, sus manos temblaban, ¿qué diablos le había pasado a Roxas?
-Cloud…- el mencionado volvió su atención al chico que aún se encontraba abrazado a él, no quería separarse de su hermano, quería sentirse protegido porque en ese momento se sentía sin fuerzas. –Perdón-
-¿Qué dices Roxas?
-Llegué… llegué tarde…a… a casa… lo-lo siento- aún sollozaba, se encontraba totalmente destrozado.
-No Roxas, no llegaste tarde- como pudo Cloud tomo a Roxas, no quería que el chico caminará así que lo cargó, cerró la puerta y lo llevó a la sala sentándose a un lado del rubio el cual no dejaba ver su rostro.
-Ya viene la ambulancia Cloud.
-Bien… Sora- el castaño estaba a punto de sentarse a un lado de su gemelo pero el llamado de Cloud le detuvo- lo mejor será que subas a tu habitación.
-¡¿Qué?! , ni lo creas Cloud yo…
-Sora no me contradigas.
-Pero Roxas esta…
-Sora…- la voz del chico fue apenas audible y llamó la atención de ambos chicos- no quiero… no quiero que me veas así.
-Pero Roxas- le dolía, de verdad le dolía ver así a su gemelo, pero por lo mismo quería estar con él.
-Por favor- el chico se encontraba acurrucado a un lado de Cloud, ninguno de los dos había podido ver su rostro, aún no lo permitía.
-Lo siento Roxas, pero no puedo hacer eso- la habitación quedó en completo silencio, el cual sólo era roto por los débiles sollozos del rubio.
Se encontraban en la sala de espera, rezando por buenas noticias sobre el rubio, no tardó mucho en llegar la ambulancia a su hogar y tanto Cloud como Sora fueron con Roxas.
No era fácil decir quien se encontraba más desesperado, pero en el momento en que el doctor que atendía a Roxas salió, Cloud fue quien se le abalanzo primero.
-¿Cómo está?
-¿Es usted familiar del chico?
-Soy su hermano mayor.
El médico se quedó callado un momento observando a ambos chicos antes de comenzar a hablar de forma lenta. -El chico se encuentra delicado, temo decir que perdió mucha sangre debido a que su recto esta desgarrado.
-¿Desgarrado?- Cloud se sorprendió a causa de lo que el médico les decía- espere eso quiere decir que…
-El chico fue violado.
-No puede ser- ambos no podían creer lo que escuchaba, ¿cómo que violado?
