-Violado, violado, violado, violado- no importaba cuantas veces Cloud repitiera la palabra, no lograba que perdiera el sentido.

-Cloud, tranquilízate un poco.- Le decía Sora, él intentaba mantenerse tranquilo, había visto como se había puesto Cloud, casi agarraba al médico a golpes, ahora tan sólo se encontraba sentado, pero bastante alterado.

-¡Sora!- una voz conocida para ambos llamó su atención, era Riku quien había llegado debido a una llamada del castaño.

-¡Riku!, qué bueno que llegaste.

-¿Qué pasó?- el peli plata se percató de cómo se encontraba el mayor y no pudo evitar sorprenderse.

-¿Cómo pudo pasar esto?- murmuraba Cloud más para él que para los demás.

-Riku, Roxas fue…- sus ojos se estaban volviendo acuosos, era difícil decir aquello.

-¿Fue qué Sora?- la curiosidad le carcomía, solamente pudo abrazar al pequeño debido a la escena que comenzaba a presenciar, Cloud estaba alterado, Sora destrozado y Roxas recostado en una cama de hospital completamente inconsciente.

-Fue…

-¡¿Qué?!

-¡FUE VIOLADO IMBECIL!- Riku se sorprendió al escuchar la respuesta, acto seguido dirigió su mirada hacía quien la había dicho. Se quedó completamente anonadado, Cloud se encontraba con los ojos completamente rojos e hinchados. Estaba llorando.

-¡¿CONTENTO?! , ¡Eso fue lo que paso!- Riku aún abraza a Sora, no quería soltarlo y al parecer el otro tampoco quería alejarse, necesitaba apoyo y lo sabía, pero lo comprobó al ver la forma de reaccionar de Cloud.

-¿Qué Roxas qué?- Una voz detrás del peli palta llamó la atención de los presentes.

-Axel, ¿dónde estabas?- pero el pelirrojo no contesto, pasó completamente de Riku con su objetivo en la mira, fue directamente por Cloud.

-¿Cómo paso Cloud?, ¿quién diablos fue?- preguntaba con algo de desesperación mientras zarandeaba al rubio sin importarle que éste aún derramara lágrimas.

-¡Maldita sea Axel, no lo sé!- En ese instante sintió que unos brazos lo alejaban de su presa.

-¡Axel detente!- Riku había reaccionado un poco lento, pero reaccionado al fin y al cabo, sabía que Sora les había llamado para poder mantener el control en la situación, así que no podía ser que llegase uno de ellos a poner más alterados a los otros dos.

-¿Cómo fue que…?- se decía a si mismo mientras un poco de su cordura y control regresaban a su mente.

-¿Quieres calmarte un poco?- le decía Riku a modo de reproche separándose del castaño y del mayor- Sora nos llamó porque él no puede ser el único tranquilo en esta situación- le reclamaba marcando lo que era meramente obvio.

-Si… yo, lo siento.

-Bien- Riku dejo a Axel para dirigir su mirada hacía Sora el cual se encontraba sentado junto a Cloud.

-Tranquilo Sora, vas a ver que todo va a salir bien- decía mientras se colocaba frente al menor y se agachaba para quedar a su altura.

-Gracias Riku- El castaño le contesto con una sonrisa, la cual daba una impresión completamente falsa y todo debido a las lágrimas que aún adornaban sus mejillas.

-No me las des pequeño- decía tomando las manos del menor entre las suyas en señal de apoyo-Cloud- moría de ganas por preguntar lo mismo que Axel, quería saber quién había sido el maldito que le había hecho eso a Roxas, pero sabía que no podía, ver de esa forma al hermano mayor de los gemelos era extraño pero a la vez triste, porque significaba que estaba vulnerable, el que tuviera sus ojos tapados por su mano no servía de nada debido a que las lágrimas aún caían- dime, ya pudiste verlo.

El mayor limpió sus lágrimas antes de contestar –aún no, no hace mucho entro una enfermera para administrarle el medicamento, pero dijo que en un momento podría pasar.- decía el rubio mientras se ponía de pie, frente a la puerta. Comenzaba a recuperar la compostura.

-Ya veo.

-Riku- el mencionado se levantó para quedar a un lado del rubio y prestarle su total atención.

-¿Qué pasa?

-¿Recuerdas cuando charle contigo, sobre Sora?

-Sí, lo recuerdo- "por desgracia" quiso agregar, pero logró controlar su lengua a tiempo.

-Eso significa que aún estas consciente de lo que te haré si lo lastimas ¿cierto?

-Lo dejaste bien claro Cloud, dudo que se me olvide algún día.

-Bien.

-¿Por qué preguntas eso ahora Cloud?- preguntó el menor debido a que un mal presentimiento comenzaba a apoderarse de él.

-Riku, quiero que te lleves a Sora.

-¿Qué?, no Cloud, ya te dije que…- pero no pudo terminar debido a que fue interrumpido.

-¿Estás seguro?- Riku se mantenía a un lado del rubio, ya lo veía venir, sabía que hablaría con Roxas de lo sucedido y no quería que Sora estuviese presente.

-¡Cloud!- el menor tuvo que gritar para llamar su atención al ver que era cínicamente ignorado –no quiero irme, ya te lo dije, me quedaré aquí y veré a Roxas.

-Sora, lo mejor será que te vayas conmigo.

-No Riku- su expresión en ese momento era completamente seria – he dicho que me quedaré.

-Escucha Sora- Cloud quedó frente al castaño, colocando sus manos sobre los hombros del chico –dudo que Roxas quiera hablar con los dos sobre lo sucedido, permíteme ser yo quien hable con él, tan sólo para intentar tranquilizarlo, así que te pido, por favor vuelve a casa con Riku- Sora estaba impresionado, Cloud era de las personas que pocas veces pedía las cosas.

-Pero Cloud…

-Por favor Sora- la petición fue acompañada por una débil sonrisa, la cual sorprendió aún más al menor y a Riku –vuelve a casa.

-…de acuerdo- no importaba cuantas veces se hubiera negado, no podía seguir haciéndolo después de esa petición.

-Gracias- Su sonrisa desapareció de un momento a otro al dirigirse al peli plata – Riku, más te vale cuidar bien de mi hermano.

-No te preocupes- ya le había extrañado el comportamiento del rubio – vamos Sora.

-Si- ambos chicos comenzaron a dirigirse hacia la salida del hospital, pero Sora se detuvo – Axel, ¿no vienes?

-Ah, yo.

-No Sora, quiero que Axel se quedé.

-¿Qué?, por qué él y…- pero el menor no pudo terminar la frase gracias a que el peli plata lo interrumpió.

-Vámonos Sora.

-Ah, pero… bien, ten mucho cuidado con lo que dices Cloud.

-Cuídate Sora.

-¿Crees que esto está bien?- preguntaba el pelirrojo mientras veía como Riku y Sora salían del lugar.

-Creerlo si, que este completamente seguro no.

-Hubiera sido mejor que él se quedará.

-No Axel, Roxas no quería que lo viera así.

-Bueno, no creo que a mi quiera verme.

-¿Por qué no querría?

-Antes de que entrara a clases tuvimos una discusión.

-Entonces, está molesto contigo.

-Si.

-Bueno, no te preocupes por eso.

-¿Qué quieres decir?

-Cuando salió de casa por la mañana, estaba molesto conmigo.

-Y eso que tiene que…

-¿Sabes qué fue lo primero que hizo Roxas cuando llegó a casa?

-No.

-Me abrazo- ambos se quedaron en silencio hasta el momento en que la enfermera salió de la habitación.

-Disculpe.

-¿Si?

-¿Puedo pasar a ver a mi hermano?

-Claro, sólo que el chico se encuentra un poco cansado.

-Lo tendré en cuenta, gracias- el rubio estuvo a punto de entrar cuando se percató que el pelirrojo no lo seguía - ¿no vienes?

-Lo mejor será que hables a solas con él, yo esperare fuera.

-Como quieras.

Tal vez había olvidado su enojo con Cloud porque era su hermano mayor pero nada le aseguraba que hubiera olvidado el que tenía hacía su persona. -Roxas, los problemas te persiguen- dijo al aire sin intenciones de que alguien lo escuchase.

Tenía que ser fuerte, pero en esos momentos le parecía casi imposible, no era la primera vez que veía a alguien querido para él en una cama de hospital, anteriormente había visto a su madre antes de que muriera, después a su novia, esa visión ya no podía afectarle, ya no tendría que… ¿entonces, por qué sus ojos comenzaban a arder de nuevo?

-Hola- Roxas había sentido la presencia de alguien en la habitación y al volver la vista pudo divisar a su hermano mayor, el cual se veía preocupado, por esa razón le había saludado con una sonrisa en su rostro.

-Hola, ¿cómo estás?- sabía que se estaba comportando débil y lo comprobó cuando Roxas lo saludo de esa forma, no podía dejar que fuera el menor quien le apoyara, tenía que invertir los papeles.

-Mareado.

-¿Mareado?

-Sí, no sé qué diablos me hayan dado para que todo me dé vueltas- decía un tanto dramático el chico, mientras se sentaba en la cama.

-Je, no pongas excusas, si es medicina es buena para ti- ni siquiera hizo el intento por reprimir esa débil risa, su hermano tenía razón, tenía que recuperar su compostura, porque sabía que se lo decía; aún sin haberlo dicho en palabras.

-Claro, claro, como no fue a ti a quien se la dieron- el chico cruzo los brazos fingiendo un berrinche, pareciese que no le había pasado nada, pero; ¿cuánto más le dejarían fingir?

-Roxas- el mencionado volvió la vista hacía Cloud, siendo sorprendido por un abrazo-me alegro que estés bien- había preocupado a su hermano, lo sabía y todo por sus rabietas.

-Cloud- sentía la necesidad de responder el abrazo, de decirle que estaba bien, que no había sucedido nada, pero sentía como algo lo traicionaba.

El miedo.

-Lo siento- su cuerpo comenzaba a tener espasmos, no quería llorar y esta vez no perdería la batalla.

-¿Por qué te disculpas?- el mayor quería separarse pero el otro no lo dejaba.

-Lamento haber llegado tarde a casa, lamento haberme comportado como un niño mimado, lamento no haberte escuchado Cloud… de verdad lo siento.

-No te disculpes- decía rompiendo el abrazo- eso no importa- veía al menor con gran sentimiento de culpa, tenía que preguntarle; el problema era que no sabía cómo.

-Sí importa.

-No Roxas. Olvida eso.

-…

-Ahora quiero hablar contigo de algo sumamente importante- decía mientras tomaba asiento a un lado del chico.

-Quieres saber que paso, ¿no es así?- al parecer no había podido fingir por mucho tiempo, sabía que tenía que explicar todo lo que sucedió. El único problema era que no sabía si podría hacerlo.

-Sé que posiblemente no quieres hablar de ello pero es necesario.

-Eso lo sé Cloud- dirigió su mirada hacía el techo, esperando que en él hubiese algo que le diese valor para hablar.

El mayor únicamente esperaba, sabía que no era algo fácil de contar, que posiblemente su hermano aún estuviese asustado, asqueado de sí mismo, pero necesitaba saber, quería matar al maldito que le había hecho eso.

-Eran cinco chicos- por fin se había armado de valor. –Yo me encontraba en la azotea de la escuela, quería matar tiempo- sentía como comenzaba a temblar poco a poco,

-¿Cinco?- ¿No había sido solo uno?, perfecto así podría dividir su ira en cinco partes iguales o al menos lo intentaría.

Flash back.

-Bueno, vamos a divertirnos contigo- fue en ese momento en que Roxas supo que estaba realmente en problemas y acorralado.

-Hey, no te apropies de él- decía el chico que le sostenía los brazos.

-Vamos, vamos- un tercero apareció en la conversación con otros dos chicos detrás de él. -Que hay suficiente para todos, ¿o no rubio?- decía mientras acariciaba una de las mejillas de Roxas.

-¡Aléjate!- grito con odio, no dejaría que lo vieran débil, daría pelea sin importar nada.

-¡Oh!, vaya que el chico es bravo- era un sujeto castaño, el cual tenía una soga en sus manos. – ¿Les parece si lo dejamos quieto?

-Me parece bien- el que lo mantenía sujeto dejo las manos de Roxas expuestas para que el otro pudiese atarlas.

-Con esto sólo tendremos que preocuparnos de las piernas- decía mientras comprobaba el nudo de las muñecas inquietas del rubio.

-¡MALDITOS, SUÉLTENME!- luchaba, quería soltarse, bien pudo echar a correr pero aún lo tenía sujeto, además de rodeado.

-¡QUE ME SUELTEN QUE NO…!- no pudo terminar la frase debido a un puñetazo dirigido a su boca, provocando que el labio se le partiera y cayera al suelo, dejándolo sentado.

-Es tiempo de que uses esa boca para algo más útil- el que parecía ser el líder se acercó al rostro del rubio -y dejes de gritar- sin más unió sus labios a los de Roxas, mordiéndolo de forma brusca para que este abriera su boca. -Vaya, veo que te resistes- dijo al ver que no podía lograr su cometido.- ¿Qué, ustedes sólo se van a limitar a ver?- le dijo a los cuatro restantes al ver que no se movían.

-Esto te va a encantar chico- decía uno de ellos acercándose al chico, en tanto que otro le ataba los tobillos. –Más te vale disfrutarlo.

De un solo movimiento su camisa perdió todos los botones, su pecho desnudo recibió una ráfaga de aire, provocándole un escalofrío. Sin esperar un momento uno de sus pezones fue atrapado en la boca de uno de sus agresores.

-Ah…no…- no quería darles ese placer, pero no pudo evitar reprimir el gemido; el cual fue aprovechado por el otro para explorar su boca -mph – quería alejarlo, golpear a cada uno de los cinco que se encontraban ahí, pero las sogas se lo impedían.

-Mira, comienza a estimularse- fue lo que escucho antes de sentir como le retiraban sus pantalones junto con la ropa interior.

-Así que de verdad te gusta- decían a modo de afirmación y burla. Se sentía asqueado, quería que lo dejaran, quería dejar de escuchar las risas, las burlas.

Estuvo a punto de intentar emitir un grito, pero lo que sucedió en ese momento le impidió incluso controlar su cuerpo. Su miembro estaba siendo engullido por la boca de alguno de los sujetos provocándole múltiples arqueadas.

-N-no…- por fin el aire entraba de nueva cuenta a sus pulmones, no le agradaba el rumbo que tomaba la situación, sabía que se pondría peor.

-No te hagas el difícil niño, sabes que te gusta- no supo ya quien le hablaba, quien jugueteaba con su cuerpo o quien era el que le acomodaba de una forma en que quedará expuesto, simplemente quería sentir lo menos posible. Su vista comenzaba a volverse borrosa debido a las lágrimas que comenzaban acumularse en sus ojos, debido a la excitación y al dolor que comenzaba a inundarlo. Mordió sus labios múltiples veces cuando alguien empezó a darle sexo oral, quería evitar que los gritos salieran de su garganta, y más aún cuando sintió como su miembro era mordido con gran fuerza.

-Hey, abre los ojos- aquel llamado le obligo a regresar a la realidad, la cruda realidad, escuchó algo lejana una carcajada que logró resonar en sus oídos, era una risa cruel. – Esto será divertido.

¡Demonios!, era lo que pasaba una y otra vez por la mente de Roxas y lo hizo aún más al sentir como su entrada era invadida por un objeto extraño. -¡Qué demonios!- tenía que salir de ahí y pronto, intento quedar nuevamente boca arriba y así evitar cualquier intromisión. Pero dos de los presentes se lo impidieron.

-¿Qué intentas hacer?, si no hacemos esto- a cada palabra que decían sentía como aquel intruso se adentraba más y más. –Nos será más complicado entrar.

-¡AHH!, ¡SACALO!- no sabía que era o de donde habían conseguido esa cosa, pero dolía, sentía como era desgarrado lentamente por dentro. -¡DUELE!- En ese momento pensó que escucharía risas, pero todo se mantuvo en silencio, los cinco únicamente se limitaban a verle con lujuria.

-Hey, prepáralo bien- decía uno mientras acariciaba la mejilla de Roxas.

-No queremos que sufra- decía con fingida preocupación.

-¡MALDICIÓN NO!, ¡DUELE SÁCALO!- gritaba, rogaba, ya no sabía cómo le era posible hablar, aquello era filoso, cuando sintió un líquido correr por sus piernas confirmo cual era la función del objeto. Le estaban destrozando, los cortes eran profundos y simultáneos.

-¡Mira!, parece que ya está listo- dijo el chico cuando logró ver la sangre.

-Vaya ya era hora- fue cuestión de segundos, se encontraba boca abajo con su entrada expuesta, no hizo nada para defenderse, el dolor había sido insoportable y fue un gran alivio sentir como aquello salía de él. Más la tranquilidad duro poco, de una sola estocada uno de ellos entro, provocándole un grito más. -¡AHHH!- ese grito le lastimo la garganta, pero ni siquiera fue consciente de ello, intento levantarse, no supo en que momento le habían desatado las muñecas, pero no eran de gran ayuda, sentía como la sangre corría por sus piernas cada vez con más velocidad y todo debido a las embestidas que recibía.

-¡Joder!, este chico es estrecho.

Su intento había sido fallido, sus brazos temblaron en el último momento y terminó de nuevo en el suelo, estaba perdiendo el sentido del tiempo y del movimiento. Sentía de nueva cuenta manos recorriendo su cuerpo, técnicamente era como una muñeca de trapo. No pasó mucho para que quedara una vez más boca arriba, sintiendo como su cuello sufría múltiples mordidas, sus pezones-por desgracia- sufrieron la misma suerte. Se divertían con él, dejando marcas por cualquier parte, sus manos terminaron apresadas nuevamente sobre su cabeza; para evitar cualquier intento de defensa.

-Deténganse- pudo decir en apenas un susurro, sentía sus ojos arder pero aún no se resignaba a derramar una sola lagrima, todavía tenía que salvar algo de dignidad.

Pronto alguien tomo el control sobre su miembro estimulándolo nuevamente, con extrema violencia. Sus piernas fueron abiertas de par en par provocándole un inmenso dolor junto con un incremento en el sangrado. -Hazte a un lado- decía uno de los agresores al que se encontraba impartiéndole sexo oral. –Es mi turno de disfrutarlo.

Fue un solo golpe, un segundo únicamente y de nuevo estaba sintiendo las embestidas en su interior. Ardía, en verdad que lo hacía, debido a la fricción del pene de aquel chico y al semen que se había incrustado en sus heridas internas. Nuevamente sintió como le obligaban a cambiar de posición quedando esta vez a cuatro y por lo tanto; más expuesto.

-¡Hey, demuestra que sirves para algo más que para follarte!- decía un pelinegro intentando con ello introducir su sexo dentro de la boca de Roxas.

-Pa…para- giraba su rostro, no aceptaría nada, no quería hacerlo, pero no podía reprimir los gemidos. Todos completamente de dolor. –Duele.

-¡TE ESTOY HABLANDO MALDITA SEA!- una mano tomo sus cabellos, obligándole a virar el rostro- ¡que la metas en tu boca joder!

-¡AHH!- sintió como la semilla del chico inundaba su interior, provocándole más dolor y también causando su segundo éxtasis.

-¡A esto me refería!- aquel momento fue aprovechado por el pelinegro frente a él para meter su miembro en la boca de Roxas.

-mph- sentía como le lastimaba la garganta, le obligaba a probarlo y casi pareciese que quisiera ahogarlo al introducirlo cada vez más.

-Bien ya te has divertido, da paso a los demás- ya no quería escuchar nada, sabía que pasaría por todos, porque ese era su objetivo, hacerlo sufrir lo más que pudieran.

-Vaya el chico es bastante entretenido, pero antes de que entres espera, quiero probar algo.

Una vez más sintió como era invadido, pero era algo distinto, no era ninguno de sus agresores.

-No creí que lo traerías.

-¿Qué? ¿Y perderme de usarlo?, no lo creo.

Era extraño e incómodo y lo fue aún más cuando comenzó a vibrar.

-mph- no podía articular palabra alguna, ya no quería defenderse, pensar, sentir. Sólo anhelaba que todo terminara.

-Esto sí que será divertido.

Una y otra vez sintió como era penetrado, tener aquel vibrador dentro de él era terriblemente doloroso, y más aún cuando a los otros cinco poco les importaba y entraban de todas formas, tener dentro de él dos cosas al mismo tiempo era una sensación completamente asquerosa, dolorosa y humillante. Fue obligado a dar sexo oral a cada uno de los chicos, recibió golpes y múltiples insultos. Supo que todo término cuando escucho como la puerta era abierta, se encontraba recostado boca arriba, supo que se trataba de Xion debido a la voz, porque no tenía las suficientes fuerzas como para girar su rostro.

-Por lo que veo se divirtieron bastante- decía Xion observando el deplorable estado de Roxas.

-Es un chico bastante divertido- al decir eso, los demás rieron.

-Bueno, entonces vámonos antes de que pueda levantarse.

-No lo hará en un buen rato, tranquila.

Sin decir más; los seis se fueron, dejando al rubio en un estado de cansancio extremo, con semen seco en sus piernas y en sus labios. La sangre aún seguía corriendo por sus piernas, lo único que pudo hacer en ese momento fue cerrar los ojos, intentado recuperar fuerzas para levantarse, vestirse e irse a su hogar.

Fin flas back.

Los puños de Cloud temblaban, estaba furioso, ¿cómo diablos se habían atrevido a hacerle eso a su hermano?

-Perdóname Roxas.

-¿Por qué?- el chico había mantenido la cabeza gacha durante el relato, la disculpa de Cloud llamó su atención.

-Por haberte hecho recordar aquello.

-No Cloud, de todas formas tenía que contarlo- se sentía cansado, los medicamentos por fin comenzaban a surtir efecto.

-Tengo que atender algo Roxas, mientras descansa, posiblemente te sientas exhausto- estuvo a punto de retirarse de la habitación, pero la voz del menor le detuvo.

-No te vayas.

-¿Cómo?- estaba sorprendido, ¿qué sucedía?, Roxas se comportaba de la misma manera que cuando era pequeño.

-No quiero…quedarme solo- calló por un momento. –Sé que es estúpido pero…

-No lo es- el mayor decidió quedarse con su hermano hasta que se durmiera, decidió ser paciente con la situación; a pesar de que por su mente solo pasaba una palabra… venganza.