Cloud comenzaba a tardar, aunque sabía que era por una buena razón, ya se imaginaba que hablar de lo sucedido no era algo fácil para Roxas. -¿Para quién lo sería?- Ni siquiera estaba seguro de que hubiese tardado mucho, tal vez sólo había pasado 10 minutos, tal vez media hora. Realmente no estaba atento al tiempo. -¿Quién habrá sido?- Estaba a punto de entrar a la habitación cuando la puerta de esta fue abierta.

-¿Ibas a entrar Axel?- Cloud por fin salía de la habitación cabía destacar que con cara de pocos amigos.

-No, sólo quería saber porque tardabas tanto.

-Estaba esperando a que Roxas se durmiera.

-¿A qué se durmiera?- quería comprobar que había escuchado bien, era sumamente extraño escuchar eso, sí del que se hablaba era Roxas.

-Sí, también me sorprendí pero parece que volvió a su infancia.

-¿Por qué lo dices?

-Se está comportando como cuando era pequeño.

-…vivió algo muy complicado.

-Más de lo que te imaginas, y hablando de eso…- Cloud camino hacías las escaleras del hospital con el objetivo de ir a la azotea. Sentía la sangre caliente y sabía que debía calmarse. –Ven Axel, no es bueno hablar de eso aquí- dijo interrumpiéndose muy tajantemente.

-…vale- No sabía que estaba planeando. ¿Realmente le contaría todo?, por una u otra razón nunca lograba adivinar lo que el rubio estaba planeando.

Ambos caminaron en silencio, Axel iba detrás de Cloud, cabía destacar que con un poco de ansiedad, podía ver perfectamente como los nudillos del rubio se volvían blancos debido a la presión que estaba ejerciendo en ellos. El pelirrojo, abrió y cerró la boca varias veces, no se decidía a hablar no por miedo; sólo porque tal vez no era el momento.

Después de un rato ambos se encontraba en la azotea, sintiendo como el aire frío golpeaba sus rostros. Ninguno decía nada, únicamente se quedaron quietos en espera a que el otro dijera algo.

-Axel- Cloud le daba la espalda, se encontraba recargado en el barandal, apretándolo con un poco de fuerza.

-Dime.

-¿Conoces a una tal Xion?- había ira en su voz, se notaban ligeros movimientos en su cuerpo, era claro para cualquiera que lo viese; que Cloud se estaba conteniendo, estaba controlándose lo más que podía.

-¿Xion?- le sonaba el nombre, comenzó a vagar dentro de su memoria, ¿quién era?- su nombre me suena de algo.

-¿La conoces o no?- aún se negaba a verlo, en verdad que quería golpearlo pero debía de comprobar primero si tenía algo que ver, si su nombre había salido de los labios de la chica entonces significaba que sí, pero quería tener fe, creer en él por muy complicado que le pareciese.

-Creo que si- fingió no haber detectado el tono de rabia en el rubio, ¿por qué era tan importante esa chica? De pronto la imagen se volvió más clara en su mente.- ¡Ah!, ahora recuerdo- exclamo dando un golpe con su puño izquierdo en su palma derecha. –Es la chica que anda tras de mí.

-¿Sólo de eso la conoces?- cuando Axel confirmo conocerla; Cloud apretó con más fuerza el barandal, seguía intentando controlarse, cada vez se le hacía más difícil. Pero lo estaba logrando.

-Sí, nunca he cruzado palabra con ella.

-¿Sabes algo de la banda "los sin corazón"?- un poco más, un poco más. No sabía cuántas veces ya se había repetido esa frase, pero parecía ser que le funcionaba, aún no saltaba sobre Axel para molerlo a golpes.

-Si mal no recuerdo es la banda que está al mando de Xion… ¿por qué preguntas?- ¿Sacar conclusiones apresuradas?, no, no lo haría. No podía estar dudando de él, ¿cierto?

-¿Tú los contrataste Axel?

-¿Qué?, ¡NO!, ¡nunca he hablado con ellos!- le culpaba, ¿por qué maldita razón lo hacía? -¿Para qué los contrataría?

-Axel, ellos violaron a Roxas- había perdido toda sensación en sus manos debido a la presión que ejercía en ellas. -¿Tú los contrataste?- no dudaba del pelirrojo, ¡demonios! Que no lo hacía, pero necesitaba confirmar, saber que se estaba equivocando, que no pensaba con claridad.

-¡Maldición!, ¡No!, Cloud recapacita, ¿qué ganaría yo con eso?- no podía ser cierto, estaba casi seguro que en cualquier momento el rubio se lanzaría sobre él.

-Bien Axel, creo haber escuchado lo que necesitaba- por fin había visto el rostro del otro, comenzando a caminar lentamente en dirección hacia él.

Ya lo sabía, ya lo había visto venir pero no estaba preparado para recibirlo, instintivamente dio un paso hacia atrás chocando contra la pared detrás de él, si intentaba defenderse de todas maneras el otro le golpearía, únicamente se limitó a cerrar los ojos en espera del impacto.

Escucho el golpe seco que produjo el puño de Cloud, lentamente abrió los ojos para percatarse de que el golpe había sido dirigido a la pared.

-Esa chica menciono tu nombre Axel- mantenía su cabeza gacha, no pudo golpearlo, no porque no hubiera podido, sino porque ya no tenía una razón. La pregunta que había hecho el pelirrojo le había devuelto el control de su persona, era cierto. ¿Qué ganaba él con eso?

-¿Qué?

-¿Por qué?, ¡Dime la maldita razón por la cual esa chica dijo tu nombre!- las lágrimas nuevamente comenzaron a descender de sus ojos. Su mayor sospechoso había desaparecido, pero tenía el nombre de aquellos que cometieron la acción.

-No lo sé- impotencia, era la palabra que mejor lo describía en ese momento, no había hecho nada por Roxas; al contrario, casi podría decirse que lo mando a la boca del lobo y ahora veía como Cloud comenzaba a caerse en pedazos. –No lo sé Cloud, pero aclararemos esto.

Estaba amaneciendo y Axel comenzó a desperezarse, él se había quedado en la sala de espera mientras que Cloud se encontraba con Roxas. Habían pasado ya dos días en el hospital, solo era cuestión de horas para que el rubio saliera de ese lugar y para que Cloud y los demás buscasen venganza por lo sucedido.

-Cloud- lentamente comenzó a abrir los ojos, le dolía todo el cuerpo, todo debido a la mala posición que adopto para dormir. -Cloud, despierta.

-Roxas, ¿qué sucede?- preguntaba el mayor mientras tallaba sus ojos intentando así despertarse.

-Es demasiado tarde para que sigas durmiendo- el menor mostraba una sonrisa- más si se trata de ti.

-¿Cómo te sientes?

-Mucho mejor, ya quiero irme de aquí.

-Sí, igual yo- un bostezo se hizo presente en el mayor, ya necesitaba dormir en una cama en tan poco tiempo.

-¿Crees que tarden mucho?

-No lo creo, iré a ver, ¿por qué no mientras te cambias?

-Supongo que si- Roxas estuvo a punto de levantarse cuando la voz de Cloud le detuvo.

-Roxas.

-¿Si?

-Axel está afuera.

Todo movimiento por parte del menor se detuvo, recordaba que estaba molesto con Axel, recordaba que su nombre había salido de los labios de Xion y debido a eso no sabía si hablar con él o no.- ¿Has visto mi ropa?- sí, era mejor evitar el tema y hacer como si no hubiese escuchado nada.

El mayor soltó un suspiro al ver la reacción de Roxas- deberías hablar con él, ya te dije que no tuvo nada que ver con lo que te paso.

-¡Mira!, aquí está, ya la encontré- decía mientras tomaba su ropa.

-Roxas, hablo en serio, deberías hablar con él- ya le había explicado que el pelirrojo no había hecho nada, le contó lo que le había dicho el otro con respecto a la pelinegra. Entonces, ¿por qué no quería verlo?

-No quiero.

-¿Por qué?, me estuvo acompañando estos dos días y si fue a casa solo fue por unas pocas horas para asearse y debido a que lo obligue.

-No entiendes, ella lo menciono- ¿a qué le temía? A saberse traicionado, eso era lo que lo aterraba.

-Debe de haber otra razón.

-Otra razón- repitió lo dicho- ¿Y si no la hay?

-Ya arreglaremos eso después- el mayor soltó un suspiro- Habla con él, tal vez eso te ayude.

-…Podría ser- no tenía intención de moverse, seguía divagando sobre qué hacer. –Sólo, deja que me cambie- resignación, eso era lo que inundaba su voz en ese momento.

-Bien, entonces le diré- sin decir nada más, salió de la habitación con la satisfacción de haber logrado persuadir a su hermano.

-Puede que si sea un error.

"No caigas en su trampa". Era una advertencia, la cual provenía de su mente, una que no estaba muy seguro de escuchar. -No saques conclusiones apresuradas- se decía negando con la cabeza. –Todo son meras cavilaciones mías.- Pensó que era suficiente de estarse mortificando por algo que aún sabía a oscuras y comenzó a cambiarse.

Axel no sabía si entrar o no, hacía rato que Cloud le había dicho que Roxas quería hablar con él. Pero comenzaba a titubear, posiblemente el menor creyera que él tuvo la culpa o había planeado todo tal como había pensado Cloud. -Vamos, no lograrás nada estando aquí fuera- se reprendió, tenía que entrar y lo sabía. Tarde o temprano tenía que hacerlo. -Roxas- todo parecía como si fuera en cámara lenta a ojos del pelirrojo. El chico se encontraba abotonando su camisa, pero lo que llamó la atención de Axel no fue eso sino el color un tanto amarillento que mostraba la piel, junto con unos cuantos moretones que se escapaban a las vendas que cubrían sus costillas. -¿Cómo estás?

-Hola Axel- con indiferencia, sin sentimiento, sin importancia. Ese era su plan, su ruta de escape. –Estoy bien, supongo.

-Bueno, tu aspecto dice otra cosa.

-Eso creo.

El ambiente era sumamente pesado y tenso. Simplemente no había una palabra mágica para romperlo, y si la había; Axel no lograba dar con ella. -Roxas, yo…

-No digas nada- accedió a hablar con él por petición de Cloud, porque sinceramente no tenía intenciones de hacerlo.

-Tengo que decirlo, quieras o no- los dos días que había estado en el hospital estuvo pensando en las palabras correctas para hablar con el rubio, y de ninguna manera iba a dejar pasar la oportunidad. –Escucha, yo no tengo o tuve nada que ver con lo que te sucedió. Desconozco la razón por la cual salió mi nombre…- ¿Cómo continuar?, comenzó a pensar en su siguiente frase pero Roxas lo interrumpió.

-Lo sé. Lo mismo me dijo Cloud, sólo quiero olvidar esto y punto- decía mientras tomaba sus cosas listo para irse.

-Bien- una especie de alivio se apoderó de él, aunque no totalmente. Meramente que era lo que quería olvidar, sabía que el incidente, pero no sabía si también su discusión con él.

-¿Puedo tomar eso como un "todo está bien"?

-Sería lo mejor- se detuvo a un lado del pelirrojo aún sin expresión alguna en su rostro –si eso te parece bien- dirigió su mirada hacía Axel y sin más salió.

Había algo diferente, no era el color de piel, no eran los moretones que adornaban la misma, tampoco su tono de voz con un poco del miedo incrustado, era su esencia. Lo supo cuando vio de cerca el rostro del otro. No había seguridad, fortaleza, vida. Maldijo internamente a los culpables, sentía la rabia inundar sus venas, tal vez; sólo en ese momento pudo comprender el cómo se sintió Cloud. Completamente inútil.

-Ya es hora de que me vaya- decía Sora levantándose de la cama para recoger su ropa -Creo que Roxas sale hoy del hospital- En los dos días que sus hermanos estuvieron ausentes se quedó con Riku, de suerte que sólo eran ellos dos o si no, los frecuentes ruidos habrían desconcertado a sus padres.

-¿Quieres que te acompañe?- preguntaba el peli plata, permaneciendo aún recostado en la cama.

-Si quieres ir, vamos- intentaba encontrar su pantalón, el cual se encontraba bajo las montañas de ropa que había en el suelo del cuarto.

-¿Qué sucede?- el chico andaba caminando de un lado para otro y eso comenzaba a desesperarlo. Quedó sentado en la cama, con las sábanas cubriéndole de la cintura para abajo.

-No encuentro mi pantalón- Sora llevaba puesta una camisa de Riku, junto con su propia ropa interior. Siempre era lo mismo, buscaba su ropa, pero terminaba poniéndose la del mayor.

-Debe de estar por ahí- paseo su mirada por toda la habitación, encontrando por fin la prenda perdida.

-No lo encuentro Riku- se encontraba hincado, buscando la prenda dentro de un montón de ropa, cuando los brazos del mayor rodearon su cuerpo.

-Eso significa que no te puedes ir- decía a modo de susurro en el oído del castaño.

-No, eso no importa. Me tengo que ir, Roxas y Cloud llegaran a casa- prácticamente era una lucha de su razón con su deseo. Ya sabía que era lo que el peli plateado buscaba cuando le hablaba de esa forma, pero ya no tenía tiempo –así tenga que tomar tu ropa.

-Vamos Sora, una vez más- pedía mientras mordía el lóbulo de la oreja derecha del menor.

-No se puede Riku, tengo que llegar a casa- intentaba separarse para poder tomar camino hacía la salida.

-¿Y si no llegas?- era una pregunta estúpida, y lo sabía. Tendría que pagar muy caro si Cloud no encontraba a su hermano en casa.

-Date por muerto- una pequeña risa quedó atragantada en su garganta, vaya que a Riku le gustaba correr riesgos.

-Entonces que sea la última vez- no podía evitarlo, deseaba tener nuevamente al castaño. No quería pensar en las consecuencias, por muy terroríficas que fueran.

-N-no… espera- sentía como lentamente la camisa que llevaba puesta era desabrochada por el otro.

-Por favor- un susurro en el oído –una vez más- un beso en el cuello, el cual provoco un ligero cosquilleo –también lo quieres, lo sé- un deslice de manos por el pecho ahora descubierto y un beso cerca de la comisura de los labios fue el detonante para convencer a Sora de ceder. Ya sin resistencia alguna, ambos se dirigieron nuevamente hacía la cama, para perderse una vez más entre las sábanas y dejar que solo las cuatro paredes de la habitación fuesen sus únicos testigos.

Los tres se encontraban dentro del auto, sumidos en un tenso silencio. Roxas simplemente dejaba que su mente se perdiera en el paisaje poco variado que había en el camino.

-¿Estas bien?- Axel dirigió su mirada hacía el chico, desde el momento en que salieron del hospital se mantuvo callado, aislado del ruido, del mundo en general.

-Si- una respuesta directa y dura fue lo que salió de su boca, lo que provocó que Axel y Cloud se preocuparan por él. Sabían que todo había cambiado, sólo esperaban que aquel cambio no afectará de sobremanera al menor.

El resto del camino ninguno dijo nada, solo querían que el tiempo pasara rápido igual que el resto del trayecto.

-Roxas, despierta- escuchaba una voz lejana y distante- ya llegamos- se negaba a despertar, de un momento a otro el asiento del auto se volvió más cómodo y tibio.

-Espera- su voz sonaba completamente adormilada, había intentado abrir los ojos, pero los párpados se negaban a levantarse.

-Creo que no quiere Cloud.

No lograba distinguir quien le hablaba, todo era como si estuviesen susurrando; se hacía cada vez menos audible debido al nuevo cansancio que amenazaba con apoderarse de él.

-Al parecer no, ¿podrías llevarlo a su habitación?

-No hay problema.

Cuando escucho la palabra habitación pudo ejercer fuerzas y logró abrir los ojos.

-Ah, ya despertaste- en ese momento supo porque el "asiento" se sentía más cómodo, Axel lo llevaba en sus brazos. –No querías despertar así que tuve que cargarte- la cara que había hecho el rubio al entender su situación; exigía una explicación.

-¿Axel?, ¿Puedes bajarme?- estaban frente a las escaleras, ni siquiera supo en que momento habían entrado a la casa.

-¿Puedes moverte?- decía el pelirrojo en un tono sumamente burlón. Pues sabía perfectamente que el chico no podía, Cloud ya se lo había dicho, la última dosis de medicamento le causaría cansancio extremo al chico.

-Claro que…- pero no pudo terminar su frase al comprobar que en efecto le costaba mucho trabajo moverse.

-¿Puedes?

-Idiota- se dejó hacer al ver que no le quedaba de otra más que dejar que el otro lo llevará hasta su habitación.

-Sólo un poco, al igual que tú.

Era bochornoso pero no se podía hacer nada más, ambos subieron a la habitación de Roxas.

-Axel, ¿Sora no está arriba?- le preguntaba al pelirrojo que venía bajando las escaleras.

-No, bueno al menos no lo vi.

-¿Dónde se habrá metido?- se decía a sí mismo, hasta que recordó a su otro hermano- ¿y Roxas?

-Se quedó dormido en cuanto toco su cama.

-Bueno, es comprensible.

-Creo que sí.

-¡Maldición Riku!, te dije que llegarían pronto- los gritos se escuchaban cerca de casa confirmando donde se encontraba el castaño.

-Calma, ya estamos aquí, ya no puedes hacer nada.

-Y todo por tu culpa- el menor comenzó a abrir la puerta lentamente pero la voz de Cloud lo detuvo.

-¿Por qué su culpa Sora?

-En nada Cloud… en nada- sintió nerviosismo, posiblemente su hermano ya sabía (o al menos sospechaba) que su vida sexual ya era activa. Pero era mejor mantenerlo en secreto. -¿y Roxas?

-Dormido.

-Ya veo.

-Sí.

-Cloud- el aludido dirigió su atención al menor – quiero que me digas lo que sucedió- su voz era firme y seria, en verdad pedía una explicación.

-Bien, creo que es justo que lo sepas- decía mientras se dirigía a la sala y los otros tres le seguían.

Cloud tenía la atención de Riku y Sora, contó todo lo que le había contado Roxas sin cambiar ni omitir nada, entre más decía, más perdía el control en su persona. Sentía rabia, impotencia, asco. Lo único que tenía bien claro era que los culpables pagarían todo muy caro.

-Esos malditos- ni Axel ni Cloud se sorprendieron por la reacción del peli plateado, había sido exactamente la misma que ellos tuvieron.

-Roxas- la voz del castaño tenía un muy notable tono de tristeza -¿por qué él?- Un ligero temblor comenzó a dominar su cuerpo, había sido mucho para él, aunque no lo admitiría.

-Sora, ¿estás bien?- el peli plateado tomo las manos del chico, sólo así se pudo percatar del ligero temblor. Ahora entendía la preocupación del mayor, para Sora fue complicado escucharlo de la boca de Cloud, quien tal vez había dicho todo con un poco más de tacto, si lo hubiese escuchado de la boca de Roxas, posiblemente no importaría que tanta fortaleza pudiera aparentar, se terminaría derrumbando frente a su hermano.

-¿Qué fue lo que hizo?, ¿por qué le paso esto?- tenía su mirada gacha, cubierta por su flequillo, no lloraría, él quería hacerse el fuerte, había peleado por quedarse en el hospital para hablar con su gemelo y ahora que se había enterado de todo no demostraría que no estaba listo para eso.

-A veces Sora, hay cosas a las cuales no les encontramos explicación.

Riku era el único que hablaba, intentando tranquilizar al menor, el rubio dirigió su mirada hacía el techo y Axel encendió su cuarto cigarrillo.

-¡Roxas!- cuando escucho ese grito comprendió que debía prepararse para el impacto, el cual sucedió sólo unos segundos después.

-Naminé, Kairi, ¿Cómo están?- preguntaba con un poco de dificultad debido al asfixiante abrazo que estaba recibiendo por parte de ambas chicas.

-¿Tú cómo estás?, nos tenías preocupadas- decían sin separarse aún del rubio.

-Oigan, oigan, déjenlo respirar- por fin su hermano hacía acto de presencia debido tal vez al leve color rojo que comenzaba a adquirir su rostro.

-Lo sentimos- dijeron al uníso las chicas, en definitiva eran bastante unidas, tanto como para coordinarse para hablar. –Pero es que en verdad estábamos preocupadas.

-Lo sé, lo siento, pero estoy bien- una sonrisa bastante pequeña se formó en su rostro, una que para él era bastante real pero para las chicas y Sora fue evidentemente falsa.

-¿De verdad?- Kairi podía distinguir bien la mentira, el problema era que no sabía si preguntar o no de la situación.

-Sí, tranquilas.

-Bueno, si es así, entonces querrás los apuntes de los últimos dos días; ¿cierto?

-No, Naminé, de hecho sólo vengo a ver algunas cosas, tal vez después.

-¿Y eso?- las chicas se sorprendieron por la respuesta, no comprendían a que se refería el chico.

-Ya les diré después- paso a un lado de ellas, despidiéndose y siendo seguido por Sora, quien fue detenido por las chicas.

-Oye Sora, ¿Qué está pasando?

-No desesperes Naminé, Roxas les contará todo después.

-Está bien, pero dime una cosa.

-¿Qué pasa?

-¿Por qué Cloud, Axel y Riku están aquí?- preguntaba la rubia mientras divisaba el trío a unos cuantos pasos de ellos.

-Ah… por precaución.

-¿Precaución?

-Sí, eh… verás- pero no pudo terminar la oración puesto que fue interrumpido por Roxas.

-¡Oye Sora, apresúrate!

-Sí, ya voy- volvió su mirada hacía las chicas- nos vemos luego- dijo antes de ir detrás de su hermano y los otros tres tomaron camino tras de ellos.

"Raro". Pensaron ambas chicas al ver esa escena.

-Esto es molesto- Roxas se encontraba en la oficina del director con su hermano.

-¿El qué?

-Que los tres hayan venido, no era necesario- decía mientras se cruzaba de brazos bastante molesto.

-Si bueno, ya sabes cómo es Cloud.

-Sí, ya como sea. Esto ya no será necesario.

-Dime Roxas- el rubio sólo hizo un sonido gutural en señal de que lo escuchaba – ¿estás seguro de esto?

-Siendo sincero… no lo sé- Tal vez no era la opción correcta, vamos que incluso pensaba que era una salida de lo más cobarde, pero era lo mejor.

-Jóvenes Strife, ¿en qué puedo ayudarlos?- el director había entrado a la oficina encontrándose con ambos chicos.

-Director Xenmas- saludó Roxas mientras seguía con la mirada al hombre que se dirigía a su asiento- venimos a tratar un asunto algo delicado.

-¿Qué sucede chicos?, ¿están bien?, escuche que estuviste en el hospital Roxas, ¿lo que quieres tratar tiene que ver con eso?

-En parte.

-Pues bien- decía el mayor mientras colocaba sus manos entrelazadas sobre el escritorio

-Ustedes dirán.

-Vera director…

-¿Quién diría que estaríamos los tres aquí?- decía el pelirrojo, mientras se recargaba en la pared, cerca de la entrada del edificio.

-Bueno, todo es debido a que hay un asunto que atender- Cloud mantenía los ojos cerrados. Después de lo que había vivido, decidió que no dejaría sólo a su hermano. Al menos no hasta que arreglase ese pequeño problema.

-En verdad que tienes un modo raro de arreglar las cosas.

-Es el mismo modo que tienen ustedes dos Riku.

El plan era sumamente sencillo, se quedaban detrás de los chicos, puesto que seguramente aún estaban tras de Roxas, y en ese momento saldarían cuentas.

-Ya veo, así que es eso- Xenmas había estado completamente atento el relato del chico y en contadas ocasiones su rostro paso de una expresión de indiferencia a una de sorpresa.

-Sí, esa es la razón por la cual necesito su ayuda.

-Bien joven Roxas, cuente con ella- el mayor se reclino en su asiento, vaya que era algo nuevo en su vida como docente.

-Muchas gracias director, entonces creo que es todo- decía el rubio mientras se ponía de pie seguido por su hermano.

-Sí, así parece.

-Entonces nos vamos, gracias por todo- sin más ambos chicos salieron de la oficina.

-¿Quién diría que viviría algo así?- abrió uno de los cajones de su escritorio sacando un folder con una notable cantidad de papeles. Era el expediente académico de Roxas. Hecho una ojeada a las primeras hojas del conjunto- bueno después de todo eres un chico problemático- soltó al aire.

-¿Y ahora qué?- Sora aún estaba un poco inconforme con la decisión de su gemelo, pero no podía hacer nada para que cambiara su opinión.

-Supongo que hay que ir a casa.

Iban caminando por el patio, antes de llegar con el trío que los esperaba fuera del instituto; quería tener un momento a solas.

-Roxas, ¿en verdad estás decidido por esto?

-Tengo mis dudas, pero no se me ocurre otra cosa.

-Bueno, al final de cuentas sólo tú puedes decidir- se quedaron en silencio mientras seguían caminando por el lugar, acercándose cada vez más a la entrada.

-¡Oye chico!- ese grito los detuvo, pero en Roxas hubo una reacción distinta. Su cuerpo se quedó estático al reconocer esa voz. –Ya queríamos verte por aquí.

De pronto esa voz se multiplico volviéndose cinco, todas soltando una risa, distinta pero idéntica a la vez.

Sora dirigió su mirada hacía los chicos, no sabía quiénes eran pero comenzaron a acercarse lentamente.

-¿Quiénes son?

-Vaya que suerte- dijo uno de ellos ignorando por completo la pregunta del castaño- son dos por uno- termino con una risa un tanto ruidosa mientras quedaba frente al chico.

-Sí que es algo bueno- dijo otro, acercándose a Roxas, quien aún estaba paralizado- esta vez también tu hermano disfrutara de las atenciones.

-Aléjense- Sora tomo el brazo de su gemelo, logrando sacarlo de su trance- Roxas, vámonos- estaban a punto de irse del lugar cuando comenzaban a rodearlos.

-No chico, ustedes no se van. ¿Acaso no nos escuchaste?- decía mientras los cinco se acercaban cada vez más a los gemelos. –Tú disfrutaras también de esto.

-Déjalo en paz- la voz de Roxas había sonado completamente fría e imponente, provocando que los agresores diera un paso hacia atrás.

-¿Ahora te muestras valiente chico?- de nuevo se acercó a Roxas, en verdad que su tono de voz lo había sorprendido, pero no iba a admitirlo.

-No te acerques- levanto su mirada, mostraba coraje, determinación, valor, lo que provoco otro pequeño sobresalto en los chicos.

-Miren nada más, el rubio tiene agallas- tenía que evitar que su presa escapará, sobretodo porque era una que en verdad valía la pena.

Levantó su mano para dirigirla hacía la mejilla del chico, pero algo lo detuvo. El rubio había cambiado, ahora provocaba miedo, se seguía viendo como una persona delicada pero infundía terror.

-¿Quieres probar estas agallas?- la sonrisa que en esos momentos se formó en su rostro sólo le otorgo un aire más macabro, más aterrorizador.

Sora no sabía cómo reaccionar, era la primera vez que veía así a Roxas, en verdad le daba miedo. No sabía qué diablos pasaba.

-Ro-Roxas.

-No te las des de grande chico- no importaba si estaba mal o no, no perdería la oportunidad. Se acercó más al rubio tomando su brazo, como un intento de defensa. -Probaré lo que me da la gana- le dijo al oído. Dio un tipo de seña para que los otros cuatro salieran de su letargo y se acercarán más. Acerco sus labios al cuello de Roxas con intenciones de dejar una marca pero un dolor en su estómago lo detuvo.

-Mira nada más, tus colegas están paralizados por la sorpresa, y tú imposibilitado por un simple golpe- decía mientras a modo de susurro en el oído de su agresor.

Sora se alejó poco a poco del lugar, intentando llamar a Cloud lo cual logró en unos pocos segundos.

-Cloud, ven pronto- fue lo único que escucho Roxas antes de comenzar a soltar golpes a diestra y siniestra. No sentía miedo o temor, simplemente quería saldar cuentas, liberar lo que sentía.

-Sora, ¿qué sucede?- Riku, Axel y Cloud llegaron un poco alterados al oír al castaño llamándolos, pero quedaron estupefactos al ver la escena frente a ellos.

Roxas tomo al chico castaño del cuello de la camisa, tomando en el trayecto un poco de piel del mismo. Hacía caso omiso a los quejidos del otro, dirigió un rodillazo al abdomen provocándole un nuevo dolor. Su puño derecho se impactó en la mejilla del otro, seguido del izquierdo que paro en la nariz. No quería detener sus movimientos, una patada a la cabeza, un golpe a su garganta, un tirón dirigido a su brazo con intenciones mayores a las de sólo lastimarlo. Un puñetazo en el ojo, otro en la boca y así en distintas partes del cuerpo, hasta llegar a un intento fallido de dislocar los hombros.

-¡Roxas detente!- Axel por fin había reaccionado al ver las intenciones del menor, había sido el único en correr a detenerlo. –Es suficiente- lo tenía sujeto de los brazos, sin la más mínima intención de soltarlo.

-¿Qué no eran ustedes los que querían venganza?- escupió con resentimiento. Tenía la camisa manchada de la sangre del chico, sus ojos aún mantenían ese odio dirigido al castaño que yacía en el suelo seminconsciente.

-¿No eran ustedes los que iban a hacer esto?- todo lo sentía fuera de la realidad, como si en verdad no estuviese pasando. Todo era como un sueño.

-Roxas, tú no eres así- el pelirrojo no sabía que pasaba, ese no era Roxas, era alguien más, alguien completamente desconocido y opuesto.

-Oye, ¿estás bien?- dirigió su mirada hacía los chicos que habían soltado la pregunta al castaño. -¿Puedes levantarte?- ninguno de los otros cuatro pudo interferir en la pelea; únicamente se limitaron a ver, con temor, la riña de ambos.

-Sera mejor que se vayan- dijo Riku al ver como Axel batallaba por tener sujeto a Roxas. –No podrá sujetarlo por más tiempo.

Los chicos no esperaron una segunda sugerencia y tomaron al herido para poder irse del lugar.

-Suéltame Axel- seguía moviéndole los brazos de un lado a otro intentando romper el agarre.

-Roxas tranquilízate- Cloud se colocó delante del menor, intentando con eso imponerse; más no lograba su cometido con la misma velocidad.

El chico seguía intentando soltarse, pero el pelirrojo lo tomo de una forma más firme mandando a la basura todo indicio de huida.

-Cloud, creo que lo mejor será irnos- Riku seguía con su mirada fija en el rubio, el cual ya estaba resignado a no romper el agarre.

-Creo que sí.

Los cinco decidieron irse del instituto, uno de ellos más a regañadientes que otra cosa, siendo llevado técnicamente de la mano por Axel.

En el trayecto de camino a casa Roxas no dijo nada, se mantuvo callado. Había quedado en medio de Axel y Riku, fue hasta ese momento en que reparo en la herida que había en su labio y en la apariencia desaliñada de los tres chicos.

-¿Estas bien?- estaba preocupado, desde que se había subido al auto el rubio tenía un comportamiento sumamente raro, parecía un poco inquieto.

-Si- decía mientras pasaba constantemente por su labio herido.

-Lograron golpearte los malditos.

-¿Golpearme?- estaban equivocados, él no había recibido ni un solo golpe, al contrario; había repartido muchos.

-Sí, bueno. Al menos llegamos antes de que pasara a mayores.

-Axel, ¿de qué me hablas?- estaba confundido, él había terminado con aquel sujeto, ninguno de los otros cuatro habían interferido en la pelea.

-¿Cómo que de qué Roxas?- Cloud le miraba por el retrovisor –Sora nos habló cuando esos cinco llegaron, si no nos hubiésemos apresurado, quien sabe cómo habrían terminado Sora y tú.

Lo estaban confundiendo, más bien todos estaban equivocados, eso no había pasado.

-¿Roxas?- Riku se había percatado del cambio de color de piel del rubio causado por el relato de Cloud.

-Si… no es nada- decidió seguir entretenido con su herida, era una vil mentira, él sabía lo que había pasado. Más no lo comentaría, se quedaría con ese recuerdo para él.

-Arde- se quejaba el chico al momento en que sintió el alcohol en su herida.

-Entonces deja de quejarte para que termine rápido- decía Cloud mientras retiraba el algodón de la herida.

-Tú también necesitas limpiarte.

-Ya lo sé- Cloud se levantó, tirando el algodón para regresar a un lado de su hermano- y eso te toca a ti.

-¿Por qué a mí?

-Porque Sora esta con Axel y Riku- decía mientras le extendía el algodón.

-Ya, ya… sólo recuerda que no soy tan bueno como tú para esto.

-Sí, sí, sólo hazlo.

Todos se encontraban en la sala, Sora limpiando las heridas de los otros dos chicos, los cuales habían recibido más daño y Roxas ocupado con el mayor.

-Bueno al menos esos tipos ya no se meterán con nadie- dijo Axel mientras el castaño pegaba una bandita en su mejilla.

-Y ustedes tampoco lo harán en un buen tiempo.

-Creo que eso también ya quedo un tanto claro- decía el pelirrojo a modo de burla.

De un momento a otro todos quedaron en silencio, tal vez perdidos en sus pensamientos, tal vez solo queriendo disfrutar un poco del silencio, pero por primera vez en un buen tiempo era un silencio completamente confortable.

-¡¿Cómo que se va?!- tras ese grito Sora instintivamente tomo con fuerza la mano de Riku, quien al sentir el contacto intento calmar al pelirrojo.

-Axel relájate… debiste de haberlo prevenido.

-¿Tú ya lo sabías Riku?- no podía ser el único que no lo supiera, porque eso no tendría ningún sentido.

-…Si Axel, ya lo sabía.

-¿Y porque no me lo dijiste?- él sabía lo que sentía, lo había apoyado, animado, entonces, ¿por qué no le había comentado nada?

-Axel- el castaño aún dudaba de si hablar o no, estaba alterado y lo sabía pero él no podía decirle nada – Roxas no quería que te dijéramos.

-… ¿Qué?- no, seguramente había escuchado mal- pero… ¿por qué?

-Van rumbo al aeropuerto, aún puedes alcanzarlos- sabía que estaba mal el que no le hubiera comentado nada, pero tenía que decírselo, también estaba mal porque había roto la promesa que le hizo a Roxas.

No espero a que le dijeran una segunda vez, tomo las llaves del auto, su cartera y salió con total prisa al aeropuerto.

-¿Crees que logre alcanzarlos?

-Esperemos que sí.- Decía Sora mientras ambos observaban como Axel se iba.

-¿Estás seguro de irte así, sin decirle nada?- Cloud aún intentaba convencer a Roxas de despedirse del pelirrojo.

-Sí, estoy seguro.

-¿Por qué estás tan molesto con él?

-No estoy molesto con él.

-¿Entonces?, ¿Qué sucede?

-Es solo que…- ambos se encontraban sentados, esperando que su vuelo saliera, tenía aún tiempo de sobra para regresar y hablar con el pelirrojo, pero no quería hacerlo.

-Tengo miedo Cloud.

-¿Miedo de qué?

-De lo que pueda descubrir- era eso, temía descubrir que Axel en verdad había sido un papel importante en su violación. –Prefiero que todo quede sin saberse.

-Pero ya te dije que no tuvo nada que ver.

-No importa, ya no quiero hablar de eso- decía mientras se hundía más en su asiento abrazándose a sí mismo.

-De todas formas tendrás que tocar el tema Roxas- Cloud tenía la mirada fija hacía el lado contrario del menor.

-¿Por qué?

-¡ROXAS!- no fue necesario que el mayor contestara a la pregunta, el grito del chico llamo su atención.

-Porque Axel está aquí.

El menor no se movió ni dijo nada, simplemente se quedó en su asiento con la mirada en sus rodillas. Cuando escucho que Axel se acercaba fue cuando pudo actuar y se hizo un ovillo en el asiento.

-Axel, que bueno que llegaste.

-Si… Sora… me dijo- decía el pelirrojo intentando recuperar el aliento.

-Bueno, iré por algo de beber- vio perfectamente como Roxas se encogió un poco más cuando termino su frase, sabía que no quería quedarse solo, pero termino ignorándolo.

-¿Podrías quedarte con Roxas?

El chico nuevamente se sobresaltó pero no dejo su posición.

-Claro Cloud, no hay problema- decía mientras se acercaba al rubio.

-Habla con él- le dijo en un susurro antes de irse, tenían que hablar y esa era la última oportunidad del pelirrojo.

El pelirrojo no dijo nada, espero a que el mayor se hubiese alejado lo suficiente para hablar con el rubio.

-Oye, ¿estás bien?- decía mientras se sentaba a un lado de Roxas.

-Si- fue un susurro que iba con toda intención de no ser escuchado.

-No me dijiste que te ibas.

-No quería que supieras.

Era una conversación un tanto extraña, bastante tensa y distante pero una conversación al fin y al cabo.

-¿Por qué razón?-

-No lo sé, simplemente no quería- poco a poco se iba relajando, por tanto soltaba lentamente el abrazo a sí mismo.

-Perdóname- soltó de la nada Axel, ya lo había intentado todo, de todas las formas posibles se había disculpado, tal vez con la palabra "perdón" podía lograr algo.

-¿Por qué?

-Por lo que sea que te haya hecho, por la causa por la cual estas molesto conmigo, perdóname.

-¿En verdad no has hecho nada malo Axel?

-Tal vez lo he hecho y no soy consciente de ello, por eso estás enojado conmigo ¿no es así?, porque ni siquiera sé lo que te ha molestado.

Se sentía culpable, a cada palabra que decía Axel la culpa incrementaba.

-No Axel, realmente mi molestia no está justificada- decía mientras se sentaba de una forma más decente en su asiento.

-Roxas- estaba decidido, era su última oportunidad, tenía que aprovecharla, así que decidió comenzar con tomarlo de la mano. Se sorprendió un poco al ver que el rubio se dejó hacer –hay algo que quiero decirte- ¿era el momento perfecto?, no tal vez no lo era, tal vez se estaba apresurando o tal vez no. Ya no sabía qué hacer.

-Pues… dilo- ¿sería lo que esperaba?

-Ah… yo- primero un suspiro para calmarse y poder decir lo que lo atormentaba –yo te…- no, no había terminado la frase porque no hubiese podido, más bien porque el rubio no se lo permitió.

Sus labios se encontraban unidos, tal pareciera que no era el único que guardaba un sentimiento tan fuerte.

-Igual que yo- dijo para acto seguido abrazarse al pelirrojo, siendo correspondido.

Sin duda era la despedida perfecta, Axel había aprovechado su última oportunidad, eso era lo que pensaba Cloud mientras veía la escena pero esa idea abandono su mente cuando vio a una chica pelinegra acercándose a la pareja.

-¡Axel!- ese grito saco de su burbuja a ambos chicos, para dirigir su atención a la joven.

"¿Qué diablos hace ella aquí?" Fue lo que quiso preguntar Roxas pero se abstuvo de hacer, no quería hacer una escena.

-¡¿Xion?!- Axel no supo cómo reaccionar, ¿por qué razón estaba ahí? -¿Qué haces aquí?

-Es que como creí que a lo mejor el chico no te creería decidí venir a confirmar todo.

-¿Confirmar qué?- el temor comenzó a apoderarse de él, comenzó a pensar lo peor.

-Que él nos contrató.

Pareciese que el tiempo se detuvo después de eso. Axel adopto una expresión de sorpresa y Roxas solamente se limitó a abrir todo lo que pudo sus ojos.

-¿Qué rayos estás diciendo?- el pelirrojo se levantó del asiento, haciendo a un lado a Roxas, que aún no reaccionaba.

-La verdad solamente Axel- decía Xion levantando los brazos a modo de defensa.

El rubio no quiso escuchar más, llamó su atención la voz en el altavoz que anunciaba que el vuelo hacía Inglaterra saldría en unos momentos. Dejo a ambos en su pelea, tomo sus cosas y comenzó a alejarse del lugar.

-¡No, espera Roxas!- apenas y pudo reaccionar al ver al menor alejarse. -¿Qué diablos quieres conmigo?- decía al borde de la desesperación a Xion.

-Él tiene que irse Axel, y tú no impedirás eso.

Como pudo logró zafarse del agarre de la pelinegra, Roxas ya se había alejado más no lo suficientemente como para no ser alcanzado.

-Roxas, espera- decía tomando al chico por el brazo. No creas nada de eso… yo.

-Te odio- soltó de pronto el menor dejando impactado al pelirrojo.

-Roxas- lentamente dejo libre el brazo del rubio, esas palabras lo habían desarmado.

–Yo…

-Te odio Axel- no quería verlo, si lo hacía posiblemente actuaría muy impulsivamente –te odio con todo mi ser.

A cada palabra lo destrozaba más y más. Pero no se daría por vencido aún no.

-Roxas, eso es cruel- trataba de ocultar su tristeza con una falsa sonrisa –No mientas por favor.

-Yo no miento Axel, odio las mentiras. Esta mañana aún tenía duda sobre si irme o no, pero ahora lo tengo claro.

-¿El qué?

-Tengo claro que me voy.

El tiempo se detuvo para Axel, sabía que no podía hacer que Roxas cambiara de opinión, pero ahora le decía que había tenido una esperanza -¿por qué te vas?

-Para no verte, para no saber nada de ti, para alejarme. –eso era cruel y él lo sabía pero había sido traicionado, traicionado por la persona que más apreciaba.

El silencio que se formó entre ambos fue roto por el segundo llamado a los pasajeros.

-Adiós Axel.

No esperaba una respuesta o algo por el estilo, simplemente comenzó a caminar.

-Roxas, te quiero- vio como el chico se detuvo sólo por un instante para después seguir su camino.

Maldecía el tiempo y su vida. Siempre tenía que ver el lado pesimista de todo. Siempre estaba rodeado de problemas. No se dijeron nada más.

Roxas por fin se iba a Inglaterra para olvidar todo lo que había pasado.

-Maldito el tiempo y mi vida- soltó Axel.