-¿Es él? – decía un chico rubio.
-Sí, él es Roxas Strife- confirmaba una chica.
-Es bastante solitario, lo peor es que se ve es que muy amable- decía un chico castaño.
Roxas llevaba ya un mes viviendo en Inglaterra y en todo ese tiempo no había hablado con alguien, se aislaba de todos. Únicamente salía del departamento que su hermano le había rentado para ir a la escuela y de regreso, sin hablar con nadie.
-¿Qué dicen?, ¿Vamos a saludarlo?- ofrecía el chico rubio.
-¡Vamos!- se animaron los otros dos.
Roxas se encontraba sentado en una banca del patio del instituto centrando su completa atención en un libro.
-Hola- escucho el saludo más no despego su mirada debido a que pensó que era dirigido a alguien más.
La chica dirigió su mirada a los otros dos al ver que su saludo no fue contestado.
-¿Tú eres Roxas?- pregunto el castaño.
Al escuchar su nombre levanto la mirada.
-¿Eres Roxas?- volvió a preguntar el chico.
-…Si- decía un poco confundido.
-Mucho gusto Roxas, soy Hayner- decía mientras extendía la mano- Ellos son Pence y Olette.
-Hola- saludaron ambos chicos a la vez.
-Hola- respondió Roxas a secas. Esa situación era completamente extraña, desde que había llegado distintas personas habían intentado entablar una conversación con él, pero debido a que desde el saludo era un poco cortante nadie había logrado llegar más lejos.
-¿Qué libro estás leyendo?- pregunto Hayner al momento en que tomaba asiento a un lado del rubio, acto que fue imitado por los otros dos.
-… La cara del miedo*- contesto de forma especialmente fría.
-¡Ah!, es para la clase de literatura ¿cierto?- pregunto Olette.
-Si- ¿Qué les sucedía a esos chicos?, por más indiferente que fuera su tono al hablar, no se iban.
-¡Diablos!, nosotros también tenemos que leerlo- decía Hayner mientras golpeaba levemente su frente.
-Sí, lo había olvidado.
Los tres chicos soltaron una leve risa, para después quedar todo en silencio.
-¿Tienes planes para esta tarde Roxas?
-No- sólo quería que se fueran pero no parecían entender su comportamiento un tanto hostil.
-Entonces no se diga más- dijo Hayner mientras se ponía de pie –Ahora los tienes.
-¿Qué?
-¿Y a dónde iremos?- preguntaba Pence ignorando olímpicamente a Roxas.
-Donde sea… ah- el rubio de repente saco su billetera poniendo una cara de decepción. –Pero primero debo de ir por algo de dinero.
-Ahora que lo dices, creo que yo también- Pence imito a Hayner sacando su billetera.
-¿Y tú Olette?
-Siempre traigo dinero conmigo.
-Perfecto, entonces Pence y yo iremos, mientras ustedes nos esperan. –Y sin más ambos se fueron del lugar.
-¿Qué diablos?- Roxas por fin podía decir algo y estar seguro de que alguien lo escucharía. -¿Podrías decirme qué acaba de pasar?- decía dirigiéndose a la chica.
-Pues al parecer, acabas de entrar en los planes de esta tarde- decía Olette con una sonrisa.
-Ah… No me malinterpretes, pero no me apetece salir.- Decía mientras cerraba el libro y tomaba sus cosas.
-¿Qué piensas hacer entonces?- No se movió de su sitio, ni se inmuto al ver que el chico tomaba sus cosas para irse, simplemente dejo que las palabras salieran.
-Realmente nada.
-¿Quieres decir que iras a tu casa para estar completamente solo?
-Creo que eso no te incumbe- su intención nunca fue ser grosero, pero no encontraba otra forma de responder.
-Tienes razón, no me incumbe, pero tampoco deberías alejarte de todos.
¿Por qué no se iba? Simplemente era cosa de seguir su camino e ignorar las palabras de la chica. Pero ese era el punto, no podía ignorarlas porque tenía razón, se estaba alejando de todos. -Vine aquí para estudiar, no para hacer amigos.
-Pues es una lástima- con esa frase logró que Roxas dirigiera su atención hacía ella –porque acabas de encontrarlos.
Ambos se quedaron callados en silencio nuevamente, Roxas observando fijamente a Olette y ella aun con la sonrisa en sus labios.
-Intenta relacionarte con nosotros, si no te sientes cómodo serás libre de irte, además puede que sea bueno para ti. No es bueno centrarse por completo en los estudios.
Tal vez la chica tenía razón, tal vez sería bueno que se distrajera con algo, quien sabe posiblemente le sería de completa ayuda.
No dijo nada simplemente dirigió su mano hacía su bolsillo, para hacer lo mismo que los otros dos habían hecho. –Necesito dinero- dijo seguido de un suspiro.
-¿Vives muy lejos?
-Solo a unas calles de aquí.
-Entonces te esperare- sabía que podía aprovechar esa oportunidad para huir pero intentaría confiar un poco en él.
-Puede que ya no regrese- dijo a modo de advertencia.
-Lo sé- no importaba que, no borraba su sonrisa.
-Y aun así dejaras que vaya solo ¿cierto?
-Te estaré esperando, si me congelo será culpa tuya.
-Bien- no dijo más, dio media vuelta y comenzó a caminar –no tardo- no sabía porque lo hacía, en verdad que desconocía su propia razón, pero era bueno aprovechar las oportunidades.
-Está bien.
Se estaba demorando y lo sabía, pero es que aún dudaba. Ya no había excusa para atrasarse, llevaba una chaqueta lo suficiente abrigadora debido al frío que hacía, llevaba su celular, dinero suficiente, ¿Entonces qué lo detenía? Bien podría quedarse en su casa y tal vez podría quitarse a aquel trío de encima.
"Te estaré esperando".
-Maldición- dijo mientras azotaba la puerta. Sólo lo hacía porque después no quería sentirse culpable.
-¿Creen que regrese?- preguntaba Pence a los otros dos.
-Yo no lo creo- Hayner dirigió su vista al cielo, quería conocer a ese chico, pero con esto no podía hacerlo.
-Él regresará.
-¿Por qué estás tan segura Olette?
-Porque ahí viene- los chicos fijaron su vista en el mismo punto que la chica, era cierto que Roxas había regresado.
-¡Eh Roxas!- Hayner se levantó de un salto al ver de nuevo al rubio.
Ese grito llamo su atención, lo único que hizo fue levantar su brazo a modo de saludo.
-Creímos que nos habías dejado.
-¿Creímos?- decía Olette llegando donde los dos chicos seguido por Pence.
-Bueno, menos Olette.
-Después de todo le dije que regresaría.
-Bien, entonces ¿A dónde vamos?- pregunto Pence.
-Ahora que lo preguntas, no sé.
-No tienes remedio Hayner.
-… Qué les parece si…- se quedó callado por un momento ¿qué no era él quien no quería hacer nada?
-¿Si qué Roxas?, vamos continua- lo incitaba Hayner.
-Si vamos por algo caliente.
-Buena idea, el frío comienza a sentirse más.
-Entonces vamos, pero ¿a dónde?-Hayner era una persona un tanto hiperactiva, no pensaba bien las cosas.
-Yo conozco un buen lugar- decía Roxas, no podía creer que él estuviera sugiriendo un sitio, técnicamente se contradecía así mismo.
-Entonces, ¿qué esperamos?- los cuatro comenzaron a moverse, siendo Roxas quien los dirigiera hacia el sitio acordado.
"Cuidado", le dijo de pronto una voz a su oído. Muy lentamente dirigió su vista hacía el lugar pero no había nadie. "No confíes tanto en ellos", no se detuvo, quería hacerlo para escuchar todo con atención, pero no lo hizo, simplemente siguió su camino. "Cuidado" dijeron esta vez varias voces, ya lo sabía, debía pensar bien las cosas… siempre debía hacerlo.
-¡Ah! Este lugar es genial Roxas- decía Hayner después de dar un trago a su taza de café.
-La verdad es que sí, no lo conocía-Olette mantenía sus manos alrededor de su taza.
-Además la fachada es muy… artística- decía Pence observando las paredes del lugar, las cuales estaban adornadas con cuadros.
-Por esa razón me agrado- Roxas mantenía su mirada fija en su taza de café. Se sentía raro el ir a ese lugar con compañía, siempre había ido solo.
-Bueno ya que estamos en esto, ¿Por qué no nos conocemos más?
-Buena idea.
-¿Conocernos más?
-Claro, claro Roxas, ya sabes preguntas clásicas como… ¿cómo te llamas? Y cosas así.
-Sí, ¿qué dices?, ¿contestarás nuestras preguntas?- los tres se veían totalmente intrigados, en verdad querían saber de él y esa era una buena oportunidad.
-De acuerdo- ¿qué más daba?, podría ser divertido.
-Entonces comencemos con una de las más sencillas… ¿Cuántos años tienes?
-Eso es un tanto obvio Hayner- recriminaba Olette –Tiene los mismos que nosotros.
-No importa, tiene que contestar.
Una débil risa salió de sus labios, Olette tenía razón era una pregunta bastante obvia, esa risa llamo la atención de los presentes.
-Lo ves, es obvia por eso se ríe.
-Claro que no, es por tú actitud.
-Roxas, ¿podrías ponerle fin a su pelea?-pedía Pence al rubio.
-Tengo 18- decía Roxas cumpliendo la petición del castaño mientras bebía su café.
-¿Ves?, te lo dije, la misma edad que nosotros.
-Ya, ya, no me reclames y mejor pregunta tú.
-Bien, ¿qué estas estudiando Roxas?
-Música.
-¿En serio?- pregunto Olette muy sorprendida.
-Si.
-¿Y en qué instrumento te especializas?
-En el piano.
-Vaya, que genial- Hayner se sentía sorprendido, nunca había conocido a alguien que estudiará eso, digamos que no era muy amigable con los de esa rama.
-¿Y ustedes?, ¿Qué estudian?- no era justo que solo él respondiera preguntas, él quería hacerlas.
-Yo gastronomía- decía Pence.
-Economía- dijo Olette.
-y yo Ingeniería.
-Vaya.
-Bueno, bueno, es mi turno de preguntar, ¿cuál es tu país natal?-Pence había encontrado en el chico ciertas actitudes características, pero eran muy poco notables, de hecho casi imperceptibles.
-Japón.
-Pero no tienes rasgos asiáticos- dijo Olette por impulso.
-Bueno, eso es porque no soy de sangre asiática, de alguna forma soy inglés.
-Claro después de todo eres un Strife.
"Cuidado", una vez más esa voz lo alerto, esos tres sabían más de él de lo que pensaba. -¿Reconocen mi apellido?
-¡Claro!, ¿Quién no lo haría? El apellido Strife es muy conocido por estos lugares, digamos que están en un concepto de personas importantes- explicaba Pence, para después quedar callado al ver la expresión de Roxas, tal vez había hablado de más.
-Pence- le regaño Olette al ver la expresión del oji-azul.
-Bueno, es útil saber eso- tenía una sonrisa en su rostro, una falsa; pero que solo él sabía que era así.
-Bien, ahora voy yo- Hayner quiso continuar con las preguntas dejando de lado el nombre de la familia. -¿Practicas algún deporte?
-Skate.
-Yo igual- no pudo evitar entusiasmarse, en definitiva Roxas le caía cada vez mejor.
-Bueno si sigues con nosotros tendrás con quien competir- dijo la castaña entre risas.
-Eso creo.
-Me toca, mmm ¿Qué será bueno preguntarte Roxas?
-No lo sé, ¿qué quieres saber Olette?
-Ya se, ¿por qué decidiste venir a estudiar a Inglaterra?
"¡Cuidado!", escuchó con más fuerza, ¿por qué Inglaterra? Porque lo habían violado, esa era la verdad, la única razón. Pero no podía decirla, su expresión cambio totalmente a una de indiferencia, de completa sombría. No tenía por qué perturbarse, simplemente tenía que contestar algo más.
-¿Roxas?
-Perdonen, creo que me perdí en mis pensamientos- dijo después de regresar a la realidad –pues me ofrecieron la beca para venir así que simplemente la acepte.
-Ah, ya veo.
-Bien, otra pregunta, creo que no se me ocurre ninguna.
-Tengo otra- decía Olette- ¿Tienes novia Roxas?-sin poder evitarlo Hayner también presto total atención a la respuesta de Roxas, Olette había dado en el clavo con esa pregunta.
"Miente, no has tenido ninguna relación, nunca la tuviste, nunca te gusto nadie"
-No, no tengo novia.
-Vaya, eso sí que no me lo esperaba.
Muchas preguntas más se hicieron, algunas bastante incómodas, otras algo inocentes, pero en ningún instante Roxas dejo de escuchar las advertencias, todas velando por su seguridad.
Después de eso Roxas siempre estaba con ese trío, en verdad que eran divertidos y los siguientes tres meses se le fueron en un simple suspiro, si podía todos los días hablaba con Sora, platicaba horas con él, contándole todo lo que vivía y el otro también le informaba de lo que pasaba.
-Entonces Pence y Hayner terminaron siendo reñidos por Olette-decía Roxas.
-Que escena, en serio que no me la imagino.
-Fue bastante entretenido de hecho.
-Se ve que te la pasas bien Roxas, me alegro mucho por ti.
-Gracias Sora, y ¿a ti como te ha ido?
-¡Mal!, son exámenes y sabes que no se me dan, todos los días termino rompiéndome la cabeza para tratar de resolverlos.
-Sí, siempre han sido tu debilidad.
-Que si no, los odio rotundamente.- Sora hizo un gesto a modo de berrinche provocándole una risa Roxas. Se encontraban hablando por video chat, había llegado a la conclusión de que era más sencillo que escribir o sostener el teléfono.
-¿Y qué tal van las cosas con Riku?
-… Ah- Sora no pudo retener ese suspiro, lo cual era mala señal –complicadas.
-¿Cómo?
-Últimamente ha estado de muy mal humor y cuando nos vemos en lugar de pasárnosla bien; terminamos peleando por cualquier cosa, que si no lo saludé, que si lo vi mal, que si le conteste de forma cortante, cualquier cosa es pretexto para que terminemos mal.
Sora tenía una expresión algo triste, tal vez debido a que pensaba que su relación con Riku pronto terminaría.
-¿Y a qué se debe?
-Está algo estresado, más bien molesto con alguien.
-Pero ese no es motivo para que llegue a desquitarse contigo.
-Pues no pero, tiene que desahogarse con alguien y solo yo puedo soportarlo cuando esta de ese humor.
-Aun así no es excusa, que se desquite con quien lo hace enojar.
-Eso hace, pero no es suficiente.
-¿Y a todo esto, quién provoca su mal humor?
-…- seguía dudando, ¿no le afectaría saberlo?-… es Axel.
-…- no debió de preguntar, escuchar ese nombre le provocó un vacío en su persona.
-¿Qué es lo que le hace a Riku?- no podía verse afectado, tenía que disimular tal como lo había hecho desde el momento en que subió al avión.
-En si no le hace nada, es por la forma en que se comporta- sufría y lo sabía, sabía que Roxas había caído en una depresión desde entonces, a pesar de que decía encontrarse bien, no era cierto. Podía engañar a cualquiera menos a su hermano.
-¿Y cómo se comporta?- no era que quisiera escuchar de él, para nada, lo hacía porque sabía que Sora necesitaba desahogarse con alguien.
-Desde que te fuiste, él también cayó en una fuerte depresión, se fue aislando de todos.
-¿También?- pregunto el rubio alzando una ceja.
-Si Roxas, también. Yo sé que tú estás igual, sabes que no puedes engañarme.
Odiaba admitirlo pero tenía razón, todos le habían creído cuando les dijo que estaba bien, todos menos su gemelo. -Bueno, ¿Y por eso Riku esta tan molesto?- no podía ser sólo por eso, debía de haber algo más.
-No, al principio sólo estaba preocupado, bueno creo que todos. Axel llego a los extremos.
-¿Por qué?
-Pues porque primero se aislaba de todos, después comenzó a fumar sin parar, eran mínimo cuatro cajetillas diarias hasta que pudimos detenerlo en la segunda y ahora…
-Lo que está haciendo ahora es lo que en verdad molesta a Riku ¿cierto?
-Sí, ahora está teniendo relaciones con cuanta chica puede.
Podría esperarse de todo, incluso que se estuviera drogando pero no eso.
-¿Tiene sexo con distintas chicas?
-Si, al menos cuatro por día- no sabía si debía seguir hablando, pudo ver como la expresión de Roxas cambiaba, lo había puesto peor de lo que ya se encontraba.
"No importa, que haga lo que quiera, como si nos interesara" era lo que decían las voces en su cabeza pero no podía evitarlo, se sentía decepcionado, triste, deprimido.
-Deberías hablar con él Roxas, tal vez le ayude.
-Él puede hacer lo que quiera Sora, ya no es un niño; tiene 23 años.
-Eso lo sé.
-Solo espero que tu problema con Riku se solucione.
-También lo espero.
-Bueno, tengo que irme. Nos vemos Sora.
-Nos vemos.
El castaño apago su computadora, acto después cubrió su rostro con sus manos.
-¿No lograste nada?
Dirigió su mirada hacía el chico que se encontraba en su cama, no le había mentido a Roxas sobre las peleas. De hecho hablar con él del tema había sido para no pelear de nuevo con el peli plateado.
-No, te dije que no lo haría, lo conozco muy bien.
-No le insististe mucho- y ahí iban de nuevo, tampoco era que lo hiciera a propósito, solamente que cualquier cosa lo irritaba, no importaba que, se encontraba muy molesto.
-¿Disculpa? Me parece que no había mucho que insistir, si él no quiere hablarle, simplemente no quiere- faltaba poco, lo sabía. Solo unos segundo y para que el mayor explotara y comenzara a gritarle.
-Tú tampoco quieres que hablen ¿cierto?- comenzaba a aumentar su tono de voz.
-No quiero forzar a mi hermano ¿De acuerdo?
-¡¿Forzarlo?! ¡Por favor, si es por el bien de ambos!
-¡Si claro, para ti es fácil decirlo! – ambos empezaron a alterarse, esto se ponía cada vez peor.
-¡Es fácil, porque creí que como eres mi novio me ayudarías con esto!
-¡Esa no es la responsabilidad que quiero tomar!
-¡Pues tienes que!
-¿Sabes qué? No quiero tomarla ¡Esto termino!
Todo quedo en absoluto silencio, Sora estaba alterado, Riku impactado pero ninguno decía nada y era mejor si ambos se quedaban en silencio, pero no lo hicieron.
-¡Perfecto!- dijo Riku con un grito, ya no había marcha atrás.
-¡Bien!- Sora quería detenerse, no quería terminar así -¡Vete!
-¡No necesito que me lo digas!- tomo sus cosas y se dirigió a la puerta de la habitación. -¡Me alegra que se haya terminado, ya no tendré nada que ver contigo! – dijo para finalmente azotar la puerta.
No se esperaba esas palabas, y para él habría sido mejor no haberlas escuchado, justo en el momento en que Riku se fue no pudo evitar que las lágrimas comenzaran a correr por sus mejillas, eso le había dolido. –Yo no me alegro de esto Riku- soltó sin más mientras se destrozaba sentimentalmente. ¿Por qué todo había terminado de esa manera?
-¡Ah!, ¡Estúpido Axel!- Roxas se encontraba recostado en su cama analizando aun lo que le había contado Sora, ese chico siempre cometía tonterías pero esta vez estaba cruzando la raya más de lo debido. –Eres un idiota- tomo su almohada y con ella se cubrió el rostro, definitivamente su día se había echado a perder. Se encontraba perdido en sus pensamientos hasta que el timbre lo saco de su ensoñación. -Ya voy- dijo con desgana, no quería ver a nadie pero aun así decidió atender la puerta.
-Hola.
-Hola Hayner, ¿Qué te trae por aquí?- decía mientras dejaba la puerta abierta para que el chico pasará.
-Quise pasar a saludar, ¿eso es malo?- decía el otro al momento que entraba y cerraba la puerta.
-No, es sólo que no estoy muy animado.
-¿Y eso?
-Nah, cosas sin importancia- decía Roxas mientras se sentaba en el sillón.
-Si tú lo dices- imito al otro y de igual forma se sentó en el sillón. -¿No quieres salir?
-La verdad es que no- el silencio comenzó a formarse en la sala, ninguno decía nada, Roxas mantenía sus ojos cerrados, recostado en el sillón y Hayner simplemente lo observaba.
-Vamos Roxas, no seas aburrido. Pence y Olette me llamaron para quedar en el parque, por eso vine por ti. –Tenía que romper el silencio, no podía soportarlo por mucho tiempo.- ¿O qué?, ¿Esperaras aquí solo hasta que tus padres lleguen? –Dijo a modo de burla.
-Vivo solo- soltó con total indiferencia, fue un pequeño detalle que no les había dicho a los chicos.
-… no lo sabía.
-Bueno, es algo que no me había molestado en contarles.
-Entonces que… ¿Vienes o no?- pregunto nuevamente Hayner con una sonrisa en su rostro.
No quería ir, de verdad que lo que menos deseaba en esos momentos era salir, pero si le decía que no, posiblemente Hayner regresaría con Olette y Pence y armarían un completo desastre en su casa.
-…- soltó un suspiro de derrota –Vale, deja voy por una chaqueta.
-Bien.
Lo había conseguido, había logrado sacar al chico de su hogar.
-Hay veces en que no entiendo el porque te comportas de esa forma. –Decía Hayner mientras caminaba a un lado del rubio.
-¿De qué forma?
-Tan… como decirlo, solitaria.
-No es que lo haga a propósito, supongo que me he acostumbrado a ella –decía sin menor interés, sinceramente prefería estar en casa, dejando que su mente divagara en sus propios pensamientos, buscando las respuestas a varias preguntas que ni siquiera se había planteado.
-Entonces hay que hacer que te desacostumbres.- término su frase con una sonrisa, la cual por desgracia para el chico no obtuvo respuesta. El otro simplemente mantuvo su mirada al frente.
-Si quieres intentarlo, adelante- su tono de voz era sombrío, aunque el mismo sabía que había algo más.
-Sí, creo que… lo intentare.
El resto del camino ambos estuvieron en silencio, uno el cual se volvía cada vez más incómodo.
-Hola chicos- Olette sonrío al ver a ambos rubios llegar, pero se detuvo al ver la expresión en cada uno de sus rostros. -¿Sucede algo?
-Nada- fue la seca respuesta de Hayner, Roxas por su parte no tenía ganas de hablar.
-¿Seguros?- la chica volvió a preguntar, algo estaba mal, podía sentirlo en la tensión que había entre ambos.
-Seguro- volvió a responder el chico, era cierto que ambos estaban tensos pero no podía dejar que eso arruinara su día.
-Bueno, ¿Les parece si vamos por una bebida caliente?- Preguntó Pence intentando dispersar un poco la situación incómoda.
-Vamos- secundo Olette, seguida por el rubio. Roxas aún seguía sin decir palabra.
-Hoy sí que hace frío- los cuatro se encontraban en el mismo café que Roxas les había dicho el primer día, tal pareciera que ese era ahora el lugar más frecuentado por los chicos.
-Como toda esta semana Olette.
-Si eso creo, ¿Tú qué opinas Pence?
-Que es el día más frío de la semana- decía el castaño mientras posaba sus manos en la taza de chocolate caliente.
-Eso si.- Ambos chicos rieron por el comentario del otro, tal pareciese que el ambiente se había relajado un poco.
-¿Y tú Roxas?, ¿Qué piensas?- Hayner aún seguía empecinado en hacer hablar al oji azul, pero hasta el momento todos sus intentos habían sido en vano.
-No lo sé- estaba cansado, quería estar en su casa alejado de todos y la verdad es que no quería hablar con nadie, mucho menos estar rodeado de gente. Dio un último sorbo a su taza y acto seguido se levantó.
-¿Roxas?- los tres se quedaron atentos a los movimientos del chico.
-Lo siento, pero tengo que irme- metió la mano en el bolsillo de su pantalón sacando una pequeña cantidad de monedas. –Esto cubre lo que he pedido, nos vemos luego- sin decir más salió del lugar ignorando cualquier llamado.
-¡Oye Roxas!- Ya había salido del lugar, se encontraba al otro lado de la calle cuando Hayner lo detuvo de manera brusca jalándolo del brazo. -¡¿Qué diablos te sucede?!- El chico estaba molesto, y tenía todo el derecho de estarlo, pero no de reclamarle algo.
-Nada- dijo mientras se soltaba del agarre. –Sólo quiero irme.
-¿Irte?, ¿Y podrías decirme la razón?
-Te lo dije, quería quedarme en casa- comenzaba a molestarse más y más, sólo quería irse, despejarse de forma solitaria y ya.
-Maldita sea, deja de aislarte de todos ¿Quieres?- el tono del chico subía con cada palabra que decía.
-Hayner- su voz sonó fría, llegando a un tono sumamente atemorizante, era el tono que caracterizaba a los Strife. –No te entrometas- ese tono acompañado con una mirada amenazadora sirvió para callar al chico.
-Sólo… sólo quiero ayudarte- dijo titubeante, en serio que esa faceta del rubio daba miedo.
-No lo hagas- iba a retomar su camino pero nuevamente el chico lo detuvo.
-Déjanos ayudarte… por favor- había logrado detener al oji azul con esas palabras, la esperanza creció, pensando en que no se alejaría de ellos.
-Deberías dejarlo perdedor- una voz ajena a ambos llamo su atención.
-¿Seifer?- el de ojos cafés frunció el ceño al ver de quien se trataba.
Roxas simplemente se quedó observando al recién llegado, ya en varias ocasiones había hablado con el castaño pero nunca nada importante, y ahora era raro ver que lo ayudaba.
-Tú no te metas en esto- dijo de forma agresiva Hayner.
-Hey calma, si el chico no quiere hablar contigo, simplemente no quiere –decía mientras tomaba el brazo de Roxas. –Así que déjalo.- Lentamente comenzó a jalar a Roxas a pesar de las protestas del otro.
-¡Roxas!- pero no dijo nada más al ver nuevamente la mirada del mencionado.
-Hablamos mañana- dijo en apenas un susurro, ¿A partir de qué momento Roxas se llevaba bien con Seifer?
-Hayner, ¿Y Roxas?- pregunto Pence al ver al rubio de nuevo junto con ellos.
-Se fue con Seifer.
-¿Con Seifer?- pregunto Olette asombrada, eso no era algo que se escuchara todos los días.
-Sí, con Seifer- con eso dio por terminada cualquier conversación que pudiese surgir.
-Gracias- dijo apenas el chico con la voz algo baja.
-No hay problema- contesto el otro sin soltarlo aún.
-Pero, creo que ya puedes soltarme- Pidió con un tono neutral, por alguna razón se sentía un poco más tranquilo.
-Es verdad- contesto el otro, pero contrario a lo que esperaba Roxas, no lo soltó, si no que afianzo más su agarre- La cuestión es si quiero hacerlo.
¿Desde cuándo Seifer se tomaba tanta confianza con él?, aunque la verdadera pregunta era ¿Desde cuando hablaba con él?
-¿Dónde vives?- pregunto el mayor, sacando a Roxas de sus pensamientos.
-¿Qué? ¿Vas a dejarme en la puerta de mi casa?- pregunto un tanto burlón el rubio, debía de ser una broma, no había dejado que Hayner lo acompañara ¿Qué le hacía pensar que él sí podría?
-Por supuesto, en cualquier momento llegaran esos tres a hostigarte con sus preguntas, ¿eso es lo que quieres?- no volteaba a verlo, tenía la mirada al frente.
Pensándolo bien, no era lo que quería, no quería soportar a los chicos con sus preguntas incómodas.
-En la calle Knightsbridge- dijo dándose por vencido, tal vez no sería tan mala idea irse con Seifer, después de todo era menos entrometido que los otros tres.
-Bien- Seifer siguió adelante, contrario a todo lo que Roxas dijese, era una situación completamente extraña y le provocaba nervios, él Roxas Strife estaba nervioso y no sabía la razón.
-Bien, hemos llegado a la calle, ahora ¿Cuál es tu casa?
-No. 35- ¿Por qué no le decía que se fuera?, ¿Por qué le permitía seguir el contacto? Algo malo pasaba en su mente y debía descubrir el qué.
-Llegamos- dijo el mayor al ver la casa frente a él- Vaya, es algo grande. ¿Tus padres están en casa?- por primera vez le dirigía la mirada, una que le provoco un pequeño escalofrío, pero no de miedo. No, él era un Strife y nadie los atemorizaba, más bien fue de nervios.
-… Vivo solo- soltó sin ninguna duda en su voz, sorprendiéndose por la acción.
-Ya veo- dijo dirigiendo su mirada al lugar. –Entonces no hay problema si me quedo un rato contigo ¿cierto?
-Creo… que no- "Maldición", decía mentalmente el rubio, se suponía que Seifer y su grupo eran los enemigos de ellos cuatro, que era imposible que se llevasen bien. Por eso no lograba comprender porque hacía lo que hacía, porque estaba abriendo la puerta de su casa, o la razón por la cual le permitía al otro pasar.
-Se nota que vives solo- dijo el mayor al ver el ligero desastre que adornaba la sala.
-Sí, perdona el desastre, pero no acostumbro tener visitas- ¿Qué diablos hacía? Hasta apenas hace unos minutos quería estar completamente solo y ahora se encontraba conviviendo con Seifer.
-No importa, mi habitación está peor- su expresión era seria.
-¿Quieres algo de tomar?
-Agua está bien.
Se dirigió a la cocina mientras dejaba en la sala a su invitado. Una ligera punzada invadió su cabeza, escuchaba múltiples gritos, todos advirtiéndole de la misma amenaza, todos diciéndole que se anduviera con cuidado.
-Aquí tienes- decía mientras le dejaba el vaso al otro.
-Gracias.
Ninguno decía nada, Seifer perdió su vista en el techo y Roxas en el antes mencionado.
-Seifer- el otro solo hizo un sonido gutural el cual indicaba que lo escuchaba.
-¿Por qué me ayudaste?
-Nada en particular- soltó con simpleza el mayor- No me agrada Hayner y cuando vi que te "molestaba"- recalco esas palabras con comillas- pensé que podía ayudarte y de paso hacer que se enfadará- decía mientras dejaba el vaso vació en la mesa de centro. –Pero, ¿Por qué no te ibas? Saliste de forma muy decidida pero después dudaste.
Al parecer el chico presencio muchas cosas, y sólo espero el mejor momento para aparecer.
-No lo sé, tal vez sus palabras me hicieron pensar un poco.
-¡Oh!, así que sus palabras te hicieron recapacitar las cosas, ¿Significa entonces que contigo funciona más el diálogo que las acciones?- Preguntaba el mayor mientras se levantaba de su asiento.
-Yo no he dicho eso- no supo porque razón, pero se encontraba arrinconado en el pequeño sofá.
-¿Qué fue lo que te dijo?, ¿Acaso que no te aislaras? ¿Qué dejaras que te ayudasen?- se encontraba ya frente al rubio, acortando con cada palabra la distancia entre ellos, inclinándose más y más sobre él- Cuéntame lo que te sucede- dijo en un leve tono de burla.
Roxas no sabía que pasaba, no sabía porque dejaba que el otro se acercase tanto.
-¿Mis palabras te hicieron pensar Roxas?- Cuando escuchó su nombre una sensación desconocida recorrió su cuerpo. Se encontraba cerca, demasiado para una situación normal.
-¿Qué… es lo que quieres?- sentía el aliento del mayor sobre su rostro.
-Acciones, eso es lo que quiero- le gustaba, se sentía bien de esa forma, se encontraba muy cerca del rostro del chico pero sin quitar cualquier distancia de por medio.
-Eres un chico de muchas palabras para buscar acciones- dijo Roxas con una sonrisa pequeña en su rostro al igual que una mirada que retaba al otro. "¿Qué diablos pretendes?", era lo que le gritaban desde su interior. Ni el mismo lo sabía, simplemente quería dejarse llevar. "Nos volverán a dañar". ¿Y qué importaba? Ya había sido dañado, no creía que pudieran hacerle algo peor. "La suerte no siempre estará de tu lado". Reclamos, reclamos y más reclamos, quería sólo por un momento no seguir escuchándolos, quería sólo por un instante dejarse llevar por sus ya olvidadas emociones.
-Creo que tienes razón- sin decir nada junto sus labios con los del chico.
Después de eso Roxas dejo de pensar, por una vez después de cuatro largos meses pudo silenciar a las voces en su cabeza, pudo dejarse llevar por sus locas ideas; que desde hace tiempo se volvieron inexistentes. Ambos se separaron después de un momento para únicamente verse fijamente.
-¿Qué opinas de eso?- pregunto Seifer en tono burlón.
-Que se te dan más las acciones- contestó el menor de forma divertida.
Seifer se separó del chico para volver a sentarse en el lugar que antes ocupaba.
-Naturalmente, el parloteo me cansa de forma rápida- dijo dejando que su cabeza quedará colgando en el sillón y cerrando los ojos, sabía lo que vendría. Lo tenía de cierta forma planeado.
Y tal como predijo, en cuestión de segundos Roxas se encontraba sentado a horcajadas sobre él.
-Qué bueno que yo no hablo mucho- dijo antes de unir nuevamente sus bocas en lo que sería un beso apasionado.
Podía sentir perfectamente la lengua del rubio jugando con la suya, por momentos pensó que perdería el control pero fueron leves indicios del menor, porque pudo controlarlos y seguir manteniendo el mando.
Se sentía confundido, tal vez un poco esperanzado. Seifer era un chico bastante extraño y más para él, porque de cierta manera nunca se sintió atraído por chicos como él. A decir verdad nunca se sintió atraído por nadie… Aunque tal vez sólo por Axel. "No, él no importa ahora" Se riño mentalmente por ese pensamiento, ahora se trataba de Seifer, de él y de nadie más.
La chaqueta que hasta hace unos minutos llevaba quedo en el suelo al igual que la del mayor. Seifer, en tiempo record cabe recalcar, logro deshacerse de la playera negra que en esos momentos portaba Roxas, dejando su pecho completamente desnudo. Mientras que este desabrochaba la camisa del otro.
-Definitivamente- decía el mayor separándose un poco del chico- Me gustan más las acciones- tenía la respiración un tanto agitada, ese rubio vaya que lo encendía rápido, ahora sabía que había escogido bien.
-Creo… que en eso… ambos estamos de acuerdo- volvió a lanzarse sobre los labios de Seifer, quería más, quería sentir más cosas, quería… Sólo quería olvidar un poco.
Cuando sintió los labios del chico sobre los suyos no dudo ni un instante, se lo quitaría a Hayner. Ahora sabía porque estaba detrás de él. Lentamente comenzó a recostarlo sobre el sillón, ambos acariciaban el pecho del otro, querían conocerse, saberse de nadie y de ellos. Roxas ya no escuchaba sólo sentía y se alegraba de ello; pues era lo que quería desde un principio.
-Se… Seifer… es-espera- decía entrecortado debido a los besos que le daba el otro.
-¿Qué pasa?- ¿Acaso estaba de broma? Él comenzaba a prenderse y estaba seguro que Roxas también, entonces porque lo detenía.
-Alguien toco… la puerta- dijo intentando calmar su respiración.
-Déjalo, que piensen que no hay nadie.-Iba a continuar con su tarea, pero ahora los golpes fueron más fuertes.
-Lo siento… tengo que atender o no se irán- dijo con decepción, estaban llegando a un punto en el que sabía tenían que parar pero no de esa forma.
-Bien- contesto el otro de forma cortante- Pero tenemos algo pendiente- quería a ese chico, lo quería para él únicamente y lo obtendría.
Roxas obtuvo un ligero sonrojo cuando escucho lo que Seifer le dijo, no podía llegar a más y lo sabía, aun no superaba bien su problema. Como pudo tomo su playera y se la puso para recibir a aquellos que osaban interrumpirlo. Nuevamente los llamados no se hicieron esperar esta vez con más fuerza, esperando que los oyeran.
-Ya voy, ya voy.-Dijo con desgana.- ¿Chicos? ¿Qué hacen aquí?- su expresión fue de extrema sorpresa al ver a Hayner, Pence y Olette frente a él.
-¿Acaso creíste que te dejaríamos solo?- pregunto Hayner mientras comenzaba a avanzar para entrar al hogar del rubio.
-De hecho, puesto que es lo que quiero- contesto de forma fría y cortante, en serio que ese chico no entendía.
-Y qué, ¿Acaso crees que el haberte ido con Seifer nos lo iba a impedir?- Algo escondía y lo sabía.
-Simplemente no quiero hablar con ustedes ¿sí?- decía mientras seguía impidiéndoles el paso.
-¡Oh! Vamos Roxas, déjanos pasar. Hace frío aquí fuera- decía Olette mientras apretaba más la chamarra a su cuerpo.
-Si Roxas, no seas cruel- Pence secundo a Olette, en serio que hacía frío afuera y que mejor que entrar a la casa del chico a calentarse un poco.
-Lo ves, todos nos estamos congelando así que ahórrate los problemas y déjanos pasar. –Hayner colocó su mano en la puerta de la casa como advertencia de que no dejaría que se la cerraran en la cara.
-En serio chicos yo…- no pudo terminar la frase porque unos brazos rodearon su cintura.
-Tardas mucho.- Le dijo Seifer al oído. Sabía perfectamente de quienes se trataba. Había oído sus voces, por tanto y sabiendo que posiblemente querían entrar, había decidido ayudar a Roxas a echarlos.
-¿Qué diablos hace Seifer aquí?- pregunto Hayner visiblemente molesto, Pence y Olette solamente se limitaron a abrir lo más que pudieron los ojos por la sorpresa. -¿Y de esa forma?
No supo muy bien a que se refería, así que decidió ver a que se refería Hayner y es que Seifer había salido sin su camisa... Al ver esto Roxas palmeó su frente. –Te dije que me esperaras- dijo.
-¿Esperarte?- pregunto Olette, tal vez había escuchado mal.
-Sí, esperarlo- dijo dirigiéndose a la chica- Iba a hacerlo, pero tardas demasiado- aun no soltaba al menor, lo aferraba más y más a él.
-Roxas, ¿Qué demonios pasa aquí?- Hayner estaba furioso, eso era obvio. Pero él tenía la culpa, no tenía por qué estar en su casa.
-Resulta que vine a ver a mi novio perdedor- contesto Seifer con voz seria dirigiéndose a los tres chicos e ignorando al descolocado Roxas- Así que si no les importa tengo un asunto con él- dijo antes de morder levemente la oreja del rubio.
-mmhp…- El rubio rápidamente cubrió su boca para evitar que un ruido así saliera de nuevo, mientras que Seifer comenzaba a cerrar la puerta.
-Roxas, ¿es cierto?- pregunto Hayner impidiendo que la puerta se cerrase por completo.
-… Si- dijo sorprendiéndose en el acto de sus propias palabras- los veo después chicos- dijo para entrar por completo y dejar a los tres visitantes fuera de su hogar.
