-¿Tu novio?- pregunto Roxas burlón después de que cerró la puerta.

-¿Acaso te molesta que te llame de esa manera?- Seifer aún no lo soltaba, todavía lo tenía bien afianzado de la cintura.

Roxas estaba por contestar cuando un fuerte golpe en la puerta seguido de un grito –probablemente de Olette- llamó su atención.

-¡Hayner espera!- escucho perfectamente a la chica, posiblemente el rubio había salido huyendo después de la información recibida.

-Hayner se molestó- dijo el chico- Tendré que hablar después con él.

-No le tomes importancia- decía Seifer con un toque de molestia en su voz- ahora estás conmigo- dirigió una de sus manos al mentón del rubio, para levantar un poco el rostro. –Céntrate sólo en mí- dijo para continuar con un beso.

Ambos cerraron los ojos, no importaba el tiempo, la situación, Roxas se encontraba tranquilo, relajado y escuchando únicamente sus pensamientos, no los de nadie más, sólo los suyos.

-No me molesta- dijo después de separarse, rompiendo el pequeño hilo de saliva que los unía.

-¿Qué?- pregunto Seifer un poco descolocado.

-No me molesta que me llames de esa manera- decía con un ligero sonrojo en sus mejillas y una sonrisa.

-Entonces- finalmente llegaron al sillón en el que hasta hace un rato estaban. -Te llamaré así de ahora en adelante- término antes de volver a acostar al chico debajo de él.

-Bueno, en ese caso sólo será cuestión de acostumbrarme.

Nuevamente se fundieron en un beso, las manos de Seifer paseaban por su pecho y cintura, las suyas por toda la espalda del mayor. Se sentía bien, le agradaban las caricias debido a que eran lentas, lo suficiente para poder disfrutarlas. Como habría deseado que su primera vez fuera esa, o al menos hubiese pasado de forma parecida y no como en verdad fue. Seguía perdido en sus pensamientos hasta que sintió como la mano del mayor comenzaba a bajar su pantalón. "¡Aun no!" gritaron sus voces, era demasiado pronto y lo sabía. Aun no estaba preparado ni física ni mentalmente para ello. Instintivamente llevo una de sus manos al sitio, logrando detener la acción.

-¿Qué pasa?- pregunto el otro al ver su intento fallido.

-Aún no- dijo en apenas un susurro.

-Pero- lo había detenido en un pésimo momento, quería tenerlo por completo y le era casi imposible pensar con claridad.

-Por favor- pedía Roxas mientras se quitaba a Seifer de encima y quedaba sentado frente a él. –Aún no- volvió a repetir esta vez viendo al otro a los ojos. Necesitaba tiempo para llegar a eso, tal vez más o tal vez menos; no lo sabía, sólo estaba seguro que necesitaba tiempo.

No pudo hacer más que soltar un suspiro- bien, esperare entonces.

-Gracias- se lanzó hacía él provocando que de nuevo terminaran acostados sólo que con las posiciones invertidas. –Gracias- dijo de nuevo ates de volver a besar al chico.

Después de todo; tiempo era lo que le iba a sobrar a partir de ahora.

Se encontraba recostado en su cama, con la mirada fija en el techo. Una vez más dirigió su mirada al reloj que estaba a un lado de la cama, el cual marcaba las 3:00 A.M. -Maldición- dijo con voz cansada. Quería dormir un poco, desde que el otro se había ido había estado llorando; no podía evitarlo, en verdad que le dolía haber terminado de esa forma. Sus ojos ahora estaban hinchados y –por muy contradictorio que se escuchase- los sentía tan pesados y cansados que no podía cerrarlos. Dio una vuelta más a la cama esperando que con eso pudiese conciliar el sueño, pero igual que las veces anteriores fue inútil. –Esto es ridículo- dijo mientras se sentaba- no puede ser que algo así me quite el sueño- convencido de que no podía dormir esa noche decidió bajar por algo de beber. -Tal vez algo de leche caliente me ayude. –Procuro bajar sin hacer mucho ruido, no quería despertar a su hermano y echar todo su esfuerzo a la basura. Después se dio cuenta de que en efecto su esfuerzo se había ido a la basura, al ver que la luz de la cocina estaba encendida.

-Así que no soy el único que no puede dormir- decía el mayor al ver a su hermano.

-Cloud, ¿qué haces aquí?

-Vine por algo caliente.- decía mientras tomaba su taza de café. -¿y tú?

-Vine por leche, pensé que tal vez si tomaba un poco podría dormir.- Esto era malo, no se esperaba verlo, quería creer que no se había dado cuenta de su estado pero sabía que no podía pedir milagros.

-¿Por fin vas a decirme qué te paso?- pregunto el mayor. Sabía perfectamente que algo le había pasado a Sora, puesto que no era normal en él quedarse encerrado en su habitación todo el día.

-No me pasó nada- contestó de manera casi automática, lo que provocó que se abofeteara mentalmente. No tenía por qué haber contestado tan rápido.

-Entonces, ¿por nada has estado encerrado en tu habitación todo el día?- decía mirando fijamente al castaño. –Supongo que también por nada has estado llorando ¿cierto?

-No es algo por lo que preocuparse- nuevamente calló de golpe, estaba diciendo cosas que tenía que guardarse.

Cloud soltó un suspiro. -¿Tuviste problemas con Riku de nuevo?- sabía de las múltiples discusiones que tenían esos dos, aunque el castaño no le dijera nada. Además de que en dos ocasiones había visto como Riku salía del cuarto del chico con cara de pocos amigos para acto seguido salir de la casa.

-¿Cómo lo sabes?- se sorprendió un poco al escucharlo, sabía que no podía mantener oculta la situación del todo, fue sólo que Cloud le pregunto de una forma tan tranquila, como si estuviese acostumbrado a ello.

-¿Creíste que no me enteraría?- pregunto mientras se ponía de pie y quedaba frente al menor. –Sora…- dijo tranquilamente mientras tomaba al chico por los hombros. –No has pensado, que tal vez, ¿es mejor que termines con esto?- no es que él estuviera en contra de la relación de su hermano, tampoco significaba que estuviera del todo de acuerdo, solamente le preocupaba los recientes estados del chico. Sólo eso.

Una pequeña risa con un toque de tristeza fue lo que salió del castaño, al parecer su hermano no estaba tan al pendiente como lo pensaba. –Ya lo he hecho.

-¿Cómo?- su expresión fue de completa sorpresa, la cual casi nunca se manifestaba en su rostro.

-Por eso Riku se fue tan molesto, hoy terminé con él- mantenía su cabeza gacha, sabía que aún no estaba bien, que todavía tenía la herida muy fresca, reciente. Pero tal vez era bueno hablarlo, de todas maneras se lo contaría a Roxas, por tanto Cloud también tenía que saberlo.

-Lo siento Sora, no sabía lo que había pasado. –Decía mientras abrazaba a su hermano. El castaño se sorprendió, hace tiempo que Cloud no lo abraza de esa manera, de alguna forma se sintió un poco nostálgico, pero aun así correspondió el gesto.

-Cloud, gracias- decía mientras abrazaba con más fuerza al mayor, sabía que habían pasado años desde la última vez que le agradecía por algo, al menos de forma completamente sincera y tan natural, por eso pudo imaginarse el rostro del mayor. ¿Hace cuánto que había crecido?, ¿Desde cuándo no se sentía tan cercano a Cloud?, no importaba, era bueno regresar a esos tiempos.

-Bueno, venga hay que ir a dormir; que es tarde y tenemos cosas que hacer mañana.

-¿Qué hay que hacer mañana?

-¿Qué te parece si vamos a dar una vuelta? Hace mucho que no lo hacemos.

El castaño lo medito por un minuto, hace mucho que no salía con su hermano, y ¿Quién sabe? A lo mejor era una buena idea. -Vale- decía con una sonrisa- entonces me voy a dormir. – Sin decir más subió por las escaleras para ir a su cuarto.

-Bien, creo que haré lo mismo- dijo Cloud mientras apagaba la luz y salía de la concina.

-¡Idiota!- grito más para sí mismo que para otra persona, estaba molesto y es que él tampoco quería que las cosas pasaran de la forma en que pasaron, lo había arruinado todo y lo sabía, pero es que últimamente no podía controlarse, su carácter era una bomba de tiempo, con mecha muy corta a decir verdad. -¿Y ahora qué?- se preguntó mirando al cielo, posiblemente a esas horas Sora ya estaría durmiendo y que decir de Cloud. –Me ira mal con él- se dijo mientras dejaba caer la cabeza, el rubio no era malo, no sabía porque decían lo contrario (bueno si lo sabía), era sólo que se preocupaba mucho por sus hermanos menores. –De hecho no lo culpo por ello.- siguió caminando, no llevaba dirección fija, su casa ya hace un rato que la había dejado atrás. Seguía perdido en sus pensamientos y en su miseria cuando el celular sonó. –Diga.

-Riku, que bueno que contestas- la voz al otro lado de la línea sonaba un poco alterada.

-¿Demyx?, ¿qué pasa?

-Estoy en casa de Axel.

-¿Ahora que hizo ese imbécil?- pregunto al momento en que comenzaba a masajear su sien.

-Lo mejor será que vengas, no es nada nuevo es solo que la chica es el problema.

-Bien, no estoy muy lejos- dijo con desgana, por culpa del pelirrojo su relación se había ido al diablo. –Aunque él no tiene nada que ver directamente- decidió dejar cualquier pensamiento y apresurarse a llegar al sitio.

-Creo que no debí de haber aceptado- decía mientras apretaba más hacía si la sábana, intentando cubrir más su desnudez.

-A mi parecer es un poco tarde para arrepentirse- contestó mientras se ponía un pantalón y después tomaba un cigarrillo. –Además de que yo no te propuse nada- soltó de forma fría.

-¡Pero te me insinuaste!- contestó sentándose de golpe en la cama, sin soltar aún la sábana, como reacción de defensa. –Yo… yo sólo accedí- dijo en apenas un susurro la chica.

-Bueno no importa- contestó terminando el cigarro y encendiendo uno nuevo -¿Quieres qué te lleve a tu casa, o te vas a quedar aquí?

-¿Hay algún problema con que me quede?- preguntó mientras veía como el chico se dirigía a la ventana.

-Por mí no, pero creo que para ellos si lo hay- contestó el mayor al dirigir su mirada hacía la calle, nuevamente esos dos se encontraban en su casa- Ah… ¿por qué no pueden dejarme en paz?- suspiro cansado ya de la situación. Él hacía lo que quería hacer y punto, no era necesario que se metieran en sus decisiones.

-¿Qué hacen aquí?- pregunto la chica sin soltar el trozo de tela que ahora se encontraba cubriendo todo su cuerpo.

-No lo sé, lo mejor será que te vistas- cerro las cortinas para poder dirigirse a la puerta principal.

-Demyx, ¿Qué sucede?- Riku no había tardado nada en llegar a la casa de Axel, sobre todo porque no se encontraba muy lejos.

-Axel trajo a otra chica- contesto totalmente serio, el problema no era el chico; a final de cuentas tenía razón, sabía lo que hacía. La cuestión eran las chicas que ahora llevaba a la cama.

-Ese ya no es nuestro problema, sino de él- dijo, estaba cansado, sólo quería llegar a algún lugar, no, más bien quería estar solo.

-Zexion me dijo quién era- el rubio dirigió su mirada a la casa del pelirrojo.

-¿Quién es?

-Kairi.

-Ya voy, ya voy- decía con desgana, sabía que en cualquier momento comenzarían a tocar la puerta como desesperados, era cuestión de que Riku descubriera quien había estado tan sólo hace unos momentos con él.

Los golpes incrementaron su intensidad, demostrando la desesperación del que se encontraba afuera.

-Riku, ¿Crees que podrías tocar de forma un poco más civilizada?- decía Axel mientras masajeaba su sien y abría la puerta. –Haces mucho ruido- se quejó.

-Disculpa si te molesta Axel- el tono sarcástico y cortante fue bastante notable para el chico- Pero me parece que hay alguien contigo.

-Sí, sí, ya no tarda en bajar, ¿gustas esperarla?- decía mientras ingresaba a su hogar y dejaba la puerta abierta; como señal de invitación.

-¿Te divertiste con ella Axel?- Riku estaba molesto, cansado, harto de la situación. Dejaría que el otro hiciera lo que quisiera con su vida, pero si los arrastraba tenía que intervenir.

-Diré que he tenido mejores noches- decía mientras se dirigía a la cocina por algo para beber.

-¿Sabes algo?- la pregunta del chico detuvo su andanza hacía la cocina- poco me importa ya lo que hagas con tu vida- Axel se mantuvo quieto, esperando a que terminara de hablar. –Pero no nos arrastres a tu final… ¿de acuerdo?

-Yo no los arrastré Riku, ustedes me siguieron.

-¿Riku?, ¿Qué haces aquí?- pregunto al chica bajando de la escalera.

-Vengo por ti.

-No te pedí que lo hicieras.

-No me importa- no quiso escuchar más. Así que tomo a la chica del brazo- nos vamos- y haciendo oídos sordos de las réplicas de Kairi salió del lugar.

Un sin corazón, buscando el reino de los corazones,

Un lugar que no existe. Un corazón recluso,

Atrapado, que quiere salir fuera.

Nuevamente se quedó solo, tal vez si había caído muy bajo, nunca creyó enrollarse con Kairi, toda las otras chicas habías sido muy fáciles, por eso las había elegido. Porque no representaban un reto; pero él, sinceramente creyó que la chica tenía un poco más de dignidad.

Mis sentimientos que son de ellos no lo sé,

Pensé y pienso en un mañana en un ayer,

No sé si podré ya querer como antes;

Hace tiempo que mi corazón no late.

Simplemente había sido una chica más, una de tantas. Por desgracia eso no importaba, no importaba cuantas fueran, aun se sentía vacío y cada día sentía que se traicionaba a sí mismo.

Se muere lentamente aunque no quiera,

Quiero ir a un lugar donde nada me hiera,

Quisiera alejar ya todo el dolor;

Pese a las cargas veo todo de otro color.

Ya habían pasado cuatro meses y aun así las palabras de Roxas seguían brotando en su mente. "Te odio Axel, te odio con todo mi ser".

Algo más gris o más oscuro,

Disimular las lágrimas es duro,

Cruda es la realidad que percibimos

Y nos escondemos lejos de la que vivimos.

Una vez más las lágrimas comenzaron a salir, como lo hacían cada día que una chica se iba. Todas las noches, después de que la chica en turno se fuera no podía evitar que las lágrimas brotaran. Esas palabras, por desgracia, lo habían dejado marcado.

Mantengo prisionero al sufrimiento,

Miento cuando digo que vivo el momento,

Lo siento por querer abandonar,

Quiero desaparecer irme a otro lugar.

El dolor aumentaba día a día, lo primero que pensó en hacer fue en guardarse el dolor para sí mismo, así no tenía por qué perjudicar a nadie. Pero le fue imposible, Demyx y Riku le obligaron a salir de su leve estado de depresión. Después intento ahogar la sensación con el humo del cigarro, nuevamente sus planes resultaron frustrados.

Y sigo arrastrando mis penas y alegrías,

Luz y oscuridad mis guías,

Quizás sigo siendo aquél crio distinto a los otros,

No noto mi corazón porque está roto.

Finalmente cayó en las relaciones sexuales, sin que importara lo mucho que hicieran los demás, había sido el único vicio que no habían logrado quitarle. Estaba obteniendo de nuevo la reputación de un Don Juan de un maldito adicto a las relaciones.

Olvide mi pasado pa hacer un futuro,

Un futuro sin ti por duro que fuese,

Quiero ser ese que era antes de morir,

Quiero un lugar en el que no vuelva a sufrir.

El día en que Cloud hablo con él- apenas dos días después de que Roxas se fuera- le había dicho que se encontraba bien, que había dejado las cosas claras con el rubio, como deseaba no haberlo dicho sólo para aparentar. Creyó que después de unos días todo en su cabeza se calmaría, vaya mentira.

Y resurgir de mis cenizas,

Estoy muerto por dentro de soportar tantas palizas,

Las caricias se desvanecieron,

Con lágrimas que en este cuento se perdieron.

Seco sus lágrimas con fuerza, tenía que superarlo de una vez por todas, tenía que admitir que Roxas no lo quería. -Ya es suficiente- decidió regresar a su cama, se le habían quitado las ganas de tomar algo. –No puedo continuar así- se decía a si mismo mientras subía las escaleras.

Soy un sin sombra, soy un sin corazón,

Sigo en busca de un porqué de una razón de mi existencia

Engañan las apariencias,

En poco tiempo muchas malas experiencias.

El sonido de timbre detuvo su caminata. -¿Quién diablos vendría a esta hora?-sinceramente en ese momento no quería ver a nadie, claro como cualquier persona normal, pero la insistencia de quien fuera que estaba al otro lado de la puerta le obligo a abrir la misma.

Demasiadas pa mi gusto,

La vida te da sustos y no es justo,

La oportunidad se agota,

Noto una fuerte presión,

Será lo último que sentirá mi corazón.

-¿Yuffie?

-Hola Axel- saludo la chica- ¿Estas solo?- pregunto mientras entraba a la casa.

-Sí, pero ¿tú que haces aquí?- preguntaba un poco desubicado mientras cerraba la puerta.- ¿Y a estas horas?

-Supuse que estarías solo, así que decidí venir a hacerte compañía.

Lejos de todo y todos quiero irme,

Gritar alto y que nadie pueda oírme,

Palabras pa ti vacías que ni hacen eco y se repiten;

Mi corazón sigue hueco.

-¿Compañía?

-Sí, ya sabes. Compañía de este tipo.- dijo antes de besar a Axel, el cual al sentir el contacto respondió automáticamente- porque sé que no te gusta estar solo- dijo una vez que se hubo separado.

Ojos abiertos, pero párpados cerrados,

Diste un paso hacía un lugar equivocado,

Quieres arrepentirte y no te atreves

Quiero ver el mundo del revés.

No quería hacerlo, simplemente no quería, sería lo mismo de siempre y el mismo final. Pero no podía pensar claramente, no supo el instante exacto pero ya se encontraba camino a su cuarto junto con Yuffie.

No crees en Dios, bajo mis pies

Esta el adiós de un mundo que nunca existió

La oscuridad reina sobre la luz,

Solo esperas el día que te encierren en tu ataúd.

Todo fue más rápido de lo que pensaba, o más bien era que no se percató del paso del tiempo, lo había hecho de nuevo… no sabía cuánto más iba a soportar su situación.

Una luz de sentimientos, recuerdos desordenados,

Del olvido no has borrado un ser obsesionado con solo un tesoro

Que no es de bronce,

Ni de planta

Ni de oro.

Cada día seguía clavando el puñal en su herida, perdía un poco más de vista la perspectiva de su propia vida, se perdía a sí mismo o mejor dicho regresaba a la actitud que había olvidado.

Un último rayo de luz jamás se extingue,

Te distingues por tu personalidad (finge)

Para hallar la felicidad eterna

En el baúl de los recuerdos que conservas.

-Axel… ¿en qué piensas?- pregunto la chica al ver que no tenía la total atención del pelirrojo.

-Nada- dijo para después capturar sus labios. Después de todo no estaba dejando de ser él, sólo comenzaba a recuperar su antigua personalidad.

-¿Seguro?- volvió a preguntar sin estar del todo convencida.

-Claro que sí- contesto para pasar sus manos a la espalda de la chica y poder desabrochar su sostén.

Pese a todo sigo solo y con dudas de avanzar

Mi destino eligió lanzarme

Veo zarpar mi barco con la carga de mi corazón abordo

Y odio ver cómo se va.

Nuevamente la lujuria se hacía presente en él, al parecer ese día se terminaría acostando con cinco chicas, pero que más daba, la persona por la cual había cambiado ya no se encontraba cerca.

No tengo pruebas de que existo,

Mi corazón sigue muerto por lo visto,

Escribo por épocas;

Mis letras entienden mi llanto.

-¡Oh Axel!- gritaba Yuffie presa del placer que le provocaba el chico -¡Sigue así!- decía antes de que sus gemidos invadieran la habitación.

"Axel! ¿Cuántas veces deseo escuchar su nombre salir de los labios de él? Un deseo que ya no se cumpliría.

-¡Dios!- grito la chica bajo él- No te detengas.

Mis penas en forma de gotas

Y siento que ya no puedo

Poco a poco voy sintiendo como me muero.

Solo se limitaba a hacer lo que la chica le pedía. "Axel", no, ese nombre ya no le pertenecía, ya no podía llevarlo, ya no lo quería…

Había usado su primer nombre como muestra de que había cambiado.

-Vaya tontería- susurro, sin detener sus movimientos.

-¿Qué… dices?- decía entrecortado la chica.

-Nada- contesto en seguida.

Estoy en ninguna parte,

Solo con un corazón roto que ya no controlo,

Lo que no mata dicen que hace más fuerte

La suerte no existe,

Vino por mí la muerte.

Ambos se encontraban recostados cubiertos sólo por la sábana, intentando regular sus respiraciones.

-¿Qué es una tontería Axel?- soltó de repente Yuffie.

-¿Qué?

-Hace un rato dijiste "vaya tontería", ¿A qué te referías?

-A nada- contesto de mala gana.

-No te creo, no eres de esas personas que dicen cosas sólo porque sí. ¿Qué te incomoda?

-Nada, ya te dije.

-Por favor Axel, ¿esperas en verdad que te crea?

-No me llames así.

Vendo mi alma por un corazón que sirva,

Estoy harto de ver las cosas siempre desde el mismo prisma,

Mi corazón lo consumió el olvido

Por negarme a recordar lo vivido.

-¿Llamarte cómo?- pregunto la chica un poco confundida.

-Axel.

-… Pero si es tu nombre- dijo la chica mientras alzaba más la sábana para cubrirse y se sentaba, para poder ver mejor al pelirrojo.

-No quiero que me llames por él- decía sin inmutarse, aún se encontraba recostado sobre sus brazos, con la vista fija en el techo.

-¿Entonces cómo te digo?, ¿Chico pelirrojo?

-Lea

-¿Lea? ¿Y por qué de esa forma?- no comprendía la forma de actuar de Axel.

-Es mi segundo nombre.- Dijo a secas dándole la espalda a la chica.-Si ya no tienes nada que decir será mejor que te calles, quiero dormir un poco- añadió un poco molesto, no sabía porque simplemente no le cerro la puerta en la cara a Yuffie, hubiera sido más fácil.

No tengo alma, soy un incorpóreo

Que plasma sentimientos en folios,

Me convertí en una sombra…

Busco el reino de los corazones pa no estar a solas.

-¿Qué diablos te sucede?- dijo la chica antes de acostarse e intentar dormir un poco, la verdad es que también estaba cansada.

-Lea… creo que seguiré viviendo en el pasado- dijo apenas audible sólo para él. –Sí, tal vez regresar a su pasado no era tan mala idea.

-¡Diablos! Es tarde- Seifer se sobresaltó un poco al ver la hora de su reloj y es que se la estaba pasando tan bien con Roxas que el tiempo paso de forma excesivamente rápida.

-¿En serio?- pregunto el menor levantándose de encima del otro y desemperezándose un poco.

A final de cuentas terminaron acostados en el sillón, Roxas sobre Seifer viendo una película.

-Si… tengo que irme.- Dijo con desgana -¿Qué pasa?- pregunto al ver la expresión que en esos momentos Roxas demostraba.

-No, nada- logró decir antes de que un bostezo se presentará.

Seifer se quedó observándolo fijamente, Roxas estaba tallando sus ojos como un niño pequeño, mientras otro bostezo lo atacaba, se veía bastante tierno.

-Roxas…

-Humm

-¿Vas a hacer algo mañana?

-mmm… tenía planeado salir con los chicos pero no sé qué pase por lo de hoy.

-¿Te parece si el lugar de salir con ellos sales conmigo?- dijo mientras se ponía su chaqueta.

-Sería una buena…- el beso que Seifer le dio en ese momento le impidió terminar la respuesta.

Paso sus brazos alrededor del cuello del otro mientras quedaban una vez más recostados, poco a poco sentía como perdía el escaso control y mando que pudo obtener al inicio del beso, ahora sólo disfrutaba de la danza en la cual la lengua de Seifer invitaba a la suya. Tenía que aceptar que sus labios ya le ardían un poco y es que a lo largo del día se habían besado bastante.

-Entonces es una cita para mañana-hablo el mayor una vez se hubo separado –Buenas noches- acompaño con un beso rápido y se dirigió a la puerta.

-Buenas noches- contestó Roxas antes de que el otro saliera.

Una vez se encontró solo, soltó un gran suspiro. –Qué día… quería estar solo y a final de cuentas obtuve una agradable compañía. –Intento poner un poco de orden en la sala antes de irse a acostar.

-¡Hayner, espera!- Olette por fin había alcanzado al chico junto con Pence –Hey, ¿Qué te sucede?- pregunto la chica -¿Por qué saliste corriendo de repente?

-¿Acaso no lo escuchaste?- dijo el chico al momento que se soltaba del agarre.

-Claro que lo escuche pero no es una razón para tu actitud.

-Si lo es, ¿Qué no lo entiendes? Nos traiciono.

-¿Traicionarnos? ¿Pero qué dices Hayner?- pregunto Pence al no comprender del todo la acusación.

-Sí, traicionarnos… con Seifer- dijo el chico un poco sombrío.

Los otros dos callaron, ambos sabían la historia de Hayner y Seifer y por esa razón comprendían un poco la reacción y el enfado del rubio, pero tampoco lo excusaba de todo.

-Oye, cálmate un poco- decía Olette en un intento por animarlo. –Roxas no conoce lo que sucedió, tienes que comprenderlo.

-Eso lo sé- decía Hayner al momento en que apretaba los dientes- Pero no puedo evitar estar molesto.

-Hayner…

-Ya no importa, será mejor que me vaya. –Acto seguido se alejó lentamente del dúo- los veo mañana- dijo antes de irse.

Se quedaron viendo cómo se iba, tal vez había sido un golpe más fuerte de lo que esperaba.

-Ah… espero que el día pasé rápido.

-¿Por qué Roxas?- pregunto Olette al escuchar al rubio.

-No, nada en especial Olette, lo decía sólo por decir. –dijo en un intento de salir del apuro. –Oye, ¿Y Hayner?-pregunto al caer en cuenta que no había visto al chico parte de la mañana.

-Pues vino con Pence y conmigo, pero ni idea.

-Ya veo.

-Roxas, ¿Qué sucedió ayer?- Pence prestó total atención a Roxas en cuanto la chica hizo la pregunta, la verdad es que ambos tenían curiosidad.

-Sinceramente… ni yo lo sé- contesto el rubio- justamente iba a hablar de eso con ustedes.

-Comienza entonces- se escuchó una voz detrás de los chicos. Era Hayner quien por fin hacía acto de presencia.

-¡Hayner!- dijeron Pence y Olette al ver al chico.

-¿Dónde te has metido?- pregunto Pence.

-Por ahí, ¿tienen alguna clase?

-No, creo que he terminado todas- contestó la chica.

-Yo tengo una clase dentro de dos horas- dijo Pence.

-Yo tengo una hora libre- contesto Roxas.

-Yo igual, ¿Quieres hablar ahora Roxas o después de que termines tus clases?- pregunto Hayner, la verdad todavía estaba un poco molesto pero aun así tenía que escuchar la explicación del chico.

-… Creo que es mejor ahora- dijo levantándose de su asiento para dirigirse a otro sitio. -¿Les parece si hablamos afuera?

-Como quieras- dijo Hayner para ir detrás de él junto con los otro dos.

Los cuatro se encontraban en el patio del instituto, justamente en el lugar que se había convertido su punto de reunión, donde habían hablado con Roxas por primera vez.

-¿Y bien?- pregunto Hayner en espera de la explicación del chico.

-Primero quiero disculparme con ustedes por mi comportamiento de ayer- comenzó a decir Roxas- realmente no me encontraba muy bien mentalmente y al principio quería estar solo…

-A mí no me pareció así- dijo el rubio interrumpiendo al otro en su diálogo.

-Lo sé, por eso dije "al principio"- recalco Roxas- también por eso me fui del café, después sucedió que llegó Seifer y pues… al final termino acompañándome a casa.

-Bueno creo que eso explica un par de cosas- dijo Pence- pero… ¿cómo estuvo lo del novio?

-Sí, se supone que únicamente te acompaño a casa… ¿Qué fue lo que paso?- preguntaba Olette.

-Con eso… tal parece que comenzamos a ser pareja desde ayer.- Dijo el rubio balbuceando un poco y obteniendo un ligero sonrojo.

-¡Qué lindo!- dijo Olette al ver la reacción de Roxas había sido un gesto bastante tierno a ojos de la chica.

-Sí, bueno… es algo vergonzoso admitirlo, ¿saben?

-No te preocupes Roxas, por nosotros no hay problema ¿Verdad Olette?

-No, para nada.

-Eso me relaja un poco.- Dijo Roxas, para después dirigir su mirada hacía Hayner, después de la interrupción ya no había dicho nada, eso lo inquietaba un poco. Hayner ¿Tú qué opinas?- preguntó, aún lo veía molesto.

-Tengo que ir a clases- dijo para después levantarse e irse, pero se detuvo- Después de clases te diré que opino.

-Pero…- no pudo decir más, el otro se alejó rápidamente, no quería escuchar más- No puedo después de clases- dijo en un susurro.

-Roxas, ¿Estas bien?- Olette se había percatado de la reacción del chico al escuchar a Hayner.

-Si… creo, pero el problema es…

-Estas ocupado después de clases ¿cierto?- pregunto la chica.

-Si… un poco- dijo con una ligera sonrisa.

-No te preocupes Roxas, nosotros le diremos a Hayner- dijo Pence intentando calmarlo.

-Pero…

-Quédate tranquilo, después de todo fue muy apresurado lo que dijo.

-¿En serio?

-Si… también Hayner necesita algo de tiempo.

Roxas agradeció a los chicos, de verdad que le servía su apoyo.

Después de haber terminado sus clases, Roxas tomo camino a su casa, había quedado con Seifer de encontrarse ahí. No se preocupó de nada al recordar que Pence y Olette lo dispensarían con Hayner. Justo estaba abriendo la puerta cuando unos brazos lo tomaron por la cintura.

-Hola- dijo Seifer en su oído de forma delicada y tierna.

-Hola- contesto Roxas con una sonrisa- No creí que fueras tan puntual.

-Bueno, si se trata de ti puedes estar seguro de que lo voy a ser- dijo para después morder el lóbulo de la oreja del rubio.

-Entonces yo también tendré que ser puntual. –Dijo dándose la vuelta y quedando frente a Seifer.

-Eso parece- comenzaron un beso apasionado, Roxas se sentía bien y Seifer igual, tanto que ninguno se percató de Hayner.

-Roxas- dijo el recién llegado.

-Hayner- contesto el mencionado separándose rápidamente del mayor- Oye Hayner… -dijo Roxas o al menos intento decir pero sólo pudo ver como el otro salía corriendo.

-¿Otro problema?- pregunto Seifer sin soltar al menor.

-Así parece- contesto sin saber muy bien que hacer, si quedarse con Seifer o ir tras de Hayner.