Después de haberse "perdonado" una a la otra, Kirigaya y Chitaru pasaban casi todo el tiempo juntas, excepto por las noches ya qué el medico que atendía a Namatame decía que la chica debía descansar bien para mejorar más pronto, por lo tanto al caer la tarde Hitsugi debía marcharse, ella estaba quedándose en la habitación de un motel ya que al no poder volver con el grupo Datura no tenía otro lugar al cual ir; pero tan pronto llegaba la mañana ella volvía al hospital donde la mayor la aguardaba conimpaciencia ,siempre recibiéndola con su amable sonrisa, la pequeña Kirigaya no la hacía esperar ya que tan pronto llegaba saludaba a su querida Chitaru-san con un abrazo y un tierno beso provocando el sonrojo en el rostro de Namatame, después de todo Chitaru era un poco más tímida y reservada en lo que refería a las muestras de afecto, caso contrario a la pequeña Hitsugi quien no tenía ningún recato en demostrar a la pelirroja cuanto la quería. Pasaban los días charlando acerca de sus futuros planes juntas, a veces salían a caminar por los jardines del hospital para esto Chitaru necesitaba la ayuda de Kirigaya, debido a su larga estadía en cama aún se encontraba muy débil, a pesar de estar en el hospital ambas chicas se sentían felices con su sola compañía dejando crecer aquel amor tan especial que se tenían.

Pero nada es perfecto ni la felicidad es eterna, algo estaba por venir para aquel par de chicas, algo que pondría a prueba su amor y sobre todo, sus vidas.

Una tarde Hitsugi se había tenido que marchar un poco antes ya que se sentía cansada, dejando a Namatame en su habitación, la pelirroja pensaba en lo que sucedería al salir de ahí,pensaba en las posibles represalias que tomaría en grupo Datura por la deserción de Kirigaya, pero alguien ahuyento esos pensamientos de su cabeza, ya que por la puerta cruzaba una mujer apoyada en un bastón, una mujer de aspecto envejecido y demacrado con un cano y largo cabello lacio, caminando con dificultad se acercó a Chitaru quien en sus ojos escarlata no mostraba otra cosa más que sorpresa

-Namatame-san nos volvemos a ver- dijo con seriedad la mujer

-senpai!- respondió la chica sin poder ocultar su asombro

-pareces sorprendida con mi visita Namatame-san-

-bueno, si un poco, no la esperaba senpai-

-¿ah no? Has sido una de mis mejores aprendices, tenía que saber cómo te encontrabas-

-e…estoy mucho mejor- la mujer no miraba a Chitaru a los ojos, de hecho Namatame veía algo extraño en aquella mujer, algo que no era propio de su senpai

-Namatame-san he escuchado acerca de tu actuación en el Black Group- Chitaru sintió que el mundo se venía abajo, algo decididamente malo estaba por pasar, lo presentía

-¿mi…actuación?- pregunto la joven tímidamente

-si así es, lo sé todo Namatame- el frío tono de la mujer indicaba peligro

-senpai ... yo ... -

-No Namatame! Seré yo quien hable!- finalmente la mujer miro a los ojos a Chitaru, esta última encontró en ellos rencor nada más que puro rencor-así que, cuéntame Namatame ¿cómo te sientes traicionando a la persona que te enseño todo cuanto sabes? ¿Qué se siente ser una traidora?!- una de sus peores pesadillas estaba volviéndose realidad, la chica no sabía que decir

-este silencio tuyo es indigno Namatame, creí que eres un poco más valiente…pero veo que me equivoque, una de mis mejores estudiantes resulto ser solo una traidora cobarde-

-senpai, please ... -

-dije que sería yo quien hablaría así que guarda silencio!...sabes Namatame cuando me dijiste que te unirías al Black Group para encontrar a la asesina de mi hija me sentí un poco aliviada, sabía que si alguien podía dar justicia a la muerte de mi pequeña esa serías tú…tú siempre supiste que yo no deseaba venganza, la muerte de esa maldita asesina no me traería de regreso a mi hija,pero verte a ti tratando de buscar esa justicia que nadie más me había dado me hizo sentir un poco mejor…creí que todo terminaría, creí que por fin esa asesina dejaría de arrebatar vidas inocentes,pero,no fue así,me lleve una amarga sorpresa al saber que mi mejor estudiante,la chica que buscaba justicia para mi hija había terminado enamorándose de Angel Trumpet…en pocas palabras Namatame me traicionaste- la mujer miro con odio a su antigua alumna

-Senpai ... -

-No Namatame! No vine aquí para escuchar tontas disculpas,solo vine aquí a hacerte una advertencia…o terminas de una vez con esa asesina o lo haré yo a mi manera, decide!-aquello era totalmente inesperado para Chitaru,de hecho no lo podía creer

-No haré eso-fue lo único que dijo la pelirroja

-entonces lo haré yo Namatame…-

-usted misma dijo que no deseaba venganza!- la interrumpió Chitaru

-y así era,pero verte a ti con esa asesina despertó en mí el deseo de venganza,primero me arrebato a mi hija y ahora es la causa de que mi mejor alumna me traicionara, esa asesina merece mucho más que la muerte,así que te lo preguntare una vez más…¿terminaras con Angel Trumpet o lo haré yo?- Chitaru no tenía que pensarlo,miro desafiante a su senpai

-yo no voy a matar a nadie y menos a una niña-

-¿por qué te importa eso? Mi hija era también una niña y a ella no le importo-

-senpai…yo…lo lamento pero no mataré a Kirigaya-

tú desees, solo recuerda, yo te di la oportunidad de hacer justicia en contra de esa asesina…-

-quitarle la vida a alguien más no es justicia!-

-lo es para mí, Namatame-

-lo que usted quiere es venganza y eso de ningún modo está bien-

-lo dices porque no fuiste tú quien perdió a una hija…ya veremos cómo te sientes después de ver muerta a tu querida asesina…- aquello era más de lo que Chitaru podía permitir

-basta! No dejaré que usted ni nadie toque a Kirigaya!-

-eres una vergüenza Namatame…de ser una brillante alumna te has convertido en la cobarde y traidora guardiana de una asesina-

-usted no lo entiende, está cegada por su deseo de venganza!-

-y tú Namatame estás cegada por un supuesto "amor"…solo recuerda que los asesinos despiadados como Angel Trumpet no son capases de sentir amor- sin decir más,la mujer dio media vuelta y se marchó de la habitación.

Chitaru no podía creer todas las cosas que su senpai le había dicho,la mujer había cambiado totalmente, ella la recordaba como una mujer buena y amable pero tal parecía que su supuesta traición la había vuelto alguien vengativo y peligroso, algunas lágrimas escaparon de sus ojos escarlata, no podía negar que le dolía perder a alguien tan especial como su senpai, pero tampoco podía acceder a cometer el asesinato de una niña y menos de una a la cual quería con todo su corazón, con la tristeza latiendo en su pecho se dejó caer en la almohada y cerró los ojos deseando que todo hubiese sido un sueño y nada más,pero sus sueños tampoco la ayudaron a sentirse mejor

***miraba un cuerpo,una figura pequeña y delgada con las ropas desgarradas,reposando en medio de un charco de sangre,sangre emanada de una herida en el cuello,justo en la yugular, aquella persona aún no moría, se escuchaban sus débiles quejidos y su respiración entrecortada,de la nada una mano se posó en su hombro y una voz familiar le dijo casi al oído

-Bien hecho Namatame-san por fin has terminado con esa asesina- se volvió a mirar a quien le hablaba,entonces se encontró con su senpai quien la miro con una sonrisa fría y extraña

-lo has hecho muy bien Namatame-san- Chitaru no tenía idea de lo que hablaba la mujer

-¿Qué?- pregunto la pelirroja confundida

-Todo ha terminado Namatame-san por fin has hecho justicia, por fin mataste a Angel Trumpet- aquello le cayó como un balde de agua helada,se miró a si misma sosteniendo una elegante espada de plata manchada de sangre la cual dejo caer enseguida presa del pánico sabiendo con anticipación lo que había hecho,entonces se arrodillo a mirar el cuerpo;el cabello largo y claro de un tono azulado,los ojos dorados dejando escapar gruesas y abundantes lagrimas sobre su infantil rostro,ahí estaba Kirigaya perdiendo lentamente la vida,la pequeña chica miro a los ojos a Namatame quien paralizada por el miedo no sabía que decir,entonces brindándole una débil sonrisa tan solo dijo

-Chitaru te amo…-fue todo lo que aquella chica dijo ya que Namatame miro como la luz escapaba de sus hermosos ojos dejando en ella una mirada estática y perdida carente ya de toda vida,verla morir la saco de su trance,ella tomo entre sus brazos el ya inerte cuerpo y lloró amargamente

-Hitsugi…Hitsugi…por favor no me dejes- entonces sus lamentaciones fueron interrumpidas por la fría voz de su mentora

-No hay porque llorar Namatame,esa chica era solo una asesina…su vida no tenía valor, el mundo estará mucho mejor sin ella- la pelirroja siguió llorando a su pequeño ángel entonces la profesora perdió la paciencia

-basta! No deberías llorar así, después de todo tú misma le cortaste la garganta…-***

Fue en ese momento qué ella despertó,con el rostro cubierto de lágrimas y un frío sudor helando su cuerpo,su corazón latía con violencia presa aún del pánico "Fue solo una pesadillo, mada más que un sueño" se repetía a si misma tratando de calmarse, ella no le haría eso a Kirigaya, ella nunca la lastimaría, mientras pensaba aquello a la habitación llego Hitsugi

-Chitaru-san…- al verla lo primero que hizo fue tomar a la pequeña chica entre sus brazos, le dio un beso en la frente y se aferró a su cuerpo

-me alegra tanto verte Hitsugi- Kirigaya se ruborizo, era extraño que Namatame la llamará por su nombre

-¿está todo bien Chitaru-san?- la mayor la miro y sonriendo de manera amable solo dijo

-todo está bien porque estás aquí conmigo-

-Chitaru-san…- pero no pudo decir nada más, sintió como sus labios eran silenciados por un beso, Namatame besaba a la chica de los ojos dorados sujetándola con delicadeza por la cintura y acariciando su cabello,Kirigaya se encontraba en el cielo, este repentino beso era la mejor de las sorpresas, después de algunos instantes rompieron aquel beso y se miraron a los ojos

-Te amo…Hitsugi- la chica del cabello azul sintió sus mejillas enrojecer pero con la más radiante de las sonrisas abrazo a su Chitaru-san, mientras la pequeña descansaba en su pecho una sola idea le cruzaba por la mente a Namatame y esta era

"Nadie lastimara a Hitsugi, protegeré a la chica que amo".