Namatame no dejaba de pensar en lo dicho por su senpai, un miedo denso y grande se extendía por su interior, no sabía aun lo que su antigua profesora haría, pero fuera lo que fuera tendría que tener mucho cuidado con Kirigaya y protegerla a como diera lugar, un pensamiento le paso por la mente "Ahora sé cómo se sintió Azuma al proteger a Ichinose", mientras pensaba aquello Kirigaya llego a la habitación, solo que Chitaru no lo noto, tan perdida se encontraba en sus pensamientos que solo reacciono al sentir un beso en los labios, sorprendida pero a la vez encantada se entregó a aquel beso, le gustaba la manera como siempre la besaba Kirigaya, de manera suave, tierna, llena de amor, después de algunos instantes por fin rompieron aquel beso y se miraron a los ojos, Namatame un poco sonrojada y Hitsugi sonriendo de manera inocente

-buenos días Chitaru-san- dijo la niña alegremente

-b…buenos d…días Kirigaya- respondió torpemente Namatame

-Chitaru-san ¿puedo besarte otra vez?, es que tus labios son tan dulces- esto hizo sonrojar aún más a la pelirroja, Kirigaya sin embargo no espero respuesta, al instante ya estaba besando otra vez a su Chitaru-san esta última sabía que no valía la pena resistirse, de hecho ella nunca podía decir que no a cualquier cosa que la pequeña deseara, aquellos ojos dorados y tiernos siempre terminaban convenciéndola, y al no poder negarse lo único que le quedaba era disfrutar de aquel momento, de los suaves labios de su pequeño ángel. Aunque se encontraba feliz en esos momentos en un rincón de su mente lo sucedido con su senpai no dejaba de perturbarla sintiéndose aún peor al ver a Hitsugi, no podía ni imaginar que algo malo le sucediera a la pequeña chica, había decidido no decirle nada sobre la amenaza de su antigua profesora, no deseaba preocuparla ni hacer que se sintiera mal, pero en el fondo ella sabía que tarde o temprano Kirigaya se enteraría después de todo no sería posible ocultarle que intentarían matarla.

Todo aquel día Namatame trato de alejar de sí misma aquellos oscuros pensamientos, pero sus intentos fueron en vano, le pasaban ideas y más ideas por la cabeza, pero ni una de ellas era buena, primero se planteó alejar a Hitsugi de su lado, tal vez si lo hacía senpai la dejaría tranquila, pero no podía hacer eso, no soportaría perder a la persona que amaba y de igual manera si su profesora deseaba venganza sería más fácil para ella dar caza a Kirigaya si ella la abandonaba, otra de las ideas que paso por su mente fue matar a su senpai, pero tan pronto apareció esa idea le pareció repugnante, ella no era capaz de asesinar a su mentora, ¿ir con la policía? Lógicamente imposible, si lo hacía lo más seguro era que ella y Kirigaya terminarían en prisión, estaba de verdad atrapada en el medio de una batalla, de un lado el amor y del otro "la justicia".

Hitsugi no podía ignorar que algo andaba mal con Chitaru, todo aquel día la chica pelirroja había estado un poco ausente, como perdida dentro de sí misma, y cuando la miraba podía notar cierta inquietud y tristeza en aquellos ojos escarlata, ¿Qué le sucedía a Chitaru-san? Se preguntaba Kirigaya, le preocupaba que Namatame ya no quisiera estar con ella, "Si eso sucede, merecido lo tengo, ella nunca olvidara que yo soy quien mato a la hija de su maestra" pensaba Hitsugi mientras miraba a Chitaru suspirar y bajar la mirada, amaba a Namatame, la amaba más que a nada en el mundo y no deseaba perderla, ella estaba dispuesta a hacer cualquier cosa tan solo para estar a su lado, "¿Quién dice que los asesinos no tenemos corazón?" pensó con tristeza Kirigaya.

Las horas transcurrieron veloces para Chitaru quien perdida en sus ideas ignoraba el tiempo y lentas para Hitsugi quien preocupada por su amada se consumía con su intriga, la tarde había llegado y era momento de que la chica de los ojos dorados se marchara, se despidieron con un beso y la más profunda de las miradas, Namatame miro a la menor salir por la puerta, tan pronto esta se cerró ella se dejó caer sobre las sabanas, odiaba ocultarle algo tan serio a Kirigaya, pero eso era lo mejor, no pudo seguir pensando en ello ya que llamarón a la puerta

-adelante, ¡pase!-la puerta fue abierta, un hombre alto y vestido con un traje y corbata en color negro entro a la habitación

-buenas tardes, lamento molestarla señorita pero me han pedido que le entregue esto- el hombre le tendió un sobre de color blanco, ella lo tomo y leyó su nombre escrito en el

-gracias- dijo la pelirroja

-no fue nada, con su permiso señorita- sin más el hombre salió dejándola sola, ¿Quién la habría enviado aquello? Pronto lo sabría, rasgo el sobre cuidando no romper el contenido, dentro había una carta

"...

Namatame-san

Me he tomado la libertad de escribirte esta carta para ofrecerte una última oportunidad, solo lo diré una vez más ¿Estás dispuesta a hacer justicia en contra de Angel Trumpet? Si estás dispuesta a hacerlo responde a esta carta, pero si no, interpretare tu silencio como la reafirmación de tu cobardía y de tu traición.

Namatame-san ¿Sigüés cegado por un amor falso?

En el caso de que tu respuesta siga siendo la misma, toma entonces estas líneas como una advertencia… ¡EL JUEGO COMIENZA!

No voy a ensuciar mis manos con la sangre y muerte de esa maldita chica, aunque lo deseo tú sabes que mis limitaciones físicas no me lo permitirían, así que haré que alguien más se encargue de matar a esa asesina, ¿uno? Tal vez dos o ¿Qué tal mil intentos? Aun no me decido por cuantas veces trataré de hacer que ella muera, quisiera que fuera al primer intento, pero, sé que no será así porque tú estás con ella y no eres fácil de vencer Namatame, después de todo de mis alumnas has sido tú la mejor, como sea, tratare y seguiré tratando hasta que la vida de Angel Trumpet sea arrebatada, enviare asesinos que harán el trabajo en mi nombre, pero no sabrás cuando, así que no bajes la guardia, no habrá advertencias ni límites de tiempo solo cuando la asesina en turno sea neutralizada daré como fallido el intento de homicidio y enviaré otra más y así será hasta que el cadaver de la chica me sea traído..

Pero seré justa contigo Namatame-san así que esperare hasta que salgas del hospital para comenzar el juego, bien, no tengo nada más que decirte, así que, Adiós Namatame y recuerda, los asesinos como Angel Trumpet no son capaces de sentir amor.

... "

Chitaru termino de leer la carta, tal parecía que su profesora se había vuelto completamente loca, hablaba de un homicidio como si se tratase de un simple juego, en el mundo frío de un asesino tal vez eso resultaría normal, pero para Namatame esto no era así, aquellas palabras la hicieron enfadar ¡Nadie tocara a Hitsugi! Se dijo furiosa a sí misma, doblo la carta y la escondió bajo su almohada, así que enviara asesinos a buscar a Kirigaya, pensó, aquello era peor que lo que había imaginado, siendo entrenada para matar Namatame sabía que aquellos homicidas no se detendrían ante nada para cumplir con su misión, no sabía a qué clase de personas se enfrentaría pero era seguro que le sería difícil "Debo ser fuerte, debo proteger a Hitsugi" cerró los ojos pensando en las posibilidades que tenía, su cuerpo se había debilitado a causa del veneno que había ingerido, pero confiaba en que aún poseyera aquella habilidad para el combate, sabía pelear cuerpo a cuerpo y era muy diestra en el uso de la espada, tendría que poner en practica todo cuanto sabía, esa noche durmió poco, su mente trabajaba intentando formarse una estrategia contra oponentes que ni siquiera conocía, le sorprendió ver la llegada del sol, no había logrado dormir más de una hora seguida, en cualquier momento llegaría Kirigaya, así que decidió aparentar estar lo mejor posible, Hitsugi no debía enterarse de nada, aún no.

Sin embargo, cuando la chica peli azul llego a ver a su amada enseguida noto que algo seguía estando mal con ella, se encontraba muy pálida y con oscuras ojeras bajo los ojos, se acercó a ella y le dio un beso en la mejilla

-buenos días Chitaru-san-

-buenos días Kirigaya- incluso su voz se escuchaba cansada

-¿estás bien Chitaru-san?- la pelirroja pareció un poco turbada por la pregunta

-s…si estoy bien- respondía con claro titubeo, entonces Hitsugi se colocó frente a ella mirando directamente sus brillantes ojos escarlata

-Chitaru-san no debe mentirle a Kirigaya- la pequeña chica le dio un beso, la beso tan intensamente que la pelirroja sentía que se quedaba sin aíre, entonces Hitsugi rompió aquel beso y dirigió sus labios al oído de su amada

-Kirigaya deberá castigar a Chitaru-san si ella le sigue mintiendo- entonces le dio una suave mordida en la oreja bajando lentamente y besando su cuello, Chitaru completamente sonrojada disfrutaba de aquello sintiendo los suaves labios de Hitsugi rozando su piel, la pequeña chica le demostraba lo que sentía sin recato, entonces dejo de besar su cuello y mirándola de manera dulce pregunto

-dime, ¿Qué te pasa Chitaru-san?- no podía mentir, no a esos ojos tan tiernos

-no es nada, tan solo no he dormido bien- Kirigaya se quedó pensando por algunos instantes y después sonrió

-entonces es hora de dormir Chitaru-san- se puso de píe y cerro las cortinas dejando en penumbras la habitación, Namatame estaba realmente cansada, así que se recostó, Hitsugi a su lado comenzó a acariciar aquella melena pelirroja, las suaves caricias adormecieron a Chitaru, lo último que vio antes de cerrar los ojos fue aquel par de hermosos ojos dorados.

Namatame ya se había quedado profundamente dormida, Kirigaya la miraba, era tan hermosa, todo de aquella chica le gustaba, sus ojos, su voz, su cuerpo, era perfecta, mientras miraba noto un trozo de papel bajo la almohada, con delicadeza saco aquella hoja y comenzó a leerla, era la carta que el día anterior Chitaru había recibido, con cada palabra su sorpresa y miedo aumentaban, no podía creer lo que estaba ahí escrito, ¿Por qué no me lo dijo? Se preguntó Hitsugi, la niña comprendió todo, la profesora de Chitaru quería que ella pagara por matar a su hija, por su culpa Namatame había peleado con su senpai, se sentía culpable, muy culpable, no quería creer que ella era la causa de los problemas de su amada, "Chitaru-san no merece sufrir por culpa mía" se dijo a sí misma, dejo la carta cuidadosamente bajo la almohada y entonces se puso de pie lista para salir de la habitación, se detuvo solo para inclinarse a dar un beso en los labios de la chica dormida

-Chitaru…te amo- dijo suavemente, entonces con lágrimas en los ojos y sin mirar atrás ella se fue.

Pasaron algunas horas para que Namatame despertara, al hacerlo miro a su alrededor, se encontraba totalmente sola, ¿Dónde está Kirigaya? Se preguntó, tal vez había salido, tratando de no preocuparse se sentó en la cama, miraba a la nada cuando la puerta se abrió creyendo que era Hitsugi volvió enseguida la mirada, pero no era la niña de los ojos dorados, era una enfermera

-señorita, su amiga la señorita Kirigaya me pidió que le entregara esto en cuanto despertara- le dio una hoja de papel doblada

-Gracias- la enfermera salió, con inquietud Chitaru desdoblo la hoja y leyó

"...

Chitaru-san

Lamento tanto haberme ido sin despedirme de ti, pero sé que su hubiera esperado no habría tenido el valor de decirte adiós. He decidido salir de tu vida, alguien tan mala como yo no debe estar junto a una persona tan amable y cariñosa como lo eres tú, no puedo dejar que tu vida se vea manchada por mis propios crímenes, es momento de que me aparte de tu camino.

Chitaru, yo, leí la carta que te escribió tu profesora, no puedo dejar que sigas sufriendo por causa mía, tú no te lo mereces, soy yo quien merece sufrir, responde a la carta de tu profesora y dile que me he marchado, deja que las asesinas se encarguen de Angel Trumpet, Chitaru-san olvídate de mí, olvídame y se feliz, espero y algún día puedas perdonarme.

Adiós Chitaru-san, nunca te olvidare.

... "

Chitaru termino de leer, no quería creer nada de lo que hay estaba escrito, no podía ser cierto que ella se hubiera ido, se levantó de la cama yendo hasta donde estaban sus ropas, apresurada se vistió y sin decir nada a nadie salió a las calles en busca de Kirigaya, no la podía dejar ir, no podía perderla, la amaba demasiado y no quería vivir sin ella.