Namatame no podía creer lo que sus ojos veían, casi desnuda esposada y lastimada ahí estaba su pequeña Kirigaya, aun a la distancia podía ver gruesas lágrimas cayendo por sus mejillas, la expresión de miedo y dolor en el rostro de la niña le decía cuanto era lo que la pobre Hitsugi estaba sufriendo, ella intentaba liberarse de sus ataduras, ponía toda su fuerza en ello, pero las gruesas cuerdas la tenían muy bien sujeta

-Basta! Detente! Deja de lastimarla!- gritaba desesperada la pelirroja, sin embargo Takechi la ignoro, empuño sus tijeras y las clavo en el hombro derecho de su víctima, un nuevo grito de dolor resonó en el lugar, Kirigaya solo miraba el rostro de su agresora, el sentir las afiladas tijeras desgarrando con lentitud su piel la habían paralizado, escuchaba la voz de Takechi con aquel detestable tono burlón y también la voz de Chitaru, "Chitaru-san, te amo" se dijo por dentro imaginando los ojos escarlata de su amada mirándola de aquella manera tan cálida, solo aquel pensamiento logro calmar los latidos violentos de su pecho, no tenía miedo a morir Chitaru la había perdonado después de todo, lo único que le causaba miedo era pensar que nunca más volvería a estar junto a su amada, su mente seguía perdida mientras su cuerpo era herido

-suéltala! Deja de lastimarla!- grito nuevamente Chitaru, Takechi comenzó a reír se puso de pie y se acercó a Namatame

-¿Qué pasa Chitaru-san? ¿Estás celosa porque estoy disfrutando de tu pequeña loli? No te preocupes, en cuanto acabe con ella seguiré contigo- entonces Takechi acerco sus labios al rostro de Namatame y con una lenta lamida recogió la sangre de la herida que ella misma le había causado

-¿Por qué haces esto Takechi? ¿Qué te ha hecho Kirigaya?-

-Bueno solo te diré que tu profesora te envía saludos- Chitaru lo comprendió todo, aquello era obra de su profesora, la venganza de su senpai estaba en curso

-Por favor Takechi, deja de lastimar a Kirigaya, haré lo que sea, mátame a mí, pero deja que ella se vaya- Takechi río fríamente

-si, te matare, pero de ninguna manera dejaré que ella se vaya… además Kirigaya y yo tenemos una cuenta pendiente, ella ataco a mi lindo conejo, nadie puede atacar a mi conejo solo yo!- Takechi volvió hasta donde estaba Hitsugi, la miro, le excitaban sus lágrimas, sus gritos, las heridas

-Sabes Kirigaya, nadie me entiende, nadie entiende la belleza de la muerte, oh sí! No hay nada más misterioso y bello que la muerte, ahora yo sorberé lentamente tu vida, volviendo placer tu sufrimiento, pintando una hermosa obra de arte con el rojo de tu sangre- Takechi deslizo el filo de las tijeras en el abdomen de la chica, una nueva herida sangro abundantemente, de los labios de Kirigaya escapo otro grito de dolor, Namatame se estaba volviendo loca, no soportaba mirar aquello sin poder detener a esa maldita asesina, gritaba pidiendo a Otoya que dejará de lastimarla, pero la sádica chica se encontraba en pleno éxtasis sus mejillas sonrojadas, sus ojos brillando de manera siniestra y su cuerpo obteniendo aquel placer que solo con asesinar podía obtener sintiendo las tijeras como parte de sí misma, Chitaru no dejaba de forcejear causándose daño al intentar aflojar sus amarras, pero era todo en vano, sentía latir su corazón con violencia, los gritos de Hitsugi perforaban sus oídos torturándola internamente, un par de lágrimas se escaparon de sus ojos unos ojos con la más aterrada expresión pues miraban el momento en el cual Takechi hería una y otra y otra vez el cuerpo de Kirigaya, estaba ya tan lastimada

-¡Takechi por favor detente! ¡Ya no la lastimes más! Te daré cualquier cosa, pero basta por favor!- Otoya se puso de pie y camino lentamente hasta la pelirroja

-¿Me darás lo que yo quiera?-

-Cualquier cosa, solo detente-

-¿sabes? Al principio creí que hacía esto por la recompensa prometida por tu profesora, pero ahora, después de ver su dolor me he dado cuenta de que yo hago esto por amor a la muerte, si, amo asesinar es el placer más grande de este mundo y no hay nada que tú ni nadie pueda darme para detenerme-

-Ella es muy pequeña, deja de torturarla, por favor Takechi- Otoya miro sonriente los ojos de Namatame divirtiéndose con su rabia y desesperación

-Muy bien Chitaru-san tú ganas, dejaré de torturarla- la chica de los ojos esmeralda camino hasta Kirigaya arrodillándose junto a ella, entonces grito

-YA NO VOY A TORTURARLA! VOY A MATARLA AHORA MISMO Y DESPUÉS HARÉ LO MISMO CONTIGO!- empuño las tijeras y sujetándolas en alto se preparó para dar la puñalada final, ahí justo en el corazón, Namatame se había quedado en shock, estaba a punto de perder a la persona qué más amaba, Takechi reía como loca, Chitaru vio entonces algo pasar a su lado con suma velocidad, unos muy apresurados pasos fue lo único que escucho, entonces la siguiente escena fue desconcertante para la pelirroja, vio a una rubia chica llegar hasta Takechi y con un solo golpe en la nuca Jack el destripador fue noqueada ¡¿QUÉ DEMONIOS HABIA PASADO AHÍ?!

-Buenas noches Namatame-san, es un placer volver a verte- la rubia dio la cara, era nada más y nada menos que Hanabusa Sumireko

-¿Hanabusa?- dijo sorprendida Namatame quien no comprendía nada de aquello

-veo que he llegado justo a tiempo- dijo la chica mirando a Kirigaya quien por las torturas sufridas había perdido la consciencia, se acercó a Chitaru y ayudándose con las tijeras de Takechi la libero de sus ataduras, impaciente corrió hasta Kirigaya, no podía creer su estado, Hitsugi estaba cubierta por muchas heridas y por su propia sangre, por suerte estaba viva y no parecía tener ninguna herida fatal, busco en el bolso de Takechi las llaves de las esposas para poder liberar a Hitsugi, se quitó la chaqueta y cubrió con ella a su pequeña chica, Hanabusa estaba ocupada colocándole a Otoya las mismas esposas que Namatame había retirado, saco un pañuelo de su abrigo y con el amordazo a la asesina serial atando también un trozo de cuerda a su cintura, Sumireko miro a Chitaru con aquellos ojos tan azules

-Namatame-san, ¿deseas que las lleve a Kirigaya y a ti a algún hospital o prefieren que las lleve a casa?-

-Creo que es mejor ir a casa, no sabría cómo explicar esto a los médicos en un hospital-

-entiendo, bueno salgamos de aquí entonces- Chitaru con Kirigaya en brazos y Sumireko halando la cuerda atada a Takechi para arrastrarla se pusieron en marcha, la rubia se agacho a recoger algo del suelo, era el pequeño oso de felpa de Hitsugi

-Namatame-san no quiero ser entrometida, pero, ¿Qué está pasando aquí? ¿Por qué Takechi-san ha atacado a Kirigaya?-

-es una historia algo larga-

-bien, ya me contarás de camino a tu casa-

-¿y tú Hanabusa como has llegado aquí?-

-Kenmochi-san me ha pedido que viniese por ella-

-¿Kenmochi?-

-si, al parecer hace un par de horas recibió una llamada de Takechi, Kenmochi es una genio con las computadoras y los sistemas así que le fue sencillo rastrear de dónde provenía la llamada-

-y ¿Por qué no está ella aquí?-

-salió de la ciudad por un asunto de su grupo, despido colectivo, pero como yo le debía un favor me pidió que viniera a buscarla, no quiere que Takechi siga matando sin razón alguna, ahora tendré que vigilarla hasta que Kenmochi-san regrese-

-debió haberte hecho un favor muy grande-

-si, ella me ayudo a encontrar a Mahiru-

-¿está ella contigo?-

-si, pero decidió esperar afuera, aún le teme un poco a la oscuridad- por fin habían llegado hasta la salida, ahí estaba un auto esperando, un hombre vestido con un simple traje negro se acercó a Hanabusa

-Ponla en la cajuela y asegúrate de que quede bien sujeta- dijo la chica señalando a Otoya, el hombre hizo una pequeña inclinación y se apresuró a seguir la orden, en aquel momento una chica de plateados cabellos se acerco

-¡vaya! Aquí estás Mahiru-san!- Sumireko tomo la mano de la chica dándole un beso en la mejilla, Mahiru se sonrojo un poco, pero le sonrió tímidamente, sus ojos amatista mostraron gran sorpresa al mirar a Namatame con Kirigaya

-a mí también me sorprendió encontrarlas aquí- le dijo Hanabusa

-¿Quién…quien le ha hecho eso a Kirigaya?-

-fue Takechi-

-Takechi-san puede ser tan mala- dijo Mahiru recordando el acoso del que había sido presa por parte de Otoya cuando le quieto su "reliquia"; una vez que Namatame indicara la dirección de su apartamento al conductor se pusieron en marcha, durante el camino Chitaru conto a Hanabusa la razón por la cual Takechi les había hecho aquello y sobre "el juego" iniciado por su senpai, una vez terminado su relato Sumireko se quedó en silencio, pensando en todo cuanto había dicho la pelirroja

-…tal parece que a tu profesora la han vuelto loca sus deseos de venganza-

-eso parece, Otoya ha sido la primera, no sé qué más está por venir a como dé lugar esa mujer quiere acabar con la vida de Kirigaya-

-Namatame-san quiero hacerte una pregunta, espero que no te moleste-

-adelante, dime-

-¿Por qué Hitsugi-chan asesino a la hija de tu profesora?-

-Quisiera poder responderte, pero ni yo misma lo sé, al preguntarle se negó a darme sus razones-

-escuche que el grupo Datura solo persigue intereses personales-

-yo escuche lo mismo, pero, Kirigaya, ella es tan solo una niña no comprendo en realidad cual pudiera ser ese "interés personal"- Mahiru estaba en total silencio, mirando a la inconsciente Hitsugi, la miraba con cierta nostalgia en aquellos brillantes ojos, extendió su mano y regalo una caricia en la pálida mejilla de la peli azul

-los inocentes son las victimas preferidas de la oscuridad porque son más fáciles de manipular- dijo Banba-san en voz baja, Chitaru y Sumireko la miraron, en un principio no comprendieron sus palabras, pero poco después lo dicho por la chica cobro sentido, Hanabusa acaricio aquella cabellera plateada de Mahiru

-Mahiru-san puede decir muchas cosas con pocas palabras- Namatame miro un poco más detenidamente a Banba, la chica lucía diferente a como vagamente la recordaba, entonces cayo en la cuenta

-¿Esta noche no eres Shin'ya?-

-Shin'ya se ha ido, pudo marcharse ahora porque Mahiru-san ya no está sola, ahora yo cuidaré de ella-le respondió Sumireko

-vaya, entiendo- Chitaru recordaba a Shin'ya, ella y la chica jamás habían hablado pero recordaba su personalidad tan salvaje

-Shin'ya-san me ha cedido su tesoro más amado, ahora debo cuidarlo-dijo mirando a Mahiru que volvió a ruborizarse, ambas chicas se veían felices, Chitaru noto que estaban por llegar a su apartamento, entonces dijo algo que de la nada le llego a la mente

-Hanabusa ¿será seguro dejar a Takechi con Kenmochi, me preocupa que escape y vuelva por Kirigaya-

-No lo sé, según Kenmochi ella puede controlar a Otoya-

-¿de verdad? ¿Cómo?-

-No tengo idea, pero debe tener una buena manera, digo, sobrevivió a compartir habitación con ella y con lo demente que es Takechi eso fue un gran logro- Chitaru aún tenía sus dudas pero decidió no decir nada más, en aquel momento llegaron al edificio donde se encontraba su apartamento

-Bueno Namatame-san parece que hemos llegado-

-sí, gracias Hanabusa, de verdad si tú no hubieses llegado Kirigaya estaría muerta-

-fue una suerte, bueno hasta luego Namatame-san-

-Hasta luego Hanabusa…hasta luego Mahiru-san-

-a…adiós- respondió Banba, sin más por hacer ella y Sumireko siguieron su camino.

Chitaru llevo a Kirigaya hasta el interior del departamento, apresurándose busco un botiquín para poder curar las heridas de la chica, cada corte, cada lesión que veía la hacían sentirse peor, por dentro se odiaba a si misma por no haber podido detener a Takechi, se odiaba por no haber evitado todo aquello "Prometí protegerla y falle" se reprochó internamente, si no hubiese aparecido Hanabusa ahora Kirigaya estaría muerta.

Mientras tanto la autora intelectual de aquel intento de asesinato se encontraba en su residencia mirando como siempre aquella vieja fotografía de su hija, deseando por dentro la caída de Angel Trumpet, sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando alguien llamo a la puerta

-¡Adelante!- era su mayordomo

-Mi señora traigo noticias-

-¿Qué sucede?-

-Tal parece que Takechi Otoya ha fallado en su intento por acabar con la asesina-

-vaya, no puedo decir que me decepciona pues bien sabía que al primer intento no iba a caer, pero dime ¿Qué fue lo que paso?-

-Mi señora las cosas iban bien, ella estuvo a punto de matar a la asesina pero apareció otra chica y la detuvo con un solo golpe-

-¿otra chica? ¿Qué chica?-

-uno de los hombres que me acompañaron dijo que se trataba de la hija de un millonario, Hanabusa me parece que se apellidan-

-¡Hanabusa! Si, eh escuchado de ellos, es mejor no tener problemas con esas personas, son peligrosas, bueno pero, ¿dónde está Takechi?-

-Se la llevo la chica-

-Qué extraño, pero en fin, para el próximo intento me aseguraré de que no fallen-

-¿ya tiene pensado algo mi señora?-

-sí, nos serviremos de uno de los miembros del clan asesino más poderoso del país-…