...La sorpresa en aquellos ojos dorados era más que evidente, pues nunca antes había visto a Chitaru portarse de aquella forma, siempre se había sometido a ella limitándose a ruborizarse y ponerse nerviosa pero ahora la pelirroja había tomado el control, ella estaba indefensa entre los brazos de su amada, la cual la besaba de la manera más apasionada posible la peli azul tan solo sentía en su boca la lengua de la otra chica, esto la excitaba, deseaba más, Chitaru solo quería una cosa, hacer completamente suya a la chica que tanto amaba así que no espero y comenzó a desnudarla , pero justo cuando iba a quitarle la parte baja del pijama Kirigaya la detuvo, Namatame la miro un poco confundida pues Hitsugi bajo la mirada con una expresión avergonzada
-… ¿Kirigaya?-
-Chitaru-san…yo…-
-¿Qué sucede?-
-Bueno…yo…yo nunca antes…he…hecho esto- para Chitaru aquella confesión fue toda una sorpresa, debido a que la pequeña chica era siempre quien comenzaba este tipo de "juegos" no imagino esto de Kirigaya
-¿de verdad?-
-si…¿lo dudas?- pregunto con una pícara sonrisa en su rostro
-bueno es solo que después de lo que me hiciste…- Hitsugi río un poco divertida
-yo solo hice lo que Chitaru-san me pidió-
-pero…lo otro-
-¿te refieres a tu sueño?-
-si…espera un momento ¿Cómo lo sabes?-
-ya te lo dije, hablabas en sueños, me pediste que te tocara y gemías mucho…Chitaru-san ¿Qué soñaste?- las blancas mejillas de Chitaru se pusieron rojas
-yo…después te cuento-
-oh vamos Chitaru-san, cuéntame que soñaste…tal vez así yo pueda hacer realidad el sueño de Chitaru-san- la pequeña loli tomo entre sus manos los grandes senos de su amada, y aunque a Chitaru le encanto esta "caricia" tomo las manos de Kirigaya y acerco su rostro al de ella
-No Hitsugi…te dije que esta vez lo hare yo- Chitaru beso sus labios para después morder suavemente el lóbulo de su oreja, bajando lentamente hasta lamer su cuello
-Chitaru-san…-
-shh! Descuida Hitsugi, iré con cuidado- dicho esto despojo por completo de ropa a la peli azul a quien no le quedo más opción que dejarse complacer, Chitaru se deleitaba saboreando esa suave piel, besándola, causando el estremecimiento de su chica, con cierta dulzura recorrió el desnudo pecho, sus senos recién comenzaban a crecer siendo aún muy poca cosa, pero sin importarle eso Chitaru se llevó a los labios sus pezones lamiéndolos dando placer a la chica quien dejaba escapar muy tenues gemidos diciendo entre ellos el nombre de la pelirroja, las manos de Kirigaya recorrían la espalda de Namatame, ella quería tocarla pero Chitaru no se lo permitía, pues decía que esta vez sería ella la que tocara, era fácil manipular aquel pequeño cuerpo, podía tenerlo en cualquier pose deseada, por la mente de Chitaru pasaban toda clase de pervertidas ideas, pero se contuvo, aquella era la primera vez de su ángel y no quería ser tan "salvaje" con ella, seguiría su camino hasta el punto deseado acariciando con lentitud la desnudez de aquel cuerpo virginal, sus labios deseosos lentamente recorrieron el vientre hasta alcanzar aquello que tanto quería, pero se detuvo por un momento
-Kirigaya tú…¿De verdad quieres que haga esto?- con una sonrisa en su rostro respondió
-Quiero ser tuya Chitaru-san…solo tuya- no habría entonces marcha atrás, Chitaru volvió a lo suyo, llevo su mano a la vagina de la chica, tocando primero la piel húmeda, con uno de sus dedos froto el pequeño clítoris, era la primera vez que la tocaban ahí, Hitsugi se sentía en las nubes pues el placer era intenso, Namatame uso sus pulgares para separar un poco los labios externos e introducir su lengua en su zona intima, fue aquello más de lo que esperaba, las sensaciones en su cuerpo era una maravilla para Hitsugi quien sentía aquella lengua lamiendo cada centímetro de su vagina, sus pequeñas manos habían tomado la roja cabellera de Chitaru pues no quería que por nada del mundo apartara sus labios de ahí, Namatame estaba vuelta loca, saboreando aquello, por fin estaba haciendo suya a esa chica, su lengua siguió jugando recorriendo los labios internos, acariciando con ansiedad el clítoris, hasta sentir por fin llegar a un primer orgasmo, su agitado respirar y el placer hormigueando por cada célula del cuerpo era demasiado para la peli azul, se dejó caer sobre el pecho de su amada
-Chitaru-san…-
-¿Te gusto?-
-…mucho!-
-Aún no hemos terminado- le susurró al oído, después de unos instantes ambas chicas retomaron lo suyo, Namatame la besaba mientras una de sus manos acariciaba suavemente su zona intima, Hitsugi se había ya dejado llevar por completo la pelirroja la había llevado al cielo y quería más, mucho más
-Hitsugi… ¿estás lista?- la peli azul asintió, Chitaru rozaba con las puntas de sus dedos el clítoris
-por favor Chitaru-san hazlo ya!-
-espera, debo hacerlo con cuidado para no lastimarte- lentamente Chitaru introduce un dedo en su vagina, Kirigaya comienza a gemir, hasta que sus suaves gemidos de placer se convierten en uno solo de dolor, pues sintió una punzada, como si algo se hubiese roto dentro de ella, Namatame acababa de tomar su virginidad
-duele- dijo entre lentos sollozos
-lo sé, pero se pasara pronto- la pelirroja se quedó quieta unos momentos tan solo la beso en sus dulces labios, pues quería esperar a que el dolor cediera para la chica, poco a poco Hitsugi volvió a sentir placer, encontrando agradable la sensación de tener dentro los dedos de su amada, entonces comenzó a mover un poco su cadera, con cada rose en el interior de su vagina el dolor desaparecía aunque no por completo, esa combinación dolor/placer la volvía loca, entonces Chitaru también hizo lo suyo haciendo entrar y salir sus dedos, los gemidos de la chica se hacian más y más intensos, para ser su primera vez no estaba tan mal, no podía más, sus manos se aferraron a la espalda de Namatame, sus uñas se clavaban en su piel, sentía venir su orgasmo, lo deseaba, Chitaru lo noto y los movimientos de sus dedos se volvieron más veloces al mismo tiempo su pulgar comenzó a frotar el clítoris, Kirigaya no podía contenerse más la vista se le nublo sintiendo su corazón salir de su pecho había llegado al orgasmo, para Chitaru fue excitante ver aquel rostro extasiado y saberse la responsable de aquel placer, ambos cuerpos agotados y cubiertos de sudor por fin cayeron entre las sabanas, por un rato ni una de las dos dijo nada, tan solo estaban ahí abrazada una a la otra hasta que Namatame noto que la pequeña chica se había quedado dormida, era muy lindo mirarla así, para ella era un tierno ángel, entonces le dio un beso en la frente y suavemente le dijo al oído
-Hitsugi…te amo-.
