...abandono lo que hasta ese día había sido su único hogar, el único sitio en el mundo donde realmente había sido feliz, y lo que más le dolía, abandono a la persona que más amaba pues esta ultima la creía culpable de aquel asesinato, no había podido replicarle aquella culpa como hubiese querido pues ni ella misma sabía ciertamente si había sido quien mato a Asahi o solo había sido un accidente, con los ojos empañados por las lágrimas comenzó a vagar por las calles pues no tenía a donde ir, sentía como si el corazón se le hubiese partido en mil pedazos recordando lo que Chitaru había dicho "…tal vez senpai tenía razón…los asesinos como tú no tienen corazón", pero eso era mentira, aunque en esos momento lo habría dado todo por no tener corazón, habría hecho cualquier cosa para evitar aquel horrible sentimiento que llevaba en el pecho.

Camino por largas horas sin destino alguno y sin prestar atención al camino, ya había atardecido cuando se decidió a mirar donde se encontraba, como era lógico, en su caso, se encontraba totalmente perdida pues nunca había visto ese lugar, pero eso no le importo, no en aquel momento, a paso lento y con la mirada baja siguió "su camino", no podía alejar a Chitaru de sus pensamientos, más lágrimas salieron de sus ojos, entonces algo la detuvo de manera abrupta, había chocado con alguien que la hizo caer al suelo

-vaya, de verdad lo lamento mucho, ¿te encuentras bien?- dijo una voz que le era remotamente conocida, levanto entonces la mirada para toparse con un par de azules ojos, tan azules como el mismo cielo, era su excompañera de clase Sumireko, con el dorso de su manos seco sus ojos pues creyó estar viendo mal, pero no era así, la rubia realmente estaba ahí

-¿Estás bien, Hitsugi-chan?- le tendió la mano para ayudarla a levantarse

-s…si estoy bien- respondió la niña sujetando la fría extremidad de la otra chica, una vez de pie ambas se miraron

-¿Qué haces aquí tú sola? ¿Dónde está Namatame-san?- el escuchar el nombre de su amada la hizo sentir una punzada de dolor, entonces sin poderlo evitar derramo otra lágrima más, Hanabusa la miro un poco confundida, pero adivinando que algo andaba mal

-Hitsugi-chan, ¿Por qué no me acompañas? Vayamos a mi casa a tomar el té, ¿sí?- la peli azul tan solo asintió acompañando a la elegante chica hasta su auto, ahí su chofer la aguardaba llevándolas hasta la casa de "ojou-nator".

A pesar de su tristeza Kirigaya no pudo dejar de sorprenderse con las dimensiones de la casa de Hanabusa, una gran y lujosa mansión, la chica la hizo pasar hasta un muy iluminado salón, los rayos del sol de aquel atardecer traspasaban los cristales de las grandes ventanas, la niña ocupada mirando las ostentosas decoraciones de la habitación no noto que ahí había otra persona hasta que Sumireko se dirigió a ella

-Mahiru-chan, mira a quien he invitado a tomar el té con nosotras- un par de ojos amatista se posaron en Hitsugi sin decir nada, las tres chicas se sentaron pues la mesa estaba ya preparada, ya que cada tarde Hanabusa llevaba a cabo aquel "ritual" de tomar el té con su chica.

Una vez que terminaron aquello Sumireko miro a Kirigaya quien hasta ahora no había dicho ni media palabra

-Hitsugi-chan… ¿Qué sucedió con Namatame?-

-ella…ella me pidió que me marchara…-

-¿Qué? ¿Por qué?- Hanabusa estaba sorprendida con lo que la peli azul había dicho, ya que Namatame siempre le había parecido una persona amable y no la creía capaz de hacerle eso a Kirigaya, sin embargo la niña comenzó a contarle lo ocurrido con Asahi

-…y por ello Chitaru-san se enfadó conmigo, ella cree que yo mate a Asahi por celos-

-pero debiste explicarle lo que sucedió exactamente-

-Es solo que…no pude hacerlo-

-¿Por qué no?-

-Porque yo no sé si soy o no la culpable de la muerte de esa chica-

-Kirigaya lo que paso no fue culpa tuya, esa chica intento matarte, tú solo estabas defendiéndote, Namatame-san debe saber lo que esa chica trato de hacerte, debe saber que fue su profesora quien la envió en pos de tu vida-

-Me gustaría decírselo, pero, no creo que me escuche…ni siquiera creo que ella quiera verme después de eso-

-Namatame te quiere Kirigaya, cuando este más tranquila seguro que te escuchara-

-no lo creo… - la niña pensaba aquello recordando como Chitaru estuvo a punto de atacarla con su espada, había decidido no contarle a Sumireko aquella parte

-solo dale un poco de tiempo-

-espero que tengas razón…Hanabusa-san creo que es hora de que me vaya-

-¿A dónde iras?- la niña bajo la mirada

-yo…no lo sé-Hanabusa miraba con preocupación a la pequeña niña quien parecía estar muy deprimida, no podía dejarla sola a su suerte

-Hitsugi-chan ¿Por qué no te quedas aquí esta noche?-

-pero…yo…no podría-

-Por favor, insisto, quédate aquí- la niña asintió pues no tenía otra opción, a decir verdad Sumireko le había quitado la enorme preocupación que la había asaltado, pues creyó que tendría que dormir en las calles

-Bien, entonces haré que te preparen una habitación-

-Hanabusa-san…gracias-.

Después de haber tomado un baño Kirigaya se había recostado en la cama de la habitación que Hanabusa le había "asignado", se sentía muy sola ahí recostada pues su amada no se encontraba junto a ella para darle un beso de buenas noches, en ese momento llamarón a la puerta, eran Sumireko y Mahiru

-Hitsugi-chan solo vine a ver si te encuentras cómoda con la habitación-

-Estoy bien, gracias Hanabusa-san- la rubia miro aquellos ojos dorados, su tristeza era muy notoria

-Todo se arreglara, ya lo veras- la niña asintió, no podía hablar pues se le había hecho un nudo en la garganta, entonces una solitaria lágrima rodo por su mejilla, Mahiru la miro, era difícil descifrar la expresión en su rostro pero se acercó a Hitsugi y con las puntas de sus dedos le seco aquella lágrima, Sumireko miro a ambas chicas, sabía cómo se sentía Mahiru pues a ella también le conmovía la tristeza de Hitsugi, era una niña con una apariencia tierna e inocente y verla llorar le "rompía el corazón"

-Hitsugi-chan yo te voy a ayudar, no te preocupes más, veras que todo se resolverá-

-gracias Hanabusa- ambas chicas se quedaron haciéndole compañía a Kirigaya hasta que esta por fin se quedó dormida.

Una vez en la habitación de Sumireko la rubia se sentó en su cama seguida por Mahiru quien recargo su mejilla en el hombro de su chica, sus ojos violeta se mostraban pensativos

-¿Qué sucede Mahiru?-

-Sumireko tú…tú nunca harás lo mismo que hizo Namatame-san ¿o sí?- Hanabusa miro a los ojos a su novia, le sonrió y aparando los plateados mechones de cabello de su rostro la beso dulcemente en los labios

-Mahiru-chan eres lo más querido para mí, jamás te alejaría de mi lado- la tímida chica de los ojos amatista beso las suaves mejillas de Sumireko para después acurrucarse en su cálido pecho.

A la mañana siguiente Hanabusa se despertó más temprano de lo habitual, Mahiru la miraba aun recostada entre las sabanas

-Te has levantado temprano hoy-

-sí, planeo visitar a Namatame-san-

-¿de verdad?-

-sí, no creo que acepte ver a Kirigaya, así que iré yo-

-¿Puedo…acompañarte?-

-por supuesto Mahiru…no le mencionaremos nada a Hitsugi-chan-…

Una hora más tarde ambas chicas ya se encontraban frente a la puerta del apartamento de Chitaru, llamarón un par de veces a la puerta hasta que la pelirroja por fin abrió

-Buenos días Namatame-san- la chica no pudo ocultar su sorpresa por verlas ahí tan temprano

-Hanabusa-san, Banba-chan…adelante pasen- las chicas entraron, el lugar estaba un poco desordenado, una espada tirada a mitad de la sala llamo su atención pero no mencionaron nada, Chitaru por su parte también lucia diferente, muy pálida y con unas muy oscuras ojeras debajo de sus ojos

-¿A qué debo esta visita?- la rubia la miro de manera seria

-Namatame-san…ayer encontré a Kirigaya vagando por las calles…-

-Ella…ella ya no tiene nada que ver conmigo-

-lo sé, me conto lo que sucedió-

-ah vaya, entonces te hablo del estúpido asesinato que llevo a cabo-

-¿Escuchaste la historia completa de eso Namatame?-

-¿Historia completa? No, no hacía falta escuchar justificaciones-

-Pues a diferencia de ti yo si la escuche, y quiero que tú me escuches ahora…- Sumireko relato lo que Hitsugi le había contado mientras Chitaru escuchaba en silencio

-…entonces ella…¿ella te conto eso?-

-eso fue lo que en realidad sucedió Namatame- Chitaru se puso de pie dándole la espalda

-No creo ni media palabra de eso-

-¡¿Qué?!-

-Lo que oíste Hanabusa, yo no creo nada de lo que ella dice…sabes cuando la conocí me olvide de quien era ella, ella es Angel Trumpet, la despiadada asesina que solo arrebata vidas para saciar sus propios intereses, lo que le hizo a Asahi es muestra de ello-

-¿Por qué te cuesta tanto trabajo creerle?-

-Porque sé que eso es una mentira, ella miente…-

-Ni siquiera le diste la oportunidad de explicarte…-

-¡No necesito escuchar cuentos ficticios que justifiquen su crimen! Y si tú le crees lo que te dice no eres más que una estúpida…- pero Namatame no pudo decir nada más ya que una delgada pero fuerte mano le aprisiono el cuello asfixiándola, era Mahiru, sus ojos violeta brillaban siniestramente, esa mirada perteneciente a la "desaparecida" Shin'ya

-¡NO LE HABLES ASÍ A SUMIREKO!- Hanabusa miraba a su chica con una sonrisa tranquila

-Mahiru-chan, me encanta cuando te pones así, pero no le hagas daño a Namatame-san, es mejor que nos vayamos de aquí- la chica soltó a Chitaru, ambas se dirigieron a la puerta dejando a la pelirroja muy confundida, Hanabusa se detuvo un momento antes de salir del departamento

-Hitsugi-chan aun te quiere Namatame…aun después de lo que tú le hiciste- saliendo del lugar Hanabusa no quería creer que Chitaru mantuviera una postura tan reacia, ella debía darse cuenta de que lo sucedido a Asahi no había sido cuestión de celos

-Me pregunto porque a Namatame-san le cuesta tanto creerle a Kirigaya-

-no…no es tan fácil o…olvidar lo sucedido en el pasado…Hitsugi-chan fue a…asesina, Namatame n...no puede olvidarlo t…tan f…fácil- Sumireko miro a Mahiru quien parecía un poco avergonzada

-¿Qué te sucede Mahiru?-

-y…yo lamento haberme portado como lo hice…perdí el control- Sumireko río un poco y le acaricio la mejilla

-gracias por defenderme Mahiru…eso fue lindo- los azules ojos de la rubia se deleitaban con la belleza de su chica, no cabía duda de que ahora Mahiru y Shin'ya eran una sola persona.

Los días que habían pasado para Chitaru habían sido ciertamente amargos, ella trataba por todos los medios de apartar a Hitsugi de su mente, pero sus intentos eran en vano, seguía creyendo que la niña había matado a Asahi por celos, seguía molesta por este hecho aun después de lo dicho por Hanabusa, era mentira, debía ser mentira, Namatame se había propuesto odiar a Angel Trumpet una vez más, sin embargo otra parte de su mente echaba mucho de menos la compañía de la peli azul, miraba su apartamento recordando las tardes que pasaban una a lado de la otra, abrazando al pequeño ángel que tan tiernamente la besaba, las noches le eran aún más difíciles pues miraba el espacio vació en su cama, ahí donde Hitsugi se recostaba y sonreía de manera inocente antes de dormir, recordaba cuando la niña se acurrucaba en su pecho en busca de calor, el dulce beso de buenas noches que le daba antes de dormir y el mismo beso que cada mañana la despertaba, no podía negarlo, le hacía falta Kirigaya, pero no podía abandonar su postura, no podía dejar de estar molesta, lo que Hitsugi había hecho era imperdonable.

Para la pequeña chica de los ojos dorados los días transcurridos tampoco habían sido fáciles, a pesar de contar con la compañía de Hanabusa y Mahiru la niña se sentía muy sola, sin su amada la vida se había vuelto triste y sin sentido, su mente se encontraba perturbada y eso se manifestaba en sus sueños

"…Chitaru estaba frente a ella, sosteniendo su espada y apuntándole, entonces sin pensarlo la ataco, una y otra y otra vez la espada de desgarraba la piel, los ojos fríos e inexpresivos de la pelirroja la miraban

-Chitaru-san…por favor…basta…-

-imperdonable…lo que hiciste es imperdonable…mereces morir- entonces la espada cortaba su cuello, la sangre brotaba en gran cantidad, el dolor era inmenso, mientras la peli azul agonizaba en medio de una charco de sangre Namatame se reía de ella mientras abrazaba a Asahi besándola apasionadamente…"

Aquel sueño lo había tenido desde la primera noche pasada en casa de Sumireko, un sueño que la hacía sufrir, no podía sentirse peor, ya habían pasado casi siete días desde que abandono la casa de Chitaru, la niña ya había tomado una decisión, algo sin sentido y que seguramente le costaría la vida…

-Hanabusa-san ¿Puedo hablar contigo?-

-si, por supuesto, dime-

-Te agradezco mucho que me hayas dejado quedarme aquí, pero ya es hora de que me marche…-

-¿Irte? ¿A dónde iras?-

-voy a volver al grupo Datura-

-¡¿Qué?!-

-Es el único sitió que tengo…yo solo sirvo para asesinar-

-Eso no es verdad, además ¿No tendrás problemas por haber desertado del grupo?-

-Sí, supongo que sí, pero eso…eso ya no importa-

-Hitsugi-chan, tú puedes quedarte aquí todo el tiempo que quieras-

-Gracias Hanabusa, pero es hora de marcharme, de verdad gracias por todo lo que has hecho por mí-

-Fue un placer tenerte aquí, puedes volver cuando tú lo desees…por lo menos permite que mi chofer te lleve hasta tu destino-…

Cuando Hanabusa miro a Kirigaya marcharse no pudo evitar sentirse mal pues sabía que aquella niña estaba sufriendo y seguramente sufriría más pues tal parecía que Hitsugi iba al grupo Datura en busca de su propia muerte…