No sé muy bien cómo empezar, la verdad… Estoy contenta, sorprendida y avergonzada al mismo tiempo.

En primer lugar, contenta porque actualizar esta historia me pone de ese humor (sí, la verdad es que no suelo estar contenta a menudo, es una pena…).

Luego, sorprendida y encantada al mismo tiempo al ver todo el apoyo que he recibido en la historia y los ánimos para que la siga, muchísimas gracias por los reviews tan geniales que me dejáis, algunos más violentos que otros…

¿Avergonzada? Pues sí, porque no he podido mantenerme a la altura de mis lectores y ofrecerles una mínima actualización. Es que jolines… ¡Ya han pasado casi 9 meses desde la última vez que publiqué! ¡Un embarazo como quién dice! Pero bueno, no tenía planeado en ningún momento abandonar esta historia, ni muchos menos. El tiempo me ha jugado una muy mala pasada esta vez.

Y bueno, finalmente quiero agradeceros que sigáis leyendo y comentando este fic. Ahora os recomendaría, puesto que no voy a poner resumen, que si no recordáis de qué iba esto (cosa que me parecería lógica), os leáis el resto de capítulos y los enganchéis con este, así creo que me dará tiempo para ir preparando el siguiente. Nos vemos más abajo.

Contesto ahora los REVIEWS (de no usuarios)

1. tala [te la dibajas morra muy buena historia espero i siga igual de interesante esta historia me a en cantado]

Respuesta: Gracias por comentar ^^, lo de interesante ya es más subjetivo, pero sí intentaré guardarme ases en la manga como hace Eiichiro Oda jajajaj. Espero que este capítulo te haya gustado.

2. daniela [¿zorro? ¿el primero en entrar en la banda de luffy? ¿Qué paso entre Zorro y Luffy para llegar a esto? ¿no sabe zorro, dónde está el barco? ¿si quería atraparlo, por qué no lo hizo antes? ¿no era zorro el que siempre había estado defendiendo el sueño de su capitán? ¿Zorro?

No está mal la historia, pero me da pena que Zorro halla hecho esto, a luffy, a sus nakamas, a sus amigos.

Sigue escribiendo.]

Respuesta: Sip, Zoro en persona, bueno, tal vez no lo hizo antes para despistar. Cuantos más tripulantes en la banda, mayor sería el golpe. Creo que después de este capítulo entenderás algunas cosas un poco mejor. Gracias por el comentario ^^

3. Susana Daz Pla [Ánimate y continua pero yaa quenecesito saber que pasa en el proximo capituloo:)) Este fic es muy bueno al igual que la idea. ÁNIMOS y sube YA el siguiente capitulo que me muero de ganas de leerlo 3]

Respuesta: Gracias por los ánimos jejeje. Pues aquí tienes otro capítulo, espero que te guste.

4. ale [Estas locaaaa? Que diablos tienes en la cabeza! *se pone a tirar las cosas de su alrededor*. Eh leido hasta el capitulo 17 y no me creeo que fuera Zoro, debe ser una trampa como su hermano gemelo, mr. 2 o alguien que se paresca a Zoro.

Espero que continues el fic porque te aviso que ya es 2014 y ese fic sigue sin actualizar, espero la continuacion y te juro que te mato si no lo haces.(Notelotomesenserio) XD]

Respuesta: Pues sí, a veces me replanteo si mi mente funciona como la de los demás… jajajajaajaja. ¡No tires cosas por ahí que lo acabarás rompiendo todo! Bueno, en este capítulo encontrarás algunas respuestas o el principio para entender un poco todo. Al menos he actualizado antes de 2015… Mmmmmm, vale, sé que no es excusa, pero por intentarlo jajaajajaj. Muchas gracias por comentar ^^ y tranqui, no me lo tomo en serio, solo como una sutil advertencia jejeje.


Capítulo 18: Sin salida

Sangre, kairoseki y una katana. Eso es lo que más debería preocuparme ahora que la muerte está a escasos centímetros de mí. Sin embargo, el hilo de pensamientos que ahora se está enredando en mi cabeza solo puede detenerse en el nudo que se forma alrededor del quién.

Una gotita carmín se escapa del río que nace en mi frente y desemboca en mi barbilla en forma de cascada; esa pequeña e insignificante gotita es la que me quiebra al entrar por mi nariz. Paradójico, ¿verdad? Una de las mujeres más temidas de las últimas dos décadas, una mujer impasible, infalible, invencible e impenetrable acaba de firmar su sentencia de muerte en la que verdugo no será otro que su único y primer amor. ¿Cuántas veces había estado ella al otro lado? ¿Cuántas veces amenazar a la persona querida había sido la principal estrategia de sus interrogatorios? ¿Cuántas veces se había reído ella del amor? Incontables. Y ahora es esa misma mujer es la que está atada de pies y manos viendo cómo todo se desmorona a su alrededor.

Es tan fácil describir la desgracia propia como si fuera ajena que a veces me cuesta creer que esa mujer sea yo... Pero el dolor de entregarse a alguien para luego averiguar que simplemente eras una pieza de su ajedrez, y no de su vida, es tan desgarrador que solo puedo soportarlo alienándolo de mi ser. Ese es el primer paso para construir las murallas del alma.

Ahora que ninguna piedra resta en pie y mi corazón yace al descubierto, solo me queda una cosa por hacer antes de darlo todo por perdido.

Una punzada fría recorre mis venas y congela mi sangre. Ese maldito mineral está haciendo estragos en mí. Pero no puedo rendirme, todavía no. Veo cómo te acercas empuñando la espada en la mano izquierda mientras con la derecha depositas la funda en un mueble cercano y con un simple movimiento pones en posición totalmente horizontal la camilla, que hasta ahora había estado inclinada casi verticalmente en dirección al espejo. La superficie que me sostiene cae de manera brusca y dejo salir un gemido de dolor cuando recibo el golpe en la espalda. Con una sonrisa satisfecha, te aproximas más a mí y dejas que tu mano libre recorra mi vientre desde un poco por encima del pubis hasta la base del pecho, y la dejas apoyada allí al tiempo que tus pupilas examinan la afilada hoja que se alza majestuosa a tu lado.

Intento cerrar los ojos aunque la sangre seca de mis párpados tan apenas me permita moverlos, pero es que ya no quiero verte. No quiero que mi última visión del mundo sea la de tu mirada sobre la mía. Por imposible que pueda parecer, quiero olvidar la traición, el odio y el vacío de mi alma y pensar, antes de mi muerte inminente, que en algún lugar, en algún momento de mi vida, alguien me quiso de verdad.

Cuando al fin, con un esfuerzo sobrehumano, mis ojos se cierran al mundo, mis labios se enarcan para formar una gran sonrisa y de ellos solo consigo dejar ir un sonido. Dereshishishi. Aprieto más la mandíbula ante los recuerdos abrasadores de mi pasado y el agarre de tu mano derecha en mi cuello. Dereshishishi. Lavo con mis lágrimas la sangre derramada por mi causa y por mi mano y dejo que escape el aire candente de mis pulmones en un susurro tan apenas audible. Dereshishishi. Aprieto con mis manos el metal helado que me sujeta cuando ya no tengo nada más a lo que aferrarme y en mi mente, oigo tu voz gritando mi nombre. Dereshishishi. Exhalo mi último suspiro dentro de tus labios, ahora abrazados a los míos, y caigo a una oscuridad de la que nunca fui del todo libre. Dereshishishi.

Por unos instantes nada me rodea, nada me toca, es cuando sé que todo ha acabado ya y nada más puede hacerme daño. En seguida soy consciente de mi error cuando señales de alerta llegan hasta mi cerebro y es así cómo me doy cuenta de que me duele todo, tengo todas las extremidades entumecidas y mi rostro y cuerpo bañados en sudor. No obstante, también siento algo bueno: unos brazos que me sostienen firmemente la espalda y me rodean para que no caiga cuando intento incorporarme. Sin embargo, algo comienza a oprimirme fuertemente el pecho y golpea intentando abrirse camino al exterior. En un acto reflejo, me contraigo y al toser, mis ojos se abren de par en par.

Cuando la arqueóloga al fin despertó, todos los presentes liberaron aliviados el aire que llevaban conteniendo desde que la habían encontrado.

Ninguno estaba seguro de qué le había sucedido, pero todos sabían que era casi un milagro que hubiese abierto los ojos. Había sangre por doquier, sobre todo cubriendo el cuerpo de la morena, cosa que había mermado sus esperanzas en cuanto la hallaron. Necesitaría recuperarse y ello llevaría su tiempo, aunque los mayores problemas a los que se enfrentaban ahora serían encontrar los efectos secundarios, las manifestaciones del estrés postraumático y saber qué había sucedido allí exactamente.

Todos habían visto en su mirada que algo no marchaba del todo bien, pero ninguno supo adivinar de qué se trataba exactamente.

En el mismo instante en que los ojos zafiro de la arqueóloga se percataron de quién estaba a su lado sosteniéndola, su mirada mutó de la confusión a la rabia en solo segundos y se levantó de un salto mientras con sus manos empujaba al espadachín, quien, no habiendo previsto este gesto, cayó de espaldas sobre el duro y frío suelo de mármol blanco. Por suerte estaba de rodillas porque si no, podría haberse hecho mucho daño, aunque bueno, tratándose de Zoro...

A pesar de que tan apenas podía moverse, Robin se levantó como un rayo del suelo y corrió para alejarse cuanto pudiera de él, para huir, perderse en algún lugar lejano y comenzar a reconstruir su muralla. No obstante, en su camino se topó con otros dos pares de ojos, que en absoluto esperaba encontrar allí, y unos brazos que la retuvieron durante unos instantes.

—¡Robin! Menos mal que has despertado...

Esta voz ahogada desembocó en un sollozo en el cuello de la morena, donde Nami se acababa de abrazar y lloraba ahora con una sonrisa en los labios y algunas heridas por el cuerpo.

—Nami... —balbuceó la morena incrédula con los ojos muy abiertos—, Nami... Tú...

Instintivamente, a la vez que hablaba, esta alzó los brazos y abrazó a su joven compañera. Cuando sintió su tacto y su calor, las lágrimas comenzaron a deslizarse por su rostro sin que pudiese o quisiese evitarlo.

—Nami... Pensé que no vol... volve... volvería a...

El dolor y las ganas de verla otra vez le estaban haciendo vivir una mentira. Un oasis en medio del desierto. Sus ojos la estaban engañando, debía de ser eso, no, seguro que era eso, aunque tal vez aquello no era más que su vida en ultratumba, de la que tampoco había podido salvar a la navegante ni a su capitán... Porque, sí, ya había muerto, ¿verdad? Sus pulmones habían dejado de recibir aire, la sangre de sus venas había dejado de transportar oxígeno y finalmente, su cerebro se había desconectado. Y todo eso en una camilla de tortura; con kairoseki extendiéndose por cada célula de su cuerpo, eso habría acelerado el proceso de parálisis; con una mano oprimiendo su cuello, la mano de...

—¡Nami, vete! ¡Rápido! ¡Tú también, Luffy! ¡Tenéis que iros de aquí!

Robin se había separado un poco de su amiga y la miraba preocupada a ella y a su capitán, que, un poco más alejado, observaba la escena callado y con mirada seria, como si intentase averiguar los motivos de tal petición.

—¿Por qué, Robin? ¿Qué sucede? —el tono de voz de Nami era suave y comprensivo aunque en cierto modo incrédulo.

—Eso ahora no importa. Corred lo más rápido que podáis.

—¿Y tú?¿No vienes con nosotros? —preguntó la pelirroja.

—Olvidadme, no queda nada ya que podáis hacer por mí. Me han inyectado kairoseki, pronto tal vez deje de poder respirar. Pero vosotros estáis a tiempo todavía de huir, yo le detendré.

—Pero, Robin, no entien...

—¡Kairoseki! —interrumpió Luffy claramente sorprendido y airado tras comprender lo que aquello implicaba— ¡Malditos desgraciados!¡Nami, corre ven conmigo, tenemos que encontrar a Chopper cuanto antes!

—Sí —respondió ella decidida—, Zoro, tú quédate aquí con Robin. No os vayáis, vendremos con Chopper. Si queda todavía alguno suelto, ya sabes lo que tienes que hacer.

Contrariamente a lo que se podría pensar, Zoro simplemente asintió con gesto serio y se levantó colocando su mano derecha en la empuñadura de una de sus katana. Acto seguido, Nami se dio la vuelta y salió de la habitación para alcanzar a su capitán que hacía unos segundos que había echado a correr fuera de allí.

El ruido de los pasos de sus compañeros se fue atenuando a medida que se alejaban del espadachín y la arqueóloga. Ambos de pie, Robin dándole la espalda a Zoro pero vigilándolo, Zoro en completo silencio.

Sintió cómo aquella mano entrelazaba los dedos con los suyos y un fuego se apoderó de su ser. Ya no tenía miedo porque ya sabía la verdad.

—Perdóname, no pude... —susurró aquella voz detrás de ella.

—¿Qué crees que estás haciendo? —respondió con la voz tintada de odio— No sé cómo has llegado hasta aquí pero no volveré a caer en tus jueguecitos. Nunca más, Roronoa Zoro.

Se armó de valor y tras zafarse de aquella mano que le había quitado la vida, enfrentó sus ojos de hielo a la mirada confundida del joven pirata.


Y esto es todo por esta vez. Sé que para lo que he tardado es muuuuuuy poco pero a partir de ahora intentaré hacer actualizaciones de entre 1500 o 2000 palabras y a ver si así puedo llevarlo más al día.

Para despedirme ya, me gustaría comentar que en todos estos meses han pasado muchísimas cosas en mi vida: he perdido grandes amigos, he hecho otros, he conocido gente maravillosa, me he metido en el mundo del Finnceline y bueno, ahora pertenezco a un Monster Trio muy particular (Sa-chan, Ro-chan, si algún día llegáis a leer esto, es que también sois ZoRobin shippers, cosa que me sorprende, ya podríais haberlo dicho antes jajajaja. Si no, solo quiero que mis lectores sepan que sois las mejores y que espero que nuestra amistad no muera tan rápido como lo hacen mis otras amistades).

Sa-chan, un año de separación solo hará que nuestra amistad sea más fuerte. Ro y yo te estaremos esperando.

Un gran beso a todos mis lectores y mis agradecimientos más sinceros.

20 de junio de 2014

Érika Peterson