*Los personajes le pertenecen a Masashi kishimoto pero la historia es completamente mía.
Capítulo 1 "Se trata de Orochimaru."
– Sakura... Gracias...
Sakura despertó asustada, ya habían pasado dos años y medio desde aquel suceso, desde que perdió su libertad.
Respiraba pesadamente. Odiaba soñar aquel momento, odiaba que él no estuviera con ella.
Se levantó con dificultad todavía aturdida por la pesadilla. Tambaleo un poco y se acercó a su foto del equipo 7, vio la hora 3:05 am. No dormía bien casi nunca, la mayor parte del tiempo no dormía y cuando lo lograba pesadillas la atormentaban.
Soñaba sobre como intentaba alcanzar a Sasuke pero su piernas se ponían débiles y caía, sobre como Naruto la culpaba de haber dejado ir a Sasuke o sobre como Orochimaru tomaba el cuerpo del chico, todas sus pesadillas giraban en torno a Uchiha Sasuke.
Se sentó en el borde de la cama con la foto en sus manos, vio a Kakashi, a Naruto y a Sasuke. Recordaba esos días como los mejores de su vida, eran un equipo que se quería o eso pensaba.
Recordaba el momento donde de alguna forma Sasuke la motivaba a esforzarse más, todo lo que había trabajado lo hizo por él y por Naruto. Lo sabía.
Su amor había dejado de ser un simple encaprichamiento, dejo de ser un amor de niños cuando pensó que había muerto en aquel puente cuando estaban en el país de las Olas.
Lo amaba, odiaba que no pudiera dejarlo de amar, solo la hacía sentirse más débil.
Sabía que para él ella nunca fue nada. Unas tibias lágrimas rodaron su mejilla, las limpio en seguida, dejo la foto y volvió a recostarse.
Trataba de dormir desesperadamente. Se levantó ya harta y camino hacia la ventana. La luna estaba hasta lo más alto, iluminaba toda la aldea, la noche era tranquila y silenciosa le gustaba la tranquilidad del lugar.
Se sentó y comenzó a pensar, ¿Qué estaría haciendo Sasuke? ¿Los seguirá recordando?
Naruto se había ido hace dos años y medio, tenía que reconocer que lo extrañaba era como su hermano, él nunca la dejo y siempre la apoyaba. Sintió que ese día sería distinto que tal vez Naruto volvería o recibirían alguna información sobre el paradero de Sasuke... Cualquier cosa. Pero el día no sería como cualquier otro.
Se recostó, si dormía o no, no le importaba, se sentía inquieta pero dispuesta a "descansar" al menos a su manera.
Su madre toco la puerta de su cuarto. Sorpresivamente Sakura sí había dormido, eran las 9:00 de la mañana.
– ¡Sakura! ¡Alguien te busca!
Sakura se levantó más enérgica. Camino casi corriendo hacia la puerta Maldita sea, ¡tenía que desayunar con Hinata hoy! pensó, llego y encontró a la dulce chica que miraba tiernamente a Sakura.
– Sakura-sama, como no aparecías vine a buscarte, espero no te moleste... –dijo tímidamente con una sonrisa.
– No, no, dame un segundo, perdóname Hinata ahora mismo salgo. –dicho esto dio media vuelta casi corriendo.
Se puso su ropa casual y las botas ninjas de siempre. Regreso con ella y la tomo del brazo, a Hinata apenas le dio tiempo de despedirse de Kizashi y Mebuki los padres de Sakura.
Caminaron un rato por la aldea decidiendo donde podrían desayunar.
El día estaba hermoso, el sol caía y había paz en la aldea, veía a ninjas de varios rangos y a los aldeanos caminando y charlando. Ambas permanecían en silencio durante el trayecto y al final se decidieron por Ichiraku.
Cuando llegaron se sentaron en donde siempre, no había nadie más ahí para comer. Solo ellas dos.
– No... –empezó Hinata tímidamente. – ¿no sabes nada de Naruto-Kun? –sus mejillas se sonrojaron tiernamente, sakura sonrió.
– Sabes que si supiera algo serías la primera en saberlo, ¿por qué preguntas?
La amistad entre Sakura y Hinata había progresado bastante. Nunca se llevaron mal, pero no se hablaban mucho. Después de que Naruto se fue Sakura pasaba la mayor parte de su tiempo con Hinata, ya fuera entrenando cada una sus respectivas técnicas o Hinata ayudándola en el hospital. Su relación se iba volviendo más estrecha.
También salía con Ino, pero con Hinata se sentía más cómoda ella era mucho más discreta y además ya no era tan tímida con Sakura esto hacía sentir a la pelirrosa alagada. Tal vez significaba que la dulce chica confiaba en ella.
– No, es que... Bueno, me iré a una misión de algunas semanas con Shino-kun y Kiba-kun p-por eso pregunto.
– Oh, no sé realmente cuando llegue... –susurro sakura algo desanimada. –Yo también lo extraño, sus estupideces le hacen falta a la aldea.
– Y... –cambio de tema Hinata. – ¿Por qué no dormiste bien?
La pregunta tomo de sorpresa a Sakura ensancho los ojos y miro a Hinata luego bajo la mirada triste. ¿Tanto se notaba el descuido en su persona?
Sakura ya no se cuidaba tanto como cuando estaba con Sasuke. Sí se esforzaba en mantenerse más femenina, y lo era. Había cambiado, pero la falta de sueño se notaba en sus ojos tristes aunque siempre se mostraba feliz con los que la rodeaban intentaba ocultarlo lo más que podía. Hinata sabía la verdad.
– ¿Cómo sabes que no dormí bien?
– Te conozco. –la tierna chica le ofreció una sonrisa que tranquilizo a la pelirrosa, esta le sonrió de vuelta aunque su sonrisa no duro mucho.
– Me sigue sucediendo lo de siempre, soñé de nuevo con lo que me paso con Sasuke... Kun. –dijo lo último casi inaudible.
– Oh, entiendo... –Hinata ya había escuchado muchas veces sobre las pesadillas de Sakura. No tenía caso preguntar el tema de nuevo, eso solo entristecería más a la pelirrosa.
Miro su plato de Ramen y vio el "Naruto" que traía. Se sintió triste ya que no se había despedido de Naruto debido a su timidez, pero vio cuando se alejaba y se juró a si misma y a él que definitivamente sería más fuerte.
Siempre se había esforzado por él y solo por él aunque Naruto no lo supiera y tal vez nunca lo sabría. Sí había alguien que lo admiraba desde que él era pequeño, siempre quiso la fuerza para decirle que no estaba solo y que no todos en la aldea lo despreciaban. Que aunque ella fuera insignificante (O eso creía) si había alguien que lo notaba.
Pero como siempre su timidez le impedía hablar como quería. Algunas veces sintió el coraje de ir y decirle a Naruto que estaba enamorada de él pero el chico se impacientaba y se iba diciendo que tenía cosas que hacer o Hinata simplemente se desmayaba antes de pronunciar alguna palabra audible.
Siempre odio eso de, ella la falta de coraje que tenía. Le habría gustado muchas veces ser como Sakura fuerte y decidida.
– Sabes Hinata... –Sakura capto su atención. Estaba sumergida en sus pensamientos. – Agradezco que seas mi amiga, solo contigo puedo hablar sobre Sasuke-kun con Ino no puedo ya que... Bueno, tú sabes... además sí me escuchas, gracias. –Le sonrió Sakura dulcemente.
– Oh, gracias Sakura-sama, yo también agradezco que seas mi amiga. –Hinata se sonrojo ligeramente y le sonrió.
– Bueno es hora de comer.
– ¡Itadakimasu! –dijeron al unísono y comenzaron a comer.
Después de desayunar con Hinata, Sakura se dirigió a hacer sus tareas con Tsunade. Necesitaba mantenerse distraída ya que si se quedaba sola o no hacía nada sus pensamientos la ponían triste y ella no podía permitir que sus amigos la vieran así. Si no estaba en el hospital, estaba con Tsunade. Preferiría aguantar su mal humor o hacer los trabajos más difíciles que la legendaria Sannin le encomendaba a quedarse como inútil sin hacer nada.
Al llegar se encontró con Kakashi, él la vio y se distinguió una sonrisa a través de su máscara pero no duro mucho. El Jounnin era serio, pero su mirada significaba otra cosa.
– ¡Kakashi-sensei! –le sonrió.
– Sakura, te estaba esperando. –su tono era serio.
– ¿Qué sucede? –eso la agarro por sorpresa.
– Bueno entra. Tsunade-sama nos dirá que pasa.
El corazón de la chica dio un vuelco sabía que si los llamaban a ambos sería por información de Naruto o en todo caso de Sasuke, camino nerviosa junto a Kakashi y entraron.
La Hokage tenía los codos en su escritorio su mirada era sería y un poco oscura. Esto solo logro poner a la chica más nerviosa.
– Tsunade-sama... –dijo la pelirrosa con timidez, está la volteo a ver. Shizune estaba más sería que de costumbre también, tenía a tonton entre sus brazos.
– Sakura, Kakashi hay algo que debo decirles...
– ¿Qué pasa? –su corazón iba tan rápido que no sabía si iba a desmayarse. La actitud de ambas no era tranquilizadora.
– Se trata de Orochimaru.
En algún escondite de Orochimaru un muchacho de cabello negro de casi 16 años estaba recostado en uno de los cuartos que parecían más que nada cuevas oscuras.
Ya habían pasado 2 años y medio, de vez en cuando pensaba en sus antiguos compañeros de equipo, Naruto, Kakashi y Sakura.
Sakura... pensó en la dulce y alegre chica que estaba tan enamorada de él. Realmente él nunca tuvo interés alguno en ella, la consideraba insignificante, además de que siempre le contaba cosas que a él no le interesaban en lo más mínimo, pero cuando se volvieron equipo, un instinto protector cambio en el Uchiha, comenzó a estimarla y a querer protegerla.
Aún recordaba las palabras de la chica antes de que él se fuera de Konoha.
–Yo... ¡Te amo tanto...! no puedo soportarlo... Si tú y yo estuviéramos juntos... seguro que no te arrepentirías, viviríamos felices cada día, finalmente encontraríamos la felicidad... ¡Haría cualquier cosa por ti!... así que... ¡Por favor, quédate, te lo ruego! Cualquier cosa que me pidas, lo haría... por favor, quédate conmigo...y si no puede ser...Llévame contigo a donde vayas
Tsk, Molestia
Alguien toco la puerta. El pelinegro no hizo ningún ademán de levantarse sabía perfectamente quien era.
El hombre que tocaba abrió tranquilamente y se asomó, vio el símbolo Uchiha en la espalda del pelinegro y sonrió por lo bajo.
Kabuto.
– Sasuke-kun, Orochimaru-sama te busca. –dijo con voz suave, conocía el temperamento del joven Uchiha.
Sasuke siguió sin responder se levantó tranquilamente y camino hacía la puerta. Odiaba que lo molestaran cuando descansaba, más si se trataba de Kabuto. ¿De quién más podría tratarse? difícilmente salía de esa asquerosa cueva.
– ¿Qué pasa Sasuke-kun? se te nota confundido... ¿Estás pensando en Konoha? –continuo Kabuto caminando, no podía evitar provocar al Uchiha.
El Uchiha se detuvo en seco sin voltear maldito sirviente, odiaba a Kabuto, no era nadie para él, no toleraba que metiera sus narices en sus asuntos.
Sasuke volteo con el color rojo sangre del Sharingan, miro a Kabuto con una mirada tan fría y seca que Kabuto se estremeció, no era uno de los días del pelinegro.
– No hay nada allí que me interese, no te metas en mis asuntos. –dijo y siguió caminando.
Kabuto exhalo aliviado, debía tener más precaución cuando se trataba del pelinegro. Siempre le había ocasionado un placer extraño molestarlo. Era al parecer la única persona que no le veía nada especial a ese mocoso engreído.
Llegaron a donde se encontraba Orochimaru, este por su parte estaba viendo reacciones de algunos de sus experimentos. Se escuchaban los gritos de dolor de las personas que mantenía cautivas Sasuke también lo odiaba, maldito enfermo, pensó.
Orochimaru volteo y sonrió a Sasuke, ya no faltaba mucho para poder tener su cuerpo y la espera lo mataba poco a poco.
– Sasuke-kun... –empezó Orochimaru. – Necesito que vayas a buscar algo, es para tu entrenamiento pero es muy importante.
– ¿Por qué no vas tu o Kabuto? –preguntó fríamente.
– Necesito a Kabuto aquí conmigo, él es mi mano derecha lo sabes Sasuke-kun.
– Hmp, ¿y de que se trata?
– Bueno se trata de un pergamino que está en el país de las olas creo que recuerdas el lugar... Sasuke-kun. –dijo esto último con un toque de malicia.
Sasuke se sorprendió pero no mostró reacción alguna. Por supuesto que conocía el lugar. Todo lo recordaba perfectamente, su primera misión seria con el equipo 7, lo que pasó contra Zabuza, como casi muere por culpa de Haku, como había entrenado hasta el cansancio con Naruto, Sakura llorando pesadamente pensando que estaba muerto... Todo lo recordaba.
Incluso aun le quedaban algunas marcas de las agujas que se clavaron en su cuerpo.
– No, no lo recuerdo, ¿dónde está el pergamino exactamente? –corto con su voz seca.
– Esta escondido muy bien, no sé dónde. Esa será tu tarea, debes encontrarlo y traerlo ante mí... y como el país es insignificante para los otros países, fue perfecto para que el portador lo escondiera ahí. Lo que hace el pergamino se considera leyenda urbana en el lugar. Casi nadie sabe lo que hace y los que dicen saber normalmente mienten...
– ¿Cómo ayudara eso en mi entrenamiento? –pregunto escondiendo su curiosidad.
– Oh, cuando lo traigas lo sabrás, Sasuke-kun.
– Hmp, como sea. Salgo en una hora. –dicho esto dio media vuelta y desapareció en el pasillo.
Kabuto acomodo sus gafas y sonreía.
– No sospecha nada, Orochimaru-sama.
– Lo sé, si supiera que ese pergamino adelantara que de una vez por todas posea su cuerpo... –saco la lengua sonriendo. – pronto tendré el magnífico Sharingan.
Notas:
Bueno, debe ser un capítulo muy corto, esto es dos años después, por eso el prologo. xD Naruto todavía no llegaba a la aldea. :v Pero, tal vez aparezca... ;) :v
Ahm... Espero les guste y dejen reviews, siempre son bienvenidas! :D
¡Saludos!
Leslie h.
