Notas: La mayoría de los personajes le pertenecen a Masashi Kishimoto pero la historia es completamente mía.


Momento de promocionar, los invito a leer "¿Dónde estamos?" En unos días actualizo.


Capítulo 5. Estás aquí.


Sakura despertó confundida y con los ojos nublados, ¿cómo había llegado ahí? Se levantó y observo el mar que era iluminado por la luna. Claro, estaba en el cuarto de Inari.
Se levantó con dificultad y recordó todo, como perdía la consciencia y como había sentido más dolor del que podría soportar.
Salió de la habitación y fue hacía el comedor, miró a Shikamaru, Kakashi y Tsunami que la miraban con angustia.

– ¿Te encuentras bien? –preguntó Tsunami.

– S-sí... Solo me duele la cabeza.

– ¿Y eso? ¿qué te paso? –interrogó Shikamaru.

Sakura no supo que decir miró a Kakashi en busca de ayuda. Este entendió y carraspeo la garganta para captar la atención de todos los presentes.

– Sakura intentaba controlar mejor el chakra y eso la agoto, llegue justo cuando había llegado a su límite. –explicó como si fuera algo sin importancia.

– Pero... –comenzó Shikamaru. – Pero si Sakura controla el chakra perfectamente miró a Sakura.

– Sí, pero... No tenía nada que hacer y quise mejorarlo un poco más. –sonrió nerviosa.

Shikamaru la miró confundido. Sakura sabía que no le había creido pero si el mantenía silencio, ella lo haría también.

– Voy a caminar un rato, no me alejaré. –cortó Sakura caminando hacía la puerta.

– Espera Sakura, ¿no vas a comer? –preguntó Tsunami ofreciéndole un plato.

– No tengo hambre, pero muchas gracias. –sonrió la chica.

Sakura salió y se dirigió de nuevo a la playa, decidió pasear por la arena.

Caminaba viendo la luna, se veía tan hermosa que la noche era simplemente perfecta, el agua del mar se movía calmadamente y reflejaba a la luna dejando una suave luz plateada en el lugar, perfecto.
Estaba completamente sola cuando vio a alguien acercarse, un encapuchado, no se veía su cara, tan solo sus labios. Sakura miró atentamente a la persona que se aproximaba y pasaba de lado de ella.
Sintió una sensación extraña y se volteó de golpe.

Pero la persona de la capa ya no estaba.

La chica frunció el ceño confundida, ¿qué sensación había sido esa? Una sensación de incertidumbre, era inexplicable. Decidió seguir su camino ignorando lo que acababa de sentir.
La persona le parecía conocida pero no reconocía quien podría ser.
Cuando llegó a casa de Tazuna descubrió que todos se habían dormido, fue al comedor y leyó una nota que estaba a lado de algo de fruta.

"Sakura, mañana empezaremos a investigar lo del pergamino, levántate temprano. -Kakashi."

Tomó una manzana y subió al dormitorio.


Sasuke se encontraba en frente de la casita de playa, necesitaba el pergamino. Se había quedado cerca de ahí toda la tarde después de que vio a Sakura llorando.
No podía acercarse a ninguno de su antiguo equipo, sería demasiado molesto para él encontrarse con ellos. Solo quería conseguir el pergamino para poder irse de ahí y continuar con lo importante.
Se acercó más a la casita y toco la puerta, esta se abrió dejando ver a la anciana.
Sasuke tenía un orgullo impenetrable, pero al ver a las personas que estaban en ese país necesitaba irse lo antes posible.

– ¿Vienes por información del pergamino?

El chico la miró con desprecio y asintió. Ella le ofreció entrar y este acepto.
Se sento en un catre que estaba a lado de la cama de la anciana donde ella se sentó. No le ofreció algo de beber aunque parecía -y olía- a té de manzanilla. La vieja se levantó y sirvió té sin ninguna intención de ofrecerle. Aunque de igual manera, Sasuke lo habría rechazado tajantemente.
Lo miró un momento y decidió hablar; – ¿Qué es lo que quieres?

– El pergamino.

– Eso ha quedado demasiado claro, mocoso. Te preguntó... ¿Qué es lo que realmente quieres? –espetó con desdén.

– Eso no le incumbe. –alegó irritado.

– Entonces no nos vamos a entender. –sentenció la anciana.

Sasuke la miró confundido, ¿tenía que soportar tanta estupidez por un pergamino? Rodó los ojos y se mantuvo en silencio pensando si le decía lo que realmente quería.

– Lo que quiero... –titubeo si decirle o no. – Es matar a mi hermano.

La anciana ensancho los ojos azul turquesa mostrando más arrugas; – Matar a tu hermano eh... –repitió cambiando su expresión. – Era de esperarse.

Sasuke la miró confundido y frunció el ceño. – Sé lo de tu Clan. –respondió aclarando la duda del pelinegro.

Hmp. No entiendo como una... Como sabe todo eso. Viviendo aquí.

La mujer lo miró un momento y después de beber de su té se dispuso a hablar.

– Bueno niño, primero déjame aclararte que ese pergamino solo le ha pertenecido a un Clan. Ese Clan es el Senju, ¿lo conoces? –preguntó.

– Tres Hokages de Konoha son Senju, Hashirama, Tobirama y Tsunade. –respondió sin darle demasiada importancia.

– Sí, la nieta de Hashirama, esa muchacha arrogante es Hokage ahora. –en sus palabras había recelo.

– ¿Qué hace el pergamino? –cortó Sasuke no quería escuchar historias sin importancia.

– Bueno, ¿qué has escuchado? –preguntó la vieja dándole otro sorbo a su té.

– Realmente no he escuchado nada al respecto. –reconoció el pelinegro.

– ¿Para qué lo quieres entonces? ¿Qué te hace pensar que te lo daré? –cuestionó la anciana.

– Buena pregunta, pero no me interesan sus razones ni a mí las suyas para no dármelo. –espetó con desdén acomodándose en catre donde permanecía sentado.

Estuvieron en silencio durante algunos segundos, Sasuke se estaba exasperando de la anciana que no le decía ni que hacía el pergamino.

– ¿Puede decirme al menos lo que hace? –el Uchiha estaba siendo más paciente de lo que se permitía. No dejaría que una anciana le pegara en su orgullo aún más. Pero se mantenía sereno. No valía la pena exaltarse.

La anciana se exaspero y suspiro rendida.

– El poder más conocido del pergamino es su poder de sellado. Pero no un sellado común, con este llevas a la persona a un mundo alterno donde lo único que conocerá es el dolor, una maldición infinita. –comenzó seria mirando al joven que la escuchaba con atención.

Sasuke la escuchaba atento, por fin hablaba.

– Rikudou Sennin lo creo con el propósito de que se usara en alguien que causara un daño atroz a la tierra. –continuó. – Su fin era que esa persona quedara maldita y los que sufrían por él fueran liberados.
»Pero para el que usa esto, esta advertido que todo Chakra que pueda poseer estará bloqueado durante 10 años. Se volverá una persona sin Chakra alguno.
»Para Rikodou esta persona sería un héroe, pero no le parecería que de verdad se creyera más importante que los demás. Por eso el bloqueo.
Es como una lección del sabio de los 6 caminos.

El pelinegro se preguntaba ahora cómo le serviría con Itachi y por qué ayudaría en su entrenamiento.

– También quien quede sellado, tendrá la oportunidad de que la persona que lo sello lo saque de ahí. Solo si la persona se arrepiente se verá escrito en el pergamino si sus intenciones son verdaderas y si realmente planea mantenerse arrepentido. Aunque para ese sellado es esencial sangre de un Uzumaki o un Uzumaki en sí.

– ¿Uzumaki? -preguntó con sorpresa Sasuke que escuchaba con atención. No pudo evitar recordar a su antiguo compañero de equipo.

– Sí, pero el clan se extinguió hace bastante tiempo, los asesinaron por su increíble habilidad con el Fuinjutsu, (Técnica de sellado) Aunque los Senju no son malos en eso tampoco.
– Y... ¿cómo se utiliza? –preguntó aún más curioso.

– Te he dicho suficiente, es hora de que te vayas... –decidió.

– Necesito el pergamino. –ordenó el pelinegro.

– Me encargaron ese pergamino, ¿crees que se lo daré a alguien que esta con Orochimaru? Ya vete. –decreto mirando como el chico apretaba los puños.

El chico sabía que con el tiempo sacaría información. Había decidido levantarse y salir de una buena vez, pero una voz lo detuvo.

– Si quieres ganar información, tendrás que ganártelo. –mencionó.

– ¿Qué es lo que quiere? -preguntó desconfiado.

– Oh, lo sabrás con el tiempo. –sonrió con suficiencia. – Ahora lárgate.

Sasuke por más que quisiera clavarle su Katana en el pecho, sabía que la vieja servía. Más aún después de todo lo que le había dicho, necesitaba el pergamino.
Salió de ahí sin mirarla por última vez y sintió como lo golpeaba el aire de la fresca brisa. Se puso inmediatamente su capucha negra tapando hasta su cabeza y se dispuso a caminar hacía el pueblo, sabía que se quedaría en ese lugar más de lo planeado y no quería seguir durmiendo en los árboles.
Pasó a lado de la casa de Tazuna. Todas las luces estaban apagadas, aunque la ventana del cuarto de arriba estaba abierta y dejaba ver un poco de luz. Sabía que ahí se encontraban sus antiguos compañeros de equipo y su Sensei. Decidió ignorar sus pensamientos y siguió caminando directo a algún lugar para dormir en el pueblo.


Sakura miraba por la ventana del cuarto de Inari. La pelirrosa no tenía sueño, había dormido lo suficiente. Se sentía enérgica y curiosa, lista para golpear a alguien si tenía la oportunidad.
Se alejó de la ventana un momento para recoger ropa tirada y cuando regreso vio a alguien caminando con una capucha negra.

¿Será la persona que vi hace unas horas? Se preguntó. No, la persona que vi tenía una capa gris pálido.
Lo siguió con la mirada, quería saltar y ver quien era. Pero si era simplemente un aldeano se vería muy extraña.
Siguió sus pisadas hasta que desapareció de ahí sin voltearse ni un momento.
Se recostó en la cama dispuesta a intentar dormir. Sabía que su misión era sencilla –o eso le parecía– pero quería estar bien descansada para salir al día siguiente con los demás sin una gota de flojera.


Sintió los primeros rayos de luz entrar por la ventana. Abrió levemente los ojos y se levantó con pesadez, se incorporó en la orilla de la cama y se vistió con cuidado. Los mechones de cabello estaban revueltos en su cabeza.
Tocaron su puerta y se levantó para abrir.

– Sakura. –la saludo Tsunami con cariño. – No sé si seguías dormida pero me he tomado la libertad de informarte que ya preparé el desayuno.

– Oh, muchas gracias Tsunami-san, no te hubieras molestado, estaba lista para bajar. –agradeció acomodándose el cabello y pasándolo entre sus dedos.

– Bueno, te esperamos abajo, creo que ya todos van a salir por la misión. –le sonrió y se dirigió a las escaleras.

Salio directo al baño, peino su cabello y se vistió para bajar, ahí estaban Shikamaru y Kakashi desayunando mientras Tsunami les servía.

– Muchas gracias. –dijo tomando el plato que Tsunami le ofrecía. – Bueno... ¿Qué haremos hoy?

– Iremos al pueblo en busca de información sobre el pergamino. No sabemos absolutamente nada. Tenemos que investigar. –mencionó Kakashi con su plato ya terminado. ¿Cuándo había comido?

– Hubiera sido misión para una sola persona, ¿no? –preguntó Shikamaru mientras introducía un pedazo de pescado cocido a su boca.

– Para investigar sí, para perseguir al sirviente de Orochimaru, No... Para enfrentarse a Sasuke... tal vez falte gente.

– ¿Cómo sabremos quién es el sirviente de Orochimaru que busca el pergamino? –preguntó Sakura con timidez.

– Ese será tu trabajo Sakura. Investigar y cuando sepas o tengas una idea de quien es decirnos. Ingeniaré un buen plan. –aclaró levantándose.

– Ok, entiendo. –asintió la chica volviendo en silencio a su comida.

No esperaba que Kakashi le confiara buscar a la persona que también quería el pergamino. No sabía qué clase de sirvientes podría tener Orochimaru. Podía ser incluso Kabuto. Recordaba cómo habían llegado Neji, Chouji, Kiba y Naruto cuando fueron a buscar a Sasuke y pelearon con personas que trabajaban con Orochimaru, ella podría encontrarse con alguien así o incluso peor.

Se prepararon para salir. Estaban en la puerta cuando Kakashi les contó cómo iban a trabajar.

– Bien, iremos los tres al pueblo, cualquier información que nos den la tomaremos como valiosa, ¿de acuerdo? –informó recibiendo asentimiento de ambos Chunin. – Sakura, tú preguntaras sobre el pergamino y si alguien te dice que ya habían preguntado, les interrogas sobre sus características. Lo que te digan lo tomas en cuenta.

– De acuerdo. –contestó.

– Ok, vamos. –dijo Kakashi.

Y así salieron los tres de ahí.

Habían llegado al pueblo tomando caminos distintos.
Sakura caminaba por el pueblo preguntando a la gente sobre el pergamino, pero nadie parecía saber de qué hablaba la chica. Hasta que se topó con un hombre que parecía saber.
Entraron a un bar donde la chica pidió tan solo un vaso de agua y miró al hombre.

– Bueno, ¿me preguntas sobre si alguien ha venido a preguntar sobre esa leyenda del pergamino, no? -cuestionó recibiendo un asentimiento de la chica. - Una persona estuvo preguntando, un chico de cabello negro. Preguntaba por información sobre el pergamino y le dije que podría estar en casa de Toyuki Miani, un hombre muy poderoso del pueblo. –explicó bebiendo su bebida.

– ¿Cómo era su apariencia? –preguntó la chica, una sensación de incertidumbre invadió su cuerpo.

– Difícilmente mostro su rostro, llevaba una capucha. Se veía de tu edad. –la chica ensancho los ojos y la miró. – ¿Por qué? –preguntó confundido.

– De... ¿de qué color era la capucha? –tartamudeo intentando encontrar las palabras, sentía como si se le fuera a salir el aire.

– Negra. –contestó.

– Negra... eh... –repitió con cierta decepción. Entonces recordó al hombre que había visto la noche pasada cerca de ahí. ¿Sera él? Pensó. – ¿Entonces el único que sabe es Toyuki Miani? ¿Dónde vive? –interrogó.

– Vive a las afueras del bosque, su casa es enorme y está escoltada, parece que hace unos días lo atacaron y reforzó la seguridad. –contestó con expresión seria.

La chica se levantó y lo miró; – Muchísimas gracias. –agradeció sonriente.

– Oye, niña. –la llamó cuando se dio la vuelta preparada para irse. – Espero sepas que ese pergamino es una leyenda que casi nadie cree, podría no existir. –comentó.

– Lo sé. –sonrió con seguridad. – Pero si existe debemos encontrarlo. Adiós. –dicho eso salió del lugar en busca de Toyuki Miani.


Kakashi se dirigió a un restaurante del lugar en busca de información, buscaba a las personas más viejas del lugar ya que parecía ser que los más jóvenes no tenían ni la menor idea de que existiera incluso la leyenda.
Se acercó hacia un anciano que platicaba con una mujer igual o mayor que él.

– Hola. ¿Puedo hacerles unas preguntas? –preguntó sonriente a través de la máscara.

– Hm, ninjas... Y de Konoha. –soltó el anciano con recelo. – ¿Qué quiere aquí un Shinobi de la hoja? –cuestionó desconfiado.

– Busco algo de lo que tal vez saben, un pergamino antiguo que reside en este pueblo. –explicó con aburrimiento.

– Parece que ya vinieron por el pergamino. –mencionó la anciana. – Yo tengo a un muchacho insolente preguntando.

– Un muchacho, ¿quién? –la miró Kakashi interesado.

– ¿Por qué te lo diría? –cuestionó la anciana. – Bueno, me voy. Nos vemos vejete. –le soltó al anciano mirándolo e ignorando a el shinobi.

Ambos vieron como la anciana se alejaba de ahí hasta que el anciano miró a Kakashi, aún con despreció.

– ¿Tú eres el ninja que salvo al pueblo de Gatoh, no? –preguntó y Kakashi asintió. – Bueno, no te debo nada, ¿Qué quieres? –pregunto insolente.

– No pido que me den algo, solo busco información del pergamino. –explico Kakashi indiferente a lo grosero del anciano.

– No sé nada. –sentenció sin mirarlo y listo para levantarse.

– Por favor, insisto que me diga lo que sabe. –Kakashi detuvo al hombre tomándolo del hombro y sonriendo.

El anciano lo miró un momento y se sentó de nuevo en su lugar, Kakashi hizo lo mismo y miró al anciano esperando lo que tuviera que decir.

– ¿Vio a la anciana que acaba de irse? –pregunto, Kakashi asintió silencioso. – Ella es la que más sabe. Pregúntele a ella.

– ¿Qué tanto sabe? –preguntó.

– Pregúntele a ella. Se llama Shikumi, según me cuenta a ella le encargaron esa reliquia. –contó con un Kakashi atento.

Kakashi se preguntaba que podría saber aquella anciana maleducada. Pero aun así tendía que tomar cualquier oportunidad que le dieran. Agradeció al anciano y salió del lugar en busca de Shikamaru y Sakura.

Sakura llego a la casa de Toyuki Miani encontrándose con muchos hombres armados protegiendo el lugar.
miró hacia lugares posiblemente solos pero todo estaba rodeado.
Decidió acercarse a uno de los guardias para preguntar por el señor Toyuki. Pero solo recibió que los hombres se pusieran alerta.

– Ah-Bueno... –sonrió y miro a un hombre calvo y tosco que vigilaba la puerta. –me preguntaba si estaba el señor Toyuki Miani.

– ¿Quién la busca? –preguntó fríamente. – Y será mejor que nos lo digas. –ordeno.

– Soy una Kunoichi de la aldea de la hoja, mi nombre es Haruno Sakura. Solo quiero hacerle algunas preguntas al señor Miani. –contesto sonriente. Quería transmitir confianza para que la dejaran pasar sin problemas.

– Espere aquí. –informo el hombre dándose la vuelta y caminando hacía la gran puerta que se encontraba en lugar.

La chica espero paciente cuando una voz llamo su atención haciéndola voltear. Aquel chico el que había visto el día anterior se encontraba ahí mirándola sonriente. Esa sonrisa arrogante.

– Flor de cerezo. –la llamo. – ¿Qué haces aquí?

– Ryuuji, hola. –saludó cordial. – Vengo por unos asuntos.

– Oe, ven. –dijo Ryuuji haciéndole señas para que se acercara hasta quedar unos centímetros. – Yo puedo ayudarte a entrar. –susurro en su oído sonrojando a la chica.
Sakura se tensó por lo cerca que estaba Ryuuji y dio dos pasos hacía atrás para alejarse.

– Eres muy amable. –comenzó sonriéndole cortes. – Pero quiero hablar con el dueño formalmente, no quiero problemas.

– Oh, de acuerdo. Solo ten cuidado. –sonrió y regresó a su lugar no sin antes guiñarle el ojo a la chica ocasionando que se sonrojara levemente. – Nos vemos.

Sakura regresó a su lugar de espera. Realmente le gustaba el castaño, era muy atractivo y además dulce. Deseaba enamorarse de alguien así.
Buen intento, pensó.
Ese chico seguía en sus pensamientos. –Como siempre– Se preguntaba todo el tiempo si estaba bien. Aunque quedaba tiempo antes de que Orochimaru se apoderara de su cuerpo. Aun puedo salvarlo. Pensó para luego reprocharse por querer salvar a alguien que nunca mostro afecto a ella.
El tosco hombre le hizo señas para que se acercara y esta obedecio. Ella se sentía realmente segura, si alguno intentaba tocarla lo golpearía tan fuerte que haría un hueco en la pared.
No por algo era la discípula de la quinta Hokage. Ser la alumna de Godaime Hokage no era cualquier cosa.
Se adentró a la casa asombrada por el buen gusto del dueño. Miro hacía el enorme balcón con vista al mar. Era precioso a la vista.

– Espera aquí. –le informo el hombre.

Ella asintió admirando el lugar, las cortinas eran de un color crema y el piso de mármol. Todas las paredes eran de color marfil y los sillones de color vino.

– ¿Te gusta? –preguntó una voz a sus espaldas captando la atención de la pelirrosa.

Ella volteó para encontrarse con un hombre de cabello plateado –justo como Kakashi– Que la miraba atento. Sus ojos azules y su elegancia llamaron su atención. Pero algo más captó la chica. El hombre tenía una bufanda que cubría todo su cuello.
Pero si estamos en verano. Pensó frunciendo el ceño ligeramente.

El hombre vio su expresión y hacia donde se dirigía. Poso su mano en la bufanda de seda que rodeaba su cuello; – ¿Sucede algo? –preguntó, la chica lo miró a los ojos.

– Ah, disculpe mi pregunta, pero con el clima, ¿por qué usa eso? –preguntó algo nerviosa.

– Oh, esto... Tuve un torpe accidente. –contestó riendo nerviosamente. – ¿Qué se te ofrece? –preguntó cambiando el tema.

– Oh, bueno, vine a preguntarle sobre un pergamino, ver...

– Yo no lo tengo. –cortó. – ¿Quién te mando? Fue él, ¿verdad? –interrogo inquisitivamente. – No he hablado.

Su voz y expresión había cambiado, estaba ansioso y paranoico. La pelirrosa se acercó para intentar calmarlo pero este retrocedió asustado.

– Aléjate o te juro que le hablo a mis hombres. –advirtió, pero ella no se inmuto a retroceder. – No luces tan peligrosa como él.

– ¿Él? –preguntó con voz dulce. – ¿Quién? No vengo por parte de nadie, sé que alguien le debió preguntar sobre el pergamino. Pero no estoy con esa persona. –aclaró. El hombre se había relajado. – ¿Cómo es él?

– Es la persona más sádica que he conocido, no puedo decir su nombre porque si lo busca él... Me mataría. –dijo completamente aterrado. – Pudo derrotar a mis hombres con solo una katana... Es terriblemente peligroso. Sorpresivamente no mato a ninguno, pero a mi casi me raja la garganta. –con cuidado se deshizo de la sedosa tela mostrando la cicatriz que quedaba, bastante larga.

– No los mató por alguna razón, tal vez solo intenta ser malo... –Sakura se había acercado al hombre que ya no se alejaba y comenzó a emanar chakra curativo en su herida. Esta había cicatrizado completamente y ahora lucía como una simple línea. – Lo siento, no puedo desaparecer la cicatriz, pero puedo quitar el posible dolor. –sonrió con gentileza.

El hombre toco su garganta un poco más aliviado; – Gracias.

– ¿Puede decirme como era aquel hombre? –preguntó manteniendo una expresión seria pero serena.

El hombre palideció de nuevo; – Pero él... –comenzó nervioso. – Me matara.

– No espero hablar con él, solo vigiarlo. Necesito el pergamino, él no puede tenerlo. –aseguró.

– Es un chico... –había decidido hablar. – De tu edad aproximadamente, tiene los ojos más oscuros de los que vi alguna vez. Cabello negro y piel pálida. Algo rosada.

Sakura había palidecido terriblemente, esas características solo podían pertenecer a una persona. Él...

– ...¿S-sabe s-su nombre? –preguntó tartamudeando, sabía la respuesta.

– Me mostro su habilidad, tiene el Sharingan... Es un Uchiha. –comentó sin comprender a la pelirrosa que se veía terriblemente nerviosa y pálida. – ¿Lo conoces?

– Sasuke... Kun. –concluyó con temor.


¡Hola!

Parece que nuestra querida Sakura sabe que Sasuke se encuentra en el mismo país... ¿Qué es lo que hará?

Lo sabremos (sí, sabremos porque ni yo sé que pasará :v) en el próximo capítulo.

Este parece ser el capitulo más largo, hasta ahora. :o Espero no se aburran. ;_;

Gracias a los reviews y a los que se han tomado la molestia de leer, sé que empezó bastante floja pero aseguro que lo bueno acaba de empezar.

He leído algunos fics y en el primer capítulo Sakura y Sasuke ya andan hasta charlando.
Yo quiero profundizar a los personajes antes de que estos se encuentren.
Por cierto, esto ocurre antes de que Naruto regrese. Por eso escribo a un Sasuke que se mantiene como el Sasuke de Naruto pero más frío. Aún no se ahoga en la oscuridad ni se vuelve un maldito sádico, sé que Miani dijo que era sádico pero no beibes, este Sasuke no es malo. Por cierto planeo hacer continuación, solo si este fic tiene éxito haré la segunda parte. Me reservo comentarios sobre la trama. XD
Y bueno, gracias espero lo disfruten y dejen reviews. Los que sigan el fic me odiaran por dejar las cosas así. XD

¡Saludos!

Leslie H