Capítulo 4
Hielo.
Dos pelinegros miraban aburridos por la ventana como el inmenso mar seguía siendo inmenso, Ozai y su primogénito suspiraron al mismo tiempo y Ursa rió ante tan tierna escena. El viaje a la tribu agua del norte ya llevaba varios días y el frió era cada vez mayor mientras la princesa de la nación del fuego lidiaba con los berrinches de su esposo y sus dos hijos que detestaban el aburrimiento y el frió.
Azula estaba en cama por que no soportaba los mareos en el barco pero luchaba cada día para acostumbrarse, Ozai y Zuko miraban por la ventana por que el frió se hacia cada vez mas intenso y ya no era prudente entrenar afuera.
- ¿Ya casi llegamos?- pregunto de pronto Zuko, con el tono serio y formal pero la mirada suplicante.
- Tal vez mañana- contesto Ursa con una sonrisa mientras acariciaba tiernamente los cabellos de su hijo y buscaba de reojo la reacción de su esposo. El hermano del señor del fuego tenia días gritándole al capitán que acelerara el paso y al parecer por fin sus deseos se hacían realidad, el viaje tomaría cinco días y no siete como estaba programado.
La respuesta de la mujer ilumino los ojos de los dos pelinegros y ella recordó que amaba a su esposo por esos destellos de ternura que solo ella podía ver debajo de toda la capa de solemnidad y furia. Zuko salto feliz de su posición y dijo que saldría a entrenar para mostrarle nuevos trucos de fuego control a Katara cuando la viera, los gritos de desaprobación de su madre no lo detuvieron y su padre sonrió arrogante, después de todo admiraba el temple de su hijo al querer entrenar con esa temperatura.
- Tenías razón sobre el compromiso- dijo al fin la mujer con la mirada nostálgica y acercándose a sentar junto a su esposo.
- Siempre la tengo- contesto arrogante el, envolviendo en un abrazo a su esposa- Prométeme que pase lo que pase nunca olvidaras que mis decisiones siempre son correctas- agrego el, haciendo su abrazo casi asfixiante.
El tono de Ozai era extraño y oscuro, a su esposa no le gusto pero como siempre decidió confiar.
- Pase lo que pase yo siempre estaré de tu lado- dijo ella.
- Prometelo- exigió el. Y el corazón de Ursa se heló pues a pesar de estar entre sus brazos se sintió sola.
- Lo prometo- acepto ella, a pesar de sus dudas sonó muy segura. Y lo estaba, estaba segura de que ella no traicionaría a su esposo por nada del mundo.
"Lo prometo" esas simples palabras rompieron la extraña atmósfera anterior y los brazos de su esposo volvieron a ser cálidos rodeándola mientras el miraba aburrido por la ventana témpanos de hielo flotar en el mar.
Hace ya tres años que se había tomado la decisión del compromiso entre Zuko y Katara pero no se les había informado a los niños solo se aseguraban de programar encuentros donde dejaban que todo fluyera naturalmente y al parecer las cosas iban muy bien. Por otra parte ahora se dirigían a la Tribu agua del norte donde se anunciaría el compromiso de la princesa Yue y el príncipe Soka, de la Tribu agua del norte ella y de la Tribu agua del sur el, ambas naciones habían decidido hacerlo oficial este invierno y se había convocado a todas las naciones a la ceremonia. Ozai abría dado lo que fuera por librarse de tal compromiso pero al final había cedido, haciendo como siempre lo mejor para sus planes; por eso ahora estaba en ese barco con su familia rodeado de agua y hielo mientras deseaba que la ceremonia fuera lo más corta posible.
Era la primera vez que la familia real del fuego estaba en el polo norte y ninguno pudo ocultar su sorpresa al estar ante los imponentes muros de hielo y la cuidad majestuosa y fría, el más emocionado era Zuko mientras que Azula no dejaba de quejarse por un conato de gripe. Al comprobar la magnificencia del polo norte Ozai se pregunto por primera vez si Yue no hubiera sido mejor opción que Katara para su hijo pero luego concordó con sí mismo que ... ¡no!, Katara era la mejor opción y todo estaba perfectamente calculado. La unión de Yue y Soka era la unión de las naciones del agua y tener un lazo con una era tener un lazo con ambas. Las cosas eran perfectas como estaban y cuando su hijo salio corriendo de la embarcación en la que estaban para encontrarse con una niña morena y darle un gran abrazo perdono su debilidad por que ello lo beneficiaria increíblemente en el futuro.
Zuko, como toda su familia y acompañantes de la Nación del fuego, estaba vestido con un cálido abrigo rojo con bordados dorados, pero era junto con el Señor del fuego Iroh el que parecía más feliz y a gusto entre un montón de hielo y nieve. Katara y el príncipe de la Nación del fuego huyeron de los adultos en cuanto estuvieron juntos y nadie se los impidió, a todos les parecía de lo más tierno y divertido que mientras que Yue y Soka no hacían más que balbucear y sonrojarse cuando estaban en la misma habitación Zuko y Katara se llevaran tan bien.
Pero las cuestiones personales fueron rápidamente olvidadas y en cuanto las risas infantiles de Katara y Zuko se perdieron en los fríos pasillos, las mentes de los adultos volvieron a los asuntos oficiales. Este evento era especialmente solemne no solo por el compromiso entre los príncipes del hielo y la razón de que fuera tan concurrido, y de que Ozai hubiera soportado un viaje en barco de una semana, era que este seria el primer evento en el que aparecería oficialmente el nuevo Avatar.
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Un niño de cinco o seis años asoma la cabeza emocionado por el costado de la montura de un bisonte volador, la capucha de su abrigo le fue empujada por viento helado pero el no dejo de sonreír, su cabeza se descubre rapada y con una curiosa flecha azul. Aang no podría estar más feliz por que es la primera vez que sale del templo aire y acaba de ver el castillo más asombroso del mundo, pues esta hecho de hielo.
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- !Tenemos que hacer pingüino trineo y tienes que probar la comida de aquí, es deliciosa¡- decía muy animada Katara mientras jalaba a Zuko por los pasillos del palacio de hielo, ella tenía ya dos días ahí y quería mostrarle muchas cosas.
- Claro, claro pero con calma Katara- respondió el niño también feliz- yo quiero mostrarte mis avances en el fuego control y con la espada- siguió hablando aun más emocionado, ante la mención de la palabra "control" los ánimos de Katara se esfumaron.-¿Pasa algo pregunto el?
-Aun no puedo- dijo triste ella en una voz tan baja que Zuko apenas y pudo oírla, el sabía a que se refería y quiso consolarla.
- Es normal eres muy pequeña Katara seguro que en unos años podrás.
- Pero yo quiero ahora...- dijo caprichosa ella- quiero ser tan buena como tu- agrego con duda y tristeza.
- Tu eres muy buena y estoy seguro que podrás curar pronto.
- ¿Y si no puedo?...todos se sorprenden de mi buen control pero se sorprenden más cuando se enteran que no puedo curar- dijo la niña al borde de las lagrimas. Zuko tuvo el extraño impulso de correr en círculos pero se contuvo y trato de consolarla, el no sabía mucho de maestros agua pero sabía lo buena que era Katara.
- Estoy S-E-G-U-R-O que podrás curar Katara- dijo el muy serio y solo esas palabras llenaron de certeza el corazón ella. -Ahora vamos por esos pingüinos.
- ¡Si!- dijo ella llena de entusiasmo nuevamente- y luego me enseñaras todo lo que has aprendido en estos meses... el otro día casi logro hacer un látigo de agua...
Los niños siguieron caminando a una salida sin que los guardias se los impidieran pues sabían la seguridad era perfecta, Katara sonrió ante la libertad cuando estaba con Zuko siempre le pasaban cosas buenas y los adultos no podían enfadarse con ella.
Notas: una enorme disculpa por la tardanza culpen a los juegos olímpicos de invierno. Como siempre gracias a todos por leer pero agradecimientos especiales a Bulma 26 y un lindo Guest por su review.
