Capítulo 6.

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Los corazones de los niños aunque son pequeños pueden guardar grandes sentimientos, infinidad de ellos, el problema es controlar esos sentimientos, el problema es que así como son de grandes pueden crecer aun más y devorar a sus portadores.

o.O.o

El sentimiento que había llenado a Hahn desde niño era la ira, hace ya años le habían quitado algo que el siempre considero suyo y ahora llegan y le dicen que tiene que celebrar la decisión que arruino su vida y a su familia. Que tiene que sonreír ante un idiota con mejor suerte que el y fingir que esta de lo más feliz por que hoy se hace oficial que Yue, ¡y todos los beneficios que vendrían con ella!, serán de alguien más.

Hahn es pequeño pero su ira es grande por que esta convencido que el merecía el honor de ser el próximo gobernante del polo norte, y le fue arrebatado, aun así logra controlar su ira cuando ve caminar a un niño con cola de caballo entre la multitud que asistió a la celebración, se nota que es más débil, más torpe. Y Hahn de solo 12 años se pregunta ¿por que? ... a claro la unión de las naciones y todas esas tonterías. Aun le queda la esperanza de ser un gran guerrero, seguramente general de la armada, para demostrar a todos que se equivocaron al cambiarlo por el torpe y mimado príncipe Soka de la Tribu agua del sur. El niño mira con ira una mesa no muy lejana donde están todos los pequeños príncipes de las naciones, se creen tan importantes solo por que tuvieron la suerte de nacer en ciertas familias, suerte y nada más ningún merito y ningún esfuerzo; el que se esforzó toda su vida por sobresalir había logrado que le prometieran con la princesa Yue sin embargo el compromiso fue roto hace años y ahora un chico que parecía más interesado en devorar comida que en ser un buen guerrero tendría todo el honor y la gloria.

Being mira el caos que los demás llaman celebración y la mesa de niños malcriados que llaman príncipes, el avatar Aang esta con ellos y el viejo monje no puede más que suspirar con frustración por que sabe que este encuentro no beneficiara en nada a los Nómadas aire, ahora que por fin el avatar es de su nación y todos deberían respetarlos resulta que algunos se conforman solo con la falsa igualdad de las otras naciones. El monje se cansa de ver la mesa de los niños problemáticos y fija su vista en un niño solemne de la tribu agua, entonces el hombre no puede evitar pensar que esos ojos llenos de fría furia son mejores que los de torpe inocencia del futuro monarca de las dos naciones del agua, Soka. Aunque pensándolo mejor a Being y su nación esto es lo que más le conviene, un rival fácil de derrotar...

El monje detiene sus pensamientos molesto consigo mismo por dejarse llevar pero le fue simplemente inevitable, era algo que siempre había pensado y ahora con el avatar de su lado, ese sueño de equilibrio y control tal vez era posible... tal vez si esperaban a que el avatar fuese mayor podrían usar su poder para detener el caos y corrupción en los que estaba sumido el mundo.

Aang deseaba que esa celebración nunca acabara pero acabo, aun así ese fue el día que su vida comenzó de verdad, desde entonces los viajes fueron comunes y Aang pudo conocer el mundo que antes solo pudo ver en libros y pergaminos. Junto con el monje Gyatso y su bisonte Appa conoció todo tipo de lugares y personas mientras aprendía el control de los cuatro elementos como era su deber. En sus viajes el pequeño avatar conoció un guru, adivinas, espíritus, inventores y un largo etcétera pero lo más importe hizo amigos. En el Reino tierra el rey Bumi siempre lo esperaba con una sonrisa y conoció a una chica ciega que era la mejor maestra tierra que había en el mundo, en la Tribu agua el maestro Paku lo entrenaba con paciencia y estaba la adorable Katara y su divertido hermano Soka e incluso en la Nación del fuego se divertía a lo grande retando a Zuko, el avatar nunca le había podido ganar al príncipe pero eso solo lo hacia más emocionante era como su reto personal.

Para Aang la vida era hermosa y fácil por eso el pequeño no noto cuando simplemente todo comenzó a desquebrajarse, seguramente mucho antes del estallido de la guerra, pero el estaba tan distraído siendo feliz que no pudo ver la falsedad de las sonrisas y la paz hasta que fue demasiado tarde. El pensaba que las cosas malas en el mundo eran la comida de Soka o que la prepotente Azula le lanzara fuego azul a la cara pero hasta ese día el no conocía de "cosas malas".

Aang creyó que era el peor día de su vida cuando anunciaron que Katara y Zuko eran prometidos y ella salto de la emoción mientras el miro sonrojado a todos lados para luego abrazar a Katara y reír juntos. Los adultos sonreían y aplaudían mientras Aang deseaba que pasara cualquier cosa que detuviera ese momento, nada paso y el avatar se sintió más niño que nunca ante Zuko de 14 años y 165 centímetros. El niño calvo al que nunca le importo perder en una batalla contra el príncipe por fin sintió dolor y celos pero se contuvo por que no era correcto para el desear nada para sí, y aun ante el inmenso dolor que causo eso en su vida, ese no fue el peor día de su vida. El peor día, fue el de la celebración del compromiso de Zuko y Katara y por razones muy diferentes a su corazón roto, por que ese día el pequeño avatar conoció por fin que eran "cosas malas".

Notas: este capítulo es corto y de puro texto, creo que es un poco inconexo pero es que quería avanzar la historia por que iba muy lento :p

Muchas gracias por los reviews creí que el Zutara andaba medio muerto pero ya veo que no. Bluma26, Nanifetia,karenpage y Maidijunior mil gracias :) por ustedes esta historia sigue y me he hecho el propósito de actualizarla más seguido.