Hola apreciado público lector, sé que he tardado bastante en actualizar (como siempre), quería actualizar mis tres historias al mismo tiempo pero como me pasa todo el tiempo el tiempo –valga la redundancia – fue de nuevo problema. Así que apenas vengo hoy, un nuevo capítulo, espero que les guste. Mi complacencia queda en su lectura, mi sonrisa en un comentario de su parte, como sea, menos groserías :I

Saludos a GreenApple86, pronto conocerás al país de Jade ;-) ; Kyo… pues no tan pronto pero aquí está u.u ; Inugami18, creo que en alguna parte de nuestra remota vida, todos llegamos a sufrir el síndrome de Estocolmo :I ; F3rN4nD4, obvio Jade es muy sensual y obvio que quién no quiere besar esos labios *-* ; J A Fredo, Tori definitivamente que es una suertuda de lo peor :´I ; A-Little-death-for-you… ¡identíficate! Me llamaste princesa *-* ¿Cuándo nos casamos? :I ; Mica, sigo, sigo :-D ; JoriyElitoria… perdón, tardé bastante en actualizar u.u ; Abadeer, por supuesto, yo soy Jorista ¡hasta la muerte! : ( ; Pili20394, ¿tu autora favorita? ¿En serio? :´) Oh, eso es tan bello :´) Muchas gracias Pili, que me has levantado el ánimo :´D ; Mart, es que esto apenas va comenzando ;-) Esperad, esperad :-D ; EyesWest, gracias, pues es que ésta historia sigue escrita, mi tiempo para actualizar es el problema :I ; Vane23… bueno, falta mucho por leer todavía, así que… falta :v ; FlorRush, ¡hola de nuevo! No te preocupes, que yo no puedo reclamar que estoy en las mismas u_u, eres bienvenida otra vez; ABlaker, sí, esa Caritas de limón eres tú ¡y sí! ¡Ésta historia es para ti!; Shunigami Scarlet… por un momento te confundí con Inugami18 :I Ja, ja, sí, la verdad es que me da por inventar esas cosas :I ; Misticgwen, "sexy ladrona", sí, Jade es una sexy ladrona *-* La amo *-* ; Anniie, aquí está : -) espero que te guste : - )

Y bueno, estos son mis extensos saludos por hoy, que la verdad, no me gusta actualizar sin saludar a todos/as los/las que se toman tiempo para comentar mis historias, muchas gracias por todo su apoyo gente, son grandiosos/as : - )

Dedico ésta historia a mi pequeña amiga KTPfanfic, que fue su cumpleaños el pasado 20 de mayo y le dije que le regalaría el capítulo de una de mis historias así que, pequeña amiga… ¡FELICIDADES! :-D

VicToRiousno me pertenece… ¡pero Jade es mía envidiosos/as…! ¡MÍAAAAAAAA! :v

CHAPTER 3.

Los muchachos se miraron entre ellos para instantes después soltar una ruidosa carcajada.

-¿En serio cariño? ¿Quieres venir con nosotros también? No nos molestaría.

Tori sintió algo en el estómago que la hizo arrugar la nariz.

-Me gustaría ver cómo nos obligan a hacerlo – Expresó de nuevo la chica pálida, y uno de los jóvenes caminó peligroso hacia ella, quien no se movió un centímetro de su lugar.

-¿Te crees de esas chicas valientes? ¿Piensas que nos puedes desafiar?

Una ligera sonrisa se fue dibujando en el rostro pálido y de repente el joven amenazador comenzó a retorcerse. Se llevó las manos abajo y cubrió sus partes íntimas, cuando bajó la cabeza presa del dolor, Jade lo golpeó con el gancho con el que había apretado los testículos del joven, quien cayó desmayado.

-Quítale las manos de encima – Ordenó como una víbora que está a punto de atacar a su víctima, el muchacho más grande y grueso emitió una burlona sonrisa de lado.

-Quiero ver que puedas atinar a golpearme con esa cosa – La desafió.

La pelinegra dejó caer el pesado gancho sobre la cabeza del chico desmayado y dio unos pasos hacia adelante – Para eso tengo a ésta muchacha – Pronunció mostrando el arma de Tori que había cogido de la patrulla de su padre y apuntó – Y puedo darte justo en el centro de la frente sin siquiera mirar.

-¿En serio?

-No Jade… - Murmuró la latina, pero al ver que la otra no daría marcha atrás, hizo el esfuerzo por recordar sus clases de defensa en la Academia, asestó un golpe seco en la boca del estómago del corpulento hombre que lo dejó sin aire, cuando se dobló del dolor, dio un puntapié en las partes bajas y se alejó sujetando a Jade del brazo.

-¿Los matamos? ¿Los matamos? – Preguntó presa del pánico.

La otra evitó reír – Claro que no, sólo están desmayados. Vámonos antes de que nos culpen.

XXX

-¿Y si los matamos? – Preguntó la morena por cuarta vez desde que subieron y arrancaron el auto.

-Los hombres no se mueren por un puntapié en sus… cosas. Sólo les duele mucho, pero es todo.

-¿Y al que golpeaste en la cabeza?

-Tranquila Tori, sé dónde poner la bala sin que nadie muera. Come algo y olvídate de eso.

La castaña alcanzó una de las bolsas y sacó una gruesa hamburguesa de doble carne calentada en el horno, y una coca cola.

-¿La prefieres con mostaza o sin mostaza?

Jade apartó la vista del camino un segundo y miró con cara de asco la hamburguesa – Disfrútala tú, aunque no deberías, esa cosa tiene más grasa que el gordo con el que peleamos hace rato.

-¿Qué comerás entonces? – Preguntó preocupada la morena.

-Dime que compraste la fruta de temporada que te pedí - Tori alcanzó otra de las bolsas y sacó algunas frutas del interior – La manzana por favor – Pidió la de los ojos azules, y una botella de agua si no te molesto.

Tori alcanzó una de las botellas de agua en el asiento trasero, y por primera vez notó que no tenía puestas las esposas. Fácilmente pudo haber escapado más temprano, ¿por qué no lo había hecho? Entregó la botella de agua y de repente se quedó seria, mirando hacia la ventana.

-Gracias por lo que hiciste hoy por mí – Nunca se imaginó que estaría dándole las gracias a una chica como ella, si su padre la hubiese escuchado, no se lo perdonaría, pero Tori era justa, y la muchacha la había salvado seguramente de una violación por partida doble.

-No tienes qué agradecer – Respondió la otra sin quitar la vista de enfrente – Detesto a los tipos que abusan de personas vulnerables.

Tori quiso olvidar el hecho de quién era la persona con la que viajaba, era cierto que mostraba rasgos de humanidad, pero no dejaba de ser lo que era, una criminal que había robado a su país y que la mantenía secuestrada todavía, sabe DIOS para qué, porque Tori aún no se creía la historia de su inocencia, no, dudaría hasta el final, hasta que no constatara con su padre que efectivamente la chica tenía razón.

Pero cómo diablos iba a dudar de la franqueza y el respeto de su padre, ante la comunidad, era un hombre de bien, un excelente ciudadano, no podía estar metido en asuntos ilegales, él no, no sería capaz, uno de los dos estaba mintiendo, y si Tori razonaba con inteligencia, no iba a dudar de la palabra de su padre, a la de una desconocida a la cual todo apuntaba como culpable.

-Háblame de tu familia.

Animó Tori, queriendo extraer más información, haciendo uso de lo poco que llevaba aprendido en la Academia para descifrar las lagunas de mentiras que pudiera notar.

-¿Qué quieres que te diga y para qué querrías saberlo? Soy hija única.

-Escuché que tenías un hermano.

El auto chirrió las llantas y después frenó en seco, para luego seguir avanzando, la cabeza de Jade giró unos segundos hacia su acompañante y Tori notó los nudillos más blancos que de costumbre en las manos al volante de la joven de los ojos azules.

-Sí… - Musitó ella, claramente con la voz ahogada - tenía un hermano… pero ya no… Él… me enseñó tantas cosas, me enseñó a pelear por mi patria, a tenerle amor a los animales, a defenderme… - soltó con un expresión decaída - era un chico bueno y luchador, con muchos sueños por delante… pero se los detuvieron – dejó escapar con amargura.

La latina quería preguntar más, quería saber qué fue lo que pasó y porqué creía que su padre le había matado, porque eso era solo una creencia, por supuesto que David Vega no lo hizo.

-Tendría 22 años ahora, y sería un físico matemático increíble si no…

Tori la vio limpiarse una lágrima rápidamente con la manga de su chaqueta, pero fingió no darse cuenta y tuvo deseos de abrazarla, no obstante se los reservó, no sabría cómo se sentiría si alguien le hiciera daño a Trina, Trina podía ser una hermana molesta, pero ambas se llevaban muy bien y se querían y cuidaban de la otra, estaba segura que en esos momentos Trina no la estaba pasando muy bien con su hermana menor secuestrada.

-¿Algo de música? – Se encontró preguntando la latina luego de varios minutos de silencio en que la otra chica sólo oprimía los botones de un aparato parecido a un celular al mismo tiempo que conducía, aparato que solo emitía ruidos extraños a los que Tori no podía entender.

La chica finalmente pareció darse cuenta que llevaba compañía y la miró – Si conoces cantantes Khurghckyztanos hay un repertorio de discos en la guantera.

-¿Éste auto es tuyo?

-Es del equipo.

-Tal vez podamos encender la radio.

La gótica pareció arrugar las cejas e intentó encender la radio, pero se vio interrumpida por el extraño aparato que comenzó a sonar, un sonido muy parecido al emitido por una estación radiofónica cuando no tiene señal.

-Hazlo tú – Dijo, y la castaña se tomó la libertad de decidir entre una estación y otra, cambiando, subiendo y bajando el volumen, pero a la extranjera parecía no importarle los movimientos de la otra chica.

Tori decidió entonces ponerse lista, haciendo como si se entretuviera en pasar las estaciones echó una mirada sobre la chica al volante concentrada en el aparato que manipulaba con la mano izquierda y la mirada fija al frente, sin perder la concentración en la carretera. El cinturón ajustado, el auto ordenado, limpio, cada cosa en su lugar. Los espejos en su sitio, todo con una pulcritud que a Tori le admiraba sobremanera, pensando en que para ser simples criminales, su manera de operar era muy elegante y transparente, determinó que esa sería quizás una de las razones por las que la policía no encontrara fácilmente sus objetivos, si buscaban criminales extranjeros, quizá se estaban equivocando en buscar en los basureros, parecía que ellos tenían otra manera de operar, una muy organizada.

Había un pequeño espejo que servía de reflexión entre el piloto y el copiloto justo al lado de Jade, de manera que los ojos de la chica pálida quedaron a la altura de la latina, ésta perdió la batalla entre decidirse a no mirar de nuevo a ese peculiar par de cejas pobladas que le llamaron la atención desde el principio, sobre un par de grandes ojos azules que brillaban por el reflejo de los rayos del sol matutino en el rostro de la gótica.

Los miró de soslayo, de ninguna manera quería que la otra lo notara, vaciló al abrir su bolsa de papitas fritas para evitar ser descubierta pero apenas hundió la mirada en el contenido, la ronca voz de su compañía se escuchó hablar.

-No me explico cómo comiéndote la tienda entera no eres más gruesa que un alfiler.

La castaña rápido la miró con las cejas fruncidas - ¿Perdón? ¿Qué dijiste? ¿Lo puedes repetir?

- No me explico cómo comiéndote la tienda entera no eres más gruesa que un alfiler.

-¡Yo no parezco un alfiler! – Alzó la voz molesta.

-No fue lo que dije. Yo dije que no eres más gruesa que uno.

-Y tú… tú… tú… - Tori se esforzó por encontrar algo para defenderse a su favor y en contra de la chica que comenzaba a sonreír burlona, negándose, pero resignándose al fin al no encontrar una sola imperfección en ella, hace rato la había observado, y la encontró perfecta, de manera qué no podía decir nada en su contra, y ella parecía notarlo y expresarlo con esa diabólica sonrisa que de cierta manera a Tori le pareció adorable.

-¡Tú tampoco sabes volar! - Dijo al fin recargándose contra el respaldo de su asiento y metiendo la mano a la bolsa de frituras haciendo al mismo tiempo un puchero como niña pequeña.

La otra chica la miró reprimiendo una sonrisa y luego volvió a guardar silencio – No me estás saliendo barrata – Dijo después. Tori giró su cabeza de nuevo molesta hasta que de repente comenzó a reír a carcajadas.

-Comelona y loca.

-No… es que… es que… - Decía tratando de contener el aliento – Es que tu acento es horroroso y de repente te falla. Si sigues así pronto van a dar contigo.

-No han dado con uno de los nuestros en ocho meses, y lo de hoy ha sido planeado.

Tori dejó de reír - ¿Entonces es verdad? ¿Ustedes mismos lo planearon?

-Casi daban con una de nuestras guaridas así que tuvimos qué despistarlos de otra forma.

-¿Poniéndote a ti como carnada?

-No había lugar a las equivocaciones.

-¿Y si las había? – Preguntó Tori pareciendo extrañamente preocupada - ¿Qué si no hubieses tenido la suerte de escapar? Que Sinjin no se haya distraído, que la puerta se hubiera atorado o que yo realmente estuviera preparada para enfrentarte – Dijo todo tan rápido que tuvo que parar para respirar.

-Siempre hay más de una forma de salirte con la tuya, mi pellejo estaba en juego y no iba a parar hasta ser de nuevo libre. Y así como ustedes tienen sus bases de inteligencia, también nosotros. Conocemos a tu padre y a quienes trabajan con tu padre.

-¿Entonces ya sabían de…?

-Sí, todo. Somos un país pequeño Tori, pero no somos ignorantes.

-Yo no he dicho eso.

-Pero apuesto a que te sorprendes que alguien esté un paso adelante de los tuyos.

-Bueno… sí pero…

-Ahí está – Dijo interrumpiéndola – Comprobado. Espero que te quede un hueco en el estómago para que puedas comer, si tuviéramos qué dejar éste auto y correr, no quiero batallar con una debilucha.

-Para eso tengo mis papas – Arrojó Tori orgullosa.

-No deberías comer esas cosas, no son saludables.

-No comeré solo frutas y verduras para estar tan pálida como tú.

-Veo que a ésta cabecita le falta más conocimiento universal – Dijo ella deteniendo el vehículo en el pequeño estacionamiento de un restaurante a la orilla de la carretera – Ignoras que del país de donde provengo nuestros niveles de pigmentación en la piel son muy bajos por el ambiente climático extremadamente frío.

Se quitó el cinturón y bajó del coche observando el lugar donde seguramente comerían – Es una presumida – Mordió Tori haciendo lo mismo.

Se paró a su lado y la golpeó levemente con el codo en el costado.

-¿Ésta es tu idea de alimentarte sanamente, eh sabelotodo? – Preguntó en son de burla, la otra chica solo la miró sonriente y caminó adentrándose en el lugar, la castaña comenzaba a acostumbrarse a solo seguir a la otra sin ser avisada.

Se sentaron en una de las mesas del rincón que daba a una amplia ventana desde donde podían vislumbrar el coche. La latina no pasó desapercibido las miradas que ambas chicas captaron de los comensales presentes, desde que ambas entraron en el restaurante.

Enseguida una mesera pelirroja y poco agraciada se acercó a levantarles el pedido.

-¿Qué les voy a servir?

-Yo quiero el combo doble – Respondió Tori ante la mirada curiosa de la chica al frente.

-¿El refresco chico, mediano o grande?

-Grande.

-Es de un litro.

-Lo sé – Respondió la latina segura – Ese estoy pidiendo.

La pelirroja hizo un gesto despectivo y anotó la orden - ¿Y a usted? – Señaló a Jade quien se ocupó de ver en la carta antes de ordenar algo con demasiada propiedad que de momento Tori se sintió avergonzada.

-Una hamburguesa vegetariana y una ensalada de vegetales sin aderezos por favor.

-¿Siempre eres tan práctica?

-No quiero terminarme el alimento del mundo en una sola sentada – Se burló la otra.

-¿Me estás llamando…?

Pero antes que terminara se interrumpió por la mirada de Jade que se desvió arriba de la cabeza de Tori - ¿Qué pasa?

Jade siguió con la vista de soslayo a un regordete hombre que pasó por el lado de ambas, luego volvió su mirada al coche y después a Tori, para finalmente mirar hacia la mesa. – Espero que el pedido no tarde – Dijo al fin, pero la latina supo que algo sucedía.

-¿A dónde iremos después?

La gótica la miró como si no pudiera creer lo que había escuchado – Oh Tori, déjame entregarte un mapa de todos nuestros escondites para que cuando logres escapar, se los lleves a tu padre y nos encuentren.

-Sólo preguntaba, no tienes qué ser tan tosca – Respondió la morena ofendida.

Pero pronto la pelirroja fea llegó con los pedidos e inmediatamente Tori se ocupó en comer el suyo – Sabe a gloria – Dijo mordiendo la hamburguesa y embarrando de mostaza sus labios, ante la mirada incrédula de la otra chica.

-Amerricanos – Dijo ésta bebiendo de su jugo.

Apenas llevaba Tori la mitad de la hamburguesa cuando Jade anunció que era hora de irse.

-¿Por qué? Aún no termino.

-Vámonos – Inquirió depositando algunos dólares sobre la mesa y señalando a la pelirroja que se retiraban. Tomó a Tori de la mano discretamente y la llevó por entre las mesas rumbo a la salida, la latina lamentando la media hamburguesa que dejaba en el plato. Pronto se dio cuenta la razón, cuando pasaron junto al sujeto regordete que había seguido Jade con la vista, el cual estaba hablando a discreción por un radio.

Tori sintió que alguien más la jalaba de la muñeca - ¿No te conozco? – Preguntó el sujeto mirándola fijamente.

-No, no la conoces – Se entrometió Jade parándose justo en medio de los dos.

-Le pregunté a la otra chica – Aguzó el hombre.

-Y yo no quiero que te conteste.

Anticipando que podría venir una pelea, Tori decidió participar – Me temo que nunca nos hemos visto, ¿por qué la pregunta?

-Porque… ahora mismo, la policía se encuentra…

No terminó su frase, se escuchó un golpe seco y a continuación Tori vio platos volar, el hombre regordete y su acompañante se habían puesto de pie a punto de sacar sus pistolas, la castaña reconoció al otro hombre, uno delgado, era compañero de su padre en la policía. Estaban armados pero Jade era astuta, usando los medios blancos disponibles en el restaurante consiguió llegar a la puerta sujetando fuerte a Tori.

-¡Lance! – Gritaba ésta - ¡Lance! ¡Dile a mi padre que estoy y estaré bien! ¡Dile que me busque! – Se escuchó decir antes de ser introducida violentamente en el coche.

-¡¿Qué te pasa?!

Pero la otra no respondió, aceleró chirriando llantas y tomó la carretera como fiera, a pocos metros una patrulla ya las estaba siguiendo.

-Ponte el cinturón – Ordenó concentrada en el camino y el espejo retrovisor.

-Son compañeros de mi padre Jade, son policías.

-Lo sé.

-Van a atraparnos.

-Por supuesto que no, ponte el cinturón – Repitió y apenas Tori lo había abrochado, el automóvil salió disparado con el kilometraje al tope.

-¡Vas a matarnos!

-Siempre es mejor a que te atrapen – Dijo la otra tranquila.

-¡Pero yo no soy kamikaze!

-Yo tampoco, no te preocupes.

Dobló en un camino casi cerrado y se internaron nuevamente entre espesa maleza desértica, dando tumbos por el disparejo camino que conducía hacia la nada.

-No creo que lleguemos hacia ningún lado – Y por primera vez, parecía que Jade estaba de acuerdo.

Estacionó el auto justo antes que el parachoques golpeara contra una piedra, el afrenón causó una oleada de polvo que cubrió el vehículo antes que se pudiera ver a las dos chicas suspirar a salvo dentro.

-¿Estás bien? – Preguntó la extranjera mirando hacia el copiloto.

-Sí… pero con diabetes.

-No seas exagerada. Ahora… - Miró hacia el camino – Vas a armarte de paciencia porque esperaremos por aquí un buen rato.

-¿Por qué?

-Porque nos estarán buscando, así que esperaremos a que pase el peligro.

-¿Y si se hace de noche?

-Quizá se haga de noche, te duermes en el asiento trasero.

-Tengo miedo.

-A ti no te pasaría nada si lograran encontrarnos, tu vida estará intacta, la mía no creo que corra la misma suerte.

Tori dirigió su vista al frente, pero hizo memoria de su acompañante y le miró de nuevo, algo dentro de ella le hizo sentir seriamente mal solo de imaginar que algo le pasara, no porque fuera ella, sino por lo que era, una chica después de todo, de su misma edad aproximadamente, inteligente y… linda. Si esos ojos azules se cerraran para siempre, Tori lo lamentaría toda su vida.

Mientras Jade oprimía botones del aparato extraño que cargaba con ella, Tori leía revistas en Khurghckyztano, repasaba los discos de la guantera, se miraba las uñas y bostezaba. El sol ya casi se estaba metiendo y el viento frío del desierto nocturno se empezaba a sentir. La morena cruzó los brazos y recostó la cabeza sobre el asiento para descansar.

-Toma – Escuchó la voz de su compañera y abrió de nuevo los ojos, Jade le estaba ofreciendo su chaqueta – Pronto nos marcharemos, duerme, te despertaré cuando sea necesario.

La morena tomó la chaqueta y se cubrió con ella, vacilando conmovida ante el gesto.

-Pero hace frío, y tú estás…

-Mi país es mucho más frío que esto, estoy acostumbrada.

Cuando Tori volvió a abrir los ojos, sintió que se movían, se estiró y asomó por la ventana, ya estaban sobre la carretera.

-¿Nos vamos?

-De hecho… – dijo Jade mirando al frente – ya casi llegamos.

-No me dijiste que nos movíamos – se incorporó frotándose los ojos.

-Estabas cómodamente dormida, pensé que era mejor a que estuvieras solo ahí, terminando de comerte el auto, y luego a mí.

La castaña giró bruscamente la cabeza, molesta, pero luego se dio cuenta que lejos de sentirse ofendida, los insultos ya le parecían muy familiar.

-¿Y por qué habría de comerte a ti?

-Porque devoras todo lo que encuentras a tu paso.

-Lo que tiene sabor, pero así como estás de pálida, pareces muy insípida.

Vio una media sonrisa formarse en el resplandeciente rostro de su compañera, la media luz de la luna le daba en la cara y formaba un exquisito contraste entre el claro nocturno y la pálida piel de la chica, en un hermoso camino sobre una larga carretera a mitad de la noche.

-¿Cuántos años tienes? – Preguntó Tori, sintiéndose de repente muy ansiosa por conocerla más.

La otra chica, sin despegar la vista del camino, respondió con una voz un poco más relajada – Dieciocho, ¿y tú?

-Cumpliré diecinueve en marzo – Dijo la castaña alegrándose, como si de una buena noticia se tratara.

-Me llevas casi cuatro meses. ¿Por qué te has comprometido tan joven?

-Nuestros padres arreglaron nuestro matrimonio desde que éramos niños.

-Eso es arcaico.

-Lo sé, pero a mí no me desagrada y a Beck tampoco, nos queremos, estamos enamorados y seremos un matrimonio muy feliz.

-Si sobrevives – La castaña la miró asustada y luego vio la sonrisa relajada en su rostro, le dio confianza.

-¿Y tú tienes novio?

-No – Respondió ésta de inmediato – Yo tengo una vida qué vivir, no me gustan las ataduras ni los compromisos.

-Hasta que te enamores.

-Quizás un día lo haga, para entonces tendré cincuenta y desearé pasarla tranquila en una granja cerca de unos molinos y un lago, con toda una vida feliz pasada.

-¿No quieres tener hijos?

-Tal vez… no lo he decidido.

-Deberías, imagina lo lindos que saldrían – E inmediatamente cerró su boca.

¿Así que te parezco linda? – Preguntó entre risas la joven pálida – Woow…

-No dije eso.

-A mí me pareció.

-Sí pero…

-Tú lo dijiste.

-Bueno, bueno, ¿qué tiene de malo que piense que… no estás mal parecida? No eres fea.

-¿Y qué es lo que más te ha gustado de mí?

-Tienes muy lindos ojos. – Y se dio cuenta que había hablado demás de nuevo. Pero afortunadamente la otra joven pareció no prestar atención al último comentario para hacer virar el coche hacia un lado del camino.

Entre terracería y sembradíos de milpas Tori vio que se acercaban hasta una casa medianamente grande justo en el centro. Jade estacionó el vehículo justo al lado de una cerca, bajó de él, rodeó el coche y llegó hasta Tori señalándole las esposas, la morena estiró las manos y volvió a sentirse prisionera.

XXX

Se hallaban en una especie de casa de rancho, hecha de madera del piso al techo, amplia, decoración de campo llenaban los salones apenas iluminados con lámparas de luces débiles. En el patio revoloteaban todo tipo de animales de granja, Tori podía escuchar a los cerdos. Observó cada cosa, era cálido, nunca antes en su vida había estado en una casa como esa y nunca pensó que lo estaría, quería saber cómo habían pasado de una habitación poco convencional en un hotelucho barato, a un lugar como ese donde se percibía un delicioso olor a galletas de vainilla y leche recién hervida.

Con una especie de brillo en los ojos la latina echó la mirada hacia la chica pálida, quien apenas la miró brevemente esbozando lo que a Tori le pareció una media sonrisa, entonces una voz ya conocida la sacó de su asombro.

-Ah, llegaste – Era Robbie Shapiro – Ya nos tenías preocupados.

Y entonces Tori miró una cabellera pelirroja más conocida que la voz del chico de cabello afro.

-Hola Tori – Saludó sonriendo una pequeña joven de grandes ojos castaños.

-¿Cat? – Preguntó la otra sorprendida – Cat… ¿qué haces aquí?

-Ah, sí Tori – Dijo Jade tomando un panecillo de la mesa – Catherine Valentine es tu compañera de la Academia… y nuestra informante.

Tori abrió enorme la boca dejando escapar un sonido de sorpresa…

A los/las que me leen simplemente y me añaden a favoritos… muchas gracias : -) Vuelvo… ¿pronto? En menos de lo que esperen, estaré aquí de vuelta, espero, con tres actualizaciones para quienes leen mis otras historias, en tanto, besos de su amiga… LindsayWest ; -) Se les quiere gente…