Capítulo 8
Regalos.
Sus manos estaban llenas de pequeños piquetes y sus dedos cansados de intentar, de seguro tener la habilidad de curar le hubiese sido de mucha utilidad en ese momento pero no la tenía, "no todavía" se consolaba siempre, este era su tercer intento en el arte de la costura y su tercer fallo, primero había intentado hacer un dragón por que sabia que le encantaría a Zuko pero fue un total desastre, después un fénix pero le fue aun peor. Ahora trataba con un sencillo diseño de llamas pero tampoco estaba quedando nada bien, al principio recibió muchas burlas y quejas sobre lo mala que era su habilidad para bordar pero después de mucho rato sintió las miradas de lastima y su madre se acerco a darle consuelo y consejos.
"-Tus puntadas finas son buenas, deberías decidirte por un diseño pequeño.- Le había dicho con una sonrisa."
Pero Katara no quería hacer algo simple y pequeño, Zuko no se merecía algo simple y pequeño, así que se empeño en tratar con complejos diseños que con su habilidad le fue imposible lograr. Al final había salido del lugar lanzando las telas y agujas lejos y nadie se había atrevido a seguirla. Las mujeres de tribu agua que iban a casarse debían saber cocinar, coser y curar, Katara no sabia hacer o hacia terriblemente todas esas cosas, las mujeres debían ser hermosas y delicadas y ella acaba de salir del cuarto de costura echa una furia; cuando practicaba su control Katara había escuchado a los niños de la tribu diciendo que ella jamás encontraría a nadie que quisiera casarse con ella...
-Ningún hombre querría una novia más fuerte que el.
-No importa que tan hermosa sea es un desastre.
-Olviden eso un maestra agua que no cura no es una maestra, las mujeres deben aprender a sanar y no a pelear, no se en que están pensando sus padres...
Soka había golpeado al ultimo niño y la había consolado diciendo.
-Ellos están celosos por que los venciste.
Katara había sonreído y fingido que no le importo, pero si le importaba, por eso el hecho del compromiso la había hecho tan feliz y sobre todo que Zuko la hubiese aceptado. Zuko nunca se había quejado de "lo poco femenina que era" es mas nunca había mencionado nada como eso, a el le gustaba practicar con ella y disfrutaban aprendiendo cosas juntos, el era perfecto para ella así que quería sorprenderlo con algo lindo.
En tribu agua era común que las mujeres bordaran pañuelos para sus esposos y prometidos por que así ellos siempre tendrían un recuerdo de ellas en todo momento, así que Katara quería hacer uno. La joven morena miro sus manos llenas de pequeñas heridas y entendió que lo importante no era que tan hermoso fuera el pañuelo sino lo que representaba. Entonces decidió que haría un pañuelo con muchos copos de nieve dorados, no era un diseño impresionante pero ya que su madre dijo que mientras se mantuviera con cosas pequeñas todo saldría bien, entonces tal vez lo de los copos funcionaría.
o.O.o
-Escuche que te comprometieron con la campesina.- Hablo la voz burlona de Azula que se acerco a ver como practicaba su hermano, con gusto noto como sus palabras rompieron su concentración y el fuego que antes fluía estable de sus manos se disipo en una explosión.
-No es una campesina.- Dijo furioso.
-El padre de Mei dice que la Tribu agua del sur son solo un montón de tiendas de piel sobre un trozo de hielo, es una princesa campesina. -Dijo ella con una burlona sonrisa.
-Lo que diga el padre de Mei me tiene sin cuidado.- Contesto Zuko un poco más tranquilo.
-Yo creo que Mei seria mil veces una mejor opción que la princesa campesina.- Siguió Azula burlona.
-Si tienes quejas ¿por que no se las dices a nuestro padre?- Contrarresto Zuko con una sonrisa triunfadora, y la sonrisa burlona de Azula se desvaneció pero ella continuo.
-Al menos hubieran escogido a Yue, ella parece tener un poco de clase y el polo sur es poderoso e impresionante.
-Yue es aburrida como un pez en un estanque.- Dijo el príncipe sincero.
-Bien es cierto.- Dijo Azula entre risas, ella quería molestarlo pero Zuko siempre lograba hacerla reír o hacerla enojar.- ¿Y Mei?
-Mas aburrida que el pez en el estanque- dijo el estoico volviendo a ejecutar perfectamente las posturas que estaba practicando.
-No puedo creer que tu digas que otros son aburridos.- Hablo ella mientras lanzaba una bola de fuego azul que Zuko apenas y esquivo.- Por cierto mamá dice que es hora de comer Zuzu.
-¡Azula! sabes que detesto que me digas así- grito indignado el príncipe a su hermana que ya se alejaba corriendo.- Dile que no podre ir el tío Iroh me llevara a hacer el regalo de compromiso.
Azula se detuvo de su carrera y se borro su sonrisa, pero Zuko no lo vio por que ya corría al lado contrario.
En la Nación del fuego los regalos de compromiso eran siempre cara y fina joyería de preferencia echa por el mismo novio o al menos que su fuego fuera el que derritiera el metal con que se haría la pieza, en la familia real la pieza a regalar era obligatoriamente la cresta real que la mujer usaría en el cabello. La cresta real que todos portaban no era solo un adorno era también una afilada daga que los señores del fuego podrían usar para proteger o terminar su vida. Como sería solo el compromiso y no una boda Zuko decidió que aun no era tiempo de darle una daga a Katara y fundió oro blanco con el que pidió al orfebre que fabricara un broche con la cresta real y unos adornos que cayeran representando el agua también.
Zuko obtuvo un hermoso broche que sabia le encantaría a Katara pero pensó que había un detalle que le gustaría aun más a la maestra agua así que pensó que darle dos regalos de compromiso no estaría mal.
o.O.o
Zuko no llego a comer eso generalmente hubiese desatado la furia de Ozai, pero hoy no por que Zuko había ido por el regalo de su prometida. Ozai estaba a un par de años y una ceremonia de lograr sus planes, en el estado actual si desafiaba a su hermano por el poder la nación se dividiría pero cuando su hijo estuviera casado con la princesa de la tribu agua la balanza se inclinaría a su favor, la corte y la milicia lo apoyarían a el que tendría a las dos tribus agua de su lado, y con todo el derecho a unirse a una posible guerra por que los uniría el lazo de la familia y si su hermano buscaba apoyo en otras naciones estas no tendrían derecho a intervenir por que no había tal lazo. Habían sido años pero había valido la pena, cada segundo que paso y cada segundo que faltaba valía la pena por que pronto el podría tener el control de la nación más poderosa del mundo y que siempre debió ser suya.
Ozai vio a su hijo entrar a la habitación y balbucear sobre algo mientras le mostraba un broche de oro blanco, al menos tiene buen gusto pensó el mayor pero aun así no se molesto en escuchar lo que Zuko le decía, su hijo estaba cumpliendo perfectamente su papel y mejor para el entre más enamorados estuvieran su primogénito y su futura nuera. Así que para apoyar ese teatro que le llevaría a la grandeza se acerco a su cómoda y saco algo.
-Escuche que en las tribus agua los hombres dan un collar a su prometida, tal vez esto te sirva.- Dijo Ozai con una sonrisa mientras le daba una hermosa pieza de ámbar a su hijo, la sonrisa era fría y ambiciosa pero Zuko no lo noto.
-Yo estaba pensando lo mismo, gracias padre.- Dijo el joven mientras en un ataque de felicidad abrazaba a su padre que permaneció quieto e incomodo.
-Tu solo hazme sentir muy orgulloso.
-Así sera.
Notas: pues he aquí el malvado plan de Ozai, el de Being es otro ;)
Mil gracias a todos los que leen y agradecimientos hyperespeciales a Maidijunior, Kumicogina y Bulma26, ustedes son mi inspiración.
