Permítanme disculparme sinceramente por mi desaparición tan deliberada, la verdad, todo este tiempo me obsesioné con otra pareja que se llevó todo mi aire: elsanna; si a alguno de por aquí les agrada esa pareja de Frozen, les invito a pasar a leer mis dos fanfics que tengo publicados al momento de ellas. Y como es obvio, apreciado público lector, el Jori de mi vida sigue vigente y no lo abandono por nada, a causa de esto, acá me tienen, actualizando las tres historias que tenía pendientes.
Espero que puedan perdonarme esta falta grande, pero u.u me enamoré de Frozen u.u Y aun tengo la fiebre u.u Ojalá les guste este capítulo, cuya historia culminará como dentro de dos o tres más.
Disclaimer: Victorious no me pertenece, ni tampoco sus personajes… duh. De lo contrario, Cat solo hubiese sido un fantasma en la serie :v
Mis apreciados damas y caballeros, si merezco un review, les estaré muy agradecida, pero entenderé si no es así porque soy una desgraciada u_u
Besos a todos (u_u)/
Zona de riesgo
Chapter 5.
Tori nunca había sentido la necesidad de estar en medio de una oscuridad completamente sola. Por todo lo que recordaba, su familia siempre había sido unida. Cada recuerdo de Tori la llevaba a sitios donde se situaba la típica familia perfecta compuesta por una cabeza ejemplar, un líder respetado y buen civil; una madre ama de casa que siempre estaba al tanto de las necesidades de sus dos hijas, consejera y de dotes domésticos ejemplares. Su hermana mayor, Trina Vega, era todo lo que una chica joven pudiera desear como pariente cercano, era protectora y justa con ella. Y a pesar de que frecuentemente David Vega llegaba a casa relatando sus inusuales anécdotas como comandante de la policía estatal, el mundo de los malos, estaba muy lejos de esa castaña que creció toda su vida en una burbujita contra balas.
El mundo no era entonces, en esa apreciación tan distante de su verdadero hogar, como ella lo conocía. Los cuentos de hadas dejaron de ser un mundo soñado para ella, para pasar a ser eso exactamente: solo cuentos, cuentos infantiles.
Por primera vez en su vida, Tori comenzaba a tomar en cuenta sus años. Se sintió una mujer madura y ya no aquella princesita que aun saltaba a los brazos de su padre cuando este llegaba a casa luego de la peligrosa faena.
Se miró los pies y sonrió por las agujetas de los converse que tenía desatadas. Cat se los había conseguido, y seguramente pertenecieron antes a otra persona, pues las suelas desgastadas y los laterales sucios indicaban que otros pies se pasearon con ellos por aquellos ásperos terrenos de la granja, sin embargo seguían estando presentables.
El suéter grueso la ayudó a cubrirse del viento nocturno que se colaba a medianoche por la gran ventana que permanecía abierta a sus ojos, con el cielo estrellado haciéndole sombra.
Nunca antes Tori había tomado en cuenta el brillo de la luna, ni lo innumerables que hasta entonces le parecieron las estrellas. Estar en ese lugar, tan extraño pero acogedor, le hizo tomarle más valor a cada cosa que la rodeaba desde su nacimiento, hasta entonces.
Suspiró largamente y reacomodó su posición contra el marco de madera de la ventana. Todo olía a madera ahí. Hacía unos minutos cayó en cuenta que ese no era un lugar establecido, sino provisional, la enorme casa parecía un cubo desarmable. Tori intuyó que eso se debía a que en cualquier momento, alguna voz anunciara a los habitantes que debían moverse sin dejar vestigio alguno de su presencia.
Pero era bonita, sí que lo era.
La temperatura cambió cuando la castaña fue consciente del calor humano que se posaba a sus espaldas. Volvió los ojos y se topó con las pupilas brillantes de Jade.
La pelinegra tenía el rostro serio, como cada vez que Tori la miraba, pero ésta vez, estaba acompañado de otro gesto que la aprendiza de policía no le había visto antes, como si se sintiera apenada. Y dio en el clavo.
—Siento lo que pasó durrante la cena… esas cosas… Tarra no siemprre actúa como si tuvierra un cerrebrro ahí dentrro.
Inconscientemente, la mitad latina se acercó a ella y con un leve movimiento echó un mechón azabache de su suave cabellera hacia atrás. Al principio, Jade respingó, pero luego se quedó tranquila cuando Tori peinó el mechón de nuevo llevándolo hacia atrás.
—Estás hablando con ese acento otra vez. Tal vez deberías comenzar a creerte que eres americana.
—No soy amerricana.
—Pero debes actuar como una, así que, nada de dobles "r" donde no deben de ir. Es "ce-rebro", no "ce-rre-brro".
—No puedo decirrlo.
—Sí que puedes. Cat habla perfecto.
—Cat es una idiota.
—No, es adorable.
—No has convivido con ella como yo.
La sonrisa de Tori se asomó sincera a sus labios, admirando la suavidad de los cabellos negros de su compañera de habitación. Iba a decir algo más, algo que probablemente iba a comprometerla, pero en ese momento, Robbie y Cat hicieron acto de presencia, interrumpiendo la charla que por tercera vez desde que la extranjera y la latina se conocieron, no giró entre disputas.
—Tenemos noticias.
El muchacho de cabellos afro depositó un aparato parecido a un televisor con antenas extendidas que seguramente captaban ondas de frecuencia de manera muy extraña, ya que el aparato tenía una vista tosca, como si el mismo Robbie la hubiese armado con piezas desiguales.
El chico realizó algunos ajustes y giró un botón amarillento que en un chasquido metalico, mostró en pantalla el rostro serio de una mujer de color, ataviada en un serio uniforme militar.
—Hola, Helen —saludó Jade, y Tori entendió que era momento de poner en práctica sus avances en la academia, así que sin hacer alarde de su olvidada presencia, se limitó a prestar atención.
—¿Qué tal, Jade? Me reporto para citar los últimos pormenores.
—¿Qué sucede?
—La policía de la ciudad ha contratado a un nuevo elemento para operar en la búsqueda de tu cabeza. Un elemento calculador y de conocimientos suficientes.
—¿Quién es?
—Se llama Katrina Vega.
A Tori le costó un espasmo para poder captar las palabras en toda su magnitud, y solo habían dicho un nombre: Trina, Trina Vega, sí, su hermana.
—Es la hermana de Tori —dijo Cat.
—Lo sé —. Helen respondió al otro lado de la línea —. El comandante Vega está decidido a encontrarte debajo de las piedras si es necesario, o hasta la galaxia infinita.
—Si es que no lo arrojamos a un agujero negro antes de eso —el chiste de Robbie fue acallado por las miradas serias que se asomaron a la habitación, que ya rebasaba a las cuatro personas.
—¿Qué tan importante a considerar es? Tendrá la misma información que Oliver y el padre de Tori, no es más que otra persona más a la caza.
—Te equivocas, primor, esta chica tiene información que los otros dos ignoraban.
Esta vez los ojos de la pelinegra se entrecerraron, como si no pudiera terminar de creer que sus enemigos mortales tuvieran alguna ventaja sobre ella, alguna ventaja resultado de un descuido; si ese era el caso, ella misma se cortaría un brazo por estúpida, pero si no la implicaba, haría rodar la cabeza del idiota.
—¿Qué clase de información?
—En cuestión de minutos: tu ubicación, querida, la de Tori, y la del resto del equipo oculto en la granja.
—¿Qué? Eso no puede ser posible, tiene qué haber un error en tus palabras.
—No es culpa de nadie —, y luego la mujer hizo una pausa para suspirar — Tori tiene puesto un chip.
—¿Un chip?
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—¿Por qué no nos lo dijiste antes?
Un grupo de policías apresurados se abría paso entre escritorios y computadoras de una sala de operaciones de investigación ultra-secreta, siguiendo el mando de una joven mujer que entregaba y recogía documentos a las personas que estaban al tanto de la necesidad que la apremiaba.
—Ya te lo dije, padre, no fui consciente al principio de aquello.
—Pero pudiste habernos dado una gran ventaja de haberlo sabido.
—No te preocupes —, la joven se detuvo al término de una larga fila de operadores, depositando los documentos que había recogido sobre otra pila de papeles de suma importancia, hasta entonces se volvió de frente contra el grupo de policías que le seguían el paso —el asunto es que lo sabemos ahora, y podemos dar con su paradero en cuestión de segundos. ¿Tienen listos los mapas?
—Listos, teniente.
David Vega aun conservaba una parte de su orgullo recientemente herida, no era el típico hombre al que le gustaba ser engañado ni considerado ingenuo, por lo que la situación no le caía de lo más espectacular. Sin embargo, tampoco estaba para ponerse exigente en ese momento —. ¿Por qué te lo quitaste?
—Porque creí que Tori podría necesitarlo más que yo. Ella iba a acompañarte en esa peligrosa misión de cacería y yo me encontraría en un lugar muy lejos de ustedes completamente a salvo, solo… fue un instinto cariñoso, como una protección de hermana mayor.
—Sabes que quitarte el chip que la policía federal te ha otorgado viola las leyes policiacas, es insubordinación de tu parte, Trina.
—Sinjin, revisa los mapas —. Ordenó, inclinándose delante del joven que tecleaba ágilmente los ordenadores, y luego con una mano en la cintura, enfrentó la mirada dura de su padre —Lo sé, pero ya te lo dije, ella lo necesitaba más que yo, y ahora mismo es el único medio que nos llevará de manera exacta hacia ella y nos permitirá la gloria de atrapar de una vez y por todas a esa khurckistana que la ha secuestrado, y junto con ella a todo su equipo. Un gracias de tu parte estará excelente.
La chica volvió su vista y atención a los mapas que se mostraban en pantalla. Un punto amarillo parpadeaba mientras las escalas se acercaban más hacia un punto fijo que comenzaba a tomar forma. David Vega tenía qué aceptar que Trina era la hija que más se figuraba a su dolido temperamento.
La mayor de las Vega había resultado ser un elemento de extrema calidad para los fines policiacos, él lo pudo constatar desde la temprana edad de la chica. A Trina le atraían todas las cosas que tuvieran qué ver con su padre, él le regalaba pistolas de juguete, y ella sabía hacer el mejor uso de ellas, no podía sentirse más orgulloso de su retoño. Tori, por su parte, era calmada y con tendencias más femeninas, aunque el hombre siempre admiró en ella la valiente tesón que la más joven tenía para que, en ciertos momentos, pudiera ser capaz de dominar la voluntad de su hermana mayor. Así que juntas se complementaban y le hacían sentir más que satisfecho con su obra.
—Casi lo tenemos.
El comandante observaba a su hija, con la poca complacencia de haber sido burlado reflejada en su rostro serio y rígido, en ese porte de hombre dedicado a atrapar maleantes tóxicos.
—No estoy contento con todo esto.
—Papá —, respondió la chica, esta vez en un tono suave que garantizaba toda su comprensión y dominio de los hechos —Tori no tenía un chip que la protegiera, y yo no estaba en actividades en ese momento; ella estaría presente en una misión peligrosa junto contigo, lo menos que podía hacer en lugar de darle un rosario y mis rezos, sería prestarle un poco de la ciencia que nos ha facilitado tantos éxitos los últimos años en esta academia.
—Tori estaba próxima a recibir el suyo, Trina.
—¿Y mientras tanto?
—¡Lo tenemos! —El muchacho delgado de cabellos revoltosos señaló el punto fijo donde la luz amarilla parpadeante se había detenido.
—¿Qué es eso?
—Es una zona muy extensa, ubicada en la parte este de nuestra posición, rodeada de maleza desértica.
—Parece… un lugar abandonado.
—Si me permite, señor —habló tímidamente el joven de los cabellos revoltosos —yo diría que es una granja.
—Abandonada.
—No —, respondió de nuevo el muchacho —si se observa bien por este lado —, señaló amablemente a Trina —estos parecen ser los establos, con todo y caballos dentro; estos otros, comedores para cerdos y estos de acá, la cerca de las vacas. Y también, hay un coche estacionado afuera.
La visión del lugar que Sinjin señalaba era muy borrosa, apenas se alcanzaba a divisar lo que el joven aseguraba eran animales, pero ciertamente, tanto David, como Trina y Beck consintieron en que se trataba de una granja, con un coche estacionado afuera, no había duda de eso.
—¿Cuáles son las coordenadas?
—A no más de cuatro horas de aquí.
—Los tenemos entonces.
David se volvió hacia el resto del grupo de policías y sonrió con autosuficiencia, como si pudiera ya visualizar la victoria entre sus manos.
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—¡Es cierto! —Exclamó la latina —¡El chip…!
Se frotó la muñeca y señaló el reloj de pulsera que llevaba en la mano derecha, aparentemente, no era más que eso, pero estaba claro que eso solo era lo que se veía por fuera.
—Trina, mi hermana, me lo dio antes de que ella saliera de la ciudad. Se supone que debería haber acompañado a mi padre en el momento que arrestarían a Jade y su banda de… delincuentes —dijo, bajando la cabeza tímidamente, entonces la volvió a subir al notar que nadie le había discutido aquella descripción, porque no parecía ser distante de la verdad —Pero ella fue llamada para otra actividad fuera de Los Angeles y pensó que yo lo necesitaría más.
—¿Ese chip solo puede rastrear tu paradero?
—Hasta donde yo sé, sí, es lo único que hace.
—Entonces ellos deben saberlo ahora, ¿no es cierto?
Preguntó Jade, volviendo su atención de nuevo a la mujer de color que permanecía impasible dentro del monitor.
—Me temo que sí, Jade, ellos lo saben ahora. No era más que tomar la captura de las coordenadas de donde se encuentran ahora con la ayuda de los mapas satelitales. Ellos debieron ya de implementar el sistema de búsqueda a partir de todos los sitios a donde el chip los dirija.
—Voy a quitármelo.
—Definitivamente sí, bonita —, respondió Helen —pero después, por ahora ellos ya deben tener la ubicación de la granja y estarán llegando ahí en cuestión de horas.
—Tenemos qué desmantelar.
—Dudo mucho que eso sea de ayuda, Shappiro. Si ellos tienen la captura de las coordenadas, ya deben saber lo que encontrarán ahí, por lo que desaparecer la granja no sirve para nada y trasportarla por las carreteras solo les dará más pistas qué seguir.
—La granja debe quedarse.
—¿Entonces nos vamos solo nosotros? —Cat preguntó. En aquél momento, la pelirroja ya no le pareció a Tori la chica ingenua con la que había compartido tantos cafés en la academia de policías, se le veía más madura y atenta a la situación que la implicaba ahora. Se sintió tonta por subestimar el valor de aquella chica.
—No, creo que deberían quedarse algunos —. Objetó Jade, volviendo su vista hacia la ventana y pasando las manos por su cabeza —. Salir todos en caravana no es una buena medida de seguridad, necesitaremos refugio y comunicación y no podemos arriesgarnos a eso.
—¿Qué propones entonces?
—Salirr solo los que no parrecemos amerricanos.
El grupo centró su vista en el joven rubio que miraba desde la puerta.
—Pueden quedarse Robbie, Tara, Carlos y pedirle a Sikowits que venga de inmediato, yo también puedo quedarme, pero no Cat, ni Logan.
—¿Por qué? —La aludida, Tara Ganz, refunfuñó desde detrás de Kendall —¿Por qué quedarnos algunos?
—Porque podremos despistarlos. Ellos llegarán aquí pidiendo inforrmes y solo los que podemos dominar mejor el inglés podrremos responder a sus preguntas y darles datos erróneos para permitirrles a Jade y a Tori huir lo más lejos posible. Cat debe irse porrque ella es conocida de la academia y Logan no habla una sola palabrra en inglés. Tampoco podemos vivir solo jóvenes en esta granja, necesitamos que Sikowits se presente como patriarca de nosotros.
—Me gusta esa idea, cuando te lo necesitas, Kendall, el inglés parece ser tu primera lengua, así que haces bien quedándote al frente. Además —la pelinegra se dirigió ahora al resto del grupo — tendremos qué hacer uso de dos coches. Porque si ellos tienen captura de este sitio, el coche de Robbie está estacionado afuera, deben tener la descripción de este ya definida. Cat y Logan pueden conducir ese auto y Tori y yo iremos en uno de los otros que se encuentran en la bodega. Cuando vengan en nuestra búsqueda Robbie y Kendall los despistarán enviándolos hacia direcciones dispares, hacia donde supuestamente tomamos camino huyendo de nuevo, en el auto que está estacionado afuera, mismo que Cat y Logan dejarán abandonado en algún punto a las orillas de la ciudad lejos de nosotras, para destruirlo, así ellos tendrán tiempo de huir y mezclarse con el resto de la gente y nosotras perdernos por otra carretera lejos de aquí.
—Sí, es buena idea.
De pronto se escuchó la débil vocecilla de Tori, con una propuesta que nadie se hubiera esperado recibir de la única persona que discordaba entre ese pequeño grupo de extranjeros —. Pro-propongo que Cat lleve mi chip, así en el momento que abandonen el auto, el chip puede quedarse en él, mi padre y Trina creerán que estoy situada en ese mismo lugar a causa del rastreo, pero Jade y yo estaremos a salvo sin ninguna otra forma de ser rastreadas de nuevo. Yo necesito que no se destruya el coche para que mi familia sepa que estoy bien… y-y de paso es una buena forma de que ellos encuentren el reloj y se enteren que ustedes también tiene más información de sus movimientos a la mano.
La habitación se lleno de silencio. Tori se sintió tonta y se preguntó si había dicho algo ridículo, pero entonces Kendall sonrió y la sujetó para abrazarla de costado.
—Es una excelente idea, porque ese chip es el que nos ha traído los problemas ahora, debes quitártelo ya mismo.
—Me parece un gran punto a tu favor, chica, tal parece como si jugaras de nuestro lado.
Hasta ese momento, Tori se dio cuenta de lo que había hecho, sin duda alguna había favorecido al equipo de delincuentes, ella les había dado una forma de ayuda. La lucidez se le subió a la cabeza y su cerebro reventó en cientos de dudas que afloraron sus sentidos. ¿Por qué lo había hecho? ¿Significaba aquello que luchaba también por su causa? ¿Tori estaba huyendo de su padre? ¿O solo quería poner a salvo la cabeza de Jade?
Sea lo que fuera, estaba segura que la pelinegra se lo agradeció, a su modo, con aquella mirada; lejos de la glacial que siempre tenía, sus cálidos ojos azules le hicieron un guiño invisible.
Había hecho algo bien.
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Cuanto la habitación quedó vacía, a excepción de las dos únicas personas que habían dormido en ella recientemente, Tori se limitó a recoger todas sus pertenencias, que eran nada, pero Cat le había proveído de una maleta individual y algunas prendas de ropa para sobrevivir en la huída. Jade por su parte, se ocupaba de lo suyo, pero para ella era más importante trazar las rutas que seguirían antes que verificar sus necesidades más básicas, definitivamente eran dos entes diferentes, y para la chica de los ojos azules era más importante salvar la vida, que estar presentable, una lógica muy necesaria.
La académica metió una chaqueta dentro de la mochila estilo militar cuando escuchó la voz de su compañera a sus espaldas, hablándole débilmente, como si procediera una disculpa.
—Torri —. La morena esperó, hacía rato que llevaba pensando cómo de repente las cosas cambiaron para ella, y estaba segura que Jade no tardaría en cuestionárselo también —. No sé qué te llevó a… decir aquello hace un rato pero… sea como sea… nos has prrestado de tu ayuda y… solo… grracias.
Sin devolverle la mirada, la latina continuó empacando, pero una sonrisa sincera se le dibujó en el limpio rostro.
—Fue de corazón.
Jade, que hasta ese momento había mantenido la atención en el piso de madera, alzó el rostro para encontrarse con la espalda delgada de la joven, frunció el ceño pero el alivio que sintió en el estómago, como si de repente hubiesen rellenado un hueco vacío que le carcomía las entrañas y todo en el interior de su cuerpo, le resultó tranquilizador.
—E-Entonces merece más mérito.
Un halago como ese, y viniendo de una persona como esa, resultaba como un cielo estrellado en un cuatro de julio. Si Tori pudiera describirlo, habría fuegos artificiales por todo lo alto celebrando una victoria personal. La emoción le hizo estragos, pero se mantuvo firme para no ceder a la voluntad de la extranjera de manera tan sencilla. Estaba contenta, no lo esperaba, pero definitivamente Jade en ese estado de gratitud preocupada y tartamudeando, no podía hacerlo más adorable.
El insano deseo de abrazarla se le hizo añicos en el corazón a la latina, que tuvo qué hacer el esfuerzo máximo para contenerse. Un halago no era una puerta abierta para romper el hielo de aquella muchacha cuyas intenciones verdaderas aun no habían sido desentrañadas. Aunque Tori tuviera qué aceptar para sí misma que comenzaba a tenerle cierta estima, todavía quedaba esa cuerda pendiente que sostenía la acusación asesina contra su padre. Y ahora había otro asunto más que la estaba inquietando.
—Jade… —apenas susurró la muchacha morena, luego de haber decidido que era hora de enfrentar los ojos rudos de la otra chica —Trina es mi hermana…
Los ojos marrones de la mitad latina se alzaron de a poco hasta encontrarse, tímidos, con los orbes azules de la khurgkyztanna, que permanecía impasible mientras observaba a detalle el rostro de su compañera de habitación. La policía parecía tener una capa cristalina brotando de ese par de irises café, como si estuviera a punto de romper en llanto.
—Lo sé. Y también sé que viene por mi cabeza.
—Es mi hermana, Jade, quizás las cosas sean un poco distintas que con mi padre.
—¿Por qué son diferentes?
—Porque ella quizás esté en la mis situación que yo, ella seguramente no sabe nada sobre tu hermano.
—Tal vez.
Tori buscó en sus ojos, buscó una sombra de piedad en aquél par de hielos fríos, si acaso podía encontrarla. Ella todavía tenía la esperanza, como última opción, de que Jade no era todo lo que la incriminaba, quería pensar, aun en ese momento, que no faltaría mucho para que su captora cediera y la dejara ir con su familia, y todo aquello acabaría en un instante, en un parpadeo, y nadie tendría qué morir.
—Estamos peleando por las mismas, su padre mató a mi hermano y yo tengo a la suya. La verdad sobre Rodia por lo que ella quiere, que es a ti. Tienen una ventaja: contigo de vuelta, muchas personas saldrán ganando, en cambio de este lado yo solamente quiero la verdad, pido un cuerpo, o una tumba dónde llorar.
El corazón se le rompió en mil pedazos a Tori. Sintió cómo cada fibra de su cuerpo vibró dentro de ella como si una fuente de todos sus sentimientos se hubiera roto y vertido dentro de ella misma cada gota de resistencia contenida. Podía sentir la sangre fluir a través de sus venas, su cabeza girando y su corazón golpeteando como siquiera también ser liberado ahí mismo. Era cruel, viéndolo desde esa perspectiva, lo que la inhumanidad podía ser capaz de hacer en la vida de los simples y llanos mortales.
Si alguna vez Tori se cuestionó la existencia de Dios, fue en ese momento. Y renegó de aquello, renegó de que Dios existiera porque ella no podía ser capaz de asimilar cómo un ser que se dice ser tan bueno y amoroso, pudiera ser tan indiferente hacia aquella chiquilla que no estaba buscando a su hermano vivo, sino liberar su alma y junto con ella la suya propia y la de sus padres. Tori pensó en aquellas dos personas desconocidas que esperaban el regreso de su única hija, que había partido para llevarles respuestas, y que tal vez jamás volvería a ellos con los ojos azules sonriendo en todo su tamaño. Tori no conocía a aquella pareja de padres, podía ser un par de personas preparadas, fríos, como su hija; o unos ancianos que se sentaban juntos a la puerta de su casa de madera a esperar que ese fuera el día de volver a ver a su retoño. Era mejor para Dios que no existiera, porque si lo hacía, Tori no podría jamás perdonarle que otra injusticia se cometiera, mucho menos si aquella injusticia implicaba a su joven raptora, o a su hermana, que nada sabía de la situación que estaba enfrentando, y sola había ido a meterse a la cueva del lobo, como un pez que se traga el cebo.
—Si pudiera pedirte un favor… uno solo… ¿me lo concederías?
Los ojos cristalinos de Jade la miraron, tomándose el tiempo justo para darle una respuesta —¿Por qué te concedería yo un favor?
—No tendrías por qué hacerlo —Tori dijo, y la verdad es que no esperaba que su petición fuera concedida, pero aun tenía qué intentarlo, tenía qué salvar la vida de Trina —. Pero, por favor, no te olvides de considerarlo… Si llegado el momento de enfrentarte a mi hermana, y tú tuvieras todas las de ganar… y yo pudiera hacer algo para que no arremetas contra ella… ¿podrías dejarla ir con vida? No importa lo que pidas para eso, si es necesario que mi libertad sea a cambio de su seguridad… estoy dispuesta a cederla.
—¿Por qué harías eso?
—Ella me dio este chip —alzó la muñeca para exponer el reloj que llevaba aún puesto en la mano derecha —Y lo hizo para protegerme. Quiero devolverle el favor, y no solo por eso, ella es mi hermana y aún sin esta protección que ella puso en mí desconociendo todo lo que vendría después… yo lo haría.
La mirada de Jade siguió el trazo que la mano de Tori empleó para bajar suelta de nuevo a su costado. Y otra vez la latina tuvo que aguardar con paciencia ante el silencio de la khurgckystanna.
—Me-hum… —carraspeó —me habrría gustado haberr tenido la oporrtunidad de hacerr algo como eso porr mi herrmano.
Sus dedos rozaron la muñeca de Tori y bajó la vista al chip, una mirada decaída y por primera vez, como la chica Vega pudo notar, cansada.
—Ahora es tarrde.
Jade no dijo nada más, en ese momento Cat y Kendall entraron a la habitación para apresurar a las chicas.
—No tenemos mucho tiempo —dijo el rubio, cargando las mochilas en su espalda —deben salir ahorra.
—¿Qué dirán cuando ellos lleguen? —Jade preguntó, alejándose de Tori, y dejando a la muchacha con un vacío dentro de ella, como si de pronto el aire en sus pulmones hubiese sido exprimido.
—Que fuimos amenazados, y nos obligaron a darles reposo hasta que alguien te dio aviso sobre algo que no entendimos y salieron huyendo. Será creíble, llegarán en tres horas y para entonces tendremos trabajo en la granja, no somos más que eso, grranjerros amerricanos.
—Ojalá te creyera con ese acento, Smichdt.
—Créeme, lo haremos excelente. Vamos ahora.
—Tomaremos la carretera principal y nos desviaremos de ruta para llegar a la ciudad a más cercana —, Jade habló, al salir al crepúsculo bajo el cielo todavía estrellado, Tori le venía pisando los talones —ahí dejaremos a Cat y Logan junto al coche. Lo ideal hubiera sido quemarlo, como siempre hacemos, pero Tori ha tenido razón, ellos deben darse cuenta que ya sabemos sus recursos de rastreo, por lo que deben encontrar el reloj entero reposando en el tablero.
—Te propongo que vallas por el eje central unos veinte kilómetros y luego te desvíes justo al oeste y tomes la curva que te aleja lo más pronto posible de la ciudad. Todavía quedará un tramo de luces citadinas, pero es lo mejor porque de otra manera ellos intentarán seguir la ruta deshabitada y no es conveniente, lo más inteligente es despistarlos hasta las narices.
—Bien. Cat tendrá qué quedarse en la ciudad y Logan deberá esperar un par de días antes de que le sea comunicado que ya puede volver. Sigan con la vida cotidiana de granjeros. ¿Y Sikowits?
—Estará aquí en minutos.
—Bien.
—¿De verdad es necesario hacer todo esto?
Una voz grave y poco amable se escuchó en medio de la penumbra de la granja, las luces seguían apagadas para no registrar movimientos, Tara había ayudado, pero su descontento no había cedido a favor de nadie, seguía en su posición reacia.
—No es momento de discutirlo ahora, Tara.
—No, pero deberías cuestionarte si estás actuando por tu razonamiento lógico, Jade, has hecho todo esto por esa chica. ¿Cuál es su valor?
—No lo entenderías, Tara.
—Pues explícanoslo, porque ahora mismo la vida de cada uno de nosotros está en riesgo por causa de ella.
—Tara…
—No —replicó la joven —tengo derecho a expresar mi punto de vista. Si te hubieras deshecho de ella desde el principio no estaría pasando nada de esto ahora.
—No importa, ¿está bien? Lo hecho, hecho está. Quizás cometí un error, te prometo que daré mi vida por la tuya si se te pone en mayor peligro.
—Te desconozco, Jade —. Respondió de nuevo la muchacha, cruzando los brazos —Tú solías ser más inteligente que esto, pero la situación te ha sobrepasado.
Jade la observó, y no pudo estar más de acuerdo con ella —Bien has dicho. Pagaré cada una, te lo prometo.
—Ya váyanse —. Kendall tomó las mochilas y las arrojó a la parte trasera del coche oscuro que habían sacado de la bodega —Mientras más horas de diferencia, mejor —y luego se volvió a la pelirroja —Cat, deberás arreglártelas para estar en la Academia a la hora de costumbre y citar los pormenores del día; yo recibiré la información y la comunicaré a todas las bases que se reporten en el perímetro de la situación. No se queden mucho tiempo en el mimo lugar. Logan ya sabe cómo volver.
—¿Qué metiste en la cajuela?
Jade preguntó a Robbie, que cerró con satisfacción la puerta trasera del vehículo.
—Algunas armas, por si se necesitan.
—Robbie.
—No te darán problemas, te lo aseguro.
—Bien, hora de irnos —. A su orden, Cat y Logan tomaron su posición en el coche blanco, y Tori se escabulló hasta el asiento del copiloto del otro vehículo, sin decir una sola palabra más —Mantennos comunicados, Smichdt.
—Eso haré.
—Un momento.
El chico más joven y asustadizo de todos, Carlos Peña, se acercó corriendo hasta la latina y la tomó salvajemente del brazo, Jade estaba a punto de arremeter contra él pero en el momento que había comenzado a dar los primeros pasos, el muchacho volvió a hablar —El reloj.
Cada uno protestó renegando del descuido. Mientras que Tara tuvo tiempo de burlarse y emitir su último comentario mordaz y sarcástico del día.
—Que tengan suerte con su travesía, señoritas.
Jade la ignoró, poniendo en marcha el coche y reculando al frente de Logan, que conducía el otro vehículo.
—Nos vemos pronto.
Los automóviles se perdieron en la carretera, cuando el amanecer comenzaba a emitir sus primeros y débiles rayos solares. Tori se recostó en su asiento y antes de fijar su vista sobre la belleza del paisaje a esas horas de la madrugada, echó un rápido vistazo a su compañera de al lado. Ahí estaba de nuevo, en manos únicamente de esa chica que no era mayor que ella, y de quién dependía su vida y la de otros de sus seres queridos, sin embargo, estar a solas con ella de nuevo, le devolvía una paz que no supo de dónde había salido. Nada estaba siendo seguro para ninguna, y si permanecía al lado de Jade, y ella estaba en peligro, Tori estaba decidida a no separarse de la joven, en ningún momento, fuera de vida, o de muerte, porque en esta parte de la historia, la diferencia abismal que se cernía alrededor de su comprensión infinita, es que la primera vez, había sido arrastrada por la fuerza por una aquella peligrosa delincuente, y esa madrugada, Tori, a pesar que estaba consciente que no podía hacer lo contrario, dentro de sí misma, sabía que estaba yendo por voluntad propia junto a ella.
¿Me van a linchar? #Pliz, déjenme terminar con estos pendientes y luego me hacen lo que quieran, no protestaré u_u Palabra de chavita bien (u_u)/
Agradecimientos especiales a:
Marilinn: ojalá sigas viva u_u
Skl92: bueno, creo que hemos estado conversando en privado, puedes escribirme cuando quieras u_u
Some Anonymous: sé que sigas viva, pero ojalá te resportes por acá u_u
Konata1400: espero que sí hayas podido esperar, de lo contrario, mátame u_u
EyesWest: prima, ¿no reniegas de esta tu familia? u_u
Mart: a mí también me gustan los pasteles de queso u_u
Guest: tarde, pero aquí está u_u
Abadeer: el beso sigue en espera, te lo debo u_u
Misticgwen: sí a todo, ¿sí a mí también? u_u
https:ItsBlackOut: oups… espero que no te haya vencido la adicción a esta droga :—/ ¿Sigues viva? :—/
YeMa: esta vez me pasé, ¿verdad? u_u Culpa a la comadreja u_u
Guest2: actualicé u_u
Vane23: muchas gracias, espero me perdones la tardanza u_u
Eli—turim: pues… aquí estoy de nuevo u_u
Guest3: sí u_u
