Fairy Tail le pertenece a Hiro Mashima y este fic a mí.

¡Espero que les guste!


CAPÍTULO 5

Lo nuestro fue odio a primera vista


Recordaba cada una de las noches que tuve que vestirme con uno de esos diminutos vestidos y salir a recibir los clientes. Recordaba perfectamente cada una de las noches que pasé en ese bar desde el día en que llegué hasta el día en que decidí huir y sinceramente no sabía cuál de ellos era el peor. Cada noche que tenía que ponerme uno de esos vestidos e ir a recibir a los clientes me sentía sucia. Me sentía desnuda ante la mirada de todos esos hombres, me sentía frágil, desprotegida… pequeña…

Pero todo esto éste peli rosa no lo sabía, por supuesto que no lo sabía… Él podía simplemente aparecer y decir que esa prenda me quedaba mejor que un vestido normal… él simplemente podía aparecer y recordarme el pasado que estaba intentando dejar atrás sin ni siquiera inmutarse porque… ¿Qué sabía él de mí? No sabía absolutamente nada, no podía comprender nada de lo que sentía.

Me detuve cuando vi que estábamos completamente solos, le había arrastrado de mala manera por los largos pasillos de la mansión hasta llegar a una gran sala alejada de los invitados.

- Oye rubia –la voz de Natsu llamandome me hizo girar- Si estabas buscando las habitaciones no están por aquí. –dijo con una de sus jodidas medias sonrisas- Están en el piso de arriba.

Le miré sin poder disimular mi asombro. ¿Cómo podía alguien ser tan….? No podía creerme que este fuera el hijo de Igneel y Grandine…

- ¿¡Y por qué coño querría ir a las habitaciones contigo si se puede saber!? –Le recriminé.- ¡No pienso ir a ninguna habitación con alguien como tú! ¡Estúpido idiota!

- ¿No quieres enseñarme uno de esos lindos vestidos que llevabas puesto ayer? –continuaba hablando- Ya sabes, las habitaciones están aquí mismo…

- ¿Vestir uno de esos vestidos por ti? ¿Enserio? –pregunté incrédula.- ¿¡Pero tú quién demonios te piensas que eres!? ¡Jamás vestiré uno de esos jodidos vestiditos de nuevo y mucho menos por alguien tan despreciable como tú! ¡No eres más que otro jodido mujeriego! ¡Odio a los hombres como tú!

- No me lo puedo creer… ¿Enserio? –se burlaba- No pareces ser la clase de chica que odia a los hombres como yo… al fin y al cabo eras tú la que trabajaba en un club ¿no?

- ¿¡Y qué pasa si trabajaba allí!? –grité ya harta- ¿¡Acaso tú no fuiste nunca a uno de esos clubes!?

Vale Lucy relájate y respira.

No debía cabrearme con este estúpido mujeriego, debía tranquilizarme y hablar con él como dos personas adultas lo harían. Debía intentar llevarme bien con él, después de todo si llegase a aceptar ese trato íbamos a vivir debajo del mismo techo… Vamos yo podía hacerlo… Podía hablar amablemente con este idiota y dejar las cosas claras sin antes matarle, ¿verdad?... ¿verdad?

- Por supuesto que he ido –contestó con una sonrisa de medio lado- ¿Por qué preguntas lo que ya sabes? Me viste ayer por la noche ¿Verdad? Tu eres la rubia esa que vi ayer por la noche ¿verdad?... por supuesto que lo eres… Al final tú no eres más que otra de esas mujerzuelas que trabajan allí para complacer a hombres como yo…

Pero que... ¡A la mierda lo de llevarse bien!

- ¿¡Y qué pasa si trabajaba en eses jodido club!? –le chillé, la paciencia nunca fue uno de mis puntos fuertes.- ¡Ninguna de esas chicas con las que te vas a divertir cuando estas aburrido tendrían que trabajar si no fuera por estúpidos mujeriegos como tú que solo van allí para joder! ¿¡Quién mierda te piensas que eres tú para insultarme!? –porque si me acababa de insultar indirectamente y mi paciencia se había agotado- ¡Tu tranquilo ya te digo yo quien eres: no eres más que un jodido mujeriego que se piensa que es el centro del mundo porque tiene dinero, solo eres un jodido mujeriego que se piensa que puede ir diciendo mierda de los demás porqué él es superior a todos! ¡No eres más que es jodido niño de papa que nunca le ha faltado de nada! ¡No eres más que un estúpido cretino arrogante, no eres nada más que eso! ¡Y sí, odio a los hombres como tú!

- ¿Enserio crees que soy todo esto? –me preguntó acercándose a mí mientras yo retrocedía. No quería tenerlo cerca, lo quería tan lejos de mí como fuese posible. Odiaba a los hombres como él, siempre sintiendose superiores a los demás- ¿Enserio eres tú la que dice que soy todo eso? –preguntaba subiendo el tono con cada pregunta que pronunciaba- ¿¡Tú, una estúpida mujerzuela que trabaja en un club de mala muerte me quieres decir como soy o dejo de ser!? ¿¡Quién te crees tú para decirme nada!?

- ¿¡Quién me creo!? ¡Me creo la chica con la que te estas metiendo sin saber una mierda de su vida! –le chillé sin dejar de retroceder- ¡No permitiré que alguien como tú se burle de mí cuando no sabes absolutamente nada, nada de mí!

- ¿¡No lo permitirás!? ¿¡Y qué piensas hacer para detenerme, llamar a todas tus amigas golfas para que vengan? –me chillaba acercándose- ¡Si fuese todo lo que has dicho ahora misma ya estarías tirada en una cama debajo de mí! –me chilló de vuelta. Estaba de espaldas a la pared y el seguía acercándose a mí.- Este no es sitio para una mujerzuela como tú, ¿¡por qué no regresas de una buena vez y desapareces de mí vista!?

- ¿¡Y por qué no mejor desapareces TÚ de mí vista!? –le chille fuera de mí. Le seguía gritando pero en verdad lo único que quería era marcharme de allí e irme lejos de este idiota.- ¿¡Quieres que desaparezca de tu vista!? ¡Bien, si eso es lo que quieres empieza a mover ese lindo culo que tienes y márchate de aquí porque yo no voy a ir a ningún sitio! -seguía retrocediendo-

- ¿¡Tengo que recordarte que esta es MÍ casa!? –me chilló acercándose cada vez más a mí-

- ¿¡Y a mí que coño me importa si es tu casa o la de tu vecino!? ¡No dejaré que me trates como si fuera una puta!–le chille lejos de calmarme- ¡No dejaré que me faltes el respeto de esa forma, no sabes nada de mí, nada! ¡Y no, no me marcharé a ningún sitio, pienso aceptar ese trato que tus padres me han propuesto!

- ¡Hazlo! –chilló llegando hasta donde estaba y acorralándome entre la pared y su cuerpo. Traté de empucharle lejos de mí pero no se movía y su rostro seguía acercando al mío como momentos antes, cuando estábamos con Levy, lo había hecho- Tu solo hazlo, acepta ese trato y me aseguraré de hacer de tu vida un infierno –me susurró tan cerca de mí que podía sentir su cuerpo pegado al mío y su respiración en mi cuello.-

Mi cuerpo se tensó por completo y mi corazón empezó a latir a mil por hora, quería a este idiota lejos de mí, no lo quería cerca, no quería escuchar su voz ni sentir su presencia cerca de mí. Le odiaba, juraba que lo odiaba. Si el odio a primera vista existía yo le odiaba a él. No podía creerme que pudiera existir alguien así…

Mis manos estaban en su pecho en un intento inútil de separarle de mí cuando se alejó. Sus ojos jade me miraban intensamente prometiendo cumplir su promesa, si aceptaba el trato él se encargaría de convertir mi vida en un infierno, no lo dudaba, sus ojos hablaban por si solos.

- Aceptaré –susurré viendo cómo se separaba de mí y se alejaba andando como si nunca nada hubiese sucedido entre los dos- Aceptaré este trato.

Mi susurró no llegó a sus oídos y continuó andando alejándose de mí. Cuando su silueta desapareció por la puerta toda tensión se fue y me relajé por completo dejandome caer en el piso. No olvidaría nunca la forma en la que este idiota peli rosa me había hablado, jamás le perdonaría por haberme tratado como una puta, jamás. Iba a aceptar este estúpido trato, por mi orgullo que lo haría. Aceptaría este trato y haría que este cretino se tragara cada una de sus hirientes palabras.


...000...


¿Qué les pasaba por la cabeza a mis padres cuando decidieron proponerle tal trato a esa rubia barata? ¿Acaso estaban locos? Era imposible que le hubiesen propuesto una nueva vida junto a ellos sin ninguna razón pero ¿Qué razón tendría para querer a una chica como esa bajo el mismo techo que ellos?

Ninguna.

No quería que esa estúpida rubia viviera debajo el mismo techo que yo, no quería a ninguna chica como ella cerca de mí.

Ni a ninguna otra tampoco.

Para mí las mujeres no eran más que un medio de diversión, no eran nada más que eso, no quería ni necesitaba ninguna chica en mí vida. No quería que esa rubia viniese a vivir aquí porque esto significaría establecer una relación con una chica, aunque fuese como amigos y eso era justamente lo que no quería. No quería nada de mujeres como ella, nada más que no fuese distancia.

- ¿Dónde se habían metido? –oí la voz de Jellal detrás de mí- ¿No está Lucy contigo?

- Se habrá quedado por allí supongo –respondí lo más indiferente posible.-

- ¿No te gusta verdad?

- ¿Gustarme? Mis padres le han propuesto un trato para que viniese a vivir junto a ellos. –dije- Por supuesto que no me gusta. –decía irritado-

- Quizás te vengan bien uno poco de hormonas femeninas en tu vida –se rio- Y no hablo de tus salidas nocturnas, habló de una amiga, una chica con la que pasar el rato, una chica con la que pasarlo bien... solo eso, nada más que eso.

- No me interesa tener a chicas por amigas. –contesté secamente.-

¿Tan difícil era entender que no quería tener la mínima relación con una chica? Todos sabían lo que pensaba de las mujeres y muchos eran los que me decían que era un enfermo por tratarlas de esa forma, como si no me importaran sus sentimientos pero eran ellas mísmas las que venían a mí al final. Si no les gustaba como les trataba no deberían venir a mí porque por mucho que lo intentasen nunca conseguirían nada más que una noche conmigo. No les daría nada más que una simple noche, eso era todo lo que conseguirían de mí.

- ¡Jellal, Natsu! –oí la voz de Erza desde lejos.- Tus padres dijeron que querían decir algo y que entráramos todos a la sala –me gritó-

Tenía un mal presentimiento acerca de esto.

- ¡Ya vamos! –le contestó el peli azul.- Será mejor que entremos Natsu. –dijo dándome un amistoso golpe- Deberías intentarlo con Lucy, parece una buena chica.

Y a mí no me importaba que tan buena fuera.

- Vamos –contesté simplemente pasando por su lado pero no pudé alejar sus palabras de mí cabeza hasta que vi quien estaba al lado de Igneel. Me quedé completamente quieto, no podía estar pasando esto...-

- Buenas noches a todos y gracias por asistir a esta cena –hablaba mi padre como muchas otras veces lo había hecho pero eso a mí no me importaba.

Allí, justo a su lado, se encontraba esa estúpida rubia con la que había hablado (o más bien discutido) hacía tan solo unos minutos. ¿Qué estaba tramando? Mi padre seguía hablando de cosas sobre sus empresas que para mí no tenían ninguna importancia. Lucy, a su lado, se limitaba a sonreír como si estuviera acostumbrada a asistir a cenas de este tipo y a escuchar estos aburridos discursos de empresarios ricos.

No podía apartar los ojos de ella. ¿Qué había hecho esa chica?

- Y por último –oí la voz de mí padre y mi vista viajo hasta donde estaba- Me gustaría presentarles a una persona muy importante para mi esposa y para mí. –sonrió al hablar- Me gustaría presentaros a Lucy -pasó uno de sus brazos por encima de sus hombros- quien de ahora en adelante será parte de nuestra familia. –la chica seguía quieta a su lado mirando a su alrededor- ¡Bienvenida a la familia Lucy!

Y después de esto todo fueron aplausos y más aplausos. Vi como la rubia sonreía débilmente y como buscaba a alguien con la mirada. Seguramente te está buscando a ti –pensé-. Le había dicho lo que pasaría se aceptaba y la muy tonta había aceptado. No la quería cerca de mí e iba a hacer lo que fuese para que desapareciera de mi vida lo antes posible.

Me di la vuelta para marcharme de allí, necesitaba alejarme de este sitio y de toda esta gente pero sobre todo necesitaba alejarme de esa rubia... No la quería tener cerca y me ocuparía de que desapareciera lo antes posible.

- ¿Dónde vas? ¿No irás a darle la bienvenida? –oí la voz de mi madre detrás de mí.-

Sonreí lo más amablemente posible intentando controlarme.

- Por supuesto, ahora iba.

Camine entre la gente hasta llegar a pocos metros de ella. Nuestras miradas chocaron y nos quedamos mirándonos el uno al otro, ¿Qué estaba haciendo?

Camine un poco más entre la gente hasta llegar a su lado sin quitarle la mirada de encima en ningún momento. Iba a borrar esa jodida sonrisa con la que contestaba a cualquiera que le iba a dar la bienvenida. Iba a destruir esa jodida sonrisa, lo juraba.

Acerqué mi rostro al suyo notando como su cuerpo se tensaba ante mi presencia.

- Bienvenida a la familia Luce –le susurré por tercera vez en una noche. Su cuepro estaba tenso perono retrocedió ni un solo paso- Espero que estés preparada porqué a partir de hoy convertiré tu vida en un infierno.

- Inténtalo siquiera –me contestó en otro susurró, ella también sabía jugar a este juego y no se iba a quedar atrás.-


¿Qué les pareció?

La verdad es que a mí no me acaba de gustar como ha quedado pero ya había escrito lo mismo de mil formas distintas y me harte...

Espero que a ustedes les haya gustado, tampoco creo que este taaan mal :/ ¿Verdad?

Espero que dejen algun comentario xD Gracias por leer!

Saludos