holap! bueno al final me desahogo.
Advertencia: lemon(oh un intento de lemon ¬ . ¬ )
Cuando estuve de pie nos miramos por unos instantes, hasta que fui yo quien aparto la mirada y me encamine al cuarto de baño. Una vez dentro le puse seguro a la puerta. Por un momento quiero olvidar todo, solo un momento, 5 minutos ¿Es mucho pedir?
Empecé a quitarme mi ropa, abrí la llave de la regadera y cuando las gotas de agua desprendían vapor no me lo pensé dos veces y entre. Mi piel se erizo por la calidez. Primero mi cuerpo y después mi cabello. Deje que el agua corriera libre, limpiando la espuma de jabón.
Ya sé que está de más decir que a cada respuesta que obtengo de Naruto, más preguntas formulo. Pero supongo que la pregunta más intrigante, y al parecer la más delicada, es: ¿Por qué Naruto necesita al bebé? ¿De verdad es solo su instinto de supervivencia el que lo hace ansiar tanto un hijo?
Me pregunto si habrá algo bueno para mí al final de todo esto.
Es gracioso, porque cuando era pequeña siempre me imagine como una profesionista en arquitectura, con una relación estable con un chico que me pediría matrimonio de la forma más tierna y romántica, nos juraríamos amor verdadero, mi noche de bodas y Luna de miel serian… perfectas, y quizás en un futuro llegara a tener hijos con mi esposo. Prácticamente, me imaginaba con la vida romántica perfecta que toda chiquilla de 13 años sueña.
Es curioso como los sueños y la realidad pueden ser tan diferentes y a la vez tan iguales.
-sabes que una puerta con seguro no me detiene, ¿verdad?-anuncio su presencia abriendo y cerrando el cancel de la regadera. Cerré mis ojos y curve los labios en una sonrisa. Si, lo sabía. Acto seguido sus labios se fundieron con mi cuello. Deje de sentir el agua y abrí los parpados. Él había cerrado las llaves de agua.
-un baño. Solo eso quería-dije cuando me gire para verlo de frente, sus ojos seguían entremezclados con azul y rojo, dando un reflejo morado. Aún tenía su ropa puesta y unas gotas de agua le habían humedecido el cabello y los hombros de la playera. Me abrase a su cuello y lo atraje hacia mí-bésame…
¿F-fui yo quien lo pidió y en e-ese tono de voz suplicante?
-y mucho más…-aviso en un susurro y lo seguí en un beso francés. Él avanzo y yo retrocedí hasta recargarme contra el frio y húmedo azulejo. Los siguientes besos fueron a lo largo de mi cuello, clavícula, hasta mis pechos. Siguió bajando, dejando un rastro de saliva con su lengua, y lamiendo cada gota de agua tibia que aun escurría por mi estómago. Se arrodillo y dándome una mirada rápida me sonrió con lujuria, yo cerré los ojos. Sujeto mi rodilla derecha y levanto mi pierna. Me dio un beso en la parte interna del muslo. Sentía la vergüenza plasmada en mis mejillas de estar en esta situación, ¿Cuándo había dejado yo de protestar que él no me acariciara? ¿Había intentado siquiera oponerme? No, al contrario. Fui yo quien pidió el primer beso.
-hum…-sentí algo muy caliente entre mis piernas y cada terminación nerviosa de mi cuerpo se erizo de puro placer. Mordiéndome el labio inferior, baje la mirada. La cantidad de adrenalina que se liberó por mi cuerpo me asusto. Naruto estaba arrodillado frente a mí mientras su mano izquierda abría mi pierna derecha. La palabra "distancia" no existía entre su rostro y mi pelvis, su lengua se abrió paso entre mis labios vaginales y yo tirité, aun cuando estoy más que caliente, de puro placer-no, detente…-la voz me tembló. Las piernas se me estaban empezando a entumecer por la posición. Si no era su lengua la que me lamia era su aliento lo que me estremecía, incluso sus dedos se aventuraban a entrar en mí.-Es-espera, Naruto…-ignoro mi petición y siguió estimulándome. La adrenalina y el éxtasis hizo efecto instantáneo, y ahora soy yo quien pide más, entre jadeos y gemidos. Dudando me atreví a revolverle el cabello. Se sentía tan bien, tan placentero.-Na-naruto… no siento las piernas-pronuncie entrecortadamente. A los 5 minutos su lengua dejo de acariciarme y su rostro se separó de mi pelvis. Tenía los labios brillantes de saliva y la humedad que salía de mi cuerpo, sus ojos eran totalmente rojos y la pupila contraída y rasgada.
-de acuerdo, cambio de posición-dijo tomando mi mano, que estaba en su cabello, e hizo que me arrodillara frente a él. Nos besamos por unos momentos. Cambiamos de posición, me recosté a lo largo del espacio de la regadera. El azulejo bajo mi espalda se sentía más frio.-ahora, separa las piernas y dobla las rodillas. Si, así-sonrió al ver como yo seguía sus indicaciones.-lo de hace un momento lo estaba disfrutando mucho-aseguro, sorprendiéndome un poco.-no miento.
-Naru… to-lo llame, empezando a extrañar su toque. Él suspiro.
-quiero seguir, de verdad, pero no debo-se escuchaba ansioso. Y por un momento pareció como si dentro de él hubiese una disputa; tocarme o no. Sus palabras contradecían sus acciones.
-tócame, estaré bien-tome su mano y la presione entre mis muslos. Admito que estoy fuera de mí, pero él tiene la culpa, fue él quien me ha hecho dependiente de sus caricias. ¡Qué irónico! Hace casi un mes me angustiaba si quiera su presencia y ahora, dependo de él.
-para, Hinata, de verdad-ahora era él quien me pedía detenerme.
-¿Por qué debería parar…?
-puedo lastimarlo. A ambos.
-… por favor, solo una última vez-pedí, apretando más su mano.
-eres una…-lo calle con un beso, impaciente. Sus dedos entraban en mí, de la misma forma que su lengua y la mía se acariciaba. Pase mis manos por sus costados y tome los bordes de su playera, y empecé a subirla. Apenas la prenda se deslizo por sus brazos y salió, me abrase a sus hombros. Él estaba entre mis piernas. Del beso paso a lamerme los labios. Su pantalón, que aun tenia puesto, estaba mojado de las rodillas hacia abajo.
Mi excitación se intensificaba a cada segundo. Escuche el botón y cierre de su pantalón abrirse.
-hazlo…-lo apure cuando él quiso dudar.
-has cambiado, Hinata-sus palabras opacaron mi suspiro de placer, cuando por fin entro en mí. ¿Había cambiado? Si, lo hice ¿pero en qué sentido había cambiado? En un instante todo se volvió oscuro.
¿Cerré yo los ojos? No, no fui yo. Mis ojos tardaron unos segundos en acostumbrarse a la penumbra y cuando lo hice logre diferenciar la silueta que se movía sobre mí.
-la… la luz…
-agudiza tus sentidos, Hinata-me beso en la mejilla.-Deja de depender de algo tan vago como la luz, las imágenes, las apariencias.
-humm…-sentía la fricción de su cuerpo contra mí. Admito que el azulejo no es uno de los lugares más cómodos, pero si uno excitante. Sus gruñidos ahogados llegaban más claros a mis oídos. Los gemidos se volvían ecos.
-ahora bésame tú a mí…-pidió con voz cortada. Deje que mis dedos fuesen ojos y mis labios tantearan su piel. Su piel estaba húmeda y caliente.- ¿me… me cumplirías un parafilia(*), Hinata?
¿Una parafilia? ¿Un demonio puede tener una parafilia?, pensé.
-s-si…-acepte sin darle importancia a las consecuencias.
-muérdeme(*)…
-¿eh?
-solo… muérdeme-sentí la punta de su índice posarse suavemente sobre mis labios. Hundida en curiosidad, hice lo que me pedía; lo mordí. Presione suavemente su falange entre mis dientes, dentro de mi boca lo lamí, él gimió extasiado. Las embestidas se volvieron más lentas, y le empecé a encontrar gusto a la oscuridad. Después de uno minuto él retiro su dedo.
-…eso…
-de nuevo, en mi lengua…-su voz se hizo un susurro.-más fuerte.
Más fuerte. Con eso en mente aumente la presión de mis dientes, pero ahora alrededor de su húmeda lengua. Me estaba besando, y dentro del beso su lengua era mordida y jugueteaba a la vez con la mía. Algo un poco difícil de lograr, pero, de alguna forma, placentero. Su cuerpo se movía con más agresividad si quería que lo mordiera más fuerte o se quedaba totalmente quieto e intentaba gruñir de placer. Un pinchazo en la columna me hizo separa mi boca de la suya.
-Naruto mi… mi espalda.
-bien, cambio-me deje guiar por él en medio de la oscuridad. Se quitó de encima de mí y me tomo de la mano, se recargo en el azulejo y yo quedo a horcajadas sobre él. Me atrajo hacia él y me abrazo de la cintura, volviendo a penetrarme. Empiezo a creer que esta es su posición favorita.-una vez más… en mi cuello.
Y lo hice. Lo mordí en el cuello, inclinándome, sintiendo como mis dientes se clavaban en su piel hasta casi abrirla. No estoy segura de que es lo más placer le provocaba; si moverme encima de él o morderlo. Cuando la quijada me empezó a dolor, por la fuerza que aplicaba en su piel, deje morder. Un hilo de saliva de saliva se rompió cuando me enderece. Me abrazo más fuerte y los embistes más lento y profundos, sentía la tela de su pantalón rozarme los muslos.
No sé cuánto tiempo llevamos aquí, pero se está empezando a sentir como una eternidad. Y como siempre el placer me lleno, solo por unos segundos para después dejarme satisfecha y con la conciencia ida.
-¿p-puedo tomar un baño tranquila ahora?-pregunte al sentir sus dedos acariciarme las piernas.
-buena idea, un baño nos vendría bien-pronuncio, unos instantes antes de que la luz volviera.
Quise sacarlo del baño pero obvio no lo logre. Y sí, nos lavamos uno al otro pero nada más. Solo uno que otra caricia pero solo eso. Cuando terminamos y salimos de la regadera, él me envolvió en una toalla y me cubrió la cabeza con otra.
Una vez fuera del baño y sentados en la cama no pude evitar espresar una duda.
-oye…
-hmm-pronuncio apenas prestándome atención. Estaba ensimismado desenredándome el cabello y secándome la espalda de las gotas que aún me escurrían.
-Naruto-lo llame, sin lograr siquiera que me respondiera.
-…-se había levantado y buscaba algo en el ropero. Ropa interior para él y para mí, unos vaqueros y unos jeans, una playera y una blusa. Ruborizada aparte la mirada cuando empezó a vestirse frente a mí sin ningún deje de pudor.
Respingue cuando me toco el hombro. Vi sus intenciones unos segundos antes de que la ejecutara.
-¡espera! Puedo vestirme sola-lo detuve sujetándolo de los antebrazos.-además, preferiría hacerlo… en privado.
-no seas tonta. Quédate quieta-no sé como pero unos minutos después estaba empezando a vestirme. Sentía la vergüenza y la rabia mezclarse. Una cosa eran las caricias y el sexo y otra muy diferente, manejarme y vestirme.
¿Preocuparse, ayudarme, cuidarme? ¡ja, como si de verdad sintiera algo así por mí y no por su preciado hijo!
-¡no, no soy una niña!-proteste, aunque admito que me escuche como una chiquilla. Nos miramos por unos segundos, y cuando pensé que se alejaría y saldría de la habitación, sonriendo me susurro:
-no te trato como una niña, te trato como a la madre de mi hijo.
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El sonido de la hierba al rozarse con la suela de mis tenis me daba cierta sensación de consuelo. Le prestaba más atención a intentar contar cada piedrita que me encontraba en el camino, que a disfrutar el paseo.
A regañadientes deje que Naruto me vistiera, peinara y, prácticamente, me arreglara como si fuera su muñeca de trapo, fácil de mover y manipular. En el proceso de vestirme me aviso que quería caminar un rato. Pero en cuanto cruzamos el umbral del departamento me tomo de la mano y no me ha soltado, con el pretexto de que no quiere que haga una locura; como echarme a correr apenas pisé la calle. Si, alejarme de él fue una opción.
Dijo que donde estábamos era la frontera de dos estados y que la zona era algo parecido a una reserva natural, aunque sin animales en peligro de extinción. En todo el camino, desde las calles del hotel a la reserva no hemos hablado, no más de un "sí, no, quizás, como quieras…" y murmurar la hora. Por momentos entrelaza sus dedos con los míos, pero ambos apenas los crispábamos para no dejar el brazo y tener que volver a tomarnos de la mano desde el principio.
4:24pm y seguimos caminando entre árboles. No sé para que venir aquí, pero no estoy muy segura de no querer saberlo.
-¿cansada?
-… quizás…-pronuncie después de intentar ocultar mi agitada respiración.
-solo unos metros más y podrás descansar-aviso.
Cuando sentí que no podría caminar más, nos detuvimos. Era un claro, cubierto de hojas y lleno de luz tenue, un escenario realmente fantástico siendo sincera.
-es… increíble-murmure. Unos momentos después nos sentamos sobre la hierba y hojas, bajo el rayo de nítida luz que iluminaba el lugar.
-aquí es donde nací-soltó de pronto.
-¿ah?
-no es un lugar histórico ni importante, claro. Pero este lugar… me relaja-la fluidez y tranquilidad con la que hablaba era algo nuevo para mí.
-¿y tus padres eran…?-fue lo primero que me vino a la mente.
-¿padres? No, eso no existe entre los demonios-curvo los labios en una sonrisa.-padres son los que te cuidan y enseñan, y todo lo que yo se lo aprendí por mí mismo.
-cuidan y enseñan, ¿eh?-ironice. Un viejo recuerdo familiar me paso por la mente.
-yo nací de la unión del fuego y la muerte. Recuerdo que abrí los ojos, estaba aturdido, pero sabía lo que era, a donde pertenecía y lo que tenía que hacer-guardo silencio. ¿Fuego y muerte?
-Na… naruto, ¿Qué edad tienes?
-hum… no mucho. Unos 150 años.
-un siglo y medio es mucho en para un humano-no pude evitar reír.
-pues para un inmortal es muy poco tiempo-me cortó la risa con un beso en la mejilla.-10 de octubre de 1865 mí…
-cumpleaños-complete. No sé como pero el ambiente es bastante ameno, y me siento bastante cómoda hablando con él.
-este lugar siempre me recuerda…-dejo incompleta la oración. Pero no necesito palabras para entender la sensación de relajación que nos abrazaba. El claro parecía ser el mismo corazón del bosque, parecía una realidad alterna. Las horas pasaron entre trivialidades; ver correr y trepar por los arboles a varias ardillas, asustarme por un insecto en el dorso de mi mano. El ángulo de la luz y las sombras nos avisaron del crepúsculo. Pronto los rayos de sol serian de luna.
Una corriente de aire frio me erizo la piel.
-toma-se quitó la sudadera, siempre trae una puesta, y me la ofreció.-es tarde y debes tener hambre. Vamos, te invito a cenar.
Su sudadera me quedaba una talla más grande pero estaba calientita. Y comida era lo único que calmaría el retortijón de mi estómago.
••▬▬••▬▬••▬▬••
-¡ah! Necesito descansar-suspire recostándome en el sillón.
-te lo mereces. Te has portado bien-¡él y sus estúpidas frases! De nuevo empezaba a tratarme como una niña y no como a su igual.
-cállate…-me gire mirando el respaldo del sillón, dándole la espalda a él.
-hehe… lo siento pero no puedes dormir ahí-me levanto en brazos como si nada.
-¡me vas tirar!
-¿Cuántas veces tengo que repetírtelo? Te cuidare. ¡Pero si no dejas de moverte te caerás de verdad!-desistí en mi intento de bajarme de él. Por fin me bajo y dejo en la cama.
No logre sacarlo del cuarto para ponerme la pijama pero sí que no me la pusiera él. Tuve que cambiarme mientras su mirada azul me seguía en cada movimiento. Las mejillas me arden de vergüenza.
-¿Qué haces?-pregunto cuando quise quitarme la gema del cuello.
-no puedo dormir con esto puesto.
-no debes quitártelo. ¡Cómo se supone que te voy a cuidar cuando no este contigo!-elevo la voz.
-¡esta cosa casi me asfixia!
-bien, pues prohibido quitárselo-volvió a colgarlo en mi cuello. No quiero pelear. Me metí bajo las cobijas y trate de ignorarlo.
Me beso, apago las luces y salió del cuarto. Y yo me quede dormida.
*•▬•*
¿Dónde estoy? Esta oscuro y el eco de mis pisadas son distantes.
-¡llegaste! me alegro-saludo una silueta vagamente familiar.
-hola.
-¿vamos?
-s-si-avanzamos. El escenario no cambiaba. Oscuridad y ecos. Hasta que una imagen empezó a tomar forma frente a nosotros: una mujer un poco alta, cabello azul, piel pálida y con un bebé en brazos se sentaba junto a la yo de 5 años.
-¿hum…? ¿Quiénes son?
-mi madre y mi hermana, el día que llegaron del hospital después del nacimiento de Hanabi.
-eres idéntica a tu madre-como apareció la imagen se esfumo y volvimos a quedar en oscuridad. Seguimos avanzando.
Una nueva imagen apareció. Una Hinata de 8 jugaba con una Hanabi de 3, en el jardín de nuestra casa, frente a mi madre. Un hombre entro en la imagen; alto, recto y de apariencia seria pero le sonreía a las niñas y la mujer, feliz.
-¿y él?-pregunto la silueta, con apariencia cada vez más clara.
-mi padre o el padre que yo quería.
-¿querías? ¿Por qué?
-cambio.
El proceso se repitió y la imagen volvió a cambiar. Hinata de 11 y Hanabi de 6 preparándose para la escuela.
-siempre cuidando de tu familia y ellos de ti. Encerrada en tu burbuja de perfección, ¿no?
-no sabía que mis lazos familiares sufrirían una ruptura-por fin pude distinguir su rostro y la mirada ambarina, llena de curiosidad… e ironía.
-el tiempo se acabó pero quiero conocer más de ti. Por favor, regresa y continuemos recordando-Rei me tomo de la mano y beso el dorso. Los ojos ámbar del devorador se tornaron purpura y yo desperté.
-recordar… a mi familia.
Estaba sola en la habitación y bastante confundida. Aunque esto no es nada nuevo, ¿verdad?
les gusto? espero que si
soy un desastre! peo no me voy a quejar.
Rei vuelve y se quedara un tiempo. Naru es muy joven! 150 años wow!
(*)Parafilia: Se trata de una conducta íntima donde el placer se obtiene mediante una actividad diferente a la relación sexual en sí misma.
(*)Odaxelagia: excitación provocada por morder o ser mordido por la pareja
recuerden que me esfuerzo por escribir bien esta historia
ya saben comenten, opinen, regañenme lo de siempre
MATTA NE
ATT: menma uzumaki
