: - ) Hola mi apreciado público lector! Estoy verdaderamente complacida por traerles éste nuevo capítulo, y les diré porqué, bueno, pues porque la historia fue muy bien recibida por ustedes, tanto, que apenas al capítulo número 1 me han dejado 27 reviews, ESO ES GRANDIOSO mis apreciados y apreciadas, me he conmovido sobremanera pero también me da temor seguir escribiendo, pues no sé si puedo seguir agradándoles con mis escritos, yo espero que sí, que les guste mucho y que me dejen sus comentarios, y si no les gusta también.
Daré menciones a cada uno/a de quienes me escribieron su opinión en orden publicación: Yoshi, FlorRush, Victoiousnaomi, Carol, Minecrandres, PanxaaaxD, Jori4ever, XV10, Mafer199, Blue . strawberry . girl ¡estás de vuelta! Yey; Smell – coffee, vaniap0211, OuroborosLife a quien le escribo esto, DannyWest, Nina West Rutter, Alex M, LassTime, Inodoro, Madameduvergiere, MCRforever – 909, Mas alla de la realidad, LeasLion, FortyThree, Forever – gillian, Guest, Guest y Aahhsdhsdbfcuhsb ¡MUCHÍSIMAS GRACIAS A TODOS USTEDES! :´) También por seguir éste fic, seguirme y agregarnos a favoritos…
El planteamiento es… actualizaré en cuanto el capítulo No. 2 llegue a los 20 reviews ¿les parece? Es decir, 47 reviews en la historia.No me iré por días, me iré por comentarios, 20 comentarios por éste capítulo, 47 en total y subo el capítulo nuevo mi público lector : - )
Ahora sí, Victorious no me pertenece… ya quisiera que sí XD
Espero sus comentarios.
CHAPTER 2.
Deposité la pulsera sobre el buró de mi cama y me senté a la orilla de ésta, sentía una inquietud dentro de mí pero al mismo tiempo me daba cuenta de la boba sonrisa que tenía en la cara, como si en los diecisiete años que llevaba de vida, apenas hoy, ésta noche, hubiera visto la cosa más linda que haya presenciado jamás.
Tenía esos preciosos ojos que atraparon mi mirada desde que la capté a mi lado en la mesa, creo que no me dí cuenta de todo lo demás porque casi nadaba en ese par de orbes… ¿azules… verdes… grises…? No lo sé, un poco de todos. Luego noté su cabellera negra que le caía elegantemente sobre los hombros y no sé porque me pareció que hacía bonito juego con ella, no lo supe hasta que la contemplé en el baño. Esa piel de porcelana tan particular que envolvía toda su linda anatomía, tan blanca como las nubes que cubrían esa noche la ciudad, sin duda, le daban un toque tan atractivo como la cereza en un pastel.
Me puse de pie y caminé de puntillas hacia la puerta, la de ella estaba cerrada, me pregunté qué estaría haciendo a ésta ahora la que prontamente se convertiría en mi hermanastra. Ojalá le haya gustado, ah, me refiero a la habitación, yo misma ayudé a mi madre a decorarla. Sonreí de nuevo y como no noté ningún movimiento en la habitación de mi vecina volví a la cama. Metí la mano bajo el resorte de mi pantaleta y extraje la tarjeta que recogí del lavabo hace apenas unos minutos, una persona normal la habría devuelto, y yo sin duda que me moría de las ganas por encontrar un pretexto cualquiera para tocar a la puerta de enfrente, pero creo que a pesar de todo no era tan normal. "Stephanie", leí y pasé mis dedos sobre el contorno de los labios dibujados en ella con un colorido lápiz labial.
-¿Quién es Stephanie? – Apagué la lamparita de mesa y me recosté de lado sobre la almohada – Jade… West – Susurré sosteniendo la tarjeta entre mis manos antes de quedarme dormida.
XXX
Esa mañana desde la primera hora resultó ser todo lo inusual que ya me esperaba, cuando abrí la puerta de mi cuarto nadé en un mar de vista sorprendente con esos orbes esmeralda que de inmediato hicieron que se me enchinara la piel. Pero lo más inusual se suscitó algunos minutos más tarde.
-¡¿A qué maldita hora piensas salir del baño?! ¡Te dejé ahí desde anoche, no puedes tener la suficiente mugre acumulada como para que den las siete y sigas ahí!
En realidad hacía rato que había terminado, pero me pareció buena idea avivar la exasperación de la chica que desde que ignoró deliberadamente mis "buenos días", supe que tenía un carácter con un serio problema de autocontrol.
-¡Claro! – Grité detrás de la puerta aguantándome la risotada - ¡Enseguida que termine de lavarme los dientes! – Luego escuché un golpe y medio me carcajeé, cosa que dejé de hacer cuando la puerta se abrió de bruces casi tumbándome la nariz.
-No tengo tiempo suficiente y sobre todo paciencia para esperar a que termines de lavarte los dientes… - Dijo en cuanto puso un pie dentro, luego notó que le había mentido y expresó un gesto tan bello como lo era todo su rostro - ¡¿No que te estabas lavando los dientes?!
-N-No – titubeé – D-Dije que ya que terminara de lavarme los dientes, no que me los estaba lavando – Y caminé hacia el lavabo para fingir que lo haría.
-No tengo tu tiempo – Bufó. Corrió la mampara y abrió la regadera para probar el agua fría – Está excelente, gracias – Sonrió con una de las sonrisas más asustadizas pero encantadoras que jamás le he visto a nadie.
-Estoy ocupando el baño aún – Discutí.
-Adelante – Señaló ella sin objeción alguna – Por mí no te detengas.
Me quedé dentro esperando si sería capaz de hacer algo más que probar el agua y la curiosidad me pagó satisfactoriamente la duda. Desató el cordón de la bata de baño y abrió la misma sacándose las pantuflas.
-Cuando salgas hazme el favor de cerrar la puerta con el seguro – Me miró de soslayo y a continuación esa estorbosa bata blanca que la cubría cayó al suelo. Yo quedé un poco… esperen… imaginen que están en mi lugar y de repente una chica linda descubre toda su perfecta anatomía delante de sus ojos, piel pálida, esbelta y con estatura considerable, todo eso para su par de ojos… ¿ya lo imaginaron? Bien, ¿qué sintieron…? Vale, entonces comprenden muy bien lo que yo sentí, o más bien, lo que no sentí, porque en realidad creo que todos y cada uno de mis sentidos se quedaron paralizados una fracción de segundo.
Barrí con mi vista de la bata en el suelo hasta su figura pasando la mampara hacia la regadera, noté unas piernas largas y… (gulp) dejémoslo en que eran largas; un trasero pálido y redondo tan… ¡caliente! Y una esbelta y fina espalda cuyos hombros cubría esa cabellera negra que tuve la sensación de despeinar. La mampara transparente se cerró y entonces admiré ese perfil, creo que sus virtudes más visibles radicaban en la parte superior de ella, o estaba muy bien dotada, o la temperatura baja del agua cayendo sobre ella puso erectos sus pezones, el asunto es que aún a través de esa mampara de baño fueron demasiado visibles. Volví a tragar saliva y como la inercia me dio permiso con movimientos robotizados abandoné esa pequeña habitación que encerró su cuerpo y el dulce aroma a mango de su shampoo.
-¿Está todo bien? – Escuché la fría voz de Víktor y supe lo que era un pre-infarto.
-Sí… sí, sí… Todo bien señor – Respondí haciendo un saludo militar y me retiré caminando como si las piernas no quisiera ayudarme.
Llegué a mi habitación y la cerré de un portazo que ignoré, me derribé sobre ella dejándome caer al suelo con la mirada perdida hacia el techo, babeando con la recreación de las últimas imágenes en mi memoria… Por DIOS… ¡qué trasero más perfecto! ¡Y qué curvas! Ay DIOS mío, no sé porqué me estaba pasando ésta cosa tan… anti-natural, pero creo que me había sentido un poco acalorada al ver a mi hermanastra en esas condiciones.
-Cálmate Tori, cálmate… a ver, respira… uno, dos, tres… respira, bien, de nuevo… uno, dos… ¡qué carajo! – Esas imágenes no se iban de mi mente - ¿Qué te pasa Victoria Vega? Sácate eso de adentro… no, más bien quisiera estar más adentro de… ¡Victoria! Eres una pervertida, la chica es tu hermanastra ¡tu hermanastra…! Técnicamente no lo és… - Comencé a dar vueltas por la habitación – Nuestros padres aún no se casan… Sí tonta, el problema es que no sólo se casarán y ella de algún modo pasará a ser parte de tu familia, sino que tu mayor problema es que es una chica ¿entiendes eso tonta? ¡Una chica…! Una chica muy linda… y sensual… hay qué admitir que es muy sensual…
Me detuve en seco y fui a abrir el cajón de mi mesita lateral extrayendo la tarjeta.
-¿Serán sus labios? – Estaba a punto de acercar el trozo de cartón a mi boca antes de re-considerarlo…
-Se te hace tarde para la escuela… bien… - Me asomé a mi guardarropa - ¿Qué debería ponerme hoy? Lo más sencillo, es un día de escuela normal – Me respondí, así que saqué un vestido negro entallado tan corto que apenas cubría la parte necesaria, fino, lo había usado el día que mi madre ascendió de puesto en la Fiscalía – Te estás viendo muy idiota Victoria Vega, muy idiota – Metí de nuevo el elegante vestido y conjunté otro atuendo – Creo que esto es perfecto – Cerré el guardarropa.
XXX
-¿Lista mi amor?
-Lista mamá – La morena mentirosa recibió un beso en la cabeza por parte de la tal Holly, no pude evitar desviar la vista, aún recordaba cuando mamá hacía eso conmigo, muchas veces luego de reñirme por alguna travesura inocente de niña, entonces me quitaba las tijeras de las manos.
-Víktor los llevará hoy a todos a la escuela. Incluída Trina.
-No tendría qué ser así – Respondió la boba de las botas violetas que hoy tenía puestos unos tacones más altos que la torre Eiffel.
-Es así porque estás castigada – La confrontó la tal Holly mirando su reloj de mano.
-Aissh – Mugió la otra – Ya qué, vámonos.
-¿Puedo tomar el asiento de adelante? – Mi hermanito me había ganado la petición.
-No Alex, yo iré delante.
-Yo te gané.
-Yo iré delante.
-Lo pedí primero.
-Sí pero…
-Jade… - La voz de mi padre nos silenció a ambos – Él lo pidió primero – Maldita suerte – Suban ya o se hará tarde.
Las dos tontas subieron a la parte de atrás de nuestra camioneta y yo me quedé un breve segundo más fuera de ella antes de que papá volviera a pronunciar mi nombre.
-Jade – Era la señal, arriba. Tomé el lugar disponible, ventana derecha y la tal Tori a mi lado, en el centro. Le eché una rápida mirada nada discreta expresando la burla que me causaba en los harapos que tenía puestos, creo que necesitaba un guardarropa nuevo, sin embargo, no me parecía que se viera tan mal, quizá sólo era la mala combinación de la ropa.
Una media sonrisa se dibujó en sus labios y decidí apartar la vista de su cara, mirando más abajo, su mano derecha apretó el libro que llevaba fuera de la mochila y sus piernas se tensaron un poco tímidamente, casi pude ver como si su piel se erizara, pero también decidí no indagar mucho por ahí, me limité a mirar por la ventana.
-Quiero un auto – Fue la frase que se me ocurrió a mitad de camino, interrumpiendo la charla burda entre mi padre, Alex y las de las botas de tacón de medio metro. La otra permanecía callada.
-¿Para qué? Puedo llevarte a la escuela en tanto no me cambien de horario o tenga qué salir fuera.
-Tú lo has dicho, en tanto no se altere tu modo práctico y familiar de vivir, por lo tanto quiero un auto – Mi padre se quedó unos segundos en silencio.
-¿Te parece si lo discutimos después?
-¿Porqué no me lo puedes decir ahora? ¿Me comprarás un auto o no?
-Cuando regresemos a casa hablamos sobre eso…
-Sólo dí si me lo comprarás o no.
Otro largo silencio se hizo presente – No – Dijo al fin con firmeza. Ambos intercambiamos miradas por el espejo retrovisor, es algo así como dos fieras salvajes luchando por el liderazgo de una manada, todo aquél que se atravesara en el momento justo de la pelea, no quedaría tejido de piel sobre sus huesos.
La flacucha bajó la cabeza y se aclaró la garganta, pero no pronunció palabra alguna, parecía patética como estaba vestida, pero me pareció que se esforzaba por ser prudente, algo que agradecí en el interior. Durante el trayecto, noté que agachaba la cabeza cada vez que por un movimiento del auto, alguna de nuestras extremidades, brazo o pierna, hicieran contacto. Lo ignoré.
-La escuela de Alex la encontramos antes que a la que ustedes van, así que Alexander, te quedas aquí – Dijo estacionando el lujoso vehículo.
-¿Vendrás a buscarme a la salida?
-Por supuesto.
-Bien – No podía negar que el mocoso tenía mejor autocontrol que yo, pasara lo que pasara entre mi padre y su única hija, él siempre permanecía de buen ánimo – Te espero a la salida padre.
-Puntual – Y el frío hombre de negocios le sonrió como pocas veces hacía.
En cuanto Alex se perdió entre la multitud de pubertos abrí la puerta y me escabullí fuera – Me pasaré al copiloto - Víktor West me miró de un breve instante y a continuación echó a andar de nuevo, el camino fue un poco más silencioso, excepto que de vez en cuando la chica más normal de las dos en la parte trasera del auto respondía o preguntaba algo al conductor, ahí es cuando mis sentidos se quedaban en silencio para escuchar.
-Ésta navidad iremos a Santa Teresa a verlo, papá dice que está ansioso por pasar un buen tiempo con nosotras.
-Me alegro mucho Tori, creo que David es un tipo ocupado, pero buen tipo. Me gusta que comprendan lo que los padres debemos hacer para que ustedes tengan una vida lo más digna posible.
-Papá trabaja mucho, pero siempre nos hace sentir que nos quiere y que le importamos.
-Entiendo, qué lindas chicas que saben devolver el cariño y el esfuerzo que su padre hace por ambas – Y sentí su mirada caer sobre mí. Correcto, ahora que tendrá otras dos hijas seguramente pasaré a ser la oveja negra de la familia.
Miré por el espejo retrovisor y me encontré con unos expresivos ojos marrones que de inmediato miraron hacia otro lado, pero luego volvieron a su punto inicial. Había algo en ellos que no obstante me llamaba mucho la atención.
Volví a desviar la mirada del espejo – No me has dicho a qué clase de escuela me matriculaste, padre.
-Ahora lo verás – Y sonrió más relajado.
XXX
-Por ser el primer día de trabajo en Los Ángeles…
-Deja te adivino – Lo interrumpí - ¡No pasarás por mí! Ya padre, deberías premiarme cada vez que acierto antes de que me digas las cosas – Víktor era un hombre proveniente de la clase más alta desde que nació, mi madre y él se conocieron en una universidad de Londres y decidieron no vivir separados, se casaron jóvenes al poco tiempo.
Sí, mis raíces son inglesas por parte de mamá, de ahí pueden entender que el sujeto pueda esforzarse por conservar la cordura con una hija como la que tiene ahora… yo.
-Holly vendrá por ustedes, así que no te resistas Jade – Me miró severamente – Irán a casa y yo llegaré en cuanto termine de resolver algunos asuntos en la empresa.
-Entonces hasta en la noche, ok, entendido padre, te veré en la cena.
El rostro de papá se conturbó y luego noté una seriedad que casi me pareció tristeza en sus ojos, decidí ignorarlo porque quebrantarse no era propio de los West – Ocúpate de Alex en tanto vuelvo.
-Como siempre. Nos vemos.
-Disfruta la escuela – Me pareció escuchar al final.
Bajé del auto y me encontré de frente con mi próxima hermanastra, no la de las botas de tacón de medio kilómetro, la otra, la delgada, ella, Tori. El gesto de su cara me inquietó, ni sonrisa ni tristeza, como la Monalisa, como si quisiera darme a entender que estaría conmigo en buenas y en malas. Pasé por su lado intentando ignorarla como es mi particularidad con la gente.
-Ahm…Víktor me encargó que como es tu primer día, te acompañe y te enseñe la escuela…
-Sé lo que tengo qué hacer ¿me entiendes? Voy a dirigirme a la oficina de la directora y luego tengo clases con un tal… - miré el papel – Erin Sikowitz…
-Ah, tienes clases conmigo – Sonrió al parecer, muy contenta – Nos da clases de actuación, está algo loco pero es un buen tipo.
-¿Clases de actuación?
-Sí, Víktor me dijo que…
-¡Víktor! ¡Víktor! ¡Olvídate de Víktor ¿quieres?! No es tu padre, es mi padre, no tienes qué hacer todo lo que te pida.
La chica me miró con una carita que tuve qué mirar a otro lado para no consentir – Lo siento.
-Ya. ¿Qué clase de escuela es ésta?
-Es una escuela de artes.
-¿Una escuela de artes? – No soy tonta, escuché perfectamente, sólo que… a la primera respuesta no me fue posible de creer la maravillosa idea que tuvo mi padre - ¿Artes?
-Sí, artes – Repitió la otra con paciencia – Aquí aprenderás canto, música, actuación… baile y… todo lo que quieras sobre las artes.
-Ya lo sé, no soy estúpida.
-¿Alguna vez estudiaste en una escuela así? – La miré.
-Es la primera vez en nueve años que estudiaré en un salón de clases y no en un apartamento – Acomodé mi mochila en mi brazo y caminé hacia el interior del edificio, la chica me siguió.
-¿Nunca habías estudiado en una escuela antes?
-Tu curiosidad me está dando ganas de vomitar – Expresé y ella volvió a hacer uno de esos gestos que me estaban poniendo tonta - ¿Dónde está la oficina de la tal Helen?
-En la segunda planta, primer pasillo hasta el fondo, puerta izquierda, tiene cinco estrellas… - Y caminé más aprisa para alejarme.
-¡Cuando toque receso puedo mostrarte la escuela! – Gritó y entonces la perdí de vista.
XXX
Escuché la puerta del aula abrirse por séptima vez, no puedo decir que no la estaba esperando, miraba hacia atrás cada vez que la puerta se abría, en ésta ocasión, fue mi amigo Robbie quien llegó jadeando.
-No van a creerme lo que he visto, no me lo van a creer.
-Suéltalo ya, antes que te orines en los pantalones – Ese fue Rex, su marioneta… sí, leyeron bien, su marioneta, Robbie es raro, no es mi culpa.
-Había una chica, una que no había visto jamás por aquí. Alta, delgada, de cabello negro y ojos… wow, bellísimos, era preciosa. Me la encontré en el pasillo y la admiré por varios segundos.
-Antes de que te dijera "¡qué me miras imbécil!" y tú salieras corriendo y no me dejaras apreciar mejor la carne – Interrumpió Rex.
-Pues sí, pero era hermosa.
-¿Y cómo se llama?
-¿Es nueva?
-Creo que sí…
Antes de que alguien más pudiera preguntar algo la puerta del salón se abrió y mi próxima hermanita hizo acto de presencia, imponente y bella tal como Robbie Shapiro la había descrito.
-Ay por DIOS – Murmuró André embobado.
Hice señas para indicarle el lugar que le había estado reservando, pero la chica me miró y tomó el que estaba disponible al lado de Beck.
Él la observó como observa a las chicas que de repente le interesan.
-Hola – Le dijo y ella sólo lo miró antes de ignorarlo como sabe ignorar a todos, inconscientemente sonreí – Soy Beck, Beck Oliver – Estiró el brazo para saludarla pero la pelinegra no hizo ademán por corresponder.
-Sí, ¿qué tal? Jade West, no creo que lleguemos a ser amigos.
-Bueno, siempre podemos ser algo más – Ella lo miró de nuevo y me pareció ver que asomó una media sonrisa, wow, sí sonreía.
-Claro – Respondió al fin – En tus sueños.
-También ahí – Ella alzó las cejas cuando una vez más la puerta se abrió, o mejor dicho, fue empujada de una patada.
-A veeerrr niñññooos… vengo de la oficina de Helen y me acaba de decir que tengo en mi clase a un talento prodigio… ¿será verdad?
-Siempre lo he sido – Respondió Robbie.
-Tú no Torombolo, una chica nueva. ¿Serás tú? – Apuntó a Betsy – No lo creo; ¿tú? – Ahora señaló a André – No me parece que tengas cara de chica, a menos queee… - y soltó a reír desquiciadamente – No, no lo creo… ¿serás tú? – Me señaló – No. ¡Ah! Me parece que eres tú. Señorita West, pase al frente y preséntese a todo el grupo.
La muchacha se puso de pie y se dirigió al escenario improvisado del aula, con toda la elegancia que sólo hacía llamar más la atención.
-Soy Jadelyn August West pero llámame Jade si aprecias tu vida. Ahm… tengo 17 años, nací en Los Ángeles pero hace mucho que no vivo aquí, acabo de llegar de Japón, punto.
-¿Alguien tiene una pregunta?-Parecía que el profesor y ella se estaban entendiendo muy bien.
-¿Tienes novio? – Preguntó Robbie y la chica lo fulminó con la mirada.
-Soy viuda, de siete matrimonios, ¿quieres ser el octavo? – Mi amigo de las gafas se encogió en su asiento.
-¿Alguien más?
Beck levantó la mano – Adelante Beck.
-No es una pregunta, es una invitación: si quieres salir a caminar de nuevo por Los Ángeles, puedo darte mi número para que me llames, o me das el tuyo – Y guiñó un ojo.
-Tengo piernas.
-Pero no compañía, y soy muy buena compañía, no te arrepentirás.
-¿Alguien más? Quiero sentarme – Dijo ella.
-Yo tengo una pregunta – Habló el maestro - ¿Te gusta el agua de coco?
La joven sonrió maléfica – Odio los cocos, gracias – e hizo ademán de sentarse.
-Espera… Jade, hagamos un ejercicio ya que estás aquí. Una clase de actuación improvisada, veamos… ¿quién podría ser tu novio?
Los chicos levantaron la mano... incluído Rex.
-No… qué tal si mejor… Tori, ven al escenario.
-¿Ella hará de mi "novio"? – Sí, ¿qué tiene de malo? Me dije para mí misma. Sikowitz asintió – Es mi hermana – Y esos "Ohh" se hicieron presentes.
-¿Hermanas?
-Su madre se casará con mi padre, seremos hermanastras, para mí sería como un incesto, fin de la historia – Para mí no… rayos.
-De acuerdo… Beck, ¿te gustaría ser el novio de Jade?
-El novio, el esposo, el amante… lo que quieras Sikowitz.
Dijo caminando al escenario y rodeándola como una presa al acecho, mi futura hermana se sonrojó, en realidad, yo no supe sino hasta mucho tiempo después que lo que trató de evitar era tener un contacto conmigo, porque sus sentimientos le estaban jugando sucio dentro de ella.
-¿Ya la puedo besar? – Preguntó Beck y tuve ganas de abofetearlo. Lo sé, era mi amigo y en realidad uno muy normal y agradable, pero ahora me parecía un tipo tan molesto, y presentí que las cosas entre él y yo de algún modo se romperían.
Dirigí mi mirada hacia ella, sus ojos también estaban puestos en mí, sonrió y luego encontró ese precioso par de orbes esmeralda con los marrones de Beck… de repente me asaltó de nuevo la duda de quién diablos era Stephanie… ¿sería una persona importante en la vida de ella? ¿Y por qué me importaba?
Bueno mi apreciado público, muchísimas gracias por leer, estaré esperando sus comentarios, recuerden, actualizaré en cuanto llegue a los 20 reviews. Se les quiere, besitos de su amigui… LindsayWest…
