Fairy Tail le pertenece a Hiro Mashima y este fic a mí!

Espero que les guste! xD


·

CAPÍTULO 7

·

·

La puerta se cerró detrás de mí.

Mí vista viajo hasta ese chico que conocí hacía tan pocos días. Allí estaba él, estirado en ese viejo sofá tranquilamente mientras sus padres se preocupaban por él y su repentina desaparición. ¿En que estaba pensando cuando se marchó? ¿Por qué vino a un sitio como este? Este era el último de los sitios en el que pensé encontrarle, este sitio era pequeño, viejo y sucio… nada parecido a la enorme mansión en la que vivía su día a día. Entonces, ¿Por qué alguien con tremenda vida como es la suya vendría hasta un sitio como este?

Miré a mí alrededor por primera vez, parecía ser que estábamos en lo que una vez fue un salón. Las paredes estaban manchadas, los cristales de las ventanas estaban rotos y esparcidos por los suelos y el polvo cubría todos los muebles de la estancia.

- ¿Por qué viniste aquí? –las palabras salieron de mi boca antes de que pudiera detenerlas. No entendía porque alguien como él tendría la necesidad de venir a un sitio como este, él lo tenía todo, no tenía por qué estar en un sitio como este.-

- Eso es lo que debería preguntar yo –replicó- No tengo porque darle explicaciones a una niñita como tú.

Cerré los puños.

- Siento decirte que esta niñita ha venido a buscarte para llevarte de regreso –hablé despacio- Y no pienso aceptar un no por respuesta.

- No pienso ir a ningún lado –contestó- Al venir aquí lo único que estás haciendo es perder tu tiempo. ¿Por qué no simplemente intentas regresar a tu nueva casa y tratar de vivir tu nueva y fantástica vida sin joderme?

- ¿Por qué no? –repetí- Porque no pienso regresar a esa casa solo para ver como tus padres discuten por culpa de su irresponsable hijo quien por alguna estúpida razón decidió marcharse sin decirles nada. No pienso regresar solo para ver sus caras preocupadas y saber que tú estás aquí, tirado en un sofá sin hacer absolutamente nada, solo viendo como las horas y los días pasan. –iba subiendo el tono con cada palabra que pronunciaba- ¿¡Por qué no puedes pensar, aunque sea por una sola vez en tu vida, en cómo se sienten tus padres cada vez que haces esto!? ¿¡No te das cuenta de que les estas hiriendo con tus acciones!?

- ¡Y a ti que más te da lo que haga! ¡Si no quieres regresar no regreses pero deja de joderme con tus mierdas! ¡Me da igual por lo que viniste, no me importa lo que quieras solo quiero que te marches, que desaparezcas de mí vista y dejes de joderme con tus tonterías! –me gritó frunciendo el ceño- ¡Lárgate y deja de joderme!

Cómo podía alguien ser tan… tan… ¡Agh! Jamás pensé que pudiera odiar tanto a una persona en tan poco tiempo, quien se pensaba que era para tratar así a los demás, ¡para tratar así a sus propios padres!

- No pienso irme a ningún sitio hasta que tú te vengas conmigo –declaré- si no piensas moverte de aquí, yo tampoco lo haré.

- Buena suerte con eso –se burló- veremos cuánto tarda a marcharte. Me apostaría lo que fuera a que antes de que caiga la noche ya no aguantarás ni un solo segundo más en este sitio. Cuando te des cuenta de donde te has metido te marcharas corriendo de aquí y dudo que regreses de nuevo.

- ¿Te apostarías lo que fuera? –sonreí con una nueva idea en mente- Hagámoslo así, si yo puedo quedarme aquí hasta mañana por la mañana tú te vienes conmigo y deberás prometerme que no volverás a desaparecer de nuevo.

- ¿Y si pierdes?

- Si pierdo…–dije convencida de que iba a ganar- entonces tú decides lo que quieres hacer.

Su ceño se relajó por primera vez desde que llegué. Sus labios se curvaron en una sonrisa, dejando ver sus blancos y perfectos dientes y sus ojos ganaron un nuevo brillo. ¿Pensaba que podía ganar? Jamás ganaría, no iba a mover un solo pie fuera de este lugar hasta mañana por la mañana. Iba a ganar este reto costase lo que costase.

- ¿Trato hecho? –dije ofreciéndole mi mano para dar por zanjado el tema-

Miro mi mano tendida por unos segundos.

- Como quieras –dijo aceptando mi mano- Trato hecho –sonrió con un nuevo brillo en los ojos-

Nuestras manos seguían unidas cuando Minerva entro de nuevo al salón. Su mirada se clavó sobre nosotros y una risa juguetona cubrió sus labios. Me había olvidado completamente de la presencia de esa mujer en la casa. Solté la mano de Natsu inmediatamente fijando mi vista en la pelinegra, ¿en que estaría pensando ahora?

- Parece que se han hecho amigos –se burló- ¿No crees que es demasiado buena niña para ti, Dragneel?

- Cierra la boca Minerva –su malhumor había regresado- Si no tienes nada que hacer, ¿Por qué viniste?

- ¿Quién dijo que no tenía nada que hacer? –dijo caminando hacia nosotros- Tenía cosas que decirte pero con Lucy aquí supongo que deberé esperarme, no sería bueno para ella involucrarse en nuestros asuntos, ¿verdad?

Sus oscuros ojos me miraban. ¿De qué asuntos estaba hablando? ¿Por qué no podía saber nada al respecto? ¿En qué mierda estaba metido Natsu?

- Supongo que lo único que puedo decirte ahora –habló Minerva- es que él está de camino. Me lo dijo hace ya bastante así que estará a punto de llegar.

- ¿Quién es él? –pregunté sin entender-

- Sólo es un amigo –contestó secamente Natsu- ¿Estas segura de quedarte aquí?

- Por supuesto, no pienso perder. –declaré- me da igual lo que pase o quien venga, no pienso marcharme de aquí hasta que tú te vengas conmigo, ya te lo dije y te lo repetiré las veces que haga falta.

La risa de Minerva me sorprendió, esta era la primera vez que la veía sonreír pero, ¿de qué se estaba riendo? ¿Hice algo gracioso para que se riera?

No entendía nada, no sabía que era lo que esos dos tenían entre manos ni que era este sitio. No comprendía porque esta mujer se estaba riendo ni porque Natsu había aceptado tan fácilmente regresar a la mansión si ganaba la apuesta. ¿Por qué estaba tan convencido de que no aguantaría hasta mañana por la mañana?

·


*Con los padres de Natsu*


·

Ambos permanecían en silencio sentados en el salón en el que momentos antes habían estado Lucy y Minerva hablando. ¿Estaban haciendo las cosas bien? Sabían perfectamente donde estaba su hijo en estos momentos, lo sabían. Su hijo había empezado a desaparecer de esta forma desde hacía ya mucho tiempo atrás y al sospechar de que se estaba metiendo en líos empezaron a investigar, al fin y al cabo tenían dinero suficiente para hacerlo.

Sus investigaciones acabaron por darle un lugar, una vieja casa ruinosa aparentemente deshabitada. Jamás pudieron descubrir en que estaba metido Natsu, solo pudieron descubrir el sitio en el que se escondía pero nunca lo que hacía mientras estaba allí dentro.

Habían enviado a algunas personas al edificio para que entraran a ver que había en el interior solo para encontrarse con una casa completamente normal, vieja, pero normal. No había nada que les hiciera sospechar que su hijo se había estado metiendo en líos pero por alguna razón seguían preocupándose. Si no estaba metido en nada, ¿Por qué se marchaba de esta forma sin decir nada a nadie?

- Igneel –la voz de Grandine llamó la atención del hombre- ¿Hicimos lo correcto dejando que Lucy fuera hasta allí, verdad?

- Eso creo –o de eso se quería convencer- Todo estará bien, Natsu está allí con ella.

- Lucy es una buena chica, una muy buena chica –sonrió la mujer- ¿porque "él" hizo algo como esto? Ella no merecía nada de esto, no merecía ser traicionada de esa forma pero lo fue y mírala ahora…. Incluso después de todo eso se convirtió en toda una mujer hecha y derecha.

- "Él" tendría sus razones para hacer lo que hizo. No creo que lo hiciera solo para deshacerse de ella, aun después de que todo eso pasara, sabes que él la seguía queriendo más que nada en este mundo. Debió tener sus razones para hacer lo que hizo, solo no conocemos esos motivos.

- Sé que seguramente él tenía sus motivos pero de igual manera ella no merecía pasar por todo eso. No lo merecía entonces y no merece ser mentida ahora. –dijo convencida- Por lo menos, lo mínimo que podemos hacer para ella, para que se puede integrar en esta familia de verdad, lo mínimo que podemos hacer es contarle la verdad acerca del porque le propusimos una vida a nuestro lado.

- No creo que eso sea lo mejor –contestó Igneel- no creo que sea apropiado contarle nada, no por ahora.

- ¡Merece saber la verdad Igneel!

- Ahora tiene una buena vida, ¿verdad? –argumentó- Ahora todo eso termino, ahora que puede olvidarse de su pasado, ¿Por qué quieres recordarle el por qué termino donde termino? ¿No crees que es estúpido reabrir esas heridas que por primera vez después de tanto tiempo estaban empezando a sanar?

- Pero…

- Simplemente esperemos un poco más –pidió el peli rosa mayor- Cuando él se dé cuenta de que Lucy ya no trabaja en ese sitio vendrá a nosotros, solo es cuestión de tiempo que eso pase.

·


*Con Lucy y Natsu*


·

El inconfundible sonido de una Harley resonó entre las viejas paredes en las que Lucy y Natsu permanecían en silencio. Habían pasado un par de horas desde que Minerva se había marchado dejándoles solos y no habían compartido ni una palabra más. Natsu había permanecido completamente quieto, estirado en el sofá de la misma forma como lo había hecho cuando la rubia llegó a la casa mientras que Lucy simplemente se había acomodado en uno de esas, según ella, viejas y asquerosas butacas llenas de polvo.

Natsu entreabrió uno de sus ojos al escuchar el sonido de la puerta abrirse, sabía perfectamente quien era, el sonido de esa Harley siempre anunciaba la llegada de ese hombre.

- Ella me dijo que tenías una invitada en casa –la puerta se abrió por completo y la voz de un hombre llamó la atención de Lucy- Pero no pensé encontrarme con este tipo de invitada –dijo mirando a Lucy-

"¿Qué se supone que significa eso?" –Pensaba la rubia-

- Me llamo Rogue Cheney –dijo presentándose educadamente- ¿Cuál es el nombre de nuestra linda invitada?

- Lucy –contesté secamente-

Frunció el ceño no muy contento por la respuesta.

- ¿Y esta Lucy no tiene apellido?

- No

Su ceño se frunció aún más si era posible. No había forma de que le dijese mi apellido a un desconocido. Ese era uno de los amigos de Natsu pero aun así no me gustaba su mirada, la forma con la que me miraba y me hablaba me daban escalofríos. Había renegado de mi apellido muchos años atrás, no iba a decirle a un completo extraño quien era ni de dónde venía.

- Bien –sonrió- supongo que no tengo ninguna necesidad de saber quién eres o dejas de ser. No me importa en lo más mínimo quien seas, mientras no te metas en mi camino todo estará bien entre nosotros dos.

- ¿Por qué viniste? –la voz de Natsu llenó la habitación-

- ¿Qué pasa con ese humor Natsu? –rio- Minerva me dijo que hoy tenías un humor de perro pero no esperaba que fuera para tanto... ¿Esas son formas de saludar a un viejo amigo como yo? Lastimaras mis sentimientos hablándome de esta forma –se burlaba-

- ¿A qué viniste Rogue? –repitió-

El silencio cubrió la estancia.

- Lucy –me llamó el peli negro- ¿podrías dejarnos solos por un momento?


·

·


¿Qué les pareció?

Están apareciendo nuevos personajes jej ¿Qué creen que vino a hacer Rogue? ¿De qué están tan preocupados Igneel y Grandine?

¡Espero les haya gustado el capítulo! ¡Dejen algún comentario!

Nos vemos pronto,

Saludos